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domingo, 15 de febrero de 2026

SE ACABÓ LA DIVERSIÓN

De los tres país que la derecha y una parte de la izquierda (la "auténticamente democrática") en América Latina muestran como el "coco" (Venezuela, Nicaragua y Cuba), sería interesante saber si tienen rasgos en común con otros países de la región: por ejemplo, alguna tendencia hacia lo que el presidente mexicano José López Portillo (1976-1982) llamaba "el orgullo de su nepotismo".

      No hay realmente caso de "familia" en Cuba, salvo para ocasional presión mediática. De los varios hijos del extinto Fidel Castro, sólo sobresalió -medianamente- "Fidelito" (Castro Díaz Balart), y no en la política. Un nieto tuvo la mala idea de pasearse en la capital cubana, La Habana, en un coche de lujo, y los cubanos no tardaron en mostrar enojo. Fidel Castro, se entiende que por motivos de seguridad (la inteligencia estadounidense trató una y otra vez de asesinarlo), no dió a conocer su vida privada. De los hermanos Castro, sólo Raúl se metió en la Revolución, contribuyendo a dos cosas: la institucionalización lograda en las fuerzas armadas, pese a fallas en otras dimensiones, y la búsqueda fallida de apertura en los 2000. Ramón Castro no se inmiscuyó en política, sino indirectamente, y su pasión fue la agricultura. Por lo que respecta a Juanita Castro, se fue de Cuba en 1964 y pasó a colaborar en Estados Unidos con la CIA (Central de Inteligencia Americana). Dejó un retrato de sus hermanos y de uno que otro más: dijo que, Cuando Fidel Castro se declaró "marxista", su madre lanzó "!qué actor!". No fue la única: un antiguo comunista guatemalteco, que laboró en un periódico mexicano, aseguró haberle dicho a Castro que se dedicara mejor al teatro. La dimensión histriónica de Fidel Castro está para quien la quiera ver. como sus ojos de persuasión para impresionar. Personas que lo conocieron vieron este mismo lado y los espectáculos de falsos diálogos montados en la cubana Casa de las Américas entre Fidel Castro y el sempiterno (anticomunista) director Roberto Fernández Retamar, otro que se eternizó. Para Juanita Castro, Raúl Castro era el más humano; el "Che" Guevara, en cambio, alguien que, además también de dedicarse a impresionar, era inteligente, pero sin sentimientos. Cualquiera puede si se lo propone ver el lado arrogante al extremo del "Che". 

     Por otra parte, de los hijos de Raúl Castro, Mariela Castro se tomó muy en serio -y no sin arrogancia- el movimiento LGBTTTIQ+a, si bien no está mal dar educación sexual, y Deborah Castro resultó una náufraga -entre otras cosas por su fallido y escandaloso matrimonio con un directivo de la empresa militar GAESA- a duras penas ayudada por la familia, a sabiendas de toda Cuba. Nada del otro mundo, salvo por el militar Alejandro Castro Espín, también hijo de Raúl Castro, y alguien bien preparado, que negoció la apertura que llevó al presidente estadounidense Barack Obama a La Habana. Hasta ahí, porque lo demás "se presume", en la actualidad. Pero realmente en política, dos hermanos, uno sin aspavientos y sin ternizarse en el gobierno, y un hijo en la sombra o "con pijama", si es que ni siquiera tiene algún papel. Nada que ver con los Somoza o los Duvalier. Ninguna "dinastía". A cada uno de juzgar los méritos de Mariela y Alejandro Castro Espín.

         Dicho de otro modo, no hay nadie un cargo nada más por el "orgullo del nepotismo" -Deborah Castro acabó mal. Esto indica que el criterio no es de amafiamiento en el poder: si alguien está por mérito propio y no por simple conexión familiar, y además sin saber gran cosa, entonces sí es clientelismo. Si Andrés López Beltrán está en el Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) porque es capaz, y además no gasta a costa del erario, lo demás es tontería de los medios y sus creencias arcaicas (que si el delfín, que si la "mente conspirativa", que si las cuentas en Tokio, etcétera...). El problema de Paulina es que cantaba mal; de Carmen y de Margarita, que no tenían motivo para el puesto, y sabrá Dios si Beatriz como directiva universitaria.

       Venezuela no es nepotista, salvo en un punto: la familia de la hoy "ex primera comandante", Cilia Flores. Adán Chávez, hermano de Hugo Chávez, ha tenido méritos propios (pese al mismo Hugo Chávez y los privilegios para algunas hijas). Pasamos por lo pronto sobre los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, presidente de la Asamblea Nacional). La "primera combatiente" Flores tuvo "narcosobrinos" y una auténtica colección de parientes colocados en el gobierno cuando ella fue presidente de la Asamblea Nacional. Casi 50 cargos sin que a Cilia Flores le incomodara. Al contrario: estaba "orgullosa".

       Ahora bien, el país de mayor tradición oligárquica ha sido Nicaragua, y se nota, tanto en el gobierno -presidente y vicepresidente ("copresidenta")- como en la oposición, que reúne a todo Chamorro. Aquí sí, la familia es criterio de colocación en lo más alto del gobierno y en cadenas televisivas ; como en el caso de algunos parientes de Hugo Chávez, no falta cierto gusto por el lujo -notoriamente en Laureano Ortega Murillo. Lo curioso es que un lugar especial ocupan las nueras de Daniel Ortega. Pese a que los años de "la piñata" quedaron atrás y hay más de positivo en Nicaragua con Ortega que con otros, incluida doña Violeta (Chamorro), se trata en parte de "capitalismo político", pese a la dimensión de "socialismo cristiano". No es exclusivo de Daniel Ortega: lo fustigó su hermano Humberto...convertido en próspero hombre de negocios. De los tres países mencionados, Cuba es el menos "familiar", salvo lo que mediáticamente se quiera regar para influir, si es el caso, sobre Alejandro Castro Espín. En Venezuela y en Nicaragua hay sectores acomodados, pero, pese a privilegios de los hermanos Castro (tampoco se crea que exorbitantes), no hay burguesía propiamente dicha, pese a que los militares de alto rango viven bien. Más acomodados -y se notan- son quienes tienen acceso a remesas. Gran parte de la alta burocracia cubana no tiene lujos. Lo poco que se sabe apunta más, en parte, a emprendedores, campesinos y artistas, además de quienes acceden al mundo diplomático -donde por cierto se aparece Laureano Ortega en Nicaragua o se aparecían hijas de Hugo Chávez. Parte de los ricos en Cuba está ligada al turismo, la biotecnología, medios e importación-exportación. En la lista de los más ricos, prácticamente no hay quien esté saltando a través del gobierno a los negocios.

