Es posible encontrar suficientes elementos para afirmar que aunque el "llanero solicito", Mario Aburto, no fue quien asesinó a Luis Donaldo Colosio, candidato oficial a la presidencia mexicana en 1994, según se desprende de la defensa de Jesús González Schmal, sí fue cómplice de lo que parece haber sido un encuentro entre el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y el Grupo "Omega" asignado a la seguridad del mismo Colosio. El grupo estaba lidereado por Fernando de la Sota, ex miembro de la DFS (Dirección Federal de Seguridad) y ex también de la Central de Inteligencia Americana (CIA).
Si lo anterior es cierto, aunque resta saber cómo se puede encontrar a "tres Aburtos" (salvo utilizando credenciales para votar), queda el problema de la autoría intelectual, que se divide entre el seductor de la patria y luego chivo expiatorio, aunque no exento de ser parte del asunto, y el querido chieff of staff José María Córdoba Montoya, que logró salir impune de todo.
Se indagó en México y en Estados Unidos sobre los nexos del jefe de la Oficina Presidencial. Resulta que se telefoneaba casi a diario con "la embajada", para entonces en manos de una persona siniestra, de antecedentes en Vietnam y Centroamérica y luego en Oriente Medio: John Dimitri Negroponte. Al mismo tiempo, el chief fue enlace para lograr el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos, viajando con frecuencia a Washington, capital estadounidense, para departir con el consejero de seguridad nacional, Brent Scowcroft. No hay indicios de decisión estadounidense en lo sucedido con Colosio, aunque sí de un papel cuando menos turbio de Joseph Marie, que impuso a su candidato a raíz de la muerte de Colosio -Ernesto Zedillo, el único ex presidente mexicano que está en Estados Unidos. El elemento adicional es que Jorge Antonio Sánchez Ortega, segundo tirador del caso (el primero fue Ernesto Rubio Mendoza), fue rescatado de la ciudad del crimen, Tijuana, por el entonces subdirector operativo del CISEN, Genaro García Luna, hoy encarcelado en Estados Unidos por haberse asociado con el narcotráfico, si es la historia real, o completa. Como sea, por sus relaciones con Estados Unidos, Córdoba debió sentirse intocable, al grado de declarar, cuando le fue requerido, más o menos: "lo niego todo" y "sean felices como puedan".
Que haya "tres Aburtos" (Aburto 1, Aburto 2-Sánchez Ortega y Aburto 3-Rubio Mendoza) difícilmente puede ser una casualidad. En lo que consistió el clásico "marear el punto" a la mexicana fue en hacer pasar una relación por casualidad, por lo demás sin explicación (del tipo de la más reciente absolución de Sánchez Ortega), y algo un poco "casual" -haber encontrado a un Aburto sembrado en el lugar del crimen- en una relación de lo más evidente, para hacerla vero-símil (símil de la verdad) yendo de una fabricación a otra. Una fantasía es verdadera -prácticamente, el candidato se atravesó por donde iba pasando una bala, salida de un revólver por accidente- y cualquier asomo de verdad es una fantasía como cualquier otra y lo propio de quien toma sus deseos por realidades.
Que había disputa por el poder, según argumentó el Mustio YSQ, no hay duda: pero no, no fue "compló" ni conspiración de Echeverría o de los "dinos", otra forma de desviar la atención y de afirmar tranquilamente mentiras ante las autoridades. Poder es con frecuencia impunidad: sí, por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. Y que antes que hacer justiia usan la ley para intentar linchamientos -del "solitario", por ejemplo.
Difícilmente se podrá reconstituir lo ocurrido "hacia arriba", pero la extrema cercanía Córdoba-Negroponte dice mucho: se trataba de un proyecto en el que "ver a México" no era lo importante, sino dar cumplimiento a un "golpe de Estado" largamente planeado -"nos tardamos veinte años en llegar, pero lo logramos"-, proyectado hacia el futuro y a riesgo de dividir a la nación entre quienes la tienen por suya y quienes por "suya" -para beneficio personal y de grupo. Que es a lo que se refiere la expresión "mafia del poder" y lo que entiende el PRIAN (Revolucionario Institucional-Acción Nacional). La pura y simple liquidación de "Mexiquito" al que se le puede escupir sin el menor límite o recordarlo para puro negocio. Sin idealizar al "pueblo". ¿cuánto agraviado pudo haber entre quienes se prestaron a la maniobra envolvente contra el candidato?¿Y cuánto además clasemediero, universitario o de dinero agraviado por lo que afirmara Colosio y porque el Mustio no remataba con Manuel Camacho Solís o con Pedro Aspe? Un México siempre de agraviados. Hasta porque el presidente Andrés Manuel López Obrador era franco, y se les quedó mirando feo, porque al deturpador (el que afea las cosas) la franqueza le parece fea. (da click en el botón de reproducción).