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martes, 30 de diciembre de 2025

LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN MIGUEL

 Pedro Salmerón, un historiador mexicano acucioso, aunque no exento de falsedades cuando la "política" lo requiere, ha sugerido que el  best seller Juan Miguel Zunzunegui plagia. Lo cierto es que bastantes de las ideas que el segundo presenta como propias se encuentran desde 2002 en el libro de Luis González de Alba, Las mentiras de mis maestros, aunque el mismo González de Alba tuvo dificultades para mantenerse en su independencia de criterio, pese a haber bien visto el infantilismo de Elena Poniatowska y la tendencia de Carlos Monsivaís a trepar seleccionando según el momento a quién "darle sus cebollazos" (lisonjear), como se decía coloquialmente en México,y a quien pisotear.

         Cuando llegaron los conquistadores, no existían ni España (que empezó a aparecer como Estado nación a principios del siglo XIX), ni México (igual, por cierto), y ya debería pararse un poco de hablar nada más de los aztecas y, a lo sumo, de los mayas, cuando existían en el actual territorio de México muchos grupos originarios más, y que resistieron con frecuencia a la Conquista. Hernán Cortés jamás fue el único conquistador del actual México, ya que también hubo varios. El problema no es la caída de Tenochtitlan, sino el hábito capitalino centralista en la Ciudad de México, que es "político" -tendiente a cambiar- y no económico.

       Sea González de Alba o Zunzunegui, lo cierto es que ningún mexicano fue conquistado. Por lo demás, no hubo colonia sino a medias: fueron reinos de "España" que tuvieron como súbditos a los habitantes de lo que se convirtió en virreinato. Así las cosas, México, como Estado nación, "nació" a principios del siglo XIX, más que independizarse. No hubo mexicano "colonizado", también porque el indígena no era mexicano, aunque sí hubo colonización, no siempre amable, de los pueblos originarios. Así que, efectivamente, no tiene caso detenerse a llorar por los pies quemados de Cuauhtémoc o por haber sido "saqueados" durante 300 años. Por lo mismo, antes de principios del siglo XIX no tiene sentido buscar padres o madres de la patria, y el día de la caída de Tenochtitlan no es feriado nacional, como tampoco el de la muerte de Cortés o el día de su mestizo encuentro con la Malinche. Sin ir más lejos (dadas las pruebas de Andrés Manuel López Obrador sobre la crueldad de Cortés, que se ufana de ella en sus Cartas de relación), no hay motivo para que Zunzunegui llame al conquistador "don" Hernán Cortés. 

     Desafortunadamente, hay un equívoco sobre el Grito de Dolores, ya que la idea de México fuera de España apareció después, entre José María Morelos y Agustín de Iturbide. El sentido, como sea, ha sido vanagloriar lo surgido "desde abajo" con levantamientos populares (y efectivamente se dieron con Miguel Hidalgo). Después, la historia "capitalista" de Zunzunegui, que hace de "don" Porfirio un gran modernizador -él también, como el innombrable- pasa por alto que Díaz no fue capaz de crear la menor burguesía o el menor empresariado, como se quiera, por lo que apeló al capital extranjero, y lo de la "hacienda productiva" está por verse: con frecuencia, capitalista no era, porque en el capitalismo se paga en salario, no en tiendas de raya, y la fuerza de trabajo puede moverse libremente, no al "estilo" de "prender yaquis" (por ejemplo) para tenerlos en trabajos forzados en haciendas henequeneras. o del México bárbaro descrito por John Kenneth Turner. Lo demás, buscar los detalles para desprestigiar "70 años de dictadura de partido" es simplismo y moda, aunque al parecer habría que hablar de "don" Carlos, el YSQ. Está bien dejar de lado el rencor social y los tipos de agresividad descritos por Erich Fromm, pero ya no se está en la época nacional-popular, derivada de la nacional-revolucionaria, y el gusto por el mundo indígena es propio de hippies que ya tienen rato de haber empezado (por lo menos desde María Sabina y sus hongos). No es "marxismo cultural", una invención nacional-socialista. No vaya a ser que Zunzunegui, él también, prefiere "la política" -además de los reflectores- a la verdad que según él no existe en historia.

       Dilucidar por qué México no es Estados Unidos no es asunto de religión, ya que hay países no calvinistas que son potencias capitalistas, grandes e medianas, como Japón, Corea del Sur o Francia y en cierta medida Italia, para no hablar de China. "Don" Porfirio ya dió parte de la respuesta: "tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos". El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa se ha preguntado por qué, teniendo América Latina un punto de partida superior en riqueza a Estados Unidos -cuyos indígenas estaban por lo demás algo atrasados-, los segundos se volvieron potencia y América Latina fue a dar en el "sub-d", como lo llamara el cantautor panameño Rubén Blades. Estados Unidos arrasó con los indígenas y acabó con la esclavitud antes que los países de América Latina con mayor tradición esclavista, de Cuba (1886) a Brasil 1888 (salvo Haití). Durante el siglo XIX, Estados Unidos hizo entonces avanzar con rapidez el capitalismo: Abraham Lincoln liquidó la esclavitud en 1863 y Toro Sentado se rindió en 1881. Nadie fue a molestar a Estados Unidos en el siglo XIX mientras, para que avanzara el capitalismo, se eliminaba todo resto de precapitalismo. México fue invadido por Estados Unidos y en una de esas por "don" Maximiliano (de Habsburgo), a quien si se le buscan, también se le pueden encontrar cosas buenas. Estados Unidos empezó por la tradición de pequeña propiedad en medio del siglo XIX. "Don" Porfirio acaparó el poder político para fomentar en la economía el capital extranjero y la gran propiedad de la tierra. Ningún capital extranjero fue a meterse a Estados Unidos, y con la esclavitud se fue la plantación, no quedando más que Clark Gable y Vivian Leigh para "Lo que el viento se llevó".

