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sábado, 15 de agosto de 2026

POBRECITO POETA QUE ERA YO

 Aquí se ha dicho que de vez en cuando hay que oír lo que dice el contrario, si habla sobre todo en términos de valores, más en problemáticas concretas. Sin embargo, no es raro que más de una derecha - también sucede en la izquierda- sesgue o distorsione cosas con tal de mantener audiencia: así se fueron para abajo el argentino que planteó una batalla cultural, Agustín Laje, o el mexicano Juan Miguel Zunzunegui, aclaraciones históricas aparte. Ya había pasado antes, aunque de modo más chusco, con la guatemalteca Gloria Álvarez. Ya no tiene caso hablar cuando se trata de sofismar, ganar a como dé lugar, pero además, si se trata de socialismo o comunismo, cuando se aprovecha con bajeza una derrota real -la del socialismo de Estado- para sustituir el análisis por intentos de persuasión a sabiendas de que se está con ventaja.

      Aparte de cierto gusto (no en todos los casos) por delinquir, así se ponga a presentar las cosas en forma invertida, la derecha, salvo excepciones, está ganando en contiendas reñidas gracias a trampas, por lo que es bueno que se pueda ver, como se hizo recientemente en México, en qué consisten las mañas, si "juego de manos es de villanos" (creando por ejemplo tendencias artificiales en redes a partir de trolls y bots, que es de lo que habló la consejera jurídica de la presidencia mexicana -en este caso, Luisa María Alcalde).

       Dos candidatos de derecha -no exentos de ciertos valores- ya levantaron ámpula por las trampas con las que ganaron las elecciones. Uno es el caso del otrora presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y otro el del chileno José Antonio Kast. Bolsonaro se sirvió de Whats App para mandar cualquier cantidad de mensajes falsos: hubo una empresa española y empresarios que financiaron la "campaña" -Bolsonaro no hizo ninguna, pero se volvió de lo más popular en redes, como Facebook y Twitter, aprovechando que Brasil es un país "novelero", como diría del latinoamericano el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa: seis de cada diez brasileños se cree noticias falsas. Era tal el problema que, de acuerdo con las leyes brasileñas, las elecciones debían ser anuladas, pero los mariachis callaron y el Tribunal Superior Electoral no dijo nada. Se pueden debatir ciertos valores, y probablemente la izquierda haga mal en evadir la polémica, pero otra cosa era, desde los partidarios de Bolsonaro, decir que de ganar el candidato del PT (Partido de los Trabajadores) se "legalizaría la pedofilia" o se distribuiría un "kit gay para niños de seis años". Bolsonaro fue de ilegalidad en ilegalidad, al recibir donaciones de personas jurídicas, usar bases de datos compradas a terceros y no declarar todo el dinero invertido en campaña. Todo lo anterior fue investigado y denunciado por académicos y periódicos de Brasil. Nótese que se denunció que la persona que se cree mentiras, como parte de su interés novelero, no acepta que se le den argumentos o que se le señalen contradicciones en las "noticias", sino que se pone como pared.

       El segundo en usar estas tecnologías fue Kast en Chile, al grado de que se habló del "método Kast" para mentir. El principio es plenamente ideológico: se propala la mentira para crear una polémica artificial, desviar la atención y, en caso de que haya un desmentido, se sale por la tangente, pero entretanto ya se ha decidido "el punto", de "la agenda", como la llaman los que ya tienen el cerebro en términos de hombre de negocios. Kast, como por cierto Daniel Noboa, actual presidente del Ecuador, se sirvió de Tik Tok, Instagram y otras redes para lo mismo y ganarse sobre todo -como Noboa- a gente joven. Hubo un uso masivo de perfiles automatizados, de segmentación de la audiencia y  (para apelar a emociones, antes que a argumentos) para crear tendencias de modo artificial. El asunto es que son "tendencias" falsas y, además, con dinero detrás. No fue exactamente lo mismo que sucedió con Nayib Bukele en El Salvador.

       Nadie persiguió a nadie recientemente en México, ni se coartó nada, sino que se explicó lo que por lo demás ya se ha hecho, como se puede ver, en otros lugares, para que la gente esté enterada. ¿Cómo respondieron periodistas aludidos? Desplazando el punto, el "método Kast", para -por enésiima vez- colocarse como "víctimas" -tipo Niños Héroes lanzándose envueltos en la bandera de "la libertad de expresión". Simplemente, son tramposos en redes y, si lo son, atentan contra más de una libertad consagrada en la Constitución, ya que coaccionan -y entre otras cosas, pero como parte de lo mismo, crean bastante más inseguridad de la que hay. Además de recrear el clima "novelero" y tener por enésima vez la idea de que, después de todo, México es un país "de jodidos" de cuya ignorancia cabe buscar sacar ventajas, disfrazándose de vendedora de gelatinas, de "tú y yo somos uno mismo" ("Somos México") y la siguiente maña que se ofrezca. Coacciono y salgo a envolverme en la bandera de las libertades, pero encima me pongo al himno de Timbiriche. Bueno, como dijo uno: si ya están en éso, queremos seppuku. (da click en el botón de reproducción).



POBRECITO POETA QUE ERA YO

 Aquí se ha dicho que de vez en cuando hay que oír lo que dice el contrario, si habla sobre todo en términos de valores, más en problemática...