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jueves, 21 de mayo de 2026

VELETA

 Desafortunadamente para él, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, se está metiendo en más de un problema de política exterior que le hace quedar como veleta e incapaz de cumplir con su palabra y, por qué no, consigo mismo. Se está volviendo penoso y cabe incluso por momentos preguntarse si resiste estar al timón, o ya no da. Lo que interesa es cómo la derecha latinoamericana lo está "entendiendo" peor, al no tomar en cuenta ninguna regla ni ley, y perder la cabeza por creer que al objetivamente triunfador le está permitido todo. No está de más recordar al francés Lacordaire: "entre el fuerte y el débil, la libertad oprime y la ley libera". Estados Unidos se está saltando por la libre el Derecho Internacional, y no es nuevo: lo que sí lo es está en el festín de gran parte de los medios de comunicación masiva que no parecen entender las consecuencias de lo que propagan, o creen entonces -si son los vencedores- que están exentos de consecuencias.

       En esta perspectiva, el asunto del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y algunos funcionarios más, puede que no sea un invento de cabo a rabo, y hay indicios de que no lo es, pero es ante todo incumbencia de México -e igualmente problema de México si no se actúa en consecuencia. No es necesario llegar hasta faltas de lógica basadas en lo que se conoce como "falacias", cuando ya lo imperativo de la época es ponerse a sofismar: es "falacia de composición" tomar la parte por el todo. No es el fin del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa), ni prueba alguna de que se esté en México ante un narcogobierno. Cabe dejar de lado las invenciones de Anabel Hernández por encargo. Es una buena carrera periodística tirada a la basura por conveniencia y por "quedar bien" -qué de raro tiene. Ya contestó en su momento el presidente Andrés Manuel López Obrador sobre el tema -y en tiempos de Demócratas en Estados Unidos. Otros le han pedido a la "periodista" algo más que "se dice" o "testigos protegidos". Y se puede meter sin problema las manos al fuego por la presidentA Claudia Sheinbaum. Queda por saber hasta dónde puede Estados Unidos creer que es el sheriff en tierra ajena y qué validez tienen órdenes judiciales que no sean para amedrentar. Se puede argumentar sin problema -y Estados Unidos puede decir lo que le venga en gana- sobre la necesidad de detenerse en Rocha Moya e, incluso, en -tal vez- otro error de López Obrador (no siempre tampoco, pues fue quien le advirtió a Adán Augusto López Hernández sobre Hernán Bermúdez y el crimen organizado /"La Barredora"). No es creíble que una sola persona sepa al dedillo qué sucede en absolutamente todo el país. Tampoco se trata de simple infundio estadounidense. Es simplemente, como ya se dijo, que no se puede deducir el todo de la parte. Es posible que haya error morenista con Rocha Moya, y quien se aproveche de errores ajenos para fines más generales. Pero es más penoso que la derecha, repleta de casos de delincuencia, salga a tratar al gobierno mexicano como si estuviera ante Genaro García Luna. Ya no es sino mala voluntad y ánimo destructivo basado en "la razón del más fuerte es siempre la mejor", como se ironiza en Francia. Se pueden ir allá a donde mandan los sinaloenses.

        El secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, es de los "halcones" a quienes con solo verlos basta para tomar conocimiento. Incluso contra la voluntad apaciguadora de Trump, Rubio salió hace poco con la irresponsabilidad de declarar a Ucrania "militarmente superior" a Rusia. No es todo: también encontró un error cierto en Cuba para mentir con una verdad y salirse con la puntada, otra vez desde una orden judicial de sabrá Dios dónde en Estados Unidos, de pedir la cabeza de Raúl Castro, de 95 años, por algo que no existió como ilegalidad en el derribo de unas avionetas -hace siglos-, para hacerla otra vez de "cherife". Es cierto y grave que la empresa cubana GAESA ha cometido errores, pero la existencia del bloqueo -que NO justifica los errores de GAESA- también es cierta y a estas alturas ajena por completo al Derecho Internacional, como lo fue por lo demás la captura de western del presidente venezolano Nicolás Maduro. Cuba ha dado distintas muestras de aceptar en gran parte términos de apertura económica como los deseados por Estados Unidos. Y Trump ha dado visos de querer llevar las cosas hasta cierto punto en modo "metiche amigable". Pero terminará siendo problema del mismo Trump si en vez de ocuparse de sus aranceles o su MAGA (Make America Great Again) se inclina por quienes creen con arrogancia que ser vencedor exime de responsabilidad (como lo cree el "presidente" ucraniano Volodímir Zelenski). A duras penas pareciera que Trump se refrena en Irán antes que seguir de perrito faldero de Israel. Llegará el momento en que ya no habrá excusas para Trump. Ni tampoco para "calmados" como "JD" Vance.

        Es el terreno en el que se ha entrado: al margen del Derecho y sin atenerse a reglas, pero además con mala voluntad -hasta colocarse por encima de la lógica y su relación con la realidad- e ignorancia, por la creencia de que se pueden actuar al antojo sin consecuencias. Del modo más erróneo, se endureció a los de por sí "duros" de la Guardia Revolucionaria de Irán, sobre la base de inventos. Trump está en política exterior, que no es lo suyo, mal, y por momentos golpeando como quien trata de darle a la piñata (por lo que la presidentA de México respondió que México no es piñata de nadie, y es mucho más responsable que Trump y su equipo).

