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lunes, 23 de marzo de 2026

MENOS FACE Y MÁS BOOK

 La política no es una ciencia, mucho menos exacta, por lo que hay margen para el "factor subjetivo" y lo inesperado.

     En este sentido, es una misión imposible saber "qué hubiera pasado si..." el candidato del PRI (Partido Revolucionario Institucional) en 1994, Luis Donaldo Colosio, no hubiera sido asesinado. Tal vez habría hecho grandes cosas, o tal vez habría sido mediocre. A veces se dice: "el hubiera, no existe...", y también con un "si esto o lo otro" se puede "meter París en una botella".

       Tampoco es tan seguro que Colosio se redujera a un "buenote" con bonhomía o crédulo. Hay elementos para pensar en una personalidad tal vez contradictoria, más siendo relativamente joven y no terminada de cuajar, pero que se daba cuenta de más de lo que se quería creer. Un "buenote" no se dice "víctima de la perversidad del sistema" ni da un discurso como el del seis de marzo de 1994.

      Se es "buenote" cuando se es manipulado y se "deja hacer". Hace buen rato que más tal de frenar al hoy oficialista  DE Regeneración Nacional (MoReNa), despliega la mayor inventiva: desde sacarse de la manga una supuesta vendedora de gelatinas (hoy en el más completo olvido), para "parecer pueblo", hasta servirse del apellido Colosio -a través del hijo, Luis Donaldo Colosio Riojas- para parecer "causa justa".  En algún momento, Colosio Riojas pareció darse cuenta. Pero la insistencia es mucha.

      Colosio Riojas está en política (¿por qué no?) y, en todo caso, por lo que debe responder es por sus propios actos y propios resultados. No estaría mal poner algo de atención en ello. Y de ser posible, en propuestas o programas concretos para México, no en vaguedades. Colosio Riojas debiera ser entonces "hijo de su obra", antes que "de papi". Su obra en sus cargos, y no en los tejes y manejes internos del partido de pertenencia. Movimiento Ciudadano. quieren servir desgraciadamente de un apellido no son los únicos que tienen "intereses". También los tiene, muy concretos, la gente que espera y necesita resultados. Dividir a MoReNa, como ya se intentó con Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, es una "jugada", no un resultado para la gente.

        Lo bueno del mundo actual es que se puede ser manoseado mientras se dice rechazar el manoseo. ¿Que el caso Colosio (Murrieta) está muy manoseado? Aquí empiezan las pifias de Colosio Jr. En aras de la "sanación nacional", Junior ha pedido "carpetazo", aunque Colosio no es una "herida abierta" que tenga algo que ver con el México actual, más de tres décadas después. Seguramente a más de uno no le importa nada y hasta puede ver con malos ojos la intentona de servirse del apellido para volver a engañar, como ya se hizo buscando venderle "gelatinas al pueblo".

       Sería adecuado que, si Colosio Riojas "suena", no sea en lo absoluto para, como se dice coloquialmente en México, "sacar raja". Hasta ahora, con la pena, pero es un asunto legal, y no de formalismos. El presidente Andrés Manuel López Obrador habló de crimen de Estado y de que el supuesto asesino solitario "diga todo lo que sabe". Hubiera sido adecuado preguntar: ¿por qué afirmó López Obrador que fue un crimen de Estado y, sobre todo, sobre qué base afirmó que Aburto debiera decir "todo lo que sabe"?¿Puro invento? ¿O López Obrador optó por no enturbiar lo que es en principio trabajo del aparato de Justicia?¿Pura ocurrencia del antiguo fiscal, Alejandro Gertz Manero, de volver sobre el caso y el "segundo tirador", el hoy preso Jorge Antonio Sánchez Ortega? Sí es posible saber que Mario Aburto -quien ya designó al "primer tirador", y no es Aburto mismo- no dice todo. Desafortunadamente, Aburto y su familia piensan sobre todo en sí mismos y sería de esperar que no estén entre quienes creen que es preferible a mover un dedo por un "buenote", o lo que se entiende en México por "alguien muy noble" (y no, no es el caso de Aburto). Aburto no mató a Colosio, pero no es ajeno a la trama del asesinato. No es "el pobre Aburto", aunque sea en parte chivo expiatorio. Lo del "perdón" de Junior -pidiendo el indulto- no tiene explicación clara. Es un "gesto".

       Lo segundo, que Colosio Riojas diga que meter al ex súperpolicía Genaro García Luna en el asunto es "perverso y grosero, una falta de respeto". Hay dos versiones: la de la fiscalía, y que involucra a Sánchez Ortega y el aparato de seguridad mexicano de la época, y la de J.J. Lemus, que afirma que García Luna "no pudo haber estado ahí". Corresponde simplemente aclarar las cosas con pruebas. Y no para "redimir a un buenote", sino para discriminar y saber si el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994 tiene un significado político o fue "mala suerte" (el tipo de cosas que le pasan a los "buenotes"). Para colmo, son los mismos que se inclinan por "el asesino solitario" que manosean a .Junior para la supuesta "redención" del sinsentido, porque "la tragedia de Colosio" habría sido de esas "sin sentido". ¿Perversos, groseros y sin respeto quiénes? ¿O es que Colosio Murrieta eran "tan bueno" que se lo puede utilizar hasta el infinito, cuando parte del problema está en que NO se dejó utilizar? O Junior no lee el periódico que lo entrevista cuando menos ambiguamente?

