Existen muchos indicios de que el capitalismo no ha logrado, en términos generales, salir de la crisis que estalló en 2008. Dos de los indicios más importantes son las tendencias deflacionarias, instaladas hoy sobre todo en Europa, y el endeudamiento gigantesco de los sectores público y privado (China incluida, Rusia excluida). Del resultado de la elección estadounidense -que arriesga convertirse por lo demás literalmente en fraude- dependerá que el capitalismo (por lo menos el mismo estadounidense) intente la reanimación productiva (para lo cual por lo demás pueden ser útiles, aprovechadas de otra manera, las tecnologías de la información y el conocimiento, Tics), contagiando tal vez a otras regiones (aunque probablemente limitadas), o que, sin siquiera entender lo que está haciendo, la masa estadounidense vote -como ya lo hizo la intelectualidad latinoamericana y caribeña, que ya está mentalmente invadida- por el capital trasnacional que a estas alturas juega contra la reanimación productiva estadounidense y simplemente a favor del goce de la renta desde Wall Street hasta quienes pueden agenciársela aunque sea de muy mal modo en la clase media e incluso en una parte de los sectores populares. Resulta vergonzoso que esa intelectualidad esté pidiendo a gritos que la ocupen económicamente y mentalmente -ya no es necesaria la milicia- pasando de tratados de por sí bastante lesivos como el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) a "platos fuertes" como el Acuerdo Trans-Pacífico de Cooperación Económica.
El candidato denostado ha propuesto (una presentación punto por punto está hecha por Paul Craig Roberts en The 4th Media) parar al capital trasnacional sin medidas brutales: no habría el Acuerdo mencionado más arriba, por ejemplo, pero el TLCAN sería probablemente renegociado (no forzosamente suspendido) y la inmigración criminal detenida (el problema, antes que los inmigrantes ilegales, son los cerca de dos millones de inmigrantes criminales), China tendría que dejar de jugar chueco (porque lo hace con la sobre-explotación laboral y la moneda) y se premiaría la inversión productiva (entre otros sectores en el energético y en proyectos de infraestructura en Estados Unidos, lo que recuerda en parte a Franklin D. Roosevelt), salvo que de lo que se esté tratando, en la mente de los globalizadores y sus lacayos tercermundistas, sea de beneficiarse de las migajas trasnacionales sin importar que sea incluso a costa del imperio. La clase media (¿no dicen quererla todos?) estadounidense tendría reducciones importantes de impuestos (para reanimar el poder de compra: por ejemplo, una familia de clase media con dos hijos tendría rebajas de impuestos de hasta 35 %, además de facilidades para adultos mayores y niños, deducibles de impuestos); se haría lo posible por castigar (mediante tarifas desincentivadoras) a quienes sacan el dinero a paraísos fiscales, se liberarían muchos medicamentos retenidos por la FDA (Food and Drug Administration, que tiene la friolera de cuatro mil medicamentos "en espera" con razones con frecuencia poco claras) para salvar vidas y dicho sea de paso, se mejorarían las oportunidades educativas (con una mayor supervisión de las comunidades) y la seguridad (con mayores recursos contra el crimen, las drogas y la violencia). Por lo demás, se haría una gigantesca reforma para limitar el sistema de grupos de influencia -en particular los de los foráneos, que son de vasallos- y la corrupción que carcome con "intereses especiales" la política estadounidense.
De otro modo (triunfo de la generala Orwell y de la alta finanza), ciertamente se seguiría medrando en el "fin de la Historia", pero no está de más escuchar a economistas serios, aunque no compartan la tesis de que la crisis es de sobre-acumulación y sobre-producción. Alejandro Nadal escribía en el rotativo mexicano La Jornada lo siguiente hace poco: "la crisis de deflación que hoy presenciamos es el resultado de poderosas inercias derivadas del súper endeudamiento que mantuvo artificialmente los niveles de crecimiento del decenio anterior a la crisis. Los niveles de endeudamiento a escala macro-económica son extraordinarios y se sitúan en el orden del 225 por ciento del PIB mundial. Unas dos terceras partes corresponden al sector privado (hipotecas y préstamos corporativos). Es evidente que estamos frente a un círculo vicioso en el que el estancamiento hace difícil que los agentes paguen sus deudas, pero el excesivo endeudamiento conduce a un freno en la demanda y la inversión. Hay que añadir que los episodios de volatilidad estarán agravando esta situación en los próximos años. La crisis deflacionaria se traduce en lo que ya se está comenzando a llamar la Larga Depresión". Con la generala Orwell -such a nasty woman-no se saldrá de este proceso (que algunos llaman tendencia instalada al estancamiento secular del capitalismo), de la decadencia con la pretensión de inmovilizar el tiempo (tal vez ni la gerontocracia soviética era tan idiota, tan ciega y tan sorda, ya que terminó por tratar de reaccionar, así resultara de lo más torpe) y con la posibilidad de cerrar lo que Nadal ha llamado "la última fiesta de la globalización" con el broche de oro -!en serio, qué buena está la fiesta!- de alguna estupidez bélica mayúscula.
