A últimas fechas se han producido en Moscú protestas contra irregularidades -que sin duda las hubo- en las recientes elecciones legislativas rusas, en las cuales ganó el oficialista partido Rusia Unida, pero en retroceso frente al Partido Comunista.
Lo que da pena es que tercermundistas y comunistas extraviados se hayan ido a meter en las protestas moscovitas, menos multitudinarias de lo que parecen. En las protestas hay monarquistas y neo-nazis que nadie quiere. También hay personeros de la extrema derecha "liberal", como Boris Nemtsov, antiguo gobernador de Nizhny Novgorod felicitado por la hoy ex primer ministra británica Margaret Thatcher, y luego asesor del neo-nazi gobierno ucraniano de Victor Yushchenko. Nemtsov, como Garry Kasparov, han hecho lo posible por no aparecer vinculados al magnate Boris Berezovski, quien vive en Gran Bretaña y es todo un mafioso. También estuvo en las protestas el ex primer ministro ruso Mijaíl Kasiánov, quien ocupó el cargo a principios de la era Putin (2000-2004), y se encontraba igualmente el multimillonario ruso Mijaíl Projórov, quien tiene intenciones de competir contra el hoy primer ministro Vladimir Putin, en las próximas elecciones presidenciales. En suma, en las protestas de Moscú se encontraban oligarcas desplazados del poder y que sueñan con un país en manos de tecnócratas, mientras la población se dedica al oscurantismo monarquista o de extrema derecha nacionalista. Rusia sería así un país de caricatura. Lo inexplicable es que hubieran banderas comunistas en un mitin de esta índole.
El bloguero Alexei Navalni, presente en las manifestaciones, admitió tranquilamente que había estimado "al alza" el número de participantes en las concentraciones. A su vez, la organización Golos fue sorprendida mandando correos a Estados Unidos y preguntan el monto de facturación de las denuncias por fraude. Golos ha recibido apoyo de la USAID y National Endowment for Democracy, NED. De lo que se trata es de armarle a Putin una "revolución de colores" que facilite el desarme unilateral de Rusia, a lo que estaba dispuesto el ex ministro de finanzas Alexei Kudrin, también entre los manifestantes.
Por lo pronto, los tercermundistas y comunistas que estuvieron en las manifestaciones ojalá tengan idea de lo que hacen. En cambio, Alexandre Latsa, observador de la realidad rusa, sugiere que el sistema político de la Federación Rusa podría orientarse casi hacia el bipartidismo: en el centro-derecha estaría la agrupación de Putin y, hacia el centro-izquierda, el Partido Comunista. Contra lo que muestran algunos periódicos occidentales (los viejitos nostálgicos del estalinismo solitos en la nieve con su hoz y su martillo, etcétera...), el Partido Comunista tiene muchos de sus adeptos en lo que se conoce como "naukograd", el mundo de las ciudades científicas. De nueva cuenta, a mayor cultura, mayores son las posibilidades de votar por los comunistas.
El último líder soviético, Mijaíl Gorbachov, aprovechó las manifestaciones moscovitas, las celebró y le recomendó a Putin "irse". Según declaró Gorbachov, él se fue a tiempo, para que la gente recordara lo positivo que hizo. Nadie le niega el derecho a Gorbachov de engañarse: nunca se fué del poder, ni parecía que pensara hacerlo, sino que lo expulsó con una tremenda humillación Boris Yeltsin, el último de los borrachines y un antisocial de primera. Gorbachov nunca pudo defenderse ante Yeltsin, quien lo sacó del gobierno a puntapiés, y lo único que encontró fue culpar al Comité Estatal para el Estado de Emergencia.
Así que, para variar, Occidente celebra a quien vive en una ficción, contándose lo que nunca sucedió. Y no faltan los extraviados que quieran rematar tanto progreso con el agasajo a millonarios excéntricos y a zaristas y neo-nazis de opereta. Quienes festejan este tipo de "democracia" deberían exigir, a cambio de ocultar y ocultarse evidencias, boleto para el circo y una dosis individual y legal de mariguana: porque sí, todos tienen su derecho a la felicidad y lo que es más, a vivir de ilusiones, porque otros mundos son posibles y no están de más las visiones alternativas.
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martes, 27 de diciembre de 2011
martes, 20 de diciembre de 2011
TU MALDAD ME HACE FELIZ
En más de un aspecto, Occidente está repitiendo en Siria el guión utilizado en Libia. Consiste en apoyar a terroristas, luego de haber acusado a Siria de fomentar el terrorismo. Ya se encuentra operando en Siria el Grupo Islámico Combatiente, oriundo de Libia, catalogado por Naciones Unidas como terrorista. Es decir que, en homenaje a la congruencia y en respeto a la opinión pública, en Occidente se apoyan las maniobras de un grupo que los propios occidentales han llamado "terrorista". Parte de este apoyo lo brindan los servicios secretos británicos (M16). En cuanto a Libia, Naciones Unidas avaló el accionar de un grupo, el mismo Grupo Islámico Combatiente, que aparece en las listas de Naciones Unidas como organización peligrosa.
Según declaraciones del presidente sirio Bashar al Assad a Pravda.ru, desde 2003 Siria ha sido presionada para que rompa vínculos con Rusia. De manera muy concreta, al momento del ataque contra Irak, el entonces secretario estadounidense de Estado, Colin Powell (el mismo que mintió tranquilamente sobre las supuestas "armas de destrucción masiva" iraquíes), se apersonó en Siria para amenazar al gobierno de al Assad. Powell pidió que Siria girara de "180 grados" en su alianza con Rusia y terminara los acuerdos que tiene con Moscú. Powell no dudó en amenazar con una acción armada contra Siria. Si el actual régimen de Damasco cayera, Rusia tal vez perdería la única base naval de la que dispone en el Mediterráneo, lo cual favorecería el control estadounidense de este mar.
Lo dicho explica los esfuerzos actuales de Rusia por mediar en el problema sirio. Sin embargo, la Liga Arabe no es de confiar, ya que ha caído en manos de países que son incapaces de retomar la defensa de la causa palestina, de criticar a Israel y de oponerse a la injerencia estadounidense en la región. Junto con Turquía, el papel clave en la desestabilización lo están jugando las monarquías petroleras de la península arábiga. Rusia juega las cartas que puede, pero no son las mejores.
El papel de la Liga Arabe se parece al de la Organización de Estados Americanos en América Latina, hace algún tiempo. En su momento, la mayoría de los países latinoamericanos fue incapaz de condenar la intervención armada en Panamá, en diciembre de 1989. Hoy todavía es común oir hablar del "dictador" Manuel Antonio Noriega que, dicho sea de paso, nunca fue especialmente sangriento. Quienes durante la intervención juraron en una base militar estadounidense, quienes utilizaron armas letales contra población civil indefensa en la capital panameña, quienes la saquearon y quienes se burlaron de la soberanía de Panamá, nunca fueron juzgados, ni ha pasado por la cabeza de nadie llevarlos a juicio: sería tanto como llevar a juicio a la superpotencia que, desde el fin de la muy supuesta "amenaza soviética", ha emprendido seis guerras abiertas en distintas partes del mundo (Panamá, Somalia, Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia), sin que aparezca quien diga que Washington es un peligro para la estabilidad internacional. Parece que la opinión de masas occidental perdió toda capacidad para discernir. Lo que hace el confort...
