Gran sensación. Bad Bunny defendió el orgullo latino en el medio tiempo del Súper Bowl estadounidense (Súper Tazón). Histórico. No importa mucho que el pobre presidente estadounidense, Donald J. Trump, haya dicho: "no le entiendo lo que dice". Al fin Loretito y Luisa Alcalde, y todos, nos podemos mirar en nuestra identidad.
Bad Bunny, dejando de lado su show de jíbaritos, nos recordó que somos bien vergas. Literalmente. Bad Bunny saltó al escenario a sobarse en más de una ocasión la verga y a recordar que el latino es genital, o lo era hasta hace poco, como cuando en México presumía de rascarse los huevos. El asunto no termina ahí.
La coreografía, después de que Bad Bunny explicara que tiene una nalguita por aquí y otra por allá, consistió en que un grupo de nenas nos enseñara el culo, o, como decía una canción cubana ("Tío Caimán"), "menea la colita, como una señorita".
Pasado ésto, se tuvo derecho a otro orgullo latino: que otro grupo nos enseñara las tetas, chichis o como se quieran llamar. Todo, muy latino, es decir, de lo más sensual e insinuando transgresiones. Para el caso, los puestitos (changarritos) son secundarios: no fueron lo principal del Gran Espectáculo, reciclado de "Fiesta en América").
En este ambiente de lo más calenturiento, el pobre Ricky Martin - disfrazado de karateka- con su reivindicación del "lelolai" portorro salió a desear que Puerto Rico no sea Hawai -como si al estadounidense le interesara- y acordarse de su abuelita: la matriarca del clan, muy latino también (San José de Gracia, el chocolate de Sarita García y otras gracias).
Al final, hubo que soplarse una hermandad con Estados Unidos y Canadá en nombre de "América". Seguramente fue "una fiesta para los sentidos" (y el jíbaro trabajando).
Parte del espectáculo fue poner a gozar a la gringa, Lady Gaga. Para orgullo de todos los lancheros de Acapulco que, si la ocasión se presenta, pueden darle a la extranjera "p'a sus tunas".
De la misma manera en que ya estuvo suave en México de banda como alarde, es de esperar que en el Caribe pase esa ola de mal gusto playero que incluye sobre todo a Puerto Rico y sí, a Cuba: de Farruko a Osmaní García, los malcriaos, los de "la putería" y el espectáculo de darlas, pero dizque salvar el alma, porque "el partío está ganao". Por lo demás, fuera de expresar lo que hace la escisión mental de la clase dominante -te entrego la economía "en caliente", pero no mi alma soberana-, es el estereotipo que ya tiene rato (la pasión latina: sensualidad y tremendo pachangón). Se le entiende muy bien, y ni hablar por quien crea que esa es la identidad "nuestra". Por cierto: es espectáculo y entretenimiento, no arte. (da click en el botón de reproducción, por mirar en Youtube).
Probablemente, como ya se ha sugerido, lo que le interesa de Cuba a Donald J. Trump, presidente estadounidense, es abrir alguna forma de negocios entre otros para los cubano-americanos, por lo demás fuertes en Florida y proclives a los Republicanos. Los puentes ya existen con los vuelos entre varios lugares de Florida y La Habana y las remesas desde Estados Unidos a Cuba, que son de gran importancia para la isla.
No parece la mejor idea que China se apresure a gritar a los cuatro vientos que ayudará a Cuba: hay bastantes indicios de que "América para los americanos" es "y no para los chinos", de Groenlandia a Venezuela. Hay alguna presencia china en Cuba, pero limitada (por ejemplo, para paneles solares). Cuba no ha querido seguir el tipo de apertura china y, por momentos, parece haberse fijado más en Vietnam, que tiene buenas relaciones con Estados Unidos.
Como ya se ha dicho, en Cuba no hay "comunismo" (ya que supone sobre todo propiedad social, no estatal), ni ya gerontocracia (en la Asamblea del Poder Popular, la edad promedio es de 46 años, y casi el 30 % tiene entre 19 y 30 años; Raúl Castro está retirado del Partido Comunista y de cualquier función gubernamental), es preferible no inventar presos políticos y "dictadura" supone intermitentemente un estado de excepción que, a la cubana, no tiene nada que ver con ninguna dictadura latinoamericana del pasado, con torturas (Chile), desapariciones (Argentina), grupos paramilitares (Haití), el país como fortuna propia y exclusiva(Nicaragua con Somoza), el encierro total (Paraguay), masacres indiscriminadas de población (Guatemala), etcétera. No se trata más que de robarle a la izquierda sus banderas en ademán libertario. Si tanta preocupación hay por las dictaduras, no es entendible que no se diga nada de las admiraciones de Jair Bolsonaro en Brasil o de José Antonio Kast, el actual presidente de Chile ("si Pinochet viviera, habría votado por mí"). El estudioso cubano-americano tiene un muy buen texto sobre los intentos fallidos de Raúl Castro por abrir la economía cubana. En cuanto a que el líder cubano, Miguel Díaz-Canel, no hace más que lo que le dicta Raúl Castro, es una mera suposición, salvo pruebas (Raúl Castro tiene 94 años). Tampoco hay dogmatismo en Cuba, entre otras cosas porque de marxismo no se sabe gran cosa. Otra cosa es que ciertamente Cuba no haya logrado una institucionalización previa y haya tenido de lo que se conoce como "bonapartismo".
