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sábado, 3 de octubre de 2026

A LO BUITRE

 Francia, que en algunos aspectos fue en el pasado un país generoso, en particular en la educación y, dentro de ciertos límites, en la integración, vive hoy lo que algunas personas consideran "violencia social" más o menos "insufrible", por la frecuencia de las protestas contra medidas gubernamentales. En Francia, esa generosidad estaba ligada al trabajo, el desarrollo de la personalidad individual y el sentido del mérito, pero hace bastante tiempo que las cosas cambiaron. Después del periodo del general Charles De Gaulle, Francia se dió un rato de buena vida en los '70, los años "Chaban-Delmas", para comenzar a adentrarse en el deterioro desde los '80, con el socialista (entiéndase socialdemócrata) Francois Mitterrand. Este era ya un ejemplo acabado de falsedad, y en parte Francia se fue convirtiendo en un país de bastante hipocresía y de creciente subordinación a Estados Unidos, con la excepción de la presidencia de Jacques Chirac, pero ya tarde. Jacques Chaban-Delmas no estuvo demasiado tiempo en muy altos cargos, pero era todavía el rebote de la segunda posguerra: seducción, poco esfuerzo y quedar bien con todos.

        Las protestas más recientes, de trabajadores, funcionarios y estudiantes, son por hartazgo con los "recortes presupuestales" del presidente Emmanuel Macron, electo para hacer la política de la alta finanza (trabajó para los Rothschild). Macron considera -eso dice o da a entender- que el país es de privilegiados por servicios y prestaciones sociales, que "cuestan demasiado". Más de un latinoamericano cree que los países centrales son lugares de privilegiados incluso entre los pobres, en comparación con el Sur global o lo que haya de similar. Así que hay "tela de donde cortar", por el problema de la deuda pública, que exigiría reducir gastos. ¿Por qué no gastar menos en los "privilegios" sociales? En realidad, es el parásito -y hay que ver la clase de gente que está al frente, como el también degenerado primer ministro Sébastien Lecornu- que se va comienda al huésped. Parásito, porque se trata de cubrir una deuda e intereses con la alta finanza que en nada ha beneficiado a Francia. Para que unos puedan seguir así, hay que "meter tijera" en la educación, la salud, las pensiones y otros "privilegios", porque no son "privilegios" los de la alta finanza ni sus chantajes con "calificaciones". El "privilegio" es el de servicios antes de calidad que se deterioran.

      Una parte de la "violencia social" es de inmigrantes que en vez de integrase crean mentalidad de gueto, "racismo al revés" -algo que también se conoce en México y América Latina- y vandalismo. El "racismo al revés" hace que un blanco no pueda tener mérito, sino que se lo deba a su color de piel (la primera creencia del que quiere blanquearse), como otros creen que "el privilegio de ser blanco" remplaza el mérito -o, en algunos lugares, el "privilegio del apellido". A la vuelta, como lo que cuenta es a fin de cuentas tener algún privilegio, es el de ser víctima, desde la real hasta la supuesta, lo que alguien como Macron sabe al dorarles la píldora a los inmigrantes, incluso de modo obsceno. El privilegio, por ejemplo, de poder vandalizar sin ser demasiado incomodado, porque esta "violencia social" es entendible, aparentemente, a diferencia de la protesta social.

     Así están por ejemplo los "privilegios" de los estudiantes: sobrecarga "a lo chino", pero sin condiciones materiales tipo China, sino en pleno deterioro, y sin buenos docentes o plantas suficientes, porque son otros tantos "privilegios": la calidad resulta un "privilegio" -así suele ser en los bodrios estadounidenses, salvo de élite-; hace rato que un estudiante chino -o de más de otros países- rebasa al estudiante francés mediocre. Más inepto se es, menos privilegios se tienen, o si no gente como Macron o Lecornu no serían retorcidos. ¿Dinero? Para crear problemas con Rusia sí hay. Olas de calor o problemas como el del Covid-19 ya han mostrado que tener buenos médicos y cuidados de enfermería es también un "privilegio".

         Los grandes medios de comunicación son caja de resonancia, aunque subsisten buenos medios realmente independientes. Ahora resulta que el Nuevo Frente Popular o La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon son "izquierda radical" (!), o que el RN (Reagrupamiento Nacional o Agrupación Nacional), tímido ya, es "extrema derecha", o que los comunistas son "extrema izquierda" (lo que se reservaba para grupúsculos trotskistas y fauna parecida). Con tal de orillar al "centro" para más de lo mismo, con "retoques": evitar que el RN se lance contra la Unión Europea (UE) y contra la alta finanza, lo que ya está en otro tonto, Jordan Bardella, segundo de Marine Le Pen, o cerrarle el paso a ésta llevando, si fuera posible, a "cohabitar" a Mélenchon con lo que quede de la república de la Macronía. ¿Cañones o mantequilla? Esta es un "privilegio"; los cañones, pura necesidad. Si los hambrientos piden pan, pues no les dan, y si hay quienes protestan para no perder conquistas sociales, quieren el privilegio de no ser otra generación Kleenex, desechable. Ya no hay mucho de seductor, de relax en la abundancia ni de "pasársela bien", sino descomposición social en la que, encima, no falta el que vea en la protesta el "privilegio", cuando se podría hacer colmo en el gueto: recargarse en la parentela y ponerse a traficar de todo. Cosas de gente de tradición milenaria para que el blanco y burgués "sepa lo que se siente". A lo Frantz Fanon: el privilegio de andar pobre y jodido, pero auténtico y, eso sí, muy de trafiquitos y pequeños "expedientes" para, además, hacerle la vida de cuadritos a la policía, como otros a la salud, la educación y las pensiones. Porque Marianne, la de la república, ahora sale siempre debiendo: todo servicio público, a pagar la factura de un problema que se origina en otro lugar, ese en el que la alta finanza no quiere ser la pobre víctima de la incertidumbre y la "falta de confianza" en "los mercados". Pobres Rothschild, caray, y de la Galia rentista, egoísta, mezquina e hipócrita; !pobres aves de rapiña, pobres amantes de lo ajeno! Y ni como despedirse por si hubiera Ave Fénix, aunque ya se verá en elecciones cercanas de 2027 (da click en el botón de reproducción).



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