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jueves, 13 de febrero de 2014

UCRANIA: TE QUIERO ASI, AL NATURAL...

El guión se repite con insistencia. En las calles de Kíev, es el enojo supuestamente espontáneo de un pueblo bravío y enardecido (así, tipo canción ranchera) que se expresa con naturalidad y aborrece la represión, que siempre es artificial. Es, vaya, lo natural contra lo artificial, lo espontáneo contra lo fabricado, la calle contra la mole estalinista de palacio, la sociedad civil contra el Estado, la democracia contra el autoritarismo, la honda de David contra la mala onda de Goliath, etcétera...Y claro, la mano invisible de Occidente contra la brutalidad rusa.
     Alexander Duguin, estratega geopolítico durante mucho tiempo considerado cercano al Kremlin, lo ha dicho sin tapujos en el portal de Odnako: Rusia no tiene ningún aliado serio en Ucrania, ni siquiera en la persona del actual presidente ucraniano, Viktor Yanukovich. Es más, hace rato que, en su extravío, el Kremlin no ha tenido una "política ucraniana". Por su parte, los oligarcas ucranianos, supuestamente pro-Kremlin, buscan el equilibrio entre Occidente y Oriente, ya que temen la competencia de las grandes corporaciones rusas.
     Tal parece que la política ucraniana sí la tiene Occidente. La Voz de Rusia ha dado a conocer un dato importante:  hay jóvenes manifestantes en Kíev, de la Autodefensa Ucraniana (UNA-UNSO), que lejos de ser espontáneos en el ruedo Maidan - la céntrica plaza de Kíev- son gente que fue entrenada durante el año 2006 ni más ni menos que en una base de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Estonia, país del Báltico. En suma, en vez de espontaneidad hay una provocación calculada. Por lo demás, los manifestantes han recibido ayuda económica desde Occidente.
    A su vez, en su portal Dissonance, Alexandre Latsa da a conocer datos importantes. La plaza Maidan/de la Independencia, donde tiene lugar el grueso de la protesta, no puede albergar más de 300 mil manifestantes, y el número de participantes en las manifestaciones ha disminuido. El "problemita" es que Ucrania, lo recuerda Latsa, tiene 45 millones de habitantes. Como los manifestantes en Kíev no tienen ninguna representatividad, hay que darles esa aureola hippie de la naturaleza contra la "política estatal" pro-rusa del presidente Yanukovich, por lo demás electo en 2010 en elecciones que los mismos occidentales reconocieron como "transparentes y honestas".
    Según Duguin, un rumor recorre las calles de Kíev. Y es que Ucrania entrará a la Unión Europea (UE) luego de Turquía. ¿Cuando entrará Turquía? Nunca, dice la broma ucraniana. Entretanto, hay que aguantarse el show mediático de quienes en unas cuantas cuadras de Kíev conservan intacta -igual que "nuestros" indios- la memoria de varios siglos de opresión -!es una memoria de elefante!- y simplemente la están dejando hoy aflorar. Si el problema es ancestral, inmemorial, puede demorar en solucionarse lo mismo que Turquía en entrar a la UE.