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lunes, 17 de febrero de 2014

LA GÜERA FRIA

Estados Unidos ha venido cometiendo un error de lo más extraño: siendo la mayor potencia del mundo, no ha hecho caso de los mejores politólogos del planeta, que son tercermundistas y, sobre todo, latinoamericanos. Según éstos, el rival a vencer, la economía de mayor peso y la potencia del mañana, a no dudarlo, es China. Hablar de Rusia no tiene sentido: lo hacen únicamente nostálgicos del pasado, necios estalinistas, machos trasnochados y autoritarios desembozados.
     Hace pocos días, llegó al puerto sureño español de Rota -que para el caso, es una base estadounidense- el buque destructor USS Donald Cook, equipado con el sistema de alta tecnología Aegis (balístico, de defensa antimisiles). No se sabe qué hace ese navío ahí, aunque lo cierto es que está programado que lleguen a Rota cuatro barcos de este tipo. Oficialmente, es parte del "escudo antimisiles" europeo. Y oficialmente también, este escudo es para proteger a Europa de la amenaza iraní. El buque anda perdido, tal vez: no ha pasado mucho desde que Irán renunció a toda amenaza nuclear, suponiendo que haya existido. Cuando hace algunas semanas se llegó a un arreglo con Irán, el canciller ruso, Serguei Lavrov, señaló que, si ya no hay "amenaza iraní", tampoco existe motivo para seguir con el escudo antimisiles europeo. Es tanto más raro cuanto que, al decir de nuestros politólogos, la Gran Amenaza de Hoy es la Gran China.
     William Engdahl, periodista estadounidense, sostuvo en estos días para Russia Today que el presidente estadounidense Barack Obama no ha renunciado a buscar para Washington la supremacía nuclear y el control militar absoluto del mundo (lo que el Pentágono llama Full Spectrum Dominance). Lo que se busca con maniobras como la de Rota es seguir rodeando a Rusia -único rival nuclear serio de Estados Unidos- para volver "pensable" (es decir, calculable) un primer golpe nuclear sin respuesta del enemigo. Lo que no era "pensable" en tiempos de la MAD (destrucción mutua asegurada) ahora sí lo es en la cabeza de los militares occidentales.
      Así que, luego de dejar supuestamente de lado el problema sirio, Occidente sigue metiendo las manos cerca de Rusia, desde España hasta Ucrania, a una distancia bastante considerable de China. Vaya personas despistadas, nuestros enemigos: al parecer, o no han mirado un mapa, o los estrategas del Pentágono no quieren saber de nuestros politólogos de vanguardia. Qué militares tan tontos. Hasta pareciera que no leen ni se informan.