      En síntesis, dos cosas: poca herencia precapitalista (los indígenas estaban más bien dispersos y la esclavitud comenzó después de que la introdujeran los españoles y portugueses en América Latina), y capitalismo "desde abajo" en los orígenes, y no una muy duradera herencia precapitalista y la paulatina y a medias introducción del capitalismo "desde arriba" y bajo presión extranjera, económica y política. Si lo que se asocia con "la revolución de la libertad" es el capitalismo, de acuerdo, por lo que parece tocarle al individuo: nada más que se empieza por la pequeña propiedad, el control del mercado interno y la ausencia de injerencia externa de cualquier tipo. O entonces es "por el mal lado": Bad Bunny. Lo que no se puede hacer es querer precapitalismo como "identidad" y capitalismo como anhelo, pero traído de afuera: ni con indígenas con nearshoring o con "don" Hernán Cortés y apertura indiscriminada al exterior. Si acaso, habría que reconocer que las contradicciones existen y que debieran resolverse vía síntesis, no instalándose en lo que quiere más de una señora: que le provean a la antigua y al mismo tiempo disponer de "su" independencia. ¿Y la nieve de limón, de qué la quieren? (da click en el botón de reproducción)



lunes, 29 de diciembre de 2025

SE EXPORTAN PARACOS

 Ya había rumores de "paracos" -paramilitares- colombianos que participaron en el asesinato del líder libio Muamar el Gadafi, en 2011. No se escondió la presencia de "paracos" de Colombia en Ucrania, al lado de neonazis. Hace pocos años, de nuevo un grupo de "paracos" de Locombia participó en una operación de asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise en 2021. Recientemente, se dió a conocer la presencia de "paracos" de igual nacionalidad en el crimen organizado mexicano. Como producto de exportación, nada más falta que mande remesas. El teje y maneje es subterráneo, como lo probó el caso de Moise, y como corresponde a un paramilitarismo solapado, con contubernio estadounidense, para que, entre otras cosas, no se conozcan sus ramificaciones políticas. Debe ser más difícil entrar en este subterráneo "made in Colombia" que ponerse a cacarear sobre las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Por lo demás, el paramilitarismo estuvo asociado al narcotráfico. El presidente colombiano, Gustavo Petro, ya tuvo ocasión de darle al "paramilitar de todos los secretos", Salvatore Mancuso, algo así como un perdón bajo la forma de "gestor de paz". Al ritmo que va Petro con el incumplimiento de los Acuerdos de Paz, de 2016, hasta algunos paramilitares le han pedido que se mueva o mejor retirarse. Mancuso alcanzó a delatar lo que ya se sabía: connivencia del ejército, los servicios secretos y del uribismo. El presidente Juan Manuel Santos aparece como una persona turbia. Además del presidente Álvaro Uribe, hoy impune, participaron empresas transnacionales (entre ellas Coca Cola y Chiquita Brands) en servirse de paramilitares para asesinar líderes sociales. Los involucrados están como uno de los últimos conciertos de Joaquín Sabina: "lo niego todo".

       Después de los Acuerdos de 2016, Estados Unidos ha seguido usando a Colombia como su plataforma militar en Sudamérica. Estados Unidos ha participado en el entrampamiento del proceso de paz, como lo mostró el montaje contra el hoy extinto líder guerrillero Jesús Santrich, para desacreditar y dividir a las FARC, lo que ya está logrado. En el entrampamiento ha participado la DEA (Agencial de Control de Drogas) estadounidense: los líderes más radicales de las FARC fueron aislados y los más moderados se hundieron en el ridículo. Santos reconoció que se trataba de entrampar a las FARC. Como el mismo Santos convirtió a Colombia en socio de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), se estuvo "limpiando la retaguardia" de una guerrilla antigua y poderosa, so pretexto del narcotráfico.

       Colombia se volvió clave para el Comando Sur estadounidense. También empezó a volverse en parte plataforma de provocación a Venezuela, sin la menor definición clara por parte de Petro. Estados Unidos hace maniobras en Colombia, incluyendo el Caribe (Cartagena, Barranquilla, además de Coveñas). Colombia es parte de la Fuerza Naval Combinada, con 41 países, encabezada por Estados Unidos, y que actúa...en Oriente Medio. Hace mucho que hay presencia de israelíes en Colombia, y estuvieron asesorando en la lucha contra las FARC.

       Colombia alberga bases militares estadounidenses, recientemente dos (isla de Gorgona y Amazonas). Por lo demás, la policía neoyorquina está por abrir oficinas en Bogotá, capital colombiana. Estados Unidos entrena desde hace décadas a la policía y el ejército colombianos. La oficina de mercenarios de Erik Prince, que está en Haití y en el Ecuador, está en Bogotá y reclutó a siete mil soldados para Oriente Medio.