       Tampoco tiene sentido ponerse a "nunca amenaces a un iraní" (aunque parezca ancestral, suena a pleito callejero) ni a las vencidas. Se está en espera de saber si Estados Unidos se decantará no por MAGA y una que otra negociación, sino por liarse a golpes para crear más caos. Golpe avisa. O también: ¿quiere gente como Rubio irse "hasta topar con pared"? Así no hay más que "lo mismo", y Trump está cerca de NO hacer la diferencia. ¿Chocheando y con vanidad? Está más ocupado en make great again a Irán o a Cuba. Con gente que le agrega ya sin siquiera idea de que capitalismo e imperialismo no son idénticos, entiéndase que capitalismo no es sólo estarse a los madrazos, pintados o no. O estamos en puritita fase superior: ¿de a cómo nos toca? Cuidado con "el ganador se lleva todo"... (da click en el botón de reproducción).



martes, 19 de mayo de 2026

SUAVE QUE ME ESTÁS MATANDO

 Hace un buen rato que, como ya se ha sugerido aquí, Ucrania está llevando, entiéndase que por encargo, la guerra al territorio ruso. Para no dar muchos rodeos, lo que se debate ahora en Rusia no es el Donbás, sino hasta cuándo tolerar lo verdaderamente nuevo, que no ocurre en suelo ucraniano. Algunos, no pocos (en los medios, entre los militares y en la sociedad), sugieren golpear ya, y no se trata sólo de Ucrania. Allá con quienes, luego de, como dice el analista Rafael Poch de Feliú en Rebelión, meterle el dedo en el ojo al perro, lo acusan de ser "una amenaza" si ladra o muerde. En Francia se dice: "quien quiere ahogar a su perro lo acusa de tener rabia". Para ahorrarse a todos los que en los medios de comunicación masiva seguramente están como "materia dispuesta" para repetir lo que sea, o para creer que otra posición es simple "rusofilia". Una cosa es la defensa de Ucrania. Otra ir adentrarse en territorio ruso, porque no se trata de acción defensiva, sino ofensiva. Ya fue llevada un tiempo atrás a cabo en la región rusa de Kursk.

         Es de nuevo por la prudencia del presidente ruso Vladimir Putin que las cosas no pasan a mayores. Con sus drones, Ucrania ya ha afectado instalaciones petroleras rusas, por ejemplo cerca de San Petersburgo; ya ha obligado a cambiar el tipo de festejo del Día de la Victoria (9 de mayo), por amenazas de agresión por parte del "presidente" ucraniano Volodímir Zelenski, un enfermo capaz de sugerir un "primer golpe nuclear" contra Rusia; ha logrado trastornar, por ataques contra un centro de control de navegación aérea de Rosaviatsia, toda la navegación por aire en el sur de Rusia, en 13 ciudades; ya ha pegado en Kazán y provocado muertes entre civiles, sin contar con atentados bomba mortales en Rusia contra jerarcas militares rusos. Nada de esta agresión puede tener lugar por cuenta propia de Ucrania y sin ayuda de la Unión Europea (UE) y en parte de Estados Unidos. Ucrania está saboteando los intentos de arreglo, desde un principio (entiéndase que desde 2022). Putin ofreció en Alaska un arreglo, ante el presidente estadounidense Donald J. Trump. El mismo Putin afirmó hace poco que estaría cerca de consolidarse una "línea de seguridad" entre Ucrania y Rusia, para no pasar a mayores. Pero lo que ocurre entretanto es que Ucrania está desquiciando tanto como puede la vida en Rusia.

       Se tiene por sabido que Rusia se reserva el derecho al golpe, incluso nuclear, si una agresión contra territorio ruso pone en riesgo la existencia del Estado. Tal vez no sea exactamente el caso, pero lo que se debate es otra cosa: ¿hay que golpear ya para evitar una escalada o evitarla al no golpear más allá de lo necesario? El problema se complica si se está ante gente que pudiera creer que la prudencia es debilidad. Y algunos ya lo están creyendo TAMBIÉN dentro de Rusia, y no sin argumentos como el del ex presidente Dmitri Medvédev, para quien sólo el miedo a ser destruídos puede detener a quienes alientan provocaciones y agresiones contra Rusia. Es probable que sea lo único que algunos entienden en la UE, como entienden en Estados Unidos que es mejor no recibir féretros de soldados propios. Más de uno parece creer en la capacidad para crear las condiciones de una agresión a Rusia sin mayores consecuencias: no es de la nada que sale lo que hace Zelenski, mientras desde Rusia se sugiere a los extranjeros en Kíev, capital ucraniana, que mejor salgan. Es un aviso tras otro. Pero también vale lo que ha dicho Rafael Poch de Feliú: si quien te dice "tranquilo, no pasa nada" te tiene la cabeza apuntada con un revólver, lo que cuenta no es lo que dice. Hace mucho lo dijo el militar ruso Leónid Ivashov: hay gente ante la cual es preferible no bajar la guardia. Entiéndase que a la que hay que apuntar también con un revólver a la cabeza. Lo que algunos en Rusia sugieren es ya algunos tiros de advertencia muy en serio para parar. Otros están a la espera de lo que suceda entre Estados Unidos y la UE, lo que tampoco es una "bobada": es para la eventualidad de soltarle tremenda cachetada al niño malcriado europeo sin que intervenga Papá Washington. Aún dicho así, lo grave es que lo que está en juego es pasar de lo frío a lo caliente. No es difícil saber quién se calienta la cabeza y quien la mantiene fría. Es una pena, pero más de uno en el mundo "democrático" no tiene amigos, por más que "eche montón": ni uno que recomiende ser precavido ante Rusia. Y Trump en Ucrania no está dando el ancho. Mucho tiempo no queda para decidir (da click en el botón de reproducción).