       Si el asunto es que Gertz y López Obrador quisieron "sacar raja" -otra vez la inversión ideológica- para "distraer la atención", que en el mejor de los casos se pueda saber en qué la rifa Colosio Riojas -para retomar una expresión mexicana-, que no sea ser "hijo de papi", porque éste no es un cargo público. O que entonces Junior se consecuente: papá no es cosa personal ni de sentimientos, sino de interés y salud pública. Es simplemente que un grupo, no una persona, antepuso sus intereses de clientela y de privilegios al interés público, y el asunto, habiendo un asesinato grave de por medio, no es de que algunos en MoReNa hagan lo mismo, o de que el león crea que todos son de su condición. No es de personas ni de grupos. Una parte de la oposición mexicana es la primera que no entiende. Y Colosio Riojas, a lo suyo. "Por sus obras los conocereís", u "obras son amores", como se prefiera. De "la prolongación de" no es que se vale si el apellido es Colosio y es un escándalo si es López Beltrán. Para no ser groseros, ni perversos, y sí respetuosos. "Tengo una mala noticia: no fue de casualidad" (da click en el botón de reproducción).



sábado, 21 de marzo de 2026

CON DÓLARES SE DIVIERTEN

 En México, a diferencia de Cuba, que es muy frontal, aunque puede equivocarse, la relación con Estados Unidos es compleja, y se le teme, por lo que con frecuencia resulta opaca. Lo dicho no quiere decir que no haya en Cuba quien esté dispuesto a una apertura en grande a Estados Unidos, mundillo intelectual incluido. En México, el nacionalismo es fuerte, pero menos aguerrido y más proclive a buscar soluciones de compromiso con Estados Unidos. A diferencia del pasado, cuando no se quería mucho al "gringo", salvo para sacarle algo, ahora hay un grado muy fuerte de "americanización" de México, si bien ya pasó la fiebre TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).

       Como ya ha habido ocasión de decirlo, el hecho de que algunos presidentes mexicanos, tres (Adolfo López Mateos, muy recordado "de Oro", Gustavo Díaz Ordaz, más tenebroso, y Luis Echeverría) fueran informantes de la CIA (Central de Inteligencia Americana) no quiere decir, como en su momento lo señalara el ex agente Philip Agee, que fueran propiamente agentes "de". Parecen haber considerado que tratar con la CIA era ineludible.

      Las dificultades para hablar del tema crecieron a principios de los '80 con el asesinato del periodista Manuel Buendía y con el trato público dado al caso del asesinato del agente de la DEA estadounidense (Agencia de Control de Drogas), Enrique "Kiki" Camarena, pocos años antes de la firma del TLCAN. El asunto se volvió no de denuncia desde el nacionalismo, como con los tres presidentes mencionados, sino de una mezcla de temor e imitación. Las cosas se complicaron por la diversificación de agencias de seguridad estadounidense, y no parece que la DEA juegue siempre un buen papel, aunque era a la CIA que se temía en el pasado. Parte de la actitud confusa está en la negativa a reconocer el papel jugado por Estados Unidos en el 68 mexicano, pese a muy buenos trabajos al respecto y sobre el orquestamiento de provocaciones para una intentona de golpe. Habría que salir del estereotipo sobre la "juventud inocente", pero como sea ya casi todo está dicho sobre el tema, salvo por el papel de uno que otro líder estudiantil.

       Rara vez se quiere mencionar las nuevas formas de influencia estadounidense, o simplemente ya es visto como de lo más natural, ni se diga en el mundo universitario, o en parte de la oposición que actúa por consigna, por ejemplo al hablar de "narcogobierno". Menos aún se reconoce cuando México se convierte en lugar de pleito o diferencias entre agencias de seguridad estadounidense.

       Hay al mismo tiempo una extraña credulidad, por bueno y eficaz que, a ciertos niveles, sea el aparato de Justicia estadounidense. Se cree tontamente que la gente colocada en el "congelador" va a dar nombres y grandes sorpresas que "conmoverán al mundo", como Joaquín "El Chapo" Guzmán o Ismael "El Mayo" Zambada, llevados en realidad a callarse (por cierto: como Rafael Caro Quintero), y que en algunos casos han actuado en connivencia con los estadounidenses, que no siempre han querido ninguna "guerra contra las drogas" o "contra el narco", sino tener control para servirse del fenómeno, entre otras cosas para chantajear a gobiernos. O que pregunten por el despeñadero de Evo Morales y Luis Arce en Bolivia.

       Desde las "Certificaciones" de los '80, el tema de la droga sirve para comprometer -en el pésimo sentido- a gobiernos latinoamericanos. El venezolano Nicolás Maduro y el "Cartel de los Soles" es un invento, y lo fue en gran medida el "caso Noriega" en Panamá en 1987-1989. El miedo sí debe hoy andar en burro, porque algunos se creen cualquier cosa, salvo que sea conveniencia, en realidad.

      Ya se ha dicho aquí que nunca hubo "guerra contra el narco" con Felipe Calderón en la presidencia mexicana (2006-2012), sino el ánimo de monopolizar el negocio con un Cartel. El entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, trabajaba para ese Cartel -el que todos querían- y uno más, por lo demás infiltrado por la DEA a través de Edgar Valdéz Villarreal, "La Barbie" (otro tema intocable). García Luna se creía protegido en Estados Unidos, pero fue turnado al "congelador".