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lunes, 31 de octubre de 2016
sábado, 29 de octubre de 2016
¿UNA EPOCA QUE "NO HACE EPOCA"?
Es al menos un tiempo muerto, un tiempo que no transcurre aunque la publicidad hable de un cambio incesante.
Es tiempo muerto por el desprecio al trabajo y más si es creativo, de tal modo que la Historia sigue por inercia y no por sujetos que transformen, ocupados como están muchos en gozar de rentas. Se puede estar o no de acuerdo en mucho con el autor, pero Raúl Zibechi tiene razón cuando escribe: "la cultura extractivista es el resultado de la mutación del neoliberalismo, a caballo del capital financiero. El trabajo no tiene el menor valor positivo, lugar que ocupan ahora el pillaje y sus contracaras, el consumismo y la ostentación. Donde antes había orgullo por hacer, la cultura gira ahora en torno al pavoneo de marcas y modas. Mientras los obreros de antaño condenaban el robo, por razones estrictamente éticas, hoy se festeja la apropiación, aun cuando la víctima sea vecina, amiga y hasta familia" ("El extractivismo como cultura"). En otro artículo, Zibechi escribía hace poco: "estas clases medias (la base de la nueva derecha, nota nuestra)(y una parte de los sectores populares) están modelados culturalmente por el extractivismo: por los valores consumistas que promueve el capital financiero, tan alejados de los valores del trabajo y el esfuerzo que promovía la sociedad industrial hace apenas cuatro décadas" ("Las bases sociales de las nuevas derechas").
El problema se agrava en la medida en que el trabajo, lejos de ser creativo, es precario y agobiante. dos tercios del total de trabajadores del planeta (dos mil millones de personas) carece de contrato laboral y protección social (sindicalización incluida), según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) citadas por Marcelo Colussi ("Neoliberalismo: triunfo del capital sobre el trabajador").
De remate, la ideología prevaleciente, que la hay, hace rato que dejó de considerar que la riqueza la crea el trabajo (el verdadero, no el job): dependiendo de actividades económicas que "detonan" o "dejan una derrama", se llega a creer que la riqueza depende de la decisión del inversor de invertir o no, mientras en casos problema extremos -como el de Estados Unidos, que muchos imitan- la "derrama" se limita a la buena o mala voluntad de una oligarquía que no debe ser contrariada (está integrada, según Paul Craig Roberts en The 4th media, por Wall Street, el complejo militar-industrial, el agronegocio, la industria extractiva y las corporaciones que se largaron a China e India en busca de salarios de risa), ni siquiera por quienes proponen "volver a hacer América productiva", para decirlo de otro modo. Desde luego, la telecracia, los lorocutores y quienes ejercen la prensatitución son libres de retratar este tiempo muerto como "toda una época", aunque no cree e incluso castigue la producción y la creación.
Es tiempo muerto por el desprecio al trabajo y más si es creativo, de tal modo que la Historia sigue por inercia y no por sujetos que transformen, ocupados como están muchos en gozar de rentas. Se puede estar o no de acuerdo en mucho con el autor, pero Raúl Zibechi tiene razón cuando escribe: "la cultura extractivista es el resultado de la mutación del neoliberalismo, a caballo del capital financiero. El trabajo no tiene el menor valor positivo, lugar que ocupan ahora el pillaje y sus contracaras, el consumismo y la ostentación. Donde antes había orgullo por hacer, la cultura gira ahora en torno al pavoneo de marcas y modas. Mientras los obreros de antaño condenaban el robo, por razones estrictamente éticas, hoy se festeja la apropiación, aun cuando la víctima sea vecina, amiga y hasta familia" ("El extractivismo como cultura"). En otro artículo, Zibechi escribía hace poco: "estas clases medias (la base de la nueva derecha, nota nuestra)(y una parte de los sectores populares) están modelados culturalmente por el extractivismo: por los valores consumistas que promueve el capital financiero, tan alejados de los valores del trabajo y el esfuerzo que promovía la sociedad industrial hace apenas cuatro décadas" ("Las bases sociales de las nuevas derechas").