sábado, 16 de mayo de 2026

A CADA INSTANTE

La decadencia de Occidente, como la de Estados Unidos, es relativa, y se plantea en parte ante el ascenso chino y, en parte también, ante la dificultad del capitalismo para recurrir a una guerra a gran escala, dadas las ventajas nucleares (hipersónicas) rusas. No conviene absolutizar lo que atañe por lo demás a una noción no del todo clara, y que se remonta en gran medida a la Guerra Fría. Es así porque permitía identificar al socialismo de Estado con "oriente" y el estereotipo de lo "bárbaro". O si acaso, se hablaba desde Estados Unidos del "hemisferio occidental" (hasta una parte de África). Se debía establecer la equivalencia con "el mundo civilizado". Es por lo mismo que gente sin mayor idea de nada, como el líder soviético Mijaíl Gorbachov, hablaba de "retornar a la civilización" (!qué bárbaro!), tomándose a pecho la mirada ajena. Al grado de que hasta principios de los 2000 algunos creían que había osos en las calles de San Petersburgo.
       Primero: si se miran las monedas, "Occidente" representa casi el 80 % de los intercambios (a lo que se podría agregar la libra esterlina, y sin contar entonces al yen japonés), entre poco menos del 60 % para el dólar y un 20 % para el euro. Segundo: el mundo financiero domina con Wall Street y la City de Londres y a la cabeza de los fondos de inversión. Después de los siete primeros puestos en estos fondos, estadounidenses, tres de "Occidente": dos franceses y un alemán. 
        Cuando se observa la estructura del comercio internacional de muchos países, predomina "Occidente": de México, salvo China, todos "occidentales"; Alemania, Brasil, España, salvo Japón. Sucede que se contabilizan por separado España y Alemania, aunque es la UE (Unión Europea). ¿Por qué no se suma como UE? Brasil: salvo China, y además de Argentina, llega con España o Países Bajos; China: fuera de una muy marcada regionalización, no comercia con ningún "mundo multipolar" ni "Sur global", sino que sumando a Estados Unidos y la UE, es de lejos más que con África o con Brasil y Chile, por lo demás "occidentales". Se puede repetir el ejercicio con frecuencia: ascenso chino en el comercio, pero no al grado de desafiar la SUMA de Estados Unidos y la UE, para hablar de lo más "granado" de Occidente. Simplemente, de los pocos países que no tienen a "Occidente" como principal socio comercial (y se pueden agregar países de América Latina) está Rusia (China, Turquía e India son sus principales socios comerciales). Por éso el problema "existencial" de Rusia, que trató desde hace mucho de ser europea, incluso desde Gorbachov ("hogar común europeo"), y contando el primer tramo del gobierno del presidente Vladimir Putin (literalmente "a todo gas"), hasta cuando menos 2014. ¿Japón? Regionalización aparte, privilegia a Estados Unidos y Australia, e incluye en importaciones a la UE (además de que están también Brasil y Chile). Ni siquiera es "u Occidente o China", por la delantera relativa de "Occidente". Salvo que haya confusión con el mundo "noratlántico". O entonces es un modo extraño de "hundimiento". Tampoco es el mundo protestante, ya que puede haber capitalismo y catolicismo u otras religiones. Max Weber no funciona. La muy católica Italia puede ser excelente capitalista en el centro-norte, como puede serlo Francia, "hija mayor de la Iglesia". Una parte de Alemania es católica. Y Estados Unidos es tutti frutti.
       "La decadencia de Occidente" es un viejo título, de Oswald Spengler, recuperado por Arnold J. Toynbee, con "La civilización a prueba" y otras cosas. El primero es de 1918/1922, después del gran golpe de la Primera Guerra Mundial. Cualquiera puede averiguar a quién le entusiasmó la idea de venderles a unas cuantas "democracias liberales" la creencia en el rescate "civilizatorio", incluyendo la recuperación de la Grecia antigua y de los modales más refinados, al mismo tiempo que la "autenticidad cultural" (ah sí, pantalones estilo Bavaria). Ya estaba para 1925 y Toynbee fue invitado a Berlín, para entonces capital alemana. Con excelentes modales y grandes padres de familia (salvo en el fuhrer), los nazis vendieron esa idea de rescate desde muchos de los estereotipos prevalecientes hasta hoy. Spengler era alemán y predijo la "muerte de Occidente" como para el 2000 (!), frente a lo cual era necesario algún "cesarismo" para que el mismo "Occidente" durara...200 años más. "Le cuelga", como se dice coloquialmente en México. Aunque sea porque algunas cuentas no cuadran. 
     La suma de Estados Unidos y UE no es poca cosa. La del hemisferio occidental, tampoco. Es probable que una parte en Estados Unidos tenga sus motivos para ver cómo inclina la balanza Atlántico-Pacífico de otro modo que en el ánimo de los sectores más transnacionalizados de "Occidente". O como se dice: se podrá estar chiflis, pero no ser tonto. La primera interrogante concreta está en saber si Rusia puede garantizar que no vuelva a haber un conflicto bélico a escala internacional. La segunda está en la manera de "llevarse" entre chinos y estadounidenses. Y lo anterior no basta para hablar de "nuevo orden", mucho menos a cada instante. (da click en el botón de reproducción)