       El tema de la relación entre García Luna y Estados Unidos también es tabú, porque difícilmente tomó solo la decisión de asociarse con dos Carteles para retirarse después en Estados Unidos. Hace poco, la FGR (Fiscalía General de la República) afirmó que García Luna fue a Tijuana a rescatar al "segundo tirador", Jorge Antonio Sánchez Ortega, agente del CISEN (Centro de Investigación en Seguridad Nacional), cuando en marzo de 1994 fue asesinado Luis Donaldo Colosio. El periodista J.J. Lemus sostiene, en el libro El Licenciado, que es un invento de la Fiscalía, todo lo que debiera ser aclarado con Sánchez Ortega. Al mismo tiempo, J.J. Lemus ofrece datos tempranos sobre García Luna en el CISEN, sus contactos y algo más: su pronta y fuerte relación con la CIA. No se puede afirmar más, fuera de lo dicho de los "amarres perros" del chief of staff con la seguridad estadounidense (Brent Scowcroft), para ver si hay algo más que un asunto de "hacerse bolas", o si pudiera ser que Colosio fuera considerado un estorbo para un proyecto que, además de transexenal, era transnacional. O sea, que Colosio fuera visto como algo más que un pobre tonto despistado. El presidente Andrés Manuel López Obrador, nunca exento de "colmillo", habló de crimen de Estado y de no indultar a Mario Aburto, el llanero solitario, mientras no diga "lo que sabe", porque algo no va: hay elementos para pensar que Aburto y su familia optaron por ocultar bastante pensando primero en "Mario" y no en el valor de la verdad completa, no a medias. O nada tiene relación con nada y sólo es cosa de resultar "ganón" en cada ocasión. Con el agravante de que, como lo indicó el periodista Carlos Ramírez en El Independiente (además de que Colosio no era muy TLCAN), ni a varios cercanos ni a descendientes parece importarles que sí haya cuando menos modo de acercarse a lo más plausible, si se opta, a diferencia de gente previa, por algo que no sea salvar todas las apariencias -hasta las de Aburto- y por atar cabos. (da click en el botón de reproducción).



lunes, 16 de marzo de 2026

REPÚBLICA DE PELAFUSTÁN

 Lo declarado por el actual líder cubano Miguel Díaz-Canel, en el sentido de que hubo una decisión colegiada, que incluyó al retirado Raúl Castro (94 años), puede indicar una deferencia, en parte, porque, a diferencia de lo sucedido con "Fidel", no hay ningún culto escandaloso a la personalidad de "Raúl", descubierto a destiempo. Lo otro es la presencia del nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, que puede ser en parte simbólica, ya que dicho pariente no tiene ningún cargo. Ya en negociaciones previas, en tiempos del presidente estadounidense, Barack Obama, estuvo un hijo de Raúl Castro, Alejandro Castro Espín, sin que sea reprochable, porque tiene muy buena formación. No pasa lo mismo con el nieto. Y ninguno de los dos está dirigiendo nada, como tampoco Raúl Castro, tal vez en la decisión a título consultivo (otra vez: apenas ahora incluso gente cercana anteriormente a Raúl Castro se ha percatado de lo que propuso, y que no tiene nada que ver con "vamos a movilizar a las masas" -"modito" que Díaz-Canel parece haber puesto a remojar). Como se desprende de lo dicho, Raúl Castro está ligado a formas de apertura y de cuestionamiento de las trabas burocráticas. O entonces, como parte de la burocracia cubana, se hace fidelismo como forma de gatopardismo. Hay tanta desinformación como la que viene en la repetidora del "narcogobierno" mexicano, a lo que la presidentA de México, Claudia Sheinbaum, respondió que el mandatario estadounidense, Donald J. Trump, está desinformado. O es su nueva manera de llevar al límite cuando empieza la renegociación del TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá).

       Los medios de comunicación masiva raramente informan. Recientemente, Cuba abrió la posibilidad de buena parte de lo que quiere Trump: que cubanos del exterior inviertan en la isla. No es meramente declarativo, sino que está precisado cómo, cuándo y dónde.

      Hay que considerar que la relación entre Cuba y Estados Unidos, Florida en particular, tiene la fuerza de varias oleadas migratorias (a las que es ajeno Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado). Una parte se fue después de la Revolución de 1959, y es conocida como la de los "gusanos", que pudo incluir gente a quien se les confiscó algo, aunque mucho era, sobre todo, estadounidense. Después apareció otra generación, la de los llamados "maceítos", interesados desde Estados Unidos en ayudar a Cuba, y sin relación con la mafia y el terrorismo, por si Trump no sabe quién volaba (en pedazos) aviones cubanos de pasajeros u operaba en distintos países de América Latina de manera siniestra (como para matar agentes de la DEA por ejemplo, la Agencia de Control de Drogas, en beneficio de la Central de Inteligencia Americana, esto en México). Después, los "marielitos", no todos delincuentes, aunque sí bastantes, a principios de los '80, cuando ya más de una cosa no iba en Cuba ni con su esbozo de apertura al turismo. Después, los que salieron a medida que las condiciones de vida en Cuba se fueron degradando. De donde la importancia de las remesas desde Estados Unidos para Cuba y de los lazos familiares. Salvo para alguno de tour perdido en La Habana Vieja, Cuba ya no es el país del rón para satisfacción de Ernest Hemingway ni del tabaco en la boca de "Fidel". Ahora, pese a la importancia del turismo (y los errores monumentales en el rubro), no es parque temático, y la tercera fuente de ingresos para Cuba son servicios profesionales, por más que los médicos internacionalistas  no sean bien pagados. Ya se sabe desde John F. Kennedy que la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana. Pero Cuba logró un desarrollo médico notable y comprobable en varios rubros y también en el de la alfabetización. Ahora que la salud y la educación no son negocio y si lo son, peor. Para no hablar, como ya se hizo antes, de carreras en el deporte.