El problema se agrava en la medida en que el trabajo, lejos de ser creativo, es precario y agobiante. dos tercios del total de trabajadores del planeta (dos mil millones de personas) carece de contrato laboral y protección social (sindicalización incluida), según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) citadas por Marcelo Colussi ("Neoliberalismo: triunfo del capital sobre el trabajador").
De remate, la ideología prevaleciente, que la hay, hace rato que dejó de considerar que la riqueza la crea el trabajo (el verdadero, no el job): dependiendo de actividades económicas que "detonan" o "dejan una derrama", se llega a creer que la riqueza depende de la decisión del inversor de invertir o no, mientras en casos problema extremos -como el de Estados Unidos, que muchos imitan- la "derrama" se limita a la buena o mala voluntad de una oligarquía que no debe ser contrariada (está integrada, según Paul Craig Roberts en The 4th media, por Wall Street, el complejo militar-industrial, el agronegocio, la industria extractiva y las corporaciones que se largaron a China e India en busca de salarios de risa), ni siquiera por quienes proponen "volver a hacer América productiva", para decirlo de otro modo. Desde luego, la telecracia, los lorocutores y quienes ejercen la prensatitución son libres de retratar este tiempo muerto como "toda una época", aunque no cree e incluso castigue la producción y la creación.
RUSIA: ¿ANTE EL ULTIMO IMPERIO?
En caso de una hipotética agresión nuclear, Rusia parece tener la capacidad de resistirla y ha estado haciendo pruebas de advertencia a la población de las grandes ciudades rusas -mediante la televisión- para encontrar refugios seguros.
El espacio aéreo ruso está sellado con sistemas antimisiles S 500 para repeler la agresión. Nada indica que Rusia vaya a devolver automáticamente la agresión, si tuviera lugar, ni hacia Europa ni hacia Estados Unidos, ni siquiera pese a la advertencia de colocar armas nucleares en el enclave de Kaliningrado. Sin embargo, la Federación Rusa ha seguido desarrollando armas que pueden tener un efecto letal en Estados Unidos (destruyendo por ejemplo todo la costa Este): es el caso del "Satán 2" o Sarmat (RS-28 Sarmat), un misil que tiene la cabeza nuclear más potente y mortal del planeta (mil veces más que la bomba nuclear sobre Hiroshima), que estaría sin embargo listo hasta el 2018.
El tipo de provocación que Occidente -bajo el empuje de medios de comunicación masiva que creen que es un simple espectáculo y de políticos irresponsables- puede armar contra la Federación Rusa no está claro, aunque puede seguir el guión de las agresiones que han tenido lugar contra distintos países desde 1989 hasta la fecha. Llama la atención que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) haya decidido bruscamente aumentar las tropas (para una Fuerza de Reacción Rápida) en Europa Oriental -en las fronteras con Rusia- de cuatro mil a 40 mil como máximo (30 mil como mínimo, según lo anunciara el secretario general de la organización militar, Jens Stoltenberg).
Una cosa debiera quedar clara. Como lo explicara hace algún tiempo Roman Garev en el portal Agoravox, Rusia no tiene ninguna política expansionista: su doctrina militar es defensiva, lo que busca en materia económica es la soberanía y en materia informativa critica los planes occidentales, pero tampoco demasiado, agreguemos, al capitalismo. Como dice el dicho, "los rusos no comienzan las guerras; las terminan".
