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sábado, 4 de julio de 2026

PARA ÉSO TRABAJÉ...

 Como se observó hace poco, el regente capitalino mexicano en el 68, Alfonso Corona del Rosal, infiltró el movimiento estudiantil de ese año para empujar a parte del mismo a prolongar el conflicto, y esta infiltración tocó de una u otra forma al dirigente Raúl Álvarez Garín(sin que se quiera decir que era infiltrado). No contento con lo hecho el 2 de octubre de 1968, al paso de los años  Corona del Rosal  le entregó a otro dirigente, Pablo Gómez, un expediente (272/68) de la  Procuraduría "editado" y mutilado de tal modo que se cargara la atención contra Echeverría, lo que Gómez aceptó. Los "libertarios" -de los que ya no queda prácticamente más que Félix Hernández Gamundi- sirvieron así a los intereses más conservadores del antiguo sistema, ligados por lo demás a Estados Unidos, según lo muestra el documental "1968: la conexión americana".

       Existen pruebas que ya han sido mencionadas de que Echeverría no estuvo detrás del atentado que le costó la vida al político priísta (del PRI, Partido Revolucionario Institucional), Carlos Madrazo. Por otra parte, hay pruebas suficientes de que la policía secreta (DFS, Dirección Federal de Seguridad), pese a un anuncio de cerca de un año antes (cuando todavía no existía la Liga Comunista 23 de Septiembre), no sabía de fecha y hora del intento de secuestro de Eugenio Garza Sada, empresario de Monterrey, que perdió la vida en dicho intento. Es difícil sostener que la DFS, por "órdenes de Echeverría", "dejó hacer" a la Liga en el intento, en 1973. El empresariado se enconó con Echeverría por considerarlo "comunista", pero está visto que parte del empresariado considera cualquier movimiento no propio como "comunismo", según lo mostró con los más recientes libros de texto -pésimos- Grupo Azteca, de Ricardo Salinas Pliego, y su lorocutor  de Navojoa (la "Galicia" de Sonora), Javier Alatorre. Esta noche en hechos...una pura opinión de quienes no supieron ni siquiera capitalizar su victoria en la Guerra Fría -para lo que tampoco sirven historiadores como Juan Miguel Zunzunegui, por lo que cierta inteligencia no implica "honradez cabal". Es el síntoma de la época: mala voluntad para descalificar al otro e ignorancia, al igual que el inventor de la  "idea" de que Echeverría "dejó pasar" el golpe contra Garza Sada.

      El encono contra Echeverría -que salió también en el grupo del seductor de la patria, con dichos y  declaraciones falsas ante la Justicia, a propósito del asesinato en 1994 del candidato priísta Luis Donaldo Colosio, a cuya figura Echeverría rindió tributo por bastante tiempo- siguió con el presidente Vicente Fox (2000-2006) y el intento fallido por hacer del antiguo régimen una "dictadura", a lo que se prestaron los "libertarios", habiendo "línea" de juzgar al mismo Echeverría, pese a hallazgos distintos en las investigaciones, y no quedando más que lamentar un poco el no reconocimiento al mérito -el de la investigadora Ángeles Magdaleno, pese a su error de creer que Echeverría "murió solo", lo que distó de ser el caso, y no fue sino un nuevo intento con saña de la revista Proceso. Queda el "halconazo" del 10 de junio de 1971, durante la presidencia del mismo Echeverría: no hay suficientes elementos para exonerarlo, y queda que pudo haber ordenado la represión de ese día, aunque el entonces regente, Alfonso "Alconso" Martínez Domínguez salió con las mismas mentiras que el 2 de octubre ("enfrentamientos entre estudiantes"). Martínez Domínguez, Corona del Rosal y Luis Gutiérrez Oropeza -encargado del atentado a Madrazo- salieron impunes, y Echeverría tuvo que pasar por prisión domiciliaria. El linchamiento como sucedáneo de Justicia, y con la alianza conservadora-libertaria a la cabeza. Ni  siquiera le tocó con fuerza al presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970). Ya se ha dicho que el otro intocable, pese a la corrupción galopante, es José López Portillo "Por Pillo" (1976-1982).

      Echeverría estuvo cerca de dos años sujeto a proceso penal, saliendo exonerado, y es un caso único en la historia de México, además de  que el mismo Echeverría señaló sobre el 68 a la regencia del Distrito Federal. Los sectores más conservadores del PRI salieron de agua sin mojarse, en particular "Corona del Clavel", y Martínez Domínguez fue a lavarse la conciencia con el dirigente izquierdista Heberto Castillo.

       Ya se ha observado que la Brigada Blanca, encargada de reprimir a guerrilleros, fue creada como "Brigada Especial" con Echeverría, pero actuó intensivamente con "Jolopo" y, en el Distrito Federal, con protección del jefe de la policía capitalina, Arturo "El Negro" Durazo. Es posible hacer constar que, con Echeverría, la policía secreta hacía incoherencias, como una de amenazar con llevar al "kilómetro X de la carretera a Puebla" a exiliados que el mismo Echeverría había admitido. Con López Portillo, había todavía cierto cuidado pese a que algunas guerrillas centroamericanas utilizaban gente para traficar armas: no se capturaba a involucrados a pesar suyo, algo que se puede hacer constar. Desde tiempos de Echeverría, más de un exiliado podía abusar de la hospitalidad y hasta las prebendas recibidas, y sin retribuir a México. La llegada más masiva y a veces descarada de exiliados fue con López Portillo, con quien llegó -en pleno festín de "administración de la abundancia"- el autor del invento sobre Garza Sada. Era sabido, al mismo tiempo, que los exiliados no debían involucrarse en asuntos internos de México, y que eran vigilados. Exiliados de unas pocas nacionalidades se hicieron detestar por su prepotencia, como en otros países como Suecia o Francia. El hermano de Ernesto "Che" Guevara, Roberto Guevara de la Serna, aprovechó la atmósfera para secuestrar a Beatriz Madero Garza, con ayuda de Eleonora Guevara (sobrina del "Che"). Pero el asunto, al poco rato, con YSQ, volvió a ser "Echeverría", y la colocación de más de un líder del 68 -o hasta ex guerrillero-, aunque hubo excepciones, como Luis González de Alba o Gilberto Guevara Niebla.

       Echeverría dijo alguna vez no haber logrado gran cosa en su sexenio. Pero en cambio fue el chivo expiatorio de muchos que, contra las pruebas, "se le echaron de a montón" en más de un caso por no estar tal vez en tranquilidad consigo mismos, y para "dar un escarmiento" a cualquiera que intentara  un giro a la izquierda, por moderado que fuera, o un giro hacia cierta distancia ante Estados Unidos. A fin de cuentas, también fueron recompensados y quedaron impunes quienes optaron por la fábrica de culpables sobre el 68, Garza Sada, el atentado contra Madrazo y parcialmente el 71. Incluyendo gente que pasó pura y simplemente, incluso por "tonta útil", a la "libertad" de dedicarse a la labor mercenaria para grupos empresariales, y a la defensa de privilegios mal habidos (da click en el botón de reproducción).



PARA ÉSO TRABAJÉ...

 Como se observó hace poco, el regente capitalino mexicano en el 68, Alfonso Corona del Rosal, infiltró el movimiento estudiantil de ese año...