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miércoles, 2 de septiembre de 2026

SON TUS PERJÚMENES MUJER

 De modo alegre, simpaticón y fantástico, más de uno se puso a discurrir hace poco sobre "el fin de las elecciones" en Nicaragua, algo de lo que nadie habló, pero que sirvió para volver a la cantaleta sobre "la dictadura" en el país centroamericano y cosas por el estilo, que sirven para dárselas de demócrata-liberal para los amigos, los medios y todos los que sigan dispuestos a seguir sirviendo no al pueblo, del que no se trata, sino a un puñado de privilegiados y a quienes, como la familia Chamorro, se creen los dueños de la casa y pobres víctimas de desalojo por vándalos advenedizos.

       De acuerdo con el portal Tortilla con sal, se trató, ante todo, de una adición a la Constitución nicaraguense (artículo 12), que dice: "ninguna ley, reglamento o normativa, emitida por otro Estado, grupo de Estados u organismos internacionales que pongan en riesgo la independencia, la soberanía y la autodeterminación nacional, la seguridad y la paz del pueblo y la nación nicaraguense surtirá efecto jurídico en el territorio nacional". Nótese que no se prohíbe celebrar distintos tipos de acuerdos internacionales, ni la inversión extranjera (no menor en Nicaragua), pero sí los que sean lesivos en los términos descritos, entiéndase los que (seguramente en nombre de "la lucha contra la dictadura", por ejemplo) se propongan desestabilizar Nicaragua, como sucedió de modo no muy espontáneo en 2018. Dicho de otra forma, no hay ley que pueda invocar algún tipo de "extraterritorialidad" para entrometerse en la vida política del país centroamericano. Nótese también que, en esta adición, no hay referencia al sector privado. En suma, ni Estados Unidos ni la OEA (Organización de Estados Americanos), porque tampoco son muchos los aludidos. Cada quien que haga la ley en su casa.

       Como seguirán las elecciones, aunque con un año de demora, y con un alcance de hasta siete años en los cargos, no podrán participar partidos políticos constituidos con financiamiento extranjero, ya que no se les reconocerá personería jurídica. 452 opositores políticos no podrán intentar regresar por la puerta trasera (o el patio trasero) si participaron en una intentona de golpe de Estado o en un golpe consumado; ni quienes pidan intervención militar foránea; ni quienes propongan, gestionen o respalden bloqueo económico, comercial o financiero o sanciones contra Nicaragua, sus instituciones y sus ciudadanos". Así hasta noviembre de 2027 en una precaución clara y un mensaje no muy difícil de descifrar. Ni con la fachada de "nombres" del jet set literario como Gioconda Belli o el señor Sergio Ramírez. No, Margarita. No está linda la mar. Ramírez siempre ha tenido un dejo de molicie prepotente, y ya fue vice en los '80. Como sea, bajo disfraz de nada, ni de libertaria "espontaneidad de las masas" o lo que José Joaquín Blanco llamaba "Mme la sociedad civil". Al menos no con las arcas estadounidenses, del tipo conocido "tiro la piedra y escondo la mano". A juzgar por lo que dijo el "co-comandante" Daniel Ortega, hubo información suficiente para "pillar con los dedos en la puerta" a quienes estaban preparándose, seguramente en nombre de la democracia, de "todos los nicaraguenses" y cosas por el estilo, para volver por privilegios sirviéndose de palabrotas sobre el bien y lo malo de "la dictadura". El interés de la medida está en el precedente que sienta: no se puede, en nombre de "todos" o de "la familia nicaraguense", dar por igual a un patriota que a un vendepatrias, no de palabra, sino de garrote, por más suave que hable. Es la línea divisoria que más de un progresismo no ha querido colocar, guardando el "todos" como resabio de una época nacional-popular que ya pasó. Entre "todos" no pueden estar quienes se cuelen a desestabilizar con tal de preservar o recuperar fueros. Sobre todo sin Nicaragua lucha contra la pobreza y hay quienes, por privilegiados que sean, no hicieron nada contra ella, salvo servirse de la ignorancia de la gente y de su proclividad religiosa.

     Lo anterior no quita algunas pifias, ni el mal gusto de la "co" Rosario Murillo, ya que las medidas se aprobaron con el poeta Rubén Darío como "héroe nacional", lo que es una regresión -y una filia de la autora de los "chayopalos". Tampoco es especialmente positivo que parte -no lo es todo, en lo absoluto- del cálculo vaya a ser que, con todo y elecciones, el "co" y la "co" se eternicen sin ocuparse del relevo generacional y con los cables cruzados. Ningún "gustazo". Ni es posible saber si hay quien se aguante los lances líricos de la "co" con su "príncipe e infinito Rubén", etcétera. Entre lo trémulo y lo sublime, si va a ser "revolucionario y evolucionario", que así sea, y no para que se queden dormidos los asistentes que prefieren la paz al "bien" estilo Rubio, y tal vez también al etílico "héroe nacional". Sea por Dios (da click en el botón de reproducción).









       

lunes, 31 de agosto de 2026

ESA PARED

 El perverso narcisista es alguien equivalente de lo que se festejaba hace algún tiempo: !ay, pero si es un niño grandote! Jean-Charles Bouchoux, quien se dedicó a analizar la patología, la comparó con la propia de un niño malcriado. Esto corresponde a una era de "maternización", según otros: a dicho niño, que algunos llamarían también, muy psicoanalíticamente, "el falo de la madre", se le perdona todo, se lo mima y se le hace creer que es lo máximo, sin nada superior a su ego. Así, a falta de "castración", como la llamara el psicoanalista Jacques Lacan, no hay límites. En el límite, se asoma casi un psicópata del que hay que saber lo siguiente: todo lo que no sea su ego o que no le rinda pleitesía le es indiferente, así tenga la fachada que se quiera (amable, simpático, etcétera), pero tiene miedo de que ese mismo ego se pierda, y es lo único que lo puede detener. El temor a la pérdida, a sufrirla en carne propia. Se empeora todo con los seres de lo que ha sido un mundo en transición: el gran señor de antaño, el rey, con dinero o sin dinero, etcétera, con dependientes "para servirle" (lo que empieza a desaparecer de la forma de hablar), o hasta al frente de una clientela de aduladores (a la espera de su propia corona o de algún privilegio), y el hombre de éxito con dinero y ganas de protagonismo, el estrellato como privilegio de cierto mundo de negocios, para saber "cotizarse" y ganar -al estilo financiero: sin costo.