Según declaraciones del presidente sirio Bashar al Assad a Pravda.ru, desde 2003 Siria ha sido presionada para que rompa vínculos con Rusia. De manera muy concreta, al momento del ataque contra Irak, el entonces secretario estadounidense de Estado, Colin Powell (el mismo que mintió tranquilamente sobre las supuestas "armas de destrucción masiva" iraquíes), se apersonó en Siria para amenazar al gobierno de al Assad. Powell pidió que Siria girara de "180 grados" en su alianza con Rusia y terminara los acuerdos que tiene con Moscú. Powell no dudó en amenazar con una acción armada contra Siria. Si el actual régimen de Damasco cayera, Rusia tal vez perdería la única base naval de la que dispone en el Mediterráneo, lo cual favorecería el control estadounidense de este mar.
Lo dicho explica los esfuerzos actuales de Rusia por mediar en el problema sirio. Sin embargo, la Liga Arabe no es de confiar, ya que ha caído en manos de países que son incapaces de retomar la defensa de la causa palestina, de criticar a Israel y de oponerse a la injerencia estadounidense en la región. Junto con Turquía, el papel clave en la desestabilización lo están jugando las monarquías petroleras de la península arábiga. Rusia juega las cartas que puede, pero no son las mejores.
El papel de la Liga Arabe se parece al de la Organización de Estados Americanos en América Latina, hace algún tiempo. En su momento, la mayoría de los países latinoamericanos fue incapaz de condenar la intervención armada en Panamá, en diciembre de 1989. Hoy todavía es común oir hablar del "dictador" Manuel Antonio Noriega que, dicho sea de paso, nunca fue especialmente sangriento. Quienes durante la intervención juraron en una base militar estadounidense, quienes utilizaron armas letales contra población civil indefensa en la capital panameña, quienes la saquearon y quienes se burlaron de la soberanía de Panamá, nunca fueron juzgados, ni ha pasado por la cabeza de nadie llevarlos a juicio: sería tanto como llevar a juicio a la superpotencia que, desde el fin de la muy supuesta "amenaza soviética", ha emprendido seis guerras abiertas en distintas partes del mundo (Panamá, Somalia, Yugoslavia, Irak, Afganistán, Libia), sin que aparezca quien diga que Washington es un peligro para la estabilidad internacional. Parece que la opinión de masas occidental perdió toda capacidad para discernir. Lo que hace el confort...
martes, 13 de diciembre de 2011
LOS CHULOS DE EURODISNEY
Estados Unidos ha conseguido afianzar posiciones en el Mediterráneo, no nada más en el norte de Africa: también Washington lo ha conseguido en el sur de Europa, un continente cuya moneda, el euro, se tambalea ante la poco disimulada felicidad en el otro lado del Atlántico.
El actual presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue entre 1985 y 1990 director ejecutivo del Banco Mundial. Entre 2002 y 2006, no hace mucho, el economista italiano fue vicepresidente operativo del gigante especulador estadounidense Goldman Sachs. Con este gigante también estuvo relacionado Romano Prodi, dos veces primer ministro de Italia.
Mario Monti, flamante primer ministro de Italia, pareciera parte del gabinete de Barack Obama: fue director europeo de la Comisión Trilateral y de la directiva del grupo Bilderberg. Monti ha sido asesor de Goldman Sachs.
El tercero, el primer ministro griego Lukas Papadimos, ha pasado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology), Harvard y Columbia. Por cierto, Draghi ocultó la magnitud del déficit griego durante el gobierno conservador de Kostas Karamanlis.
Así las cosas, salvo en España, donde unos están con cara de indignados y otros rezando por el fin de la crisis, en el resto del sur de Europa mandan tecnócratas directamente ligados a las altas finanzas estadounidenses, sospechosas de especular contra el euro.
Es igualmente una verguenza para Europa el presidente Nicolás 1ero de Francia (sí, el esposo de la emperatriz Carlita), que en la crisis que involucró a Dominique Strauss-Kahn no hizo nada por evitar que el Fondo Monetario Internacional cayera en manos de intereses estadounidenses, así los represente la francesa Christine Lagarde.
Europa midió mal sus pasos porque Alemania desestabilizó el proceso de integración, lento, para tragarse a toda prisa a cuanto país del Este europeo quisiera dejarse engullir. Así, Europa se encuentra hoy sobrecargada de países miembros, 27, muy dispares. El Este europeo apenas disimula que es una sucursal para los intereses económicos conjuntos de Alemania y Estados Unidos.
Lo que no parecía tan cercano era la apertura de nuevas sucursales en el Mediterráneo, en manos de los culpables de la crisis. No es demasiado raro que la socialdemocracia europea no haya podido evitar lo sucedido: esa socialdemocracia suele ser corrupta y, si en algo tienen razón algunos analistas rusos de Ria Novosti, es que el mundo pagará con una larga recesión el hecho de vivir por encima de sus medios, que es lo que ha ocurrido en algunas partes del sur europeo. La gracia es que la austeridad la impondrán tecnócratas al servicio de la potencia que, viviendo por encima de sus medios, no se ajusta el cinturón, sino que deja a medio mundo en calzoncillos. Vaya manera la de presentarse de Europa por el mundo desde que es "la gran Europa".
El actual presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, fue entre 1985 y 1990 director ejecutivo del Banco Mundial. Entre 2002 y 2006, no hace mucho, el economista italiano fue vicepresidente operativo del gigante especulador estadounidense Goldman Sachs. Con este gigante también estuvo relacionado Romano Prodi, dos veces primer ministro de Italia.
Mario Monti, flamante primer ministro de Italia, pareciera parte del gabinete de Barack Obama: fue director europeo de la Comisión Trilateral y de la directiva del grupo Bilderberg. Monti ha sido asesor de Goldman Sachs.
El tercero, el primer ministro griego Lukas Papadimos, ha pasado por el MIT (Massachusetts Institute of Technology), Harvard y Columbia. Por cierto, Draghi ocultó la magnitud del déficit griego durante el gobierno conservador de Kostas Karamanlis.
Así las cosas, salvo en España, donde unos están con cara de indignados y otros rezando por el fin de la crisis, en el resto del sur de Europa mandan tecnócratas directamente ligados a las altas finanzas estadounidenses, sospechosas de especular contra el euro.
Es igualmente una verguenza para Europa el presidente Nicolás 1ero de Francia (sí, el esposo de la emperatriz Carlita), que en la crisis que involucró a Dominique Strauss-Kahn no hizo nada por evitar que el Fondo Monetario Internacional cayera en manos de intereses estadounidenses, así los represente la francesa Christine Lagarde.
