Sea que se deje extorsionar por país como Israel o Ucrania, sea que se deje llevar por algunos "halcones" Republicanos, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, quien por cierto dice un buen número de tonterías sobre el gobierno de México (¿hasta dónde realmente está gobernando Trump y al tanto de las cosas?), ya está en lo que rechazaba: de amiguis con el llamado "Estado profundo". Si no está afirmando burradas sobre México, por ignorancia de lo que hace el gobierno mexicano actual, Trump está hablando de mala fe para debilitar al oficialismo y fortalecer a una oposición que no da, salvo que la inflen desde el exterior (!cuánto inflas!), y a riesgo de crear caos.
Como se ha demostrado en el portal Substack, lo que está haciendo Trump al seguir con el pleito con Irán ni siquiera es un asunto principalmente petrolero, o por el estrecho de Ormuz, ya ni se diga por el inventado potencial nuclear iraní, y éso que el gobierno de Irán, que no es de izquierda, no tiene mayor cosa de defendible. Lo que, al unísono con Israel, busca el "Estado profundo" es bloquear rutas comerciales de Rusia y de China. De Rusia, en primer lugar, porque existe una ruta llamada "Norte-Sur", en gran parte terrestre, que conecta a Rusia y el mar Caspio (cerrado) a través de Irán -carreteras y ferrocarriles- para salir por el sur iraní -más allá de Ormuz- al Océano Índico y no muy lejos de India, sorteando así el Mediterráneo, el canal de Suez y el paso de Bab el Mandeb -cerca de Yibutí y a la entrada del Mar Rojo, entre el Cuerno de África y la península arábiga. Como lo señala AsimetríaTotal en "Substack", lo que queda de relación entre Rusia e Irán no es de política, sino de necesidad geográfica. El otro interés, ya señalado aquí, es el de China por pasar por Irán por una vía terrestre -sin depender del estrecho de Malaca- para comerciar con Europa. El estrecho de Malaca es muy fácil de cerrar y una vulnerabilidad de China y Japón. El paso terrestre por Irán es parte de la Iniciativa de la Franja y de la Ruta. Las conexiones se hacen vía Asia Central -de donde la prisa china por reconocer al régimen talibán- y por Pakistán hacia el sur iraní o la conexión Irán-Turquía. El movimiento ruso es defensivo, para sortear sanciones. El de China es de otro carácter.
De lo anterior y, como ya se había explicado aquí, se desprende el interés de Israel por la entrada del mar Rojo, lo que llevó al reconocimiento de Somalilandia y el pleito con Yemen (que también tiene apoyo de Irán, para los hutíes, en la esquina norte de la península arábiga). El otro asunto ha sido, por parte de Israel, impedir una salida de la Iniciativa china vía lugares como Siria. El problema de Irán es que, en el acostumbrado "margen de maniobra" buscado por más de uno en el Sur Global, se puso a convertirse en plataforma parcial para Rusia y sobre todo de China para conectar con Europa, lo que explica también posturas de la Unión Europea (UE) "disonantes" ante Estados Unidos. Después de todo, y como acostumbrado, la UE y, de paso, Japón, están llamados a ser "socios y aliados", pero no tan "iguales".
El proecto estadounidense es otro: además de cerrarle el paso a China y Rusia, así sea de modo disuasivo, mandar un mensaje a la UE y Japón -pese al rescate reciente- y crear el Corredor India-Medio Oriente-Europa -sirviéndose del paso por Ormuz y de Arabia Saudita- para llegar al Mediterráneo...por Israel, a través del puerto de Haifa, lo que implica aprovechar Jordania y terminar de hacer a un lado a los palestinos. Se "sacaría" la ruta de Irán y se quedaría la descrita, para lo que ya se propuso el premier israelí, Benjamín Netanyahu. La puerta de entrada de este proyecto estaría más al sur de Ormuz, con los Emiratos Árabes Unidos. En suma, un corredor a condición de encontrar el modo de dejar al otro "fuera de juego" logrando alguna forma de cambio en Irán. Como señala AsimetríaTotal, Trump quedaría no como "el presidente de la guerra", sino como "gerente de flujo comercial". Parte del problema es que ya se salió de "Monroe", "Donroe" o lo que sea de parecido, en plan de America First, para ir a acompañar una típica jugada a varias bandas del Deep State: Rusia y China fuera, la UE y Japón "abajo". Es añejo, pero no es cualquier cosa, sino que de lograrse -Israel mediante- sería un súper hit. Como lo indica AsimetríaTotal, se ahorra el paso por Ormuz, se crea una ruta con peajes en dólares y se controla "no el petróleo, sino las carreteras por donde viaja todo lo demás". Si bien Israel es de "pleito casado" con Irán, para Estados Unidos basta con "neutralizar" al país persa. Parte del negocio es también atraer a India. Israel, a su vez, se vería convertido en un nodo logístico de primer orden, incluso para los países árabes del Golfo. Para el plan, Irán es el país a ser debilitado (junto con una "limpiadita" del Líbano). La UE está a la espera: se apresuró a acercarse a India y no quiere perder el mercado
Así que con Trump ya no se trata de Make America Great Again. Lo sugerido en el portal "Substack" va de la mano con las ambiciones de vigilancia sobre la ruta comercial del Ártico (vía Groenlandia) y la vuelta sobre la garantía de injerencia en Panamá. Suficiente para disuadir a medio mundo.
El proyecto no es nuevo. Baste mencionar el reconocimiento israelí a Somalilandia. Desde hace rato se le cerró a Etiopía el acceso al mar Rojo, con la separación de Eritrea, y se debilitó a Sudán, con la creación de Sudán del Sur. A Rusia, por ejemplo, apenas le queda ya un antiguo vínculo con Egipto. China es otra cosa, ya que está metida con una base en Yibutí. Estados Unidos sabe cómo actuar, y no pierde el tiempo en mirarse el ombligo para saber si el pavo es milenario o no. Tampoco se trata del "Occidente colectivo", porque Japón no es un país occidental. Tal vez ahora resulte que, aunque resulte moralmente liquidado, le hayan hecho creer a Trump que no es Trump, sino Og Mandino, el "(compador) más grande del mundo". Para una potencia decadente, no está mal: aunque falta saber cómo saldrá Irán del asunto, ya que hubo errores de cálculo (da click en el botón de reproducción).