        En muchas cosas, y desde hace mucho, Cuba es indefendible, y lo fue para los soviéticos, en parte. Al mismo tiempo, ha sido -hasta los retrocesos más recientes- un país que podía defenderse no por política, sino porque aseguraba, pese al gusto por las palabras, que la gente tuviera acceso a la educación, la salud, la vivienda y el deporte, además de una canasta alimenticia -aún racionada- buena durante bastante tiempo, cubriendo los satisfactores básicos. ¿Cuánta gente no recibió ayuda de la medicina cubana en México, por ejemplo contra la retinosis pigmentaria o el vitiligo?¿Cuántos deportistas no tuvieron entrenadores cubanos?¿cuántos deportistas cubanos no destacaron en Juegos Panamericanos?¿cuántos no libraron el Parkinson o ciertos tipos de cáncer con medicina cubana?¿Por qué Cuba no es paraíso de criminales, pandillas, drogas, etcétera? El problema es doble: ¿se puede rescatar lo anterior?¿Se puede lograr una apertura -política aparte- que no cree una "burguesía transnacionalizada suicida", por la cercanía de Estados Unidos? No todo el que estuvo cercano a Cuba comulgó, y muchas cosas fueron dichas, incluso desde dentro. Hace rato que más de un estadounidense es retrógrada, y no es nuevo. Lo que está a prueba no es la "generación histórica". Algunos quisieron desde los '90 salir de aprietos con lo que saltó a la vista como una pifia: el turismo, por lo demás con frecuencia corruptor (para no hablar del turismo revolucionario). Tampoco se puede exigir un sacrificio excesivo, ni ponerse a los burros, los caballos, las bicicletas, las carretas y el carbón vegetal para cocinar (aunque en parte ya se está) en un arranque pareciera que de pseudomaoísmo, después de haber hecho pseudotrotskismo con la revolución permanente y "mundial". 

     Lo esperable, en parte, es salvar la distancia entre el presidente estadounidense Donald Trump y el encargado del Departamento de Estado, Marco Rubio, que quiere de ambas, economía y política, lo que Cuba ya parece saber y no hará, si bien puede abrir la economía, cuando los más cercanos a Trump ya han señalado qué sectores en específico les interesan, incluyendo ser ellos quienes le vendan petróleo a Cuba. 

      Lo demás es la baja productividad del trabajo en Cuba: son ya algunas décadas de insistir desde adentro en la necesidad del cambio, no siendo Cuba el Sájara y habiendo algunos recursos, y en vez de seguir despilfarrando en construir grandes hoteles para que queden semi-vacíos. ¿O es lo que quiere para sí Trump, como en una parte de Gaza?¿Qué inversiones en concreto?  El error inmobiliario ya lo cometió Gaviota dentro de GAESA esperando turismo masivo después de la visita del presidente estadounidense Barack Obama, por lo demás. Cualquier forma de relación con el exterior no puede ser más que el complemento de una reorganización interna ahogada por la creencia en el poder de la palabra, el problema de Fidel Castro, de Hugo Chávez y, cuando lo hacía, del maratónico Daniel Ortega. El otro asunto es que debiera cesar la creencia de que el Estado es gratis e instalarse en cambio un vínculo entre excedente y salario. Varios de estos problemas han sido tratados dentro de Cuba con mínima censura, e incluso con fricciones abiertas y no sancionadas desde una burocracia que, sin embargo, no parece entender lo que le dicen sus propios líderes.

     Aunque tratando de evitar una escalada con Estados Unidos, hay países dispuestos a ayudar a Cuba, y con los cuales se podrían sortear ciertas dificultades, pero en el entendido de que Cuba deje de actuar como si fuera manirroto y de extorsionar para hacerse mantener, en nombre del bloqueo. Es sorprendente hasta qué punto se dicen las cosas para que no sean oídas, sino remplazadas por palabras y trabas. El problema está desde muy temprano en un país que, a falta de oligarquía y de burguesía, aprendió por décadas a colgarse de un "Estado" dependiente del exterior, y que para algunos no sabe hacer otra cosa, con quien caiga, y como si una burocracia "media" no quisiera realmente considerar más que "el poder" como fin en sí mismo, por más que no se caracterice ya la isla por ser "de los Castro" -ni lo fue de Raúl Castro, poco tomado en cuenta-. Desde adentro y desde abajo ya está señalado qué corregir, pero son entre tres y cuatro décadas de tentación burdelera (desde las "jineteras mejor educadas del mundo", entiéndase "cubanía" o "vivir del cuento"). Y no es "cultura", como ninguna de las variantes de un clientelismo medianamente atemperado en Cuba, salvo por el "fidelismo". Ya debiera pasar (da click en el botón de reproducción).



viernes, 13 de febrero de 2026

GRACIAS POR PARTICIPAR, BAD

 En algo preparado desde antes, entre otros por los errores de análisis del historiador argentino Sergio Bagú, la Teoría de la Dependencia, formulada entre finales de los '60 y principios de los '70, desconoció por completo el marxismo latinoamericano previo, en particular, como ya hubo ocasión de señalarlo, del peruano José Carlos Mariátegui (y su discusión con Víctor Raúl Haya de la Torre, también del Perú). La Teoría de la Dependencia estaba "urgida" de poder, por las creencias de la Revolución Cubana, y contra el "desarrollismo" de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), cuando, al cabo de los años de posguerra, resultaba más o menos claro que el desarrollo no era posible: ningún país periférico latinoamericano se había convertido en "centro". El debate ayudó a encontrar algunos elementos importantes, como el de las fallas en la industrialización.

