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lunes, 25 de mayo de 2026

MESMAMENTE

 Marx llamaba "aristocracia financiera" al mundo de la alta finanza, del que decía que tenía por lo demás cierto gusto por lo "lumpen". Como sea, ha sido con frecuencia propio de aristócratas presumir "lo ancestral", con "linaje", como podía serlo para oligarquías latinoamericanas tratar de legitimarse con tal o cual antepasado español, aunque el fondo fuera ilegítimo y basado en el despojo -del indígena, para empezar. Estados Unidos es otra cosa, dicho sea de paso, al no haber tenido mayor tradición aristocrática, salvo un tiempo en el sur, y derrotada por el norte. "Lo que el viento se llevó" es muy poco para Estados Unidos, aunque fuera bastante en el escritor William Faulkner para describir ls taras de la aristocracia decadente. O dicho de otro modo, porque el sur estadounidense fue esclavista: Estados Unidos no tuvo Medioevo, y por cierto que tampoco grandes civilizaciones prehispánicas como antecedente.

      En la medida de lo dicho, a diferencia del mundo burgués en el cual se es "hijo de sus propias obras", en el aristocrática no falta sabrá Dios qué ancestro mitológico. Discutir de linajes y de ancestros es algo que tiene de regresión, y dicho sea de paso, casi no hay en el mundo pueblos "milenarios": se cuentan con los dedos de la mano. El problema con Irán, por "milenarios" que sean los persas, está en saber tal vez si, en su agresión y con Israel, el presidente estadounidense Donald J. Trump no empujó al endurecimiento de una "casta" que, sin serlo, se toma por Irán y reprime duramente hacia adentro (el Cuerpo de Guardias Revolucionarios). ¿Son los representantes del "Irán milenario"? Si es el cso, alguien debería demostrarlo. Tal vez sean como el presidente mexicano José López Portillo, de 1976-1982, que en la "administración de la abundancia" se creía Quetzalcoátl, suponiendo que fuera realmente en serio. La riqueza petrolera hace perder la cabeza (y la de Irán es, además, de gas). Por caminos similares dió la impresión de meterse el presidente ruso Vladimir Putin al remontarse varios siglos atrás, a la Rus de Kíev, y afirmar que rusos y ucranianos son el mismo pueblo. Para ese entonces, no había ninguna Rusia. Pero si a esas vamos, México, en nombre de Mesoamérica, está en todo su derecho de invadir gran parte de Centroamérica, hasta el norte costarricense. Ni quien objete si de "pasado ancestral" se trata: el presidente nicaraguense Daniel Ortega o el salvadoreño Nayib Bukele son, en el fondo, súbditos de la muy mesoamericana Claudia Sheinbaum, presidentA de México. Lo demás son puros "accidentes en la vida de un pueblo" (como el hecho de que la presidentA en cuestión sea de origen búlgaro y lituano). ¿Italia va invadir territorios romanos y Alemania los de antiguas invasiones germánicas?

         Como no tuvieon más aristocracia que la retratada por Clark Gable y Vivian Leight, los magnates estadounidenses, especialmente incultos, se "compraron" lo "auténtico" como obra de arte. Dicho sea de pso, si Trump la emprende contra Cuba, no habrá ningún gran ancestro que sacar, porque los taínos, a la llegada de Colón, se acabaron y no tenían tampoco mayor civilización. Muchos pueblos quedan entonces al garete, salvo que se pongan en la otra cara de la moneda: al reggae y sus derivados como esclavos liberados a la espera de volver a África (con desastres como el liberiano, tal vez, que fue un experimento estadounidense) o de que reaparezca al reino etíope !jah! del emperador Haile Selassie. Mientras tanto, a "Babilonia", para seguir a Bob Marley. A ver quién tiene la sangre más pura. O quien cree tenerla en su gueto lumpen de Trench Town. 

