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martes, 21 de abril de 2026

DAME TU DOPAMINA

 Ir al psicólogo es algo bastante estadounidense, junto al aprendizaje de cómo hacer negocios, todo lo que satura las librerías mexicanas, junto a unas pocas de carácter religioso. Desde hace décadas, tener un psicólogo es para las clases medias signo de distinción. Gracias a la progresiva difusión también de programas de radio, la psicología llega a distintos sectores sociales. Desde hace tiempo, para la gente de dinero es no ocuparse afectivamente de los vástagos si tienen algún problema, sino darse el lujo de remitirlos a un supuesto especialista. Parte del problema es que lo enumerado remplaza la educación ética y cívica. La psicología ya está incorporada a empresas y a universidades, en gran parte progresivamente desde los '80. Por su parte, el psicoanálisis es para círculos sociales algo distintos y no está reconocido académicamente, salvo excepciones. Aunque de pretensiones de mayor profundidad, el psicoanálisis tiene en común con la psicología un movimiento de captación ideológica bajo la apariencia de libertad (como la religión en el confesionario). Afortunadamente, a través de redes sociales han surgido alternativas.

      Que la psicología y el psicoanálisis sirven de ideología se nota en la vulgarización y manipulación de ambas y el vaciamiento de antiguos contenidos humanistas, como los de Frankl o de Fromm, contra la alienación y por la búsqueda de sentido. El de criterio propio es declarado con cierta facilidad "loco"; la contradicción, tomada por "esquizofrenia"; la falta de una buena nalgada, por los "derechos superiores de la niñez", por "hiperactividad"; el descubierto como ágil convenenciero se protege o es protegido como "bipolar"; el de temperamento colérico está para "Doctor Jekyll y Mr. Hyde" y el que grita es "un neurótico"; el que persevera es "obsesivo" y así todo un repertorio para catalogar y, si es el caso, descalificar. El presidente estadounidense, Donald J. Trump, "está loquito". O el mundo es para algunos un asilo, o se trata de dos cosas: de "meter en cintura" formateando. El que no encaja en "el formato" -toda una lista moldeada de "estados" positivos, optimistas y de bienestar o incluso nirvánicos, en lo cool y lo light -"llévatela relajada"- queda etiquetado.

      Aunque hay excepciones, psicólogos y psicoanalistas no son charlatanes, sino especialistas en manipular para formatear, lo que se llama ser "funcional", como una pieza de algo "funciona" o no, así de mecánico. Mejor dejarlo en sacerdotes de hoy que en mecánicos de la subjetividad para hacerla arrancar. Dentro del psicoanálisis, los más fantásticos cobran "las perlas de la virgen" por decir "esto es muy importante" al cabo de quince minutos o por suspender la sesión a los cinco por algún problema entre el inconsciente y el lenguaje del paciente, sirviéndose del psicoanalista francés Jacques Lacan. Los que hurgan en la obra de Sigmund Freud son, efectivamente, los "maestros de la sospecha", como habría dicho Paul Ricoeur: lo ideal para que quien se cree imbuido de algún poder se de licencia de proyectar cualquier cosa sobre papá y mamá, al margen de los hechos de historias reales, con tal de meter "en el molde". El inconsciente da para encontrarle cualquier cosa, y para que se le proyecte cualquier problema, así sea ajeno y no el propio. En algunas sociedades, psicólogos y psicoanalistas pasan por gente peligrosa y que extorsiona porque también es buen negocio. Lo mejor de ciertos trasfondos en psicología es "no es el mundo el que nos afecta, sino cómo lo interpretamos". A quien lo atropelle un coche, que se de por enterado e interprete. Cualquiera puede ser fakir y no sentir el dolor gracias al "poder de la mente". Cualquiera puede dar un salto cuántico y crear su propia realidad; en suma, el anzuelo publicitario: con ciertos libros o ciertas terapias, cualquiera puede, si no busca hacerse monje y vender su Ferrari, seguir el último de sus deseos -aunque nunca se trate de sublimar- y hacer realidad, de la cama para afuera, cualquier fantasía. Ni al caso hablar de lo que es "ser interpelado" por la ideología o, si se prefiere, por quien hace su agosto vendiendo creencias. Cada uno lo suyo: como el gran especialista en "medicina psicosomática" que interpreta todo efecto secundario como "somatización". No faltará quien agregue: "es muy importante", o quien pregunte "¿es papá?", o quien crea que trata con Uri Geller (el que doblaba cucharas con solo verlas) al decirle a un internado: "es que usted destruye las medicinas con su mente", por lo que el Tofranil lo dan escondido en el pollo de la cena. Todo con un sentido agudo de la dominación o, como escribiera el colombiano William Ospina, de "rugirle a la víctima" antes que reconocer un error o hacerse una pregunta.