sábado, 25 de abril de 2026

LOS MARCIANOS LLEGARON YA

 Si no tenía un problema de salud mental, aunque parece haberlo tenido, el reciente tirador de Teotihuacán, que se lució con una cátedra para turistas, parecía de los antiguos egresados de ciertas carreras de la universidad pública, y medio autodidacta.  Sintiéndose superior, tal vez tenía como entre esos egresados y otros el ánimo de trascender, entiéndase que de pasar a la Historia, de la misma manera en que, por la ambición de gloria, hasta los '80 no faltaba el egresado que se creyera futuro presidente o el que desde ya se situara "en el centro del escenario político mexicano del siglo XXI". Ni el uno fue presidente ni el otro está en ningún centro, sino en el margen de los mercenarios de la oposición, y además, insultando y retando a golpes. Suele ser la compensación de una carencia no asumible y ya extraviada en el fondo del alma. El hecho es que el tirador se equivocó: trató de "estúpidos" a sus víctimas, sin darse cuenta de que era él quien hacía una estupidez como mercenario de un sistema que ataca el sentido, puesto que el mensaje es doble, el de que "no se es nada" y de que se puede "ser alguien", al menos en esta vida y con opción a pasar a la Historia (igual pudo haber dicho el tirador a sus víctimas: "Juntos haremos Historia").. Al rato, no habrá ni un buen recuerdo para el imitador autóctono de Columbine. Dicho sea de paso, habría que saber si, como lo dejara entrever el periodista Carlos Ramírez en El independiente, Mario Aburto, presunto "asesino solitario" de Luis Donaldo Colosio, no fue hábilmente manipulado por el sistema mientras, si acaso, se creía "caballero águila". Cosas del Sur global y hábitos entre religiosos, para "trascender", y militares, para cubrirse de "gloria".

        Tal vez sea de lamentar que algunos analistas de la situación internacional se pierdan cuando menos en vanidad, para sentirse también "en el centro" (lo que se conoce como "centro de atención", plaga de niños malcriados). Embona con el desdén por el pensamiento, aunque se pretenda por ejemplo cartesiano, y con el predominio de la "acción", que pasa por "estar ahí" ("yo estuve ahí" como modo de callkar al que no estuvo). Bien lograda la expresión mexicana: "apantallar". Si se habla de Rusia, "acabo de estar en Kazán", y si de Irán, "estuve en Isfahán", a cada rato con gente no cualquiera, sino amistades "muy importantes", o transmitiendo desde Milán después de una cena con "gente de mundo". Queda preguntarse si, en algún momento, el deseo de ser "grande" y de mostrarlo no da en errores de pensamiento, porque se prefiere especular, por ejemplo sobre quién será en el conflicto con Irán el primero en "tirar la bomba" para prender la mecha, si Israel desde Dimona o el presidente estadounidense Donald J. Trump si se toman literalmente sus palabras. ¿Era realmente necesario llegar a tales especulaciones? En otro terreno, no queda claro si la seguridad/inteligencia israelí (el Mossad) controla los medios de comunicación globales, o a México. ¿Existen en el mundo tales poderes, por más que los haya bastante concentrados? O es ya asunto para quienes no atienden más que "ligas mayores" sin por lo demás ninguna contradicción: el resto, sobre todo en "Mexiquito", son gargajos (!). Tampoco queda claro si no hay más que "gatos de Soros" y jázaros, por más que sea adecuado revertir una acusación de antisemitismo. Como sea, algo en el análisis se sesga y en el pronóstico, falla: por más que la clase dominante le haya ganado al trabajo, no lo decide todo, o si lo decide, no significa que puede moldear la realidad a su imagen y semejanza.

      El otro, de origen ruso y afincado en la Riviera Maya, también dado a los pronósticos fallidos por especular demasiado, también se cotiza, y llega el momento en que, para que suba uno, otro tiene que bajar o caer, por lo que empiezan a pulular "los imbéciles". Se parte de "yo estuve ahí" porque "trabajé en contrainteligencia" y "soy ruso". Estuvo "en acción", lo que ostenta por más que presuma "inteligencia conceptual", cuando un concepto debiera más bien permitir captar ciertas realidades (nunca completas) sin necesidad de "estar ahí". O el que no ha "estado ahí" no puede hablar porque no tiene "la vivencia": sea de Kazán o Isfahán, donde "juegan los grandes", sea de África, donde se fue a meter uno que otro ruso armado. O entonces "tú no puedes hablar porque no eres de aquí", o la "observación participante", porque todo lo demás, el pensamiento, no es válido. Así más de uno sigue al ruso (cercano a Putin y hombre de seguridad nacional), Nikolai Pátrushev, que adelanta una guerra civil en Estados Unidos ("que no dice su nombre", agrega con un galicismo el de Kazán, Isfahán...y Mérida (o es el Armando Manzanero de la geopolítica). El otro, Daniel Estulin, se arranca a pronosticar "una guerra civil en Rusia" o una situación "igual de peligrosa que en 1917", todo porque hay cierto descontento hacia el gobierno del presidente ruso Vladimir Putin. ¿Hay realmente peligro de guerra civil en Estados Unidos o en Rusia?¿O se trata de no saberse el "ya no la hagas más grande"? La pregunta es si potenciales errores de análisis no parten de alteraciones en las que alguien se encuentra rodeado de estúpidos que no entienden. No pueden porque "no han estado ahí", no están "en la grande" o no son "populares". Lo raro es lo mismo que en el tirador de la pirámide, que no parece lograr entender el sinsentido de lo que hace (y la tragedia para una turista canadiense, de toparse con un idiota armado).

       ¿Sucede cuando ya no hay conciencia del universo? Este es infinito, y el ser humano, finito, por lo que ante el universo no es nada. Sólo que el universo no sabe: a diferencia de éste, el ser humano sabe. Es capaz de pensar, aunque sea tantito, por ejemplo sobre el hecho de que la Tierra, hoy, puede ser destruida decenas de veces. Pensar para saber es algo no propio del universo, sino del Hombre (y no es el lenguaje). Se es grande por pensar, pero no se es nada en el universo y se es finito. Por lo mismo, el ser humano es todo y nada, y está limitado, lo que lo distingue del universo. El límite, la limitación. Así, el ego propio no es nada, por lo que es ilusorio inflarlo para darse importancia o "de guayabazos", como se dice en México. ¿Y éso qué? Es si algo está bien o mal pensado, no el "tamaño" del ego, el "quién lo dice" , o el "yo estuve ahí". Aquí andamos todos y tal vez sea apresurado aventurar una guerra civil en Estados Unidos, o una en Rusia, o la fragmentación de Europa, o a cada rato una catástrofe y algo histórico. El tirador de la pirámide no es un puritito llanero solitario: es un alienado y una víctima entre otras cosas de algunas redes, y un imitador del Sub-D -a la voz de "órale, putos"- que ni siquiera consiguió ocultar el habla del lépero. Que "trame" o calcule no quiere decir que haya pensado lo que hacía, aunque tuviera conocimiento de ello. Otra víctima que mordió el anzuelo de "ser alguien": como el que presume a sus amiguis de mundo o el que cree que echar bala en África es licencia para pensar, porque es con sangre ("con tinta sangre/del corazón"). Cosas de alienados -ricos y/o famosos (da click en el botón de reproducción)