       Ni son toda la sociedad, ni están exentos de muchas críticas en redes, ni hay por qué creerse que son eternos, o que van a "trascender" por decisión de los amiguis. A pesar de que se sigue extrañando la profesionalización de la función pública, ya hay en México, entre "ellos", gente para servir antes que para servirse, en parte por el camino que abriera el presidente Andrés Manuel López Obrador y que no tiene que ver con el antiguo régimen, que correspondió a otro México. Se han perdido en el mal gusto algunas generaciones, de los boomers para acá, pero hay transformaciones y excepciones debidas al capitalismo y la urbanización. Como ya se ha dicho, no todo es "cacahuatero" ni asunto de "grupos" en el Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) y sus aliados (Partido del Trabajo y Partido Verde Ecologista Mexicano), que se ha buscado dividir. A medio camino puede estar el venido de abajo con ciertos gustos como los del petitsta Gerardo Fernández Noroña: no se le pueden empero menoscabar cosas como haber sido de los pocos en haberse enfrentado a Genaro García Luna, cuando el país estaba en realidad gozando del dinero narco, o haber visitado en la cárcel en el Ecuador a Jorge Glas (además de haber visitado en México a Florence Cassez). Lilly Téllez no tiene los méritos de lealtad del "diputado changoleón" y sí el problema de atender más al micrófono y las cámaras que a la gente. Así tenga Noroña casa en Tepoz y cierto disfraz folclórico y toque de "qué bonita vecindad", cuando en el mundo de hoy la gente se "olfatea" el estatus como algunos animales la cola.

      Así que no todo en el MoReNa es "disfrutar y gozar" del erario, ni siquiera con todo y servicio público, ya que en parte lo hubo en el antiguo régimen, pero con grandes propiedades como recompensa, entiéndase que privilegio (y se podría hablar del presidente Luis Echeverría o del "súperpolicía" Fernando Gutiérrez Barrios, por ejemplo). Por más que le rasquen, los medios de la oposición no hallan mucho, y van a encontrar cero en la actual presidencia al lado de La Chingada en Palenque. Ni siquiera, probablemente, escándalos como el muy "tapado" de Julio Scherer Ibarra. De ahí que parezca que el actual gobierno es "mediocre", tal vez porque así se habitúa todavía entre algunos considerar no solo al honrado, sino al discreto en un lugar con hábitos añejos de ostentación. Y tampoco hay ya lugar para hablar de algún "autoritarismo" rayano supuestamente en lo siniestro, que hace rato que, por ejemplo, la secretaría de Gobernación no es éso. Puede ser que, por lo amplio de la alianza, haya que preguntarles a algunos en el MoReNa con la proverbial pedantería del antiguo psicólogo argentino que quién sabe a cuántos autóctonos mexicanos timó: ¿lo estamos entendiendo?, dicho en tono de "a ver, imbécil".

       Ni no se puede con la Cartilla Moral (Ah no, cada quien su moral, ni que la vaya a dictar el gobierno), si se echa a perder la Guía Ética para la Transformación de México porque López Obrador queda deslumbrado por libertarios, si ni quien haga caso del "humanismo mexicano" o la "revolución de las conciencias" ni quiera ponerse en el terreno de los valores (al que ya invitó por ejemplo en la música la presidentA Claudia Sheinbaum), o si hay quien cree que Acción Nacional es la decencia, no todo ha sido en vano. Recientemente, desde el buen gusto de la discreción, Rosa Icela Rodríguez, hoy secretaria de Gobernación (y a quien López Obrador apoyó en un difícil momento cuando la captura de Ismael "El Mayo" Zambada), conminó a no servirse del MoReNa para obtener privilegios, proteger intereses personales o vulnerar la ley". Una invitación incluso contra quienes sirvieron a la institucionalidad del PRI (Partido Revolucionario Institucional), pero se atribuyeron fortunas, o lograron permanecer con intereses personales muy transexenales -algunos llegaron hasta la presidencia de López Obrador-, o están en burocracias doradas después de haber delinquido (y también hasta hoy).

       Para aprendizaje de la izquierda: la unidad no implica uniformidad de pensamiento ni silencio (!ni autocensura para quedar bien, habría que agregar!), sino franqueza y luego acatamiento de los acuedrdos. Con la pena, pero contra lo que alguna vez dijo el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa, las discrepancias no son para "el día después de la victoria". Por lo demás, siempre según Rodríguez, ni posición, ni cálculo por encima de la soberanía nacional, la estabilidad del país (frente a la irresponsabilidad de la oposición) ni el bienestar de las mayorías. Dicho sea por si hay quienes van y vienen "según se ofrezca", entiéndase según donde pueda aparecer el "hueso" y por ende posición o cálculo de ventaja a la sombra del poder. Allá con quienes son "críticos del poder" por "principio" (y entonces, sin jamás un "final", o tan siquiera una pausita). Como se dice a veces, "se les está hablando bien", y habrá quien aprecie en diversos sectores sociales que se tome en cuenta lo que Rosa Icela Rodríguez llamó la "frontera ética". Que cada uno haga lo que quiera de su persona: se trata de transformación de la VIDA PÚBLICA y no se usa para fines que no le sean propios, es decir, ni para fines particulares de ninguna índole, ni privados, ni personalistas y de grupo, porque hay por definición cosas que se excluyen y que excluyen los antiguos hábitos en nombre de la "sociedad política", que no es la vida pública. No es ya para "poseídos por el poder" ni "qué querían que hiciera" para no quedar en ridículo en la honrosa medianía (que no es la "justa", ni entendiendo "justo" a la vieja usanza de "la Revolución me hizo justicia"...con una casita que tengo, allá por el Pedregal).