Europa midió mal sus pasos porque Alemania desestabilizó el proceso de integración, lento, para tragarse a toda prisa a cuanto país del Este europeo quisiera dejarse engullir. Así, Europa se encuentra hoy sobrecargada de países miembros, 27, muy dispares. El Este europeo apenas disimula que es una sucursal para los intereses económicos conjuntos de Alemania y Estados Unidos.
Lo que no parecía tan cercano era la apertura de nuevas sucursales en el Mediterráneo, en manos de los culpables de la crisis. No es demasiado raro que la socialdemocracia europea no haya podido evitar lo sucedido: esa socialdemocracia suele ser corrupta y, si en algo tienen razón algunos analistas rusos de Ria Novosti, es que el mundo pagará con una larga recesión el hecho de vivir por encima de sus medios, que es lo que ha ocurrido en algunas partes del sur europeo. La gracia es que la austeridad la impondrán tecnócratas al servicio de la potencia que, viviendo por encima de sus medios, no se ajusta el cinturón, sino que deja a medio mundo en calzoncillos. Vaya manera la de presentarse de Europa por el mundo desde que es "la gran Europa".
martes, 6 de diciembre de 2011
¿MUERTOS? LA COSA ES SENCILLA.
Lo que algunos de izquierda tomaron como una "gran liberación" en el mundo árabe muestra hoy de qué se trata. Entre otras cosas, se trata de política-ficción: según lo ha demostrado Thierry Meyssan en Red Voltaire, la lista de más de 3 500 muertos por supuesta culpa del gobierno sirio actual, se tomó de la guía telefónica, así que muchos de los muertos tienen todavía la extraña capacidad de contestar al teléfono y ponerse a hablar. Es el tipo de inventos de los Hermanos Musulmanes, a los que Naciones Unidas hace caso. Por si fuera poco, el primer ministro turco, Recep Tayyip Ergodan, le advirtió al líder sirio Bashar al Assad que puede tener un "fin trágico", como Adolfo Hitler, Kadafi y Ceaucescu, todo revuelto. Sin duda, lo mejor que puede hacer al Assad es aumentar el número de registrados en el anuario telefónico, de tal forma que Siria pueda democratizarse.
En Libia, los "revolucionarios" apoyados desde Occidente no son "islamistas moderados". Los salafistas ya han ido a liquidar mezquitas y lugares de culto no salafistas, según lo comprobó el diario argelino "Echuruk", mencionando lo ocurrido en las localidades de Aziziyah y Janzur. Los "moderados" tunecinos no están mejor: al grito de "mi velo es mi libertad", han presionado para que se instalen salones de plegaria en centros educativos, lo que desembocó en una huelga general del cuerpo docente universitario, a principios de diciembre.
En Túnez, el 23 de octubre, los islamistas de Ennahda ganaron las elecciones a la Asamblea Constituyente. No se crea que son los últimos de los retardatarios: tienen a su disposición importantes medios de masas y, al mismo tiempo, de manera muy poco transparente, se ganaron votos a cambio de alimentos, tarjetas de teléfono o directamente dinero en metálico, es decir, con una corrupción galopante y el apoyo de Obama y los saudiárabes.
Lo mismo ocurrió en Egipto. La victoria de los Hermanos Musulmanes (Partido Libertad y Justicia) e incluso los porcentajes nada desdeñables para el grupo salafista Al-Nour se consiguieron no siempre de manera limpia: los Hermanos Musulmanes fueron acusados de repartir medicamentos y comida y de usar grupos de influencia afuera de los lugares de votación. Al mismo tiempo que critica irregularidades en Rusia, la secretario estadounidense de Estado, Hillary Clinton, es incapaz de inquietarse por esta mezcla de fanatismo y corrupción que infesta ahora al norte de Africa, y que ya existe en Asia Central.
Los islamistas (Partido justicia y Desarrollo) también ganaron en las elecciones legislativas de Marruecos.
Gracias a la cobardía de la Liga Arabe, a la ineptitud de Naciones Unidas y la presión occidental, hoy se busca desestabilizar al único gobierno laico y no mayormente represivo que queda, el gobierno sirio, que por lo demás, en vez de cerrarse, ha hecho más de una reforma. ¿Muertos? Están en la sección amarilla, es decir, en la guía telefónica donde hay también se ofrecen mercenarios, agentes secretos, aviones bombarderos, velos para mujeres y túnicas para hombres, comida y otros sobornos por votos, e intelectuales demagogos o con cabeza de avestruz. Lo que no se encuentra es una izquierda que guíe en vez de limitarse a responder con reflejos condicionados de tipo estadounidense y guiados por los antojos de Washington. Tampoco hay en la guía asuntos sociales ni auténtica política. Lo que hay es una conquista efectiva de gran parte del Mediterráneo y de la península arábiga para los aviezos fines geopolíticos estadounidenses.
En Libia, los "revolucionarios" apoyados desde Occidente no son "islamistas moderados". Los salafistas ya han ido a liquidar mezquitas y lugares de culto no salafistas, según lo comprobó el diario argelino "Echuruk", mencionando lo ocurrido en las localidades de Aziziyah y Janzur. Los "moderados" tunecinos no están mejor: al grito de "mi velo es mi libertad", han presionado para que se instalen salones de plegaria en centros educativos, lo que desembocó en una huelga general del cuerpo docente universitario, a principios de diciembre.
En Túnez, el 23 de octubre, los islamistas de Ennahda ganaron las elecciones a la Asamblea Constituyente. No se crea que son los últimos de los retardatarios: tienen a su disposición importantes medios de masas y, al mismo tiempo, de manera muy poco transparente, se ganaron votos a cambio de alimentos, tarjetas de teléfono o directamente dinero en metálico, es decir, con una corrupción galopante y el apoyo de Obama y los saudiárabes.
Lo mismo ocurrió en Egipto. La victoria de los Hermanos Musulmanes (Partido Libertad y Justicia) e incluso los porcentajes nada desdeñables para el grupo salafista Al-Nour se consiguieron no siempre de manera limpia: los Hermanos Musulmanes fueron acusados de repartir medicamentos y comida y de usar grupos de influencia afuera de los lugares de votación. Al mismo tiempo que critica irregularidades en Rusia, la secretario estadounidense de Estado, Hillary Clinton, es incapaz de inquietarse por esta mezcla de fanatismo y corrupción que infesta ahora al norte de Africa, y que ya existe en Asia Central.
Los islamistas (Partido justicia y Desarrollo) también ganaron en las elecciones legislativas de Marruecos.
Gracias a la cobardía de la Liga Arabe, a la ineptitud de Naciones Unidas y la presión occidental, hoy se busca desestabilizar al único gobierno laico y no mayormente represivo que queda, el gobierno sirio, que por lo demás, en vez de cerrarse, ha hecho más de una reforma. ¿Muertos? Están en la sección amarilla, es decir, en la guía telefónica donde hay también se ofrecen mercenarios, agentes secretos, aviones bombarderos, velos para mujeres y túnicas para hombres, comida y otros sobornos por votos, e intelectuales demagogos o con cabeza de avestruz. Lo que no se encuentra es una izquierda que guíe en vez de limitarse a responder con reflejos condicionados de tipo estadounidense y guiados por los antojos de Washington. Tampoco hay en la guía asuntos sociales ni auténtica política. Lo que hay es una conquista efectiva de gran parte del Mediterráneo y de la península arábiga para los aviezos fines geopolíticos estadounidenses.
martes, 29 de noviembre de 2011
¿QUIEN SE HA LLEVADO TU QUESO?