        La apertura se está proponiendo en infraestructura y agricultura, para cubanos del exterior, sin necesidad de residencia. Se incluyen también en parte las finanzas, con la apertura de cuentas en divisas, e inversiones no limitadas a pequeñas empresas. Como esta, pueden haber algunas medidas más que respondan a la realidad de la diáspora. No sería sino "desburocratizar" lo que ya existe. Y si se ha hablado del turismo, adelante si quieren afear más La Habana e inventarse "la pequeña Dubai". El punto está en que se encuentre al mismo tiempo la manera de relanzar un calidad de vida más o menos general que sí fue una realidad, por más que los riquillos crean que el socialismo de Estado es cosa de "muertos de hambre".

      Si Trump va a cometer otro error -y véase cómo lo presionan quienes están contra él para "sacar al castrismo" (¿para dejar a los más ineptos y una caquistocracia más?) y las castañas del fuego, que invada de día, porque con tanto apagón de noche todos los gatos son pardos. En cuanto a "tomarse Cuba", Trump da signos de la vanidad del que no entiende que está mal rodeado, gente criminal incluida, del primer ministro de un país hasta presidentes de otros. O el asunto es en serio y entre Estados o es de los grupos de presión y los "duros" de turno, porque ni Rubio debiera estar donde está. "Tomarse Cuba" y considerarlo un honor es vetusto, como el "i took Panamá" de Theodore Rossevelt hace 121 años. Así, si no hay aprendizaje de lo ocurrido con Irán: "volver a Estados Unidos grande otra vez" está bien, no multiplicar los pleitos en el exterior ni la patanería. Ni que el gringo anduviera solo por el mundo haciendo y deshaciendo, cuando a lo sumo se le pasan sus exabruptos de chivo en cristalería. Corre tiempo. No vaya a ser que Trump haga lo que Bad Bunny dice. Sepa. (da click en el botón de reproducción).


       

jueves, 12 de marzo de 2026

SAL SI PUEDES

 Los medios de comunicación no están dando atención adecuada a la evolución de la política exterior de Estados Unidos, reduciéndolo todo a lo que parecieran cuestiones casi personales. ¿Se le antojó al presidente estadounidense Donald J. Trump secuestrar al ex presidente venezolano Nicolás Maduro y a éste "lo traicionó Delcy"? Esto no dice nada de los intereses en juego. ¿Por qué no se hizo en Venezuela lo que en Irán?¿Y qué cambio interno representa la nueva presidente venezolana, Delcy Rodríguez, más allá de apertura a inversiones estadounidenses?¿Sabe Estados Unidos mejor que Venezuela cómo actuar sobre posibles facciones internas?¿Por qué, más allá de la hora de las complacencias hacia Israel, lo que en Irán parece ser una decapitación controlada y cuando no es un secreto que hay diferencias internas en el gobierno iraní? Todo lo anterior, para ahorrarse el sensacionalismo de "cada momento como yo nunca imaginé", la "guerra mundial" que ya debe estar en la Cuarta o Quinta -si se declara una a cada instante-y el mundo de la información convertido en subsidiaria de las patologías de la Bolsa. Para que el sensacionalismo sea también cotizarse, y con un mar de "que sube y que baja" de lo que sea.

         En 1985 se publicó un libro de Frank Barnaby intitulado La guerra del futuro, aunque se refiriera nada más a la siguiente década. La edición en inglés era de 1984. Apenas el último año del líder soviético Yuri Andropov. En el capítulo II ("Donde ocurren las guerras"), el autor mostraba barquitos azules en el Caribe, Groenlandia, la entrada del canal de Suez, el Estrecho de Ormuz, el mar de Japón (donde Trump se andaba peleando con el gordito norcoreano hasta que se hicieron de a buenas), y el estrecho de Malacca, además de los cabos como el de Buena Esperanza y el estrecho de Magallanes -Cabo de Hornos (Chile y Argentina), la entrada de Gibraltar (Trump fue a enfrascarse en un pleito con el premier español, Pedro Sánchez) y el mar del Norte (que obedezca el Reino Unido). Hasta donde exporte por mar, Trump está vigilante, y hasta donde importe por mar, China seguramente ya habrá entendido. Calladita se ve más bonita. Algo distinto de la obsesión Demócrata con el "corazón de Eurasia" y la añeja geopolítica anglosajona. Aunque como sea, el mapa que daba Barnaby no excluía regiones preferidas del desorden Demócrata, del norte de África al Asia Central, de "primaveras árabes" hasta "revoluciones de color" y hasta de "tulipanes". Llama la atención en el trazado del mapa de Barnaby, siete años antes del fin de la Unión Soviética y antes de la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov, el encogimiento soviético y de Rusia, en nombre del islam, y un posible espacio de conflicto en Europa. Ante un Derecho Internacional muerto y unas Naciones Unidas acabadas, mucho de lo predicho por Barnaby ha ocurrido, como focos de conflicto, incluyendo el Sahel africano, Oriente Medio, Afganistán e Irán. El arco islámico está claro y no ha hecho más que perder en grande y llegar a servir -aunque haya excepciones como la misma africana del Sahel- de ariete para "mensajearse" con Europa, Rusia y China (por lo que Japón es un aliado muy seguro). El inventado "choque de civilizaciones" ya está en el mapa de Barnaby en 1984.

