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miércoles, 26 de junio de 2013

EL BAILE DEL BUEY CANSAO

Cuba tiene hoy una economía bastante deforme.
     A diferencia del pasado, la economía cubana ya no depende del monocultivo del azúcar. Hoy, las principales fuentes de ingresos para la isla son las remesas y el turismo. Un buen número de hogares cubanos depende de esas remesas (más de la mitad de los hogares, según fuentes de Miami, como The Havana Consulting Group). En el mismo sentido apuntan observaciones como las del estudioso Carmelo Mesa-Lago. Las remesas y el turismo se prestan a una fuerte influencia exterior y al consumismo (más, si se considera que el ingreso no es generado desde dentro, sobre todo en el caso de las remesas). Así, un viejo problema se acentúa: el de la improductividad, el ingreso sin esfuerzo correspondiente, aunque "circula dinero" y puede haber la impresión de que hay acceso a muchos bienes, incluso importados. El "dinero que circula" y crea la sensación de que "la opulencia está en alguna parte" -como al alcance de la mano- da la apariencia de que se desarrollan las dizque "fuerzas productivas" (que más de uno confunde con opciones tecnológicas y cosas de manual soviético por el estilo). La inversión extranjera en Cuba tampoco ayuda mucho al desarrollo endógeno, aunque no es lo mismo que las remesas y el turismo.
    Esta influencia del exterior -criticable como la que denostara Fidel Castro en "La Historia me absolverá", discurso de contenidos olvidados- se ve entre capas de la sociedad cubana que aseguran su acceso a los ingresos mencionados (o que viajan y usufructúan "su posición en el aparato" y/o "su aparato en la posición"): la principal consigna es que no se mueva nada, que haya "consenso" -que se hace pasar por democracia o apoyo de la mayoría- y que sea acallada cualquier discrepancia, si es necesario con descalificaciones, bravuconerías caribeñas -al amparo del poder del "nosotros"- y sobre todo, en nombre de la sempiterna vanguardia, ésa que  ha resuelto ya todos los problemas, incluso antes de que se presenten o de que sean identificados. Ni Raúl Castro consigue fomentar el debate y no debiera ser secreto que hablan a sus espaldas los mismos del discurso incondicional.
     Otras fuentes importantes de ingresos, mucho más loables, son los miles de cuadros profesionales en el exterior (según la afirmación de Mesa-Lago) y los medicamentos biotecnológicos, que muestran que el hombre puede crecerse en las dificultades (no en la opulencia de la ubre), puesto que la inventiva se ha desarrollado para sortear el bloqueo. Aquí existe lo mejor de una fuerte tradición internacionalista, alejada de la retórica de vanguardismo con ínfulas
    Finalmente, están las exportaciones de níquel.
    La economía cubana no es una, monolítica, como no lo es la sociedad de la isla, y en muchos aspectos, tampoco lo es la política. La intelectualidad y sus asesores, en cambio, tienen la fortuna -que no tiene el lumpen habanero en su puterí, puterí, puterí...- de haberlo superado ya todo, absolutamente todo, realidad incluida, de tal modo que se dedican a vivir de la renta martiana, fidelista y demás privilegios confundidos con "lo que todos demandan", entre otros blablablares.