Una de las consecuencias de un error de cálculo occidental consistiría en un fallido ataque (cualquiera sea su forma) contra Rusia que "rebotaría" dejando a Occidente ante su impotencia y atónito, pero sin que ello garantice -más allá de cierta constatación de que algunas potencias son criminales- revertir una tendencia general a la decadencia. No existe el "ahí vienen los rusos" (the russians are coming), sino únicamente una posibilidad (la otra sería la victoria del candidato denostado en Estados Unidos) de que el imperialismo (no el capitalismo) toque a su fin. No está de más recordar que actualmente el mundo es muchísimo más pacífico que en el siglo XX y que el número de conflictos bélicos está limitado al mínimo (Siria-Iraq, Yemen, en particular); los conflictos existentes y latentes están todos, desde la década de los '90 (salvo en el Africa de los Grandes Lagos), causados por el imperialismo de Estados Unidos. Bien pudiera ser que Estados Unidos y sus aliados estén malgastando como nuevos ricos -a quienes representa la familia Orwell- el "capital" de la victoria en la Guerra Fría (creyendo "hacer época" en una "ausencia de época"), según lo dijo el mandatario ruso, Vladimir Putin, en el discurso ante el Club Valdai en 2014. "Así se comportan los nuevos ricos que se hicieron de repente con una enorme riqueza", afirmó Putin.
El espacio aéreo ruso está sellado con sistemas antimisiles S 500 para repeler la agresión. Nada indica que Rusia vaya a devolver automáticamente la agresión, si tuviera lugar, ni hacia Europa ni hacia Estados Unidos, ni siquiera pese a la advertencia de colocar armas nucleares en el enclave de Kaliningrado. Sin embargo, la Federación Rusa ha seguido desarrollando armas que pueden tener un efecto letal en Estados Unidos (destruyendo por ejemplo todo la costa Este): es el caso del "Satán 2" o Sarmat (RS-28 Sarmat), un misil que tiene la cabeza nuclear más potente y mortal del planeta (mil veces más que la bomba nuclear sobre Hiroshima), que estaría sin embargo listo hasta el 2018.
El tipo de provocación que Occidente -bajo el empuje de medios de comunicación masiva que creen que es un simple espectáculo y de políticos irresponsables- puede armar contra la Federación Rusa no está claro, aunque puede seguir el guión de las agresiones que han tenido lugar contra distintos países desde 1989 hasta la fecha. Llama la atención que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) haya decidido bruscamente aumentar las tropas (para una Fuerza de Reacción Rápida) en Europa Oriental -en las fronteras con Rusia- de cuatro mil a 40 mil como máximo (30 mil como mínimo, según lo anunciara el secretario general de la organización militar, Jens Stoltenberg).
Una cosa debiera quedar clara. Como lo explicara hace algún tiempo Roman Garev en el portal Agoravox, Rusia no tiene ninguna política expansionista: su doctrina militar es defensiva, lo que busca en materia económica es la soberanía y en materia informativa critica los planes occidentales, pero tampoco demasiado, agreguemos, al capitalismo. Como dice el dicho, "los rusos no comienzan las guerras; las terminan".
Una de las consecuencias de un error de cálculo occidental consistiría en un fallido ataque (cualquiera sea su forma) contra Rusia que "rebotaría" dejando a Occidente ante su impotencia y atónito, pero sin que ello garantice -más allá de cierta constatación de que algunas potencias son criminales- revertir una tendencia general a la decadencia. No existe el "ahí vienen los rusos" (the russians are coming), sino únicamente una posibilidad (la otra sería la victoria del candidato denostado en Estados Unidos) de que el imperialismo (no el capitalismo) toque a su fin. No está de más recordar que actualmente el mundo es muchísimo más pacífico que en el siglo XX y que el número de conflictos bélicos está limitado al mínimo (Siria-Iraq, Yemen, en particular); los conflictos existentes y latentes están todos, desde la década de los '90 (salvo en el Africa de los Grandes Lagos), causados por el imperialismo de Estados Unidos. Bien pudiera ser que Estados Unidos y sus aliados estén malgastando como nuevos ricos -a quienes representa la familia Orwell- el "capital" de la victoria en la Guerra Fría (creyendo "hacer época" en una "ausencia de época"), según lo dijo el mandatario ruso, Vladimir Putin, en el discurso ante el Club Valdai en 2014. "Así se comportan los nuevos ricos que se hicieron de repente con una enorme riqueza", afirmó Putin.
jueves, 27 de octubre de 2016
MEXICO: ¿GOBIERNOS DE COALICION?
El ex líder priísta (del Partido Revolucionario Institucional, PRI), Manlio Fabio Beltrones, acaba de proponer una fórmula que podría abrir la puerta a gobiernos de coalición en México: según el sonorense, si ningún candidato obtuviese al menos el 42 % de los votos en las elecciones (las habrá en 2018), ni mayoría en las Cámaras, el ganador estaría obligado a formar un gobierno de coalición con otras fuerzas políticas.
