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martes, 7 de julio de 2026

SÍ SE PUEDE

 La parte más básica del asesinato de Luis Donaldo Colosio, candidato oficial a la presidencia mexicana en 1994, está prácticamente resuelta, salvo que el "llanero solitito" al parecer no ha querido terminar de atar cabos. Según ese presunto "asesino solitario", Mario Aburto, y su familia, él conocía de tiempo atrás, gracias a otro asistente al lugar de los hechos, al muy "poderoso" Jorge Antonio Sánchez Ortega, con quien estuvo preparando un "plan encubierto", aparentemente para ser "alguien en la vida" y tal vez con la creencia de salir impune. Salvo que, por su personalidad, Aburto fue utilizado en una acción coordinada de la que resultó el chivo expiatorio, para hacer o intentar un linchamiento que, como todo fenómeno ideológico, desplazara la búsqueda y la encaminara a eliminar la posibilidad de un crimen de "Estado" -que fue en realidad un golpe desde el gobierno y una facción del mismo contra el Estado mexicano. Prácticamente, un golpe de Estado para ir terminando de descabezarlo.

          Según lo ya establecido por la defensa hecha por Jesús González Schmal, todo el proceso de Aburto está viciado de principio a fin. Aburto no disparó, sino que fue una "madrina" o informante de la Policía Judicial Federal, Ernesto Rubio, "El ruco", asesinado a las pocas horas -algo común en este tipo de casos. El segundo tirador fue Sánchez Ortega, coordinador del caso por parte del CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional). Rubio y Aburto estaban "agarrados", el uno por violento y el otro por problemas de personalidad, y agarrados en un país con hábito de engaño y de "maniobras envolventes" para coaccionar. Lo único que falta por saber es un poco más del detalle de cómo fue a caer Aburto en la red que le prometió "la grande".

     Si la siguiente es seguir la pista del CISEN, aunque ya prescribió, hay dos modos: el primero, saber quién y a través de qué mecanismos asediaba a Colosio al grado de insinuarle o pedirle que renunciara a su canidatura, a lo que se negó. De las personas de altos cargos políticos llamadas a declarar, no es difícil descubrir quién miente., en contraste con lo que dice el propio expediente. Aunque "la voz del pueblo" se esté equivocando y la  "opinión pública" con frecuencia no piense en proteger a quien no fue, pero repartió privilegios enquistados hasta hoy. YSQ probablemente ya dió su versión con la historia del "Negro" Martínez parcialmente ficticia.

         Tiene razón el hoy ex presidente Andrés Manuel López Obrador cuando afirma que la justicia está por encima de la ley -seguramente más aún cuando se usa la ley para dejar impunes a los delincuentes. La historias de "perdón" estilo tarjetita de Sanborns de Luis Donaldo Colosio Riojas no sirven, porque parece que tampoco oye: no es cosa de papi, sino de saber hasta cuándo  van a distorsionar la ley quienes debieran de servirla, dejando a la gente agraviada, y encima manipulada  por los grandes medios de comunicación. En cuanto a Aburto, convertido en estudiante de Derecho y que ya lleva loablemente parte de su proceso, por cuenta propia, todavía puede terminar, como al parecer lo desea, de explicar que es inocente, y de cómo fue a dar en la ratonera de Lomas Taurinas, para lo que, si es de lo que se trata, debe ser protegido y terminar de redimirse, por si acaso es religioso y no se da cuenta de que el asunto es no "del pueblo", ni de la  mafia del poder ni de sus medios, sino de lo que se conoce por "interés público", es decir, para todos, en plan de igualdad ante la ley, y no para beneficio faccioso ya antes señalado aquí: el mismo que planteó que "había que parar a YSQ" y que el "humillado Colosio se iba a desquitar", dando a entender desde la cercanía del entonces  procurador, y antes de los hechos del 23 de marzo, algo más que un "clima": una acción que el mismo procurador ya tenía resuelta antes de cualquier indagatoria. Impunes, como es la ley mexicana, los habrá según "la ley es la ley": pero para la justicia hay resquicio (da click en el botón de reproducción).



SIN AGRAVIO Y SIN RENCOR

 Es posible encontrar suficientes elementos para afirmar que aunque el "llanero solicito", Mario Aburto, no fue quien asesinó a Lu...