Hasta ahora, Rusia no ha querido golpear indiscriminadamente Ucrania porque no quiere atacar a la población civil, considerada de un mismo origen que la rusa, y dado que existen todavía lugares rusoparlantes. Sin embargo, el gobierno del "presidente" Volodímir Zelenski, al atacar territorio ruso, llevó las cosas muy lejos y acercó el hartazgo con el conflicto, que también existe en una parte de la población ucraniana.
Ante la situación real, los medios de comunicación masiva han optado por el silencio sobre lo que realmente está ocurriendo. En primer lugar, como parte de la decisión de atacar la logística ucraniana, Rusia ha estado golpeando los lugares de entrada de armas cerca de la frontera moldava, por donde entra gran parte del armamento proveniente de Europa y Estados Unidos. En segundo lugar, Rusia bloqueó la salida a través del puerto de Odesa, el principal de exportación de ucrania, y lo dicho, sin tomar Odesa. Poco a poco, la logística ucraniana está siendo estrangulada, y también parte de la economía, mientras el presidente estadounidense Donald J. Trump duda y la Unión Europea (UE) ha tenido que "bajar el tono": recientemente cayó -cierto o falso- un misil ruso en Polonia, sin que nadie fuera capaz de interceptarlo, y ni quien dijera ni pío. Hay fisuras en la "coalición de voluntarios" que encabezan Francia, el Reino Unido y Alemania y solamente, por lo pronto, el saliente presidente francés Emmanuel Macron persiste en colocarse de amigote de Zelenski, quien ya detuvo en buena medida también sus giras internacionales de comedia. Hay fisuras en la cúpula ucraniana. Como ya se ha dicho, a Rusia solo le falta, para hacerse de todo el Donetsk, entrar en las ciudades de Sloviansk y Kramatorsk, y sanseacabó, salvo por la insistencia de Zelenski en servir de ariete para agredir a Rusia. Parte también del silencio tiene que ver con la espera de las elecciones de medio término en Estados Unidos, que podrían debilitar a Trump. Como ya se ha observado también, la lentitud del avance ruso en el Donbás se ha debido a la voluntad de no tomar por blanco a la población civil, pese a algunos errores al principio, que subestimaron la capacidad inicial ucraniana.
Contra lo que se ha estado especulando, el bloqueo de Odesa, pese a ser Ucrania "el granero de Europa", no puede causar una "crisis alimentaria global", porque no todo el mundo vive de cereales ucranianos (ni de trigo ruso, por cierto) y, hay que decirlo, Rusia dificilmente provocaría algo así. De igual forma, no todo el petróleo del mundo pasa por Ormuz. Como en su momento lo demostrara el portal Sin Permiso, a la menor crisis regional, los capitalistas suben precios para incrementar sus márgenes de ganancia, como ya ocurrió hace algún tiempo (después de la COVID-19) en México para "resarcirse" de los aumentos salariales, porque el empresariado mexicano, según lo ha demostrado Viridiana Ríos, es de los más voraces del mundo. Así que no vaya a ser que suben la leche, los huevos o el pollo "por el conflicto de Ucrania" y una nueva historia sobre cadenas de suministro, de valor y así por el estilo para verle la cara al prójimo.
Por lo que toca a más de un riquillo ruso, incluyendo gente de la política que es "antioccidental" (por ejemplo, el canciller Serguei Lavrov o el vocero Dmitri Peskov), ya pueden ir repatriando a sus vástagos dándose una vida de grandes lujos en capitales europeas, para disgusto de más de un ruso, y no nada más por cuestión de ostentación. Queda por saber si puede surgir una verdadera burguesía -etapa saltada por el imperio zarista y con la suspendida NEP (Nueva Política Económica), o si los llamados "oligarcas" van a seguir el viejo estilo de tiempos zaristas, viendo de qué capital europea colgarse, hasta en el idioma, lo que ha sido retratado en la literatura rusa tradicional. Como al mismo tiempo no se trata de ir a colgarse de China -no interesa mayormente a los rusos, que incluso prefieren irse a dar la vuelta por Corea del Norte y sus reminiscencias socialistas-, ni se logra "la potencia euroasiática", el problema está en saber si la Federación Rusa logra la autosuficiencia, dados los gigantescos recursos que posee. De las estepas, ya ni Mongolia tiene especial afición por Rusia. Mongolia está totalmente tragada por China y, si acaso, muy parcialmente, por la UE en importaciones. Ni siquiera hay mayor comercio con el muy estepario Kazajistán. ¿Cuál dominio del mundo de la estepa? !Quedará el de la taiga y la tundra!. Algunos, como el analista Daniel Estulin (quien miente sobre las bajas rusas en el Donbás), sostienen que China utiliza a Rusia para que ésta haga el "trabajo" de enfrentarse con "Occidente". Ni europeos, ni asiáticos, ni de la estepa (salvo para el cuento "En la estepa" de Chéjov): al presidente ruso, Vladimir Putin, le queda hasta el 2030 primero y luego, si se reelige, hasta el 2036, con opción a gloria si consigue ganar en el Donbás - ya no está lejos- y evitar un conflicto con la UE, pero tampoco asoma que "Occidente" afloje la presión, y no se ve "quién" en Rusia (ya Dmitri Medvedev tuvo la ocasión de equivocarse, en particular sobre Libia, dado el océano de estereotipos que tiene aquél por "cabeza" y su chovinismo). No se trata nada más de "resistir", y no se trató de ello entre los años 20 y 30 del siglo pasado, sino de poner el ejemplo de vida mejor -que es lo que se ha tratado de destruir-, lo que todo el mundo sabía mientras la Gran Depresión ponía en la calle a millones en Estados Unidos y más allá. No es "la gran potencia", aunque sí la defensa de la integridad rusa. Lo que se espera es algo más en el ejemplo, y es una incógnita. No es el centro de interés del "medio hooligan" Putin. (da click en el botón de reproducción).