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jueves, 4 de junio de 2026

¿ES HARINA?

 La corrupción es mala, eso "se" sabe, pero resulta según algunos que no hay quien no le entre, ya que sin ella no se consigue gran cosa o, peor, "no hay modo". Así que se "le entra" condenándola, y porque "no hay de otra" o porque no faltará quien agregue: "¿qué querían que hiciera?". No "entrarle" es pagar un precio o que no se quiere pagar, o que es imposible. Ya empezamos con que, por ejemplo en política, "todo tiene su precio". Para algunos, condenar algo y practicarlo es lo propio del cinismo de la época (Slavoj Zizek), además de una forma de ir a caer en un garlito "ideológico" (mi corrupción no es mala: lo es la de el de enfrente). Para otros, es perversión narcisista ("si, ya sé, pero..."), para reproducir el sistema, y para otros (Dany-Robert Dufour) es delirio. A fin de cuentas, no se sobrevive sin "entrarle", o no se "pertenece": ¿qué, no somos seres sociales?. Decente, el alcalde de San Blas: "robé, pero muy poquito". Ni modo de aguantarse como en una isla solitaria.

        El paso siguiente es lo que hace décadas en México se llamaba ser "deturpador", es decir, dedicarse a afearlo todo, incluyendo y sobre todo al tonto que, con idealismo, cree que puede permitirse vivir sabrá Dios en dónde al margen del "juego que todos jugamos". Ni modo que se vuelva un ejemplo incómodo o testigo de que andar volando bajo -o ya muy "al ras"- no es lo único "que nos queda" o, para más "folclore de la filosofía", lo que "aquí nos tocó vivir". Dicho sea de paso, no se crea que es de "Mexiquito": es de una sociedad de masas, y las hay muchas, con grados diversos de "no me juzgues, compadre". Los que le "entran"   más que para sobrevivir o no caerse es para obtener algo, sea poder o dinero, o ambos. Con moditos muy del "Sur global".

         De lo que haya dicho el ex presidente mexicano Andrés Manuel López Obrad sobre el presidente estadounidense Donald J. Trump, ni idea o silencio sepulcral, porque desde un inicio se trata o de servirse del mismo Trump, o de ningunearlo y/o lincharlo. Y no por ser Trump: que alguien la pregunte a la "vendedora de gelatinas" o mañana a la góber preciosa de Chihuahua. Al menos, que quien le "entra" a írsele encima a Trump lo haga a sabiendas de qué alternativa hay y para qué, y no por la patología de "quedar bien" y ahorrarse el menor problema.

       Parte del error está en historiografiar mal: Hitler no era un "loquito", sino un caso patológico al que liberalmente se "dejó hacer" y se "dejó pasar" -cuando no se le dió ayuda- mientras prometiera hacer el trabajo sucio de lanzarse contra la Unión Soviética. Pruebas no faltan.

        Algo interesante, sin llegar a creencias del estilo "México está en manos de Soros y el Mossad", podría ser, en vez de la exclusiva para Trump, tomar en cuenta lo que hace Israel, o lo que hace Ucrania, o lo que hace un ser peligroso como Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado. Salvo que Rubio sea secundario, que criticar al premier israelí Benjamín "Bibi" Netanyahu sea "antisemitismo" o que el "presidente " ucraniano sea una "pobre víctima" del ruso Vladirmir Putin. Es que parece más bien, para recordar lo dicho por alguien de quien no se sabe si fue "pobre político" o "político pobre", que"los demonios andan sueltos".

