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miércoles, 22 de julio de 2026

!DILO, MARCO!

 Nicaragua es un país de Centroamérica con fuerte tradición oligárquica, lo que se expresa "en familia". Desde la  Revolución de 1979, el sandinismo expresó su voluntad de tener una economía mixta, por lo que hay un empresariado local y, al mismo tiempo, una no desdeñable inversión extranjera, que incluye por cierto maquiladoras, e igualmente relaciones insoslayables con Estados Unidos. Parte de lo interesante en Nicaragua está en el sector de propiedad social.

        En algo que fue bien delineado durante la administración estadounidense Reagan, que acosó por cierto duramente a Nicaragua, y en los Documentos de Santa Fe, incluso con sentido abiertamente "gramsciano" (por el italiano Antonio Gramsci), Estados Unidos sabe, entiéndase que regando dinero, hacer aparecer las intentonas de derrocamiento como "voluntad desde abajo" contra "el régimen", llegado el caso sirviéndose de fallas de éste, y regando dinero en "la sociedad civil" o, dicho de otro modo, con el "poder blando". Así, pese a una represión cierta, surgió con apariencia de "espontaneidad de las masas" la desestabilización de 2018 contra el régimen sandinista del "copresidente" Daniel Ortega, marido de su "coesposa", Rosario Murillo. Cuando perdió las elecciones de 1990, Ortega pasó a la oposición, y más tarde, regresó al gobierno con una curiosa alianza "de pacto" con ex somocistas y la Iglesia. En términos generales, a las mayorías de Nicaragua les va mejor económicamente con el sandinismo de Ortega. Con "doña" Violeta Chamorro, después de 1990, fue un desastre. Dada la tradición oligárquica y cierta forma de vivir de la familia Ortega-Murillo en el reparto El Carmen (Managua, capital nicaraguense), se olvida que cada vez que se habla de oposición pareciera que "crear dos, tres, muchos Chamorro" es la consigna. Es de buen tono a la izquierda distanciarse de Ortega "el autoritario", sobre todo cuando se tiene la oportunidad reiterada de contactos en el exterior, y es igualmente cierto que a la "coesposa" se le llega a pasar la "comano", como sucediera con el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, reconocido en México en su momento por la cancillería de Marcelo Ebrard. Las hermanitas Selser (Gabriela e Irene, debidamente corrompidas en el ambiente mexicano), hijas del extinto periodista argentino Gregorio Selser, biógrafo de Augusto César Sandino, también están "a tono", puesto que tener criterio propio es desafinar. Y como se ha sugerido, no es que Ortega sea radical.

       Lo ocurrido en 2018, luego de que el gobierno quisiera dialogar, fue con dinero regado del extranjero, a través de organizaciones no gubernamentales, de apoyo "educativo", medios de comunicación y "pantallas" por el estilo que, si no se hurga en los financiamientos, aparecen como "independientes", sin serlo. Se trató de crear un clima "insurreccional" con "tranques" (bloqueos de vías de comunicación) y violencia contra sandinistas, a lo que el gobierno respondió con la fuerza. El problema que se planteó es el siguiente, y existe en algunos otros países: ¿aunque parezcan "espontáneas", hasta donde son permisibles expresiones de la "sociedad" -parte de lla- financiadas desde el extranjero? A raíz de ésto, Nicaragua decidió que no puede haber elecciones donde se cuelen partidos financiados desde el exterior para, como dice por cierto la presidentA de México, Claudia Sheinbaum, aparecer con un nuevo disfraz, el del "juego democrático" y la "pluralidad". Lo que dijo Ortega, en voz de persona que "chochea", como se dice en México (el señor tiene 80 años), es "no habrá más elecciones", reiterándolo, con pausas (Ortega tiene el don del discurso kilométrico), pero para agregar "para que se meta la oposición de siempre", en referencia a la que intentó de muy mala manera tumbarlo en 2018.. Como lo explicó Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional, el sentido es "no va a haber más elecciones para que vuelvan los lacayos del imperialismo", entiéndase entonces que se fijarán reglas electorales para que gente financiada desde el exterior y a su servicio no participe. Esto supone aliar democracia y soberanía a través de lo que fijarán las autoridades electorales nicaraguenses, según lo dicho por Porras a El 19 digital. Ni un resquicio para manipulación imperial. Todo parece indicar que el sandinismo estaba alertado del camino que buscaba la oposición ligada al extranjero para regresar y, como se dice, "inclinar la cancha", si hay recursos foráneos.

         El departamento estadounidense de Estado, por voz de Marco Rubio, invirtió las cosas y presentó como "amenaza a la democracia" que no se quiera permitir que el imperio la amenace distorsionando la voluntad popular vía extranjerización. El secretario de Estado, Rubio, consideró que el régimen nicaraguense ha llegado al extremo de querer prescindir del "consentimiento popular", algo muy hábil cuando se riega dinero y se influye en los medios para generar un descontento artificial que aparece como de lo más natural -hasta "ganar la calle"-, sin serlo. Que haya o no dicho consentimiento debe ser decisión nicaraguense, no del exterior, pero Rubio sabe muy bien qué dice, así que, ahora, se consuma otra vez la alianza conservadora-libertaria, con las hermanitas Selser, Gioconda Belli (pese a su acertada percepción de algunos rasgos de Ortega y de otros "comandantes"), Sergio Ramírez o todos los Chamorro que se quiera coincidiendo con Rubio. Y no se trata aquí de una defensa de "coesposos" y "cohijos". Simplemente, el país no es de la familia Chamorro, pese a su muy nica y señorial arrogancia. (da click en el botón de reproducción).



         

martes, 21 de julio de 2026

LLORAR, LLORAR

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, no termina de exhibir su carácter cerril y obtuso, frente a una Cuba que ha dado muestras de flexibilidad en distintos terrenos. Según reporta el periódico mexicano El independiente, el Departamento de Estado estadounidense acaba de sacar un documento en el puro estilo Rubio: servirse de parte de la verdad para mentir,  acusando a Cuba de ser "la capital del comunismo del siglo XXI", lo que de entrada carece de sentido; Cuba no es un país comunista (es un socialismo de Estado que busca salir de esta condición) y, por si hubiera alusión a ello, a diferencia de Venezuela, no adoptó el llamado "socialismo del siglo XXI" que fue hecho a un lado hace un rato, en la misma Venezuela. De dicho "socialismo" no se acuerda nadie y, en su momento, uno de sus creadores, Heinz Dieterich, dió cuenta de que la idea en Cuba "no pasaba". Ponerle además "comunismo" es para consumo de quienes están interesados en creérselo para "quedar bien" consigo mismos al "quedar bien" con el imperio.