       La psiquiatría no está mejor. Ahí anda el que diagnostica: "lo que usted tiene da para todo" (tráguese todas las pastillas de la farmacia, seguramente), o "lo que usted tiene es más extraño que un perro verde" (diagnóstico a la mexicana para no mover un dedo). Claro, el que no sale de la "zona de confort" es...el paciente. Infalible: no existen los errores en psiquiatría, sólo los pacientes "idiosincráticos", y el amigo que abunda en que "cada organismo reacciona diferente", en cuyo caso no se entiende por qué no se fabrica una medicina por cada organismo (como el que hace negocio y, sin la menor idea, cree que entre un medicamento de patente y uno genérico no interviene nada de calidad-precio, aunque los precios sean distintos: es "como le cae a cada uno", porque el medicamento es como la gente, o sea que le "cae bien" o nomás "le cae mal"). El deseo -de ser intocable y quedar impune- proyectado como fantasía sobre el paciente "idiosincrático". Desde luego, el ego inflado: y la misión cumplida si el paciente es "resiliente" y sale con el ego redoblado. La "norma", debe ser una señora: hace rato que el psicoanalista ha dejado su obligación de psicoanalizarse a su vez (por precaución) y que el psiquiatra ha dejado de consultar bien qué receta. "Usted sabe, es una ciencia experimental". Nada mejor que ser objeto de experimentos con diagnósticos del tipo "lo que usted tiene da para todo" o "tiene algo más raro que un perro verde". Sin contar con el que cree que administra dulces: "usted, estoy seguro, no tiene nada. Quítese todo lo que toma". ¿Ah, tiene doctorado? Entonces debe ser emocional, lo que en ciertas sociedades se entiende -otra vez- como "lo suyo es mental", o "anímico", después de jugar a no distinguir siquiera mente de cerebro y no haber salido de la dualidad cuerpo-alma. Su problema es "del alma", que no funciona en relación con los neurotransmisores, sino con papá, mamá y sus amiguitos y su novia y jugamos a que le aventaba arenita en la playa y por qué mejor no se toma unas vacaciones y ya no trabaje tanto. Todo sin exámenes, diagnósticos precisos (¿con el alma?), ni recibos, ni pago de impuestos, ni sobre todo ningún familiar como testigo. Y ahí nos vamos, como dice la canción. Cosa de "echarle ganas". Y de desacatar por completo -vaya a acupuntura y tómese un té de tila- o de encomendarse a un médico como si fuera Dios ("sálveme, doctor"). De lo que se trata, desde luego, es de peregrinar por este mundo hasta que a alguien se le ocurra que lo que tiene es una profesión, no el poder ni deseos y fantasías ("porque yo me lo merezco"), claro, porque me costó este consultorio. En fin: la vida sigue igual, salvo que entre las nuevas generaciones hay cambios y "moditos" que por suerte van aminorando. Menos presuponen que el de enfrente tiene un ego del tamaño del propio. Si no era para tanto. Ni al tratar de ayudar para la mejora propia se trata de disminuir el ego de nadie ni de buscar llamar la atención. ¿De qué vivir? de inflar egos, formatear a todos -los que se dejen- y experimentar con ratones (da click en el botón de reproducción)



lunes, 20 de abril de 2026

SI TE VIENEN A CONTAR

 Como ya ha habido ocasión de mencionarlo, la aperura de China, que data de 1978, y luego el desplome del bloque soviético en gran parte del Este europeo y en la misma Unión Soviética, en poquísimos años (1985-1991) es una derrota insoslayable para los trabajadores, obligados a competir con millones más y a carecer de alternativa, porque no hay más que "escasez y terror" en el socialismo, salvo que ni siquiera haya sido éso, sino pura ilusión. Ilusión no es llevar ya más de medio siglo sin salir de la crisis, por lo que un poco más y se alcanzará la duración de más de un régimen salido de una Revolución. Ilusión es creer que hay "de otra". El mundo "es lo que hay", con variantes para escoger o, como lo dijera el estudioso francés Michel Clouscard, "donde todo está permitido, pero nada es posible".

        Ante el hecho de que no hay alternativa para los trabajadores, no existe mayor movimiento comunista internacional (encima, es de grupúsculos que se dividen, salvo excepciones) ni renovación teórica alguna, pese a tanteos, y más de un trabajador vota a la derecha (no se trata nada más de los obreros, que no constituyen la clase trabajadora y explotada, sino una parte de ella), lo que ha sucedido no es el "fin de la Historia", sino la fractura dentro de la clase dominante, llámese burguesía o como se quiera, empresariado si se prefiere, entre el que se mueve internacionalmente, para algunos "globalista" (aunque no existe ni "capital global", ni trabajador "global"), y el que persiste en una base más nacional, ya que el Estado nación es una creación capitalista. En un marco que antes se conocía como de economía mixta, algunos quieren "más", otros "menos", pero no es secreto que algunos "pugnaces", como los ha llamado un analista de geopolítica, no pierden la muy añeja expectativa de hacerse del país más grande del planeta. Entre ellos están especialmente tres: el presidente de Francia, Emmanuel Macron; el laborista Keith Starmer, del Rey no Unido, que ya ha tenido gente de mal gusto como el "tercera vía" Anthony Blair o Gordon Brown, partidario de un "gobierno mundial", y el alemán Friedrich Merz (derecha, como Helmut Kohl o Angela Merkel), al que habría que sumar la alemana Úrsula von Der Leyen, encargada de la Comisión Europea (para no hablar de otros de la OTAN-Organización del Tratado del Atlántico Norte). La drecha conservadora británica no es mejor cuando, como Theresa May, no le incomoda amenazar a Rusia con el arma nuclear. Estos "pugnaces" están ideológicamente entre azul y buenas noches, cuando no hay socialistas de temer, como los alicaídos franceses (de los italianos, griegos o portugueses como el llevado y traído Mario Soares no queda gran cosa). El PSOE no tiene de socialista (ya pasaron las glorias de Felipe Sánchez), ni de obrero, ni de español si sigue con las autonomías. Para estar en el centro se necesitan extremos fuertes o equilibrados. Nótese cómo no los une el amor, sino el espanto (Merz es demócrata-cristiano).

        De entre todos, la parte frágil es la decadente Francia, ya que ante la no muy lejana salida de Macron, ni la derecha de Marine Le Pen (Agrupamiento Nacional) ni la izquierda de Jean-Luc Mélenchon estarían muy dispuestos a seguir el juego de la alta finanza, sin ser propiamente "Trump" (no lo es Le Pen, por ejemplo, pero ha dicho que no hay que ir a Meterse a Ucrania, como también lo ha dicho Mélenchon, pese a que es todo menos adorador del presidente ruso, Vladimir Putin). El prblema está simplificado por el Ministerio de Defensa ruso: si Ucrania va a seguir como plataforma de agresión a Rusia y se va a seguir gastando en grande pra apoyar con armas a los ucranianos, puede llegar el momento en que los que se ponen "pugnaces", como dijo el otro, sean considerados como "retaguardia del agresor", por lo que pueden convertirse en blanco para los rusos.  Ya se ha mencionado aquí: cuando menos con drones. Ucrania ha llevado la guerra a suelo ruso, civiles incluidos. "Retaguardia estratégica", es en parte la UE (Unión Europea) Es una escalada que coloca a varios países europeos en la mira, por estar, a fin de cuentas, provocando "por encargo". Ya son "objetivos potenciales" las cuando menos 20 empresas europeas que fabrican drones para Ucrania. 10 empresas están en Alemania, España e Italia, hay tres británicas, una danesa, dos bálticas, una polaca, una holandesa  y una checa. Nada más, junto a la idea -repetida ante Irán mientras se sabotea al presidente estadounidense, Donald Trump, de irla a armar "multinacionalmente". ¿Italia? Ningún "antifascista" menciona a la italiana Giorgia Meloni. La española es UAV Navigation, por si Sánchez es amante de la paz antes que de lo ajeno (empresa en Madrid, San Sebastián de los Reyes, calle Teide, 3). También en Ucrania se sabotea el "congelamiento" de Trump para seguir en otra cosa. Si se trata del ex presidente Dmitri Medvedev, hay que tomar las cosas de quien vienen.