La reactivación de una supuesta "amenaza nuclear" iraní puede ser apenas un pretexto. En un informe reciente de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA), el japonés Yukiya Amano dió a entender que esa amenaza existe, pero no aportó pruebas, ni mucho menos novedades, al basarse nada más en datos del espionaje occidental de 2009. El 29 de octubre, antes de "informar" sobre esta "amenaza", Amano fue a la Casa Blanca a que le dictara qué hacer un consejero de Seguridad Nacional del presidente estadounidense Barack Obama. La AIEA perdió así credibilidad, sirviendo, como se ha vuelto de lo más común en organismos internacionales, a intereses particulares. Wikileaks había denunciado que Amano es persona al servicio de Estados Unidos, y tan pronto como dió a conocer el informe, Rusia alegó que está distorsionado con fines políticos y no aporta nada nuevo.
"Hasta un idiota se da cuenta de que es contra Rusia", dijo hace poco Guennadi Ziugánov, líder comunista ruso, refiriéndose al escudo antimisiles occidental. El problema es que un idiota o ciertos animales todavía son capaces de entender cosas o de hacer gestos que un humano occidental ni entiende, ni hace, porque no sabe qué significa ser humano y es tratado como infrahumano. Al occidental promedio, siempre muy indignado, no le importa en lo más mínimo que se gasten sus impuestos en una carrera armamentista delirante. Cuando, luego de asesinado el líder libio Kadafi, Obama advirtió a todos los que "gobiernan con puño de hierro" que se cuidaran, empezó a ser claro. Tan claro que el ex candidato republicano estadounidense, John McCain, dijo que el primer ministro ruso Vladimir Putin seguramente estaba "nervioso" luego de lo ocurrido con Kadafi. McCain no es idiota, simplemente bruto: dijo sin tapujos lo que otros traen en mente. Obama se hace el idiota. En cuanto al secretario general de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el gran danés Anders Fogh Rasmussen, si Rusia se defiende, considera que la "amenaza" es lamentable y una "vuelta al pasado". Otro idiota: no hay vuelta al pasado si Rusia se arma, porque la carrera armamentista era con la Unión Soviética, no con Rusia. Y, por lo demás, pareciera que el gran danés prefiere el riesgo de una buena guerra en el futuro a lo que, en el pasado, era aunque fuera una mala paz, porque Estados Unidos y la Unión Soviética habían llegado en algún momento a la paridad estratégica. Como se trata de ofertas navideñas, Fogh Rasmussen dice dos idioteces al precio de una, tomándole el pelo a los occidentales, no a los rusos.
Las cosas claras: la guerra puede evitarse, y de ningún modo se trata de que haya un "fuego purificador" que traiga de vuelta a la Unión Soviética o lleve a la Humanidad al socialismo. En este sentido, no es asunto de profetas en La Habana ni del apocalipsis que viene, sino de prevenir, para lamentar lo menos posible, así se quede el mundo sin profetas que por lo demás, no se necesitan. Ni "fuego purificador", ni agoreros del desastre: lo ideal sería disuadir a Occidente de meterse en camisa de once varas, aunque no le quede mal.
En claro y en resumen: para 2015-2017, muy pronto, el escudo antimisiles estadounidense pretende interceptar y abatir parte de los misiles intercontinentales rusos en trayectoria hacia Estados Unidos. Es un escudo que se acompaña de una espada, puesto que el "potencial agresor", suponiendo que lo sea, se quedaría sin defensa si es a su vez agredido desde Occidente. Es decir, es un escudo y una espada que pende sobre la única potencia con un arsenal militar capaz de impedir el monopolio estadounidense de las armas en el mundo. Se trata -viejo proyecto, desde Reagan- de destruir la paridad estratégica.
Ya hay una primera respuesta rusa. Hace unos pocos días, el huésped del Kremlin, Dmitri Medvedev, puso en servicio en Kalingrado -cerca de las fronteras de Polonia y Lituania- el radar de alerta temprana Voronezh-DM, que le permite a Rusia el control de toda Europa. Medvedev advirtió que Rusia tiene misiles estratégicos capaces de vulnerar el escudo antimisiles europeo. En Kaliningrado podrían instalarse misiles tácticos Iskander de hasta 2 mil kilómetros de alcance, con cargas convencionales, pero también con ojivas nucleares. Digamos que no es muy atractivo para la vendida Europa.
Rusia puede incrementar para el año 2015 la producción de misiles balísticos de emplazamiento móvil (en camiones) de combustible sólido y ojivas múltiples hipersónicas, tipo Topol-M o Yars, que son imbatibles para el escudo antimisiles. El RS-24 Yars es un nuevo misil balístico intercontinental que podría tocar territorio estadounidense.
Como los occidentales para haber colmado el vaso metiéndose en el Artico, el Mar del Norte, el de Barents y el Báltico, realmente muy lejos de Teherán, los rusos buscan emplazar misiles Bulavá en submarinos 955 de clase Borei, que pueden llevar ojivas múltiples y atacar desde el hielo ártico, sin ser detectados a tiempo.
Algunos jefes militares rusos no se andan por las ramas: desde el general Nikolai Makarov hasta el Dr. Serguei Kurginian, la hipótesis de un conflicto nuclear no se descarta. La OTAN ha sido designada como "enemigo sistémico" de la capacidad de Rusia para defenderse. No se trata, sin embargo, de un conflicto inevitable, en el cual Estados Unidos cree haber ganado de antemano y Rusia, supuestamente, ofrecería una respuesta asimétrica a pedido, sea para llevar, a domicilio o para degustar atómicamente "in situ".
El tiempo está corriendo rápido y no es la inexistente "opinión pública" occidental que va a detener nada. El asunto está en que Estados Unidos se está metiendo a la par en un asunto armamentista en el cual puede verse disuadido de agredir, y en una crisis económica de extrema gravedad, que vuelve en verdad indignante -muy indignante- que se gaste el dinero del rey contribuyente en una escalada bélica. A diferencia de Ziugánov, hay que apostarle a que el idiota se de cuenta de que, si agrede, puede quedar convertido en queso Gruyere. Más difícil es tratar con los psicóticos que, multiplicándose como están haciéndolo en Occidente, no saben donde está ninguna realidad, ni la suya ni la del otro, y pueden desencadenar lo que sea con tal de no salir de un estado de alucinación crónico, del tipo "soy el number one" de aquí a la eternidad. Un error así llevaría a los occidentales a entender, tal vez, que ser "superiores" no significa estar cuerdos. Sería preferible, aunque sea también doloroso, que la crisis y la disuasión rusa lleven a Occidente de vuelta al raciocinio, o sentido común, como se prefiera.