      Por lo que se refiere a las "redes académicas, políticas, diplomáticas y de inteligencia" cubanas actualmente, al menos las académicas y las políticas tienen un  "apagón", salvo excepciones de "resistencia" a ciegas por confusión entre lealtad e incondicionalidad (lo que es de cómplices), lo que la  misma Cuba erróneamente fomentó. Cuba está bastante sola en América Latina, por lo que su "red diplomática" está disminuida, y seguramente lo esté también la de inteligencia. Prueba de la soledad está en la inactividad de la CELAC(Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños)y del Foro de Sao Paulo, reducido a muy poco ante la existencia  de espacios de izquierda alternativos. Los movimientos de solidaridad con Cuba están por los suelos, cuando subsisten. Pueden subsistir académicos de intercambio idolatrados en Cuba, brigadas de estudiantes muy reducidas (de grupúsculos comunistas) u organizaciones sin fines de lucro, pero "movimientos sociales", prácticamente no. Menos cuando no hay condiciones para el turismo revolucionario.

      Cuba no apoya a ninguna guerrilla desde hace mucho porque no las hay, salvo, también con "apagón", el ELN (Ejército de Liberación Nacional) colombiano. En vez de fomentar guerrillas que no hay, Cuba contribuyó en 2016 a los  acuerdos de paz en Locombia con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias), y sanseacabó. En rigor, Cuba no fomenta ninguna guerrilla desde hace más de 30 años, en particular luego de los Acuerdos de Chapultepec de 1992 para terminar el conflicto interno en El Salvador. Por lo que respecta a las andanzas del "foco" armado, se terminaron en los '60, por lo que no hay sino poco más de una década de intento de  "exportar la Revolución", y el triunfo del sandinismo se debe a otra "ala", no la "dura" más cercana a Cuba, por lo que el "foco" en Nicaragua terminó en los  '60 con el fracaso de la guerrilla de Pancasán. El triunfo del sandinismo en 1979 tiene poco que ver con algún "éxito de la estrategia cubana", y Nicaragua no tiene socialismo de Estado, sino una economía mixta bajo el nombre de "socialismo cristiano". Venezuela fue otra cosa y sí, en parte, manipulación cubana de alguien no muy ducho como Hugo Chávez a cambio de petróleo. Venezuela no ha sido una "segunda capital revolucionaria" y, sobre   todo, más allá de la mitomanía de Chávez, lo que se ganó Cuba a pulso es que casi todo el  planeta esté contra el bloqueo y que la resistencia al mismo haya despertado simpatías. 

     Es falso que Cuba de facilidades a  Rusia, China o Irán para actividades militares terminadas, en lo que fue la Unión Soviética, desde el líder Mijaíl Gorbachov (central de Juraguá y base de Lourdes, pese a sospechas -no más que éso- de un par de bases más, pero no plenamente probadas, como Bejucal, aunque de carácter defensivo). Lo único que resalta es la tontería del "Eje del Mal" de los Republicanos más cerrados y "cavernícolas". Hay que estar medio despistado para afirmar que Cuba sirve de "punto de encuentro entre los intereses de Moscú, Pekín y Teherán y las organizaciones radicales que operan en distintas partes del hemisferio occidental". ¿Cómo cuáles?

         Es lo que se conoce como "vino nuevo en odres viejos", y debe ser, además, vino del más barato, y  para consumo estilo "bacacha" de gente ignorante. Por lo demás, sólo cabe lamentar que Cuba no haya examinado los desastres del guerrillerismo con tal de no tocar a Ernesto "El Che" Guevara, del que no es difícil demostrar que estaba fuera de la realidad, por lo que se la encontró, y  mal. En Francia ya se abjuró de "la Revolución en la  Revolución", por parte de Regis Debray. No fue solo en realidad asunto de "idealismo joven", sino de creencia medieval en las armas y falta de teoría y de análisis.

       La  simpatía en Estados Unidos hacia Cuba nunca fue mayor, ni hubo "subversión" cubana en suelo estadounidense, salvo para evitar actos de terrorismo como los de la "gusanería" -el  exilio cubano, del que Rubio ni forma parte. Fue el caso de los llamados "los Cinco", efectivamente espías en la comunidad cubano-americana. Cuba nunca le ha hecho a Estados Unidos actos de terrorismo -pese al inventado contra Raúl Castro-, ni series interminables de intentos de asesinato como contra Fidel Castro, ni bombazos en aviones como el de Barbados en 1976, ni la diseminación de plagas para acabar con cultivos, ni invasiones como la de Bahía de Cochinos (Playa Girón), ni escandalitos como el "comes y te vas" del presidente mexicano  Vicente  Fox al mismo Castro, ni ilegalidades sin fin: no tiene   caso presentar a Cuba como "amenaza" cuando la  "amenaza" es por lo general la de no respetar la soberanía cubana, y sin dejar  de mencionar las tonterías   del "guevarismo" y del Departamento de América del  PCC (Partido Comunista de Cuba) cuando estuvo a cargo de Manuel "Barbarroja" Piñeiro, quien fuera  esposo de la no muy ducha Marta Harnecker. Las conspiraciones -claro que las hubo- fallaron. Hace casi medio siglo que "éso" terminó. 

     Por lo visto, el "apagón" incluye la falta de conexión en el cerebro de Rubio, que, lo que es todavía más inepto, con su invitación al recalentado obstruye los vínculos entre cubanos de la isla y cubano-estadounidenses, que son variados cuando menos desde tiempos de los llamados "maceítos", cubanos de Estados Unidos, incluyendo hijos  de  exiliados, en desacuerdo con   la Revolución pero con ganas de ayudar de otra forma que ofreciendo la golpiza como oportunidad de redención. Una de romanos. (da click en el botón de reproducción).