       La Teoría de la Dependencia se centró en factores externos y en el antiimperialismo. Partía de la constatación de que, a diferencia del supuesto de Marx, en América Latina no había burguesía, o si la había, era débil. Sin embargo, sin que en ningún momento lo viera dicha Teoría, ello no quería decir que no hubiera clase dominante, lo que más de un historiador -no parece que Bagú-sabía: existía, y era una poderosa oligarquía, de rasgos señoriales, intermediaria con el capital extranjero, aunque con frecuencia incapaz de dirigir. Esto se volvió en un asunto de tener el poder, pero de delegar con frecuencia el gobierno en formas de cesarismo (dictaduras, o gobiernos con un fuerte jefe militar), tema que por cierto fue bien tratado en Venezuela hace décadas, incluso a propósito del "cesarismo democrático", antes que, para corregir, "bonapartismo", salvo en ciertos aspectos. Se creyó en otros casos que se podía delegar la tarea del desarrollo en el Estado, a falta de burguesía (y sin preocupación mayor por desarrollarla). Sin embargo, dada la fuerza de los antecedentes oligárquicos y la debilidad de la burguesía, por la fuerza de los grandes terratenientes (antiguos encomenderos, luego hacendados y después latifundistas), el mismo Estado se tiñó de estos rasgos, aún delegando en clases medias. Como la industrialización de posguerra funcionó a medias, los rasgos de "hacienda" persistieron, como lo hicieron por lo demás en la izquierda. Los partidos comunistas habían sido llamados a una alianza imposible con algo inexistente o débil, la burguesía, por lo que no había otro antecedente del Estado más que el oligárquico. Sólo en parte perdió esos rasgos en México, y a su modo en Costa Rica. Cuba es otro asunto, porque no tenía oligarquía propia fuerte al estar todo en manos extranjeras, y sí en cambio tradición cesarista, por lo que se siguió con la eternización de Fidel Castro en el liderazgo, admitiendo que era, como lo era en otros cesarismos, un fenómeno en gran parte de clases medias.

        Los más variados nacionalismos-populares, o nacionalismos-revolucionarios, se tiñeron de rasgos señoriales, sobre todo que los de América Latina seguían siendo países predominantemente rurales. Al mismo tiempo, dada la alianza con el capital extranjero, reforzada desde finales del siglo XIX -para que fuera penetrando la esfera productiva-, con frecuencia, siempre y cuando no se soltara el poder político, se generó la creencia de que lo extranjero (para lo que jugó después el llamado "efecto demostración") es por antonomasia mejor que lo nacional. Arreglando siempre desde arriba y por la espalda, se creó una personalidad escindida: a la vez con tendencia a la cortesía (o incluso ceremoniosidad) señorial y otra al uso de conveniencia del más estricto cálculo costo/beneficio; la escisión se dió por oscilación entre ésto y la otra cara de lo señorial, nacido de la Conquista: el hábito del engaño o, donde hubo mayor penetración del cálculo de conveniencia, la naturalización del acto de traición, creyendo por igual en un ademán cortés y en la posibilidad de pasar tranquilamente por encima del otro con tal de "salvar intereses propios". En la perspectiva señorial y oligárquica, esos intereses fueron la familia -como núcleo de socialización- y el "grupo" entendido como clientela, colocando al servicio de ésta, no ajena a elementos militares ("maniobrar" al otro) y religiosos, el cálculo costo/beneficio.

      Como parte de la personalidad escindida, se vió a la gente de abajo, un vago "pueblo", como algo extraño, casi extranjero, para ser violentado y, alternativamente, siempre desde arriba, como recurso contra el extranjero de ser necesario negociar una mayor rebanada del pastel -entre ganancia foránea y renta local- desde el poder político nunca soltado, por ser justamente el medio de acceso al reparto, y a echar mano del pueblo, por vago que fuera como noción, cooptándolo, pero limitándole la participación: recurso, entonces, de ocasional presión para "maniobrar" y arrancarle concesiones al extranjero, en nombre de la soberanía política -entiéndase de que del poder político. Esta personalidad escindida se exacerbó por un tiempo en la crisis que arrancó hace ya más de medio siglo, y que expresa bien la oposición de derecha mexicana, entre otras: no creer más que en el extranjero y buscar engañar y maniobrar al "pueblo" en su propio nombre, pero siempre en la perspectiva desde arriba. La escisión se nota por lo demás en otros rasgos, como el de la cantinela "liberal" de grupos intelectuales con las peores prácticas señoriales de clientelismo, amiguismo, favoritismo, endiosamiento de "cabezas", lambisconería (zalamería), práctica ritual y arcaica del chivo expiatorio y engaño, estando al mismo tiempo sin rubor al servicio de intereses extranjeros, y desconociéndolo todo del "de abajo" nacional, salvo para tratarlo como algo extraño. Son algunas generaciones de oligarquías y hábitos señoriales en decadencia y que supieron al mismo tiempo, en aras de esos privilegios arcaicos (como los más impudorosos acaparamientos) servirse del cálculo costo-beneficio. No es falso que sean "mafias del poder", como las llamó el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador. Así como hay familias que son famiglias.

       Parte de esta herencia, de larga data en la dimensión señorial, incluye a los de abajo y explica por qué se insiste una y otra vez en el "pueblo", que no tiene nada que ver Con Marx. México logró cierto grado -parcial- de institucionalización y se ahorró el cesarismo, de lo que ya cumple casi un siglo, a diferencia de toda América Latina, aunque en cambio hubo formas del llamado "bonapartismo", sólo que la figura de Lázaro Cárdenas está mitificada, pese a ser el creador del populismo mexicano, distinto de cualquier posible demagogia. Costa Rica es un caso aparte, y Cuba también, a su modo, pese a que no escapó al cesarismo, en la fase del socialismo de Estado con Fidel Castro (cerca de medio siglo sin soltar el micrófono, como se dice a veces, pero sin que incumba a todos los hermanos Castro, ni a todos los vástagos).

       Una parte de la "resistencia" hoy desde el llamado "Sur global" y cosas por el estilo ya ha sido bien vista por algunos. Es "anticapitalista" (sin proponer demasiado alternativas sólidas), sin ser pro-socialista, porque: 1) tiene lugar desde resabios señoriales y pretensiones precapitalistas, con pueblos originarios y negros idealizados, los nuevos "peones" y 2) no entiende el capitalismo como algo contradictorio y que, por lo mismo, no es puramente negativo. Si acaso quepa lamentar que, encima, parte del capitalismo adoptado sea el de la alta finanza, que toma sin dar nada y desconoce el intercambio, por lo que no queda claro a qué tipo de "mercado" hay que referirse cuando se trata de recibir sin "dar el cambio" ( o como decía una pinta en México: "no queremos monedas; queremos el cambio").