De igual forma, está de flojera oír -porque ya no se escucha- a parte del funcionariado cubano, como el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto: según lo dice al periódico mexicano La Jornada, Cuba no quiere volver a ser colonia, pero no lo fue de Estados Unidos, que no estila tener colinias, Guantánamo aparte. Cuba está enfrentando con ética este "nuevo fascismo", aunque no sea ético decir que Trump es fascista sin demostrarlo: no se trata más que un tipo reflejo, el de "quedar bien" con "los compañeros". Desde luego, Prieto, de 75 años, solapador de corruptos en la diplomacia cubana, llama a la unidad porque el enemigo quiere que la gente culpe al gobierno de lo que sucede. Dice Prieto envuelto en la bandera -de Martí- hay, además de un "golpe colonial" -inexistente-, un ánimo desde Eisenhower de "crear pobreza, carencias, dificultades a la gente". Gente que en Cuba sabe como viven los diplomáticos, porque pueden viajar al exterior y ahorrarse las dificultades de quienes están adentro. "Colonialismo", "Fascismo", etcétera es para el público de compañeros y si acaso para timar a algún burócrata en busca de asesores. Para Prieto, que se declara "marxista lennonista", la verdad está por delante, por lo que se confiesa rockero y admirador de los "himnos de solidaridad" de Bruce Springsteen. No es la generación de Raúl Castro: es otra, a partir de los años '40, agazapada a la espera de legimitar su corrupción por la salida de la gerontocracia. "Cultura y nación van de la mano": no parece, por el antiguo agazapado Pablo Milanés, ya no recordado, que se hizo enterrar en Madrid, capital de España y de la antigua metrópoli de Cuba, cuando era colonia.
Así que "traban el dominó" quienes atienden más al que creen que los está viendo, un espectador imaginario, tomado de testigo-, y se llenan de palabras sobre cosas inexistentes, cuando se trata de ver cómo diablos vuelve la luz, no de comprobar que de noche todos los gatos son pardos. Hasta donde es posible saber, "los que resisten" están más interesados -además de en tener luz- en que se deje a Cuba en paz y, si acaso, se encuentren canales de negociación con Trump. Urge más que dirigirse a los compadres -dime lo que quiero oír- para "quedar bien". La gente en Cuba no debe estar esperando que le manden palabras, menos sin significado. Y que bien, se pare lo del turismo con la idea de obtener divisas: fue un grave error que incumbe a la empresa GAESA, militar, y ciertamente hay dinero dando vueltas en el exterior, pero entre los más ricos de Cuba (uno por ciento de la población, 112 mil personas) no figuran militares: y si estos tienen ciertas ventajas, es por seguridad, salvo que se trate de tener generales en la inanición. Sería hora de dejar de entrecruzar partido y gobierno -como lo dijo Raúl Castro, y no fue escuchado-, para dejar de trepar con la "clientela del carnet", con la que también hay gente agazapada a la espera de llamarle "libertad" a la suya -de trepar y legitimarse- y "democracia" a dejar en la cuneta al que no tiene "conexiones" ni parientes en el exterior, o "amigos ideológicos". La "burocracia" no es una, ni se trata de dar en el festín estilo la Rusia de Yeltsin en los '90. Si la situación es difícil, no es nada más asunto del "pobre pueblo que sufre por culpa del Tío Sam". Como propusiera el cantautor Silvio Rodríguez, se trata de "revolucionar la Evolución" y de pararle a la inmisericordia, que no es nueva. Tampoco en la izquierda cuando en nombre de "su" pueblo prosigue para privilegios personales o de grupo, que fue toda la política "cultural" de la Revolución Cubana. Por más rock que le pongan (da click en el botón de reproducción).
Como ya se ha sugerido, Cuba se encuentra en problemas de electricidad y otros por dos motivos: se precipitaron por el cese de los suministros venezolanos, pero además hay un problema interno por mala orientación de las inversiones, al haberse privilegiado el turismo, por malas decisiones, ciertamente, de la dirigencia y empresas ligadas al sector militar, con tal de obtener divisas. Lo que es distinto es la supuesta preocupación por los "pobres cubanos".
Por distintos motivos, un país como el Ecuador ha tenido desde hace tiempo problemas de electricidad, acentuados recientemente, y aquí hay algo en buena medida deliberado: no invertir y "dejar morir". La "crisis eléctrica" más reciente, de 2023-2024, no se debió nada más a factores climáticos, sino también a falta de mantenimiento: de 21 centrales, en un país que depende a más del 70 % de energía hidroeléctrica, para 2021 sólo cinco estaban operando bien. Más de la mitad de las centrales tiene tres décadas de existir. Por lo demás, el Ecuador no ha hecho nada en nuevas energías. Es así que durante parte de 2024 hubo apagones de hasta 14 horas diarias, afectando en particular a la industria. Cuba no es el único país donde se va la luz, y por buen tiempo, pero parte de la diferencia es que, por lo demás, el Ecuador es un país productor de petróleo. No es posible saber, más allá de la "administración de la escasez", cómo resolverá Cuba el problema actual. Por cierto, ¿Alguien recuerda la ola de saqueos cuando alguna vez se fue la luz en Nueva York, en Estados Unidos? Fue el llamado "Gran Apagón" de 1977, con saqueos en 31 barrios. El gracioso dirá que en Cuba es más grave, porque no hay nada que saquear. Es falso.