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jueves, 16 de julio de 2026

SEMBRANDO VIUDAS

 En los años '80, sobre todo con la administración Reagan en Estado Unidos, la situación se tensó en Centroamérica y desembocó finalmente en la derrota del sandinismo -ya encabezado por Daniel Ortega- en Nicaragua-, luego de un largo acoso, la imposibilidad del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) para tomar el poder en El Salvador, y la invasión de 1989 (ya con George Bush padre al frente en Estados Unidos) a Panamá. Dentro del FMLN, salvo excepciones, ya habían ganado posturas clasemedieras, como en parte del sandinismo, en el que Ortega fue a perder las elecciones asesorado por Jacques Séguéla (con el show del "gallo ennavajado"), gente del presidente francés Francois Mitterrand, alguien muy dudoso. Como Nicaragua prometía "otra vía", a la izquierda de entonces le dolió más la caída de Ortega que lo demás, puesto que para la época ya no se trataba mucho de socialismo y Nicaragua prefería lo que tiene hasta hoy, una "economía mixta" (aunque es un régimen de socialismo cristiano). Panamá parecía asunto "del trópico" y el FMLN había dejado de importar, más después del asesinato de la comandante "Ana María" (Mélida Anaya Montes) por parte de "Marcial" (Salvador Cayetano Carpio), en un asunto truculento en la misma Nicaragua. Parte de la población nicaraguense, tal vez poco consciente, rechazaba el enrolamiento para pelear a la "Contra"; el FMLN, en cambio, tenía fuerte arraigo, pero El Salvador estaba cambiando (como lo observó el líder comunista Jorge Shafick Handal), de país agrícola a otro de servicios, y en parte como efecto mismo de la guerra. Esto se venía dando desde antes de la caída de la Unión Soviética. Como otros, el proceso de descomposición del FMLN,  arrumbando al pueblo, ha sido analizado por el salvadoreño Geovani Galeas. El FMLN empezó a dejar de hablar de "pueblo" desde mediados de los '80 (el asesinato de "Ana María" fue en 1983).

       Cuba ya venía cargando con dificultades desde finales de los 70, con el fracaso de la zafra de los 10 millones y, a principios de los '80, con el gran "éxodo de Mariel", por más que el líder Fidel Castro hablara de que "en 20 años se llegará al comunismo", en una de tantas fallas por carencia de capacidad conceptual, y  mientras creía que América Latina era un "volcán en erupción" por la crisis de la deuda externa. Cuba ya había fallado en "la Revolución dentro de la Revolución", no nada más por idealismo, sino también  por anticomunismo (y errores sistemáticos de alguien como Manuel Piñeiro y del Departamento de América   del PCC), pero además, luego de empujar a las armas (contra la opinión soviética), luego empezó a empujar en sentido contrario. En medio de ésto, Castro le advirtió al líder panameño, Manuel Antonio Noriega, que no buscara  "radicalizarse". Para el caso, por lo demás, medio mundo estaba en la "moderación", incluyendo en México a los  admiradores de Mitterrand o del Pacto español de La Moncloa y de Felipe González.

        Como parte de la búsqueda de divisas, Cuba cometió un error grave que llevó a la desafección de algunos más. No es posible determinar con toda certeza el papel de los hermanos Castro, Fidel y Raúl, pero sí  de un grupo del aparato cubano, ligado al MININT (Ministerio del Interior), que optó por "obtener recursos" como "aduanero" del cártel de Medellín, y haciéndolo  además tan mal que el propio cártel dudaba de la "empresa". Para entonces, Noriega, "activo" previo de la  CIA (Central de Inteligencia  Americana) y en contacto con su director, William Casey, para "echarle un  ojo" a  Cuba  y  Nicaragua, pero en pleito con Estados Unidos, llamó la atención de los cubanos de que estaban prontos a ser descubiertos, lo que significaba un desprestigio mayúsculo y una eventual arremetida desde el exterior, por lo que se optó por el juicio al militar Arnaldo Ochoa y algunos más. Para muchos, ya no había duda: el fin no justificaba los medios. La maniobra de "Fidel" sacrificando a Ochoa es creíble. El Minint (al que pertenecían los hermanos De la Guardia, involucrado uno en asuntos de "Moneda Convertible") pasó a las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias) pero, sea cual haya sido su papel en el asunto, Raúl Castro no pudo con él y se lanzó al vodka, pero en serio. "Fidel" finalmente lo reprendió y cambiaron las cosas. Pero algo humanamente hablando había dolido para Raúl Castro, y no era puro asunto de seguir "en la maniobra". Por cierto, es creíble que "Fidel" vivía con lujos que excedían las necesidades de una fuerte seguridad ante las amenazas constantes estadounidenses de asesinato. No era justificable, y menos entretanto "quebrarse" como lo hizo a Ochoa, ni justificable para alguien como el escritor colombiano Gabriel García Márquez ni para los peregrinos posteriores a ver a "Fidel". La Causa 1 (de Ochoa) tuvo lugar antes de la caída soviética.

        Ni culto, ni probablemente colocarse en "es que a mi me decepcionaron". Nadie se enriqueció con la "aduana", que era patriótico, personal...y una completa imprudencia. Otra cosa son  los lujos de Fidel y, si acaso, en parte los de algunos otros (parcialmente Raúl Castro), pero no los de una "casta", salvo en la cabeza del actual secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, para la cantinela de "ellos, los privilegiados" intentando una mayor división en Cuba y, buscando imponer desde arriba y para beneficio propio, haciéndolo aparecer como "legítimo reclamo del pueblo". Y con apagones y todo: el llamado caso 8-A fue penoso porque Cuba no tiene problemas de tráfico de droga hacia Estados Unidos -algunos libros han explicado como se evita- ni de narcomenudeo interno, ni de mayor delincuencia (aunque haya crecido un poco). No es ave que  cruce el pantano y no se manche, pero el plumaje en este tema no está mal, como  en otros, pese a más de lo que se conoce como una "metida de pata" hacia afuera, ni se diga en materia intelectual. No puede salirse con que no hay trasiego  de droga, narcomenudeo, pandillas ni mayor delincuencia por "represión", lo que equivaldría a decir -muy libertariamente, y  pese a que en Cuba hay una estatua a John Lennon- que el régimen cubano es tan "mugre" que no sabe hacer negocios (eso decía el cártel de Medellín) y no ofrece a la juventud un buen menú de porros, grapas, tachas, rayas, anfetas y otras linduras más. Qué aburridos. Se acabó la diversión: llegó el comandante y mandó a parar.