      Como ya no se trata tanto de política como de decadencia de una forma de contrainsurgencia triunfante, se "narcotiza" lo existente. Ya ha habido ocasión de decirlo: el trafico de droga no desciende. Colombia concentra ya casi el 70 % de los cultivos de coca en el mundo y lidera la producción de cocaína en el mundo. Sin FARC. La producción de cocaína !se disparó después de 2016! Durante el Plan Colombia, hubo unas siete bases militares estadounidenses en Colombia. Actualmente serían dos, las mencionadas de Gorgona y Amazonas. No parece que la principal preocupación estadounidense haya sido luchar contra el narcotráfico, sino limpiar la "retaguardia" de guerrilleros, lo que se fue implementando por lo demás junto a un mayor control en Centroamérica, para asegurarse el Mare Nostrum caribeño.

       En cuanto a Petro, se hace de palabras con Trump y ve fascistas por doquier en Sudamérica Colombia tuvo después de México el mayor movimiento campesino de América Latina, por décadas, pero ya es otra sociedad más urbana, aunque, como México, con lo que se conoce como "ángulos muertos" sin presencia estatal suficiente, y sin que se resuelvan problemas estructurales, estando Petro sin ocuparse de lo pactado en 2016 para incorporar esos "ángulos" y otros territorios vía reforma agraria. Colombia tiene una economía distinta de la mexicana (petróleo, carbón, oro y, desde luego, café), y de lejos como principal socio comercial a Estados Unidos, importando bienes manufacturados. Además, Colombia exporta "paracos".

       Salvo por Nicaragua, que de todos modos tiene importantes vínculos con Estados Unidos, aunque también una economía bien diversificada, parte de la "limpieza" emprendida desde los 2000, no sin alcances internacionales, incluye a Honduras y Panamá, luego de la tentativa de involucrar a México con el Plan Puebla-Panamá y la Iniciativa Mérida. Merodear en Sudamérica ya ha sido antes del presidente estadounidense Donald J. Trump política eficaz del Comando Sur estadounidense, a través de Laura Richardson. Se habrá notado que no hay mayor presencia rusa en América Latina, por lo que se trata más bien de "mensajes" para que China "baje su intensidad", como ya se hizo en el Ecuador, en el Perú y en Panamá (da click en el botón de reproducción).



        

domingo, 28 de diciembre de 2025

ÚSAME POR FAVOR, YO TE LO PIDO. ÚSAME SIN MEDIDA NI CLEMENCIA.

 Recientemente, aquí se ha desaconsejado la lectura de dos sitios, el de Consortium News, estadounidense, que se ha estrechado, y de Unz, porque está embarcado en algo que no da visos de ir muy lejos en el arribo a una supuesta "multipolaridad".

       Hay cierta tendencia creciente en medios y en comentaristas o en "expertís" a fantasear. Tómese el caso de México: la presidentA Claudia Sheinbaum ha repetido la creencia del World Happiness Report de que México se encuentra entre los 10 país más felices del mundo, o de que tiene la segunda menor tasa de desempleo en el mundo, después de Japón. Mientras tanto, sin darse cuenta de este sentimiento oceánico, la oposición y otros, incluso moderados, se sienten rodeados de autócratas y populistas de diferentes signos, y temen por México. La fantasía es en parte una figuración y una idealización de la realidad.

      No se puede hablar, por ser tabú, de la demagogia, como forma de degeneración de la democracia, que está en parte inducida por los medios. En la actualidad casi no hay fascismo, pero quienes lo ven en la derecha callan sobre los neo-nazis ucranianos, para que nadie se crea que hay algún "pro-ruso" colado. Populismo clásico no hay, porque falta el elemento de corporativización, pese a que se quiera hurgar en el oficialismo mexicano actual, por ejemplo en el portal Rebelión, que se mantiene empero como fuente de información bastante diversificada, pese a deslices ultraizquierdistas, como el de querer ver en el México actual una forma del antiguo régimen. No es que el oficialismo sea de idealizar, ni que esté por completo exento de corrupción, que en algunos casos no se castiga (ya ha demostrado algunos en el antiguo aparato judicial el periodista Hernán Gómez Bruera, como lo hiciera J.Jesús Lemus). Sin embargo, parece olvidarse que lo que fue el populismo clásico se despidió poco antes de caer el telón con una inolvidable feria de corrupción, como la de varios gobernadores (los Duarte, César Duarte en Chihuahua y Javier "Javidú" Duarte en Veracruz, Tomás Yarrington, Manuel Cavazos y Eugenio Hernández en Tamaulipas, el no tocado Eduardo Bours en Sonora con Bachoco con anfetaminas y la guardería ABC, Roberto Borge en Quintana Roo, luego de Mario Villanueva años atrás; Andrés Granier en Tabasco, y Rodrigo Medina en Nuevo León), que el partido derechista Acción Nacional se puso a veces a imitar (Guillermo Padrés en Sonora, Francisco García Cabeza de Vaca en Tamaulipas, además del delegado de Benito Juárez en la Ciudad de México, Christian von Roerich). Se entiende el giro hacia otros partidos (no siempre el Movimiento de Regeneración Nacional, MoReNa), aunque en Jalisco la última elección fue reñida, tal vez en parte por los vínculos corruptos del "Mariano Otero" de Enrique Krauze (Enrique Alfaro). No viene al caso no considerar la parte que se ha ido al PVEM (Partido Verde Ecologista Mexicano), pero si acaso habría que probar la corrupción que se le atribuye al ex gobernador de Tabasco, Adán Augusto López Hernández, y no defender a Rubén Rocha Moya, de Sinaloa. No hay un saqueo galopante del erario como el del populismo mexicano creado a finales de los años '30. Puede haber de todo en la actualidad, incompetencia incluida, pero populismo, no. Auto-cracia tampoco, ya que, como la palabra lo indica, es el "gobierno para sí mismo" (del tipo zarista en Rusia).