Volvamos al Ecuador. En 2023, el hoy preso y exvicepresidente Jorge Glas advirtió del peligro energético para el Ecuador. Glas es ingeniero eléctrico, pero no es lo único. Para algunos, "Jorge, el de las hidroeléctricas". Estando en el gobierno de Rafael Correa, Glas, a través de empresas públicas RENTABLES, cambió en buena medida la matriz energética del Ecuador y sí, convirtió a este país en exportador de energía. Entre otras, Glas era recordado por la gran construcción de la hidroeléctrica CocaCodo Sinclair (provincias de Napo-Sucumbíos, en la Amazonía). El Ecuador logró su soberanía energética. Se convirtió en líder en el área andina, al cabo de un trabajo de poco más de ocho años, con Correa. Lo supo la prensa mexicana a través de El Economista, dado el interés que se suscitó en invertir en el Ecuador. Glas había logrado, en total, la construcción de ocho hidroeléctricas, garantizando el suministro, entre otros para la industria básica y la minería, además de exportar.
Glas era el vicepresidente del presidente Lenín Moreno, pero aquél fue desplazado, y se le montó un caso fabricado ligado a la muy conocida empresa brasileña Odebrecht: conocida, entre otras cosas, porque terminó reconociendo que fabricaba casos. La fabricación fue el principio de la saña -bastante propia de una parte del Ecuador serrano y de una parte de la oligarquía guayaquileña, como lo mostrara el escritor Benjamín Carrión a propósito del gobernante Gabriel García Moreno, en El santo del patíbulo- que prosigue contra Glas, y que incluyó ir a secuestrarlo -es la palabra- en la legación diplomática mexicana en Quito, capital ecuatoriana. Glas había narrado el sadismo del que fue objeto estando preso en la sierra, y cuando a la cárcel lo fue a visitar el político mexicano Gerardo Fernández Noroña.
La saña contra Glas empezó con gobiernos Demócratas en Estados Unidos, no con la idea del actual presidente estadounidense, Donald J. Trump, de darle un espaldarazo tardío a Daniel Noboa, presidente actual y nacido en Miami. Seguramente Trump no tiene ni idea de qué es el Ecuador. Pero si el castigo empezó con los Demócratas, hay una explicación. La mayor obra de ingeniería eléctrica del Ecuador, la ya referida Coca Codo Sinclair (para cubrir 30 % de la demanda nacional), fue construida por la empresa china Sinohydro, y el presidente chino, Xi Jinping, visitó Ecuador, además de que Glas fue el encargado de ir reforzando la cooperación con China. "Jorge, el de las hidroeléctricas": otros entendieron otra cosa, como seguramente entendieron detener al hoy ex presidente venezolano Nicolás Maduro. Para escarmiento.
Nótese que Glas trabajó con empresas públicas RENTABLES. El por qué de la saña tiene indicios. Correa explicó por lo demás el grado de tontería de la oligarquía ecuatoriana: estaba teniendo buenas ganancias, pero pasando a segundo lugar como clase, prefiriendo entonces "perder los dedos antes que los anillos", politiquería, "la patria del tongo" (reparto), como la llamara Glas. A la vuelta de pocos años, preso Glas, los apagones porque se dejó de invertir. Ni quien se inmutara, porque en el Ecuador no hay "dictadura", y por lo tanto no importa que la gente llegue a quedarse sin luz. No sólo la gente, sino también el tejido industrial. Ahora que está Noboa, el problema es "climático" y de falta de inversión en energía solar y eólica, y a duras penas lucha Ecuador -hoy, importando- para garantizar el suministro. Sin invertir ni un quinto. Y sin nadie que se conduela de los "pobres ecuatorianos" que, por lo demás, tienen hoy un país más violento que México. Ponerse a la excitación por meter a Cuba en más problemas de los que de por sí tiene es propio de una patología: nótese como el conductor Carlos Loret de Mola no puede hablar sin que se le desorbiten los ojos ni con voz serena. Qué excitante. Tal vez en su saña la oligarquía ecuatoriana, que no deja lugar a la burguesía, también se excite ante la idea de quebrarle la vida a Glas. Debe ser, si no excitante, sí por lo menos muy placentero pensar "qué bueno que no estamos en Cuba", suficiente para "que Glas no nos importa". Y cómodo. Sí, en Cuba no hay "comodidades", y la "agenda" es esta, no los pobres ecuatorianos. ¿A nosotros qué? (da click en el botón de reproducción).
Las especulaciones sobre el futuro muy cercano de Cuba están a la orden del día, con más de uno haciendo "humanitarismo" que no vale para Haití, a donde por lo pronto se fueron a plantar, frente a la capital, Puerto Príncipe, tres buques de guerra estadounidenses. En México, hay de varios sabores: el que se hace el muy preocupado por los "pobres cubanos" y su sufrimiento, entiéndase que empujando a "liberarlos" (primero habrá que ver si los estadounidenses desembarcan en Puerto Príncipe); los que hablan de un "comunismo" inexistente, de una gerontocracia que no está, de una represión que no se da (aunque sea porque se fue la luz) y que creen que el que se resiste al cambio es el aperturista, Raúl Castro, que no está en el gobierno; y finalmente los recalcitrantes del "no nos moverán". No falta el que crea como riquillo que Cuba no es más que un país de "muertos de hambre", sin verlos en Haití, o creyendo que ya están "tan jodidos" que no hay nada que hacer. Salvo que sea asunto de color de piel, aunque no dicho. En Haití se está llevando a cabo la operación "Lanza del Sur", pero en México ni se ve ni se oye: la cosa es "en cuánto nos sale" seguir apoyando a Cuba con petróleo.