       Es muy pronto para saber qué es "lo que hay", entiéndase que de nuevo, pero no vaya a ser que, creyendo en la ignorancia de la gente y que es también ceguera, se crea que a los "tontos" del MoReNa, problemas ciertos aparte, se les puede atribuir cualquier cosa porque "los muy nobles" encima de honrados no se andan con aspavientos ni alardes. Se les está hablando bien a los candidatos. Con los malandros perversos narcisistas no hay modo de hablar. Son la pared, pero no son la sociedad, contra lo que creen o quieren crear de "mientras yo y mi familia estemos bien...". Fue casi medio siglo hasta extremos bochornosos y nada es eterno en el mundo (da click en el botón de reproducción).




sábado, 29 de agosto de 2026

SI TIENEN TELE...

 El presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) abrió un camino de cambio en México, pese a sus limitaciones, e incluso pese a ciertos fenómenos de amiguismo -sobre todo, más que de influyentismo, nepotismo o tráfico de favores, lo que conocía bien el antiguo régimen- y de complejos frente a una intelectualidad cuya importancia ha estado sobredimensionada, por herencia del pasado. La oposición ha buscado hacer creer en corrupción ligada al nepotismo, sin lograr probarlo a fondo, como en los casos de Andrés Andy López Beltrán, la "casa de Houston" y los dineros de Pío López Obrador. Si acaso, el amiguismo se reflejó en concesiones -que la oposición no quiso tomar en cuenta- a Betty Muller, en la cancillería (con gente sin trayectoria diplomática en situaciones delicadas) o en el Fondo de Cultura Económica (FCE), pese por cierto a que, aún a pesar de intentos clientelistas, a los que la izquierda no es ajena, hay buenas publicaciones (no todas, pero por fin sin puro tecnocratismo). No se trata de la facilidad de atacar a un grupo de radicales en el MoReNa (Movimiento de Regeneración Nacional), a diferencia del socio de Giselita. Ni interesa ese grupo en minoría a Estados Unidos, pese a que hay gente que fue cercana a Venezuela. Por más que se crean "dueños de la causa", no lo son. Y como los orígenes sociales cuentan, salvo en contadas tonterías, no van a deslumbrar a la actual presidentA de México, Claudia Sheinbaum. No hay ya propiamente "lópezobradorismo" ni pruebas de que Sheinbaum carece de independencia. De lo que se ha tratado, para Estados Unidos, salvo excepciones, es de debilitar en general al MoReNa para dividir y restarle fuerza a quienes no aceptan empresarios como Ricardo Salinas Pliego, de Grupo Azteca, así como estuvo molestando todo el sexenio anterior Claudio X. González. López Obrador tenía influencia limitada en el empresariado, y con gente dudosa como Alfonso Romo. Sheinbaum, hija de empresario y científica, tiene más flexibilidad con el empresariado, aunque no lo deja mandar donde no debe (por ejemplo, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación).

       Por lo pronto, y más allá de figuras de clases medias, no queda claro quién pudiera tomar las riendas de un México más autónomo en lo económico, ya que no está resuelta la negociación del TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá). Si México no crece o, incluso, si no tiene perspectivas claras de "desarrollo", no es todo por la política económica gubernamental, sino también por una clase empresarial a la vez inepta, voraz y que parcialmente se suicidó como clase, desde el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), en 1994, para subordinarse al capital transnacional. No viene al caso buscar otra "burguesía de compadres" entre los amigos -reales o supuestos- de Andy. A lo sumo, hizo alguno que otro negocio con los proyectos estrella de López Obrador, que aún con las dudas que susciten, fueron en parte pensados para cubrir la brecha entre el norte y el sur del país (aunque no siempre sean los mejores, como el Tren Maya) y resolver problemas de abastecimiento de crudo (refinería de Dos Bocas). Es, por lo menos, lo que quedó de "desarrollismo" en López Obrador. Si a alguna gente le parece "de compadres" y "cacahuatero" (el aeropuerto de Santa Lucía está por verse), que proponga, constructivamente. Algo que no sea lanzarse a los brazos de Estados Unidos en nombre de la "postmexicanidad" y de una pura apariencia de "decencia" que se compara con "los jodidos" (ah, se conforman con migajas asistencialistas). Tampoco todos los empresarios con cierta cercanía a López Obrador son ineptos ni los amiguis de Andy. Lo que quiere reforzar Estados Unidos es la parte de empresariado aliada con capital transnacional. Ni queda claro por qué hay que persistir -ahora sí, como si no hubiera mañana- en apostarle todo a la inversión extranjera.

         Que una parte de las clases medias no da, lo muestra el "movimiento naranja" (Movimiento Ciudadano), que cree, o así lo esperarían algunos, que los nombres tienen algo así como "espíritu vivo" (como lo cree Miguel Ángel Mancera), por ejemplo en el caso de Luis Donaldo Colosio Riojas. Nadie ha dicho que su nahual sea el mismo de su padre, pese a haber sonado como otra carta contra el MoReNa en modo "vámonos Kiko, no te juntes con esta chusma" (a lo que siempre queda invitado el actual secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, y vaya que en la última no cayó, pese a la tontería de querer una secretaría...para Andy: ¿no se recuerda lo que contestó éste, o lo que cuenta es que no tenga visa para Disney, la isla del Padre, Vail, y otras aficiones de lo que Carlos Fuentes llamó "las generaciones de chicanos nacidos acá de este lado?.

        No queda claro cómo despejar la incógnita, pero sí hay dos cosas a considerar, porque son más propias del gobierno actual (aunque siga metiendo texanos en el Zócalo) que del anterior. Ya quedó claro que no se está protegiendo al góber -precioso o no- de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ni por ser de MoReNa ni por ser cercano a López Obrador. Lo que cuenta es lo que dijo la presidentA: los intereses personales no pueden estar por encima de la nación y del pueblo. Es a lo que nos referimos al principio con los amiguis del "cabecita de algodón", como se le dice a López Obrador: no son "dueños" ni de "la causa", por lo que no viene al caso, por parte de quienes en el pasado creyeron que de éso se trataba ("los encomenderos del otro lado", al decir de Juan Rulfo). No: vamos a ponerlo así, se trata de hacerse casi un "accidente" frente a la "serenidad augusta de la nación".

