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miércoles, 4 de noviembre de 2026

LÍMITES

 Sin consultar a nadie, como muchas de las decisiones en las democracias actuales, Francia y el Reino Unido instalaron en Polonia una fuerza militar rápida de unos dos mil 500 hombres que YA se está entrenando para ir a meterse a Ucrania "en caso de un alto al fuego", sin mandato de nadie. Ya no se diga de la población de los países respectivos, sino de Naciones Unidas, la OSCE (Organización para la Cooperación y la Seguridad Europea) o incluso la propia UE (Unión Europea), ya que se trata de otra cosa, una "coalición de voluntarios". Ni siquiera ha sido invitada por Ucrania y no es ningún secreto que es vista como una provocación mayúscula en las narices de Rusia, como si este país no tuviera más que la opción de "calladito te ves más bonito". Si llega a meterse, esa fuerza puede ser recibida a tiros, porque, además, no va en buen plan.

      Lo declarado por los participantes -y que incluiría a Alemania- es que no se trata de una fuerza de paz, ni "multinacional de paz", sino que busca proseguir, sin la menor idea del límite, en lo que lleva muchos años (bastantes antes de 2022) y ha desembocado en el conflicto ruso-ucraniano actual. Se trata de asegurar el "rearme de la fuerza militar ucraniana" (!) para el caso de "futuras agresiones rusas", por lo que se repiten los invertidos (cuando no lo son además en otros terrenos): vamos a agredir enfrente de Rusia para "evitar agresiones". La UE no comparte por unanimidad este tipo de política exterior y hay varios países que ya se han pronunciado por no seguir rearmando a Ucrania ni sancionando a Rusia, para saber detenerse a tiempo. Es dado que no hay unanimidad dentro de la UE que un grupito ha decidido actuar por cuenta propia, e incluso por fuera del paraguas estadounidense.

      Se trata en esta fuerza del sempiterno guión globalista y, entretanto, lo que se lleva a cabo en varios países de Europa es lo que se ha conocido, como parte de las manipulaciones de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), como "estrategia de la tensión", incluyendo disturbios con provocaciones y la gracejada de la "mochila de vida" para preparar a la gente a sobrevivir un rato en caso de "catástrofe". Se busca un manejo en DOS DIRECCIONES, ya ensayadas en parte después del 11/S y luego, a raíz del Covid 19, para lo que se hace con frecuencia en las democracias actuales de sondear o "tantear" la respuesta de la población a formas varias de control, sin que importe en lo más mínimo que el 11/S aparezca cada vez más como "autogol" y el Covid como algo resultado de un error en China, pero que sirvió para pruebas de control de origen militar. Igual, por lo demás, con los ciberataques. Las direcciones mencionadas son una, en la posibilidad de una confrontación con Rusia y, la segunda, en lo que es posible considerar una apreciación correcta del analista Daniel Estulin, por el fin de un modelo -de "Bienestar"- en Europa y la necesidad de controlar protestas, aunque no deben magnificarse en Alemania e Italia. Tienen bastante mayor fuerza en Francia y este es el punto de inflexión, si para seguir "chupando recursos" sin límite la aristocracia financiera tiene calculadas ambas direcciones a la vez.

       Por lo pronto, la única posibilidad en el horizonte de DETENER este intento por "relanzar la tasa de ganancia" -recursos rusos y abaratamiento de la fuerza de trabajo europea, y no el "Anticristo" de Alexander Duguin ni ningún problema "de civilizaciones"- son las elecciones francesas de 2017, entre abril y mayo, como "eslabón débil", sea con el centro derecha -aunque no está exento de problemas- o el "centro izquierda". Si no hay un vuelco decisivo y vuelven a colarse socialistas y gente del presidente francés Emmanuel Macron (Edouard Philippe)-, Francia habrá perdido una oportunidad histórica, entre otras cosas para demostrar que el problema no es "Europa", ni son "los europeos", sino la habilidad de manipulación de unos cuántos CONTRA SU PROPIA GENTE, lo que en Francia no se ha aceptado fácilmente pese a la pérdida de rumbo o las erráticas orientaciones localizadas de sindicalistas, "chalecos amarillos" y estudiantes y una feroz campaña de medios contra el hábito arraigado de cierta independencia de criterio. Sí es un problema universal, y no, contra lo que dice Duguin, de relatividad de los valores de cada quien y de "cada cultura" (en su gueto), un error garrafal. Es de evitar por ahora que la aristocracia financiera empuje a lo llamado por el expresidente ecuatoriano Rafael Correa "des-civilización", incluso más allá de la influencia estadounidense en Europa, contra los errores del ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera desde "su" periferia. Es compás de espera si la aristocracia financiera no precipita las cosas y por si la "cadenita" se rompe donde, pese a la regresión, la indiferencia y la hipocresía, la gente joven lo dijo hace algún tiempo, no se quiere ser "kleenex" (desechable).

        No ha sido el único, pero Francia, en Europa, y pese a errores, ha visto en más de una ocasión con simpatía las búsquedas de emancipación en el Sur. Solidaridad del Sur, en cambio, con varias causas francesas, como las actuales, no la hay, salvo para seguirle a "lo bueno de esto es lo malo que se está poniendo", igual que Duguin, y como si las protestas "en euros" fueran -coincidencia con Macron- cosas de gente con privilegios o, a lo sumo, expresiones del viejísimo tema de "la decadencia de Occidente", sin ventaja que sacar (salvo que en una de esas se adelante Mélenchon). Vaya ombliguismo, que se creyó por cierto el mismo Mélenchon, vaya tontería salir a colocarse "al centro" contra el supuesto "fascismo", y vaya con que alguna vez un profesor francés dijo -y para que lo haya dicho un francés-: "los latinoamericanos se toman por el centro del mundo". Solidaridad, ninguna, con la coartada de ser "víctima del centro", y aunque sean universales el problema de la guerra y la paz -con Rusia como clave- y el de la equidad. Una parte de África está más adelantada, aunque hay en América Latina excepciones de agradecerse. De las elecciones francesas, será de verse -ya que no se plantea la salida de la UE- si por lo menos hay aún la idea del límite. (da click en el botón de reproducción).






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 Sin consultar a nadie, como muchas de las decisiones en las democracias actuales, Francia y el Reino Unido instalaron en Polonia una fuerza...