       No se puede adelantar nada, salvo la salida de Macron, y mientras se decide qué en Estados Unidos. Nada más cabría hacer notar que no es lo mismo amenazar con hacer saltar Irán por los aires que, muy en concreto, estar desquiciando Rusia central y hasta los Urales, como lo hace el amiguis de Macron, Merz y Starmer, el "presidente" ucraniano Volodímir Zelenski. Habría que saber, ya que "no hay de otra", si cuando menos es posible driscriminar, por ejemplo entre Trump y los pugnaces o entre "globalistas" y "soberanistas": no para ir a pelear con el nombre de algún patrón en la boca, sino para alcanzar a distinguir que una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa. A "escala mundial", es sin fin y sin nada en el horizonte para los trabajadores, mientras parte muy concentrada del capital hace y deshace a su antojo. No parece que lo haga Trump, aunque se ha vuelto menos claro. No se vaya a linchar sin medir consecuencias. Una parte de los trabajadores, aunque desorientada, quiere parar y volver a una escala menor, por si todavía se puede incidir, o encima, tras el descalabro laboral, viene o la escalada o más caos, porque la clase que explota ya no puede gobernar, o nomás poquito. Está al principio de un texto llamado Manifiesto comunista: la posibilidad de hundimiento de ambos contendientes, trabajo y capital. Falta el segundo, o hay otro mundo posible -pero no tan probable (da click en el botón de reproducción).



viernes, 17 de abril de 2026

LA PEQUEÑA DELINCUENCIA

 Hasta los años '70, parte al menos de la medicina mexicana pública tenía buena reputación, en campos como por ejemplo la cardiología o la neurología. No es un secreto que, a partir de los '80, más de un médico se puso a lo que se conoce coloquialmente en México como "dobletear", dado el relativo estancamiento del sector público y, consolidada después, la apertura de oportunidades en el sector privado, a la larga bastante concentrado y con algunas cosas sorprendentes, como abrir cafeterías, restaurantes, hoteles y hasta bares dentro o muy cerca de un hospital. Después de todo, era costumbre de señoras y comadres hacer visitas al hospital. Para socializar. Con los cambios, en los hospitales públicos se hizo frecuente el ambulantaje alrededor como otra forma de sacar ventaja de la desgracia ajena (ah sí, el Sur global), o incluso la extorsión ("viene viene") para encontrar cerca del tal hospital un lugar de estacionamiento. Parásitos acomodados y parásitos pobres (sí, el Sur global y sus dependientes).

     Salvo excepciones reservadas con frecuencia para "recomendados", el sector público terminó de perder calidad y se lo dejó al garete, con la salvedad de que, con frecuencia, el sector privado no es garantía de buena medicina, por definición "arte y ciencia": se trató de atender a toda prisa para hacer "rendir" los consultorios (¿rentados al hospital?/, con citas breves, de enriquecerse -codicia- y de perder la capacidad de atención. Permaneció en ambos casos la creencia ("entre médicos y abogados te veas") de que ser médico es, por tener conocimiento y "un lugar", reales o supuestos, licencia para dominar y no admitir ni preguntas serias. Esto es grave en un país donde es costumbre la impunidad y la ley no protege realmente contra negligencias médicas (como el aparato judicial sigue sin proteger contra muchos otros problemas), a pesar de la existencia de una Ley General de Salud. El médico suele ser el caso de enfermo patológico que, en vez de atenerse a la ley, considera que a la suya propia -"yo me rijo por mis propias leyes"- debe atenerse el mundo entero. Sin que importe pasarse por el Arco del Triunfo el juramento hipocrático ("curar sin dañar").

       Tan es así que no es propio de simples de espíritu caer en situaciones de iatrogenia. Hay cadenas de hospitales que prácticamente la garantizan porque si no hay negocio, es como si las cosas no estuvieran funcionando. Una persona puede llegar con la Dra. JULISSA MARTÍNEZ MONTER con una angina de pecho y ser diagnosticada con un infarto y una arritmia suficientes para hospitalizar y proceder al protocolo y la "medicina de evidencias" -lo que diga una máquina- sin individualización, y todo con el trato desenvuelto del mundo de los negocios: alguien que no necesita sino un medicamento de precaución puede ser recetado por MARTÍNEZ MONTER -que además recomienda lo que de su propia boca son "laboratorios de unos narcos"- con 9 medicamentos, uno de ellos muy riesgoso: el arte y la ciencia está en pasarse algunos meses en cama por cuenta propia y ayuda de médicos no negociantes tratando de sacudirse el bombardeo. Desde que se inventó el trabajo en equipo, hay hospitales repletos de pasantes que no se hacen responsables de nada. El menor síntoma no se indaga, sino que se registra para lanzar un medicamento más. Con una angina de pecho, se puede lograr, además de supuestos infartos y arritmias, problemas del hígado y los pulmones y, además, tiroideos. No tiene mayor secreto: si alguien no tiene nada, o casi nada, es un paciente menos para el hospital, el consultorio, los laboratorios y farmacias y farmacéuticas que hacen su agosto, por lo que una enfermedad, así sea de fantasía, "detona" actividades que representan una "derrama". Aunque económicamente explicable, como el PIB (producto interno bruto), es el parásito que empieza a carcomer al huésped.