         Hay una verdadera feria de elucubraciones y un campeonato de sofistas, de los que no se sabe si buscan la eficacia persuasiva para otros, para creerse algo o por ineptitud, si no por mezcla de ignorancia y mala voluntad en aras del "pensamiento crítico", que termina por criticar todo a su paso. En México, pese a que se toquen los antiextractivistas de Rebelión con quienes desde la oposición ven un "PRI redivivo", fuera de algunas líneas principales no hay claridad sobre lo que ha surgido, aunque sí sobre patologías de "Alito" Moreno, líder del PRI, que no hay en el oficialismo, para no hablar de las vaguedades del ex presidente Vicente Fox (PAN). Hasta aquí, hay parte de un problema de cierta falta de aire por las deformaciones demagógica y sofista.

       En el actual gobierno mexicano hay libertades como la del CCE (Consejo Coordinador Empresarial) de ir a presionar al nuevo poder judicial: ¿de qué debe ser independiente y por qué encima es aquél recibido por el presidente de la SCJN (Suprema Corte de Justicia de la Nación), Hugo Aguilar?

      Sobre la felicidad, no hay mucha novedad. En América Latina, están las siempre "Suizas": la centroamericana de "pura vida" (Costa Rica) y la sudamericana de Uruguay, lo que se explica por una desigualdad social no muy grande (Costa Rica supera a México y es un país bastante en paz desde 1948). La noticia es que México está tan requetebién como todos los países escandinavos, o casi, además de Israel (a lomo de palestino) y Países Bajos. Los países muy top ten no tienen gran desigualdad, ni mayor corrupción, y sí buenos satisfactores básicos como la educación y la salud. México se cuela porque, a falta de desigualdad reducida (aunque ha bajado), de ausencia de corrupción (también a la baja) y de buen acceso a satisfactores básicos como salud y educación (principales carencias para la mayoría), se suple con una "cultura familiar y comunitaria fuerte" lo que debiera exigirse como derecho y lo que el Estado debiera asegurar más allá de la letra Constitucional, por lo que tal grado de felicidad está en ver en quién recargarse "culturalmente" y "con optimismo", pese a la existencia de distintas tradiciones familiares, de abajo o las de arriba, literalmente de telenovela. En realidad, en una medición menos autocomplaciente como la de Naciones Unidas (Índice Global de Felicidad), México no está tan bien como la muy "quitada de la pena" maestra Delfina: México está en el lugar 36.

       Por lo que respecta a la baja del desempleo que vuelve a México casi nipón, se ha acompañado de un aumento de la informalidad: no se trata de changarros de comida o de venta de cualquier cosa en un tianguis, sino de empleos formales ya sea por honorarios, ya sea de consultas -entre otras, de salud- cobradas en efectivo. Cerca de la mitad de los informales está en unidades económicas formales o en dependencias del gobierno. Ni siquiera hay modo de saber por qué en las profesiones liberales suele considerarse natural el efectivo para evadir impuestos. ¿Es igual en Japón? No está nada mal multiplicar los empleos formales (con cotización al IMSS-Instituto Mexicano del Seguro Social), pero habría que saber si "la cifra más alta de empleos formales" en la historia mexicana es en términos absolutos o relativos. Y no, el IMSS no está al nivel de Dinamarca. Ni tampoco el Ángeles, donde el negocio se antepone criminalmente -al precio de la vida- al juramento hipocrático ("curar sin dañar") y a la Ley General de Salud, para tristeza de cuando entre iatrogenia y negocio, sumado a empleo informal de terapias naturales, hay resquicios suficientes para acabar por clara negligencia y conciencia de impunidad con una vida !prácticamente sana!. Y sin que salga a relucir el "valor comunitario", salvo para la omertá conocida entre galenos. El Grupo Ángeles es otra muestra del poco interés empresarial en México por la calidad de lo ofrecido. Por lo que respecta a la SEP (Secretaría de Educación Pública), es una "vía de garage" para estacionar "chapulines", como se llama en México a quienes brincan de cargo en cargo, sea Esteban Moctezuma, la "maestra Delfina" o Mario Delgado, un error de Sheinbaum.

       Reconstituir lo que pasa a nivel estructural y en tendencias de mediano o largo plazo no se puede, y el probable mal uso de la Inteligencia Artificial puede empeorar las cosas, con el consuelo sofista para muchos de que "no hay verdad absoluta" o de que "cada quien su verdad". No es nuevo: viene de los '80, mucho antes de la "postverdad" y las fake news, temas de algún momento ya olvidado. El análisis no funciona con "evidencias" ni con clasificaciones extravagantes (como las que retratan islotes de libertad rodeados de un amenazante ascenso de autocracias y populismos). "Modelos", eso sirve, sí, para acabar modelando. Es cosa de imágenes. Al rato va a resultar que México es "país modelo" y no muestra de cómo, mientras unos aguantan, trabajo incluido, los que se recargan se las ingenian para tragar y hablar para marearlo todo para su "buen provecho" ("!provechito!"). Tan felices. (da click  en el botón de reproducción).






