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miércoles, 22 de abril de 2026

DAME GASOLINA

 A fuerza de destruir, un buen día se destruye el sentido de la vida, y algunas generaciones tienden a creer que no lo hay, porque la vida no trasciende y desemboca en la muerte, que es la nada. No queda más que un "sentido" alienado (es decir, sujeto a fuerzas extrañas al ser humano). Un "alienado" puede muy bien creer que no hay más sentido que el propio ego y decidir por cuenta propia "hacer algo que trascienda". En términos más "clínicos", un "alienado mental" es alguien con una patología grave: por lo general, un psicótico o un esquizofrénico, el primero que "oye voces" y el segundo que tiende a incoherencias. Si le encontraron un mensaje del "más allá" que dice haber recibido "la orden", el tirador de Tíotehuacán estaba psicótico. "Una voz" le dijo que fuera a armar un tiroteo en la pirámide de la Luna, y nada más falta por saber por qué esta persona no estaba bajo supervisión médica, entre otras cosas para saber si no había anomalías cerebrales que explicaran la patología.

        El joven que hace algún tiempo se metió con una guadaña a "escabecharse" -como se dice coloquialmente en México- a un conocido en CCH Sur (Colegio de Ciencias y Humanidades) estaba psicótico y había explicaciones anatómicas, lo que por lo demás alta a la vista en la fisionomía, como algo no va en la expresión del rostro del tirador de la pirámide. En el caso del ceceachero, fue la clásica negligencia del subdesarrollo, puesto que la familia había alertado sobre los problemas del que finalmente fue a matar a un compa. El joven estaba ligado a un sitio que se llama Incel Community, donde hay hombres que se quejan de que un 80 % de las mujeres confunden la atracción con el estatus. Al verse sin futuro, y además con una predisposición, el ceceachero se la "cobró" con el que se encontró a su paso. No se trata de un problema de seguridad en planteles, sino de negligencia -frecuente a ciertos niveles en la universidad pública-, por lo que no se trata tampoco de "implementar protocolos", sino de atención, y además, individualizada, en vez del mantra del país ("me vale m..."). La inquietud por la salud mental no se reduce a la población estudiantil, por ser "joven": más de un profesor o un investigador tiene rasgos patológicos, de perversión narcisista en particular, aunque hay perversión a secas y no es posible ni siquiera que una denuncia surta efecto, porque se "tapa". Es una forma de violencia atribuir problemas de salud mental en exclusiva al alumnado. Para colmo, el ceceachero fue al botiquín. Un ánimo selectivo y de "escarmiento" -el chivo expiatorio- y la más pura demagogia, además de un juez bajo presión mediática para ignorar pruebas periciales. El castigo era otro: un centro de rehabilitación psicosocial, y por cierto que alguna regulación, cuando menos, para sitios como "Incel Community", salvo (aquí está la pérdida de sentido) que por "libertad de expresión" haya PERMISIVIDAD con cualquier cosa y pueda entonces suceder cualquier cosa: por ejemplo, que un sitio en la Web sirva de combustible para un carrito con brotes psicóticos. Es muy simple: perdida la atención individualizada y sostenida, da igual que se ponga un protocolo para revisar si los estudiantes llegan o no al CCH con guadañas o "kampas". Igual las pueden usar en otro lugar, más que los brotes psicóticos son de repetición. Dicho sea de paso, Lex Ashton (!), el estudiante, pudo tener acceso al "combustible", que gracias a los sesentayocheros ("prohibido prohibir") y no hay plena prohibición.

