Las especulaciones sobre el futuro muy cercano de Cuba están a la orden del día, con más de uno haciendo "humanitarismo" que no vale para Haití, a donde por lo pronto se fueron a plantar, frente a la capital, Puerto Príncipe, tres buques de guerra estadounidenses. En México, hay de varios sabores: el que se hace el muy preocupado por los "pobres cubanos" y su sufrimiento, entiéndase que empujando a "liberarlos" (primero habrá que ver si los estadounidenses desembarcan en Puerto Príncipe); los que hablan de un "comunismo" inexistente, de una gerontocracia que no está, de una represión que no se da (aunque sea porque se fue la luz) y que creen que el que se resiste al cambio es el aperturista, Raúl Castro, que no está en el gobierno; y finalmente los recalcitrantes del "no nos moverán". No falta el que crea como riquillo que Cuba no es más que un país de "muertos de hambre", sin verlos en Haití, o creyendo que ya están "tan jodidos" que no hay nada que hacer. Salvo que sea asunto de color de piel, aunque no dicho. En Haití se está llevando a cabo la operación "Lanza del Sur", pero en México ni se ve ni se oye: la cosa es "en cuánto nos sale" seguir apoyando a Cuba con petróleo.
Algunos se tomaron la molestia de averiguar. No se toman en cuenta las especulaciones sobre reventa cubana de petróleo para beneficio de una camarilla de dirigentes. No hay pruebas suficientes. Y es preferible pensar que algunos no están en el mal trueque del cese de la ayuda a Cuba a cambio de beneficios en la negociación del TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá), es decir, de quién hay que deshacerse para "quedar bien", lograr algún favor y evitarse el disgusto del patrón. Esas son cosas de antaño, como la adhesión sentimental a Cuba. Es probable que el presidente estadounidense quiera llegar a una negociación, y corresponde a los cubanos hallar los canales, llegado el caso y mientras se está en intercambio de mensajes. Lo que, como lo ha demostrado hasta ahora, le interesa a Trump, es hacer negocios, aunque con Cuba está forzando mucho. Es mejor no apresurarse y abrir un compás de espera. Gracias a todos los interesados en la "liberación" del pueblo cubano, en cualquier sentido. Hasta cabría preguntarse si es algo que tenga algún interés para Trump, palabrotas aparte.
A lo que te truje, Chencha. Según la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex), Cuba ha estado pagando en tiempo y forma. Si a alguien le preocupa que alguna parte de la dirigencia cubana se esté robando el petróleo, no suena verdadero: parte del problema de Haití hoy es que más de uno se robó toda la ayuda venezolana a través de Petrocaribe, y ni quien dijera pío, salvo haitianos que salieron a protestar con fuerza (ni quien dijera pío) y se vieron reprimidos (ni quien se inmutara). Lo que Pemex envía a Cuba es el 0,1 % de sus ventas y el uno por ciento de su producción. Muy poquito, porque Pemex se orienta cada vez más al mercado interno y menos a la exportación. Así de mezquinos, casi regateando centavos, los que afirman que Cuba representa un "alto costo" para México. Además de que Trump no ha especificado qué aranceles o qué. Indignarse porque el presidente estadounidense celebra la compra y anexión de territorio mexicano y regatearle 0,1 % de las ventas de Pemex a Cuba: he ahí el resultado de no haber querido hablar de qué tipo de clase dominante y de intermediarios políticos creó el antiguo régimen mexicano en su decadencia. Ya no es ni "comes y te vas", sino "te hambreamos" y "por tu bien". Y luego, la costumbre ha sido dejar un tiradero, crear enclaves de negocios y países fallidos.
Por lo demás, cabe saber si Trump, además de extravagante, es lo suficientemente idiota para crear una verdadera "crisis humanitaria" en Cuba, la apuesta de los de siempre y tal vez de la derecha extrema de Miami, o si está buscando para abrir la economía -lo que Raúl Castro trató de hacer, sin lograrlo- que se remueva a quienes, desde dentro, cometieron el error de apostarle todo al turismo y dejar con poca inversión otros sectores. Esto se sabe y se debate en Cuba.
Por fin, la revista mexicana Proceso detalla: "los lazos políticos con el castrismo y el chaviusmo enredan la revisión del TMEC". ¿Qué lazos políticos en concreto? Ninguno. Salvo menciones de lo que dicen las "calificadoras", por lo tanto el empujón globalista, que juega a dos bandas: contra Trump y tratando de extorsionarlo, como todo buen hijo de papi millonetas. Por lo demás, el asunto de "Gasolinas Bienestar", política aparte, debe ser limitado, puesto que el presidente Andrés Manuel López Obrador fue enfático en producir y refinar petróleo para el consumo interno. ¿Proceso acaba de descubrir que hay gente acomodada en Cuba y que en el mundo diplomático no se vive tan mal? Gracias por aparentar preocupación por desigualdades que en otros lugares no incomodan tanto, además de que el lujo cubano -poco- no tiene nada que ver ni con las Lomas de Chapultepec, contra lo que dice la revista mexicana. La gente en Cuba habla abiertamente de los privilegios diplomáticos, y más de un mexicano ha contribuido a corromper en nombre de la amistad.
Cuando menos es preferible no buscar "hambrear" a un país para después pretender "liberarlo". Es como tratan los oligarcas -no los burgueses -a sus sirvientas Ni apostarle a lo peor de los Republicanos. Ni andarse con asuntos gastados sobre "el comunismo", "fuera viejos" y el mismo estilo de diplomáticos cubanos alguna vez en México, apostándole, eso sí con el pueblo como licencia o coartada, a la libertad, la propia, hasta de decir cualquier cosa con tal de "causar sensación- !Trump les gana!- y de arriesgar a otros para tener más sensacionalismo y sentirse "hacer Historia"; además, de a montón. Cuba no es una "carta" ante Estados Unidos, ni es "ahí traes la baraja/yo tengo los ases". Más prudencia, mejor, y esto incluye que Cuba haga algo más que retórica sobre Martí, el "Che" y Fidel. Cualquiera puede ver qué ha propuesto Raúl Castro, cómo se "trabó" y si puede haber algún punto de encuentro entre la necesidad de reformas económicas en Cuba y el ánimo de negocios estadounidense, para lo que habría que encontrar el equivalente de la remoción de "la política" y su boconería para privilegiar la economía. No "finanzas", como las de Proceso. (da click en el botón de reproducción).
Pese a la apuesta errada, el turismo no es la principal fuente de entradas para Cuba. Son las remesas, y tienen básicamente su origen en Estados Unidos. Parte del "punto", explícito, es que Trump quiere mayores derechos sobre Cuba para los cubanoamericanos, si bien Cuba quiere excluir a los derechistas más recalcitrantes. ¿Esos derechos podrían significar inversiones? Lo segundo es lo anunciado por Cuba como proceso de "reorganización", y falta saber si es en el sentido de apertura de Raúl Castro, adelgazando al Estado y volviéndolo más eficiente, o si es en el sentido de que la "maldita casta" se endurezca al mismo tiempo que monopoliza negocios y se prepara para la "transición". De todos modos, no es algo que dependa de Leo Zuckermann, "Cero" Gómez Leyva, muy "caritativo", ni otros que están por lo visto muy "urgidos". (da click en el botón de reproducción).