Como ya se ha sugerido, Cuba se encuentra en problemas de electricidad y otros por dos motivos: se precipitaron por el cese de los suministros venezolanos, pero además hay un problema interno por mala orientación de las inversiones, al haberse privilegiado el turismo, por malas decisiones, ciertamente, de la dirigencia y empresas ligadas al sector militar, con tal de obtener divisas. Lo que es distinto es la supuesta preocupación por los "pobres cubanos".
Por distintos motivos, un país como el Ecuador ha tenido desde hace tiempo problemas de electricidad, acentuados recientemente, y aquí hay algo en buena medida deliberado: no invertir y "dejar morir". La "crisis eléctrica" más reciente, de 2023-2024, no se debió nada más a factores climáticos, sino también a falta de mantenimiento: de 21 centrales, en un país que depende a más del 70 % de energía hidroeléctrica, para 2021 sólo cinco estaban operando bien. Más de la mitad de las centrales tiene tres décadas de existir. Por lo demás, el Ecuador no ha hecho nada en nuevas energías. Es así que durante parte de 2024 hubo apagones de hasta 14 horas diarias, afectando en particular a la industria. Cuba no es el único país donde se va la luz, y por buen tiempo, pero parte de la diferencia es que, por lo demás, el Ecuador es un país productor de petróleo. No es posible saber, más allá de la "administración de la escasez", cómo resolverá Cuba el problema actual. Por cierto, ¿Alguien recuerda la ola de saqueos cuando alguna vez se fue la luz en Nueva York, en Estados Unidos? Fue el llamado "Gran Apagón" de 1977, con saqueos en 31 barrios. El gracioso dirá que en Cuba es más grave, porque no hay nada que saquear. Es falso.
Volvamos al Ecuador. En 2023, el hoy preso y exvicepresidente Jorge Glas advirtió del peligro energético para el Ecuador. Glas es ingeniero eléctrico, pero no es lo único. Para algunos, "Jorge, el de las hidroeléctricas". Estando en el gobierno de Rafael Correa, Glas, a través de empresas públicas RENTABLES, cambió en buena medida la matriz energética del Ecuador y sí, convirtió a este país en exportador de energía. Entre otras, Glas era recordado por la gran construcción de la hidroeléctrica CocaCodo Sinclair (provincias de Napo-Sucumbíos, en la Amazonía). El Ecuador logró su soberanía energética. Se convirtió en líder en el área andina, al cabo de un trabajo de poco más de ocho años, con Correa. Lo supo la prensa mexicana a través de El Economista, dado el interés que se suscitó en invertir en el Ecuador. Glas había logrado, en total, la construcción de ocho hidroeléctricas, garantizando el suministro, entre otros para la industria básica y la minería, además de exportar.
Glas era el vicepresidente del presidente Lenín Moreno, pero aquél fue desplazado, y se le montó un caso fabricado ligado a la muy conocida empresa brasileña Odebrecht: conocida, entre otras cosas, porque terminó reconociendo que fabricaba casos. La fabricación fue el principio de la saña -bastante propia de una parte del Ecuador serrano y de una parte de la oligarquía guayaquileña, como lo mostrara el escritor Benjamín Carrión a propósito del gobernante Gabriel García Moreno, en El santo del patíbulo- que prosigue contra Glas, y que incluyó ir a secuestrarlo -es la palabra- en la legación diplomática mexicana en Quito, capital ecuatoriana. Glas había narrado el sadismo del que fue objeto estando preso en la sierra, y cuando a la cárcel lo fue a visitar el político mexicano Gerardo Fernández Noroña.
La saña contra Glas empezó con gobiernos Demócratas en Estados Unidos, no con la idea del actual presidente estadounidense, Donald J. Trump, de darle un espaldarazo tardío a Daniel Noboa, presidente actual y nacido en Miami. Seguramente Trump no tiene ni idea de qué es el Ecuador. Pero si el castigo empezó con los Demócratas, hay una explicación. La mayor obra de ingeniería eléctrica del Ecuador, la ya referida Coca Codo Sinclair (para cubrir 30 % de la demanda nacional), fue construida por la empresa china Sinohydro, y el presidente chino, Xi Jinping, visitó Ecuador, además de que Glas fue el encargado de ir reforzando la cooperación con China. "Jorge, el de las hidroeléctricas": otros entendieron otra cosa, como seguramente entendieron detener al hoy ex presidente venezolano Nicolás Maduro. Para escarmiento.
Nótese que Glas trabajó con empresas públicas RENTABLES. El por qué de la saña tiene indicios. Correa explicó por lo demás el grado de tontería de la oligarquía ecuatoriana: estaba teniendo buenas ganancias, pero pasando a segundo lugar como clase, prefiriendo entonces "perder los dedos antes que los anillos", politiquería, "la patria del tongo" (reparto), como la llamara Glas. A la vuelta de pocos años, preso Glas, los apagones porque se dejó de invertir. Ni quien se inmutara, porque en el Ecuador no hay "dictadura", y por lo tanto no importa que la gente llegue a quedarse sin luz. No sólo la gente, sino también el tejido industrial. Ahora que está Noboa, el problema es "climático" y de falta de inversión en energía solar y eólica, y a duras penas lucha Ecuador -hoy, importando- para garantizar el suministro. Sin invertir ni un quinto. Y sin nadie que se conduela de los "pobres ecuatorianos" que, por lo demás, tienen hoy un país más violento que México. Ponerse a la excitación por meter a Cuba en más problemas de los que de por sí tiene es propio de una patología: nótese como el conductor Carlos Loret de Mola no puede hablar sin que se le desorbiten los ojos ni con voz serena. Qué excitante. Tal vez en su saña la oligarquía ecuatoriana, que no deja lugar a la burguesía, también se excite ante la idea de quebrarle la vida a Glas. Debe ser, si no excitante, sí por lo menos muy placentero pensar "qué bueno que no estamos en Cuba", suficiente para "que Glas no nos importa". Y cómodo. Sí, en Cuba no hay "comodidades", y la "agenda" es esta, no los pobres ecuatorianos. ¿A nosotros qué? (da click en el botón de reproducción).