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domingo, 2 de diciembre de 2012

ANTISOCIALES EN CUBA

La moda de los buchones ya llegó a Cuba. No es cosa exclusiva de Cuba, puesto que la majadería está a la orden del día en Occidente, como "estilo" e incluso símbolo de estatus.
      Osmani García (el "Malcriao") es un reguetonero cubano que causó escándalo con su videoclip "Chupi chupi", fácil de encontrar en Internet. Cerca estuvo García de colarse en un concurso oficial (los premios Lucas al audiovisual), pero parece que una parte de la intelectualidad cubana reaccionó y enfiló contra este tipo de "música", si lo es. Ni la bloguera Yoani Sánchez se atrevió a defender este reguetón, todo un éxito entre los jóvenes cubanos.
      Osmani García se defendió, recordando que el "Chupi chupi" reguetonero estuvo seis meses en la popularidad más alta de la música cubana.
      María Córdova, académica de Ciencias sobre Arte y de Musicología, criticó el machismo del videoclip y que muestre la relación sexual como "la que se abordaría con una prostituta". En esta misma perspectiva, la intelectual Graziella Pogolotti afirmó que el videoclip ofende a la mujer. El ministro cubano de Cultura, Abel Prieto, criticó el "éxito fácil y esfuerzo barato" que hay en este tipo de música. El rotativo Granma señaló que es el triunfo de la vulgaridad.
     Osmani García se defendió, luego de un éxito atronador en Miami. García le escribió a Abel Prieto reivindicando el derecho de los jóvenes cubanos a decir lo que piensan. "Uno no puede cambiar lo que piensan los demás", sostuvo García, cuyo video piensa lo siguiente:
      Dame un chupi chupi
      Que yo lo disfruti
       Abre la bocuti
      Trágatelo tuti
El pensamiento Osmani es de una profundidad inigualable. Gracias a este pensamiento, hoy toda Cuba sabe lo siguiente sobre el Gran Líder (el musical):
       En la cama me pongo como Godzilla
       Estoy echándote pila
       La cama de mi cuarto se alquila
       Introdúcete en la fila
       Osmaní (obras completas)
El pianista Frank Fernández fue más contundente: "me inquieta -dijo- que hay dos o tres generaciones a las que costará salvar del mal gusto".
     Hay algo extraño, como si la enseñanza cubana estuviera fallando gravemente. Como muchos buchones mexicanos y sus imitadores clasemedieros, y como tantos "artistas" occidentales, Osmani García no sabe cuál de las dos cabezas es la que piensa. A la confusión le llama arte y cualquier día de éstos dirá enojado que las ideas, a él, sí se le paran.
     Al menos en Cuba hay quien llama la atención sobre unas cuantas generaciones con tendencias antisociales. En Occidente, es parte de la libertad de expresión:
     De plastilina
     Mi china
     Vámonos directo p'a la cocina
     P'a que se bote la adrenalina
     Dame un chupi chupi en la cocina
  Todo un hit en Miami. Con las ideas a reventar.