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jueves, 2 de febrero de 2017

LA LIBERTAD NEOLIBERAL

Hay una economía que sustenta al "neoliberalismo" y sirve para creer que, después de todo, hay la famosa "libertad de elegir" de Milton Friedman y "libertades" para dar rienda suelta a las preferencias (de todo tipo, por lo demás).
        A un nivel de ingreso dado, se puede tener una lista de productos (unos churrumais, un gansito Marinela, un yakult, una Pepsi, unas galletas de avena Quaker Oats, etcétera) que se pueden "combinar" o "agenciar" de distintas maneras, considerando precios y otros factores: uno querrá un gansito y dos Pepsis, otro un yakult y las galletas de avena (!el ecologista!), uno más dos bolsitas de churrumais, etcétera. Pareciera que las posibilidades son infinitas. Esto del modo de agenciar preferencias puede repetirse a otro nivel, si lo que está en juego es un Mercedes Benz, una semana en Las Vegas, un crucero por el Caribe y el enganche para un Loft. Uno querrá (!el turista!) la semana en Las Vegas y un crucero. Otro preferirá el Loft y uno más el adelanto para el Mercedes Benz, siempre a determinado nivel de ingreso. Nótese que alguno podrá querer el Mercedes e irse de crucero. Todo sucede en el mundo del consumo: el inversionista podrá escoger "combinaciones" de los factores de producción (tierra, trabajo y capital): el trabajo aparece apenas como un "servicio" más a combinar con los otros factores para ser consumido.
         Desde luego, esta economía del consumo (desde mercancías hasta factores de la producción) no menciona nunca las condiciones de producción y así, cualquiera puede combinar sus preferencias como mejor le plazca y para lo que sea....a condición de olvidar las diferencias de ingreso y su origen. El tema es tabú en la "sociedad de consumo". Se omite que las diferencias de ingreso tienen su origen en diferencias en el acceso a la propiedad. Cierto, hasta quien tiene muy poco es propietario: de su fuerza de trabajo, por ejemplo (!pues que la venda y se ponga a trabajar!).
      Elegir da un "plus", sobre todo si el valor añadido es "marca de clase". Lo que ocurre, para seguir a Michel Clouscard (La bëte sauvage-La bestia salvaje) es que "el significante" se desplaza en busca de variantes del "plus" (manipulando todas las combinaciones que se quieran) sin tocar jamás el orden del significado ni del referente (por ejemplo, qué significan las diferencias de ingreso). En el mundo neoliberal, donde se compra en vez de ganarse, donde la "sociedad de consumo" es incapaz de organización, donde el "mercado del deseo" ha tomado el lugar del interés público, no se habla del "orden de la necesidad" y se hace como si no existiera. El fantástico mundo neoliberal ha salido del reino de la necesidad para entrar en el de la libertad. Al menos a determinado nivel de ingreso.