         Por lo que respecta a parte de las tonterías hechas, cabe recordar que, pese al nombre adoptado (PCC-Partido Comunista de  Cuba), éste tiene en el origen una mayoría clasemediera de "26" (Movimiento 26 de Julio), de otras agrupaciones y una minoría comunista (PSP-Partido Socialista Popular), por lo que es un país, en buena medida, de movimiento de "liberación nacional" y que, por lo demás, acaba de hacer ya buen número de concesiones al capital. Como lo mostrara hace poco Abel Prieto (que no siguió el ejemplo de Silvio Rodríguez), ex ministro de Cultura y encargado de "La Casa", al  presentar la obra de Raúl Castro, que es extensa, se fue a detener en el asunto llamado de la "microfacción", de pleito con comunistas. Ni al caso, pero esa es la intelectualidad cubana, con frecuencia, y sin saber nada de marxismo y sí, en cambio, de José Martí hasta para estornudar ("martianamente"). Cuba ha sido un socialismo  de Estado de contrastes.. Así como no es de "a mi me desencantó", tampoco es de "aplausos" ni de pura creencia en "la nación contra el imperio", o de "la sobrevivencia del más inepto", pese a más de un inepto. No es de  "mugres fracasados" frente a nuestras (¿nuestras?) "historias de éxito", ni tema para vender libros en San Juan de Letrán (Niño perdido/Lázaro Cárdenas). Ni se quiere aquí un like. Es servicio de análisis, no, parafraseando al ex presidente ecuatoriano   Rafael Correa, que no se deja, lugar para cheer leaders de tal o cual causa. (da click en el botón de reproducción).



miércoles, 15 de julio de 2026

CON LA SONRISA FRANCA

 Como hubo recientemente ocasión de decirlo, el líder militar panameño en los '80, Manuel Antonio Noriega, fue un "activo" (asset) estadounidense, de la CIA (Central de Inteligencia Americana) y de la DEA, por cierto (Agencia de Control de Drogas), y no propiamente un "narcodictador" o siquiera  "narcotraficante", pese a que hubo la finta con el libro rápidamente difundido en México de John Dinges, que llevó a caer en el garlito de Washington, capital estadounidense. Como ya se señaló, Noriega y lo que él mismo llamó "un grupo" militar en  Panamá se dedicaron a lo que se conoce coloquialmente en México como "moches": en algunos casos, habría que saber hasta dónde, pedir dinero a narcotraficantes para "dejar pasar".

       Sin embargo, no fue todo, y era hasta cierto punto entendible que, como principal jefe militar y de inteligencia, tuviera contacto con la CIA y la DEA, más siendo el  panameño  un territorio "poroso" en la frontera con Colombia y para el lanzamiento de droga hacia el Caribe. Cuando ha habido ocasión, Cuba también ha colaborado con autoridades estadounidenses. Ya se ha explicado que fue otro el motivo para hacer una caricatura de Noriega y emprender una campaña contra Panamá. Una cosa es la actuación de Noriega y sus errores o su parte de corrupción; otra cosa es que se haya convertido en chivo expiatorio para que más de uno pudiera colocarse con "yo te aseguro  que yo no fuí".

      En mayo de 1987 -estaba por empezar la campaña de sanciones contra Panamá-, la DEA le mandó a Noriega una carta de felicitación por haber tomado parte en una fuerte y exitosa operación contra el narcotráfico y el lavado de dinero ("Operación Pieces").  La agencia estadounidense reconoció el profesionalismo del ejército panameño. Ya en el juicio contra Noriega en Estados  Unidos, el ex jefe de la DEA, John C. Lawn, reconoció ante el Congreso y en el juicio que la misma  DEA había tenido una relación duradera "exitosa"con el gobierno de Panamá y Noriega, al grado que éste entregó a Estados Unidos a  varios fugitivos buscados por la agencia. Dicho sea de paso, Dinges sostuvo que Noriega llegó a recibir por su colaboración a veces hasta 10 mil dólares mensuales de Estados Unidos. Noriega llevó a cerrar bancos del narco y laboratorios en la provincia de Darién, fronteriza con Colombia. Entre 1983 y 1987, Noriega ayudó a la DEA a rastrear fondos ilícitos a través de la  "Operación Negocio".

        Dinges (Nuestro hombre en Panamá) consideró los vínculos de Noriega con el narco como "de tercera categoría", por los "moches", por ejemplo para escalas de droga en el aeropuerto de  Tocumen (a mil dólares el kilo ahí o 400 dólares por coca, casi como "cobrador de aduanas clandestino"), de la  capital panameña y otros "libres tránsitos" (a través de una pequeña aerolínea comercial, con biyeyes de a medio millón en pago y según un testigo comprado): lo del  lavado no cuenta, porque involucra a parte de la oligarquía financiera panameña, considerando que Panamá es un paraíso fiscal. En cuanto a dictador, Dinges afirmó que Noriega tampoco era "de catego", porque no hubo dictadura ni represión mayor. Para el juicio por narcotráfico, Estados Unidos dependió de acusaciones a cambio de rebajas de pena, por parte de gente del cártel de Medellín  entre los que destacó Carlos Lehder, además de Luis del Cid, ex guardaespaldas de Noriega que vió maletas repletas de dinero (no muchas). Del Cid obtuvo la residencia permanente en Estados Unidos y el descongelamiento de sus cuentas bancarias en Panamá. Lehder se deshizo de la cadena perpetua, fue soltado en 2020 y vivió en Alemania (por doble nacionalidad)., antes de irse tranquilo a jubilar en Colombia (Quindío).

        Como lo dijo en sus Memorias, Noriega fue ante todo un prisionero de guerra. Cosa no infrecuente en  el  querido "Sur global", el general no fue ajeno a la corrupción y prestó el flanco para que se le acusara utilizando parte de la verdad (no toda) para mentir, "hacer creer" (hubo que caer) y ocultar lo de importancia. Ya se ha observado que parte del trasfondo fue una derrota para la gente de abajo en Panamá, y como siempre, está el  dicho de John F. Kennedy sobre "la victoria que tiene cien padres y la derrota que es huérfana").