       Esto está en relación con la tentativa de cooptar al secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien trabaja para hacer su trabajo e ir para adelante, no para arriba (y ni "arriba y adelante"): afirmó, para cesar especulaciones propias de quienes se dicen "demócratas-liberales" y no piensan más que a qué árbol arrimarse, que "los cargos son efímeros" y que, por lo mismo, hay que cumplir bien en memoria de quienes en el ejercicio de ellos perdieron la vida ("Tenemos la obligación de hacer más porque estamos vivos"). Que se repita: "nuestros cargos y el poder son efímeros, pero nuestra responsabilidad no".

      Pifias le quedó una a Sheinbaum, ya fuera Juan "M..ón" de la Fuente, quien vivió como buen universitario público de la renta de su prestigio -por cierto, bien o no tan bien merecido. No es tiempo de ser "carita", como Juan Miguel Zunzunegui que se quedó en la época de darse todas las licencias por el color de su piel y de sus ojos (por si alguno cree que también "tiene nahual"). Aunque sea lento, hay un cambio, pese al debilitamiento de instituciones (desde hace mucho) y la incógnita sobre el país de leyes, si ya se avanzó en casos como el de Israel Vallarta o el de Brenda Quevedo, víctimas de usos personales y de clientela del aparto judicial (como lo hacía Norma Piña y como hubo prácticas que siguieron con López Obrador, algunas en nombre de "alianzas políticas").

        Que falta visión de país, sí. Pero no puede ser de iluminados como "Quetzalcóatl" López Portillo. Si los indicios son correctos, algo nuevo, lejos de intereses personalistas y de grupos -que los ven en el rival- tal vez esté asomando, por encima de "uno soñaba que era rey" -o la reina de la casa- para tratar a los demás como súbditos -y menores de edad. Las piedras rodantes de los medios masivos ni siquiera ven ni oyen ni entienden, creyéndose que están de eternos -también poseídos por su nahual- y de "protagonistas". Mi-ego-por-encima-de-todo ya es burla en más de un lugar en redes, para los que -incluyendo una generación intermedia de zalameros, hasta en el sentido tabasqueño- creen que el tiempo es de libertades de adultos y responsabilidades de niño. Como dijo el Peje: "fuchi, guácala". Por la peor de las mezquindades y lo que tomará que pase tan mal gusto(da click en el botón de reproducción).



miércoles, 26 de agosto de 2026

NI LOBO ESTEPARIO

 Hasta ahora, Rusia no ha querido golpear indiscriminadamente Ucrania porque no quiere atacar a la población civil, considerada de un mismo origen que la rusa, y dado que existen todavía lugares rusoparlantes. Sin embargo, el gobierno del "presidente" Volodímir Zelenski, al atacar territorio ruso, llevó las cosas muy lejos y acercó el hartazgo con el conflicto, que también existe en una parte de la población ucraniana.

        Ante la situación real, los medios de comunicación masiva han optado por el silencio sobre lo que realmente está ocurriendo. En primer lugar, como parte de la decisión de atacar la logística ucraniana, Rusia ha estado golpeando los lugares de entrada de armas cerca de la frontera moldava, por donde entra gran parte del armamento proveniente de Europa y Estados Unidos. En segundo lugar, Rusia bloqueó la salida a través del puerto de Odesa, el principal de exportación de ucrania, y lo dicho, sin tomar Odesa. Poco a poco, la logística ucraniana está siendo estrangulada, y también parte de la economía, mientras el presidente estadounidense Donald J. Trump duda y la Unión Europea (UE) ha tenido que "bajar el tono": recientemente cayó -cierto o falso- un misil ruso en Polonia, sin que nadie fuera capaz de interceptarlo, y ni quien dijera ni pío. Hay fisuras en la "coalición de voluntarios" que encabezan Francia, el Reino Unido y Alemania y solamente, por lo pronto, el saliente presidente francés Emmanuel Macron persiste en colocarse de amigote de Zelenski, quien ya detuvo en buena medida también sus giras internacionales de comedia. Hay fisuras en la cúpula ucraniana. Como ya se ha dicho, a Rusia solo le falta, para hacerse de todo el Donetsk, entrar en las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk, y sanseacabó, salvo por la insistencia de Zelenski en servir de ariete para agredir a Rusia. Parte también del silencio tiene que ver con la espera de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que podrían debilitar a Trump. Como ya se ha observado también, la lentitud del avance ruso en el Donbás se ha debido a la voluntad de no tomar por blanco a la población civil, pese a algunos errores al principio, que subestimaron la capacidad inicial ucraniana.

        Contra lo que se ha estado especulando, el bloqueo de Odesa, pese a ser Ucrania "el granero de Europa", no puede causar una "crisis alimentaria global", porque no todo el mundo vive de cereales ucranianos (ni de trigo ruso, por cierto) y, hay que decirlo, Rusia dificilmente provocaría algo así. De igual forma, no todo el petróleo del mundo pasa por Ormuz. Como en su momento lo demostrara el portal Sin Permiso, a la menor crisis regional, los capitalistas suben precios para incrementar sus márgenes de ganancia, como ya ocurrió hace algún tiempo (después de la COVID-19) en México para "resarcirse" de los aumentos salariales, porque el empresariado mexicano, según lo ha demostrado Viridiana Ríos, es de los más voraces del mundo. Así que no vaya a ser que suben la leche, los huevos o el pollo "por el conflicto de Ucrania" y una nueva historia sobre cadenas de suministro, de valor y así por el estilo para verle la cara al prójimo.