"Hasta un idiota se da cuenta de que es contra Rusia", dijo hace poco Guennadi Ziugánov, líder comunista ruso, refiriéndose al escudo antimisiles occidental. El problema es que un idiota o ciertos animales todavía son capaces de entender cosas o de hacer gestos que un humano occidental ni entiende, ni hace, porque no sabe qué significa ser humano y es tratado como infrahumano. Al occidental promedio, siempre muy indignado, no le importa en lo más mínimo que se gasten sus impuestos en una carrera armamentista delirante. Cuando, luego de asesinado el líder libio Kadafi, Obama advirtió a todos los que "gobiernan con puño de hierro" que se cuidaran, empezó a ser claro. Tan claro que el ex candidato republicano estadounidense, John McCain, dijo que el primer ministro ruso Vladimir Putin seguramente estaba "nervioso" luego de lo ocurrido con Kadafi. McCain no es idiota, simplemente bruto: dijo sin tapujos lo que otros traen en mente. Obama se hace el idiota. En cuanto al secretario general de la Organización para el Tratado del Atlántico Norte (OTAN), el gran danés Anders Fogh Rasmussen, si Rusia se defiende, considera que la "amenaza" es lamentable y una "vuelta al pasado". Otro idiota: no hay vuelta al pasado si Rusia se arma, porque la carrera armamentista era con la Unión Soviética, no con Rusia. Y, por lo demás, pareciera que el gran danés prefiere el riesgo de una buena guerra en el futuro a lo que, en el pasado, era aunque fuera una mala paz, porque Estados Unidos y la Unión Soviética habían llegado en algún momento a la paridad estratégica. Como se trata de ofertas navideñas, Fogh Rasmussen dice dos idioteces al precio de una, tomándole el pelo a los occidentales, no a los rusos.
Las cosas claras: la guerra puede evitarse, y de ningún modo se trata de que haya un "fuego purificador" que traiga de vuelta a la Unión Soviética o lleve a la Humanidad al socialismo. En este sentido, no es asunto de profetas en La Habana ni del apocalipsis que viene, sino de prevenir, para lamentar lo menos posible, así se quede el mundo sin profetas que por lo demás, no se necesitan. Ni "fuego purificador", ni agoreros del desastre: lo ideal sería disuadir a Occidente de meterse en camisa de once varas, aunque no le quede mal.
En claro y en resumen: para 2015-2017, muy pronto, el escudo antimisiles estadounidense pretende interceptar y abatir parte de los misiles intercontinentales rusos en trayectoria hacia Estados Unidos. Es un escudo que se acompaña de una espada, puesto que el "potencial agresor", suponiendo que lo sea, se quedaría sin defensa si es a su vez agredido desde Occidente. Es decir, es un escudo y una espada que pende sobre la única potencia con un arsenal militar capaz de impedir el monopolio estadounidense de las armas en el mundo. Se trata -viejo proyecto, desde Reagan- de destruir la paridad estratégica.
Ya hay una primera respuesta rusa. Hace unos pocos días, el huésped del Kremlin, Dmitri Medvedev, puso en servicio en Kalingrado -cerca de las fronteras de Polonia y Lituania- el radar de alerta temprana Voronezh-DM, que le permite a Rusia el control de toda Europa. Medvedev advirtió que Rusia tiene misiles estratégicos capaces de vulnerar el escudo antimisiles europeo. En Kaliningrado podrían instalarse misiles tácticos Iskander de hasta 2 mil kilómetros de alcance, con cargas convencionales, pero también con ojivas nucleares. Digamos que no es muy atractivo para la vendida Europa.
Rusia puede incrementar para el año 2015 la producción de misiles balísticos de emplazamiento móvil (en camiones) de combustible sólido y ojivas múltiples hipersónicas, tipo Topol-M o Yars, que son imbatibles para el escudo antimisiles. El RS-24 Yars es un nuevo misil balístico intercontinental que podría tocar territorio estadounidense.
Como los occidentales para haber colmado el vaso metiéndose en el Artico, el Mar del Norte, el de Barents y el Báltico, realmente muy lejos de Teherán, los rusos buscan emplazar misiles Bulavá en submarinos 955 de clase Borei, que pueden llevar ojivas múltiples y atacar desde el hielo ártico, sin ser detectados a tiempo.
Algunos jefes militares rusos no se andan por las ramas: desde el general Nikolai Makarov hasta el Dr. Serguei Kurginian, la hipótesis de un conflicto nuclear no se descarta. La OTAN ha sido designada como "enemigo sistémico" de la capacidad de Rusia para defenderse. No se trata, sin embargo, de un conflicto inevitable, en el cual Estados Unidos cree haber ganado de antemano y Rusia, supuestamente, ofrecería una respuesta asimétrica a pedido, sea para llevar, a domicilio o para degustar atómicamente "in situ".
El tiempo está corriendo rápido y no es la inexistente "opinión pública" occidental que va a detener nada. El asunto está en que Estados Unidos se está metiendo a la par en un asunto armamentista en el cual puede verse disuadido de agredir, y en una crisis económica de extrema gravedad, que vuelve en verdad indignante -muy indignante- que se gaste el dinero del rey contribuyente en una escalada bélica. A diferencia de Ziugánov, hay que apostarle a que el idiota se de cuenta de que, si agrede, puede quedar convertido en queso Gruyere. Más difícil es tratar con los psicóticos que, multiplicándose como están haciéndolo en Occidente, no saben donde está ninguna realidad, ni la suya ni la del otro, y pueden desencadenar lo que sea con tal de no salir de un estado de alucinación crónico, del tipo "soy el number one" de aquí a la eternidad. Un error así llevaría a los occidentales a entender, tal vez, que ser "superiores" no significa estar cuerdos. Sería preferible, aunque sea también doloroso, que la crisis y la disuasión rusa lleven a Occidente de vuelta al raciocinio, o sentido común, como se prefiera.
martes, 22 de noviembre de 2011
LLEGO LAURA DECISIVA
Pueden hacer ruido, pero no son muchos, y lo que les da la sensación de ser importantes son los reflectores y el apoyo de una que otra celebridad, ahora que el espectáculo también está a la izquierda. En España terminó en catástrofe, con un triunfo abrumador de la derecha agrupada en el Partido Popular. Los indignados no tienen mayor propuesta social que hacer porque, simplemente, no tienen idea de qué es una sociedad.