Beltrones hizo notar que las ventajas serían como mínimo dos: en un país como México, donde las elecciones se han vuelto "de tercios", se evitaría que el 70 % perdedor de dedique a "fastidiar" al 30 % ganador, aunque también habría que agregar que podria evitarse que un 30 % se dedique a imponer como si el país fuera su hacienda, al modo en que lo hiciera el derechista Acción Nacional o como lo ha hecho hasta cierto punto el PRI recientemente. Según Beltrones, un gobierno de coalición tendría que formar gabinete -con programa- aprobado por el Congreso; segunda ventaja, se tendería a elegir mejor al mismo gabinete, más por mérito y menos por afinidad partidista, lo cual para el sonorense es una "escuela de aprendices".
La alianza entre Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de centro-izquierda, fue un desastre en la medida en que se adjudicó la derecha solita la victoria en las gubernaturas, instrumentalizando feamente al perredismo. Acción Nacional en 12 años no gobernó, sino que saqueó. A su vez, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es mucho menos representativo de lo que pretende (menos en la arribista clase media baja de la Ciudad de México) y, salvo muy contadas excepciones, carece de elementos preparados para gobernar México (tiene en cambio lo que un escritor mexicano llamara "encomenderos del otro lado"), además de desconocer los protocolos y de compartir con la derecha la peor insolencia en nombre de la muy supuesta "sociedad civil". A título personal, podría anhelarse aquí que una parte del PRI se reanime y se alíe con personas independientes (pero que pueden competir por el centro-izquierda, como el actual jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera) y tal vez con sectores del PRD. Es que el asunto es el siguiente: Acción Nacional y Morena representan la liquidación de la institucionalidad, y lo que necesita México es por el contrario hacerla efectiva, con personas probadas contra la corrupción y a favor de otro capitalismo que el de "compadres" y del seductor de la patria. Esta diferencia volvería por lo demás a colocar a México como ejemplo en una América Latina que necesita transitar por un capitalismo sin corrupción, por leyes efectivas y un verdadero servicio público (Cuba está incluída).
Beltrones hizo notar que las ventajas serían como mínimo dos: en un país como México, donde las elecciones se han vuelto "de tercios", se evitaría que el 70 % perdedor de dedique a "fastidiar" al 30 % ganador, aunque también habría que agregar que podria evitarse que un 30 % se dedique a imponer como si el país fuera su hacienda, al modo en que lo hiciera el derechista Acción Nacional o como lo ha hecho hasta cierto punto el PRI recientemente. Según Beltrones, un gobierno de coalición tendría que formar gabinete -con programa- aprobado por el Congreso; segunda ventaja, se tendería a elegir mejor al mismo gabinete, más por mérito y menos por afinidad partidista, lo cual para el sonorense es una "escuela de aprendices".
La alianza entre Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), de centro-izquierda, fue un desastre en la medida en que se adjudicó la derecha solita la victoria en las gubernaturas, instrumentalizando feamente al perredismo. Acción Nacional en 12 años no gobernó, sino que saqueó. A su vez, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), es mucho menos representativo de lo que pretende (menos en la arribista clase media baja de la Ciudad de México) y, salvo muy contadas excepciones, carece de elementos preparados para gobernar México (tiene en cambio lo que un escritor mexicano llamara "encomenderos del otro lado"), además de desconocer los protocolos y de compartir con la derecha la peor insolencia en nombre de la muy supuesta "sociedad civil". A título personal, podría anhelarse aquí que una parte del PRI se reanime y se alíe con personas independientes (pero que pueden competir por el centro-izquierda, como el actual jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera) y tal vez con sectores del PRD. Es que el asunto es el siguiente: Acción Nacional y Morena representan la liquidación de la institucionalidad, y lo que necesita México es por el contrario hacerla efectiva, con personas probadas contra la corrupción y a favor de otro capitalismo que el de "compadres" y del seductor de la patria. Esta diferencia volvería por lo demás a colocar a México como ejemplo en una América Latina que necesita transitar por un capitalismo sin corrupción, por leyes efectivas y un verdadero servicio público (Cuba está incluída).
PROVOCACIONES EN UCRANIA
Los intentos rusos por pacificar Ucrania se han vuelto infructuosos porque la contraparte occidental actúa en dirección del mantenimiento de las provocaciones. Después de todo, hay un hecho mayor, silenciado en Occidente: hace pocos meses, la presidencia ucraniana, encabezada por Petro Poroshenko, nombró como su asesor nada más ni nada menos que al ex secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Anders Fogh Rasmussen.