       Por lo que toca a más de un riquillo ruso, incluyendo gente de la política que es "antioccidental" (por ejemplo, el canciller Serguei Lavrov o el vocero Dmitri Peskov), ya pueden ir repatriando a sus vástagos dándose una vida de grandes lujos en capitales europeas, para disgusto de más de un ruso, y no nada más por cuestión de ostentación. Queda por saber si puede surgir una verdadera burguesía -etapa saltada por el imperio zarista y con la suspendida NEP (Nueva Política Económica), o si los llamados "oligarcas" van a seguir el viejo estilo de tiempos zaristas, viendo de qué capital europea colgarse, hasta en el idioma, lo que ha sido retratado en la literatura rusa tradicional. Como al mismo tiempo no se trata de ir a colgarse de China -no interesa mayormente a los rusos, que incluso prefieren irse a dar la vuelta por Corea del Norte y sus reminiscencias socialistas-, ni se logra "la potencia euroasiática", el problema está en saber si la Federación Rusa logra la autosuficiencia, dados los gigantescos recursos que posee. De las estepas, ya ni Mongolia tiene especial afición por Rusia. Mongolia está totalmente tragada por China y, si acaso, muy parcialmente, por la UE en importaciones. Ni siquiera hay mayor comercio con el muy estepario Kazajistán. ¿Cuál dominio del mundo de la estepa? !Quedará el de la taiga y la tundra!. Algunos, como el analista Daniel Estulin (quien miente sobre las bajas rusas en el Donbás), sostienen que China utiliza a Rusia para que ésta haga el "trabajo" de enfrentarse con "Occidente". Ni europeos, ni asiáticos, ni de la estepa (salvo para el cuento "En la estepa" de Chéjov): al presidente ruso, Vladimir Putin, le queda hasta el 2030 primero y luego, si se reelige, hasta el 2036, con opción a gloria si consigue ganar en el Donbás - ya no está lejos- y evitar un conflicto con la UE, pero tampoco asoma que "Occidente" afloje la presión, y no se ve "quién" en Rusia (ya Dmitri Medvedev tuvo la ocasión de equivocarse, en particular sobre Libia, dado el océano de estereotipos que tiene aquél por "cabeza" y su chovinismo). No se trata nada más de "resistir", y no se trató de ello entre los años 20 y 30 del siglo pasado, sino de poner el ejemplo de vida mejor -que es lo que se ha tratado de destruir-, lo que todo el mundo sabía mientras la Gran Depresión ponía en la calle a millones en Estados Unidos y más allá. No es "la gran potencia", aunque sí la defensa de la integridad rusa. Lo que se espera es algo más en el ejemplo, y es una incógnita. No es el centro de interés del "medio hooligan" Putin. (da click en el botón de reproducción).



viernes, 21 de agosto de 2026

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reacciones: no había papel higiénico, salvo el periódico Pravda, e imperaba el terror. Hasta los años '70, antes de que a principios de los '80 llegara el presidente estadounidense Ronald Reagan a referirse simplonamente al "imperio del mal", los libros de texto de algunos países de Europa Occidental le reconocían logros a la Unión Soviética, como potencia que era, y no nada más la victoria sobre el nazismo, sino hechos como la colocación del primer hombre en el espacio, en 1961 (fue Yuri Gagarin). Además, era sabido que Estados Unidos había sido capaz de utilizar el arma atómica en 1945, y que las cosas cambiaron cuando en 1949 la Unión Soviética consiguió su propia bomba. La Unión Soviética aparecía como potencia y entre los vencedores, aunque ya se ha argumentado hace mucho que, con tales daños que en realidad salió perdedora, demográfica (20 millones de muertos) y económicamente (la parte europea en ruinas). Había que estar con "la embriaguez de la victoria" para no ver que era imposible el "los enterraremos" que lanzó Nikita Jrushchov, para referirse a una "victoria" del socialismo sobre el capitalismo, calculada para los años '80 (y un poco más tarde para Cuba, según Fidel Castro).Nunca fue un secreto, en tiempos de Stalin, que Jrushchov tenía un cerebro un poco limitado. Encima vino la trampa, en parte tal vez por los efectos de la guerra: un sistema en principio más avanzado queriendo "alcanzar"...al supuesto perdedor, en vez de crear otra cosa.

      La Unión Soviética tenía desde tiempos de Stalin fallas internas (no, no se trata del conteo de muertos), a lo que se sumó la deformación de posguerra, con todo a la industria pesada y cierto descuido -tampoco fue así todo el tiempo- de la producción de bienes finales. Lo clave fue, sin un cambio importante en algunas cosas de mentalidades, el paso del país rural al urbano, el surgimiento de una importante "clase media" -le dirían "aspiracionista"- y el deseo de "alcanzar" no ningún comunismo, sino el estilo de consumo de europeos occidentales y estadounidenses. El modelo no era el propio ya, sino el mundo "occidental": si lo era incluso del presidente Vladimir Putin, al grado de querer entrar a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y ni se diga de Mijaíl Gorbachov y su "regreso a la civilización". Como sea, no hay modo de hablar mucho. Cuando desapareció la Unión Soviética, en México el señor Juan Brom declaró que quien diera una explicación era forzosamente "un farsante". Acto seguido, Brom publicó un libro intitulado ¿Por qué desapareció la Unión Soviética?. Luego, España produjo algunos buenos estudios sobre el pasado soviético -como los hay en Estados Unidos y en Rusia-, hasta llegar, como recientemente Rafael Poch de Feliú, a cuando menos cierta desorientación, por ejemplo al no entenderse que no se haya llegado a una paz duradera y se haya desperdiciado entre otras cosas la mano tendida del mismo Gorbachov.