miércoles, 22 de abril de 2026

DAME GASOLINA

 A fuerza de destruir, un buen día se destruye el sentido de la vida, y algunas generaciones tienden a creer que no lo hay, porque la vida no trasciende y desemboca en la muerte, que es la nada. No queda más que un "sentido" alienado (es decir, sujeto a fuerzas extrañas al ser humano). Un "alienado" puede muy bien creer que no hay más sentido que el propio ego y decidir por cuenta propia "hacer algo que trascienda". En términos más "clínicos", un "alienado mental" es alguien con una patología grave: por lo general, un psicótico o un esquizofrénico, el primero que "oye voces" y el segundo que tiende a incoherencias. Si le encontraron un mensaje del "más allá" que dice haber recibido "la orden", el tirador de Tíotehuacán estaba psicótico. "Una voz" (de una “autoridad que no es de esta tierra”) le dijo que fuera a armar un tiroteo en la pirámide de la Luna, y nada más falta por saber por qué esta persona no estaba bajo supervisión médica, entre otras cosas para saber si no había anomalías cerebrales que explicaran la patología.

        El joven que hace algún tiempo se metió con una guadaña a "escabecharse" -como se dice coloquialmente en México- a un conocido en CCH Sur (Colegio de Ciencias y Humanidades) estaba psicótico y había explicaciones anatómicas, lo que por lo demás alta a la vista en la fisionomía, como algo no va en la expresión del rostro del tirador de la pirámide. En el caso del ceceachero, fue la clásica negligencia del subdesarrollo, puesto que la familia había alertado sobre los problemas del que finalmente fue a matar a un compa. El joven estaba ligado a un sitio que se llama Incel Community, donde hay hombres que se quejan de que un 80 % de las mujeres confunden la atracción con el estatus. Al verse sin futuro, y además con una predisposición, el ceceachero se la "cobró" con el que se encontró a su paso. No se trata de un problema de seguridad en planteles, sino de negligencia -frecuente a ciertos niveles en la universidad pública-, por lo que no se trata tampoco de "implementar protocolos", sino de atención, y además, individualizada, en vez del mantra del país ("me vale m..."). La inquietud por la salud mental no se reduce a la población estudiantil, por ser "joven": más de un profesor o un investigador tiene rasgos patológicos, de perversión narcisista en particular, aunque hay perversión a secas y no es posible ni siquiera que una denuncia surta efecto, porque se "tapa". Es una forma de violencia atribuir problemas de salud mental en exclusiva al alumnado. Para colmo, el ceceachero fue al botiquín. Un ánimo selectivo y de "escarmiento" -el chivo expiatorio- y la más pura demagogia, además de un juez bajo presión mediática para ignorar pruebas periciales. El castigo era otro: un centro de rehabilitación psicosocial, y por cierto que alguna regulación, cuando menos, para sitios como "Incel Community", salvo (aquí está la pérdida de sentido) que por "libertad de expresión" haya PERMISIVIDAD con cualquier cosa y pueda entonces suceder cualquier cosa: por ejemplo, que un sitio en la Web sirva de combustible para un carrito con brotes psicóticos. Es muy simple: perdida la atención individualizada y sostenida, da igual que se ponga un protocolo para revisar si los estudiantes llegan o no al CCH con guadañas o "kampas". Igual las pueden usar en otro lugar, más que los brotes psicóticos son de repetición. Dicho sea de paso, Lex Ashton (!), el estudiante, pudo tener acceso al "combustible", que gracias a los sesentayocheros ("prohibido prohibir") y no hay plena prohibición.

        Si una "voz" le habló al tirador de la pirámide, es también psicosis. No sirve de nada poner protocolos antiarmas a la entrada de Tíotehuacán, porque lo mismo puede suceder, por ejemplo, en un transporte público. Algo de otro tipo falló, y tampoco viene al caso lanzar, como lo hizo Estados Unidos, algo así como una "alerta de seguridad Pirámides". El tirador estaba ligado a otro sitio, True Crime community, que glorifica este tipo de hechos "a lo Columbine": otra vez combustible. Ni atención para prohibir que se riegue combustible, ni atención adecuada para el que por tal o cual motivo es un cerillo o encendedor ambulante. Tampoco se "monitorea" a quienes hablan de estas comunidades de muerte como subculturas: ¿matar es hacer cultura?. Tampoco es asunto de "amor y paz" en vez de "discursos de odio": que uno odie a tal o cual no tiene por qué implicar ir a "escabechárselo". "Prohibido prohibir", "amor y paz", rechazo al "odio"... y protocolos. Pero cero intervención para prohibir esas "comunidades" (legitimadas desde el momento en que se les llama "subculturas").