     Samuel Huntington, quien se inventó un "choque de civilizaciones" para servirse del islam contra Europa y Rusia, ni siquiera sabía qué hacer con América Latina, a la que le dedicó unas muy escasas líneas. Los magnates se podrán comprar la lámpara maravillosa, cuentos sufíes, experiencias con- mundos alternativos y no desvinculados de los "ancestros" (runas celtas, paisajes con dolmenes, druidas o maoríes neozelandeses porque "está hasta el fin del mundo" y debe presumirlo hasta Rómulo y el Tuira, lo que sea), como parte de la aventura del  yo. Muy bien, ¿y a futuro? Resulta que Estados Unidos no es una civilización: nadie, nunca, ha hablado de "la civilización estadounidense", tal vez por intuir que no suena bien. Civilización, en parte, la europea: aunque no se olvide que es una idea francesa, esa de civilización, a la cual los alemanes respondieron con la "Kultur", cultura no artificial, auténtica, por desabrida que resulte la combinación de cerveza, salchichas y chucrut. Los rusos andan no con la civilización, idea de la Ilustración francesa (pésimamente mal conocida), sino con el "mundo ruso". Puede haber, como en la Ilustración, interés por otros mundos y curiosidad. O puede cada uno agarrarse de estereotipos culturales. Trátese de "cultura" o de "civilización", es la negación de la existencia de clases. "Si os apetece"....El que recogió la idea de "diálogo de civilizaciones" es el español José Luis Rodríguez Zapatero, con ningún resultado, como mucho de lo que hace el PSOE (Partido Socialista Obrero Español).

        Como México es menos ignorante de lo que se cree, cuando los había los policías de crucero, al ver el comportamiento de los automovilistas, decía: "compórtense como gente civilizada". O sea que, en otra acepción, "civilización" tiene la misma raíz que "civilidad". Probablemente valga la pena, pero no se puede mucho cuando el dizque "neoliberalismo" se ha adueñado de lo que es supuestamente una "naturaleza humana" inmutable: cada mexicano lleva, además, un olmeca en su ser (probablemente más que al Mossad y a BlackRock, o que lo diga Giselita). A otra cosa intentó referirse en varias ocasiones y sin éxito el presidente Andrés Manuel López Obrador con la "revolución de las conciencias", la buena Cartilla Moral de Alfonso Reyes, la menos buena Guía ética para la Transformación de México y el "humanismo mexicano": entiéndase, ¿hay manera de salir del egoísmo a ultranza y de la "cultura" como simple patrimonio para el turismo?

      Aquí viene el choque cuando el analista de "inteligencia conceptual" Daniel Estulin por fin la tiene, aunque a tientas: efectivamente, lo que está en juego -y lo vió López Obrador- es más que "la próxima jugada", "cómo va la movida", "los escenarios", "el gran juego", la "partida", etcétera: es de dónde puede salir una concepción del Hombre -ser humano- que no se reduzca a "sus intereses" al fin y al cabo entendidos como negocio ("y yo qué saco de ésto"), en el "transhumanismo" incluido. Nada más puede decirse que la tradición humanista de Estados Unidos es muy poca, y que probablemente no haya respuesta en que China sea la "gran milenaria" y se haya puesto- como Estados Unidos- "a lo grande", tomándose por el nuevo Imperio del Medio y apostando a aterrizar siempre en el "centro de las rivalidades" como quien cae entre el yin y el yang. No vaya a ser ahora lo que se conoce como "nacionalismo de Gran Han". La pregunta de Estulin como quiera es de la mayor importancia (del orden superior y el lugar en él del ser humano), y metafísica/ontológica: ¿quién puede ser portador de una visión alternativa del Hombre, si se alcanza a ver -no es seguro- que la visión del capitalismo financierizado es en realidad inhumana y enajenante? Probablemente la solución no la tenga el ayatolá gay Mochtabá Jamenei. No es muy complicado entender por qué la búsqueda - que, dicho sea de paso, se hizo también en algunas ideas del presidente ecuatoriano Rafael Correa-se complica si se reduce la experiencia alternativa a falta de papel higiénico y terror. Cuando menos, de China cabe preguntarse no por cifras a lo Viagra, sino por lo que pueda tener el país de contribución a humanizar el mundo. Si acaso hay algún problema de civilización, habría que saber si el capitalismo actual (no en su conjunto y "desde siempre") es capaz todavía de proponer algo, aunque no se pueda proponer nada más contra él y desde el mundo primitivo -otra pasión de compradores de arte y donantes de becas para antropólogos (da click en el botón de reproducción).









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 Marx llamaba "aristocracia financiera" al mundo de la alta finanza, del que decía que tenía por lo demás cierto gusto por lo ...