       Ahora resulta que nada es comprensible, como para más de un ruso no lo es Putin, porque se alargó el conflicto en Ucrania y es tal el culto a la paz heredado de tiempos soviéticos que no se entiende que no es paz a cualquier costo, ni que no se trata de "la amistad de los pueblos" ni de seguir en la "globalización" para consumir, viajar y pasársela bien, "a lo pasota". Ahora resulta que todo hay que pagarlo, incluidas educación y salud, y que si bien hay posibilidades de consumo, lo que no hay es dinero suficiente para esa "clase media". Como si el capitalismo -ya ni en Suecia- fuera gratis. O como si -como sucedió en Cuba y se ha tardado en buscar rectificar- el socialismo de Estado no fuera sino un enorme Estado de Bienestar al que le faltó -sin irse- dar oportunidad de enriquecerse. Debe ser lo que se cree de China, mientras ni los comunistas tienen explicación clara ni para atrás, ni para adelante. 1991 es un "año cero". Fuera de lo anterior, no se sabe tampoco qué era la Unión Soviética, caricaturas aparte, no se recurre a Marx porque es para viejitos -lo demás es fracaso y hay que ser un "ganador" en esta vida-, y ni idea de a dónde va Rusia, salvo para los que creían y siguen creyendo en el "renacer de la gran potencia" y el no tan nuevo "chovinismo de gran potencia".

     Para irle como se dice coloquialmente en México "bajándole dos rayitas", parte del problema, al menos el interno, se ubica en otro lugar y no cambia con ir dejando el dólar para acercarse al yuan, según lo ha hecho notar el portal Rebelión. Se inició el asunto alrededor de los 60s y 70s, como lo mostrara el filme "Siberiada": con el descubrimiento de hidrocarburos en la Unión Soviética. Y en grande, de tal modo que sirvieron para mantener a Cuba y al bloque socialista europeo a cambio de manufacturas (ah, las botas yugoslavas) y azúcar con los cubanos, lo que no hace ningún imperialismo (vender materia prima y barata para comprar artículos industriales y de alta tecnología). Claro que Rusia no es "una gasolinera" y que tiene lo suyo en ciencia y tecnología. Pero la estructura de base no cambia: se le venden a China petróleo y gas y se le compran artículos industriales variados, lo que no es ventajoso para Rusia, pese a que sirva para limitar el impacto de un alud de sanciones. Los oligarcas rusos se hicieron en el sector primario (incluyendo Boris Titov, que asesora a Cuba, y se anda por los vinos, u Oleg Deripaska, que ayuda a Vietnam y se dedica al aluminio). El tan llevado y traído Román Abramovich campea en el petróleo y el níquel. Pese a la actual superioridad militar, a Rusia le falta la etapa de productos electrónicos y semi-conductores, además del autpmóvil. Apenas ahora, con el nuevo ministro de Defensa, Andrei Belousov, se piensa más en que la industria bélica tenga buenas repercusiones civiles    y en el uso de las llamadas "tierras raras" para crear un ciclo interno cerrado  de producción de chips (aprovechando por lo demás las nuevas riquezas con el deshielo del Ártico).  No hay cadena soberana de producción de electrónica. El hecho es que es un "hueco" que China supo llenar, pero Rusia no. La estructura del comercio exterior y de las grandes fortunas tiende a ser la de un país saqueado.    Rusia puede fabricar semiconductores para un sector limitado, y faltan cuadros; no es sino hasta 2022 que se animó la contratación de personal para semiconductores. Dicho sea de paso, parte de los logros militares actuales -no todo- datan de avances hechos en la época soviética (en materia de estudios aerodinámicos de vuelo a altas velocidades).

      El problema, entonces, se remonta a muy atrás, en la época soviética, y lo aprovechó Reagan -en acuerdo con Arabia Saudita- para hacer caer los precios del petróleo en los '80 y "secar" el presupuesto ruso. Al rato será más de medio siglo de dependencia de riqueza primaria y era sorpresa en los '80 -cuando ya había calculadoras en "Occidente"- que en Rusia se siguieran haciendo cuentas con ábaco. Salvo en el sector agrícola, el saqueo del propio país en los '90 por parte de los oligarcas no remedió en lo que ya son casi 40 años una deficiencia estructural de cuando menos 20 años atrás. Es algo en concreto que contribuyó a la caída de la Unión Soviética y que crea hasta hoy una relación desigual con China. El tiempo corre si algunos consideran que Rusia no debe alcanzar la autosuficiencia en este terreno y dejar de ser un país semi-periférico. Como sea, hoy es de mayor importancia que hacer caso del estado cavernícola de Europa y Estados Unidos en su visión del pasado soviético y -en lo que se puede coincidir con Daniel Estulin- del estado igualmente primitivo de una parte de la sociedad rusa  . Un poco más de espiritualidad, tal vez, pero si de paso se puede ir saliendo de la dependencia de algo tan material como los hidrocarburos y los minerales . "Espiritualmente", la imitación de "Occidente" -que empezó en el mercado negro- está desde los '70. 

      Decía el conde Serguei Witte, ministro ruso de dos zares, que "con 15 años de paz Rusia puede convertirse en una potencia". Se volvió en cierta medida tal con menos de dos décadas de autosuficiencia, para caer después en manos de un payaso y luego del llamado "estancamiento", por medir mal y temerariamente sus fuerzas. Con la presidencia de Boris Yeltsin empezó el conflicto de Chechenia (el segundo duró hasta 2009), habría de seguir luego el de Osetia del Sur y, sobre todo, desde 2014 (sin quince años de paz luego de lo ocurrido en Chechenia), el de Ucrania convertida en plataforma de agresión de distintas formas contra Rusia. Tanto el terrorismo checheno como los drones ucranianos llegaron a Moscú. 

       Las disquisiciones sobre "lo que algún día fue no será", que si hubo o no hubo, y-sobre-todo-no-vayan-a-creer-que-fui-estalinista, sin tomar en cuenta el factor bélico como principal, pueden ser un poquito vagas...o de farsa. Fuera de la hecatombe demográfica derivada de la Conquista de América, no hay catástrofe comparable a la causada por el nazismo en la Unión Soviética. Y Alemania en este momento no va camino a pedir perdón, sino a apoyar a sus amigotes neonazis ucranianos que declaran abiertamente, como el "presidente" Volodimir Zelenski sobre los rusos, "y ustedes les dicen seres humanos"... (da click en el botón de reproducción).


