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domingo, 15 de febrero de 2026

SE ACABÓ LA DIVERSIÓN

De los tres país que la derecha y una parte de la izquierda (la "auténticamente democrática") en América Latina muestran como el "coco" (Venezuela, Nicaragua y Cuba), sería interesante saber si tienen rasgos en común con otros países de la región: por ejemplo, alguna tendencia hacia lo que el presidente mexicano José López Portillo (1976-1982) llamaba "el orgullo de su nepotismo".

      No hay realmente caso de "familia" en Cuba, salvo para ocasional presión mediática. De los varios hijos del extinto Fidel Castro, sólo sobresalió -medianamente- "Fidelito" (Castro Díaz Balart), y no en la política. Un nieto tuvo la mala idea de pasearse en la capital cubana, La Habana, en un coche de lujo, y los cubanos no tardaron en mostrar enojo. Fidel Castro, se entiende que por motivos de seguridad (la inteligencia estadounidense trató una y otra vez de asesinarlo), no dió a conocer su vida privada. De los hermanos Castro, sólo Raúl se metió en la Revolución, contribuyendo a dos cosas: la institucionalización lograda en las fuerzas armadas, pese a fallas en otras dimensiones, y la búsqueda fallida de apertura en los 2000. Ramón Castro no se inmiscuyó en política, sino indirectamente, y su pasión fue la agricultura. Por lo que respecta a Juanita Castro, se fue de Cuba en 1964 y pasó a colaborar en Estados Unidos con la CIA (Central de Inteligencia Americana). Dejó un retrato de sus hermanos y de uno que otro más: dijo que, Cuando Fidel Castro se declaró "marxista", su madre lanzó "!qué actor!". No fue la única: un antiguo comunista guatemalteco, que laboró en un periódico mexicano, aseguró haberle dicho a Castro que se dedicara mejor al teatro. La dimensión histriónica de Fidel Castro está para quien la quiera ver. como sus ojos de persuasión para impresionar. Personas que lo conocieron vieron este mismo lado y los espectáculos de falsos diálogos montados en la cubana Casa de las Américas entre Fidel Castro y el sempiterno (anticomunista) director Roberto Fernández Retamar, otro que se eternizó. Para Juanita Castro, Raúl Castro era el más humano; el "Che" Guevara, en cambio, alguien que, además también de dedicarse a impresionar, era inteligente, pero sin sentimientos. Cualquiera puede si se lo propone ver el lado arrogante al extremo del "Che". 

     Por otra parte, de los hijos de Raúl Castro, Mariela Castro se tomó muy en serio -y no sin arrogancia- el movimiento LGBTTTIQ+a, si bien no está mal dar educación sexual, y Deborah Castro resultó una náufraga -entre otras cosas por su fallido y escandaloso matrimonio con un directivo de la empresa militar GAESA- a duras penas ayudada por la familia, a sabiendas de toda Cuba. Nada del otro mundo, salvo por el militar Alejandro Castro Espín, también hijo de Raúl Castro, y alguien bien preparado, que negoció la apertura que llevó al presidente estadounidense Barack Obama a La Habana. Hasta ahí, porque lo demás "se presume", en la actualidad. Pero realmente en política, dos hermanos, uno sin aspavientos y sin ternizarse en el gobierno, y un hijo en la sombra o "con pijama", si es que ni siquiera tiene algún papel. Nada que ver con los Somoza o los Duvalier. Ninguna "dinastía". A cada uno de juzgar los méritos de Mariela y Alejandro Castro Espín.

         Dicho de otro modo, no hay nadie un cargo nada más por el "orgullo del nepotismo" -Deborah Castro acabó mal. Esto indica que el criterio no es de amafiamiento en el poder: si alguien está por mérito propio y no por simple conexión familiar, y además sin saber gran cosa, entonces sí es clientelismo. Si Andrés López Beltrán está en el Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa) porque es capaz, y además no gasta a costa del erario, lo demás es tontería de los medios y sus creencias arcaicas (que si el delfín, que si la "mente conspirativa", que si las cuentas en Tokio, etcétera...). El problema de Paulina es que cantaba mal; de Carmen y de Margarita, que no tenían motivo para el puesto, y sabrá Dios si Beatriz como directiva universitaria.