      Y por accidente se descubre un problema real (por ejemplo, un aneurisma). Después de negarse a escuchar un problema de iatrogenia y sin atención, pero sí por protocolo, por ejemplo un cardiólogo intervencionista, pongamos por caso el Dr. FROYLÁN PORTILLO (ESTEBAN FROYLÁN PORTILLO URBINA), se precipita no al proceso de rutina, que incluye remitir a un angiólogo y a vigilancia, sino a encontrar en el protocolo el pretexto o "evidencia" para operar, sin ponderar nada, ni tomar en cuenta la Ley de Salud: ni el protocolo ni la máquina pueden fallar. Es del tipo de piloto aviador que no sabe operar un avión manualmente si falla la navegación computarizada. "La computadora dijo", y la codicia empuja a precipitarse sin ponderar. Falta el remate: la persona cansada de tanto experimento que se va en otra dirección, la de terapia natural, por ejemplo de CONCHA BEZARES, que trata dolores de espalda pero trabaja "al margen". Abundan los médicos y otras profesiones liberales "al margen": ninguna prueba de nada, con la creencia de que algo así, muy natural, si no cura, al menos no daña. Así que una fuerte presión de masaje y láser en la columna es suficiente para que, por ejemplo, se rompa el aneurisma y un buen día el paciente se vaya al otro mundo por una iatrogenia tras otra. Dinero, atención de pocos minutos sin escucha (salvo para entrar a hacerse masajear), "equipos" sin responsables, trabajos "al margen" ("libres de polvo y paja"), ningún expediente médico, ningún seguimiento individualizado: al hacer dinero se suman empresarios que no capacitan al personal, pese a lo que exige la Ley Federal del Trabajo, y terapias naturales "de entrada por salida". Una vida menos es poca cosa ante el "bienestar para tu familia" logrado a fuerza de hacer dinero y que "rinda", que es donde está la MALA VOLUNTAD: porque medicina es arte y ciencia, no negocio. Lo demás lo pone la ignorancia - la época, aunque está cambiando: MALA VOLUNTAD E IGNORANCIA- del que no ve a ninguna persona, sino a la máquina y el protocolo y todo lo que sea beneficio propio (y nada más). Una vida segada, una forma de homicidio culposo y varias "pequeñas delincuencias" multiplicadas t con coartadas de "evidencias" mal leídas y peor interpretadas. (da click en el botón de reproducción).



lunes, 13 de abril de 2026

SUAVE QUE ME EStÁS MATANDO

 El gobierno ruso sin duda cometió un error al buscar justificar la entrada en el Donbás y dos regiones adyacentes diciendo que, después de todo, ucranianos y rusos son el mismo pueblo y comparten "mil años de Historia". La creencia es que el imperio austro-húngaro en su momento quiso "desrusificar" parte de Ucrania, pero el hecho es que no se puede volver atrás la Historia, y la del centro y el occidente de Ucrania, en particular, se halla distante de Rusia. El presidente ruso, Vladimir Putin, buscó una justificación que no es tal, y aparentemente le sirvió la asesoría del historiador Vladimir Medinski. No se trata de una justificación política, sino de apariencia cultural. Pocos se han atrevido a criticar lo que los investigadores mexicanos Ricardo Pérez Monfort y Ana Paula de Teresa llamaron la "razón cultural", que sirve para escamotear los conflictos sociales. Para lo mismo sirve reivindicar la "civilización persa milenaria" para no ver lo que ocurre socialmente en Irán. Habría que saber, por ejemplo, qué tan representativa es la Guardia Revolucionaria iraní con sus 150 mil elementos enquistados en el aparato de "Estado" y bloqueando cualquier cambio, o qué tan representativos son los ayatolas de turno, y qué han logrado para la población, no para los intereses de una "casta" militar-religiosa.

       La anexión de Crimea fue legítima, pero ilegal, y lo mismo la del Donbás y regiones aledañas, por más que se hayan hecho referendos entre la población, o que se quiera decir que nada más ruso que Crimea. El argumento de Kosovo no sirve de mucho. El cultural tampoco. Tampoco es obvio que Ucrania -restando lo que hoy es ruso- vaya a desaparecer, como quiso anticiparlo otro de "seguridad" cercano a Putin, Nikolai Pátrushev.. Parte de Ucrania tiene una historia ligada no sólo al imperio austro-húngaro (y en parte al otomano), sino también a Polonia-Lituania y a un Hetmanato cosaco. Es otra parte la que desde el siglo XVIII quedó ligada a Rusia. La Rus de Kíev alegada por Rusia duró cerca de cuatro siglos, hasta el siglo XIII. Han pasado más siglos fuera de dicha "Rus", y la presencia rusa comenzó hasta el siglo XVIII, sin ser homogénea. Es mucho tiempo fuera de la unidad primigenia de los eslavos orientales a finales del siglo IX. Y es historia antigua. El problema nuevo surgió en 1991 con la desintegración de la Unión Soviética, porque Ucrania fue tomada por una banda de oligarcas bandidos para "repartirse" un territorio rico en recursos, hasta que otros se apoyaron en neonazis locales para dar el golpe de 2014 con el "Euromaidán", sirviéndose de la fractura en la votación regional. La "razón cultural" surgió dela fractura social, que por la riqueza de Ucrania -para ser enajenada- llevó a muchos ucranianos del centro y el occidente a querer distanciarse de lo que vieron como una "Rusia pobre", y a la dirigencia ucraniana a distanciarse de su propia población, al menos la más desfavorecida, para buscar aliarse a Estados Unidos y la Unión Europea (UE). Se trataba de "no ser pobre" y mucho más de alejarse lo más pronto de lo que sucede "después de los Urales". Salvarse socialmente vendiendo al "moskal" (ruso).

       El neonazismo no es falso. Tampoco que Ucrania se fue pertrechando y que fue de ilegalidad en ilegalidad, como el golpe de 2014 contra el presidente electo Viktor Yanukovich y el desconocimiento de los Acuerdos de Minsk. No hay mayor razón del lado ucraniano, cuando además se dió la derechización desde antes (Revolución Naranja). La "desrusificación" se volvió agresión militar y paramilitar permanente contra la población rusófona del Donbás, que tampoco se limita a la "clase trabajadora" por ser región minera. Uno de los principales donantes al ejército ucraniano, el gran millonario Rinat Akhmedov, nación en el Donbás (Donetsk), descendiente de tártaros del Volga (Rusia).

