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miércoles, 9 de enero de 2013

RUSIA: LO QUE QUEDA

Gracias a la existencia de un sólido antecedente soviético, no queda en Rusia mayor cosa del llamado "neoliberalismo".
     En un discurso pronunciado a mediados de diciembre pasado, el actual presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió que no todo en la vida es seguir el interés privado. "No es posible lograr la prosperidad -señaló Putin- si hay ruinas, desorden e inseguridad fuera de tu casa. No es posible vivir por separado, sin ayudar al pobre, sin crear responsabilidad para con la familia, el grupo profesional o la asociación".
    Putin hizo un llamado a la responsabilidad cívica. También apeló al patriotismo, que supone tratar la Historia propia con "amor y respeto". Esto supone "servir al país y a la sociedad". En vista de este tipo de discurso, algunos analistas como Alexandre Latsa consideran que Putin es parecido al extinto mandatario francés Charles De Gaulle, aunque habría que restarle cierto deseo excesivo de grandeza a este tipo de afirmaciones.
    De hecho, a diferencia de más de un ruso que convierte el dinero en grandeza patriotera, de masas, Putin, aunque llamó al "renacimiento de la conciencia nacional", rechazó el nacionalismo y, más aún, el chovinismo y la discriminación contra cualquier grupo "étnico". Lo único que no está permitido es servir al extranjero, ya que la soberanía no está en tela de juicio.
    Del discurso del mandatario ruso se desprende que los gobernantes deben poner el ejemplo, ya que no se trata de eslóganes: es necesario luchar contra la corrupción, fortalecer el servicio público. "Si una persona escogió el servicio público -afirmó Putin- debe estar lista para restricciones, para el escrutinio público y para llenar determinados requisitos". Queda abierta la posibilidad de limitar con mucho abusos de poder y enriquecimientos a costa del Estado. El sentido de responsabilidad debe quedar evidenciado, según Putin, por "las acciones diarias de las autoridades".
     Los políticos serán llamados literalmente a cuentas (es decir, a no tener tantas cuentas en el extranjero).
     A estas alturas, Putin únicamente puede ser llamado "autoritario" sobre la base de la más crasa ignorancia. Quedaría por saber si Occidente aguantaría un florecimiento ruso, que tiene buenas condiciones demográficas e históricas para realizarse. No es poca cosa.