Algunos se tomaron la molestia de averiguar. No se toman en cuenta las especulaciones sobre reventa cubana de petróleo para beneficio de una camarilla de dirigentes. No hay pruebas suficientes. Y es preferible pensar que algunos no están en el mal trueque del cese de la ayuda a Cuba a cambio de beneficios en la negociación del TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá), es decir, de quién hay que deshacerse para "quedar bien", lograr algún favor y evitarse el disgusto del patrón. Esas son cosas de antaño, como la adhesión sentimental a Cuba. Es probable que el presidente estadounidense quiera llegar a una negociación, y corresponde a los cubanos hallar los canales, llegado el caso y mientras se está en intercambio de mensajes. Lo que, como lo ha demostrado hasta ahora, le interesa a Trump, es hacer negocios, aunque con Cuba está forzando mucho. Es mejor no apresurarse y abrir un compás de espera. Gracias a todos los interesados en la "liberación" del pueblo cubano, en cualquier sentido. Hasta cabría preguntarse si es algo que tenga algún interés para Trump, palabrotas aparte.
A lo que te truje, Chencha. Según la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex), Cuba ha estado pagando en tiempo y forma. Si a alguien le preocupa que alguna parte de la dirigencia cubana se esté robando el petróleo, no suena verdadero: parte del problema de Haití hoy es que más de uno se robó toda la ayuda venezolana a través de Petrocaribe, y ni quien dijera pío, salvo haitianos que salieron a protestar con fuerza (ni quien dijera pío) y se vieron reprimidos (ni quien se inmutara). Lo que Pemex envía a Cuba es el 0,1 % de sus ventas y el uno por ciento de su producción. Muy poquito, porque Pemex se orienta cada vez más al mercado interno y menos a la exportación. Así de mezquinos, casi regateando centavos, los que afirman que Cuba representa un "alto costo" para México. Además de que Trump no ha especificado qué aranceles o qué. Indignarse porque el presidente estadounidense celebra la compra y anexión de territorio mexicano y regatearle 0,1 % de las ventas de Pemex a Cuba: he ahí el resultado de no haber querido hablar de qué tipo de clase dominante y de intermediarios políticos creó el antiguo régimen mexicano en su decadencia. Ya no es ni "comes y te vas", sino "te hambreamos" y "por tu bien". Y luego, la costumbre ha sido dejar un tiradero, crear enclaves de negocios y países fallidos.
Por lo demás, cabe saber si Trump, además de extravagante, es lo suficientemente idiota para crear una verdadera "crisis humanitaria" en Cuba, la apuesta de los de siempre y tal vez de la derecha extrema de Miami, o si está buscando para abrir la economía -lo que Raúl Castro trató de hacer, sin lograrlo- que se remueva a quienes, desde dentro, cometieron el error de apostarle todo al turismo y dejar con poca inversión otros sectores. Esto se sabe y se debate en Cuba.
Por fin, la revista mexicana Proceso detalla: "los lazos políticos con el castrismo y el chaviusmo enredan la revisión del TMEC". ¿Qué lazos políticos en concreto? Ninguno. Salvo menciones de lo que dicen las "calificadoras", por lo tanto el empujón globalista, que juega a dos bandas: contra Trump y tratando de extorsionarlo, como todo buen hijo de papi millonetas. Por lo demás, el asunto de "Gasolinas Bienestar", política aparte, debe ser limitado, puesto que el presidente Andrés Manuel López Obrador fue enfático en producir y refinar petróleo para el consumo interno. ¿Proceso acaba de descubrir que hay gente acomodada en Cuba y que en el mundo diplomático no se vive tan mal? Gracias por aparentar preocupación por desigualdades que en otros lugares no incomodan tanto, además de que el lujo cubano -poco- no tiene nada que ver ni con las Lomas de Chapultepec, contra lo que dice la revista mexicana. La gente en Cuba habla abiertamente de los privilegios diplomáticos, y más de un mexicano ha contribuido a corromper en nombre de la amistad.
Cuando menos es preferible no buscar "hambrear" a un país para después pretender "liberarlo". Es como tratan los oligarcas -no los burgueses -a sus sirvientas Ni apostarle a lo peor de los Republicanos. Ni andarse con asuntos gastados sobre "el comunismo", "fuera viejos" y el mismo estilo de diplomáticos cubanos alguna vez en México, apostándole, eso sí con el pueblo como licencia o coartada, a la libertad, la propia, hasta de decir cualquier cosa con tal de "causar sensación- !Trump les gana!- y de arriesgar a otros para tener más sensacionalismo y sentirse "hacer Historia"; además, de a montón. Cuba no es una "carta" ante Estados Unidos, ni es "ahí traes la baraja/yo tengo los ases". Más prudencia, mejor, y esto incluye que Cuba haga algo más que retórica sobre Martí, el "Che" y Fidel. Cualquiera puede ver qué ha propuesto Raúl Castro, cómo se "trabó" y si puede haber algún punto de encuentro entre la necesidad de reformas económicas en Cuba y el ánimo de negocios estadounidense, para lo que habría que encontrar el equivalente de la remoción de "la política" y su boconería para privilegiar la economía. No "finanzas", como las de Proceso.