PARA QUE TE MEDIO ORIENTE

 Tal vez sea difícil entender por qué Israel acaba de reconocer a Somalilandia, un país escindido de Somalia en 1991, y que corresponde a la antigua delimitación colonial británica somalí. Hace rato que fracasó el intento estadounidense por hacerse presente en Somalia, con una intervención a principios de los '90 (1992, operación "Restaurar la esperanza"): al primer estadounidense muerto con escarnio, George Bush padre optó por la retirada, lo que está retratado en el filme "La caída del halcón negro". El país escindido, Somalilandia, está a la entrada del Mar Rojo, por el golfo de Adén y el pequeño Estrecho de Bab el Mandeb. Se trata de una ruta marítima comercial muy importante en el mundo, ligada a Djibutí y Eritrea, Sudán y Egipto por el canal de Suez. El reconocimiento israelí a Somalilandia hace contrapeso a Yemen, también a la entrada del mar Rojo. En la región, Egipto es el único país con buenas relaciones con Rusia, desde hace mucho tiempo, por el nacionalismo egipcio de Gamal Abdel Nasser (1954-1970). China tiene una base militar en Djibutí. Se trata por ende de una lucha por el control de la ruta comercial y por relativizar cualquier influencia rusa o china en esta vía de acceso a Europa, a través del Mediterráneo.

        Lo anterior lleva a preguntarse si Israel actúa nada más por cuenta propia. Israel tuvo un papel importante en el cambio de régimen en Siria, llevando a la caída de "Bashar", y en limitar los intereses de Irán en Oriente Medio, tanto en Siria -con la alianza con los alauitas de "Bashar"- como en el Líbano contra Hezbolá. No se trata nada más del "gran Israel" ni del "Medio Oriente ampliado" de los "halcones estadounidenses". Limitar a Irán es tener acceso al golfo Pérsico y en la disputa por el estrecho de Ormuz, otra ruta marítima comercial clave, en especial para el petróleo. Suez, Ormuz o Panamá son como "llaves", y es importante saber quién puede abrirlas o cerrarlas. Es por lo mismo que, a pesar del gran adelanto de los Tratados Torrijos-Carter de 1977 para Panamá, Estados Unidos se reservó el derecho (Enmienda De Concini) de intervenir en el Canal. El otro punto clave es en Asia el Estrecho de Malaca y su salida al mar de China meridional. No es necesario atacar directamente a nadie, sino que basta con tener la capacidad para cerrar estas "llaves" o cambiarles las reglas del juego para crearle un problema a un competidor.

       La Iniciativa de la Franja y la Ruta china ("nueva ruta de la seda") pasa entre otros lugares por Ormuz y por el mar Rojo, y tenía rutas por Siria. Israel está así contribuyendo a debilitar las posibilidades de rutas de comercio marítimo de China hacia Europa, a través de Oriente Medio. Las rutas siria y del mar Rojo debían desembocar en Grecia e Italia. Una más debía pasar por el Caúcaso ex soviético donde, salvo en Georgia, en Armenia y Azerbaiyán la influencia estadounidense es fuerte.

       Para conectar a China con Europa, uniendo a Eurasia (pavor de los anglosajones), varias rutas debían pasar por Rusia, sólo que este país está ahora desconectado de la UE (Unión Europea). UNa ruta debía pasar por Ucrania. Otra por el Báltico, donde fue volado el Nord Stream.. Del proyecto chino, no queda más que una posible ruta por Turquía, pero a través de Irán (Teherán-Estambul). La entrada Atenas-Venecia-Rotterdam puede ser bloqueada desde el mar Rojo. Esa entrada pensó en una escala en Djibutí. La ruta Moscú-Madrid ya no será (partiendo de Astaná, en Kazajistán). En suma, contando con el obstáculo luego de Gawar (Pakistán), el control israelí va bloqueando poco a poco a China, como el de Ucrania (salvo el Donbás), no quedando más que una vuelta por el Ártico -que interesa a Estados Unidos, de donde el asunto de Groenlandia.

      Asimismo, el Grupo de los 20 (G20) acaba de anunciar un proyecto Europa-Oriente Medio-India (IMEC, por ser un corredor económico). La Cumbre del G 20 tuvo lugar en Nueva Delhi, capital india, y no es secreto que se trata de rivalizar con una de las rutas chinas. Se trata de un proyecto de enlaces de transporte, apoyado por lo demás por Estados Unidos. Europa tiene además el proyecto Global Gateway para contrarrestar la Iniciativa china de la Franja y la Ruta, de la que se habla menos hoy. Una cosa es desafiar a la Tríada (Estados Unidos-UE-Japón), y otra que la Tríada se queda a no hacer nada, y no es así.

     Hasta ahora, el presidente Donald J. Trump, de Estados Unidos, no ha optado por apoyar a Israel en el reconocimiento de Somalilandia y sí por tratar de calmar a Israel en la Franja palestina de Gaza. No se trata nada más de un enfrentamiento entre Israel y los hutíes de Yemen, a la entrada del mar Rojo, como algo puramente regional. Israel tiene buenas relaciones con India. Tampoco se trata nada más de una eventual relocalización de habitantes de Gaza a Somalilandia, país que tiene bastante de existir de facto y que es por lo demás estable, a diferencia de Somalia. En el pasado, ya a nivel regional, y siguiendo antiguas delimitaciones coloniales, Eritrea, en la costa del mar Rojo, se separó de Etiopía. Eritrea fue reconocida desde 1993.

