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martes, 10 de febrero de 2026

TRABADO EL DOMINÓ

 Probablemente, como ya se ha sugerido, lo que le interesa de Cuba a Donald J. Trump, presidente estadounidense, es abrir alguna forma de negocios entre otros para los cubano-americanos, por lo demás fuertes en Florida y proclives a los Republicanos. Los puentes ya existen con los vuelos entre varios lugares de Florida y La Habana y las remesas desde Estados Unidos a Cuba, que son de gran importancia para la isla.

      No parece la mejor idea que China se apresure a gritar a los cuatro vientos que ayudará a Cuba: hay bastantes indicios de que "América para los americanos" es "y no para los chinos", de Groenlandia a Venezuela. Hay alguna presencia china en Cuba, pero limitada (por ejemplo, para paneles solares). Cuba no ha querido seguir el tipo de apertura china y, por momentos, parece haberse fijado más en Vietnam, que tiene buenas relaciones con Estados Unidos.

        Como ya se ha dicho, en Cuba no hay "comunismo" (ya que supone sobre todo propiedad social, no estatal), ni ya gerontocracia (en la Asamblea del Poder Popular, la edad promedio es de 46 años, y casi el 30 % tiene entre 19 y 30 años; Raúl Castro está retirado del Partido Comunista y de cualquier función gubernamental), es preferible no inventar presos políticos y "dictadura" supone intermitentemente un estado de excepción que, a la cubana, no tiene nada que ver con ninguna dictadura latinoamericana del pasado, con torturas (Chile), desapariciones (Argentina), grupos paramilitares (Haití), el país como fortuna propia y exclusiva(Nicaragua con Somoza), el encierro total (Paraguay), masacres indiscriminadas de población (Guatemala), etcétera. No se trata más que de robarle a la izquierda sus banderas en ademán libertario. Si tanta preocupación hay por las dictaduras, no es entendible que no se diga nada de las admiraciones de Jair Bolsonaro en Brasil o de José Antonio Kast, el actual presidente de Chile ("si Pinochet viviera, habría votado por mí"). El estudioso cubano-americano tiene un muy buen texto sobre los intentos fallidos de Raúl Castro por abrir la economía cubana. En cuanto a que el líder cubano, Miguel Díaz-Canel, no hace más que lo que le dicta Raúl Castro, es una mera suposición, salvo pruebas (Raúl Castro tiene 94 años). Tampoco hay dogmatismo en Cuba, entre otras cosas porque de marxismo no se sabe gran cosa. Otra cosa es que ciertamente Cuba no haya logrado una institucionalización previa y haya tenido de lo que se conoce como "bonapartismo".

         De igual forma, está de flojera oír -porque ya no se escucha- a parte del funcionariado cubano, como el presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto: según lo dice al periódico mexicano La Jornada, Cuba no quiere volver a ser colonia, pero no lo fue de Estados Unidos, que no estila tener colinias, Guantánamo aparte. Cuba está enfrentando con ética este "nuevo fascismo", aunque no sea ético decir que Trump es fascista sin demostrarlo: no se trata más que un tipo reflejo, el de "quedar bien" con "los compañeros". Desde luego, Prieto, de 75 años, solapador de corruptos en la diplomacia cubana, llama a la unidad porque el enemigo quiere que la gente culpe al gobierno de lo que sucede. Dice Prieto envuelto en la bandera -de Martí- hay, además de un "golpe colonial" -inexistente-, un ánimo desde Eisenhower de "crear pobreza, carencias, dificultades a la gente". Gente que en Cuba sabe como viven los diplomáticos, porque pueden viajar al exterior y ahorrarse las dificultades de quienes están adentro. "Colonialismo", "Fascismo", etcétera es para el público de compañeros y si acaso para timar a algún burócrata en busca de asesores. Para Prieto, que se declara "marxista lennonista", la verdad está por delante, por lo que se confiesa rockero y admirador de los "himnos de solidaridad" de Bruce Springsteen. No es la generación de Raúl Castro: es otra, a partir de los años '40, agazapada a la espera de legimitar su corrupción por la salida de la gerontocracia. "Cultura y nación van de la mano": no parece, por el antiguo agazapado Pablo Milanés, ya no recordado, que se hizo enterrar en Madrid, capital de España y de la antigua metrópoli de Cuba, cuando era colonia.

       Así que "traban el dominó" quienes atienden más al que creen que los está viendo, un espectador imaginario, tomado de testigo-, y se llenan de palabras sobre cosas inexistentes, cuando se trata de ver cómo diablos vuelve la luz, no de comprobar que de noche todos los gatos son pardos. Hasta donde es posible saber, "los que resisten" están más interesados -además de en tener luz- en que se deje a Cuba en paz y, si acaso, se encuentren canales de negociación con Trump. Urge más que dirigirse a los compadres -dime lo que quiero oír- para "quedar bien". La gente en Cuba no debe estar esperando que le manden palabras, menos sin significado. Y que bien, se pare lo del turismo con la idea de obtener divisas: fue un grave error que incumbe a la empresa GAESA, militar, y ciertamente hay dinero dando vueltas en el exterior, pero entre los más ricos de Cuba (uno por ciento de la población, 112 mil personas) no figuran militares: y si estos tienen ciertas ventajas, es por seguridad, salvo que se trate de tener generales en la inanición. Sería hora de dejar de entrecruzar partido y gobierno -como lo dijo Raúl Castro, y no fue escuchado-, para dejar de trepar con la "clientela del carnet", con la que también hay gente agazapada a la espera de llamarle "libertad" a la suya -de trepar y legitimarse- y "democracia" a dejar en la cuneta al que no tiene "conexiones" ni parientes en el exterior, o "amigos ideológicos". La "burocracia" no es una, ni se trata de dar en el festín estilo la Rusia de Yeltsin en los '90. Si la situación es difícil, no es nada más asunto del "pobre pueblo que sufre por culpa del Tío Sam". Como propusiera el cantautor Silvio Rodríguez, se trata de "revolucionar la Evolución" y de pararle a la inmisericordia, que no es nueva. Tampoco en la izquierda cuando en nombre de "su" pueblo prosigue para privilegios personales o de grupo, que fue toda la política "cultural" de la Revolución Cubana. Por más rock que le pongan (da click en el botón de reproducción).






TRABADO EL DOMINÓ

 Probablemente, como ya se ha sugerido, lo que le interesa de Cuba a Donald J. Trump, presidente estadounidense, es abrir alguna forma de ne...