Lo anterior es parte de una tendencia de largo plazo, que comenzó, entre otras cosas, con los Foros Sociales Mundiales y ese lema mariguano (sic) que sostiene que "otro mundo es posible". La verdad sea dicha, parece anuncio publicitario, da igual que se haga en Porto Alegre o Mumbai. ¿Quiere vacaciones y relajarse? En el spa de la playa tal, "otro mundo es posible". Vuele con aerolíneas tal, porque "otro mundo es posible". Estos Foros, como los indignados o como los "neozapatistas" mexicanos, creen que son ellos los que recuperan el discurso capitalista, cuando los están recuperando a ellos para reducirlos, como al comandante Che Pillín, a una caricatura del 68, que de por sí no trajo mucho de glorioso. La escritora hindú Arundhati Roy fue a festejar a los Ocupa Wall Street agradeciéndoles que nos devuelvan el derecho a soñar. En verdad, en medio del mundo como está y de lo que pudiera venir, no hay nada mejor que criar fama y echarse a soñar. El grado de renuncia es tal que ni siquiera piden lo imposible, como los del 68. Se limitan a hacer "performance" y únicamente les faltan los colores del videoclip de Laura Pausini en Amsterdam, con su "Bienvenido", dedicado a "aquél que no cambiará, lo que somos hoy" (agréguese: "de aquí no me voy, porque somos hoy, lo que somos hoy", dicho sea, insistamos, por la señorita Pausini y no por el clasemediero Milanés). Nótese bien: los indignados no son solidarios con nadie. Ni con la idea comunista, ni con la socialista, ni siquiera mayormente con el mundo del trabajo. Es un simulacro de 68.
Otra izquierda es la tercermundista, la que queda, alrededor de Cuba, en particular. Hace poco, Fidel Castro festejó el triunfo de Daniel ortega en Nicaragua, siendo que Ortega es alguien carente de ideas, sin hablar de Rosario Murillo, que en vez de ideas, tiene rencillas personales. Castro no puede ir mucho más allá de ese tercermundismo de amigotes que va de Ortega a Hugo Chávez, con el bolivarianismo y los grandes ideales históricos de todos los tiempos. Hecho curioso, cuando Castro, festejando a Ortega, menciona a los gobiernos "progresistas" o "de izquierda" de América Latina, olvida a El Salvador y al Perú, aunque incluye a la Argentina de la dama a la que tantos argentinos, equivocados de película, llaman "Cristina", confundiéndose entre Evita y Madonna, y como si todos hubieran pasado, dicho sea sin risa, por la Casa Rosada. El fidelismo así es: quiere incondicionales, no leales, y por lo mismo se va quedando sin amigos. Rafael Correa, presidente de Ecuador, ha tenido que aguantarse más de una voltereta de Chávez, o un trato de menosprecio de Castro, y Humala es un desconocido: como el ecuatoriano y el peruano hacen cosas, pequeñas pero efectivas, como moralizar el Estado y volverlo verdaderamente republicano, la verdad, a los revolucionarios les tiene sin cuidado, porque no hay en lo dicho ni amigotes, ni oportunidades de trascender y ganarse la inmortalidad con una que otra pieza de oratoria. Dentro de la misma Cuba hay quien ha pedido que, !por favor!, la prensa informe de otra cosa que las victorias diarias de la isla y los pasos perdidos de Chávez. Nada, cero, una agencia de prensa cubana preferirá trascender con Joseph Stiglitz, tan alabado por Castro (a diferencia de Correa), o con los Ocupa Wall Street, que informar de medidas sí, discretas, pero no por ello menos valiosas tomadas en Quito o Lima.
Hay una línea de continuidad que va de la creencia del revolucionario tercermundista en la trascendencia, lo que le hace no tolerar discrepancias (como las que en su tiempo le expresó el ya fallecido comunista salvadoreño Schafick Jorge Handal a Castro) y creer además que todo le es debido, hasta los niños bien acomodados en organismos internacionales, en causas "light" y todo lo que sea la ley del menor esfuerzo, pero, eso sí, dispuestos a ser despiadados si de ganar celebridad se trata. Es este amasijo de sesentaiocheros e hijos y de tercermundistas que, caída la Unión Soviética, no dudó en hacer leña del árbol caído para ganarse un lugar bajo el sol del capitalismo (¿no argumentaron que tiene vida para rato por su "gran desarrollo de las fuerzas productivas"?), en universidades "de prestigio" en Estados Unidos y Europa, en los organismos ya mencionados y en el "arte", incluso. Hoy, como ocurre en revistas cubanas, sus causas son los nuevos estamentos: las mujeres, los jóvenes, los LGBT (Lésbico-Gay-Bisexual-Transgénero), la ecología profunda, los negrazos y los inditos. Corearon con Obama "sí se puede", aunque no sabén "qué" se puede, porque no conocen más que el mundo de las libertades, no el de quienes pasan necesidad. En suma, el lema de estos nomenklaturistas, hijos y nietos de la Revolución Cubana, no se distinguen- en verdad, no- de "Lo mejor de mi vida eres tú", videoclip de Ricky Martin a favor de la libertad, contra la opresión, por la igualdad de colores y sabores (fresa y chocolate, por favor): "ay no digas que no/si escondes algo, dámelo/porque llegó la hora de estar conmigo/porque el destino así lo escribió".
Bien: ya no hay que hacer fila por la escasez en la Unión Soviética, y después de todo, no era "el socialismo que queremos". Es preferible tener de dónde escoger: ¿No le gusta la izquierda Pausini?Cámbiese a la izquierda Ricky. Es lo que hay, luego de corregidos los numerosísimos errores de las generaciones anteriores y su "autoritarismo", en deuda eterna con sus vástagos. Que el camarada Ziugánov -líder del partido Comunista de la Federación Rusa- siga pagándoles por adelantado las facturas a las generaciones venideras, que se merecen por herencia la vida regalada y esa inmortalidad que tanto se parece a la celebridad bajo los reflectores, o a las reflexiones siempre apocalípticas del Gran Profeta de la isla mayor, incapaz de detenerse en un mortal.
Lo anterior es parte de una tendencia de largo plazo, que comenzó, entre otras cosas, con los Foros Sociales Mundiales y ese lema mariguano (sic) que sostiene que "otro mundo es posible". La verdad sea dicha, parece anuncio publicitario, da igual que se haga en Porto Alegre o Mumbai. ¿Quiere vacaciones y relajarse? En el spa de la playa tal, "otro mundo es posible". Vuele con aerolíneas tal, porque "otro mundo es posible". Estos Foros, como los indignados o como los "neozapatistas" mexicanos, creen que son ellos los que recuperan el discurso capitalista, cuando los están recuperando a ellos para reducirlos, como al comandante Che Pillín, a una caricatura del 68, que de por sí no trajo mucho de glorioso. La escritora hindú Arundhati Roy fue a festejar a los Ocupa Wall Street agradeciéndoles que nos devuelvan el derecho a soñar. En verdad, en medio del mundo como está y de lo que pudiera venir, no hay nada mejor que criar fama y echarse a soñar. El grado de renuncia es tal que ni siquiera piden lo imposible, como los del 68. Se limitan a hacer "performance" y únicamente les faltan los colores del videoclip de Laura Pausini en Amsterdam, con su "Bienvenido", dedicado a "aquél que no cambiará, lo que somos hoy" (agréguese: "de aquí no me voy, porque somos hoy, lo que somos hoy", dicho sea, insistamos, por la señorita Pausini y no por el clasemediero Milanés). Nótese bien: los indignados no son solidarios con nadie. Ni con la idea comunista, ni con la socialista, ni siquiera mayormente con el mundo del trabajo. Es un simulacro de 68.
