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sábado, 30 de mayo de 2026

LO MÁS SEGURO ES QUE QUIÉN SABE

 Red Voltaire fue durante mucho tiempo un referente de información y análisis alternativo, pero ahora no sólo está limitado, sino que Thierry Meyssan, el fundador, dice cosas cuando menos extrañas.

       Ya no se recuerda lo sucedido en la antigua Yugoslavia en los '90, cuando se satanizó a "los serbios", al líder yugoslavo "carnicero de los Balcanes" Slobodan Milosevic y a quien, como le ocurriera al escritor austríaco Peter Handke, quisiera tener otra visión de las cosas. Milosevic, reconocido como inocente, ya no está. Yugoslavia pasó a museo, y ni quien se acuerde de cómo, hasta hace poco, desde las calles de Zagreb, capital, hasta los vestidores de futbol, más de uno de Croacia entonaba canciones pro-nazis. Primer error de Meyssan: Hitler nunca se propuso liquidar a "los eslavos", y aceptó en cambio aliarse con eslavos pro-nazis como los croatas, parte de los búlgaros, de los eslovacos, los bosnio-musulmanes y, claro, ucranianos del centro -en donde Hitler llegó a instalar su cuartel de guerra, stavka, no lejos de Vinnitsa- y el occidente. Tampoco hubo exterminio sistemático de polacos ni checos. Y el problema con los rusos era de otro orden.

      Como sea, no faltó quien se creyera en los '90 el cuento -ya, es de "narrativa"- de "la Gran Serbia", mientras se trataba de otra cosa: de destruir Yugoslavia y su ejército, aunque éste no salió derrotado realmente en 1999. Mientras se propagaba la perorata sobre "la Gran Serbia", los serbios fueron sacados -"limpieza" mediante- de Croacia, en particular de Krajina, y luego, también mediante la fuerza y de modo muy poco "amigable" -otra "limpieza" a balazos- de Kosovo, hoy país (no reconocido por Serbia), por lo que, fuera de Serbia, no quedó sino la "república serbia" de Bosnia. Para ese entonces, los antecedentes pronazis ostentados de croatas y bosnio-musulmanes no importaron. Ante el paulatino desmoronamiento de Yugoslavia, algunos, no todos (y bajo empuje estadounidense, como el serbio-bosnio Radovan Karadzic) se pusieron a lo "panserbio". Que acabó peor: Montenegro se separó y Serbia se quedó sin salida al mar. Para entonces, los yugoslavos, sobre todo si serbios, estaban conscientes de que era una maniobra como la de Hitler, que estaba ligada con la intención de agredir a Rusia (como antes a la Unión Soviética). Los "panserbios" no sirvieron de mucho.

         Después de intervenir en el Donbás en lo que fue una búsqueda por evitar una masacre más de habitantes de la región, surgieron "acelerados" del "mundo ruso", más después de la anexión previa de Crimea. Del estilo "donde hay un ruso, ahí está Rusia", y hasta lo dicho por el presidente ruso Vladimir Putin sobre el origen común de rusos y ucranianos, luego hace siglos de la Rus de Kíev, que ni siquiera hace gran consenso entre los historiadores rusos. Parte de la anexión de Crimea fue evitar un problema mayor con la Flota Rusa del Mar Negro.

      Meyssan se metió extrañamente a hablar de los territorios hoy parte de Rusia (salvo una parte de Donetsk, aún en disputa) como "Novorossiya", designación de tiempos de Catalina La Grande ("Nueva Rusia"), aunque para decir que no definen ahora la identidad de la Federación Rusa. Se trata de una creación de finales del siglo XVIII que incluía la ciudad portuaria de Odesa y Dniepropetrovsk (antes Yekaterinoslav), dos ciudades grandes de la actual Ucrania, mientras una tercera más, Járkov, era parte del imperio ruso. Putin no ha llevado la guerra al antiguo territorio de "Novorossiya", ni por ende al "mundo ruso". No hay nada "panruso". Esto quiere decir que hay parte de confusión en allegados al gobierno ruso o algunos de sus miembros y entre algunos en el exterior. Fuera de la "cuestión judía", un atavismo alemán propio de "pueblo de señores", Hitler iba contra el "judeo-bolchevismo", no contra "los pueblos eslavos". La línea "étnica" está descartada -como lo estaba en buena medida para Milosevic, salvo por lo emblemático de Kosovo-. Quien se sirvió de asuntos dizque "ancestrales" tal vez sea quien, como señala Meyssan, prepara la gran inversión estadounidense en la república serbia en Bosnia. Como no se trata de "etnias", no hay motivo para que, contra lo que dice Meyssan haciéndose eco de "acelerados" rusos, como el ex presidente Dmitri Medvédev, un "tratado" haga rusa a Odesa. Tampoco se trata de hacer un referéndum en toda la antigua Novorossiya. Si un habitante de Transdnistria pide nacionalidad rusa y Putin la otorga, es entendible, pero Moldavia no está preparando una masacre de rusos en esa franja ni se trata de ir a meterse militarmente.

         De lo que se ha tratado, pese a las "calenturas" de unos y otros, es de que, además de cesar las agresiones contra los rusófonos del Donbás, se deje de hacer de Ucrania una plataforma -como ha venido sucediendo- de agresión contra Rusia, para lo que es necesario saber si el "presidente" ucraniano Volodímir Zelenski sabe de algún límite y si se puede terminar de desalojar a los neo-nazis de Ucrania. Como lo señala Meyssan, lo que queda del parlamento ucraniano decide destruir 100 millones de libros rusos -más "limpieza"- y prohibir la Iglesia más importante del país, con apoyo de la CIA (Central de Inteligencia Americana). Fuera de lo anterior, se trata de dejar fuera de estado de dañar al ejército ucraniano, para lo que deberían existir medidas más drásticas de Rusia.

       Es un disparate de Medvedev volver sobre la reunificación alemana, por más que Alemania no parezca entender que su tiempo ya pasó y se rearme inventándose cualquier cosa sobre Rusia. Rusia no se opone a la entrada de Ucrania a la UE (Unión Europea) y la ampliación de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) no se puede echar para atrás. De lo que se trata es de sentido del límite, no de ponerse a las revisiones "ancestrales", pese a burradas del propio Putin; el límite está en no poner en riesgo al Estado ruso mediante una acción ofensiva. El presidente francés, Emmanuel Macron, va de salida. Trump no concreta y Zelenski no parece ya poder detenerse. Queda por saber si el Reino Unido y Alemania pueden parar entre sus élites, pero probablemente no tenga caso tirar sin que se sepa qué facción dominante se impone. Una cosa es enfriarle la cabeza a un agresor cierto, y otra perder la sangre fría en un arrebato de "chovinismo de gran potencia". Más la enfrían, mejor, si bien la enfriada supondría crear una línea de seguridad en el frente -de lo que ya habló Putin- y no esperar a la siguiente ocurrencia neonazi para golpear con dureza al mando ucraniano. (da click en el botón de reproducción



LO MÁS SEGURO ES QUE QUIÉN SABE

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