       Considerando lo ocurrido igualmente con la separación de Sudán del Sur, se ha tratado, desde el fin de la Guerra Fría, de la "balcanización" del Cuerno de África, para beneficio de la Tríada, de Israel y en detrimento de Rusia -cercana a Egipto y Etiopía, que perdió su salida al mar y estaba tratando de negociar una con Somalilandia- y sobre todo de los proyectos de China. Como ocurre siempre con imperialismos y subimperialismos de hoy, se trata, como se dice, de un cálculo "a varias bandas" por parte de Israel. También es "limpieza de la retaguardia", como la hecha en los Balcanes hasta dejar a Serbia en la desorientación y sin salida al mar.

     El IMEC (Corredor Económico India Medio Oriente Europa) debiera partir de Francia-Italia-Grecia, sobre el Mediterráneo, para entrar a Oriente Medio por Israel-Jordania, pasar por Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos e ir a dar en India (conexión golfo Arábigo-India). La Tríada y sus aliados no se guían por la suficiencia, sino por el expansionismo. Pese al "lado humano" del presidente Donald J. Trump, no existe tal cosa como un declive absoluto ni un "con permisito dijo Monchito". Por lo pronto, la disputa por el Cuerno de África tiene repercusiones no "globales", pero sí algunas internacionales. (da click en el botón de reproducción).









viernes, 26 de diciembre de 2025

NI MAIZ PALOMA

 El "presidente" ucraniano, Volodimir Zelenski, presentó recientemente un nuevo plan de paz que, como era de esperar, no conduce a la misma. Este plan no está dirigido a la contraparte, ya que incluye dos puntos -que no incluía el plan del presidente estadounidense, Donald J. Trump- de los que Zelenski no puede ignorar que serán automáticamente rechazados por Rusia. Se trata, así, de un plan dirigido a chantajear de nuevo a Trump, a la espera de que se debilite y que ceda por cuestión de negocios, y a la "opinión pública", en la que no se hace nada por detener lo que está sucediendo. No se critica -salvo en Rusia- al secretario de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), Mark Rutte, cuando afirma que Europa debe prepararse para una guerra con Rusia, como no se dice nada de que el jefe del ejército británico diga que se prepara para una "confrontación permanente" con Rusia. En el mismo sentido se han pronunciado ya tres funcionarios franceses, incluyendo el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

        Lo que se está haciendo es sondear a la "opinión pública" para que no atestigue, sino que "asista" como a un espectáculo, lo que se viene haciendo desde 1991 gracias a la televisión. Se espera que el espectador se convierta en cómplice mientras no se sienta personalmente amenazado, y tal vez hasta que se ponga la comentocracia a repetir, como en guerras anteriores, y como parte de crear un "clima" para acorralar a Rusia y tratar de "disuadirla" ("que no se atreva"). Es todo el papel de los grandes medios de comunicación masiva el que está en tela de juicio.

       Lo otro no es sólo la codicia de las riquezas ucranianas, sino también de las de Rusia, primero por una muy antigua obnubilación creada por el británico Halford Mac Kinder, y segundo, por la necesidad de salidas, así sea transitorias, a la larga crisis económica en la Tríada (Unión Europea-UE, Estados Unidos y Japón). Se ha tratado de un largo preparativo para asegurarse desde los pasos de Panamá y Suez -a través de la agresión saudita contra Yemen- hasta Oriente Medio, donde impera Israel, pasando por lo que fue la destrucción de Yugoslavia, para terminar aislando a Serbia. Ni el nazismo había logrado tanto. No es "Europa", sino la fracción "globalista" del capital y la alta finanza, por lo que alguien como Zelenski se siente respaldado incluso por encima de Trump, a quien los medios y la alta finanza le hacen la vida difícil, al igual que algunos "halcones" republicanos.

       Como ya se ha observado, Zelenski está con drones y ocasionales atentados llevando la guerra a territorio ruso, y la OTAN concentrando tropas en la frontera rusa, para algunos esperando la ocasión de "entrar" y contando con que Rusia "no se atreverá", en un posible error de cálculo similar al de Hitler, que esperó una campaña rápida en 1941. Algo así como "Barbarroja II", en recuerdo de la operación de Hitler. El "no se atreverá" cuenta con el espectador para "disuadir" insinuando una escalada fatal. Rusia ya advirtió que no sólo responderá, sino que, de sentirse gravemente amenazada, atacará primero, lo que la UE también puede calcular que "no se atreverá". Parte de estos posibles errores de cálculo están basados en el silencio cómplica de la "opinión pública" y, en parte también, en la fabricación -en la que participa toda una parte del comunismo internacional, encabezado por el de Grecia- de un supuesto "imperialismo ruso", al margen de los hechos y su secuencia real.

       Con la apariencia de ceder, Zelenski volvió a encontrar el modo de tratar de colar una "fuerza multinacional" en Ucrania, incluso en la "línea de contacto" que separa a fuerzas ucranianas de rusas. Es la "coalición de voluntarios" preparados por las potencias de la UE que están con los tambores de guerra, y es el enésimo guión idéntico de los "globalistas" desde los '90.