       Es Rubio, no Trump, quien fue con la cantinela de que los cárteles mexicanos "pueden atacar con drones a Estados Unidos", como fue con la de que GAESA manda en Cuba, por más que las defensas de México o Cuba no sean siempre las más adecuadas. De infiltramiento del narco en gobiernos mexicanos, desde la primera mitad de los '80, y con anuencia estadounidense; de errores de GAESA, desde hace cuando menos dos décadas, y algo no sólo NO censurado en Cuba, sino discutido abiertamente; de enquistamiento de una "casta" militar-religiosa en el gobierno iraní, nada que no haya tenido quien lo denuncie, como la periodista Nazanín Armanian. El problema es si cada quien debe "autorregularse" (o no) para corregir errores o pagar las consecuencias de no hacerlo, o si se trata de servirse de los errores de otro para beneficio o ventaja propias. Porque si es así, se trata incluso de un delito. Y ya se ha dicho que la derecha actual tiene ciertas dificultades en evitarse los delitos.

        En el momento en que Trump se acerca a una negociación con Irán, "Bibi" lo extorsiona multiplicando las agresiones en el Líbano. Trump tiene que ir a decirle "puto loco, encima de que te estoy salvando las nalgas, ahora todo el mundo odia a Israel, así que hay que parar". ¿Quién retomó esta conversación o quién critica a "Bibi" ANTES que a Trump?¿Alguien le dijo algo a "Bibi" por lo ocurrido en Siria? Sólo por el ya muy gastado reflejo David contra Goliath, el-tiempo-está-a-favor-de-los-pequeños y Palestina vencerá. Si no, que Netanhayu se sepa impune. ¿Alguien le dijo la menor cosa a Zelenski por atacar -y no es nuevo- civiles lejos de blancos militares en Starobelsk? ¿O alguien le dice algo por tratar de involucrar al Báltico con drones ucranianos, o por buscar meter a Belarus "en el ajo", cuando, NÓTESE BIEN, Trump y "JD" (?) Vance le pidieron al ucraniano que deje de jugar con la Tercera Guerra Mundial?¿Alguien que haga notar qué pasos CONCRETOS de apertura en materia de inversiones dió Cuba, para que Trump hablara de ser "amigable", antes de que Rubio fuera con su ataque a GAESA a cerrar vías de negociación?¿Por qué no hubo quien le pidiera a Rubio precaución cuando afirmó en un puro disparate que Ucrania es "militarmente superior" a Rusia? ¿Acaso "Bibi" y Zelenski no empezaron -Siria incluida- antes de la llegada de Trump? ¿Quiénes, por qué y para qué intereses se mueven para cerrar las vías de negociación cuando Trump trata de abrirlas?

      ¿Lo que está pasando? Aprovechar, con o sin engaño, un error ajeno para obtener un beneficio para sí y lucrar se llama FRAUDE. Y a lo que va Trump, empujado, es a acabar como un fraude, que es por lo demás lo buscado por quienes lo extorsionan. Al menos, que la alternativa, si la hay y en medio de "la maniobra" -típica del Sur global- o el chantaje capitalista (sobre la necesidad del otro), realmente lo sea. Porque, si no, tanto mentir para convivir y ponerse "intenso" -como dicen ahora los chavos- cansa y lleva a que cosas graves pasen en medio de una gran indiferencia. Ya se le dijo al "puto loco" (no es ninguna broma), al que se pone a jugar con la Tercera Guerra Mundial y se le debería decir a gente patológica, de mala voluntad e ignorancia como Rubio. Y sí, López Obrador ve "dos Trump" porque no se chupa el dedo. Petición: que Trump  "mande al carajo a las rémoras que lo rodean y que azuzan, trátese de quien sea, sean paleros, manipuladores, caciquillos, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores, o malvados".

     Si Trump (que a veces no tiene ni idea de lo que dice) acaba en fraude, y está muy cerca, no será nada más para terminar de caerle encima -pamba- y seguirse en "lo mismo", la ley del más fuerte y hoy, el más bruto. Por cierto, ¿ya nació el "experto" que hable de autoritarismo en Israel, Ucrania o en la cabeza de Marco, quien va incluso contra el gobierno de Trump, como en el caso del director de Seguridad, Markwayne Mullin, cuando hay que estar alienado para no ver el trabajo del secretario mexicano de Seguridad, Omar García Harfuch? Vieja el último (da click en el botón de reproducción).




