El portal "Substack" ha vuelto recientemente a abordar la cuestión de la disputa por las rutas marítimas comerciales en el mundo. Esto, a raíz de que China, que se ha autonombrado potencia "cuasi Ártica", se ha lanzado ya a utilizar la llamada "ruta del Norte" como parte de sus "nuevas rutas de la Seda", y que en este caso es Ruta Polar de la Seda.
Como se adujo en algún momento, más que puro capricho, el interés por Groenlandia por parte del presidente estadounidense Donald J. Trump no podía ser un capricho. Se trata más bien de buscar "disuadir" a los usuarios de la ruta antes mencionada y, a pesar de la oposición inicial europea, Estados Unidos logró que la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) se fuera a posicionar por el rumbo. Acaba de hacer ejercicios militares (Artic Centry), por Noruega, Finlandia y Suecia, con nueva infraestructura aérea y naval,, y cerca del GIUK Gap, el corredor naval entre Groenlandia, Islandia y el Reino Unido, de paso entre el Ártico y el Atlántico. El mensaje puede ser para el nuevo usuario de la ruta del Ártico, si es que quiere desembocar en el norte de la UE (Unión Europea): cuidado, y también con los europeos "abajo".
Pese a lo que parece mostrar el mapa común, la ruta del Ártico, que se ha ido descongelando con el cambio climática, es más sencilla que la del canal de Suez para unir a China y Europa: en vez de 30 o 40 días, o 50 yendo a dar la vuelta por África, la sedita polar es un trayecto de 20 días (China-Reino Unido, por ejemplo en el puerto de Felixstowe). Ya se ha hecho notar cómo hay diferencias entre la UE y Estados Unidos sobre Irán, cuando Washington, capital estadounidense, busca con Israel bloquear otra ruta China-Europa. La orientación general del mal llamado "Occidente colectivo" puede ser la misma y coincidir por ejemplo en la OTAN: bloquear a China y Rusia. En parte para colocar un "tapón" está prevista Ucrania, y evitar la peor pesadilla: la confluencia euroasiática de la UE y Rusia y, por extensión, China. Sin embargo, los globalistas prefieren obnubilarse con la "derrota estratégica" de Rusia, y tratar con China e India. En este sentido, en parte Trump se ha ido plegando, pero los Republicanos no renuncian a bloquear a China, como parte de las ideas del "Estado profundo", y considerando los antiguos consejos de alguien como Henry Kissinger, de no excederse en la presión a Rusia (aunque hay "halcones" que persisten en abrir los dos frentes a la vez, que era la idea de los "neoconservadores" de George W. Bush).
La ruta Ártica necesita de todos modos de rompehielos y los tiene nucleares Rusia, con la empresa Rosatom, ya que buena parte del mismo "corredor" está dentro de o en la frontera de Rusia. El conflicto en Ucrania, que data cuando menos de 2014 (no de 2022), ha buscado bloquear el paso Rusia-UE (pese a negativas como la eslovaca o la húngara), y de paso bloquear el paso China-Rusia-UE. Se trata ahora de disuadir a China en el sur y el norte de Irán, y de mandar un "mensajito" a los usuarios nuevos -chinos- de la ruta polar.
Cuando los Republicanos golpean, empiezan por la "retaguardia" latinoamericana, pero van más lejos, por lo que, como se explicó en su momento, el asunto del Canal de Panamá, con la invasión de 1989, NUNCA fue un problema nada más local o regional. Ahí están los ejercicios militares recientes en Panamá, que no tiene ejército (Panamax 2026, dizque para neutralizar una "amenaza narcoterrorista"). Aunque se quiera argumentar que se trata de la "seguridad continental", participan países de fuera de la región (europeos) y no está de más recordar el privilegio de la vecina Colombia de estar asociada a la OTAN. Tal vez por "seguridad continental" deba entenderse otro "mensajito", como el que se le mandó a Japón con la misma invasión de 1989: "abajo". Ahora, es explícitamente a China, "afuera", mientras Venezuela cambió de ruta hacia India -en vez de China- y el buen trato con Israel desde el secuestro del hoy ex presidente Nicolás Maduro. Salvo que el problema del control disuasivo de las rutas comerciales marítimas no exista y que en Panamá haya sido algo con la fealdad de "cara de piña", en Groenlandia un antojo de nieve y en Ormuz un arranque anti-milenario contra los persas, sin ninguna relación o denominador común entre nada. India ha sido invitada a dejar de comprar petróleo ruso -por Trump- e Israel es, como se dice, más papista que el Papa. Ya se sabe que lo que creen algunos que es Just Cause es ambición Just Because. (da click en el botón de reproducción).