El gobierno ucraniano no ha renunciado a los actos de sabotaje ni en Crimea ni en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Hace poco, fue asesinado en un atentado el líder de un importante batallón de combate (Sparta) de Donetsk, Arsen Pavlov ("Motorola"), en un acto que fue calificado de provocación contra el alto al fuego y los Acuerdos de Minsk. Es probable que Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, siga manejando alternativamente las provocaciones y el riesgo de escalada en Ucrania y en Siria. Cabe hacer notar que Rusia no ha intervenido en el Este de Ucrania.
El gobierno ucraniano no ha renunciado a los actos de sabotaje ni en Crimea ni en las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. Hace poco, fue asesinado en un atentado el líder de un importante batallón de combate (Sparta) de Donetsk, Arsen Pavlov ("Motorola"), en un acto que fue calificado de provocación contra el alto al fuego y los Acuerdos de Minsk. Es probable que Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, siga manejando alternativamente las provocaciones y el riesgo de escalada en Ucrania y en Siria. Cabe hacer notar que Rusia no ha intervenido en el Este de Ucrania.
BALCANIZAR SIRIA
Parece difícil que Estados Unidos y sus "socios y aliados" renuncien a balcanizar Siria, algo que están buscando via los kurdos y vía el Estado Islámico de Iraq y Levante (EIIL o EI) o, en su defecto, grupos dizque moderados como al Nusra. La balcanización de Siria había sido anunciada desde 2006 por la secretaria estadounidense de Estado Condoleezza Rice y desde 1982 por un funcionario israelí, Oded Yinon. Una parte del territorio sirio debería quedar bajo dominio kurdo, ya no del gobierno, y otra bajo dominio de los "rebeldes" -porque no se puede decirles "terroristas"- sunitas. Es probable que dentro de poco terminen de romperse los acuerdos entre Rusia y Occidente para intentar buscar una salida negociada al conflicto.
Como ya sucedió en otros lugares (Yugoslavia, Libia), Estados Unidos ha utilizado en Siria uranio empobrecido, según las organizaciones no gubernamentales holandesa PAX y la Coalición Internacional para Prohibir las Armas de Uranio (ICBUW, por sus siglas en inglés). Entre 100 y 300 toneladas de este tipo de arma fueron utilizadas tanto en Siria como en Iraq recientemente.
Entre otros intereses, el de Occidente es usar Oriente Medio como plataforma de penetración y agresión contra Rusia y el Asia Central ex soviética. Sin la menor mención internacional, el EI ha estado penetrando en Afganistán, con la intención de mandar a este país hasta 7 mil combatientes (según la presidencia afgana), en especial al norte (el EI ya ha realizado operaciones en territorio afgano). Hace poco, el enviado especial del presidente ruso, Vladimir Putin, para Afganistán, Zamir Kabulov, estimó en 10 mil el número de miembros del EI que ya operan en ese país. Kabulov señaló que el grupo terrorista está intentando pasar al Asia Central ex soviética y a Rusia Los intereses occidentales en Siria -"remodelación" de Oriente Medio, control de rutas posibles de energéticos, plataforma de agresión terrorista contra Rusia- parecen ser demasiado importantes como para renunciar a balcanizar Siria y en general Oriente Medio y la península arábiga (lo que incluye la actual guerra en Yemen). Cabe señalar que los conflictos bélicos que quedan en el mundo, muy pocos, son los armados por el imperialismo estadounidense ante el mutismo de la "opinión pública" occidental (y dicho sea de paso, la insolidaridad de la izquierda latinoamericana que no dijo nada sobre Libia ni Yugoslavia).
Como ya sucedió en otros lugares (Yugoslavia, Libia), Estados Unidos ha utilizado en Siria uranio empobrecido, según las organizaciones no gubernamentales holandesa PAX y la Coalición Internacional para Prohibir las Armas de Uranio (ICBUW, por sus siglas en inglés). Entre 100 y 300 toneladas de este tipo de arma fueron utilizadas tanto en Siria como en Iraq recientemente.
