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martes, 13 de octubre de 2026

MUJERES DIVINAS

 Desde que fue jefA de gobierno de la Ciudad de México (CDMX), la actual presidentA mexicanA, Claudia Sheinbaum, tuvo alguna que otra excentricidad en materia de mujeres -ya se verá por qué- y de pueblos originarios, como ciertos cambios de nombre: el ärbol de la Noche Triste por el de la "Noche Victoriosa", o la calzada Puente de Alvarado por México-Tenochtitlan. Se trata de convenciones, y no tiene mayor importancia, como tampoco cambiarle el nombre al Paso de Cortés, lo que no es -contra ya el océano de cosas que lanza con un centímetro de profundidad Jesús Silva-Herzog Márquez- un signo de "omnipotencia autoritaria". Tampoco tiene mayor importancia sacarse de la chistera heroínas desconocidas -como tampoco el Catarino Maravillas de la anterior pareja presidencial- o gritarle a Josefa Ortiz Téllez Girón en lugar de a Josefa Ortiz de Domínguez. Tal vez sea más molesto andar cambiando el idioma o meterse a "todes", como Clara Brugada, jefa de gobierno de la capital. Esa no es "batalla cultural". Fue en parte algo de mercadotecnia que hizo efecto para ganarse el voto abrumador de las amas de casa. Cuenta más que Sheinbaum -como Brugada- sea honesta con las cuentas y honesta en general, lo que no puede decirse de la oposición, colgada de los medios. El señor Enrique Krauze va a decir que Sheinbaum no habla de "lo que va mal" justo el día en que la presidentA mete sus narices en el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) reconociendo que falla. Krauze no dialoga o debate: habla para sí mismo y la "gente", sin distinguirla de la audiencia.

        Sin tapujos y como se lo dijo Loretito al mismo Krauze (quien aprovechó para otra de mala fe y de desconocimiento de la historia de México), se trata de separar a Sheinbaum del anterior presidente, Andrés Manuel López Obrador, invitándola a una deslealtad que no hará, como tampoco la hizo en su momento Marcelo Ebrard. Esto no quiere decir que Sheinbaum esté "protegiendo" a MoReNa (Movimiento de Regeneración Nacional), y respeta su autonomía. Tampoco salió a aplaudir cuando Rubén Rocha Moya buscó volver a la gubernatura de Sinaloa. Ni es la presidentA omnipotente que es parte de las pésimas historias "a lo Carlyle" de Krauze y que lo decide todo por sus pistolas. Es "esto" o, en "modo binario", una presidentA "ineficaz". Vaya con la costumbre: o se las puede de todas todas, o no es nadie. Así en la fantasía de medios y oposición de origen en el antiguo régimen y que le "apuestan" a lo más bajo del "pueblo". Que si "Maximato" o control desde casa de La Chingada.

        Es una pena de machismo. Y de parte de los mismos que han aplaudido a más de un feminismo y que se dicen muy comprensivos con las féminas. Por dos motivos sencillos: lo son con la madre, que todo lo perdona, y con la señora de la casa, que tiene la forma muy latina de convertir al hombre en un inútil -doméstico, para empezar-, agarrarlo de ya se sabrá dónde y tolerarle sus "canas al aire" -como se dice coloquialmente en México- mientras provea. Adorado por la madrecita, sumiso llegado el momento ante su señora, complaciente en todo con la amante y refugiado en espera de comprensión de alguna hija. ¿Cómo no quererlas, o mujeres tan divinas, si no queda más remedio que adorarlas? De lo contrario, no hay perdón, se duerme en el sofá, la otra chantajea y la hija se esfuma con el trompetista de la vecindad. Son los machitos-caciques que al mismo tiempo hacen las delicias de las lectoras de Esther Vilar con El varón domado. Ya se la saben, carteras y celulares...De donde un país machista con "recuperación colectiva de la vista". El omnimacho candil de la calle que ve una figura desdoblada en la mujer, que no es un igual: por ser mujer, se le somete y, un buen día, oh mujeres tan divinas, por ser mujer, madre abnegada, amante o esposa que todo lo tolera, el "hombre invisible de la foto" -éso es de la guapería cubana de Waldo Leyva- se le somete. O se somete, o se está sometido. Todo o nada. O el hiperpresidencialismo, o Sheinbaum no da, además de que no existe como persona autónoma de López Obrador ni de MoReNa. Esa es la fantasía y el desdoblamiento de figuras escindidas todas: por éso puede dar en la misoginia -también- que considera, después de todo, que una mujer no puede tener liderazgo (ah no, es de López Obrador) ni ser competente. Con el agravante de que Sheinbaum no parece del estilo Xóchitl Gálvez para dejarse utilizar. Ah sí: extrañamos a las vándalas que van al centro a golpear policías Ateneas. Y López Obrador con peroratas sobre la familia.

       De todos modos, como persona que es, el problema de Sheinbaum no es ser mujer, sino gobernar, y lo que se trata de ver es cómo puede hacerlo y, sobre todo, concitando qué apoyos. No tuvo malos resultados en la CDMX, aunque faltara, y, fuera del "pueblo" que se inventó López Obrador, el problema está en qué sucederá con el TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá) y con las posibilidades reales -en la que tiene su papel otra mujer, Altagracia Gómez- del llamado "Plan México", ya que hay plan. Es demasiado temprano para saber. Estamos hablando profesionalmente, no de política de caciques y pistoleros manejados por "María Rojo" en defensa de "JR".

         La periodista Dolia Estévez tal vez se amanezca en Atypical TV -perfecta combinación de refinada mala fe y grosería maliciosa- a sugerir que el presidente ruso, Vladimir Putin, estará detrás de las elecciones mexicanas de 2027 con miras al 2030, después de Andrés Manuelovich (Estévez ya ha sido sorprendida en puroos cuentos, a lo que se suman verdades a medias). Es más importante que un par de apellidos españoles de lo más simpático (Iglesias con Monedero) no se inmiscuyan en política mexicana. Como sea, no hay comparación alguna ni con el antiguo embajador gringo Kenneth Salazar, a quien se "dejó hacer y se dejó pasar". Lo otro es de tiempos pasados, salvo cierto neocolonialismo.

       Como sea, Sheinbaum y el "estilo personal de gobernar" es distinto de López Obrador, y la presidentA tiene defectos y limitaciones, aunque también cualidades propias, y no "prolongación de..." o "dependiente de...". Se le regatea mérito, pero, como lo dijo la misma presidentA, el baile es de disfraces, y por ende de machitos enmascarados de violeta, verde o rosa: los mismos que se dicen feministas suelen colocarse en primera fila para golpear a Sheinbaum sin la menor caballerosidad, puesto que ya es "todo personal", de confiancitas y otras derivas del antiguo régimen que se prepara a sabotear para gritar luego "!no funcionó!". Si el "pueblo" se deja tomar el pelo, falta por ver. !Qué bonita familia, la opositora! Se quedaron con Chente en la cantina (da click en el botón de reproducción).



        

MUJERES DIVINAS

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