El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa ha considerado en algún momento dos cosas: las dificultades para establecer una democracia en las condiciones actuales de los medios de comunicación masiva, y la existencia de un proceso de des-civilización dado que más de uno ya perdió la idea del límite. Ambas cosas van ligadas, ya que más de un medio de comunicación no tiene efectivamente idea del límite. En México, basta con ver la forma de golpear de algunos: sin la menor pausa, con cualquier pretexto, de modo más que reiterativo y hasta con saña, y sin importar errores que o son propios de la ignorancia, o de la mala voluntad, o de ambas cosas. Hay casos muy fáciles de probar. Ya que se quejan de "listas", son estos mismos medios los que han SEÑALADO CON EL DEDO -el índice cuasi inquisitorial- a más de un político. Se trata de lo siguiente, porque los medios ya han sido advertidos (desde hace bastante tiempo, no de hoy) incluso en la SCJN (Suprema Corte de Justicia de la Nación): no les corresponde ANTICIPARSE A CONDENAR al margen del aparato judicial y, sobre todo, por encima de éste. Por favor, sus "testigos protegidos", "reportes de inteligencia", "fuentes del más alto nivel" y el último periódico estadounidense no son forzosamente válidos.
No se necesita mucha perspicacia para ver que se ha tratado de "des-radicalizar" al Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa), hasta donde es radical (y no lo es tanto), para evitar la frontalidad que tuviera el presidente Andrés Manuel López Obrador y excluir a los cercanos a él, en sincronía con Estados Unidos, como en el caso de Adán Augusto López Hernández (¿y las pruebas, no los indicios que no llegan muy lejos?) o Andy (Andrés) López Beltrán, privado de su visa estadounidense. ¿Y Andrea Chávez en Chihuahua, habiendo sido cercana a López Hernández? Incluso: ¿para cuándo el trámite que legalmente corresponde con Rubén Rocha Moya, cercano a López Obrador? No se está inocentando a nadie, pero hace rato que la oposición, básicamente PRIAN (Partido Revolucionario Institucional-Acción Nacional) y la supuesta novedad "Somos México" debiera entender que tarde o temprano se acaba la fabricación de culpables (con las muy felices pruebas de Israel Vallarta o Brenda Quevedo). ¿Por qué ignorando una votación de magistrados, no todos "del acordeón", el "periodista" "Cero" Gómez Leyva sigue sosteniendo que Vallarta es un secuestrador? Esto es una lista (puesto que se siguieron con media familia Vallarta). La gente en la política cercana a López Obrador es también una lista. Además, con la saña de emprenderla contra la familia (ah sí, Pío y Martinazo, con "pruebas" obtenidas a la mala, como varias de las de "Bobby me dijo"). Cualquiera de la oposición tocado es una pobre víctima de "persecución política", o sospecha de tal, ahora que Ángel Aguirre se suma Silvano Aureoles y Francisco García Cabeza de Vaca. ¿O no hay cancha pareja? La ideología de la que se huye consiste en dos cosas clásicas: desplazar el tema (de Aguirre a la "persecución polít México ya huelen a lo que algunos han llamado lawfare. Para aprovecharse de lo que Correa ha llamado el lado "novelero" del latinoamericano: si yo clarito lo ví y ahí estaban mi primo, Camelia y Emilio Varela cuando "El Mayo" le pasó tres kilos de coca a Rocha Moya, y todo culichi lo sabe. Rocha los puso en las llantas del carro. Luego, si el gobierno no hace nada, es que "algo trae" y de seguro es cómplice.
Llegó pues el intento de lawfare a México, hasta nuevo aviso a carga de la prueba, denuncia y proceso. Pero no "por ahí andan diciendo". Lo lastimoso es que, como en el debate sobre "derechos de las audiencias", se está perdiendo en casos de periodistas serios, analíticos y comedidos la independencia de criterio por gremialismo, pero además por herencia nacional-popular: "sabor a PRI", no porque a nadie le vaya a ocurrir lo que a Julio Scherer, por ejemplo, sino por lo de la "crítica al poder" por "principio" (y no por principios, lo que es distinto); la "buena crítica" contra el sempiterno "mal gobierno" (sólo parece que realmente se salvó uno: el seductor de la patria). No se puede decir que a veces hay buenos políticos, y honestos (ah no: que se vayan todos), y periodistas además de malos, muy deshonestos. Lo segundo es, vaya, un "atentado contra la libertad de expresión", convertida en que cada quien pueda decir lo que le venga en gana, en exhibición de "la libertad". ¿Libertad de difamar, calumniar porque no quema, pero tizna, de aprovecharse de recursos que otros no tienen para distorsionar? Es como en el programa "La corneta" y su "conversación": no se es infantil como para escandalizarse de provocaciones sexuales interminables, sino adulto para preguntarse si aún hay o ya no cabida para un mínimo de civismo.
En el cretinismo, tal vez algunos crean que, como es "mercado", se trata de "libre competencia" y que cada uno se rasque con su rating, sin tomar en cuenta si hay monopolios o no, o cuando menos poderosos intereses económicos que tienden a buscar acaparar. Claro, no querrán ninguna "interferencia" gubernamental que regule nada. Ni siquiera es de éso que se trata, sino, si hay des-civilización, de saber si todavía cabe en los medios de comunicación masiva una forma de expresión que sea respetuosa (y no lo invierta todo), en vez de un Héctor Aguilar "Come in" diciéndole "pendejo" a López Obrador, un Ricardo Salinas Pliego con un trompabulario lumpen (como el Escorpión Dorado), una odiadora (éso sí) ya echada a perder como Lilly Téllez contra los changoleones, una oratoria como la de Javier Lozano, ríos no de leche y miel sino de mala leche como la de Beatriz Pagés, sesiones legislativas de box como las de Alejandro "Alito" Moreno o ya la caída de Rubén Moreira en el "lero, lero" propio de un kínder, a lo que añadió "MoReNa en Coahuila dió las nalgas". ¿Esa es la conversación pública que quieren defender?¿O los alaridos y berridos de Loretito y la voz aguardentosa del "Teacher"? Quién sabe cuánto tiempo tomará remediar la confusión entre "popular" y "panchito de Observatorio" -ya va para décadas-, mezclada con arrogancia a la gringa y con banda sinaloense. Para esta gente, franqueza es lo lépero y, en cambio, hay que perseguir a los frontales de MoReNa (que no son Taibo II y "se las metimos doblada, compañeros", que se olvidó del "compa" y se quedó en lo "ñero") y a quienes no dejan corromperse y corromper a gusto (hasta el vocabulario). Si se les dice "malandros", acuden a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pero, como dijo alguna vez otra joya de la patología, Pedro Ferriz de Con, a propósito de la palabra "pendejo": no te estoy insultando, te estoy definiendo. Mejor tener a algunos -los del "ecosistema"- en la mira y sin difusión ilícita: no tienen remedio, son un peligro para México (lero, lero) y no por choteo, sino porque a estas alturas creen que sería todavía más entretenido si el libertinaje termina en injerencia sinverguenza estadounidense, del tipo de la propuesta por el "halcón" de Guerra, Peter Hegseth, quien ya metió la pata en Irán y es también "todo un caso". (da click en el botón de reproducción).