Pese a la apuesta errada, el turismo no es la principal fuente de entradas para Cuba. Son las remesas, y tienen básicamente su origen en Estados Unidos. Parte del "punto", explícito, es que Trump quiere mayores derechos sobre Cuba para los cubanoamericanos, si bien Cuba quiere excluir a los derechistas más recalcitrantes. ¿Esos derechos podrían significar inversiones? Lo segundo es lo anunciado por Cuba como proceso de "reorganización", y falta saber si es en el sentido de apertura de Raúl Castro, adelgazando al Estado y volviéndolo más eficiente, o si es en el sentido de que la "maldita casta" se endurezca al mismo tiempo que monopoliza negocios y se prepara para la "transición". De todos modos, no es algo que dependa de Leo Zuckermann, "Cero" Gómez Leyva, muy "caritativo", ni otros que están por lo visto muy "urgidos". (da click en el botón de reproducción).
La más reciente orden ejecutiva del presidente estadounidense Donald J. Trump para castigar con aranceles a los países que le vendan petróleo a Cuba es algo propio de cavernícolas, no "fascismo" ni "genocidio" (contra lo que gritonea el líder cubano Miguel Díaz-Canel), y Cuba no es una "nación fallida". "Cavernícola" porque es pura actitud cerril: los Republicanos tienen ese lado, como lo tuvieron los presidentes Ronald Reagan y los dos George Bush, padre e hijo, con un grado extremo de simplismo, para no pasar del "bien" y el "mal" (Reagan con "el Imperio del Mal" y los Bush con sus "Ejes del Mal"; ahora Cuba que se alía con "actores malignos"). Llegados a temas personalísimos, ya no hay el menor argumento que se sostenga, como cuando Trump describe a Cuba como "amenaza" para Estados Unidos o su seguridad nacional, por lo que hay que declarar una "emergencia". Trump tiene ese lado: no se percata de ciertas "maneras" que son ridículas, pero que más de un mercenario intelectual se tomará en serio si espera que le saquen las castañas del fuego.
No sabemos aquí si Cuba da refugio a gente de Hezbolá o de Hamás, pero es secundario, dado que Israel ya los redujo a casi nada. Cuba no está en brazos de China, y en este sentido es una situación diferente de la de Venezuela. Pero donde sale lo más primitivo es cuando resulta que Cuba "difunde el comunismo en el hemisferio occidental", "lo que amenaza la política exterior de Estados Unidos". En este momento, Cuba no es para nadie ejemplo de mayor cosa, ni siquiera en América Latina. Es falso que se persiga con tortura a presos políticos. Cuando el presidente estadounidense Barack Obama fue a Cuba y salió por enésima vez el tema, el entonces dirigente Raúl Castro, que no bloqueó ninguna apertura, simplemente pidió la lista de los "perseguidos" para liberarlos de inmediato. Silencio. La "generación histórica" en la dirigencia cubana ya casi no está, ni hay gerontocracia, y Raúl Castro se fue a su casa
Hay algunas cosas que debieran ser conocidas, como la alternancia estadounidense de "la zanahoria y el garrote", y la zanahoria gusta, como ocurrió con Obama: se entiende que es preferible a "comer garrote". También hubo una época en que se decía en la escuela: "métete con los de tu tamaño". Absolutamente nadie desde Cuba se ha metido a molestar o amenazar a Trump ni a Estados Unidos. Es más, las medidas de Trump entorpecen el intercambio bastante importante -y que Raúl Castro nunca ha impedido- entre los cubanos de Estados Unidos y los de Cuba, considerando que Cuba depende ya hoy en buena medida de remesas, no de tabaco y rón. Lo que hace Trump es contraproducente para gran parte de esos cubanos en Estados Unidos, y es apenas para satisfacción del ala cubano-estadounidense más cavernícola, ella también. La comunidad cubana en el exterior nunca ha sido homogénea, como lo demostraron hace mucho los llamados "maceítos". Ni hay dictadura de Raúl Castro que haya impedido los vuelos entre Estados Unidos y Cuba y cosas hasta chuscas: para quienes por ejemplo necesitan refacciones para sus automóviles de los años '50 (!), llegan desde Estados Unidos. Lo mismo con las compras en línea que se podían hacer hasta hace poco. Una dictadura supone un estado de excepción: no lo hubo con Raúl Castro. No es éste, sino Trump quien tiró los puentes tendidos. Que haya o no "cambio político" es asunto de Cuba, como lo es de los estadounidenses saber si persisten en ser gobernados por una plutocracia de apenas dos colores, azul y rojo.