       Además de quienes "recuperaron la vista", hablaron de "dictaduras" y "narcotraficantes", colocándose, en particular con el gobierno de Martín Torrijos, están los involucrados en el tráfico real -Noriega recibía el dinero- que vendiendo al ex jefe (como Del Cid) o "aduanero" pasaron en esta tierra a mejor vida. Ciertamente, lástima por la corrupción  de Noriega al no medir -como tampoco en vísperas  de la invasión de  1989- la perfidia estadounidense: también credulidad del querido "Sur global". Pero lo que "le pasó factura" fue oponerse a Estados Unidos desde 1986 en Centroamérica y ser de las FDP (Fuerzas de Defensa de Panamá) para tener autonomía sobre el Canal. No es un asunto de caricaturas ni de "dictadores tropicales" de película de Woody Allen, sino que cabe distinguir entre los errores de la persona y la actuación del líder de las extintas FDP y responsable de una soberanía que se fue al traste, al ser cortada de cuajo, a la mala, con muchas vidas de por medio, la posibilidad de aliar nación y gente de abajo. De ahí lo dicho por Dinges sobre el malhadado retrato sobre Noriega, supremacista y racista, según el autor: un buen escarmiento de Estados Unidos y un buen número de "torrijitos" -no todos- que entendieron que participar del ritual del chivo expiatorio era manera no de sobrevivir, sino de trepar. En un "aparatito" de lo que se llama arribismo. Y  como dijo el final de Canaima "!esto fué!"

        Para aprender, dicho sea de paso, sobre la perfidia de la CIA y la DEA y dejarse de creer que Estados Unidos  "es la ley": si hay grandes ganancias de por medio, "la ley" llega a plegarse, en particular porque es para estadounidenses, no para "Bananas". La última ocurrencia legal estadounidense no es "la ley" y, mucho menos, fuera de Estados Unidos, que más allá de la propia, de soberanía no entiende, en el mejor de los casos, porque en el peor no le incomoda violarla. Contando con la mezcla  del querido "Sur global" de sumisión ante "el mero chingón" -por arcaísmo señorial-, credulidad y corrupción - no pus el jefe no se da cuenta si nos quedamos con una parte de la merca-. Se equivocó, y contradictoriamente, y para enojo de Carlos Puig, no, Noriega no perdió la dignidad que le quedó como responsable militar, y que Estados Unidos, sin  lograrlo, intentó quitarle hasta por presuntamente usar "calzones rojos". Sin interés. (da click en el botón de reproducción)



lunes, 13 de julio de 2026

TODOS QUEREMOS VER A OLGA

 Pasados  pocos años después de la invasión de Estados Unidos a Panamá, a finales de 1989, no fueron pocos los del régimen de los '80 que encontraron una u otra forma de acomodo, dado que el Partido Revolucionario Democrático (PRD) volvió al gobierno pronto, con el presidente Ernesto "Toro" Pérez Balladares. Entre los que tenían funciones y se acomodaron, más ya con el gobierno de Martín Torrijos, a principios de los años 2000, hubo militares como Daniel Delgado Diamante, líderes de los Batallones de la Dignidad, como Benjamín Colamarco, sindicalistas como Héctor Alemán, empresarios como el muy vitalicio Carlos Duque  o economistas como Alejandro Cordero Clark. Mejor para quienes guardaron silencio, pero más de uno no lo hizo y prefirió inventarse sobre el pasado una "dictadura" que nunca existió, o retratar una invasión como "golpe de Estado" que tampoco fue: como ya se ha observado aquí, intentona de golpe previa a la invasión fue la de Moisés Giroldi, que fracasó. De igual modo, no hubo presidente que no fuera civil (por cierto que el último, Francisco Rodríguez, a la postre también encontró acomodo). Entre las excepciones que se negaron tanto a ser silenciados como a escupir sobre el pasado destacan dos, la de Julio Yao, y la de Balbina Herrera. Por lo que hace al líder militar Manuel Antonio Noriega, pidió perdón a quien hubiera sido agraviado y se ubicó como el último de un ciclo de "un grupo" militar. Y vivieron felices por muchos años, salvo que Noriega ya falleció hace un rato.

        Recientemente, el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa recordó el secuestro de Noriega como el de un "hombre de derecha", pero es inexacto. Noriega fue ciertamente un activo estadounidense en Panamá, de donde la omisión de un libro de John Dinges de la época. Noriega se enriqueció y sacó partido de su vigilancia sobre el cártel de Medellín, del que exigió dinero, aunque, al mismo tiempo, fue la CIA (Central de Inteligencia Americana) que decidió infiltrarlo en ese cártel. Error frecuente del querido "Sur global" de pedir lo que se conoce en México como "moches", pese a que, así fuera por órdenes estadounidenses, Noriega tampoco dejara pasar todo y fuera felicitado desde Estados Unidos por sus decomisos. La historia es la de un "activo", no  la de un narcotraficante, y al ser juzgado en Estados Unidos, todo lo relativo al asunto no fue admitido a juicio. No fuera a aparecer qué exactamente hacía el militar panameño para Estados Unidos, que por cierto negó hasta el final alguna relación con el asesinato del ex guerrillero Hugo Spadáfora. Este punto no es fácil de resolver y no favorecería mucho a Noriega. Como sea, no hace falta repetir que los muy legalistas Estados Unidos se pasaron sabrá Dios cuántas leyes por el Arco del Triunfo al invadir Panama para "distorsionar" los Tratados Torrijos-Carter, el Tratado de Neutralidad y abolir el ejército panameño (Fuerzas de Defensa de Panamá), así se devolviera el Canal y sí, pese a lo dicho por el sindicalista Luis Anderson, de la dudosa ORIT (Organización Regional Interamericana de Trabajadores), hasta entrados los 2000 la empresa constructora estadounidense Bechtel (también metida en Irak) estuvo pidiendo para sí la ampliación del Canal de Panamá.

         La historia que nunca te quisieron contar, ahora, dejando de lado que Estados Unidos intervino entre otras cosas para que Japón dejara de meter sus narices en Panamá (para entender al ex presidente venezolano Nicolás Maduro y China). Noriega se opuso a la propuesta estadounidense de sumarse a un ataque contra Nicaragua, en ese momento sandinista bajo inmensa presión, y obtuvo como respuesta  "aténgase a las consecuencias", lo que derivó, además de los Documentos de Santa Fe, en un Memorándum "sensitivo" para desestabilizar Panamá.