                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                      

jueves, 20 de agosto de 2026

A MEDIAS DE LA NOCHE

 Recientemente, Liu Sivaya y Daniel Estulin, dos analistas rusos (aunque Estulin es nacido en Lituania) se enfrascaron en una acre disputa sobre Rusia. Estulin, quien acusó al presidente ruso, Vladimir Putin, de "traidor", fue acusado a su vez de "traidor" por Sivaya. Lo cierto es que Estulin dice algunas cosas falsas: al conflicto en el Donbás no le faltan sino algunos meses, por la necesidad de hacer caer Sloviansk y Kramatorsk, y Ucrania ya no da gran cosa desde que Rusia decidió atacar toda la logística de aquélla. Lo que sostiene a Ucrania a duras penas son sus fuerzas internas. Rusia ha demostrado su superioridad militar y, si avanza despacio para terminar de hacerse del Donetsk, es porque trata desde un principio de minimizar las bajas civiles.

        Uno de los problemas es que la llamada "coalición de voluntarios" planteada por Francia, el Reino Unido y Alemania sigue con la idea de instalar, en caso de cese al fuego, una fuerza multinacional en Ucrania. En lo que tiene razón Estulin es que la Unión Europea (UE), y no es un secreto para la seguridad rusa, se está preparando para una eventual agresión a Rusia, lo que ya incluye misiles de carácter ofensivo. Este riesgo de guerra es un secreto a voces y, aunque Estulin diga que "nadie respeta a Rusia", el asunto es otro: a la UE le urge encontrar alguna salida de la crisis y los globalistas han considerado desde hace rato agredir a Rusia, de distintas formas, para hacerse de sus gigantescos recursos. Esto puede cegar a la UE, dada la superioridad militar rusa, y es poco probable que Rusia no siga trabajando en dicha superioridad. La UE busca una válvula de escape a su propia crisis. Como sea, Rusia ya se ha negado a admitir que, según un viejo guión, le sea plantada en las narices, en Ucrania, una fuerza multinacional, aunque sea dizque "de paz", y puede ser un detonante de riesgo. No es que no se respete a Rusia, sino que algunos líderes de la UE pueden por ceguera y ambición hacer errores de cálculo, si bien todavía hay que esperar lo que resulte de las próximas elecciones francesas, ahora que va de salida el patológico presidente francés Emmanuel Macron.

        Por la duración, el conflicto en Ucrania ya tiene a medio mundo cansado, salvo al "presidente" ucraniano, Volodímir Zelenski, al parecer, quien sigue sosteniéndose en neonazis. Estulin no da la cifra verdadera de bajas y no parece probable por ahora que Rusia, encima, se vaya a "desintegrar", que es lo que esperan algunos europeos y estadounidenses desde hace mucho. El problema, cuando se dice que en Rusia ya no se sabe "qué hace Putin", es en parte la carga de la guerra, en parte el resultado de la adopción del capitalismo en su fase actual y en parte la proverbial inercia de la "maldita casta", la de los burócratas que dejan todo en el escritorio y no actúan, por lo que la posición económica de Rusia en algunos aspectos -no todos- es mediocre. La gente de arriba sigue enriqueciéndose a tontas y a locas, no sin escándalos, y hacia abajo no faltan comportamientos egoístas y de "quinta columna", en nombre de la crítica al gobierno (entonces no se ve más que por sí mismo y la famiglia). Estulin sostiene que Rusia es una "potencia en decadencia", y lo dice desde el punto de vista espiritual. Ciertamente, lo que se llama "Occidente" sigue siendo el anhelo de más de un ruso, y Estulin tiene razón aunque, como dice Sivaya, no haya riesgo de desintegración: Rusia no tiene rumbo ni sentido, más allá del reflejo de "gran potencia" en algunos y de defensa del país, algo muy arraigado. Estulin dice que "no hay ideología", pero lo cierto es que no se hace caso del llamado ya de hace algún tiempo de Putin a los valores. Es como en México cuando se habla de "revolución de las conciencias" o de "humanismo mexicano": ni quien se detenga mayormente. Es, en todo caso, la parte de que tomó en cuenta Sivaya: la "Rusia del negocio" y su efecto social corrosivo. La caída de la Unión Soviética no podía no tener efectos de largo plazo. Es en parte indiferencia a todo, al menos lo que no sea "pasotismo" (irla pasando lo mejor que se pueda).

       Estulin remite a una Rusia de "mil años de historia", pero no es de interés, porque ni siquiera es cierto. Lo que ha sucedido es que, tan mal que bien y pese a pobres espectáculos como el del Centro Yeltsin en Ekaterimburgo (criticado por el realizador Nikita Mijalkov), no se ha entendido el sentido de las reformas "a lo Stolypin" de Rusia y siguiendo las enseñanzas de más de un antiguo emigrado, como Iván Ilyn. Se trata de crear sentido capitalista, pero se entiende como libertinaje y corrupción, lo que es parte del pasado y del zarismo.

        Para entender mejor de qué se trata, recientemente Putin y el ministro de Defensa, Andrei Belousov, dieron cortos discursos ante graduados de la Academia Militar. Putin habló para el exterior, y es su logro desde hace rato, y con la gloria con la que pueda quedar. En cambio, Belousov le dijo a los militares (para que dejen la corrupción, que no falta): "lo que ustedes acaban de conseguir no es un privilegio, sino un deber, el de servir". Todo está dicho: no se trata del privilegio de hacer absolutamente lo que se quiera, hacerse servir y mirar por encima del hombro por "ser alguien", en este caso militar, sino del deber de atender, en este caso, a la seguridad de Rusia y de su gente concreta. Es el sector al que se debiera dar paso, y no al de los "señoritos del capitalismo", que por el menor cargo se "marean" o, como se dice en México, "hasta por subirse en un tabique", porque no existe el sentido capitalista de igualdad ante la ley. La parte de Stolypin (alguna vez ministro del zar) es crear respeto a la propiedad privada y aminorar tradiciones comunitarias mal entendidas (todos al pachangón con vodka a raudales). En rigor, suponiendo que lo que dice Estulin tenga su parte de cierto, no es el respeto internacional lo que falta y los "de la fuerza" (militares), los siloviki, han hecho en parte su trabajo. Los burócratas, chenovniki, van atrasados por una historia "no tan milenaria" de Estado para una "casta" que se siente privilegiada y que desde hace rato lo ve como cosa de no atender y sí en cambio llenarse los bolsillos -de modo además aparatoso- mientras, cosa también usual, el país está en la inercia y aletargado. Y no es cosa de espiritualidad, sino de tomar lo mejor del capitalismo, que no es el financiero y sus lujos. Así se está Rusia con el cambio capitalista mal y a medias (da click en el botón de reproducción).