        Como uno de los barquitos azules del mapa de Barnaby da a Venezuela, Nicaragua y el canal de Panamá, el mismo mapa fue mostrado a algunos panameños después de la invasión de Panamá en 1989, y casi ninguno hizo el menor caso. Fue antes de la desaparición de la Unión Soviética que dió, por cierto, en el conflicto (el primero) de la Chechenia rusa -e islámica. Ya desde entonces más de uno se hacía avestruz mientras se mostraba a las claras, saltando a la vista, expuesto, con "donde ocurren las guerras", el "medio" como "mensaje": la enorme encrucijada para disuadir a europeos, rusos y chinos de aspirar "a lo grande". Parte del mensaje en Irán es para China y parte para la Unión Europea. Rusia dice más frontalmente porque, cuando es Demócrata, el asunto va con ella. Rusia también opera sobre las diferencias internas iraníes y con cautela, desde hace tiempo, pese al apoyo a Irán en materia de reactores nucleares. Rusia era garante hasta que Estados Unidos y "socios y aliados" lo torpedearon todo en 2025 de la vigilancia de que Irán procediera con fines exclusivamente pacíficos, a través de la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica) y la Resolución 2231 de Naciones Unidas. Por lo demás, Naciones Unidas no hace más que desconocer propias leyes.

         Trump calculó mal en un asunto que tiene para él efecto bumerán, por más que "mensajee" a China, y que no logra un cambio de "élite" en Irán, interés de ir matando líderes selectivamente para obtener un recambio. Israel, por su parte, apuesta a la destrucción de todo gobierno o de una regresión peor para el "caos controlado" y despedazar a un país que, como Irán, tiene un 65 % de minorías (!). Trump está en la trumpa (!) clásica de una derecha que, en este caso, tratándose de Israel, no puede pasarse de rasgos criminales. De todos modos, el conflicto es localizado, pese a sus "mensajes", y no es novedad en Oriente Medio, salvo que Israel va con el ala Republicana dura del "Gran Medio Oriente Ampliado". Del "plan Wolfowitz/Rumsfeld" (Perle y el desquiciado Richard Cheney)  para despedazarlo todo (dividiendo a Irán cuando menos en dos, con su parte de Baluchistán -Sistán-Baluchistán, sunita, e "independiente" del lado paquistaní, a la entrada de Ormuz: justitito), salvo Israel, ya no faltaba más que un país por atacar. Trump está equivocado de cuatrienio, de tan mal que suele escoger a algunos de sus amigos: se le puede ir media MAGA (Make America Great Again por andar de PNAC (Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense). Como decía el chiste, que alguien "Medio Oriente" a Trump (da click en el botón de reproducción).



domingo, 8 de marzo de 2026

CHIVOS Y MULAS, Y UNO QUE OTRO POBRE BUEY

 La izquierda no debate con la derecha: le ha dado por etiquetarla y con frecuencia por reducirla a "fascismo", de la misma manera en que la derecha ve "comunismo" donde no lo hay. Dos fuerzas, así, que se combaten tomando nombres prestados porque "causan sensación" y llegan a las emociones, en particular al miedo.

       Como parte de la ausencia de debate, no se ha tomado en cuenta que, a diferencia de la izquierda, la derecha ha llegado a plantear a veces problemas de valores que no se resuelven de "sí" o "no". Como parte de la derecha, fue el caso del argentino Agustín Laje, quien planteó una "batalla cultural", lo que ya habían hecho los Republicanos estadounidenses a finales de los '80 en los Documentos de Santa Fe, incluso recurriendo al italiano Antonio Gramsci. Como el mexicano Juan Miguel Zunzunegui, Laje terminó de mercenario, al servicio del anarcocapitalista presidente argentino, Javier Milei.

       Ahora bien, Laje dejó planteados en el camino varios debates, desde el del delicado y no tan sencillo problema del aborto hasta el de la llamada "ideología woke". A pesar de las embestidas contra "los progres", el "marxismo cultural" o hasta "el comunismo", más de una causa reprobada ha sido asumida por magnates cercanos a los Demócratas estadounidenses, sin que la izquierda articule nada propio, por una razón sencilla: al desconocer la experiencia (no "el experimento") socialista, no hay más que rechazar el "neoliberalismo" y no el capitalismo. La izquierda se ha negado, como sea, a una posición propia, en términos de valores (y no de "amor contra el odio" o "felicidad"), en asuntos que van desde el LGBTTTQI+a o lo que se acumule esta semana hasta el invento más reciente de los therians (humanos que se creen animales), pasando por la bien o mal llamada "ideología de genero" o el tema del maltrato animal (contra los llamados "animales no humanos"). Todos estos asuntos no tienen absolutamente nada que ver con marxismo o leninismo, pese a las amalgamas en las que terminó desafortunadamente Laje. A lo sumo, el marxismo-leninismo planteó la emancipación de la mujer y no tuvo una política definida sobre la homosexualidad. Tampoco sobre los bestias, los burros, las víboras tepocatas, los perros, etcétera. A más de un llamado "progre" no le interesan mucho estos asuntos, salvo el Orgullo a Mariela Castro en Cuba o el Mejunje al líder cubano Miguel Díaz-Canel. En Nicaragua o en Venezuela no son "temas", como se dice ahora. Al presidente ecuatoriano Rafael Correa, cristiano, no se le pudo arrancar nada a favor del aborto y, contra lo que lanzó el estudioso Heinz Dieterich, aquél tan no es misógino que no obstaculizó la candidatura de Luisa González, por cierto protestante.