        Cuando se trató de detallar esta historia, que abarca de 1987 a 1989, hubo bloqueo  de la extinta Sara Gordon y de Carlos M. Vilas para "cerrar el asunto", aunque es de interés y guarda cierta relación con lo hecho en Filipinas para deshacerse de Ferdinando Marcos y lograr un show con Corazón Aquino, que se ganó el mote en México de Corazón, Aquí No. El militar panameño Roberto Díaz Herrera, desplazado  por Noriega, y el diplomático en Nueva York, José Isabel  Blandón -motivo de ciertas burlas en Panamá por aquello de "Isabel"- armaron el escándalo del "narcogobierno", a lo que Díaz Herrera agregó que Noriega había atentado con el avioneta  del general Omar Torrijos, lo que Noriega desmintió y atribuyó a los propios  estadounidenses.  para que Estados Unidos jugara dos cartas: sanciones duras y apoyo a sectores de la sociedad panameña que se autodenominaron "civilistas" /Cruzada Civilista), de "gente bien", que empezó a manifestar en la calle en nombre del "bien", contra el "narcodictador" (además,  "cara de piña"). Otra parte de la sociedad panameña, en buena medida nucleada por sindicatos importantes, se manifestó por la defensa del país y el cese de los  ajustes estructurales que se venían implementando.  El ejército panameño reprimía a los "civilistas", aunque tampoco de manera demasiado sórdida,  pese a una pequeña amenaza de golpiza (lo sucedido se distorsionó) al opositor Guillermo Ford. Era una situación de empate social. No era nada más "la nación contra el imperio", sino la fractura de la nación, bajo la fachada de "sociedad civil contra dictadura". En una situación complicada al no tener Panamá su propia moneda, no era sencillo aguantar las sanciones ni buscar rutas alternativas, ni encontrar con claridad al sector social que encabezara alguna de estas rutas.

       Para las elecciones de 1989, el PRD oficialista seguía aliándose con parte de la oligarquía, y esas elecciones fueron acusadas de fraudulentas, cierto o no, pero parte de un guión repetitivo (del tipo Maduro el dictador y el fraude). Ante el vacío, y -también parte del guión de siempre- la actitud poco solidaria de América Latina y poco amistosa de la OEA (Organización de Estados Americanos), el gobierno panameño armó a parte de la gente de abajo en los llamados "Batallones de la Dignidad", que en parte habrían de resistir la invasión, a diferencia del ejército y de gente como el militar Luis del Cid, destacado en Chiriquí, que acabó en Miami testificando contra Noriega y de amigote de militares estadounidenses. Por sí solos, sectores de clases medias no alcanzaban a "desempatar" y los trabajadores tampoco (pese a la gran fuerza del CONATO-Consejo Nacional de Trabajadores Organizados, y de la FENASEP-Federación Nacional de Servidores Públicos) pero entonces se tomó en Panamá otra medida, la de reactivar la Asamblea de Corregimientos, un poder de abajo. No se puede decir "que hubiera pasado sí", y se puede hacer constar que algunos irresponsables no parecían tener presente el riesgo real  de invasión. Tampoco es seguro que lo midiera Noriega. Pero lo que estaba sucediendo dentro era "abajo"- "poder popular" y "Batallones de la Dignidad"- contra gente acomodada y de clases medias pudientes, la llamada "rabiblanquera" (de "rabo blanco"). Si  hubo "golpe", fue contra el regreso del "poder popular", y para restablecer  el de las clases dominantes amenazadas e incapaces -lo habrían de probar después- de liderear un proceso alternativo y sobre todo soberano: la oligarquía financiera (que sabe mucho de "lavado de activos"), comercial y agraria interiorana, a falta de burguesía nacional y haciendo  negocios a cuenta del Estado. Desde entonces, e incluso con Martín Torrijos, Panamá pasó a explorar -sin la menor autonomía económica, y considerando quien preside la  ACP (Autoridad del Canal de Panamá)- el "menú de opciones" entre ricos, que por cierto en los momentos de la invasión salieron con el lumpen a  saquear, tan decentes ellos. El mismo PRD se convirtió en facción, más cuando finalmente fue desbancada Balbina Herrera.

        Como se verá, no fue la historia "de Noriega", ni tampoco se reduce a "nación vs Imperio". Fue el remate de lo que se venía preparando desde los '80 en el PRD aliándose con sectores de esa oligarquía y sacrificando a la gente de abajo, hasta dejarla sin  poder de negociación fuerte. Así volvió el PRD ya directamente empresarial con Pérez Balladares y como degeneración con "torrijitos",  mientras otros se acomodaron a la sombra de una facción de entre las dominantes. Más de uno "recuperó la vista". Queda el problema  del "faltante", un empresariado de vocación nacionalista y la debilidad de lo que quedó abajo, por ejemplo en las bases de Balbina Herrera en San Miguelito.

      Pérez Balladares (1994-1999) se formó en negocios en Estados Unidos y estuvo ligado a un empresariado en parte transnacional. El  PRD terminó de desmoronarse con Laurentino "Nito" Cortizo, otro empresario, y también formado en Estados Unidos. Martín Torrijos fue favorable al empresariado y también está formado en Estados Unidos. Como el torrijismo se dividió en dos agrupaciones y el PRD lidereado  por Balbina Herrera provoca el fantasma   del "coco" de Noriega, el voto se fragmentó, algo también bastante esperado por parte de Estados   Unidos.

        Quede como recuerdo, Noriega aparte, el golpe propinado  por la invasión a la gente de abajo, para evitar el menor asomo de radicalización, como la mencionada; el privilegio para cualquier variante de riqueza, y el guión repetitivo: una caricatura del  de arriba ("narcodictador") para que la gente acomodada pueda hacerse pasar por "gente bien", limpiecita (rabiblanca), "proveedora" de dinero, enemiga de "confrontaciones" -esa debe ser Balbina Herrera con "su" gente-y garante de una inversión extranjera que ha hecho de Panamá un país ya casi sin empresariado realmente nacional. 1987-1989 fue un periodo importante por lo que significó socialmente, y por los problemas de indecisión del PRD: cuando optó  por abajo, "pistola en mano se le fueron de a montón". El espectáculo de "la sociedad contra el régimen" (dictatorial,  narco, etcétera) no cambia, trátese de Venezuela o incluso del empresariado suicida que sin siquiera pruebas y pasos legales para UN presunto "narcogóber" ya habla de "narcogobierno", de "fin de la democracia" (en la feria de Zedillín), de trucos electorales y de "los mexicanos como tú y yo" que "somos víctimas de los de siempre". "Nosotros los comunes y corrientes" contra "ellos los privilegiados": el mundo al revés y la "creatividad del caos" para...y que gane el más fuerte. A riesgo de hartar y de dividir en dos en nombre de "lo que queremos todos" (ver a Olga, será...). (da click en el botón de reproducción).












