Agustín Laje es un "hombre de ideas" argentino, de derecha, que vale la pena debatir, si se trata de valores, pero que, como el mexicano Juan Miguel Zunzunegui, no puede evitar, llegado el momento, comportarse como mercenario y empezar a las cosas más ramplonas y vetustas.
A propósito del reciente espectáculo del puertorriqueño Bad Bunny en Estados Unidos, Laje se lanzó contra la parte de la izquierda que alabó el show, sólo que olvidó que también lo hizo gente no precisamente de izquierda, como el siempre muy excitado lorocutor mexicano Carlos Loret de Mola, entre otros, por lo que no era asunto de izquierda o de derecha.
En un programa reciente, Laje se lanzó a los insultos -en el estilo del empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego- contra alguien que lanzó que en Cuba nadie se muere de hambre en la calle al pie de un edificio, dicho sea de paso pese al deterioro de las condiciones de vivienda en la isla, ante lo cual un cubano argumentó haber visto a dos morirse de frío. El hecho es que quien se refería a ese asunto del hambre en Cuba podía tener en mente los "sin techo": hace poco más de un año había 770 mil en Estados Unidos. Laje puede ir a buscar homeless en Cuba, si encuentra algunos, o mejor en Buenos Aires (cerca de tres mil y unos 270 mil rescatados en "viviendas colectivas"), como fueron apareciendo recientemente en algunas colonias intelectuales de la Ciudad de México, hasta que vecinos lanzaron la alerta. El asunto no se arregla con aventarse a gritar "zurdos de mierda".
Más cerca aún, Laje quiso demostrar lo que parece de moda: que es la izquierda, no la derecha, una fábrica de criminales, porque las cifras de homicidios y desapariciones alcanzaron récords históricos en tiempos recientes con el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador. En efecto, así es, pero en términos absolutos. En 2018, México tenía casi 125 millones de habitantes, y casi 131 en 2024. Ahora bien, la tasa de homicidios en realidad bajó: tuvo cuando menos tres años de reducción. Hubo un repunte en 2024, para llegar a 25,6 por cada 100 mil habitantes (24 en 2023). Para el último año de My Lord, era de 29 por cada 100 mil habitantes, y nótese que, a diferencia de la "meseta" con López Obrador, quien tampoco prometió gran cosa (ni es seguro que entendiera), con el presidente Felipe Calderón se saltó de cerca de ocho por cada cien mil a 23 por 100 mil en 2011. Hasta 2020, López Obrador no había logrado parar el repunte desde finales del sexenio de Mi Bombón. Ahora bien, desde que entró la presidentA, Claudia Sheinbaum, quien ya había tenido resultados significativos en la Ciudad de México, y es de izquierda, durante la primera mitad de 2025 la tasa de homicidios se situó en 11,1 por cada cien mil habitantes (efectivamente), y a finales del año pasado la tasa nacional cerró en 17,5 por cien mil. Cuando asumió Calderón, México tenía cerca de 107 millones de habitantes. Lo que quiso utilizar Laje en términos absolutos es discutible, además del olvido de que, de manera sistemática, cerca del 50 % de la violencia tiende a producirse en entidades federativas de la oposición, lo que llegó a incluir el Jalisco donde a Enrique Krauze se le asomó "Mariano Otero" encarnado en Enrique Alfaro como la Virgen a Juan Diego. Luego, por lo demás, del asesinato del ex gobernador Aristóteles Sandoval.
Para que lo entienda Laje, el récord, el del lugar donde "la vida no vale nada", es del derechista Acción Nacional. y sobre Jalisco, es de suponer que en pleno crecimiento del CJNG (Cartel Jalisco Nueva Generación), con Movimiento Ciudadano (en contraste con sus logros en Nuevo León).
Desde que gobierna la izquierda, la tasa de homicidios es la más baja desde el pico de 2015, luego de que se le entregara el país a un Cártel. En 2024, año de repunte, Jalisco estaba como el quinto estado más violento, por no rajarse y ser de valentones. El "Mariano Otero" sirvió a dos cárteles y apareció en una lista estadounidense de góbers muy preciosos, lo que no exculpa a morenistas ni la falta de fuerza de López Obrador. Como sea, Laje es daltónico. Nada más ve "la vida en rojo" llegado el momento para echar por la borda sus propios logros, como Zunzunegui, y no resistirse a la mezcla de mala voluntad e ignorancia que es uno de los signos de la época. No, los mortíferos no suelen estar a la izquierda, y lo más gracioso está en que la derecha parezca oscilar entre "mátenlos en caliente" y casi declarar luto nacional (como si no se notara: ¿y ahora qué con la "derrama"?), para mantener la suficiente confusión entre Estado y gobierno y demoler ambos, si el segundo es de izquierda. Como cuando te olvidas de quién es García Cabeza de Vaca para los estadounidenses y para la fiscal general de la República, y quién se cree que es en Acción Nacional (da click en el botón de reproducción).