        Si una "voz" le habló al tirador de la pirámide, es también psicosis. No sirve de nada poner protocolos antiarmas a la entrada de Tíotehuacán, porque lo mismo puede suceder, por ejemplo, en un transporte público. Algo de otro tipo falló, y tampoco viene al caso lanzar, como lo hizo Estados Unidos, algo así como una "alerta de seguridad Pirámides". El tirador estaba ligado a otro sitio, True Crime community, que glorifica este tipo de hechos "a lo Columbine": otra vez combustible. Ni atención para prohibir que se riegue combustible, ni atención adecuada para el que por tal o cual motivo es un cerillo o encendedor ambulante. Tampoco se "monitorea" a quienes hablan de estas comunidades de muerte como subculturas: ¿matar es hacer cultura?. Tampoco es asunto de "amor y paz" en vez de "discursos de odio": que uno odie a tal o cual no tiene por qué implicar ir a "escabechárselo". "Prohibido prohibir", "amor y paz", rechazo al "odio"... y protocolos. Pero cero intervención para prohibir esas "comunidades" (legitimadas desde el momento en que se les llama "subculturas").

       Y como es "subcultura", el compa de la pirámide dió cátedra. Primero, les recordó a unos cuántos turistas que la pirámide de la Luna es un lugar de sacrificio, entiéndase sagrado, y no de entretenimiento para irse a sacar la foto o, digamos, el entretenimiento de la selfie (o para crear Walmarts cerca y ceremonias esotéricas dejando un tiradero de basura). Pero no, no fue una defensa del aborigen, porque el audio de los hechos permite escuchar al tirador dirigirse a las víctimas como si acabara de llegar con Hernán Cortés: señora, muévase como si fuera a follar (¿qué, no es coger?), a ver guarros, y el uso del vosotros que seguramente no es propio de la alcaldía Gustavo A. Madero, de origen del tirador, del tipo "presentaos y recoged vuestra credencial del INE" (Instituto Nacional Electoral). Entre la piedra de los sacrificios -"os voy a sacrificar"- y una presencia española como para Juan Miguel Zunzunegui (qué no se habrá metido el tirador), resuelve magistralmente, con su "subcultura" mestiza: ¿oísteis, putos?. Se reitera una palabra mexicana que los porteros de más de una selección extranjera deben haber oído. Eeeeeeeh.....p.....Tesis, antítesis, síntesis: un tirador dialéctico. Además, con sentido de lo milenario, y banda, como los que repiten "nunca amenaces a un iraní" (suena a Bronx, pero, en fin). Cuando aumenta la masa de la población, simplemente aumentan los riesgos probabilísticos de que haya uno que otro enfermito más. Es por lo mismo que no se riega combustible. En vez de reiterar en la fortaleza milenaria de las pirámides e ir a decir en Barcelona "vengo de la pirámide del Sol" (uf, en ésa, todo tranquilo), habría que saber por qué -omisiones, una tras otra, que pueden ir hasta la familia- es posible que se "cuele" -y los psicóticos no son más que expresiones extremas- una patología sin que haya prevención social, entre otras como la de vedar el acceso a la "gasolina". Eso supone responsabilidad, no discursos grandilocuentes -no se vaya a espantar el turismo-, pero está reñida con "los derechos y las libertades". Eso sí, un "plus": buena reacción inmediata de la Guardia para evitar algo peor, y llevar al tirador a la cultura más exquisita: la del harakiri. A ver si familias y maestros se ponen también las pilas, o si no queda más que el sinsentido: nadie está a salvo ni lo ha estado, por más que se multipliquen las cámaras de videovigilancia (y éso que sí sirven). El colmo -y lo frenó la presidentA, Claudia Sheinbaum (de sensatez loable, salvo en uno que otro tema, como alguno en el que cualquier parecido con el del tirador es mera coincidencia)- es tomar algo azaroso, pero explicable, para ponerse al mismo nivel del tirador. Debió querer "ser nota". Y no es el único. Si al combustible se le agregan los cinco minutos de fama de Andy Warhol... (da click en el botón de reproducción).



DAME GASOLINA

 A fuerza de destruir, un buen día se destruye el sentido de la vida, y algunas generaciones tienden a creer que no lo hay, porque la vida n...