       Y como es "subcultura", el compa de la pirámide dió cátedra. Primero, les recordó a unos cuántos turistas que la pirámide de la Luna es un lugar de sacrificio, entiéndase sagrado, y no de entretenimiento para irse a sacar la foto o, digamos, el entretenimiento de la selfie (o para crear Walmarts cerca y ceremonias esotéricas dejando un tiradero de basura). Pero no, no fue una defensa del aborigen, porque el audio de los hechos permite escuchar al tirador dirigirse a las víctimas como si acabara de llegar con Hernán Cortés: señora, muévase como si fuera a follar (¿qué, no es coger?), a ver guarros, y el uso del vosotros que seguramente no es propio de la alcaldía Gustavo A. Madero, de origen del tirador, del tipo "presentaos y recoged vuestra credencial del INE" (Instituto Nacional Electoral). Entre la piedra de los sacrificios -"os voy a sacrificar"- y una presencia española como para Juan Miguel Zunzunegui (qué no se habrá metido el tirador), resuelve magistralmente, con su "subcultura" mestiza: ¿oísteis, putos?. Se reitera una palabra mexicana que los porteros de más de una selección extranjera deben haber oído. Eeeeeeeh.....p.....Tesis, antítesis, síntesis: un tirador dialéctico. Además, con sentido de lo milenario, y banda, como los que repiten "nunca amenaces a un iraní" (suena a Bronx, pero, en fin). Cuando aumenta la masa de la población, simplemente aumentan los riesgos probabilísticos de que haya uno que otro enfermito más. Es por lo mismo que no se riega combustible. En vez de reiterar en la fortaleza milenaria de las pirámides e ir a decir en Barcelona "vengo de la pirámide del Sol" (uf, en ésa, todo tranquilo), habría que saber por qué -omisiones, una tras otra, que pueden ir hasta la familia- es posible que se "cuele" -y los psicóticos no son más que expresiones extremas- una patología sin que haya prevención social, entre otras como la de vedar el acceso a la "gasolina". Eso supone responsabilidad, no discursos grandilocuentes -no se vaya a espantar el turismo-, pero está reñida con "los derechos y las libertades". Eso sí, un "plus": buena reacción inmediata de la Guardia para evitar algo peor, y llevar al tirador a la cultura más exquisita: la del harakiri. A ver si familias y maestros se ponen también las pilas, o si no queda más que el sinsentido: nadie está a salvo ni lo ha estado, por más que se multipliquen las cámaras de videovigilancia (y éso que sí sirven). El colmo -y lo frenó la presidentA, Claudia Sheinbaum (de sensatez loable, salvo en uno que otro tema, como alguno en el que cualquier parecido con el del tirador es mera coincidencia)- es tomar algo azaroso, pero explicable, para ponerse al mismo nivel del tirador. Debió querer "ser nota". Y no es el único. Si al combustible se le agregan los cinco minutos de fama de Andy Warhol... (da click en el botón de reproducción).



martes, 21 de abril de 2026

DAME TU DOPAMINA

 Ir al psicólogo es algo bastante estadounidense, junto al aprendizaje de cómo hacer negocios, todo lo que satura las librerías mexicanas, junto a unas pocas de carácter religioso. Desde hace décadas, tener un psicólogo es para las clases medias signo de distinción. Gracias a la progresiva difusión también de programas de radio, la psicología llega a distintos sectores sociales. Desde hace tiempo, para la gente de dinero es no ocuparse afectivamente de los vástagos si tienen algún problema, sino darse el lujo de remitirlos a un supuesto especialista. Parte del problema es que lo enumerado remplaza la educación ética y cívica. La psicología ya está incorporada a empresas y a universidades, en gran parte progresivamente desde los '80. Por su parte, el psicoanálisis es para círculos sociales algo distintos y no está reconocido académicamente, salvo excepciones. Aunque de pretensiones de mayor profundidad, el psicoanálisis tiene en común con la psicología un movimiento de captación ideológica bajo la apariencia de libertad (como la religión en el confesionario). Afortunadamente, a través de redes sociales han surgido alternativas.

      Que la psicología y el psicoanálisis sirven de ideología se nota en la vulgarización y manipulación de ambas y el vaciamiento de antiguos contenidos humanistas, como los de Frankl o de Fromm, contra la alienación y por la búsqueda de sentido. El de criterio propio es declarado con cierta facilidad "loco"; la contradicción, tomada por "esquizofrenia"; la falta de una buena nalgada, por los "derechos superiores de la niñez", por "hiperactividad"; el descubierto como ágil convenenciero se protege o es protegido como "bipolar"; el de temperamento colérico está para "Doctor Jekyll y Mr. Hyde" y el que grita es "un neurótico"; el que persevera es "obsesivo" y así todo un repertorio para catalogar y, si es el caso, descalificar. El presidente estadounidense, Donald J. Trump, "está loquito". O el mundo es para algunos un asilo, o se trata de dos cosas: de "meter en cintura" formateando. El que no encaja en "el formato" -toda una lista moldeada de "estados" positivos, optimistas y de bienestar o incluso nirvánicos, en lo cool y lo light -"llévatela relajada"- queda etiquetado.