     Después de todo, a la gent de mucho dinero le gusta comprar cultura. Es bastante estdounidense. Y como explicaran Pérez Montfort y de Teresa, la razón cultural es también "cultura en venta". Para lo cual cada quien, ya en lo que predomina en la actualidad (la demagogia), puede ir a pepenar lo que sea. En parte, también, el Donbás sirve para efectos políticos en Rusia.

     Sin embargo, Medinski ha dado argumentos que merecen ser escuchados, porque es un hecho que se puede probar que Ucrania llevaba desde antes de 2014 tiempo acercándose a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), en lo que no paró de insistir el actual "presidente" ucraniano Volodímir Zelenski. Desde 2014, se multiplicaron las provocaciones contra los rusófonos y, según Medinski, cabe detenerse a pensar en lo siguiente: si Ucrania estuviera en la OTAN, y además con su rusofobia patológica, cualquier incidente con Crimea o ahora con el Donbás llevaría a una reacción en cadena en la que la misma OTAN, alegando defender a Ucrania, activaría la "defensa" colectiva, entrando la OTAN y Rusia en conflicto, con consecuencias gravísimas. Por lo demás, se estaba calculando colocar a la OTAN en el Mar Negro y al lado de la Flota Rusa. Son chispas más peligrosas que la línea divisoria en el Báltico, dado el comportamiento ucraniano. Zelenski ha seguido con lo que se le encargó a Ucrania, llevando el conflicto a territorio ruso con los drones. Si Ucrania estuviera en la OTAN, cualquier respuesta rusa activaría al conjunto del organismo militar. Existen pruebas de que Ucrania estaba siendo preparada como plataforma de agresión a Rusia. Lo del Mar Negro está probado (y es ilegal), como la provocación contemplada contra la Flota Rusa de dicho mar por parte de la OTAN, lo que está en un documental estadounidense de Oliver Stone. El acercamiento de Ucrania a la OTAN se activó en 2004 y en 2008 se pidió un Plan de Acción para la Adhesión (Yushchenko-Timoshenko), mientras que la OTAN prometió la adhesión en 2008 también en Bucarest, capital rumana. Nótese la secuencia temporal.

     Lo que se desprende de la situación creada como consecuencia del derrumbe -también ilegal- de la Unión Soviética es que no puede haber, incluso por cuestión de principios, reductos de neonazis en Ucrania (a los que tanto "antifascista" no ve), ni fuerza militar ucraniana entrenada para otros fines que los defensivos ni mucho menos entrada de Ucrania a la OTAN: la actitud tanto ucraniana como de la misma OTAN implican un riesgo de conflicto mayor y se trata por lo demás de otra ilegalidad, ya que la OSCE (Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa) prohíbe "aumentar la seguridad de un país en detrimento de otro). El mismo Zelenski es a estas alturas ilegal y una persona que ha sugerido lanzar un ataque nuclear contra Rusia. La entrada rusa en el Este ucraniano -no todo- puede ser ilegal, pero además llegó luego de ocho años de espera para que Ucrania cumpliera -lo que nunca hizo- los Acuerdos de Minsk. La Rus del siglo IX es "razón cultural" y es tan frívola como la idea de México de reclamarle a España por la Conquista desde un tipo de "nativismo a la estadounidense" Lo dicho no impide lazos fuertes entre parte de los ucranianos (fuera del Donbás y Crimea) y Rusia, en particular por la migración. Resolver si primero fue Adán o fue Eva no tiene importancia: es un hecho que se buscó convertir a Ucrania en plataforma contra Rusia y contra la población rusófona ucraniana, y que lo que está en juego llegó demasiado lejos. En la argumentación de Medinski, queda bastante claro el riesgo real de enfrentamiento entre Rusia y la OTAN. Así haya tenido que tomar decisiones difíciles, Putin difícilmente podía dejar prosperar un riesgo así.

     Entre 2005 y 2010, Ucrania y la OTAN hicieron ejercicios conjuntos, como "Tridente rápido", "Brisa Marina", "Trans Carpathia" y "Socio cooperativo". Nótese que es previo a 2014 y que no había "amenaza rusa". Después hubo una espera de ocho años para el cumplimiento de los Acuerdos de Minsk, mientras hubo cerca de 14 mil muertos en enfrentamientos armados en el Donbás de 2014 a 2022 y en este año se preparaba una fuerte ofensiva ucraniana con componentes neonazis. Sin la secuencia completa, no queda más que el día en que Putin fue a meterse en "Ucrania". La decisión de destruir Rusia es previa, cuando menos de 1997, si no algo antes. Como que Putin dijo "ya estuvo suave", suficiente para echarse encima a media psicopatía de la UE y de Estados Unidos (da click en el botón de reproducción).



     

martes, 7 de abril de 2026

DERECHO DE ANTIGUEDAD

 Los Republicanos suelen tener un estilo particular en Estados Unidos, país que, pese a sus ventajas materiales, no tiene mayor tradición humanista o "ilustrada". "Falta de ilustración" es justamente lo que caracteriza a las administraciones estadounidenses, aunque puede haber quien prefiera con los Demócratas que se le repita que Estados Unidos es "la nación indispensable" y "excepcional", como clara muestra de sensación de superioridad.

        El presidente George H. W. Bush era capaz de justificar así una agresión contra Irak: " i am tired of Sadam Husein" (estoy cansado de Sadam Husein). Pues vámonos a largar bombas.