       Algunos asuntos de "discriminación positiva" son simplemente contrarios a la igualdad ante la ley y no debieran ser tomados en cuenta en el servicio público, como la "paridad de género". No debiera dejarse de considerar que por momentos pareciera tratarse de feminizar al hombre y masculinizar a la mujer, según Laje. En rigor, son cosas de deseo convertido en derecho a hacer realidad cualquier fantasía, y algo "digno" de un reality show, al gusto estadounidense. No es algo que responda a la izquierda, y si lo hace suyo es por demagogia, a regañadientes a veces (como en el caso del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador), por "falta de sujetos" y hasta por el "populismo" inventado por Laclau/Mouffe para hacer las alianzas más amplias posibles. Como decretar "es tiempo de mujeres" y anotarse el voto abrumador de las amas de casa.

        Dos problemas clave han sido planteados por Laje. Primero, el de las "generaciones idiotas", en el sentido del "idiota" de la antigua Grecia, decidido a estar fuera de la política y a retirarse a la esfera privada (con frecuencia, para echar pestes contra "los políticos" y deambular entre "que se vayan todos" y el odio a "la casta"). Esto no tiene que ver con marxismo o comunismo, aunque, en el sentido descrito, el socialismo de Estado es en parte también una fábrica de "idiotas". Este "idiotismo" es contrario a una idea capitalista, la de ciudadanía, participante en los asuntos de la "política": es bajo el capitalismo que se ha pulverizado la participación, por ejemplo en sindicatos o en términos de militancia en los partidos políticos. Los medios de comunicación masiva oscilan entre la promesa del paraíso y el apocalipsis Now para crear entre miedo e indiferencia ante los asuntos de participación política: el día que estalle una guerra nuclear, seguramente se sentirá en mi casa y, mientras tanto, que el mundo ruede.

       Segundo asunto planteado por Laje: la ciudadanía es parte del Estado soberano, y éste se ha visto debilitado por toda clase de instancias dizque "globales" a las que se obedece, pero que nadie eligió, o a "agendas" como la 2030 o lo que se les ocurra a unos cuántos en Davos. Se desprende de lo argumentado por Laje que no queda claro a qué responden los políticos: ¿al pueblo o la nación, bases del Estado soberano, o a instancias "globales" que se visten de "Humanidad", aunque no sean más que los intereses de unos pocos, de "los mercados", de la "gobernanza global", del "desarrollo sostenible" y así por el estilo?¿Los políticos son entonces intermediarios entre estas "agendas" y "el pueblo" o "la nación", como ocurre por ejemplo en más de una universidad o en parte del gabinete mexicano?¿Quién decide? La izquierda se ha subido en buena medida al "carro", y está a remolque, sin que se sepa bien a bien por qué. Los planteamientos de Laje están en La batalla cultural, Globalismo y Generación idiota. Si Laje termina monologando y cayendo bajo con caricaturas -como Zunzunegui- y la izquierda está en "un fascista en cada hijo te dió", la ausencia de debate y la reducción a "sí" o "no" indica que, como parte del debilitamiento del Estado, está el del interés público (y "cosa pública"). Ya es ago saber que no se está en una república, y como la derecha también suele agarrarse de afuera, ni en un Estado digno del nombre. Si nadie en un principio promocionó el socialismo de Estado, es el capitalismo -sobre todo por el consumo y la alta finanza- el que cree, lo que se cuida de decir Laje, que todo Estado es la antesala del colectivismo. Lástima: no se responde, salvo excepciones mediadas, ante el pueblo o la nación, sino ante los medios y ante "agendas" que desembocan en lo que Luismi llama "el desmaye" y en la "gestión del desmaye". En espera de paraísos o apocalipsis que ya se están tardando. A ver a qué hora. En cuanto a "la conversación", ya es chacoteo, como se dice coloquialmente en México, y especulación para "causar impresión" (hace rato que lo entendió el presidente estadounidense Donald J. Trump, sin que se sepa por qué nadie se atreve a sugerirle que no es quien pone o depone jefes de Estado, por ridículos que sean, mulas o mollahs). (da click en el botón de reproducción).



      

sábado, 7 de marzo de 2026

LOS CANGREJOS

 Entre las cosas de valía que llegó a decir el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador está el hecho de que alguna gente tiene "cultura, pero no educación", en referencia a la gente "culta". Al mismo tiempo, el hoy ex presidente parecía creer que la gente "de pueblo" tiene una "gran cultura" y es "la más politizada del mundo". En realidad, como ya ha habido ocasión de decirlo, México no tiene una "cultura milenaria" (en el mundo son muy contados los países que la tienen, por cierto que Irán incluido).

