Desafortunadamente para él, el presidente estadounidense, Donald J. Trump, se está metiendo en más de un problema de política exterior que le hace quedar como veleta e incapaz de cumplir con su palabra y, por qué no, consigo mismo. Se está volviendo penoso y cabe incluso por momentos preguntarse si resiste estar al timón, o ya no da. Lo que interesa es cómo la derecha latinoamericana lo está "entendiendo" peor, al no tomar en cuenta ninguna regla ni ley, y perder la cabeza por creer que al objetivamente triunfador le está permitido todo. No está de más recordar al francés Lacordaire: "entre el fuerte y el débil, la libertad oprime y la ley libera". Estados Unidos se está saltando por la libre el Derecho Internacional, y no es nuevo: lo que sí lo es está en el festín de gran parte de los medios de comunicación masiva que no parecen entender las consecuencias de lo que propagan, o creen entonces -si son los vencedores- que están exentos de consecuencias.
En esta perspectiva, el asunto del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y algunos funcionarios más, puede que no sea un invento de cabo a rabo, y hay indicios de que no lo es, pero es ante todo incumbencia de México -e igualmente problema de México si no se actúa en consecuencia. No es necesario llegar hasta faltas de lógica basadas en lo que se conoce como "falacias", cuando ya lo imperativo de la época es ponerse a sofismar: es "falacia de composición" tomar la parte por el todo. No es el fin del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa), ni prueba alguna de que se esté en México ante un narcogobierno. Cabe dejar de lado las invenciones de Anabel Hernández por encargo. Es una buena carrera periodística tirada a la basura por conveniencia y por "quedar bien" -qué de raro tiene. Ya contestó en su momento el presidente Andrés Manuel López Obrador sobre el tema -y en tiempos de Demócratas en Estados Unidos. Otros le han pedido a la "periodista" algo más que "se dice" o "testigos protegidos". Y se puede meter sin problema las manos al fuego por la presidentA Claudia Sheinbaum. Queda por saber hasta dónde puede Estados Unidos creer que es el sheriff en tierra ajena y qué validez tienen órdenes judiciales que no sean para amedrentar. Se puede argumentar sin problema -y Estados Unidos puede decir lo que le venga en gana- sobre la necesidad de detenerse en Rocha Moya e, incluso, en -tal vez- otro error de López Obrador (no siempre tampoco, pues fue quien le advirtió a Adán Augusto López Hernández sobre Hernán Bermúdez y el crimen organizado /"La Barredora"). No es creíble que una sola persona sepa al dedillo qué sucede en absolutamente todo el país. Tampoco se trata de simple infundio estadounidense. Es simplemente, como ya se dijo, que no se puede deducir el todo de la parte. Es posible que haya error morenista con Rocha Moya, y quien se aproveche de errores ajenos para fines más generales. Pero es más penoso que la derecha, repleta de casos de delincuencia, salga a tratar al gobierno mexicano como si estuviera ante Genaro García Luna. Ya no es sino mala voluntad y ánimo destructivo basado en "la razón del más fuerte es siempre la mejor", como se ironiza en Francia. Se pueden ir allá a donde mandan los sinaloenses.
El secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, es de los "halcones" a quienes con solo verlos basta para tomar conocimiento. Incluso contra la voluntad apaciguadora de Trump, Rubio salió hace poco con la irresponsabilidad de declarar a Ucrania "militarmente superior" a Rusia. No es todo: también encontró un error cierto en Cuba para mentir con una verdad y salirse con la puntada, otra vez desde una orden judicial de sabrá Dios dónde en Estados Unidos, de pedir la cabeza de Raúl Castro, de 95 años, por algo que no existió como ilegalidad en el derribo de unas avionetas -hace siglos-, para hacerla otra vez de "cherife". Es cierto y grave que la empresa cubana GAESA ha cometido errores, pero la existencia del bloqueo -que NO justifica los errores de GAESA- también es cierta y a estas alturas ajena por completo al Derecho Internacional, como lo fue por lo demás la captura de western del presidente venezolano Nicolás Maduro. Cuba ha dado distintas muestras de aceptar en gran parte términos de apertura económica como los deseados por Estados Unidos. Y Trump ha dado visos de querer llevar las cosas hasta cierto punto en modo "metiche amigable". Pero terminará siendo problema del mismo Trump si en vez de ocuparse de sus aranceles o su MAGA (Make America Great Again) se inclina por quienes creen con arrogancia que ser vencedor exime de responsabilidad (como lo cree el "presidente" ucraniano Volodímir Zelenski). A duras penas pareciera que Trump se refrena en Irán antes que seguir de perrito faldero de Israel. Llegará el momento en que ya no habrá excusas para Trump. Ni tampoco para "calmados" como "JD" Vance.
Es el terreno en el que se ha entrado: al margen del Derecho y sin atenerse a reglas, pero además con mala voluntad -hasta colocarse por encima de la lógica y su relación con la realidad- e ignorancia, por la creencia de que se pueden actuar al antojo sin consecuencias. Del modo más erróneo, se endureció a los de por sí "duros" de la Guardia Revolucionaria de Irán, sobre la base de inventos. Trump está en política exterior, que no es lo suyo, mal, y por momentos golpeando como quien trata de darle a la piñata (por lo que la presidentA de México respondió que México no es piñata de nadie, y es mucho más responsable que Trump y su equipo).
Tampoco tiene sentido ponerse a "nunca amenaces a un iraní" (aunque parezca ancestral, suena a pleito callejero) ni a las vencidas. Se está en espera de saber si Estados Unidos se decantará no por MAGA y una que otra negociación, sino por liarse a golpes para crear más caos. Golpe avisa. O también: ¿quiere gente como Rubio irse "hasta topar con pared"? Así no hay más que "lo mismo", y Trump está cerca de NO hacer la diferencia. ¿Chocheando y con vanidad? Está más ocupado en make great again a Irán o a Cuba. Con gente que le agrega ya sin siquiera idea de que capitalismo e imperialismo no son idénticos, entiéndase que capitalismo no es sólo estarse a los madrazos, pintados o no. O estamos en puritita fase superior: ¿de a cómo nos toca? Cuidado con "el ganador se lleva todo"... (da click en el botón de reproducción).