       Fuera de este mundo patológico de transición, que se remite a los baby boomers y probablemente a una generación previa, nacida en los 20), dos factores están operando un cambio: el demográfico, dada la reducción del tamaño de las familias, contra la creencia casi clánica de respaldo; y la urbanización, que va dejando atrás al mundo predominantemente rural todavía a principios de la crisis, o a "medias" rural, lo que llegó a trasladar costumbres rurales a la ciudad. Ambos factores disminuyen el peso del mundo señorial y oligárquico, y han ido introduciendo formas de trato distintas, de síntesis con el capitalismo, e incluso al margen de las extravagancias multiculturales, y que implican dos cosas: mayor respeto de la "propiedad de sí", del derecho del otro a lo mismo y menor uso de cortesías y ceremoniosidades o seducción para engañar o dar en el abuso de confianza, porque a menos clan, más individuo. El mundo del latino aprovechado -como si no fuera parte de una reputación bien ganada- se resiste haciéndose pasar por "cultura", pero no lo es: el señor Bad Bunny se inventó un estereotipo que no tiene mayor cosa que ver con Puerto Rico, sino con un "trópico" para el consumo de quienes, como parte de los cambios de las últimas décadas, ya no están más que en el mismo consumo y en la alta finanza. Guarda cierto parecido con la Cuba burdelera que la misma Cuba intentó fabricar para el turismo desde los '90 (Buena Vista Social Club, Compay Segundo, etcétera), como parte de la regresión en la transición. Hay en la juventud tendencias distintas y de remplazo a los auténticos decadentes de décadas, en algo que se acentuó en los últimos 30 años y que, en parte, tampoco es ajeno a los nacidos en los '50, pese a sus limitaciones. Expresiones culturales aparte, cuando lo son, es probable que ya no sea tan fácil hacer pasar el mundo señorial, en lo que tuvo de nocivo, como "lo nuestro", ni la decadencia de ese mundo es "Nuestra América". Ni se trata de "hacer Historia" todos los días. El desafío está en saber si hay condiciones para abonar a un cambio que recoja como parte de una síntesis lo mejor del capitalismo y que permia salir no de la "lumpenburguesía" (otro error de la Teoría de la Dependencia), sino de la triple alianza entre restos oligárquicos, alta finanza y lumpen. Para pasar a otra cosa que "el poder" y su ostentación de la transgresión (de afuera y de arriba). (da click en el botón de reproducción).



jueves, 12 de febrero de 2026

TENGAN SU LELOLAI

 Gran sensación. Bad Bunny defendió el orgullo latino en el medio tiempo del Súper Bowl estadounidense (Súper Tazón). Histórico. No importa mucho que el pobre presidente estadounidense, Donald J. Trump, haya dicho: "no le entiendo lo que dice". Al fin Loretito y Luisa Alcalde, y todos, nos podemos mirar en nuestra identidad.

      Bad Bunny, dejando de lado su show de jíbaritos, nos recordó que somos bien vergas. Literalmente. Bad Bunny saltó al escenario a sobarse en más de una ocasión la verga y a recordar que el latino es genital, o lo era hasta hace poco, como cuando en México presumía de rascarse los huevos. El asunto no termina ahí.

      La coreografía, después de que Bad Bunny explicara que tiene una nalguita por aquí y otra por allá, consistió en que un grupo de nenas nos enseñara el culo, o, como decía una canción cubana ("Tío Caimán"), "menea la colita, como una señorita".

     Pasado ésto, se tuvo derecho a otro orgullo latino: que otro grupo nos enseñara las tetas, chichis o como se quieran llamar. Todo, muy latino, es decir, de lo más sensual e insinuando transgresiones. Para el caso, los puestitos (changarritos) son secundarios: no fueron lo principal del Gran Espectáculo, reciclado de "Fiesta en América").

       En este ambiente de lo más calenturiento, el pobre Ricky Martin - disfrazado de karateka- con su reivindicación del "lelolai" portorro salió a desear que Puerto Rico no sea Hawai -como si al estadounidense le interesara- y acordarse de su abuelita: la matriarca del clan, muy latino también (San José de Gracia, el chocolate de Sarita García y otras gracias).

       Al final, hubo que soplarse una hermandad con Estados Unidos y Canadá en nombre de "América". Seguramente fue "una fiesta para los sentidos" (y el jíbaro trabajando).

      Parte del espectáculo fue poner a gozar a la gringa, Lady Gaga. Para orgullo de todos los lancheros de Acapulco que, si la ocasión se presenta, pueden darle a la extranjera "p'a sus tunas".

      De la misma manera en que ya estuvo suave en México de banda como alarde, es de esperar que en el Caribe pase esa ola de mal gusto playero que incluye sobre todo a Puerto Rico y sí, a Cuba: de Farruko a Osmaní García, los malcriaos, los de "la putería" y el espectáculo de darlas, pero dizque salvar el alma, porque "el partío está ganao". Por lo demás, fuera de expresar lo que hace la escisión mental de la clase dominante -te entrego la economía "en caliente", pero no mi alma soberana-, es el estereotipo que ya tiene rato (la pasión latina: sensualidad y tremendo pachangón). Se le entiende muy bien, y ni hablar por quien crea que esa es la identidad "nuestra". Por cierto: es espectáculo y entretenimiento, no arte. (da click en el botón de reproducción, por mirar en Youtube).



martes, 10 de febrero de 2026

TRABADO EL DOMINÓ

 Probablemente, como ya se ha sugerido, lo que le interesa de Cuba a Donald J. Trump, presidente estadounidense, es abrir alguna forma de negocios entre otros para los cubano-americanos, por lo demás fuertes en Florida y proclives a los Republicanos. Los puentes ya existen con los vuelos entre varios lugares de Florida y La Habana y las remesas desde Estados Unidos a Cuba, que son de gran importancia para la isla.

      No parece la mejor idea que China se apresure a gritar a los cuatro vientos que ayudará a Cuba: hay bastantes indicios de que "América para los americanos" es "y no para los chinos", de Groenlandia a Venezuela. Hay alguna presencia china en Cuba, pero limitada (por ejemplo, para paneles solares). Cuba no ha querido seguir el tipo de apertura china y, por momentos, parece haberse fijado más en Vietnam, que tiene buenas relaciones con Estados Unidos.