Otra izquierda es la tercermundista, la que queda, alrededor de Cuba, en particular. Hace poco, Fidel Castro festejó el triunfo de Daniel ortega en Nicaragua, siendo que Ortega es alguien carente de ideas, sin hablar de Rosario Murillo, que en vez de ideas, tiene rencillas personales. Castro no puede ir mucho más allá de ese tercermundismo de amigotes que va de Ortega a Hugo Chávez, con el bolivarianismo y los grandes ideales históricos de todos los tiempos. Hecho curioso, cuando Castro, festejando a Ortega, menciona a los gobiernos "progresistas" o "de izquierda" de América Latina, olvida a El Salvador y al Perú, aunque incluye a la Argentina de la dama a la que tantos argentinos, equivocados de película, llaman "Cristina", confundiéndose entre Evita y Madonna, y como si todos hubieran pasado, dicho sea sin risa, por la Casa Rosada. El fidelismo así es: quiere incondicionales, no leales, y por lo mismo se va quedando sin amigos. Rafael Correa, presidente de Ecuador, ha tenido que aguantarse más de una voltereta de Chávez, o un trato de menosprecio de Castro, y Humala es un desconocido: como el ecuatoriano y el peruano hacen cosas, pequeñas pero efectivas, como moralizar el Estado y volverlo verdaderamente republicano, la verdad, a los revolucionarios les tiene sin cuidado, porque no hay en lo dicho ni amigotes, ni oportunidades de trascender y ganarse la inmortalidad con una que otra pieza de oratoria. Dentro de la misma Cuba hay quien ha pedido que, !por favor!, la prensa informe de otra cosa que las victorias diarias de la isla y los pasos perdidos de Chávez. Nada, cero, una agencia de prensa cubana preferirá trascender con Joseph Stiglitz, tan alabado por Castro (a diferencia de Correa), o con los Ocupa Wall Street, que informar de medidas sí, discretas, pero no por ello menos valiosas tomadas en Quito o Lima.
Hay una línea de continuidad que va de la creencia del revolucionario tercermundista en la trascendencia, lo que le hace no tolerar discrepancias (como las que en su tiempo le expresó el ya fallecido comunista salvadoreño Schafick Jorge Handal a Castro) y creer además que todo le es debido, hasta los niños bien acomodados en organismos internacionales, en causas "light" y todo lo que sea la ley del menor esfuerzo, pero, eso sí, dispuestos a ser despiadados si de ganar celebridad se trata. Es este amasijo de sesentaiocheros e hijos y de tercermundistas que, caída la Unión Soviética, no dudó en hacer leña del árbol caído para ganarse un lugar bajo el sol del capitalismo (¿no argumentaron que tiene vida para rato por su "gran desarrollo de las fuerzas productivas"?), en universidades "de prestigio" en Estados Unidos y Europa, en los organismos ya mencionados y en el "arte", incluso. Hoy, como ocurre en revistas cubanas, sus causas son los nuevos estamentos: las mujeres, los jóvenes, los LGBT (Lésbico-Gay-Bisexual-Transgénero), la ecología profunda, los negrazos y los inditos. Corearon con Obama "sí se puede", aunque no sabén "qué" se puede, porque no conocen más que el mundo de las libertades, no el de quienes pasan necesidad. En suma, el lema de estos nomenklaturistas, hijos y nietos de la Revolución Cubana, no se distinguen- en verdad, no- de "Lo mejor de mi vida eres tú", videoclip de Ricky Martin a favor de la libertad, contra la opresión, por la igualdad de colores y sabores (fresa y chocolate, por favor): "ay no digas que no/si escondes algo, dámelo/porque llegó la hora de estar conmigo/porque el destino así lo escribió".
Bien: ya no hay que hacer fila por la escasez en la Unión Soviética, y después de todo, no era "el socialismo que queremos". Es preferible tener de dónde escoger: ¿No le gusta la izquierda Pausini?Cámbiese a la izquierda Ricky. Es lo que hay, luego de corregidos los numerosísimos errores de las generaciones anteriores y su "autoritarismo", en deuda eterna con sus vástagos. Que el camarada Ziugánov -líder del partido Comunista de la Federación Rusa- siga pagándoles por adelantado las facturas a las generaciones venideras, que se merecen por herencia la vida regalada y esa inmortalidad que tanto se parece a la celebridad bajo los reflectores, o a las reflexiones siempre apocalípticas del Gran Profeta de la isla mayor, incapaz de detenerse en un mortal.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
TU QUE CONSECUENTAS A TANTO BORRACHO, AMIGO INDIGNADO...
Los "indignados" han ido perdiendo fuerza luego de haber tratado, desde España hasta Nueva York, de hacer creer que tenían representatividad, cuando a lo sumo parecieran haber buscado remedar al 68, incluyendo en sus protestas a sus ídolos musicales, desde Yoko Ono hasta Joan Baez. El movimiento Ocupa Wall Street obtuvo simpatías extrañas: desde Warren Buffett, el hombre más rico del mundo, hasta el megaespeculador George Soros, encargado de torpedear a Europa y Asia cuando es necesario. Pese a otros apoyos, como los de Joseph Stiglitz, los "indignados" no articularon gran cosa y no se consiguió reforma alguna del sistema financiero internacional.
Los "indignados" sostuvieron ser el 99 % que se opone al 1 % de ricos y especuladores financieros. Sin embargo, a lo que se parece esta indignación es a la actitud de una clase media que no entiende que deje de ser la "niña de los ojos" del sistema. Si se encuesta en países como México o Argentina, esta "clase media", también la favorita del lulismo brasileño, cree ser mayoría (82 % en México, aunque no sea verdad, o 71 % en Argentina). Es falso que la crisis de las últimas décadas haya golpeado a todos por igual. Aunque sea porque era necesario mantener a flote el consumo para evitar que se agravara una crisis de sobreproducción, se fue creando una clase media artificial, remedo de la estadounidense: sin ninguna conciencia del interés público, majadera e insolente a más no poder en la "convivencia" social, y convencida de no tener más que derechos y ni una obligación de nada.
Esta clase media, al igual que en Estados Unidos, ha estado viviendo a crédito, con la creencia de que nunca tendrá que pagar, lo que sucedió en España. Junto con esta creencia en la vida a crédito, esta clase media le ha impuesto al mundo la idea de que no hay más "valor" que el de la familia. Basta con ver los Facebooks y los intereses generacionales, todos ligados a negocios en familia. Los jóvenes occidentales de alrededor de 30 años para arriba creen que la familia es una mezcla de institución bancaria, misión humanitaria y organismo no gubernamental. Al final, no entienden nada y creen que una institución bancaria debe ser un organismo de beneficencia. Les parece de lo más extraña la avidez en el capitalismo, al mismo tiempo que se "indignan" cuando descubren que hay que pagar y no todo les es debido, ni que todo es gratis. Se disfrazan del 99 % en pleno victimismo, cuando tal vez no pasen de un 45 % dispuesto a que todo gire a su alrededor en nombre del "empoderamiento" y de los "ciudadanos".