       Ante el temor de un golpe ruso, lo que espera la UE es que, a través del artículo 5 de la OTAN, Estados Unidos entre a defender a Europa, para chantajear a Rusia con el exterminio o "morimos todos", calculando la reacción "mejor que nada más mueran rusos". Del lado de la UE y la OTAN, no hay sino pronunciamientos reiterados sobre una próxima guerra con Rusia y, en cuanto al presidente ruso Vladimir Putin, ya declaró: "si Europa quiere guerra, estamos listos". No se trata de anticipar ni adivinar, pero las potencias de la UE están preparando el "espectáculo" propio de la maldad, que requiere de un sujeto, de su codicia y de un tercero mirón y cómplice. Por lo demás, la UE está en la política de los hechos consumados, tratando a cada rato de anticiparse a "madrugar", como se dice coloquialmente en México. El cálculo es el fin del periodo de Trump, para asegurarse el "paraguas" estadounidense como "chantaje de última instancia". Como en el caso previo del "escudo antimisiles", no se trata de blofeo, ni tampoco en la doctrina defensiva rusa para, llegado el caso, dar el primer golpe y, si es necesario, activar con Estados Unidos el exterminio. Tampoco se trata de defender a Trump, pero lo siguiente resulta claro: hay diferencias sobre cómo intentar una salida a la crisis capitalista e insistir demasiado contra Trump, más allá de "halcones" como el secretario de Estado Marco Rubio, es reabrir la puerta a un globalismo que, como Zelenski, carece de la idea del límite y de la prudencia, y se apoya en la dimensión libertaria para transgredir.

       Después de todo, dada la codicia sobre Ucrania, dictada desde 1997 por el "halcón" Demócrata Zbigniew Brzezinski, en el origen hay la transgresión de 2014 vía golpe de Estado del Euromaidán que no respetó la voluntad de buena parte de la población ucraniana en las urnas, y la segunda transgresión, por ocho años y para "ganar tiempo" (lo que fue reconocido descaradamente en la UE) de los Acuerdos de Minsk, así que poner el acento en la "invasión rusa" es una secuencia "editada" y un montaje para consumo del espectador convidado a sumarse al cinismo y la creencia de que no pasará todo de "afectar a Rusia" ("que el ruso pague"). Tan no hay nada contra Ucrania en Rusia -diferenciando Ucrania de sus líderes, como Zelenski- que en Rusia viven millones -sí, millones- de ucranianos que no han sido molestados en lo más mínimo. No todos son rusohablantes, ni refugiados del Este ex ucraniano y hoy ruso. Cerca del 50 % de los hogares ucranianos tiene familiares en Rusia. No se trata de remontarse a los "vínculos ancestrales" ni al "mundo ruso", sino a los vínculos tejidos en la época soviética, cuando por lo demás el pésimo dirigente Leonid Brezhnev era ucraniano (y otro patán), por mencionar un caso.

       Lo dicho tampoco significa interés de Rusia en tomarse a la brava todas las regiones de Ucrania rusohablantes, por lo que la misma Rusia no quiere a la fuerza Járkov o Dniépropetrovsk, ni impedirle a Ucrania ser parte de la UE, ni bloquearle el acceso al mar Negro. Que hagan lo que quieran. Lo que no es aceptable es tener indirectamente a la OTAN todavía más cerca e ir dejando que la agresión llegue a territorio ruso, como ya está sucediendo con Zelenski. Eso es simplemente nanay (da click en el botón de reproducción).



martes, 23 de diciembre de 2025

MASIOSARE

 Antes de espaciar por descanso este blog, cabe redondear el esbozo de análisis hecho recientemente. México no logra hacerse de un empresariado fuerte y con visión, salvo excepciones, por lo que hay clase dominante, pero que no atina a dirigir. Parte de esta tarea está delegada hoy en sectores de clases medias.

       La presidentA mexicana, Claudia Sheinbaum, convocó a los empresarios para invertir, a la sombra de las iniciativas de la asesora Altagracia Gómez. Parte del problema no es nuevo: el empresariado tiende a preferir la especulación en la alta finanza, por motivos de "confianza de los mercados", que son un instrumento de chantaje. A la convocatoria de Sheinbaum en un consejo de promoción de inversiones respondieron algunos empresarios. En algo que se asemeja a muchos países de América Latina, la cúpula empresarial no es ajena a orígenes sirio-libaneses, como se les llama indistintamente, así que el llamado a "creer en México" ("México, creo en tí") lo hizo Carlos Slim y familia, seguido por el grupo Chedraui. Después, los grupos más netamente mexicanos son Banorte, de Monterrey, aunque con un Hank a la cabeza -familia de abuelo político convertido en hombre de negocios-, y Grupo Bal (Bailléres), muy antiguo, reconocido con la mexicana medalla Belisario Domínguez en 2015 y ligado al ITAM (Instituto Tecnológico Autónomo de México), mientras en el sexenio de Enrique Peña Nieto se seguía en la contradicción, del tipo reconocer a Bailléres y dejarle la suerte de los contratos petroleros a Estados Unidos vía Hillary Clinton. Bailléres tiene intereses en la minería.

        Los demás tienen los problemas frecuentes del empresariado mexicano: para sobrevivir, digamos, van recurriendo al seppuku o harakiri, asociándose con intereses estadounidenses, como Televisa, grupo Alfa, de antigua tradición en Monterrey, Femsa/Coca Cola, y algunas más. Pocas incursionan en la industria, como Mexichem-Orbia (Alfa se pasó a la comercialización de alimentos, a través de Sigma). A cierta diferencia por cierto de lo que lleva Gómez (como DINA), más de uno es algo "patito", como se dice coloquialmente en México: la comida en Sanborns está para llorar, cuidado con que se descomponga un módem de Telmex, Alfa brinda alimentos como los de Fud y La Villita y, eso sí,  un Oxxo saca de apuros en donde menos se lo espera, pero hasta ahí, porque comercializa comida chatarra y unas six para urgencias juveniles. Dicho de otro modo, la calidad deja que desear. Lo demás es parte de lo mismo: entretenimiento, como si no hubiera suficiente (Cooperación Interamericana de Entretenimiento), el súper negocio inmobiliario (Real Estate Media Group) e infraestructura de transporte (Grupo Aeroportuario del Sureste), salvo Fibra Dahnos.