        Como ya se ha dicho, en Cuba no hay "comunismo" (ya que supone sobre todo propiedad social, no estatal), ni ya gerontocracia (en la Asamblea del Poder Popular, la edad promedio es de 46 años, y casi el 30 % tiene entre 19 y 30 años; Raúl Castro está retirado del Partido Comunista y de cualquier función gubernamental), es preferible no inventar presos políticos y "dictadura" supone intermitentemente un estado de excepción que, a la cubana, no tiene nada que ver con ninguna dictadura latinoamericana del pasado, con torturas (Chile), desapariciones (Argentina), grupos paramilitares (Haití), el país como fortuna propia y exclusiva(Nicaragua con Somoza), el encierro total (Paraguay), masacres indiscriminadas de población (Guatemala), etcétera. No se trata más que de robarle a la izquierda sus banderas en ademán libertario. Si tanta preocupación hay por las dictaduras, no es entendible que no se diga nada de las admiraciones de Jair Bolsonaro en Brasil o de José Antonio Kast, el actual presidente de Chile ("si Pinochet viviera, habría votado por mí"). El estudioso cubano-americano tiene un muy buen texto sobre los intentos fallidos de Raúl Castro por abrir la economía cubana. En cuanto a que el líder cubano, Miguel Díaz-Canel, no hace más que lo que le dicta Raúl Castro, es una mera suposición, salvo pruebas (Raúl Castro tiene 94 años). Tampoco hay dogmatismo en Cuba, entre otras cosas porque de marxismo no se sabe gran cosa. Otra cosa es que ciertamente Cuba no haya logrado una institucionalización previa y haya tenido de lo que se conoce como "bonapartismo".

         De igual forma, está de flojera oír -porque ya no se escucha- a parte del funcionariado cubano, como el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto: según lo dice al periódico mexicano La Jornada, Cuba no quiere volver a ser colonia, pero no lo fue de Estados Unidos, que no estila tener colinias, Guantánamo aparte. Cuba está enfrentando con ética este "nuevo fascismo", aunque no sea ético decir que Trump es fascista sin demostrarlo: no se trata más que un tipo reflejo, el de "quedar bien" con "los compañeros". Desde luego, Prieto, de 75 años, solapador de corruptos en la diplomacia cubana, llama a la unidad porque el enemigo quiere que la gente culpe al gobierno de lo que sucede. Dice Prieto envuelto en la bandera -de Martí- hay, además de un "golpe colonial" -inexistente-, un ánimo desde Eisenhower de "crear pobreza, carencias, dificultades a la gente". Gente que en Cuba sabe como viven los diplomáticos, porque pueden viajar al exterior y ahorrarse las dificultades de quienes están adentro. "Colonialismo", "Fascismo", etcétera es para el público de compañeros y si acaso para timar a algún burócrata en busca de asesores. Para Prieto, que se declara "marxista lennonista", la verdad está por delante, por lo que se confiesa rockero y admirador de los "himnos de solidaridad" de Bruce Springsteen. No es la generación de Raúl Castro: es otra, a partir de los años '40, agazapada a la espera de legimitar su corrupción por la salida de la gerontocracia. "Cultura y nación van de la mano": no parece, por el antiguo agazapado Pablo Milanés, ya no recordado, que se hizo enterrar en Madrid, capital de España y de la antigua metrópoli de Cuba, cuando era colonia.

       Así que "traban el dominó" quienes atienden más al que creen que los está viendo, un espectador imaginario, tomado de testigo-, y se llenan de palabras sobre cosas inexistentes, cuando se trata de ver cómo diablos vuelve la luz, no de comprobar que de noche todos los gatos son pardos. Hasta donde es posible saber, "los que resisten" están más interesados -además de en tener luz- en que se deje a Cuba en paz y, si acaso, se encuentren canales de negociación con Trump. Urge más que dirigirse a los compadres -dime lo que quiero oír- para "quedar bien". La gente en Cuba no debe estar esperando que le manden palabras, menos sin significado. Y que bien, se pare lo del turismo con la idea de obtener divisas: fue un grave error que incumbe a la empresa GAESA, militar, y ciertamente hay dinero dando vueltas en el exterior, pero entre los más ricos de Cuba (uno por ciento de la población, 112 mil personas) no figuran militares: y si estos tienen ciertas ventajas, es por seguridad, salvo que se trate de tener generales en la inanición. Sería hora de dejar de entrecruzar partido y gobierno -como lo dijo Raúl Castro, y no fue escuchado-, para dejar de trepar con la "clientela del carnet", con la que también hay gente agazapada a la espera de llamarle "libertad" a la suya -de trepar y legitimarse- y "democracia" a dejar en la cuneta al que no tiene "conexiones" ni parientes en el exterior, o "amigos ideológicos". La "burocracia" no es una, ni se trata de dar en el festín estilo la Rusia de Yeltsin en los '90. Si la situación es difícil, no es nada más asunto del "pobre pueblo que sufre por culpa del Tío Sam". Como propusiera el cantautor Silvio Rodríguez, se trata de "revolucionar la Evolución" y de pararle a la inmisericordia, que no es nueva. Tampoco en la izquierda cuando en nombre de "su" pueblo prosigue para privilegios personales o de grupo, que fue toda la política "cultural" de la Revolución Cubana. Por más rock que le pongan (da click en el botón de reproducción).






sábado, 7 de febrero de 2026

CON EL APAGÓN

 Como ya se ha sugerido, Cuba se encuentra en problemas de electricidad y otros por dos motivos: se precipitaron por el cese de los suministros venezolanos, pero además hay un problema interno por mala orientación de las inversiones, al haberse privilegiado el turismo, por malas decisiones, ciertamente, de la dirigencia y empresas ligadas al sector militar, con tal de obtener divisas. Lo que es distinto es la supuesta preocupación por los "pobres cubanos".

       Por distintos motivos, un país como el Ecuador ha tenido desde hace tiempo problemas de electricidad, acentuados recientemente, y aquí hay algo en buena medida deliberado: no invertir y "dejar morir". La "crisis eléctrica" más reciente, de 2023-2024, no se debió nada más a factores climáticos, sino también a falta de mantenimiento: de 21 centrales, en un país que depende a más del 70 % de energía hidroeléctrica, para 2021 sólo cinco estaban operando bien. Más de la mitad de las centrales tiene tres décadas de existir. Por lo demás, el Ecuador no ha hecho nada en nuevas energías. Es así que durante parte de 2024 hubo apagones de hasta 14 horas diarias, afectando en particular a la industria. Cuba no es el único país donde se va la luz, y por buen tiempo, pero parte de la diferencia es que, por lo demás, el Ecuador es un país productor de petróleo. No es posible saber, más allá de la "administración de la escasez", cómo resolverá Cuba el problema actual. Por cierto, ¿Alguien recuerda la ola de saqueos cuando alguna vez se fue la luz en Nueva York, en Estados Unidos? Fue el llamado "Gran Apagón" de 1977, con saqueos en 31 barrios. El gracioso dirá que en Cuba es más grave, porque no hay nada que saquear. Es falso.