        

viernes, 10 de julio de 2026

LO MÁS SEGURO ES QUE KEN SABE

 Cada vez que cae para Estados Unidos lo que se conoce como "un pez gordo", se da a creer que va  a hablar y "decirlo todo", por la tradición legal de Estados Unidos. Sólo que esa tradición cierta, que puede llegar incluso a cosas extremas (pise el césped-pasto del vecino y será demandado por cantidades fabulosas), termina donde empiezan los intereses imperiales. Por lo general, los juicios temidos se muestran en dibujitos y no se sabe en realidad gran cosa, salvo que el reo apareció con aspecto demacrado, vigilado por un equipazo de policías y ante un jurado con caras gruñonas. ¿Que van a aparecer los nombres de todos los coludidos? Por principio de cuentas, no es tan obvio, porque con frecuencia el principal coludido son los propios Estados  Unidos (salvo excepciones), que, como ya se ha sugerido aquí, deciden "congelar" a alguien, del tipo parecido a lo que el  antiguo agente de la CIA (Central de Inteligencia Americana), Philip Agee, llamaba "activos" (en el sentido económico): la clase de gente de la que la potencia puede servirse para deshacerse después, a lo que se agrega una sección llamada casi "Cantares", de "testigos protegidos", de los que puede salir cualquier cosa que "se ofrezca". Para  quien rebaja la condena, por ejemplo. Así se pueden echar a perder trayectorias como la de la ex periodista mexicana Anabel  Hernández.

        Si Joaquín "El  Chapo" Guzmán, Genaro García Luna o Ismael "El Mayo" Zambada dijeron algo de interés, no es gran cosa la que se sabe. Con frecuencia, sirve más el periodismo de investigación que se hace en México. García Luna era un "activo" estadounidense, y  "El Chapo" y "El Mayo" no estuvieron desligados de intereses estadounidenses, para lo que basta ver el número de familiares de cada uno que está tranquilamente en "el gabacho" (los mismos Estados Unidos).

       No ocurre sólo en México. En Colombia, por ejemplo, más de un "paraco" (paramilitar) fue extraditado a Estados Unidos también para ser "congelado" y evitar "cantares" sobre vínculos con políticos y empresarios, Se evitaron así grandes escándalos en Colombia o, dicho de otro modo, se trata de procesos selectivos para decidir qué se dice y qué no en función de los intereses mencionados, no de ninguna pasión por la justicia. Hay más, por ejemplo, cuando inventos como los de la empresa brasileña Odebrecht -que los reconoció tranquilamente como tales- sirven como parapeto de Estados Unidos y su  Departamento de "Justicia"- para fabricar culpables si estorban, como en el Ecuador o en el Perú. ¿La justicia  estadounidense? Un día descubre al ex presidente hondureño Juan Orlando "Robando" Hernández como narcotraficante, lo condena y lo encarcela y al poco  rato, al estilo Colosio, da un "giro completo" y  Juan "Robando" literalmente "quitado de la pena" sale libre porque conviene para meter de nuevo las manos en Guatepeor (Honduras).

       Que Estados Unidos se meta en territorio ajeno, a veces de modo no solo poco discreto, sino también con descaro y sin dar cuenta de los motivos de fondo, no es tan nuevo, puesto que ya le había sucedido en 1989 al líder panameño Manuel Antonio Noriega. El fondo del secuestro del hoy ex presidente Nicolás Maduro difícilmente se puede saber, fuera del espectáculo tropical del venezolano, que no parece haber creído lo que iba a sucederle (y Noriega tampoco lo creía). Simplemente, como  la llamada "pérfida Albión" (Inglaterra), Estados Unidos, pese a "Míster Amigou", no tiene amigos, sino intereses. Así que tampoco sería  de extrañar que "El Mayo" haya sido secuestrado en México en una operación de inspiración estadounidense. Por cierto, con los Demócratas. Dicho sea de paso, el entonces embajador estadounidense en México (que se paseaba  sin el menor recato como Pedro por su casa, sin que se le llamara la   atención), "Ken" Salazar, no se llama "Ken", sino "Kenneth", y no es méxico-estadounidense, sino de los "hispanos" llegados al actual suelo  americano antes de que existiera México, de ascendencia española, uno que otro sombrero bueno del rancho y de habitual desprecio por los  mexicanos, llegando a la negativa a hablar español. Por cierto: ¿una operación para capturar al gobernador con licencia de Sinaloa,  Rubén Rocha Moya? Si acaso algo así se hiciera, sería por completo fuera de cualquier ley. Para el caso, la ley la lleva el aparato judicial, no un medio de comunicación que se anticipe a declarar culpable o inocente antes de algún proceso. O entonces se trata de intento de linchamiento con fines políticos que, desafortunadamente, llevan a la desorientación incluso de periodistas serios.

       "La tirada", como se llega a decir, es cuando menos "meterle un calambre" al gobierno mexicano para desprestigiarlo y que, como decían los malos patrulleros, "se orille a la orilla", jugando algo ya de bastantes años: "los políticos son....". Ya captó bien la idea "civilista", no sin habilidad, "Somos México", por ejemplo, con la pena tremendísima para el actor Joaquín Cosío. En el Consejo Consultivo Nacional de esta nueva agrupación hay delincuentes (no es broma), académicos tramposos (es frecuente, contra los que creen que la inteligencia impide ser sinverguenza, por lo que vale aquéllo de "y para colmo, tiene talento"), gente con problemas de personalidad patológicos, norteños extraviados  que nunca faltan, gente de alcurnia (faltó nada más algún Espinosa Lascurraín de los Monteros), cínicos electorales completos, gente de "relaciones peligrosas" y "amarres perros", intelectuales conversos de la más refinada mala fe, analistas para gente sin el menor criterio y fantasiosos y, para variar, gente que debe ser de buenas intenciones. La "idea" debería verse no por los payasos, sino por los dueños del circo: "dispersar" (atomizar) el voto lo suficiente para obligar a "alianzas al centro" de tal forma que el cambio consista en no mover nada en serio, mientras el PRIAN  (Revolucionario Institucional-Acción Nacional) no tiene de revolucionario (ni lo mande Dios), de institucional (ni como "se las gastan" entre ellos), ni de nacional. Pero, fuera de los "siempre fieles" al patrón, parece que no se termina de salir del todo de "la maña":  hacerse pasar por "pueblo" con una vendedora de gelatinas, servirse de un apellido o hacerse pasar por  "la ciudadanía", recalentado de "gente de la sociedad civil" como si fuera  "los de abajo" contra  "los de arriba" (mismo chiste de la vendedora de gelatinas). Primero, el marketing: "somos ciudadanos como tú", acto seguido la demagogia de moda con sesgo antigubernamental (en nombre de "como tú, no confiamos en la política de siempre") y "que no te tomen el pelo: pásalosno", junto con delirios  del tipo nada de politizar la educación, pero la queremos plural (¿la educación plural?).