      Previamente, el periodista argentino radicado en México, Gregorio Selser, llegó a demostrar la cantidad de tonterías que lanzaba Ronald Reagan, presidente estadounidense en los '80 y actor, ignorante como él solo. No fue la única causa de la erosión de la Unión Soviética, pese a la carrera armamentista de entonces, en particular con la llamada "Guerra de las Galaxias", pero los soviéticos temían a quien tenían enfrente, dada la escasa inteligencia de Reagan (mientras su esposa Nancy se las arreglaba con astrólogos). Para Reagan, admirado por ejemplo por el presidente estadounidense Barack Obama, la Unión Soviética era simplemente "el imperio del mal", como más tarde otro Republicano, George W. Bush, se inventó un "Eje del mal". Reagan justificó en 1983 la invasión de Granada con que se necesitaba nuez moscada "para el pavo de Navidad": luego entonces, a largar bombas. Reagan no sabía ni dónde estaban los países y se apersonaba con chistes como el de "acabo de declarar la guerra nuclear". Primero, para los soviéticos la carrera aludida se hizo insostenible pero, además, temieron que, francamente por bruto, Reagan fuera a desatar una catástrofe, más allá de que la "Guerra de las Galaxias" fuera o no blofeo (algunos afirman que sí). Reagan era cerril. Probablemente George H.W. Bush menos, pero "estoy cansado de Sadam Husein" no es un argumento.

       El hijo, George W. Bush, era un "born again christian" igualmente tonto y bruto, aunque útil para los llamados "neocons" que incubaron el proyecto del "Medio Oriente ampliado". Cuando el desastre del huracán "Katrina", al hijo Bush no le quedó más comentario al sobrevolar Nueva Orléans que "ah sí, recuerdo que había aquí un bar que...". Cuando le anunciaron el atentado contra las Torres Gemelas, Baby Bush se quedó un buen rato con cara de tonto. Como sea, es frecuente que los Republicanos se rodeen de gente poco diplomática y brutal: América Latina seguramente puede recordar a Alexander Haig, el "halcón" por excelencia, y el mundo a gente de George W. Bush como, entre otros, los siniestros Richar Cheney o Donald Rumsfeld. La pregunta que se hacen algunos es si el actual presidente estadounidense, Donald J. Trump, no terminó cediendo a ideas "neocons" que sirven a Israel.

      Los Republicanos no siempre fueron así. Dwight Eisenhower llegó a lertar contra el "complejo militar-industrial" Pero ya el presidente Richard Nixon se hizo una reputación por la frecuencia de su estado (etílico).

      Donald Trump no escapa a ciertos rasgos Republicanos: llega a ser ignorante (tampoco sabe bien donde están algunos países y puede confundir el Caúcaso con Indochina) y puede estar rodeado de gente bruta, como antes John Bolton en Seguridad Nacional o como el "secretario de Guerra" Pete Hegseth. Según se desprende de The art of Deal, del mismo Trump, lo que le gusta es "hacer algo", el doing. Así que entre el bruto de Hegseth y el premier israelí Benjamin Netanhayu, que puede salir como el ganador del conflicto con Irán, Trump fue convencido de "hacer algo". El estilo es la máxima amenaza de "hacer algo" para arrancar concesiones, por lo general, aunque a riesgo de caer en su propio "juego". Para el portal Sin Permiso, el ganador es Netanhayu, del que se habla menos que de Trump, pero que es un criminal. Lo "logrado" en Irán fue empujar a la radicalización del Cuerpo de Guardias Revolucionarios, que no tiene nada de "amigable" y que Israel pretendería terminar de liquidar para dejar a Irán más o menos "acéfalo", para que lo que quede de Irán caiga en el caos. Trump, por su parte, empezó mandando a negociaciones a gente que de Irán no sabe gran cosa, si no es que nada.

       El problema -pese a lo que se creyó incluso Trump al decir "voy a liquidar una civilización" como quien dice "hoy voy a desayunar corn flakes"- no es "Ciro el Grande contra los jázaros" (por interesante que sea el texto La invención del pueblo judío), salvo que la discusión final sea quién tiene mayor parentesco con el Australopithecus. Del mismo tenor son los inventos del presidente ruso Vladimir Putin sobre Ucrania la de Rurik y Yaroslav el Sabio. Es lo que sucede cuando se ha cortado con la historia reciente, en la cual el régimen iraní nunca fue especialmente fiable ni puede presumir de mayores logros para su población, además de haber caído en manos de un grupo militar-religioso (el de "la Firmeza") muy represivo. No todo es de pura malevolencia ni de "asuntos ancestrales" ya pésimamente usados para liquidar a Yugoslavia (ah sí: "odios ancestrales"). También existen los errores de cálculo, y es probable que Trump no haya sido el único: por "milenarios" que sean los persas, Irán no es Vietnam. Cuando Trump dice "toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás", no es que suceda, como tampoco cuando uno de los líderes iraníes mandados al otro mundo hablaba erróneamente de "Estado civilización". 

     Es que, si bien se dice que Estados Unidos "subcontrató a Israel" (si se tratara de los "neocons"), pareciera lo contrario: destruir Irán -en términos militares y de infraestructura- es lo de Israel, que ha llegado hasta infiltrar el Cuerpo de Guardias Revolucionarios Iraníes; es repetir las provocaciones "a lo Hamas" -totalmente injustificables- para legitimar la destrucción "furiosa" y muy poco "épica", incluso sin importar que, como se dice coloquialmente en México, Trump "pague el pato" (o "los platos rotos"). Lo que está por verse es hasta dónde se entrecruzan Trump -que puede estar interesado en cerrarle el paso a China, hacia donde va el 90 % de las exportaciones petroleras de Irán- y los "neocons" y el "Estado profundo": entre negociar y sembrar el caos, cerrándole en casi todos los casos el paso a la protesta de la gente de abajo en Irán.  Más que de malévolo, Trump fue a dar en algo bastante Republicano: lo bruto e ignorante. Tampoco hay que sumarse "subiendo las apuestas" para ver si Israel esta vez le hace caso a la extinta periodista Erika Vexler y se pone "nuclear". Menos aún es justificable un régimen como el iraní. La polarización es entre Israel e Irán, sin que se sepa por qué hay que cebarse sobre Trump y no sobre quienes no paran de provocar para obstaculizar negociaciones antes de que no quede de Irán más que un desastre de gran alcance (Israel no va a perder mayor cosa). No queda claro si cuenta reclamar derechos ancestrales, milenarios o civilizatorios a balazos y si, ideología aparte, se trata siquiera de éso o de que los vencedores sigan siéndolo. Es Irán que está en riesgo, y no se trata de parar a Trump hasta el último iraní, o de que gane Israel hasta el último apoyo a Trump, y todo en nombre de pasados a cuál más grandioso, y para "cronistas" a cuál también más "grandioso". Ya todo es great again (da click en el botón de reproducción).



sábado, 4 de abril de 2026

NACE UNA ESTRELLA (A STAR IS BORN)

 Parte del actual problema con las redes y los medios de comunicación masiva está en que no puede saberse, a diferencia de cuando nada más había radio y periódico y apenas empezaba la televisión, en qué sección se está.

