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jueves, 12 de marzo de 2026

SAL SI PUEDES

 Los medios de comunicación no están dando atención adecuada a la evolución de la política exterior de Estados Unidos, reduciéndolo todo a lo que parecieran cuestiones casi personales. ¿Se le antojó al presidente estadounidense Donald J. Trump secuestrar al ex presidente venezolano Nicolás Maduro y a éste "lo traicionó Delcy"? Esto no dice nada de los intereses en juego. ¿Por qué no se hizo en Venezuela lo que en Irán?¿Y qué cambio interno representa la nueva presidente venezolana, Delcy Rodríguez, más allá de apertura a inversiones estadounidenses?¿Sabe Estados Unidos mejor que Venezuela cómo actuar sobre posibles facciones internas?¿Por qué, más allá de la hora de las complacencias hacia Israel, lo que en Irán parece ser una decapitación controlada y cuando no es un secreto que hay diferencias internas en el gobierno iraní? Todo lo anterior, para ahorrarse el sensacionalismo de "cada momento como yo nunca imaginé", la "guerra mundial" que ya debe estar en la Cuarta o Quinta -si se declara una a cada instante-y el mundo de la información convertido en subsidiaria de las patologías de la Bolsa. Para que el sensacionalismo sea también cotizarse, y con un mar de "que sube y que baja" de lo que sea.

         En 1985 se publicó un libro de Frank Barnaby intitulado La guerra del futuro, aunque se refiriera nada más a la siguiente década. La edición en inglés era de 1984. Apenas el último año del líder soviético Yuri Andropov. En el capítulo II ("Donde ocurren las guerras"), el autor mostraba barquitos azules en el Caribe, Groenlandia, la entrada del canal de Suez, el Estrecho de Ormuz, el mar de Japón (donde Trump se andaba peleando con el gordito norcoreano hasta que se hicieron de a buenas), y el estrecho de Malacca, además de los cabos como el de Buena Esperanza y el estrecho de Magallanes -Cabo de Hornos (Chile y Argentina), la entrada de Gibraltar (Trump fue a enfrascarse en un pleito con el premier español, Pedro Sánchez) y el mar del Norte (que obedezca el Reino Unido). Hasta donde exporte por mar, Trump está vigilante, y hasta donde importe por mar, China seguramente ya habrá entendido. Calladita se ve más bonita. Algo distinto de la obsesión Demócrata con el "corazón de Eurasia" y la añeja geopolítica anglosajona. Aunque como sea, el mapa que daba Barnaby no excluía regiones preferidas del desorden Demócrata, del norte de África al Asia Central, de "primaveras árabes" hasta "revoluciones de color" y hasta de "tulipanes". Llama la atención en el trazado del mapa de Barnaby, siete años antes del fin de la Unión Soviética y antes de la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov, el encogimiento soviético y de Rusia, en nombre del islam, y un posible espacio de conflicto en Europa. Ante un Derecho Internacional muerto y unas Naciones Unidas acabadas, mucho de lo predicho por Barnaby ha ocurrido, como focos de conflicto, incluyendo el Sahel africano, Oriente Medio, Afganistán e Irán. El arco islámico está claro y no ha hecho más que perder en grande y llegar a servir -aunque haya excepciones como la misma africana del Sahel- de ariete para "mensajearse" con Europa, Rusia y China (por lo que Japón es un aliado muy seguro). El inventado "choque de civilizaciones" ya está en el mapa de Barnaby en 1984.

        Como uno de los barquitos azules del mapa de Barnaby da a Venezuela, Nicaragua y el canal de Panamá, el mismo mapa fue mostrado a algunos panameños después de la invasión de Panamá en 1989, y casi ninguno hizo el menor caso. Fue antes de la desaparición de la Unión Soviética que dió, por cierto, en el conflicto (el primero) de la Chechenia rusa -e islámica. Ya desde entonces más de uno se hacía avestruz mientras se mostraba a las claras, saltando a la vista, expuesto, con "donde ocurren las guerras", el "medio" como "mensaje": la enorme encrucijada para disuadir a europeos, rusos y chinos de aspirar "a lo grande". Parte del mensaje en Irán es para China y parte para la Unión Europea. Rusia dice más frontalmente porque, cuando es Demócrata, el asunto va con ella. Rusia también opera sobre las diferencias internas iraníes y con cautela, desde hace tiempo, pese al apoyo a Irán en materia de reactores nucleares. Rusia era garante hasta que Estados Unidos y "socios y aliados" lo torpedearon todo en 2025 de la vigilancia de que Irán procediera con fines exclusivamente pacíficos, a través de la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica) y la Resolución 2231 de Naciones Unidas. Por lo demás, Naciones Unidas no hace más que desconocer propias leyes.

         Trump calculó mal en un asunto que tiene para él efecto bumerán, por más que "mensajee" a China, y que no logra un cambio de "élite" en Irán, interés de ir matando líderes selectivamente para obtener un recambio. Israel, por su parte, apuesta a la destrucción de todo gobierno o de una regresión peor para el "caos controlado" y despedazar a un país que, como Irán, tiene un 65 % de minorías (!). Trump está en la trumpa (!) clásica de una derecha que, en este caso, tratándose de Israel, no puede pasarse de rasgos criminales. De todos modos, el conflicto es localizado, pese a sus "mensajes", y no es novedad en Oriente Medio, salvo que Israel va con el ala Republicana dura del "Gran Medio Oriente Ampliado". Del "plan Wolfowitz/Rumsfeld" (Perle y el desquiciado Richard Cheney)  para despedazarlo todo (dividiendo a Irán cuando menos en dos, con su parte de Baluchistán -Sistán-Baluchistán, sunita, e "independiente" del lado paquistaní, a la entrada de Ormuz: justitito), salvo Israel, ya no faltaba más que un país por atacar. Trump está equivocado de cuatrienio, de tan mal que suele escoger a algunos de sus amigos: se le puede ir media MAGA (Make America Great Again por andar de PNAC (Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense). Como decía el chiste, que alguien "Medio Oriente" a Trump (da click en el botón de reproducción).



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