Los grandes intereses privados han hecho bastante para destruir toda vida en sociedad, convirtiéndola en espectáculo. Sin embargo, la corrupción llega mucho más lejos, puesto que franjas enteras de las sociedades de "clase media" consideran, con sus derechos por delante y sus "familias", que no hay ningún "exterior" por respetar, ni autoridad, ni iguales, porque "lo mejor queda en familia". En suma, han acabado con el civismo para imponer sus humores del día y su filisteísmo, que es la reivindicación de la ignorancia. Los "indignados" son los nuevos ricos del "neoliberalismo", para los cuales no hay más que "libertades", que se representan como el derecho a hacer lo que les venga en gana. Creyeron que eran eternos y que los bancos no cobrarían, como creen en la impunidad ciudadana, por lo que han festejado la "Primavera Arabe" dirigida desde Estados Unidos, y ya formalmente criticada por ser instigada desde el exterior, según lo reconoció el primer ministro ruso Vladimir Putin.
Esta mentalidad está haciéndose presente en la antigua Unión Soviética. A falta de vida cívica, se tiende a crear "revoluciones de colores" que den una ilusión de participación donde la sociedad se vino abajo, como en Georgia, Ucrania o Moldavia. Actualmente, según informes del columnista de la agencia noticiosa Ria Novosti, Armando Pérez, Estados Unidos ha buscado invertir en Internet y redes sociales en Rusia, a través de la agencia informática Cisco y la USAID y al amparo de ciertas iniciativas de Dmitri Medvedev (actual presidente ruso), lo que se presta a una futura provocación. Al mismo tiempo, fuerzas como las de Belarús y de Putin han buscado impedir que, a falta de sociedad y de vida cívica, una horda de jóvenes sirva de "tonto útil" para quienes, por puro interés geopolítico, arman "movimientos ciudadanos" financiados no desde lo público, sino desde lo privado.
No estaría mal reconstituir la vida cívica y la participación pública para limitar los poderes de quienes, amparados en sus "tribus", "coaliciones" de amiguetes y en sus familias, creen que el mundo exterior es simplemente un lugar para sacar provecho sin pagar nunca, y para armar escándalo cuando asoman las consecuencias. En mala hora hay gobiernos y líderes que consideran que hay que mimar todavía más a este "45%", o que es intocable en las prerrogativas adquiridas y su insensibilidad. Como los ricos o uno que otro gobierno, este 45 % habla en nombre de "todos", pero ni los representa, ni los ve, ni los oye, ni tiene idea de cómo cambiar el mundo actual. Ni parece que sea su interés, salvo para mantener el peor de los egoísmos. Con papás y "celebridades" de izquierda y centro (moderadísima) como aval.
Los "indignados" sostuvieron ser el 99 % que se opone al 1 % de ricos y especuladores financieros. Sin embargo, a lo que se parece esta indignación es a la actitud de una clase media que no entiende que deje de ser la "niña de los ojos" del sistema. Si se encuesta en países como México o Argentina, esta "clase media", también la favorita del lulismo brasileño, cree ser mayoría (82 % en México, aunque no sea verdad, o 71 % en Argentina). Es falso que la crisis de las últimas décadas haya golpeado a todos por igual. Aunque sea porque era necesario mantener a flote el consumo para evitar que se agravara una crisis de sobreproducción, se fue creando una clase media artificial, remedo de la estadounidense: sin ninguna conciencia del interés público, majadera e insolente a más no poder en la "convivencia" social, y convencida de no tener más que derechos y ni una obligación de nada.
Esta clase media, al igual que en Estados Unidos, ha estado viviendo a crédito, con la creencia de que nunca tendrá que pagar, lo que sucedió en España. Junto con esta creencia en la vida a crédito, esta clase media le ha impuesto al mundo la idea de que no hay más "valor" que el de la familia. Basta con ver los Facebooks y los intereses generacionales, todos ligados a negocios en familia. Los jóvenes occidentales de alrededor de 30 años para arriba creen que la familia es una mezcla de institución bancaria, misión humanitaria y organismo no gubernamental. Al final, no entienden nada y creen que una institución bancaria debe ser un organismo de beneficencia. Les parece de lo más extraña la avidez en el capitalismo, al mismo tiempo que se "indignan" cuando descubren que hay que pagar y no todo les es debido, ni que todo es gratis. Se disfrazan del 99 % en pleno victimismo, cuando tal vez no pasen de un 45 % dispuesto a que todo gire a su alrededor en nombre del "empoderamiento" y de los "ciudadanos".
Los grandes intereses privados han hecho bastante para destruir toda vida en sociedad, convirtiéndola en espectáculo. Sin embargo, la corrupción llega mucho más lejos, puesto que franjas enteras de las sociedades de "clase media" consideran, con sus derechos por delante y sus "familias", que no hay ningún "exterior" por respetar, ni autoridad, ni iguales, porque "lo mejor queda en familia". En suma, han acabado con el civismo para imponer sus humores del día y su filisteísmo, que es la reivindicación de la ignorancia. Los "indignados" son los nuevos ricos del "neoliberalismo", para los cuales no hay más que "libertades", que se representan como el derecho a hacer lo que les venga en gana. Creyeron que eran eternos y que los bancos no cobrarían, como creen en la impunidad ciudadana, por lo que han festejado la "Primavera Arabe" dirigida desde Estados Unidos, y ya formalmente criticada por ser instigada desde el exterior, según lo reconoció el primer ministro ruso Vladimir Putin.
Esta mentalidad está haciéndose presente en la antigua Unión Soviética. A falta de vida cívica, se tiende a crear "revoluciones de colores" que den una ilusión de participación donde la sociedad se vino abajo, como en Georgia, Ucrania o Moldavia. Actualmente, según informes del columnista de la agencia noticiosa Ria Novosti, Armando Pérez, Estados Unidos ha buscado invertir en Internet y redes sociales en Rusia, a través de la agencia informática Cisco y la USAID y al amparo de ciertas iniciativas de Dmitri Medvedev (actual presidente ruso), lo que se presta a una futura provocación. Al mismo tiempo, fuerzas como las de Belarús y de Putin han buscado impedir que, a falta de sociedad y de vida cívica, una horda de jóvenes sirva de "tonto útil" para quienes, por puro interés geopolítico, arman "movimientos ciudadanos" financiados no desde lo público, sino desde lo privado.
No estaría mal reconstituir la vida cívica y la participación pública para limitar los poderes de quienes, amparados en sus "tribus", "coaliciones" de amiguetes y en sus familias, creen que el mundo exterior es simplemente un lugar para sacar provecho sin pagar nunca, y para armar escándalo cuando asoman las consecuencias. En mala hora hay gobiernos y líderes que consideran que hay que mimar todavía más a este "45%", o que es intocable en las prerrogativas adquiridas y su insensibilidad. Como los ricos o uno que otro gobierno, este 45 % habla en nombre de "todos", pero ni los representa, ni los ve, ni los oye, ni tiene idea de cómo cambiar el mundo actual. Ni parece que sea su interés, salvo para mantener el peor de los egoísmos. Con papás y "celebridades" de izquierda y centro (moderadísima) como aval.
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