El problema del petróleo y la electricidad es otro. La dirigencia cubana, desde los años '90, creyó salir de una grave crisis apostándole todo al turismo, por lo que la inversión disponible se orientó a este sector y descuidó otros, como el de la electricidad, por lo que no todo es "el bloqueo", ni "la política", sino que hubo errores económicos graves, sin excluir negocios de una parte de la dirigencia. De ahí que el sistema eléctrico nacional no tenga capacidad suficiente. Además, Cuba depende de petróleo importado, y ahora se cierra la fuente venezolana. Luego, sigue México, que ha actuado de manera ponderada. La decisión de mandar o no petróleo a Cuba, y en qué términos, es de México. Hace rato que medio mundo ha pedido el levantamiento del bloqueo y que Estados Unidos procede como si el Derecho Internacional no fuera su asunto, de tan a pecho que se toma que lo contradigan, y encima, a pocas millas de Florida. Como sea, Cuba no es un asunto meramente de "política", ni de geopolítica. El país debe decidir por cuenta propia -en función de la prueba y error y las consecuencias, y es entre otras cosas lo cerril de Estados Unidos que impide una mayor flexibilidad económica
La mejor manera de evitar un régimen militarista o "de cuartel" en Cuba es dejar de agredir, hostilizar, cercar y, en lo que sí tiene razón Díaz-Canel, dejarse de habladurías "vacías de argumentos". Alguna gente en Cuba ha empezado a decir que si Trump está mal, es porque "la única amenaza para los cubanos es Cuba". Si son tan "yo tengo derecho a hacer lo que me venga en gana, mientras no dañe a 'terceros' (sic)", pues como va. Nadie está usando a Cuba como plataforma de nada contra Estados Unidos. Las afirmaciones a lo Zunzunegui -"Cuba es imperialista"- llevan a preguntarse qué hay más allá de la mala fe: agredir y salir a decir que se está amenazado es propio de lo que se conoce por delirio. A ver si Trump sigue más bien decantándose por su estilo de negociación y no por lo que, para colmo, es pésima ideología de quienes se la pasan diciendo que están contra la ideología. Si hay gente a la que le gusta el "viaje", debe saber que de "pasón" en "pasón" está el riesgo de quedar "enganchado". Hay formas de ideología adictivas porque "satisfacen", pero lo de Trump y algunos más sobre Cuba -para no quedarse sin vender- sí, es delirante, más que los absurdos de Cuba: a ver si el presidente estadounidense se ahorra la psicosis -por lo que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, afirmó que se está creando una situación "inusual y extraordinaria"- y lo peligroso de cualquiera que ya no es dueño de sí, sino que actúa porque "oye voces". A lo sumo, que secuestre a Díaz-Canel, declare lo que quiera sobre Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado, pésimo- y deje de molestar. No vaya a ser Make Cuba Great Again (para la mafia, o que se sepa de Frank Sinatra y a quién le cantaba en La Habana...). Así es suficiente, para volver a lo ordinario y no homologarse con décadas de guerras devastadoras. (da click en el botón de reproducción).
¿Cuántos de la derecha, además intelectualmente deshonestos, como Francisco Martín Moreno, no se disfrazan de la Gran Moral, cuando se trata de Cuba, que no les importa en lo más mínimo? Según denuncias recientes de Aquiles Álvarez, de la RC (Revolución Ciudadana), alcalde de la gran ciudad portuaria de Guayaquil, centro económico del Ecuador, hay en este lugar brotes de tuberculosis y lepra, enfermedades supuestamente erradicadas, y el personal sanitario guayaquileño no tiene con qué atender. ¿Qué van a hacer los fariseos? Dar una clase de Gran Moral sobre algo real: la escasez de medicamentos en Cuba, donde, aún así, no se han registrado brotes de tuberculosis o lepra. No es doble moral: es mala voluntad, porque encima se piden cuentas sobre el petróleo mexicano enviado a Cuba.
Cuba no se ha metido en la embajada mexicana. Sí lo hizo a la brava el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, para secuestrar al ex vicepresidente Jorge Glas: un acto delictivo contra un supuesto "delincuente". No se trata de palabrear para ver quién marea el punto. Veamos: según varias fuentes, empezando por el propio Álvarez y autoridades británicas, el 80 % de la cocaína que entra hoy a Europa lo hace desde puertos ecuatorianos. No es un tráfico en lanchas, para que no haya error del presidente estadounidense Donald J. Trump. ¿No bloquea los puertos ecuatorianos porque la droga va a Europa, no a Estados Unidos, o qué? Desde hace mucho se sabe cómo se envía esa droga: junto con banano.Por cierto que, como no todo es cuestión binaria, no todo tampoco anda mal en Venezuela y llega a suceder que la cadena Telesur informe lo que otras no. Por ejemplo, de los vínculos de empresas de Noboa con el tráfico de droga, no de los de Nicolás Maduro con un "Cártel de los Soles" que sólo existe en la maliciosa grosería de Pedro Ferriz de Con. Si no se quiere una fuente como Telesur, entonces la ecuatoriana Radio Pichincha: "los contenedores de Noboa Trading aparecen en chats de narcos", balcánicos, metidos "hasta las cachas" en el Ecuador. Están metidos -luego de la mafia albanesa en la provincia ecuatoriana y bananera de El Oro y los vínculos con el antiguo presidente Guillermo Lasso- el fugitivo serbio Nikola Dordevic y el capo montenegrino Darko Saric, según investigaciones del Investigative Journalism Bureau (periodismo colaborativo canadiense). Hay bastante más, como la empresa Blasti S.A., cercana a Noboa pese a las disimulaciones de los "sistemas matrioshka" y paraísos fiscales, a las que se les encuentran toneladas de cocaína. Cuando se quitan las "capas de muñecas", aparece la familia presidencial, empezando por la tía,- Isabel Noboa Pontón, y siguiendo con Isidro Romero Noboa, Casandra Sicre Noboa y Nastassia Sicre Noboa.-- El puerto es DP World Posorja, en la provincia de Guayas. Por lo demás, ya que a Francisco Martín Morenole preocupa qué se hace con el petróleo y qué con la electricidad, un hermano de Daniel Noboa (Santiago Noboa) está metido en un asunto de corrupción y Ecuador a duras penas puede cubrir su demanda de energía (asunto que Glas había resuelto bien). Muy bien: por tercera vez, el Ecuador tiene al frente a la delincuencia, con Noboa, luego de Lenín Moreno (Ina Papers) y Lasso. Ah, ese no es el problema: es el ex presidente Rafael Correa. Esa es la "evidencia". ¿Alguien puede probar que Cuba se dedica a traficar droga y está gobernada por el crimen organizado?