      Aunque hay excepciones, psicólogos y psicoanalistas no son charlatanes, sino especialistas en manipular para formatear, lo que se llama ser "funcional", como una pieza de algo "funciona" o no, así de mecánico. Mejor dejarlo en sacerdotes de hoy que en mecánicos de la subjetividad para hacerla arrancar. Dentro del psicoanálisis, los más fantásticos cobran "las perlas de la virgen" por decir "esto es muy importante" al cabo de quince minutos o por suspender la sesión a los cinco por algún problema entre el inconsciente y el lenguaje del paciente, sirviéndose del psicoanalista francés Jacques Lacan. Los que hurgan en la obra de Sigmund Freud son, efectivamente, los "maestros de la sospecha", como habría dicho Paul Ricoeur: lo ideal para que quien se cree imbuido de algún poder se de licencia de proyectar cualquier cosa sobre papá y mamá, al margen de los hechos de historias reales, con tal de meter "en el molde". El inconsciente da para encontrarle cualquier cosa, y para que se le proyecte cualquier problema, así sea ajeno y no el propio. En algunas sociedades, psicólogos y psicoanalistas pasan por gente peligrosa y que extorsiona porque también es buen negocio. Lo mejor de ciertos trasfondos en psicología es "no es el mundo el que nos afecta, sino cómo lo interpretamos". A quien lo atropelle un coche, que se de por enterado e interprete. Cualquiera puede ser fakir y no sentir el dolor gracias al "poder de la mente". Cualquiera puede dar un salto cuántico y crear su propia realidad; en suma, el anzuelo publicitario: con ciertos libros o ciertas terapias, cualquiera puede, si no busca hacerse monje y vender su Ferrari, seguir el último de sus deseos -aunque nunca se trate de sublimar- y hacer realidad, de la cama para afuera, cualquier fantasía. Ni al caso hablar de lo que es "ser interpelado" por la ideología o, si se prefiere, por quien hace su agosto vendiendo creencias. Cada uno lo suyo: como el gran especialista en "medicina psicosomática" que interpreta todo efecto secundario como "somatización". No faltará quien agregue: "es muy importante", o quien pregunte "¿es papá?", o quien crea que trata con Uri Geller (el que doblaba cucharas con solo verlas) al decirle a un internado: "es que usted destruye las medicinas con su mente", por lo que el Tofranil lo dan escondido en el pollo de la cena. Todo con un sentido agudo de la dominación o, como escribiera el colombiano William Ospina, de "rugirle a la víctima" antes que reconocer un error o hacerse una pregunta.

       La psiquiatría no está mejor. Ahí anda el que diagnostica: "lo que usted tiene da para todo" (tráguese todas las pastillas de la farmacia, seguramente), o "lo que usted tiene es más extraño que un perro verde" (diagnóstico a la mexicana para no mover un dedo). Claro, el que no sale de la "zona de confort" es...el paciente. Infalible: no existen los errores en psiquiatría, sólo los pacientes "idiosincráticos", y el amigo que abunda en que "cada organismo reacciona diferente", en cuyo caso no se entiende por qué no se fabrica una medicina por cada organismo (como el que hace negocio y, sin la menor idea, cree que entre un medicamento de patente y uno genérico no interviene nada de calidad-precio, aunque los precios sean distintos: es "como le cae a cada uno", porque el medicamento es como la gente, o sea que le "cae bien" o nomás "le cae mal"). El deseo -de ser intocable y quedar impune- proyectado como fantasía sobre el paciente "idiosincrático". Desde luego, el ego inflado: y la misión cumplida si el paciente es "resiliente" y sale con el ego redoblado. La "norma", debe ser una señora: hace rato que el psicoanalista ha dejado su obligación de psicoanalizarse a su vez (por precaución) y que el psiquiatra ha dejado de consultar bien qué receta. "Usted sabe, es una ciencia experimental". Nada mejor que ser objeto de experimentos con diagnósticos del tipo "lo que usted tiene da para todo" o "tiene algo más raro que un perro verde". Sin contar con el que cree que administra dulces: "usted, estoy seguro, no tiene nada. Quítese todo lo que toma". ¿Ah, tiene doctorado? Entonces debe ser emocional, lo que en ciertas sociedades se entiende -otra vez- como "lo suyo es mental", o "anímico", después de jugar a no distinguir siquiera mente de cerebro y no haber salido de la dualidad cuerpo-alma. Su problema es "del alma", que no funciona en relación con los neurotransmisores, sino con papá, mamá y sus amiguitos y su novia y jugamos a que le aventaba arenita en la playa y por qué mejor no se toma unas vacaciones y ya no trabaje tanto. Todo sin exámenes, diagnósticos precisos (¿con el alma?), ni recibos, ni pago de impuestos, ni sobre todo ningún familiar como testigo. Y ahí nos vamos, como dice la canción. Cosa de "echarle ganas". Y de desacatar por completo -vaya a acupuntura y tómese un té de tila- o de encomendarse a un médico como si fuera Dios ("sálveme, doctor"). De lo que se trata, desde luego, es de peregrinar por este mundo hasta que a alguien se le ocurra que lo que tiene es una profesión, no el poder ni deseos y fantasías ("porque yo me lo merezco"), claro, porque me costó este consultorio. En fin: la vida sigue igual, salvo que entre las nuevas generaciones hay cambios y "moditos" que por suerte van aminorando. Menos presuponen que el de enfrente tiene un ego del tamaño del propio. Si no era para tanto. Ni al tratar de ayudar para la mejora propia se trata de disminuir el ego de nadie ni de buscar llamar la atención. ¿De qué vivir? de inflar egos, formatear a todos -los que se dejen- y experimentar con ratones (da click en el botón de reproducción)



lunes, 20 de abril de 2026

SI TE VIENEN A CONTAR

 Como ya ha habido ocasión de mencionarlo, la aperura de China, que data de 1978, y luego el desplome del bloque soviético en gran parte del Este europeo y en la misma Unión Soviética, en poquísimos años (1985-1991) es una derrota insoslayable para los trabajadores, obligados a competir con millones más y a carecer de alternativa, porque no hay más que "escasez y terror" en el socialismo, salvo que ni siquiera haya sido éso, sino pura ilusión. Ilusión no es llevar ya más de medio siglo sin salir de la crisis, por lo que un poco más y se alcanzará la duración de más de un régimen salido de una Revolución. Ilusión es creer que hay "de otra". El mundo "es lo que hay", con variantes para escoger o, como lo dijera el estudioso francés Michel Clouscard, "donde todo está permitido, pero nada es posible".