       Hasta hace poco, y acentuado por privilegios de décadas y el acaparamiento y la monopolización, más de un intelectual podía ser culto, o incluso erudito, pero carente de educación, y menos aún en el sentido de un comportamiento ligado al interés público. Para sectores intelectuales y algunos académicos, la educación es cosa de "maneras": lo probó Octavio Paz, cuyo amaneramiento era llamativo. Paz estuvo en el origen de un grupo que predica la "democracia sin adjetivos" y que practica el clientelismo a todo lo que da, llevando a faltas de educación como la zalamería o adulación y el nepotismo. Son hábitos señoriales, no democráticos: digo una cosa, pero practico otra, y el liberalismo no es más que de fachada o la creencia de que todo lo extranjero es forzosamente mejor, por lo que se publica a los amiguis y a extranjeros a veces salidos de Dios sabe dónde, pero como parte de las "maneras". Algunos le llaman erróneamente a éso "burguesía cacahuatera", pero son hábitos de oligarquía que no entiende la educación burguesa con lo que conlleva de igualdad cuando menos formal. Las "maneras" más variadas acompañan prácticas propias de un origen oligárquico que desconoce la libre competencia, por lo que es incomprensible que hable de "libre mercado" cuando de lo que se trata es de concentrar poder al máximo, y, como ya se ha dicho, acaparar y, cabe agregar, intermediar ante el extranjero. En estas circunstancias, el relevo generacional es poco probable, como tampoco lo ha habido en lo que el escritor Juan Rulfo llamó "los encomenderos del otro lado". "Liberal" es el amaneramiento para estar en la moda y acaparar, como ir a lisonjear al extinto Daniel Cosío Villegas. Como no es de libre competencia ni de meritocracia, más allá de algunas virtudes ornamentales, lo que cuenta -como para los "encomenderos del otro lado"- es el poder y colocarse a la sombra del mismo para traficar favores e influencias. Gente culta, muchas veces, y a veces para ser escuchada: pero incapaz de igualdad en el sentido de ver en el otro, si contradice, alguien que merezca ser CONSIDERADO y no nada más descalificado de entrada desde la aspiración al monopolio. Los dos grandes grupos intelectuales en México monologan y no salen del monólogo más que para golpear, y no exentos de saña. ¿Acaparar? Es copar y copar; copar y copar. Los Fidel Velázquez del mundo intelectual.

      Algunos académicos pasan a intelectuales" y reproducen los prácticas descritas, con privilegios y séquitos. La educación termina donde con frecuencia el privilegio es tomado como fuero e impunidad para dar tratos majaderos, humillar (como decirle "pendejo" al presidente, o sino que le pregunten a Come in), rebajar y otros manifestaciones de "poder" agravadas por la creencia en "la libertad" y la ignorancia de la igualdad formal: buena coartada la del llamado "neoliberalismo". El clientelismo, por ser de grupo, está reñido con el interés público. Lo que entendieron muy bien lo que el colmillo de López Obrador llamó "mafias del poder" es que el debilitamiento del Estado podía dar cabida en el "capitalismo de compadres" al clientelismo más desembozado, y con un cinismo también ajeno a la educación en lo que supone de respeto no a la diversidad, sino a la diferencia real y al espacio público como lugar no de "conversación", sino de debate. "Nadie tiene la verdad absoluta", pero pobre del que discrepe o plantee una contradicción: no es un competidor, sino un rival a destruir o incluso, a la vieja usanza, a aniquilar moralmente. No hay aquí ninguna tradición plural, porque la fase liberal decimonónica fue abortada. El gusto es "la voluntad de poder", si es necesario con Nietzsche, del mundo de señores, de disfraz en disfraz, hallazgo feliz de la presidentA Claudia Sheinbaum maltratada -por leal- como la "prolongación de", a lo que se suma cierto grado de misoginia de quienes al mismo tiempo, de ser necesario, se harán los feministas, si es "éso que anda"., con tal de no soltar.

       Parte del "carril izquierdo para rebasar" no está exento de rasgos similares de adulación, "voluntad de poder" a cualquier precio y al de ponerle el suyo a quien se deje, midiendo la capacidad para dar o no entrada a "relaciones". Hay también más de una figura fabricada e "inflada" para que reparta entre quienes "inflan", y el desdén para quien "no reparte". También pasará, aunque con la peculiaridad del delirio: la crítica al poder, dizque por principio, con una apenas disimulada ambición de poder, para hacer lo contrario de lo que se dice, que es lo propio del delirio, y del miedo de fondo al ingrediente de soledad que hay en la independencia de criterio. Como en los otros, la personalidad escindida: no inteligente, sino lúcida, para destruir en los hechos y la conducta lo defendido en la palabra y las "maneras", las morales incluidas: no quedar fuera...y "haz lo que te digo, no lo que hago". Desde un grupo, critico los grupos (y espero turno...). Sin educación como consideración ni evitar convertir al otro en medio, así sea potencial (ah sí: "quedar bien"); con lucidez (¿luciferina?), ademanes y "buenas maneras", cuando no simulacros de "cercanía" como ganchos. Pero educación, no fue del interés dominante y no lo es hasta hoy. Gente "de cultura" con grandes maestros de la patanería y la pobreza de la personalidad. Dedicada desde fantasías de poder a pobretear (otra falta de educación). (da click en el botón de reproducción).