      Volvamos al Ecuador. En 2023, el hoy preso y exvicepresidente Jorge Glas advirtió del peligro energético para el Ecuador. Glas es ingeniero eléctrico, pero no es lo único. Para algunos, "Jorge, el de las hidroeléctricas". Estando en el gobierno de Rafael Correa, Glas, a través de empresas públicas RENTABLES, cambió en buena medida la matriz energética del Ecuador y sí, convirtió a este país en exportador de energía. Entre otras, Glas era recordado por la gran construcción de la hidroeléctrica CocaCodo Sinclair (provincias de Napo-Sucumbíos, en la Amazonía). El Ecuador logró su soberanía energética. Se convirtió en líder en el área andina, al cabo de un trabajo de poco más de ocho años, con Correa. Lo supo la prensa mexicana a través de El Economista, dado el interés que se suscitó en invertir en el Ecuador. Glas había logrado, en total, la construcción de ocho hidroeléctricas, garantizando el suministro, entre otros para la industria básica y la minería, además de exportar. 

       Glas era el vicepresidente del presidente Lenín Moreno, pero aquél fue desplazado, y se le montó un caso fabricado ligado a la muy conocida empresa brasileña Odebrecht: conocida, entre otras cosas, porque terminó reconociendo que fabricaba casos. La fabricación fue el principio de la saña -bastante propia de una parte del Ecuador serrano y de una parte de la oligarquía guayaquileña, como lo mostrara el escritor Benjamín Carrión a propósito del gobernante Gabriel García Moreno, en El santo del patíbulo- que prosigue contra Glas, y que incluyó ir a secuestrarlo -es la palabra- en la legación diplomática mexicana en Quito, capital ecuatoriana. Glas había narrado el sadismo del que fue objeto estando preso en la sierra, y cuando a la cárcel lo fue a visitar el político mexicano Gerardo Fernández Noroña.

        La saña contra Glas empezó con gobiernos Demócratas en Estados Unidos, no con la idea del actual presidente estadounidense, Donald J. Trump, de darle un espaldarazo tardío a Daniel Noboa, presidente actual y nacido en Miami. Seguramente Trump no tiene ni idea de qué es el Ecuador. Pero si el castigo empezó con los Demócratas, hay una explicación. La mayor obra de ingeniería eléctrica del Ecuador, la ya referida Coca Codo Sinclair (para cubrir 30 % de la demanda nacional), fue construida por la empresa china Sinohydro, y el presidente chino, Xi Jinping, visitó Ecuador, además de que Glas fue el encargado de ir reforzando la cooperación con China. "Jorge, el de las hidroeléctricas": otros entendieron otra cosa, como seguramente entendieron detener al hoy ex presidente venezolano Nicolás Maduro. Para escarmiento.

      Nótese que Glas trabajó con empresas públicas RENTABLES. El por qué de la saña tiene indicios. Correa explicó por lo demás el grado de tontería de la oligarquía ecuatoriana: estaba teniendo buenas ganancias, pero pasando a segundo lugar como clase, prefiriendo entonces "perder los dedos antes que los anillos", politiquería, "la patria del tongo" (reparto), como la llamara Glas. A la vuelta de pocos años, preso Glas, los apagones porque se dejó de invertir. Ni quien se inmutara, porque en el Ecuador no hay "dictadura", y por lo tanto no importa que la gente llegue a quedarse sin luz. No sólo la gente, sino también el tejido industrial. Ahora que está Noboa, el problema es "climático" y de falta de inversión en energía solar y eólica, y a duras penas lucha Ecuador -hoy, importando- para garantizar el suministro. Sin invertir ni un quinto. Y sin nadie que se conduela de los "pobres ecuatorianos" que, por lo demás, tienen hoy un país más violento que México. Ponerse a la excitación por meter a Cuba en más problemas de los que de por sí tiene es propio de una patología: nótese como el conductor Carlos Loret de Mola no puede hablar sin que se le desorbiten los ojos ni con voz serena. Qué excitante. Tal vez en su saña la oligarquía ecuatoriana, que no deja lugar a la burguesía, también se excite ante la idea de quebrarle la vida a Glas. Debe ser, si no excitante, sí por lo menos muy placentero pensar "qué bueno que no estamos en Cuba", suficiente para "que Glas no nos importa". Y cómodo. Sí, en Cuba no hay "comodidades", y la "agenda" es esta, no los pobres ecuatorianos. ¿A nosotros qué? (da click en el botón de reproducción).



miércoles, 4 de febrero de 2026

ÁGUILA O BUITRES

 Las especulaciones sobre el futuro muy cercano de Cuba están a la orden del día, con más de uno haciendo "humanitarismo" que no vale para Haití, a donde por lo pronto se fueron a plantar, frente a la capital, Puerto Príncipe, tres buques de guerra estadounidenses. En México, hay de varios sabores: el que se hace el muy preocupado por los "pobres cubanos" y su sufrimiento, entiéndase que empujando a "liberarlos" (primero habrá que ver si los estadounidenses desembarcan en Puerto Príncipe); los que hablan de un "comunismo" inexistente, de una gerontocracia que no está, de una represión que no se da (aunque sea porque se fue la luz) y que creen que el que se resiste al cambio es el aperturista, Raúl Castro, que no está en el gobierno; y finalmente los recalcitrantes del "no nos moverán". No falta el que crea como riquillo que Cuba no es más que un país de "muertos de hambre", sin verlos en Haití, o creyendo que ya están "tan jodidos" que no hay nada que hacer. Salvo que sea asunto de color de piel, aunque no dicho. En Haití se está llevando a cabo la operación "Lanza del Sur", pero en México ni se ve ni se oye: la cosa es "en cuánto nos sale" seguir apoyando a Cuba con petróleo.