sábado, 15 de agosto de 2026

POBRECITO POETA QUE ERA YO

 Aquí se ha dicho que de vez en cuando hay que oír lo que dice el contrario, si habla sobre todo en términos de valores, más en problemáticas concretas. Sin embargo, no es raro que más de una derecha - también sucede en la izquierda- sesgue o distorsione cosas con tal de mantener audiencia: así se fueron para abajo el argentino que planteó una batalla cultural, Agustín Laje, o el mexicano Juan Miguel Zunzunegui, aclaraciones históricas aparte. Ya había pasado antes, aunque de modo más chusco, con la guatemalteca Gloria Álvarez. Ya no tiene caso hablar cuando se trata de sofismar, ganar a como dé lugar, pero además, si se trata de socialismo o comunismo, cuando se aprovecha con bajeza una derrota real -la del socialismo de Estado- para sustituir el análisis por intentos de persuasión a sabiendas de que se está con ventaja.

      Aparte de cierto gusto (no en todos los casos) por delinquir, así se ponga a presentar las cosas en forma invertida, la derecha, salvo excepciones, está ganando en contiendas reñidas gracias a trampas, por lo que es bueno que se pueda ver, como se hizo recientemente en México, en qué consisten las mañas, si "juego de manos es de villanos" (creando por ejemplo tendencias artificiales en redes a partir de trolls y bots, que es de lo que habló la consejera jurídica de la presidencia mexicana -en este caso, Luisa María Alcalde).

       Dos candidatos de derecha -no exentos de ciertos valores- ya levantaron ámpula por las trampas con las que ganaron las elecciones. Uno es el caso del otrora presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y otro el del chileno José Antonio Kast. Bolsonaro se sirvió de Whats App para mandar cualquier cantidad de mensajes falsos: hubo una empresa española y empresarios que financiaron la "campaña" -Bolsonaro no hizo ninguna, pero se volvió de lo más popular en redes, como Facebook y Twitter, aprovechando que Brasil es un país "novelero", como diría del latinoamericano el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa: seis de cada diez brasileños se cree noticias falsas. Era tal el problema que, de acuerdo con las leyes brasileñas, las elecciones debían ser anuladas, pero los mariachis callaron y el Tribunal Superior Electoral no dijo nada. Se pueden debatir ciertos valores, y probablemente la izquierda haga mal en evadir la polémica, pero otra cosa era, desde los partidarios de Bolsonaro, decir que de ganar el candidato del PT (Partido de los Trabajadores) se "legalizaría la pedofilia" o se distribuiría un "kit gay para niños de seis años". Bolsonaro fue de ilegalidad en ilegalidad, al recibir donaciones de personas jurídicas, usar bases de datos compradas a terceros y no declarar todo el dinero invertido en campaña. Todo lo anterior fue investigado y denunciado por académicos y periódicos de Brasil. Nótese que se denunció que la persona que se cree mentiras, como parte de su interés novelero, no acepta que se le den argumentos o que se le señalen contradicciones en las "noticias", sino que se pone como pared.

       El segundo en usar estas tecnologías fue Kast en Chile, al grado de que se habló del "método Kast" para mentir. El principio es plenamente ideológico: se propala la mentira para crear una polémica artificial, desviar la atención y, en caso de que haya un desmentido, se sale por la tangente, pero entretanto ya se ha decidido "el punto", de "la agenda", como la llaman los que ya tienen el cerebro en términos de hombre de negocios. Kast, como por cierto Daniel Noboa, actual presidente del Ecuador, se sirvió de Tik Tok, Instagram y otras redes para lo mismo y ganarse sobre todo -como Noboa- a gente joven. Hubo un uso masivo de perfiles automatizados, de segmentación de la audiencia y  (para apelar a emociones, antes que a argumentos) para crear tendencias de modo artificial. El asunto es que son "tendencias" falsas y, además, con dinero detrás. No fue exactamente lo mismo que sucedió con Nayib Bukele en El Salvador.

       Nadie persiguió a nadie recientemente en México, ni se coartó nada, sino que se explicó lo que por lo demás ya se ha hecho, como se puede ver, en otros lugares, para que la gente esté enterada. ¿Cómo respondieron periodistas aludidos? Desplazando el punto, el "método Kast", para -por enésiima vez- colocarse como "víctimas" -tipo Niños Héroes lanzándose envueltos en la bandera de "la libertad de expresión". Simplemente, son tramposos en redes y, si lo son, atentan contra más de una libertad consagrada en la Constitución, ya que coaccionan -y entre otras cosas, pero como parte de lo mismo, crean bastante más inseguridad de la que hay. Además de recrear el clima "novelero" y tener por enésima vez la idea de que, después de todo, México es un país "de jodidos" de cuya ignorancia cabe buscar sacar ventajas, disfrazándose de vendedora de gelatinas, de "tú y yo somos uno mismo" ("Somos México") y la siguiente maña que se ofrezca. Coacciono y salgo a envolverme en la bandera de las libertades, pero encima me pongo al himno de Timbiriche. Bueno, como dijo uno: si ya están en éso, queremos seppuku. (da click en el botón de reproducción).



SON TUS PERJÚMENES MUJER

 De modo alegre, simpaticón y fantástico, más de uno se puso a discurrir hace poco sobre "el fin de las elecciones" en Nicaragua, ...