       Después de haber planteado un debate de ideas y valores, el argentino Agustín Laje prefirió ganar visibilidad, como se estila decir ahora: tiene un programa sobre la actualidad en la que un invitado, Carlos Ruckhauf, ostensiblemente no distingue entre una guerra y un partido de fútbol. No queda claro, por la forma de hablar del experto, si el presidente estadounidense Donald J. Trump está cañoneando o si dudando en meter a un mediocampista en vez de un delantero, porque el portero iraní resultó mejor de lo esperado. O si debe empezar el que habla gritoneando "a todos los que quieren y aman los eventos bélicos". Sin que a Laje le moleste que su experto invitado se pregunte si el conflicto en Medio Oriente se irá a tiempos extras o se definirá en penalties. Todo con el estilo argentino de Ruckhauf -al que no llega Laje- consistente en dar por sentado, hasta con el acento de "evidencia", que el interlocutor es un potencial idiota (¿lo estamos entendiendo?, como machacaba el charlatán Leonardo Steinberg).

       Después está el que, aunque no exento de inteligencia, considera que ser experto es tener roce social y, como en la canción de Roberto Carlos, tener un millón de amigos, llamándole "amigo" a cualquier conocido. Se presenta entre evento y evento, a nivel internacional ("yo estuve ahí", "acabo de estar en"), siempre "en el radar" (otra forma de visibilidad) y teniendo como referencias "lo último" de la crema y nata de la prensa anglosajona y sobre todo estadounidense, porque México está chafita. Como es cosa de roce, que "no le hagan decir" lo que sabe de tal o cual y que insinúa. No es la sección deportiva, a diferencia de Ruckhauf: es la de sociales, que incluye comidas y cenas con gente "de mundo". Se debe creer que se está en un orden tripolar Estados Unidos-Rusia-China, sin que se sepa en qué se sustenta ni en qué hay algún "orden", salvo en la etiqueta.

      Luego, el experto Daniel Estulin, que por lo menos considera que lo que hay es un desorden global. Es el tipo la "civilización de Irán" que resiste y lo redefine todo (toditito), aunque Irán no se reduzca a Persia (los iraníes persas son cerca del 60 % de la población de Irán, y hay muchos otros grupos, entre los más importantes los kurdos y los azeríes). Luego de partir de algunos trabajos de interés sobre los ricos (Bilderberg, Tavistock), a fuerza de "profundidad" se pasa, además de no saber escuchar, a la pura especulación, con todo y civilizaciones, en medio del "fin del viejo orden", sin que se sepa cuál, si el de 1945, el bipolar, el de Yalta o qué cosa, cuando ni un alma se acuerda con Irán del "mundo multipolar". "Información privilegiada" -para el bolsillo, se supone- de tal modo que ya no es problema de guerra, sino sección de finanzas.

       Claro, con la televisión para mostrar algo en llamas y poner la sección de nota roja y lo que sea más Alarma! ¿Alí Jameneí? Bombardeáronlo, hiriénrolo y rematáronlo cuando pretendía huir. Fútbol, eventos sociales y mundo financiero también pueden tener de entretenido y excitante. Y para saber cotizarse.

       Mientras el mundo no se gobierna ni tiene ley (¿Naciones Unidas? "Esa cosa", decía el general francés Charles de Gaulle) y se "gestiona", con la democracia como forma de sondeo para la "gestión", cada uno puede tener su "estrella" entre los expertos de la expertís y, llegado el momento, aunque parezca tratarse de la tan de moda "geopolítica", el espectador consume y el experto parece estar ya en el "capitalismo de casino" o "del póker": APUESTAS en vez de análisis. Con todas las pretensiones de grandeza de Las Vegas: cualquier cosa es "histórica", día tras día, con tal de no caer en el aburrimiento. Y "global" da para todo.

       Después, claro, está algo peor que lo que la analista mexicana Viridiana Ríos llama "negacionismo": consiste en acusar a la autodenominada "Cuarta Transformación" de ser destructiva mientras entre reflectores y micrófonos se llega a un fenómeno de un ego obnubilado por una sola cosa: creer que, de 2018 a la fecha, y por principio de cuentas, la "4T" no ha hecho nada encomiable ni constructivo, y sí en cambio destruirlo todo. Como el que no sabe más que destruir a la 4T sin proponer mayor cosa, porque, ya se dijo, "el medio es el mensaje": cuando aunque parezca lenguaje ya no se trata sino de estridencia. Tipo disco rayado. Con algún experto que salga a hacer creer que en realidad es una sinfonía. La forma es fondo, chavos. Como cuando se cree que destruir la forma y el sentido es el sentido mismo: sí, destruir, aunque sea para creerse que así se realza el ego propio e incomparable (da click en el botón de reproducción).



jueves, 2 de abril de 2026

¿A BAJARLE DOS RAYITAS TODOS?

 A veces, la familia sirve de justificación sin que haya necesidad, sin embargo, de hacerla pasar por encima del interés público, y menos cuando se tiene, justamente, un cargo público. A veces se acepta este tipo de situación porque, como era común en la familia latinoamericana, había que anteponer a "la señora de la casa", para devolverle los favores recibidos e incluso agradecerle la "tolerancia", además de hacer algo por "sus" hijos, salvo la excepción de la hija mujer. Es un pacto de intereses bastante tradicional, y termina reflejándose en los hijos y su sentido del privilegio. Es frecuente en la izquierda, no nada más en ciertos burdos clientelismos de los "demócratas liberales". Cierto grado de lucidez se contrapone con la actitud del día a día: solidaridad -es un decir, porque se trata de complicidad, que es otra cosa- dentro del privilegio, hasta hacerse incluso un linaje, e indiferencia hacia afuera del clan cuando ya es de "enchufados" o "colocados".