        Algunos se tomaron la molestia de averiguar. No se toman en cuenta las especulaciones sobre reventa cubana de petróleo para beneficio de una camarilla de dirigentes. No hay pruebas suficientes. Y es preferible pensar que algunos no están en el mal trueque del cese de la ayuda a Cuba a cambio de beneficios en la negociación del TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá), es decir, de quién hay que deshacerse para "quedar bien", lograr algún favor y evitarse el disgusto del patrón. Esas son cosas de antaño, como la adhesión sentimental a Cuba. Es probable que el presidente estadounidense quiera llegar a una negociación, y corresponde a los cubanos hallar los canales, llegado el caso y mientras se está en intercambio de mensajes. Lo que, como lo ha demostrado hasta ahora, le interesa a Trump, es hacer negocios, aunque con Cuba está forzando mucho. Es mejor no apresurarse y abrir un compás de espera. Gracias a todos los interesados en la "liberación" del pueblo cubano, en cualquier sentido. Hasta cabría preguntarse si es algo que tenga algún interés para Trump, palabrotas aparte.

      A lo que te truje, Chencha. Según la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex), Cuba ha estado pagando en tiempo y forma. Si a alguien le preocupa que alguna parte de la dirigencia cubana se esté robando el petróleo, no suena verdadero: parte del problema de Haití hoy es que más de uno se robó toda la ayuda venezolana a través de Petrocaribe, y ni quien dijera pío, salvo haitianos que salieron a protestar con fuerza (ni quien dijera pío) y se vieron reprimidos (ni quien se inmutara). Lo que Pemex envía a Cuba es el 0,1 % de sus ventas y el uno por ciento de su producción. Muy poquito, porque Pemex se orienta cada vez más al mercado interno y menos a la exportación. Así de mezquinos, casi regateando centavos, los que afirman que Cuba representa un "alto costo" para México. Además de que Trump no ha especificado qué aranceles o qué. Indignarse porque el presidente estadounidense celebra la compra y anexión de territorio mexicano y regatearle 0,1 % de las ventas de Pemex a Cuba: he ahí el resultado de no haber querido hablar de qué tipo de clase dominante y de intermediarios políticos creó el antiguo régimen mexicano en su decadencia. Ya no es ni "comes y te vas", sino "te hambreamos" y "por tu bien". Y luego, la costumbre ha sido dejar un tiradero, crear enclaves de negocios y países fallidos.

       Por lo demás, cabe saber si Trump, además de extravagante, es lo suficientemente idiota para crear una verdadera "crisis humanitaria" en Cuba, la apuesta de los de siempre y tal vez de la derecha extrema de Miami, o si está buscando para abrir la economía -lo que Raúl Castro trató de hacer, sin lograrlo- que se remueva a quienes, desde dentro, cometieron el error de apostarle todo al turismo y dejar con poca inversión otros sectores. Esto se sabe y se debate en Cuba.

      Por fin, la revista mexicana Proceso detalla: "los lazos políticos con el castrismo y el chaviusmo enredan la revisión del TMEC". ¿Qué lazos políticos en concreto? Ninguno. Salvo menciones de lo que dicen las "calificadoras", por lo tanto el empujón globalista, que juega a dos bandas: contra Trump y tratando de extorsionarlo, como todo buen hijo de papi millonetas. Por lo demás, el asunto de "Gasolinas Bienestar", política aparte, debe ser limitado, puesto que el presidente Andrés Manuel López Obrador fue enfático en producir y refinar petróleo para el consumo interno. ¿Proceso acaba de descubrir que hay gente acomodada en Cuba y que en el mundo diplomático no se vive tan mal? Gracias por aparentar preocupación por desigualdades que en otros lugares no incomodan tanto, además de que el lujo cubano -poco- no tiene nada que ver ni con las Lomas de Chapultepec, contra lo que dice la revista mexicana. La gente en Cuba habla abiertamente de los privilegios diplomáticos, y más de un mexicano ha contribuido a corromper en nombre de la amistad.

        Cuando menos es preferible no buscar "hambrear" a un país para después pretender "liberarlo". Es como tratan los oligarcas -no los burgueses -a sus sirvientas Ni apostarle a lo peor de los Republicanos. Ni andarse con asuntos gastados sobre "el comunismo", "fuera viejos" y el mismo estilo de diplomáticos cubanos alguna vez en México, apostándole, eso sí con el pueblo como licencia o coartada, a la libertad, la propia, hasta de decir cualquier cosa con tal de "causar sensación- !Trump les gana!- y de arriesgar a otros para tener más sensacionalismo y sentirse "hacer Historia"; además, de a montón. Cuba no es una "carta" ante Estados Unidos, ni es "ahí traes la baraja/yo tengo los ases". Más prudencia, mejor, y esto incluye que Cuba haga algo más que retórica sobre Martí, el "Che" y Fidel. Cualquiera puede ver qué ha propuesto Raúl Castro, cómo se "trabó" y si puede haber algún punto de encuentro entre la necesidad de reformas económicas en Cuba y el ánimo de negocios estadounidense, para lo que habría que encontrar el equivalente de la remoción de "la política" y su boconería para privilegiar la economía. No "finanzas", como las de Proceso. 

      Pese a la apuesta errada, el turismo no es la principal fuente de entradas para Cuba. Son las remesas, y tienen básicamente su origen en Estados Unidos. Parte del "punto", explícito, es que Trump quiere mayores derechos sobre Cuba para los cubanoamericanos, si bien Cuba quiere excluir a los derechistas más recalcitrantes. ¿Esos derechos podrían significar inversiones? Lo segundo es lo anunciado por Cuba como proceso de "reorganización", y falta saber si es en el sentido de apertura de Raúl Castro, adelgazando al Estado y volviéndolo más eficiente, o si es en el sentido de que la "maldita casta" se endurezca al mismo tiempo que monopoliza negocios y se prepara para la "transición". De todos modos, no es algo que dependa de Leo Zuckermann, "Cero" Gómez Leyva, muy "caritativo", ni otros que están por lo visto muy "urgidos". (da click en el botón de reproducción).



    

viernes, 30 de enero de 2026

¿OYE VOCES?