         

martes, 2 de junio de 2026

OTRO QUE ESTÁ DE MÁS

La diferencia entre una piedra y un ser humano, cuando la hay, es que la piedra puede durar muchísimo tiempo, siglos o más tal vez, pero no lo sabe; el ser humano no es gran cosa porque es un ser finito, mortal, que a duras penas llega a veces a pasar el siglo, pero es grande porque lo sabe y lo piensa (se supone). El Hombre es la criatura más grande del universo, y al mismo tiempo lo que sabe es que no es casi nada y se convertirá en polvo, menos duradero que la piedra. Para simplificar, el animal siente, pero no sabe ni piensa: la mascota se puede alegrar cuando vuelve a ver a su dueño, pero nada interno le dice "ah, qué bueno que volviste", asunto de conciencia y no de lenguaje, puesto que existe un lenguaje animal (y también hay seres humanos que mueven la cola de gusto, pero para qué meterse en Honduras).

         A partir de aquí, el ser humano es capaz de cosas casi prodigiosas y de ser una sustancia innombrable, por reducirse a ella si no sabe (o no quiere saber) y si no piensa (o prefiere "ni pensarlo"), renunciando a su grandeza (que no es "inmortalidad"). Así por ejemplo, los que van hablando en nombre de "la vida", que no define al ser humano (muchos otros seres están vivos: don Juan Matus hasta le hablaba a las plantitas, aunque tal vez con ayuda de alguna otra). Un perrito faldero es un ser vivo, al igual que una víbora tepocata.

       El último líder soviético, Mijaíl Gorbachov, que no tenía demasiado pensamiento propio ni sabía nada de marxismo o leninismo, se aventaba en cambio a decirle al germano-oriental Erich Honecker: "la vida castiga a los que llegan tarde". El otro no tuvo la astucia de contestarle que no por mucho madrugar amanece más temprano, y ya se sabe quién fue el de tamaño papelón. En nombre de "la vida".

       Luego, en nombre de "la vida", a denigrar el pensamiento y el conocimiento. Hay que graduarse "en la universidad de la vida", no quemarse las pestañas, como si estudiar no fuera parte de la vida. ¿Entonces de qué? El trabajo transforma al Hombre, pero resulta que "los intelectuales no saben vivir". ¿Entonces qué hacen cuando trabajan? Aquí ya es el fin de la filosofía gracias al alemán Martin Heidegger y la agresión contra lo que distingue al humano como tal.

      Parte del asunto es cuidarse de "la Razón": si no, véase como el tal Robespierre, en nombre de aquélla, se puso a guillotinar con frenesí. Así que ninguna Razón ni Verdad: todo es relativo. Otro casi fanático, Lenin, se salió -como la Rosario Robles en una clase - con que "ya se ha hablado mucho de Revolución, y mejor me voy a hacerla". Con los resultados consabidos: la Robles no la hizo y en cuanto al bolchevique, está en el origen de terrible matazón por sus "ideas", por lo que ni pensarlo. Mejor quedarse conversando, opinando y no tratando de llevar "ideas" a la práctica, salvo que sea para alguna patente, una innovación técnica y un negocio. Así sea de armas. Pero hasta ahí. En la punta de un cerro, en vez de contemplar el paisaje en plan budista y "presente", se dice que Lenin se ponía a discutir de la Revolución. Por algún motivo no lo tomaron simplemente por un tipejo de lo más aburrido e incapaz de entretenerse. Ah, "los intelectuales no saben vivir". Pero que tampoco pasen a la acción: vean las "cosas" de Fidel y el maltrato cubano a "los intelectuales", que para lo que debieran estar es para "criticar al poder". Como el disidente cubano Heberto Padilla, el lisiado que apenas liberado bajó del avión por su propio pie. !Lázaro!