       Venezuela no es nepotista, salvo en un punto: la familia de la hoy "ex primera comandante", Cilia Flores. Adán Chávez, hermano de Hugo Chávez, ha tenido méritos propios (pese al mismo Hugo Chávez y los privilegios para algunas hijas). Pasamos por lo pronto sobre los hermanos Rodríguez, Delcy y Jorge, presidente de la Asamblea Nacional). La "primera combatiente" Flores tuvo "narcosobrinos" y una auténtica colección de parientes colocados en el gobierno cuando ella fue presidente de la Asamblea Nacional. Casi 50 cargos sin que a Cilia Flores le incomodara. Al contrario: estaba "orgullosa".

       Ahora bien, el país de mayor tradición oligárquica ha sido Nicaragua, y se nota, tanto en el gobierno -presidente y vicepresidente ("copresidenta")- como en la oposición, que reúne a todo Chamorro. Aquí sí, la familia es criterio de colocación en lo más alto del gobierno y en cadenas televisivas ; como en el caso de algunos parientes de Hugo Chávez, no falta cierto gusto por el lujo -notoriamente en Laureano Ortega Murillo. Lo curioso es que un lugar especial ocupan las nueras de Daniel Ortega. Pese a que los años de "la piñata" quedaron atrás y hay más de positivo en Nicaragua con Ortega que con otros, incluida doña Violeta (Chamorro), se trata en parte de "capitalismo político", pese a la dimensión de "socialismo cristiano". No es exclusivo de Daniel Ortega: lo fustigó su hermano Humberto...convertido en próspero hombre de negocios. De los tres países mencionados, Cuba es el menos "familiar", salvo lo que mediáticamente se quiera regar para influir, si es el caso, sobre Alejandro Castro Espín. En Venezuela y en Nicaragua hay sectores acomodados, pero, pese a privilegios de los hermanos Castro (tampoco se crea que exorbitantes), no hay burguesía propiamente dicha, pese a que los militares de alto rango viven bien. Más acomodados -y se notan- son quienes tienen acceso a remesas. Gran parte de la alta burocracia cubana no tiene lujos. Lo poco que se sabe apunta más, en parte, a emprendedores, campesinos y artistas, además de quienes acceden al mundo diplomático -donde por cierto se aparece Laureano Ortega en Nicaragua o se aparecían hijas de Hugo Chávez. Parte de los ricos en Cuba está ligada al turismo, la biotecnología, medios e importación-exportación. En la lista de los más ricos, prácticamente no hay quien esté saltando a través del gobierno a los negocios.

        En muchas cosas, y desde hace mucho, Cuba es indefendible, y lo fue para los soviéticos, en parte. Al mismo tiempo, ha sido -hasta los retrocesos más recientes- un país que podía defenderse no por política, sino porque aseguraba, pese al gusto por las palabras, que la gente tuviera acceso a la educación, la salud, la vivienda y el deporte, además de una canasta alimenticia -aún racionada- buena durante bastante tiempo, cubriendo los satisfactores básicos. ¿Cuánta gente no recibió ayuda de la medicina cubana en México, por ejemplo contra la retinosis pigmentaria o el vitiligo?¿Cuántos deportistas no tuvieron entrenadores cubanos?¿cuántos deportistas cubanos no destacaron en Juegos Panamericanos?¿cuántos no libraron el Parkinson o ciertos tipos de cáncer con medicina cubana?¿Por qué Cuba no es paraíso de criminales, pandillas, drogas, etcétera? El problema es doble: ¿se puede rescatar lo anterior?¿Se puede lograr una apertura -política aparte- que no cree una "burguesía transnacionalizada suicida", por la cercanía de Estados Unidos? No todo el que estuvo cercano a Cuba comulgó, y muchas cosas fueron dichas, incluso desde dentro. Hace rato que más de un estadounidense es retrógrada, y no es nuevo. Lo que está a prueba no es la "generación histórica". Algunos quisieron desde los '90 salir de aprietos con lo que saltó a la vista como una pifia: el turismo, por lo demás con frecuencia corruptor (para no hablar del turismo revolucionario). Tampoco se puede exigir un sacrificio excesivo, ni ponerse a los burros, los caballos, las bicicletas, las carretas y el carbón vegetal para cocinar (aunque en parte ya se está) en un arranque pareciera que de pseudomaoísmo, después de haber hecho pseudotrotskismo con la revolución permanente y "mundial". 