      Reto para el Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) evitar que en  nombre de "la pluralidad" se trate de cuando menos dos que creen que México es caperucita roja. Y no, nadie en Estados Unidos va a destaparla cloaca, menos para aceptar ensuciarse, frente a un país donde más de uno cree que en Estados Unidos todo es ordenado, abundante y sobre todo, muy LIMPIECITO. ¿No? Si tienen tele...  (da click en el botón de reproducción).



         

miércoles, 8 de julio de 2026

SIN AGRAVIO Y SIN RENCOR

 Es posible encontrar suficientes elementos para afirmar que aunque el "llanero solitito", Mario Aburto, no fue quien asesinó a Luis Donaldo Colosio, candidato oficial a la presidencia mexicana en 1994, según se desprende de la defensa de Jesús González Schmal, sí fue cómplice de lo que parece haber sido un encuentro entre el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) y el Grupo "Omega" asignado a la seguridad del mismo Colosio. El grupo estaba lidereado por Fernando de la Sota, ex miembro de la DFS (Dirección Federal de Seguridad) y ex también de la Central de Inteligencia Americana (CIA).

       Si lo anterior es cierto, aunque resta saber cómo se puede encontrar a "tres Aburtos" (salvo utilizando credenciales para votar), queda el problema de la autoría intelectual, que se divide entre el seductor de la patria y luego chivo expiatorio, aunque no exento de ser parte del asunto, y el querido chieff of staff José María Córdoba Montoya, que logró salir impune de todo.

       Se indagó en México y en Estados Unidos sobre los nexos del jefe de la Oficina Presidencial. Resulta que se telefoneaba casi a diario con "la embajada", para entonces en manos de una persona siniestra, de antecedentes en Vietnam y Centroamérica y luego en Oriente Medio: John Dimitri Negroponte. Al mismo tiempo, el chief fue enlace para lograr el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos, viajando con frecuencia a Washington,  capital estadounidense, para departir con el consejero de seguridad nacional, Brent Scowcroft. No hay indicios de decisión estadounidense en lo sucedido con Colosio, aunque sí de un papel cuando menos turbio de Joseph Marie, que impuso a su candidato a raíz  de la muerte de Colosio -Ernesto Zedillo, el único ex presidente mexicano que está  en Estados Unidos. El elemento adicional es que Jorge Antonio Sánchez Ortega, segundo tirador del caso (el primero fue Ernesto Rubio Mendoza), fue rescatado de la ciudad del crimen, Tijuana, por el entonces subdirector operativo del CISEN, Genaro García Luna, hoy encarcelado en Estados Unidos por haberse asociado con el narcotráfico, si es la historia real, o completa. Como sea, por sus relaciones con Estados Unidos, Córdoba debió sentirse intocable, al grado de declarar, cuando le fue requerido, más o menos: "lo niego todo" y "sean felices como puedan".

       Que haya "tres Aburtos" (Aburto 1, Aburto 2-Sánchez Ortega y Aburto 3-Rubio Mendoza) difícilmente puede ser una casualidad. En lo que consistió el clásico "marear el punto" a la mexicana fue en hacer pasar una relación por casualidad, por lo demás sin explicación (del tipo de la más reciente absolución de Sánchez Ortega), y algo un poco "casual" -haber encontrado a un Aburto sembrado en el lugar del crimen- en una relación de lo más evidente, para hacerla vero-símil (símil de la verdad) yendo de una fabricación a otra. Una fantasía es verdadera -prácticamente, el candidato se atravesó por donde iba pasando una bala, salida de un revólver por accidente- y cualquier asomo de verdad es una fantasía como cualquier otra y lo propio de quien toma sus deseos por realidades.

        Que había disputa por el poder, según argumentó el Mustio YSQ, no hay duda: pero no, no fue "compló" ni conspiración de Echeverría o de los "dinos", otra forma de desviar la atención y de afirmar tranquilamente mentiras ante las autoridades. Poder es con frecuencia impunidad: sí, por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. Y que antes que hacer justicia usan la ley para intentar linchamientos -del "solitario", por ejemplo.

        Difícilmente se podrá reconstituir lo ocurrido "hacia arriba", pero la extrema cercanía Córdoba-Negroponte dice mucho: se trataba de un proyecto en el que "ver a México" no era lo importante, sino dar cumplimiento a un "golpe de Estado" largamente planeado -"nos tardamos veinte años en llegar, pero lo logramos"-, proyectado hacia el futuro y a riesgo de dividir a la nación entre quienes la tienen por suya y quienes por "suya" -para beneficio personal y de grupo. Que es a lo que se refiere la expresión "mafia del poder" y lo que entiende el PRIAN (Revolucionario Institucional-Acción Nacional). La pura y simple liquidación de "Mexiquito" al que se le puede escupir sin el menor límite o recordarlo para puro negocio. Sin idealizar al "pueblo". ¿cuánto agraviado pudo haber entre quienes se prestaron a la maniobra envolvente contra el candidato?¿Y cuánto además clasemediero, universitario o de dinero agraviado por lo que afirmara Colosio y porque el Mustio no remataba con Manuel Camacho Solís o con Pedro Aspe? Un México siempre de agraviados. Hasta porque el presidente Andrés Manuel López Obrador era franco, y se les quedó mirando feo, porque al deturpador (el que afea las cosas) la franqueza le parece fea. (da click en el botón de reproducción).






!DILO, MARCO!

 Nicaragua es un país de Centroamérica con fuerte tradición oligárquica, lo que se expresa "en familia". Desde la  Revolución de 1...