 La más reciente orden ejecutiva del presidente estadounidense Donald J. Trump para castigar con aranceles a los países que le vendan petróleo a Cuba es algo propio de cavernícolas, no "fascismo" ni "genocidio" (contra lo que gritonea el líder cubano Miguel Díaz-Canel), y Cuba no es una "nación fallida". "Cavernícola" porque es pura actitud cerril: los Republicanos tienen ese lado, como lo tuvieron los presidentes Ronald Reagan y los dos George Bush, padre e hijo, con un grado extremo de simplismo, para no pasar del "bien" y el "mal" (Reagan con "el Imperio del Mal" y los Bush con sus "Ejes del Mal"; ahora Cuba que se alía con "actores malignos"). Llegados a temas personalísimos, ya no hay el menor argumento que se sostenga, como cuando Trump describe a Cuba como "amenaza" para Estados Unidos o su seguridad nacional, por lo que hay que declarar una "emergencia". Trump tiene ese lado: no se percata de ciertas "maneras" que son ridículas, pero que más de un mercenario intelectual se tomará en serio si espera que le saquen las castañas del fuego.

      No sabemos aquí si Cuba da refugio a gente de Hezbolá o de Hamás, pero es secundario, dado que Israel ya los redujo a casi nada. Cuba no está en brazos de China, y en este sentido es una situación diferente de la de Venezuela. Pero donde sale lo más primitivo es cuando resulta que Cuba "difunde el comunismo en el hemisferio occidental", "lo que amenaza la política exterior de Estados Unidos". En este momento, Cuba no es para nadie ejemplo de mayor cosa, ni siquiera en América Latina. Es falso que se persiga con tortura a presos políticos. Cuando el presidente estadounidense Barack Obama fue a Cuba y salió por enésima vez el tema, el entonces dirigente Raúl Castro, que no bloqueó ninguna apertura, simplemente pidió la lista de los "perseguidos" para liberarlos de inmediato. Silencio. La "generación histórica" en la dirigencia cubana ya casi no está, ni hay gerontocracia, y Raúl Castro se fue a su casa

       Hay algunas cosas que debieran ser conocidas, como la alternancia estadounidense de "la zanahoria y el garrote", y la zanahoria gusta, como ocurrió con Obama: se entiende que es preferible a "comer garrote". También hubo una época en que se decía en la escuela: "métete con los de tu tamaño". Absolutamente nadie desde Cuba se ha metido a molestar o amenazar a Trump ni a Estados Unidos. Es más, las medidas de Trump entorpecen el intercambio bastante importante -y que Raúl Castro nunca ha impedido- entre los cubanos de Estados Unidos y los de Cuba, considerando que Cuba depende ya hoy en buena medida de remesas, no de tabaco y rón. Lo que hace Trump es contraproducente para gran parte de esos cubanos en Estados Unidos, y es apenas para satisfacción del ala cubano-estadounidense más cavernícola, ella también. La comunidad cubana en el exterior nunca ha sido homogénea, como lo demostraron hace mucho los llamados "maceítos". Ni hay dictadura de Raúl Castro que haya impedido los vuelos entre Estados Unidos y Cuba y cosas hasta chuscas: para quienes por ejemplo necesitan refacciones para sus automóviles de los años '50 (!), llegan desde Estados Unidos. Lo mismo con las compras en línea que se podían hacer hasta hace poco. Una dictadura supone un estado de excepción: no lo hubo con Raúl Castro. No es éste, sino Trump quien tiró los puentes tendidos. Que haya o no "cambio político" es asunto de Cuba, como lo es de los estadounidenses saber si persisten en ser gobernados por una plutocracia de apenas dos colores, azul y rojo.

         El problema del petróleo y la electricidad es otro. La dirigencia cubana, desde los años '90, creyó salir de una grave crisis apostándole todo al turismo, por lo que la inversión disponible se orientó a este sector y descuidó otros, como el de la electricidad, por lo que no todo es "el bloqueo", ni "la política", sino que hubo errores económicos graves, sin excluir negocios de una parte de la dirigencia. De ahí que el sistema eléctrico nacional no tenga capacidad suficiente. Además, Cuba depende de petróleo importado, y ahora se cierra la fuente venezolana. Luego, sigue México, que ha actuado de manera ponderada. La decisión de mandar o no petróleo a Cuba, y en qué términos, es de México. Hace rato que medio mundo ha pedido el levantamiento del bloqueo y que Estados Unidos procede como si el Derecho Internacional no fuera su asunto, de tan a pecho que se toma que lo contradigan, y encima, a pocas millas de Florida. Como sea, Cuba no es un asunto meramente de "política", ni de geopolítica. El país debe decidir por cuenta propia -en función de la prueba y error y las consecuencias, y es entre otras cosas lo cerril de Estados Unidos que impide una mayor flexibilidad económica

       La mejor manera de evitar un régimen militarista o "de cuartel" en Cuba es dejar de agredir, hostilizar, cercar y, en lo que sí tiene razón Díaz-Canel, dejarse de habladurías "vacías de argumentos". Alguna gente en Cuba ha empezado a decir que si Trump está mal, es porque "la única amenaza para los cubanos es Cuba". Si son tan "yo tengo derecho a hacer lo que me venga en gana, mientras no dañe a 'terceros' (sic)", pues como va. Nadie está usando a Cuba como plataforma de nada contra Estados Unidos. Las afirmaciones a lo Zunzunegui -"Cuba es imperialista"- llevan a preguntarse qué hay más allá de la mala fe: agredir y salir a decir que se está amenazado es propio de lo que se conoce por delirio. A ver si Trump sigue más bien decantándose por su estilo de negociación y no por lo que, para colmo, es pésima ideología de quienes se la pasan diciendo que están contra la ideología. Si hay gente a la que le gusta el "viaje", debe saber que de "pasón" en "pasón" está el riesgo de quedar "enganchado". Hay formas de ideología adictivas porque "satisfacen", pero lo de Trump y algunos más sobre Cuba -para no quedarse sin vender- sí, es delirante, más que los absurdos de Cuba: a ver si el presidente estadounidense se ahorra la psicosis -por lo que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que se está creando una situación "inusual y extraordinaria"- y lo peligroso de cualquiera que ya no es dueño de sí, sino que actúa porque "oye voces". A lo sumo, que secuestre a Díaz-Canel, declare lo que quiera sobre Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado, pésimo- y deje de molestar. No vaya a ser Make Cuba Great Again (para la mafia, o que se sepa de Frank Sinatra y a quién le cantaba en La Habana...). Así es suficiente, para volver a lo ordinario y no homologarse con décadas de guerras devastadoras. (da click en el botón de reproducción).



SE ACABÓ LA DIVERSIÓN

De los tres país que la derecha y una parte de la izquierda (la "auténticamente democrática") en América Latina muestran como el ...