      Para más de un latinoamericano, ser "intelectual" es ser "conciencia de la nación" y al mismo tiempo, tan inútil y arrogante que ni la Preysler aguanta, porque hay que saber desdibujarse como la Lemus o Marijó. Si hay estereotipo, es que piedras lleva: será Beethoven, pero al genio no lo aguantan ni en su casa (salvo que se ponga como Amadeus a las payasadas). "Los intelectuales no saben vivir": cierto, cuando son creídos y se suman a las filas de los "pinches tiranos" o perversos narcisistas. Por éso esas dedicatorias del tipo "gracias a mi mujer y mis hijos que me soportan". !vaya especie! Poco se toma en cuenta que se quedan con lo grande y se olvidan de que no son nada, COMO TODOS LOS DEMÁS (menos los que se quedan en la nada para no ganarse problemas).

     "Como todos los demás" se convertía, en América Latina, en que no había gran cosa de "razonable", porque, contra "la Razón" (europea: la instrumental estadounidense no se rechazó), la "vida" era mucho más maravillosa y mágica, miseria incluida, tal vez, como parte del paisaje. A su vez, estaba la sentimental Rusia de la que se decía que "no se podía entender con la Razón" (entonces: ¿con el trasero? contestaba otro ruso). Cosa de "te gusta o no", o lloras o no con la telenovela de Verónica Castro y vodka encima. El atraso o el subdesarrollo convertido en "la vida" y siempre al borde del extraño "asalto a la Razón" (que Carlos Marín, de grosería maliciosa, encontró también el modo de torcer).

       No falta el que crea que, pensar en vez de ponerse a la oratoria y lo ornamental, conduce a cosas graves, como la que le ocurrió al filósofo francés Louis Althusser, que en una de esas estranguló a su señora. Ya no estamos nada más en "los intelectuales no saben vivir" y en las ideas peligrosas, sino en dos riesgos ante un intelectual: aburrirse a muerte o morir estrangulado. Eso no es pasarla bien.

      Además, como lo probara alguna vez la universidad pública, pensar y "tomar conocimiento" (hasta de lo que se piensa) es una actividad solitaria (para el caso, mejor irse de dalai al Tíbet): no sirve para hacer amiguitos y salir con la novia a tomarse el helado.  Y a fin de cuentas, para pensar hay que esforzarse cuando de lo que se trata es de enjoy y, como en la universidad pública, hacerse de relaciones en comidas, cenas, desayunos y eventos (si todavía dan galletitas y café) para trepar como en secretaría de Estado (o sea: el trabajo es el pretexto al servicio de las relaciones). Cría fama y échate al erario. Y son de entre los que salen con que saben vivir, porque la "carrera profesional" es la de oficio de sibarita. Con el parásito que sí sabe vivir: a costa del huésped, llámese erario o parecido.

        Para simplificar, no meterse en las ideas, ni tener menos aún las propias: no saber gran cosa (ya ven la mafia: "sabía demasiado) y no detenerse mucho a pensar. Hasta llegar a la nada y buscar con antiintelectualismo destruir lo que no lo sea: si todos somos mortales, todos nos corrompemos e iluso el que crea que hay algo en tener alguna "idea". El verdadero arte de hoy es andarse por la vida con actitud de "ni idea" (ni me la pidan), salvo para hacerse el interesante ante un micrófono, unos reflectores o una pantalla. O de plano, a delirar: hacer lo que se critica y lo contrario de lo que se condena. Pinches corruptos que no se quieren caer con el chayote, o un aumento de presupuesto para la universidad, como si estuviera en la austeridad franciscana. Porque, claro, están "los que vivimos", aunque no en busca de saber o de pensar, sino de ilusiones de poder y de éxito; alienación, por letrada que sea, y aunque la mona se vista de seda. El partido dolce vita. "La vida" con su "chispa" y "el momento". La grandeza del Hombre en la ilusión del negocio y la ventaja a perpetuidad. !Si ya estaba en la Biblia! Like a rolling stone. (da click en el botón de reproducción).



¿ES HARINA?

 La corrupción es mala, eso "se" sabe, pero resulta según algunos que no hay quien no le entre, ya que sin ella no se consigue gra...