 

miércoles, 4 de marzo de 2026

PA LUEGO ES TARDE

 El hoy nonagenario Raúl Castro no puede ser acusado de "castrismo", entre otras cosas porque no se eternizó en el gobierno, y, hasta cierto punto consciente de ello, fue visto y tratado no como un ser en sí, sino como "el hermano menor de" ("pulguita"), en lo que entonces era "fidelismo", no "castrismo", conforme a una tradición bastante hispánica. Tan es así que más de uno tomó a Cuba por "la isla de Fidel" (la "Numancia", como la llamaba el escritor mexicano Carlos Fuentes), sin incomodarse por el culto a la personalidad. Aunque a la sombra de Raúl Castro, en probable confusión de disciplina y obediencia, el actual líder cubano, Miguel Díaz-Canel, arrancó repitiendo un pensamiento inexistente, el de "Fidel" y la "continuidad". Sólo de manera reciente, parte de la dirigencia cubana, no exenta de adulación, se descubrió cierta vocación por "obras escogidas" de Raúl Castro.

       El menor de los Castro, en el tiempo que estuvo al frente del gobierno, siguió -porque lo había hecho con el ejército- con la búsqueda de institucionalización de la Revolución, a partir de una nueva Constitución, ampliamente discutida desde abajo antes de ser aprobada: el texto es claro en términos de ley, derechos de la ciudadanía e igualdad, para excluir la discriminación (que racialmente salta a la vista en Cuba entre blancos y negros, muy llamativamente). y fortalecer la participación de la gente, que es lo que implica la democracia, no que cada uno se vaya a su casa a despotricar contra la caquistocracia (gobierno de los ineptos). Había dicho Raúl Castro que era necesario pasar de la letra a hacerla efectiva. El último discurso de Raúl Castro al respecto, habiendo ya pasado a retiro, fue el 10 de abril de 2019, y sin presos políticos, como el mismo Castro se lo demostró en gesto de apertura al presidente estadounidense Barack Obama. ¿Los lobitos se encontraron con las "obras" de Raúl Castro para buscar salir de aprietos y seguir en el gatopardismo? También con Raúl Castro se llevó adelante un nuevo Código de las Familias, en más de un aspecto de avanzada, y que no trataba en lo fundamental de las ocurrencias de Mariela Castro, pese a la importancia de la educación sexual. Y finalmente, Raúl Castro intentó una fallida reforma económica que implicaba descentralizar el poder, algo tal vez no muy del gusto de una dirigencia "clasemediera".

       ¿Hay conversaciones hoy entre Estados Unidos y Cuba? Es un misterio, pero involucrarían a un nieto de Raúl Castro e hijo de la pésima Deborah Castro Espín, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, un junior, cuyo padre fue importante directivo de la empresa militar GAESA. El secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, no quiso decir nada. Entretanto, empresas cubanas privadas pueden comprar hoy petróleo en Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald J. Trump, dejó hacer. Parte de los intereses de Trump estaría justamente en venderle petróleo de Estados Unidos a Cuba, y en invertir en el turismo, con cadenas hoteleras gigantes (Hyatt, Marriott, etcétera), para seguir metiendo la pata -con hoteles semivacíos- y en el sector inmobiliario, además, repetido expresamente, de abrirle más puertas a los cubanoamericanos en la isla.

      De repente, y no por "rendirse ante Trump", Díaz-Canel se despertó y despabiló un rato y llamó a medidas económicas y sociales urgentes -ya lo eran muchos años atrás- para permitir inversión extranjera, lo que puede tender un puente con Estados Unidos, aunque también es un riesgo sempiterno, al menos en el turismo; pero, también, para lo previamente buscado, la "autonomía empresarial", la descentralización hacia los municipios y, lo que cuenta y debió hacerse hace ya rato, la diversificación energética (en vez de colgarse de Venezuela) y el rendimiento de la producción nacional de alimentos, lo que también es factible. Díaz-Canel volvió sobre lo planteado por Raúl Castro: un Estado más achicado y más eficiente. No se trata sino de lo siguiente: completar una etapa que se quiso saltar desde 1959-1961, y aprovechar capacidades endógenas, de ser posible teniendo más cuidado en no dedicarlo todo al turismo en nombre de los ingresos en divisas, un antiguo problema desde los '80 y que se agravó después. Hay gente en Cuba con ganas de aportar, pero que no puede hacerlo porque el Estado estorba con mil y un regulaciones, incluso cuando no hay explotación de por medio. El vínculo con los cubanoestadounidenses es un hecho, a través de las remesas, pese a las limitaciones recientes con Trump. Probablemente Trump debiera limitarse a ciertos negocios -que no sirven para gran cosa, como en Gaza, sino para "hacerla más grande", como se dice coloquialmente en México- y los puentes con los cubanoestadounidenses que son un hecho, pero sin pretender "tomarse todo" a expensas de varios proyectos soberanos cubanos; y parte de la burocracia puede dejar de querer arreglarse con palabras y sin hechos y, además de reservar un lugar para la iniciativa nacional y la descentralización, dejar de temerles por temor a la gente de abajo, y reservándose arbitrariedad burocrática. Se trata más de ver qué es posible sin permitir que siga el deterioro social y, si "le apetece", en términos ibéricos, que Díaz-Canel suelte a unos cuantos que no deben ser del todo inocentes pero tan malosos como en las protestas de julio de 2021. Antes de que Trump influenciable por amiguis de lo peor se ponga a lo Carole King (da click en el botón de reproducción).



MENOS FACE Y MÁS BOOK

 La política no es una ciencia, mucho menos exacta, por lo que hay margen para el "factor subjetivo" y lo inesperado.      En este...