No es todo. Hay corrupción en Cuba, pero Noboa nada en corrupción. caso Porsche, con los Noboa tal vez ligados a un atentado, caso Cachorro por cocaína en una hacienda del grupo Noboa (Juján, Guayas), y más. ¿Salarios bajos en Cuba ? Sí, pero en el Ecuador policías y militares se dan de baja porque no tienen el más mínimo equipo para combatir el crimen organizado. Por si alguien se cree la Grave Represión contra El Pueblo Oprimido de Cuba, no hay nada más difícil que encontrar un policía en La Habana, y no porque haya cámaras (seguramente estarían descompuestas), sino por el grado alto de civismo de la población. Ah no, perdón: debe ser "totalitarismo".¿Electricidad? Noboa, como dice Álvarez, no ha construido ni un centímetro de línea eléctrica. Si gustan, los señores indígenas pueden seguirse así otros 500 años.
Para tener una idea de cómo funciona la Justicia ecuatoriana, si mañana un sujeto asalta una joyería en Quito, capital del Ecuador, se abrirá un caso contra Correa por "influjo psíquico" (que es el que tiene), es decir, porque algo en la cabeza del asaltante hizo que la voz de Correa le dijera, pues: "ese diamante es tuyo". ¿Que los Noboa delinquen? La típica del oligarca ecuatoriano cuando "yo hago lo que se me pega mi gana": que allanen la casa de la ex candidata presidencial, Luisa González, por supuesto "financiamiento de Maduro". ¿En cajas o contenedores de banano?
!Qué viva Marco Rubio, presidente de Cuba!!Viva la prócer de la Patria, Lilly Téllez, que vive en una dictadura contra la que pega de gritos a diario (por si es chicle y pega...)! ¿Maduro? Bien, gracias, como todo el que cae en la congeladora estadounidense. Debe haberse puesto demasiado prochino, no como Noboa que seguramente sabe de las razones de la saña contra Glas, porque ése es el estilo no de burguesía, sino de oligarquía zalamera con el poderoso e inmisericorde con el de abajo. Para hacer ideología y ponerse inmisericorde con Trump, a ver si la Santa Cede, y adular al pueblo de Cuba, por si quiere poner la sangre contra "la dictadura": todo, desde la comodidad del hogar, sin que se pueda saber si gran parte de la derecha es peligrosa sabiéndolo o porque "no entiende que no entiende". Si el resultado es el mismo, es de esperar que Trump se mantenga como hasta ahora: majadero, limitado en sus intromisiones y dando el menor número de muestras de amistad a gente como el ex presidente hondureño Juan "Robando" Hernández, este chico Noboa y sus "grandes cosas" y otras groserías, por más que se las pidan a gritos en el sub-D (subdesarrollo). Y por cierto: donde trabaja Aquiles Álvarez, de la RC ecuatoriana, baja del 70 % de los homicidios, en pocos meses. Si tienen tele, ahí se ven (da click en el botón de reproducción).
Como lo ha señalado en estos días una articulista de RT en español, los medios de comunicación masiva y las redes, con una posible "sobreabundancia" de información, si fuera el caso, están creando una atmósfera de confusión. El éxito de los negocios, según considera la articulista, no garantiza el de la información, lo que es fácil de considerar: no se busca la verdad ni entender, sino el sensacionalismo porque vende. Quien quiera no cierta previsión, sino especular o hacer apuestas y construir escenarios (siendo que la prospectiva es muy difícil), el lugar es Wall Street, las Vegas o Hollywood, y además "a lo grande". Vamos a decir que aquí se es "no binario", en el sentido de que no es "o, o": se trata de dar información y proponer análisis como servicio, sin retribución alguna, ni en dinero ni en reputación.
Quienes consideran que el presidente estadounidense Donald J. Trump es "fascismo", que armen su organización para resistir y griten "!No pasarán!", aunque quepa preguntarse si no están parasitando la antigua causa republicana española. Por cierto, pasaron.
Quienes desde la derecha está buscando complicarle la vida a Cuba, para lo cual tocan a la puerta de Trump, si acuden a la mayor potencia del mundo contra un país del tamaño de Cuba, lo menos que se puede decir es que no es una actitud valiente. Eso no es todo. Si en Cuba hay "dictadura", debe suponerse que es por un régimen de partido único, además "comunista" (por el nombre del partido) y que reprime cualquier disidencia. Si éste es el criterio, debe de solicitarse de inmediato, absoluta y perentoriamente, un bloqueo contra China: régimen de partido único, "comunista", cabe decir que censura y reprime más que en Cuba. O entonces se trata de otro asunto. De negocios, aunque parezca de prosperidad: aunque no hay pobreza extrema, la mayoría de la población china vive en la pobreza y las clases medias son minoritarias, aunque, eso sí, China es un paraíso para el capital transnacional (Cuba lo es, en ciertos sectores limitados, como el gran turismo).