     Lo esperable, en parte, es salvar la distancia entre el presidente estadounidense Donald Trump y el encargado del Departamento de Estado, Marco Rubio, que quiere de ambas, economía y política, lo que Cuba ya parece saber y no hará, si bien puede abrir la economía, cuando los más cercanos a Trump ya han señalado qué sectores en específico les interesan, incluyendo ser ellos quienes le vendan petróleo a Cuba. 

      Lo demás es la baja productividad del trabajo en Cuba: son ya algunas décadas de insistir desde adentro en la necesidad del cambio, no siendo Cuba el Sájara y habiendo algunos recursos, y en vez de seguir despilfarrando en construir grandes hoteles para que queden semi-vacíos. ¿O es lo que quiere para sí Trump, como en una parte de Gaza?¿Qué inversiones en concreto?  El error inmobiliario ya lo cometió Gaviota dentro de GAESA esperando turismo masivo después de la visita del presidente estadounidense Barack Obama, por lo demás. Cualquier forma de relación con el exterior no puede ser más que el complemento de una reorganización interna ahogada por la creencia en el poder de la palabra, el problema de Fidel Castro, de Hugo Chávez y, cuando lo hacía, del maratónico Daniel Ortega. El otro asunto es que debiera cesar la creencia de que el Estado es gratis e instalarse en cambio un vínculo entre excedente y salario. Varios de estos problemas han sido tratados dentro de Cuba con mínima censura, e incluso con fricciones abiertas y no sancionadas desde una burocracia que, sin embargo, no parece entender lo que le dicen sus propios líderes.

     Aunque tratando de evitar una escalada con Estados Unidos, hay países dispuestos a ayudar a Cuba, y con los cuales se podrían sortear ciertas dificultades, pero en el entendido de que Cuba deje de actuar como si fuera manirroto y de extorsionar para hacerse mantener, en nombre del bloqueo. Es sorprendente hasta qué punto se dicen las cosas para que no sean oídas, sino remplazadas por palabras y trabas. El problema está desde muy temprano en un país que, a falta de oligarquía y de burguesía, aprendió por décadas a colgarse de un "Estado" dependiente del exterior, y que para algunos no sabe hacer otra cosa, con quien caiga, y como si una burocracia "media" no quisiera realmente considerar más que "el poder" como fin en sí mismo, por más que no se caracterice ya la isla por ser "de los Castro" -ni lo fue de Raúl Castro, poco tomado en cuenta-. Desde adentro y desde abajo ya está señalado qué corregir, pero son entre tres y cuatro décadas de tentación burdelera (desde las "jineteras mejor educadas del mundo", entiéndase "cubanía" o "vivir del cuento"). Y no es "cultura", como ninguna de las variantes de un clientelismo medianamente atemperado en Cuba, salvo por el "fidelismo". Ya debiera pasar (da click en el botón de reproducción).



SE ACABÓ LA DIVERSIÓN

De los tres país que la derecha y una parte de la izquierda (la "auténticamente democrática") en América Latina muestran como el ...