        Uno que otro golpe de suerte puede ayudar, pero está limitado. El sentido del deber no implica por el privilegio alguna licencia para la deslealtad. En fin, este no es un lugar de "chivatos". Pero sí hay que decir una cosa, dado que la política exterior actual de Estados Unidos está destinada expresamente no a "confrontar", sino a "disuadir" a China. Durante los '80, cuando ya se hablaba de decadencia de Estados Unidos, algunos creyeron que el próximo "hegemón" era Japón. Dos administraciones Republicanas, la de Ronald Reagan y la de George H.W. Bush, se encargaron de la "disuasión" contra Japón, además de deshacerse de líderes incómodos. Ya ha habido ocasión de hablar del tema y de cómo fue negado por gran parte de la izquierda panameña, que se "focalizó" donde los medios de comunicación centraron la atención: que si Manuel Antonio Noriega sí o si no.

       En este sentido, no era necesario dar por hecho que, en 1981, el general panameño Omar Torrijos había muerto en un accidente de aviación, porque no es totalmente seguro o probado que así haya sido. Tiempo después, el "sicario económico" John Perkins afirmó que, luego de intentos fallidos por sobornar a Torrijos, para que no tratara con los japoneses y privilegiara a los estadounidenses, entró en acción la CIA (Central de Inteligencia Americana) y colocó en un corto vuelo del general una bomba en la grabadora del avión. El hermano de Torrijos, Moisés Torrijos, sostuvo que fue un atentado parte de un plan llamado "Halcón en vuelo". En cuanto a Manuel Antonio Noriega, presentó pruebas de los intentos de la CIA por asesinarlo y por asesinar a Omar Torrijos. Pero si alguien está "quemado", el privilegio supone desentenderse de aquél, tal vez porque, como le gustaba repetir al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, "la calumnia no quema, pero tizna". Suficiente para pegarse un poco del calumniador y alejarse del "tiznado". Como sea, es muy llamativo el parecido entre lo sucedido con Torrijos y con Jaime Roldós, presidente ecuatoriano que se enfrentó a Estados Unidos (avionazo en 1981, también) y Samora Machel, líder histórico de Mozambique (avionazo en 1986). Tres avionazos muy similares, yendo el aparato a dar en un cerro en circunstancias no claras. Este fue en su momento el lado sórdido de la CIA con los Republicanos. El caso de Machel, reabierto en 1996, es el que se acercó más a la verdad en un informe sudafricano de 1998. El panameño Julio Yao agrega otro caso (no por avionazo): el del premier japonés Masayoshi Ohira (pro-China y a favor de otra forma de suministro energético para Japón). Los Republicanos estadounidenses no fueron especialmente amigables y, como ya ha habido ocasión de decirlo, no carecen de "halcones" brutales.

      Los Republicanos no están exentos de volteretas, e Irán tampoco, puesto que durante el caso "Irán-Contras", a mediados de los '80, se brindaba armas al mismo Irán -a través del coronel Oliver North- para con el dinero financiar a la "Contra" nicaraguense. North era otro "halcón" (tomó parte en la invasión de Granada en 1983 y en un ataque a Libia en 1986) En perspectiva, los enredos de Estados Unidos en el Caribe y con Irán no son la última ocurrencia del presidente estadounidense Donald Trump, a la espera de saber si resuelve concluir con asuntos que no tienen que ver con MAGA (Make America Great Again), movimiento hoy dividido. Encima, todavía puede Trump seguir a otro "halcón", el secretario de Estado Marco Rubio.

       Frente a lo anterior, la "soberanía panameña" no resistió, y el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, fue a sumarse al "Escudo de las Américas" de Trump. Se le anuló a China en Panamá la concesión de operación de los puertos del Canal (Balboa y Cristóbal), con la cuasi expropiación de la CK Hutchinson (basada en Hong Kong), que tenía derechos hasta 2047. China reclamó, pero busca bajar su perfil empleando otras rutas, lo que representa pérdidas para Panamá. La política de Mulino fue la frecuente de cierto empresariado: preferir perder los dedos a los anillos. La medida panameña fue ilegal y, por cierto, la empresa china estaba en el lugar desde hace 30 años. Que "Marco Rubio defiende la soberanía de Panamá frente a China" es algo que carece de sentido. ¿Por qué el asunto? Por el ánimo de Israel de contribuir al control de la entrada del Mar Rojo y, después de todo, por el problema por el control del Estrecho de Ormuz.

     Torrijos decía que "se juega con la cadena, pero no con el mico", lo que por cierto ha seguido Cuba al no correr a ponerse a la sombra de China, pese a la cooperación en energías renovables. Como data de 1997, la invitación de la Hutchinson a Panamá pudo haber sido -ciertamente con derecho propio- del gobierno centro-izquierdista (Partido Revolucionario Democrático) de Ernesto Pérez Balladares, pero el de Martín Torrijos descubrió luego que la empresa china era aprovechada, al no pagar por tierras e instalaciones (acordado con la presidente derechista Mireya Moscoso), aún siendo el mayor operador de puertos en el mundo. Una pena por Trump: no se está discutiendo de la economía estadounidense o de aranceles, sino de la "resistencia iraní" (no del "imperio de Israel" soñado por el premier sionista Benjamín Netanhayu) y, para beneplácito de los "trepas" de siempre, de lo tonto que parece el mandatario de Estados Unidos. El problema es otro: ¿el proyecto es MAGA o es Trump "concesionándolo" al mico de turno? Tampoco es tan obvio: dicho de otro modo, queda por ver si Trump sobrevive a sus amigos, entre los cuales más de uno tiene la cabeza a la vez hueca y dura. Por lo pronto, aquí no es lugar de linchamiento, y menos desde el privilegio. Ni agencia de colocaciones para quienes saben "quedar bien"(da click en el botón de reproducción).



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 Ir al psicólogo es algo bastante estadounidense, junto al aprendizaje de cómo hacer negocios, todo lo que satura las librerías mexicanas, j...