Entre otros intereses, el de Occidente es usar Oriente Medio como plataforma de penetración y agresión contra Rusia y el Asia Central ex soviética. Sin la menor mención internacional, el EI ha estado penetrando en Afganistán, con la intención de mandar a este país hasta 7 mil combatientes (según la presidencia afgana), en especial al norte (el EI ya ha realizado operaciones en territorio afgano). Hace poco, el enviado especial del presidente ruso, Vladimir Putin, para Afganistán, Zamir Kabulov, estimó en 10 mil el número de miembros del EI que ya operan en ese país. Kabulov señaló que el grupo terrorista está intentando pasar al Asia Central ex soviética y a Rusia Los intereses occidentales en Siria -"remodelación" de Oriente Medio, control de rutas posibles de energéticos, plataforma de agresión terrorista contra Rusia- parecen ser demasiado importantes como para renunciar a balcanizar Siria y en general Oriente Medio y la península arábiga (lo que incluye la actual guerra en Yemen). Cabe señalar que los conflictos bélicos que quedan en el mundo, muy pocos, son los armados por el imperialismo estadounidense ante el mutismo de la "opinión pública" occidental (y dicho sea de paso, la insolidaridad de la izquierda latinoamericana que no dijo nada sobre Libia ni Yugoslavia).
martes, 25 de octubre de 2016
CHINA: EL OBOR
Se habla mucho de un "gran siglo euroasiático" que estaría encabezado por China gracias a las llamadas "rutas de la seda", integradas en el proyecto OBOR (One Belt One Road, un cinturón un camino). Cabe precisar que es un proyecto chino que hizo oídos sordos a la iniciativa rusa de sumar la Unión Económica Euroasiática con la Organización de Cooperación de Shanghai y los países de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, también ANSEA). China no está haciendo equipo con Rusia.
Las rutas marítimas del OBOR son bloqueables en el estrecho de Malacca. Buscarían unir a China con Bangladesh-India-Myanmar, Indochina y parte de Africa (desde Sudán hasta Kenia, con punto de apoyo en Zanzíbar). Las rutas por Asia Central son bloqueables desde Afganistán y en Oriente Medio (China-Paquistán, China-Asia Central-Irán). No es de descartar que Estados Unidos esté ideando una "toma de control" indirecta sobre esas rutas, o al menos "compartirlas". No tienen nada que ver con la propuesta que hace algún tiempo hiciera el mandatario ruso Vladimir Putin.
En el proyecto OBOR, hasta ahora no puede saberse si es parte de un desarrollo endógeno chino o de la "promiscuidad total en comercio exterior". De las distintas rutas planeadas, solo una pasa por Rusia (y por cierto que puede ser bloqueada en Europa Oriental). El proyecto OBOR le permitirá a China diversificar sus rutas de comercio exterior, pero también intensificará la competencia por la influencia en algunas regiones de Eurasia, en particular Asia Central, la ex soviética (que con pocas excepciones no está integrada en la Unión Económica Euroasiática, a la que pertenecen Kazajstán y Kirguistán, pero no Tadzhiquistán, Uzbequistán ni Turkmenistán). Salvo por el paso por Kazajstán en una ruta, China ha excluido la alianza con la Unión Económica Euroasiática.
Las rutas marítimas del OBOR son bloqueables en el estrecho de Malacca. Buscarían unir a China con Bangladesh-India-Myanmar, Indochina y parte de Africa (desde Sudán hasta Kenia, con punto de apoyo en Zanzíbar). Las rutas por Asia Central son bloqueables desde Afganistán y en Oriente Medio (China-Paquistán, China-Asia Central-Irán). No es de descartar que Estados Unidos esté ideando una "toma de control" indirecta sobre esas rutas, o al menos "compartirlas". No tienen nada que ver con la propuesta que hace algún tiempo hiciera el mandatario ruso Vladimir Putin.
En el proyecto OBOR, hasta ahora no puede saberse si es parte de un desarrollo endógeno chino o de la "promiscuidad total en comercio exterior". De las distintas rutas planeadas, solo una pasa por Rusia (y por cierto que puede ser bloqueada en Europa Oriental). El proyecto OBOR le permitirá a China diversificar sus rutas de comercio exterior, pero también intensificará la competencia por la influencia en algunas regiones de Eurasia, en particular Asia Central, la ex soviética (que con pocas excepciones no está integrada en la Unión Económica Euroasiática, a la que pertenecen Kazajstán y Kirguistán, pero no Tadzhiquistán, Uzbequistán ni Turkmenistán). Salvo por el paso por Kazajstán en una ruta, China ha excluido la alianza con la Unión Económica Euroasiática.
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