        Ante el hecho de que no hay alternativa para los trabajadores, no existe mayor movimiento comunista internacional (encima, es de grupúsculos que se dividen, salvo excepciones) ni renovación teórica alguna, pese a tanteos, y más de un trabajador vota a la derecha (no se trata nada más de los obreros, que no constituyen la clase trabajadora y explotada, sino una parte de ella), lo que ha sucedido no es el "fin de la Historia", sino la fractura dentro de la clase dominante, llámese burguesía o como se quiera, empresariado si se prefiere, entre el que se mueve internacionalmente, para algunos "globalista" (aunque no existe ni "capital global", ni trabajador "global"), y el que persiste en una base más nacional, ya que el Estado nación es una creación capitalista. En un marco que antes se conocía como de economía mixta, algunos quieren "más", otros "menos", pero no es secreto que algunos "pugnaces", como los ha llamado un analista de geopolítica, no pierden la muy añeja expectativa de hacerse del país más grande del planeta. Entre ellos están especialmente tres: el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el laborista Keith Starmer, del Rey no Unido, que ya ha tenido gente de mal gusto como el "tercera vía" Anthony Blair o Gordon Brown, partidario de un "gobierno mundial", y el alemán Friedrich Merz (derecha, como Helmut Kohl o Angela Merkel), al que habría que sumar la alemana Úrsula von Der Leyen, encargada de la Comisión Europea (para no hablar de otros de la OTAN-Organización del Tratado del Atlántico Norte). La drecha conservadora británica no es mejor cuando, como Theresa May, no le incomoda amenazar a Rusia con el arma nuclear. Estos "pugnaces" están ideológicamente entre azul y buenas noches, cuando no hay socialistas de temer, como los alicaídos franceses (de los italianos, griegos o portugueses como el llevado y traído Mario Soares no queda gran cosa). El PSOE no tiene de socialista (ya pasaron las glorias de Felipe Sánchez), ni de obrero, ni de español si sigue con las autonomías. Para estar en el centro se necesitan extremos fuertes o equilibrados. Nótese cómo no los une el amor, sino el espanto (Merz es demócrata-cristiano).

        De entre todos, la parte frágil es la decadente Francia, ya que ante la no muy lejana salida de Macron, ni la derecha de Marine Le Pen (Agrupamiento Nacional) ni la izquierda de Jean-Luc Mélenchon estarían muy dispuestos a seguir el juego de la alta finanza, sin ser propiamente "Trump" (no lo es Le Pen, por ejemplo, pero ha dicho que no hay que ir a Meterse a Ucrania, como también lo ha dicho Mélenchon, pese a que es todo menos adorador del presidente ruso, Vladimir Putin). El prblema está simplificado por el Ministerio de Defensa ruso: si Ucrania va a seguir como plataforma de agresión a Rusia y se va a seguir gastando en grande pra apoyar con armas a los ucranianos, puede llegar el momento en que los que se ponen "pugnaces", como dijo el otro, sean considerados como "retaguardia del agresor", por lo que pueden convertirse en blanco para los rusos.  Ya se ha mencionado aquí: cuando menos con drones. Ucrania ha llevado la guerra a suelo ruso, civiles incluidos. "Retaguardia estratégica", es en parte la UE (Unión Europea) Es una escalada que coloca a varios países europeos en la mira, por estar, a fin de cuentas, provocando "por encargo". Ya son "objetivos potenciales" las cuando menos 20 empresas europeas que fabrican drones para Ucrania. 10 empresas están en Alemania, España e Italia, hay tres británicas, una danesa, dos bálticas, una polaca, una holandesa  y una checa. Nada más, junto a la idea -repetida ante Irán mientras se sabotea al presidente estadounidense, Donald Trump, de irla a armar "multinacionalmente". ¿Italia? Ningún "antifascista" menciona a la italiana Giorgia Meloni. La española es UAV Navigation, por si Sánchez es amante de la paz antes que de lo ajeno (empresa en Madrid, San Sebastián de los Reyes, calle Teide, 3). También en Ucrania se sabotea el "congelamiento" de Trump para seguir en otra cosa. Si se trata del ex presidente Dmitri Medvedev, hay que tomar las cosas de quien vienen.

       No se puede adelantar nada, salvo la salida de Macron, y mientras se decide qué en Estados Unidos. Nada más cabría hacer notar que no es lo mismo amenazar con hacer saltar Irán por los aires que, muy en concreto, estar desquiciando Rusia central y hasta los Urales, como lo hace el amiguis de Macron, Merz y Starmer, el "presidente" ucraniano Volodímir Zelenski. Habría que saber, ya que "no hay de otra", si cuando menos es posible driscriminar, por ejemplo entre Trump y los pugnaces o entre "globalistas" y "soberanistas": no para ir a pelear con el nombre de algún patrón en la boca, sino para alcanzar a distinguir que una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. A "escala mundial", es sin fin y sin nada en el horizonte para los trabajadores, mientras parte muy concentrada del capital hace y deshace a su antojo. No parece que lo haga Trump, aunque se ha vuelto menos claro. No se vaya a linchar sin medir consecuencias. Una parte de los trabajadores, aunque desorientada, quiere parar y volver a una escala menor, por si todavía se puede incidir, o encima, tras el descalabro laboral, viene o la escalada o más caos, porque la clase que explota ya no puede gobernar, o nomás poquito. Está al principio de un texto llamado Manifiesto comunista: la posibilidad de hundimiento de ambos contendientes, trabajo y capital. Falta el segundo, o hay otro mundo posible -pero no tan probable (da click en el botón de reproducción).



VELETA

 Desafortunadamente para él, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, se está metiendo en más de un problema de política exterior que ...