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sábado, 25 de abril de 2026

LOS MARCIANOS LLEGARON YA

 Si no tenía un problema de salud mental, aunque parece haberlo tenido, el reciente tirador de Teotihuacán, que se lució con una cátedra para turistas, parecía de los antiguos egresados de ciertas carreras de la universidad pública, y medio autodidacta.  Sintiéndose superior, tal vez tenía como entre esos egresados y otros el ánimo de trascender, entiéndase que de pasar a la Historia, de la misma manera en que, por la ambición de gloria, hasta los '80 no faltaba el egresado que se creyera futuro presidente o el que desde ya se situara "n el centro del escenario político mexicano del siglo XXI". Ni el uno fue presidente ni el otro está en ningún centro, sino en el margen de los mercenarios de la oposición, y además, insultando y retando a golpes. Suele ser la compensación de una carencia no asumible y ya extraviada en el fondo del alma. El hecho es que el tirador se equivocó: trató de "estúpidos" a sus víctimas, sin darse cuenta de que era él quien hacía una estupidez como mercenario de un sistema que ataca el sentido, puesto que el mensaje es doble, el de que "no se es nada" y de que se puede "ser alguien", al menos en esta vida y con opción a pasar a la Historia (igual pudo haber dicho el tirador a sus víctimas: "Juntos haremos Historia").. Al rato, no habrá ni un buen recuerdo para el imitador autóctono de Columbine. Dicho sea de paso, habría que saber si, como lo dejara entrever el periodista Carlos Ramírez en El independiente, Mario Aburto, presunto "asesino solitario" de Luis Donaldo Colosio, no fue hábilmente manipulado por el sistema mientras, si acaso, se creía "caballero águila". Cosas del Sur global y hábitos entre religiosos, para "trascender", y militares, para cubrirse de "gloria".

        Tal vez sea de lamentar que algunos analistas de la situación internacional se pierdan cuando menos en vanidad, para sentirse también "en el centro" (lo que se conoce como "centro de atención", plaga de niños malcriados). Embona con el desdén por el pensamiento, aunque se pretenda por ejemplo cartesiano, y con el predominio de la "acción", que pasa por "estar ahí" ("yo estuve ahí" como modo de callkar al que no estuvo). Bien lograda la expresión mexicana: "apantallar". Si se habla de Rusia, "acabo de estar en Kazán", y si de Irán, "estuve en Isfahán", a cada rato con gente no cualquiera, sino amistades "muy importantes", o transmitiendo desde Milán después de una cena con "gente de mundo". Queda preguntarse si, en algún momento, el deseo de ser "grande" y de mostrarlo no da en errores de pensamiento, porque se prefiere especular, por ejemplo sobre quién será en el conflicto con Irán el primero en "tirar la bomba" para prender la mecha, si Israel desde Dimona o el presidente estadounidense Donald J. Trump si se toman literalmente sus palabras. ¿Era realmente necesario llegar a tales especulaciones? En otro terreno, no queda claro si la seguridad/inteligencia israelí (el Mossad) controla los medios de comunicación globales, o a México. ¿Existen en el mundo tales poderes, por más que los haya bastante concentrados? O es ya asunto para quienes no atienden más que "ligas mayores" sin por lo demás ninguna contradicción: el resto, sobre todo en "Mexiquito", son gargajos (!). Tampoco queda claro si no hay más que "gatos de Soros" y jázaros, por más que sea adecuado revertir una acusación de antisemitismo. Como sea, algo en el análisis se sesga y en el pronóstico, falla: por más que la clase dominante le haya ganado al trabajo, no lo decide todo, o si lo decide, no significa que puede moldear la realidad a su imagen y semejanza.

      El otro, de origen ruso y afincado en la Riviera Maya, también dado a los pronósticos fallidos por especular demasiado, también se cotiza, y llega el momento en que, para que suba uno, otro tiene que bajar o caer, por lo que empiezan a pulular "los imbéciles". Se parte de "yo estuve ahí" porque "trabajé en contrainteligencia" y "soy ruso". Estuvo "en acción", lo que ostenta por más que presuma "inteligencia conceptual", cuando un concepto debiera más bien permitir captar ciertas realidades (nunca completas) sin necesidad de "estar ahí". O el que no ha "estado ahí" no puede hablar porque no tiene "la vivencia": sea de Kazán o Isfahán, donde "juegan los grandes", sea de África, donde se fue a meter uno que otro ruso armado. O entonces "tú no puedes hablar porque no eres de aquí", o la "observación participante", porque todo lo demás, el pensamiento, no es válido. Así más de uno sigue al ruso (cercano a Putin y hombre de seguridad nacional), Nikolai Pátrushev, que adelanta una guerra civil en Estados Unidos ("que no dice su nombre", agrega con un galicismo el de Kazán, Isfahán...y Mérida (o es el Armando Manzanero de la geopolítica). El otro, Daniel Estulin, se arranca a pronosticar "una guerra civil en Rusia" o una situación "igual de peligrosa que en 1917", todo porque hay cierto descontento hacia el gobierno del presidente ruso Vladimir Putin. ¿Hay realmente peligro de guerra civil en Estados Unidos o en Rusia?¿O se trata de no saberse el "ya no la hagas más grande"? La pregunta es si potenciales errores de análisis no parten de alteraciones en las que alguien se encuentra rodeado de estúpidos que no entienden. No pueden porque "no han estado ahí", no están "en la grande" o no son "populares". Lo raro es lo mismo que en el tirador de la pirámide, que no parece lograr entender el sinsentido de lo que hace (y la tragedia para una turista canadiense, de toparse con un idiota armado).

       ¿Sucede cuando ya no hay conciencia del universo? Este es infinito, y el ser humano, finito, por lo que ante el universo no es nada. Sólo que el universo no sabe: a diferencia de éste, el ser humano sabe. Es capaz de pensar, aunque sea tantito, por ejemplo sobre el hecho de que la Tierra, hoy, puede ser destruida decenas de veces. Pensar para saber es algo no propio del universo, sino del Hombre (y no es el lenguaje). Se es grande por pensar, pero no se es nada en el universo y se es finito. Por lo mismo, el ser humano es todo y nada, y está limitado, lo que lo distingue del universo. El límite, la limitación. Así, el ego propio no es nada, por lo que es ilusorio inflarlo para darse importancia o "de guayabazos", como se dice en México. ¿Y éso qué? Es si algo está bien o mal pensado, no el "tamaño" del ego, el "quién lo dice" , o el "yo estuve ahí". Aquí andamos todos y tal vez sea apresurado aventurar una guerra civil en Estados Unidos, o una en Rusia, o la fragmentación de Europa, o a cada rato una catástrofe y algo histórico. El tirador de la pirámide no es un puritito llanero solitario: es un alienado y una víctima entre otras cosas de algunas redes, y un imitador del Sub-D -a la voz de "órale, putos"- que ni siquiera consiguió ocultar el habla del lépero. Que "trame" o calcule no quiere decir que haya pensado lo que hacía, aunque tuviera conocimiento de ello. Otra víctima que mordió el anzuelo de "ser alguien": como el que presume a sus amiguis de mundo o el que cree que echar bala en África es licencia para pensar, porque es con sangre ("con tinta sangre/del corazón"). Cosas de alienados -ricos y/o famosos (da click en el botón de reproducción)



LOS MARCIANOS LLEGARON YA

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