Si el problema es otro, "la escasez", debe argumentarse. No basta con seguir al señor Juan Miguel Zunzunegui, quien ya pasó al lado de la mezcla de mala voluntad e ignorancia, al decir que quien defienda la autodeterminación de Venezuela defiende el "derecho" del régimen a reprimir y a instalar "la escasez", por lo que no se conduele de cada venezolano concreto. Aquí NO sabemos mayormente sobre la situación interna de Venezuela. Pero sí se ha podido observar la de Cuba, en parte. La población cubana, en términos generales, se ve en mejor estado físico que -también en términos generales- la mexicana, pese a la reciente mejora de ésta, que es notoria. Después de unas pocas décadas de las llamadas "neoliberales", aparecieron en México desde una población enflaquecida y empequeñecida hasta la monstruosa por comer comida chatarra, para no hablar de alcohol y droga. En Cuba NO hay nada de ésto, aunque se aprecie cierta baja en el aspecto físico. Si de lo que se trata es de ayudar a la gente en situación de "vulnerabilidad" -y en Cuba sí hay gente pobre y también marginal-, porque se quiere ser "humanitario", entonces que se vea también por Haití. O entonces otra vez se trata de otro asunto, porque no es de "muertos de hambre" en general. Cuba NO necesita asistencia humanitaria: no debe darse ayuda con esta palabra, porque no es Somalia, Sudán del Sur, Afganistán, Irak, etcétera, donde -como ya se hizo en Haití- en nombre de la "ayuda humanitaria" terminan empeorándose las cosas. Cuba no es un país de "muertos de hambre", así sea imaginados para creerse que "al menos no estamos como en Cuba". Lo anterior, pese a que hay retrocesos serios en Cuba en materia de indicadores de calidad de vida. Bolsones de miseria, son mínimos: casi pareciera que uno que otro anciano para vista turística en La Habana Vieja. Esto en términos de "cada" cubano.
Contra lo que dice el "experto" "Rafa" Rojas, no son las reformas de Raúl Castro -hoy fuera del gobierno- las que llevaron a una mayor desigualdad en Cuba, que es por lo demás relativa, pese a que hay gente sin duda acomodada y con privilegios, aunque poca. Dichas reformas no se pudieron llevar a cabo, en parte por una burocracia inepta, y en parte por un problema delicado: ¿hasta dónde se puede crear un empresariado "libre" sin que se lo trague Estados Unidos? Si no se quiere tanta rigidez del Estado, que molesta a muchos en Cuba, que se deje de hostigar, porque la centralización fuerte es, en parte, una necesidad de mantener la mayor unidad posible frente a un exterior bastante hostil. Todos los socialismos de Estado reaccionan igual, y es un problema que da en el inmovilismo.
Tampoco, si preocupa "cada" cubano, se juega irresponsablemente con el riesgo de dividir aún más a un país que, de hecho, lo está. Hay quienes atribuyen los problemas al bloqueo, pero también quienes ya se hartaron de "ellos", los que están en el gobierno, y es probable que ambos sectores tengan su parte de razón. El bloqueo existe como un buen grado de ineptitud gubernamental, que llega a serias irracionalidades. Esto se discute por lo demás en Cuba, pese a que la inercia arriba escucha poco o nada -ni a Raúl Castro. ¿Qué provoca un secuestro como el del ex presidente venezolano Nicolás Maduro? Que el líder cubano Miguel Díaz Canel, además de decir tonterías, ponga al país en estado de guerra, como mensaje disuasorio: va en serio, pero al mismo tiempo es la enésima ocasión para hacer recaer las dificultades nada más en el exterior.
Sí, en Cuba, a diferencia de Ixtapaluca, no hay tres centros comerciales por tres cuadras; el único centro comercial digno de este nombre, y en dólares, en realidad es una porquería; el problema de la moneda da en un desorden mayúsculo; hay fallas de electricidad que dan en las situaciones más absurdas, y sí, la gente se cansa. Hay vivienda en mal estado, y no sólo en La Habana Vieja; pero lo que cabe recordar es que no hay país donde haya metido sus narices Estados Unidos o algo "humanitario" y "multinacional" que no haya dado en una gigantesca regresión. Se le puede decir a la derecha que suelta toda suerte de bulos: !gracias por participar!, y si en verdad les preocupa "cada" ser humano y no "abstracciones", dejen de arriesgar a la población cubana nada más porque no resulta entendible que Cuba mantenga su independencia -y conste que incluso mermada. Casi no hay lugar "liberado" por Estados Unidos que, fachada de prosperidad aparte (sí: no la hay en La Habana), no la haya pagado por décadas o que, desde los '90, no sea un Estado fallido. Por lo demás, que no sea en Cuba como en otros lugares: que se aborten las posibilidades de cambio, que pide gran parte de la población, y que debieran ir surgiendo DESDE ADENTRO Y DESDE ABAJO, no en aras de satisfacer a los de ARRIBA Y AFUERA, cuyo único interés de fondo es el negocio, dejando lo demás a la confusión y el caos. Ni siquiera les importa contradecirse. Como ha sucedido en gran parte de América Latina. (da click en el botón de reproducción)