         El seductor de la patria fue un "creador de empresarios" -desde arriba- sin demasiada calidad, salvo uno que otro negocio de Slim para aprovechar grandes ocasiones, como los celulares (o DINA). Pero al mismo tiempo, son pocos los "grandes" que no se han asociado con el extranjero, en particular empresas estadounidenses. Grupo Bal es una excepción., y se explica el ITAM -con todo y la frecuente falta de visión de los "itamitas"-, y el ITESM (Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, "Tec de Monterrey") responde a una añeja tradición empresarial, pero no hegemónica, porque lo que tanto reivindican algunos -la herencia "esplendorosa" capitalina -se lo traga todo en "política", aunque hay algunos cambios recientes no menores, que podrían consolidarse con Sheinbaum, al margen de saber si hay o no capacidad para crear una economía autocentrada. No se podrá mientras se considere que lo prioritario es agarrarse del libre comercio a como dé lugar, o de lo que haya de "relocalización", que es de lo que cojea Gómez. No sólo el ITAM y el ITESM no hacen "dirección": la capital mexicana no ha tenido capacidad, pese a que está cambiando desde el sexenio pasado.

       A falta de verdadero empresariado que dirija, con verdaderos valores burgueses y no cantinelas sobre "la libertad" y el "anticolectivismo" (qué conformismo: son décadas de lo mismo sin la menor inventiva), no habrá vuelta sobre un Estado idealizado, pese a que en México logró algo de "forma" y "autonomía relativa", aunque sin el gigantismo que se le atribuye y sí, en cambio, con la rémora -por ser un lugar improductivo en términos capitalistas- de la creencia en "el poder" por cualquier medio: corrupción, amiguismo, clientelismo, tráfico de favores, etcétera. Ha disminuido, y es muy probable que este "atemperamiento" se consolide con Sheinbaum, cuyo gobierno en la capital mexicana no tuvo escándalos de corrupción y sí cuentas limpias y claras, aunque falte en eficiencia, porque no se introduce la racionalidad costo/beneficio. Después de todo, el Estado debiera estar para "la administración de las cosas", no para trepar y hacer negocio desde el poder, o sacar rentas.

       Pese a tener problemas, hay que tener perspectiva, y los gobiernos "progres", cuando no los están estorbando (lo que no incluye a Venezuela), hacen mejor las cosas en términos distributivos y de seguridad, al no tener esa proclividad de derecha a asociarse con el crimen organizado. En el sexenio de López Obrador, se logró que se ampliaran las clases medias, a cerca del 40 % de la población (el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha aspirado a llegar a poco más del 51 %), junto con reducir la pobreza extrema, que rondaría el siete por ciento. De la "destrucción creativa" ya estuvo suave. El problema está en el manejo, porque, como no hay tantos ricos (y éso que la desigualdad en México ha disminuido), debe haber una parte importante de la población en pobreza moderada. No se está nada cerca de la "sociedad de los tres cuartos" de "clases medias" tendiéndole la mano al cuarto rezagado. Por lo demás, no hay realmente dirección, en ninguno de los dos sentidos, sino la creencia de que lo gringo es contagioso, y que un contagio no es forzosamente malo. Cosa de saber si hay "inmunidad", o de que el capitalismo, PESE A la americanización y la finanza, no sea nada más visto como "malo", porque individuo mata comunidad. De la "visconversa", como diría Cantinflas, ya estuvo como de "poder" -indígena, virreinal o señorial y porfiriano- que no reconoce más que muéganos, dulces en bola, pegajosos, de masa, bien inflados, resistentes (no cambian del árabe al poblano o tlaxcalteca)...y acaramelados, pero fritos. (da click en el botón de reproducción).



POBRE LEÑA DE PIRUL

 Desde hace mucho tiempo, en México se ha planteado el problema de la inexistencia de una burguesía -o empresariado, como se prefiera- fuerte, porque la clase dominante fue, ya en el periodo Independiente, la oligarquía terrateniente, aliada al capital extranjero, como ocurrió en el Porfiriato. Esta alianza se basó en el goce de mano de obra muy barata y en el saqueo de recursos naturales, lo que no impidió fases de modernización, pero sin cambiar el fondo del asunto, que es de origen colonial y violento. Lo dicho explica lo que no entiende Francisco Martín Moreno: la falta de interés por educar a la mano de obra, de diversas maneras, lo que se nota hasta la actualidad, pese al espíritu de servicio que suele existir en México: incluso contra la ley, es frecuente darse cuenta de que el empresariado no se toma siquiera la molestia de capacitar correctamente a la mano de obra, vista como algo "extranjero" dado el hábito colonial. De donde viene lo que desembocará en la sobreexplotación y el pago de la fuerza de trabajo por debajo de su valor. Esto ocurre también por hábito colonial, ya que la productividad de la fuerza de trabajo mexicana es buena. Simplemente, como lo ha demostrado Viridiana Ríos, el empresariado mexicano es de los más abusivos del mundo, llevándose una parte de ganancia superior al promedio en el orbe.

        Dada la debilidad original del empresariado, salvo en Monterrey, se concibió que fuera el Estado el que la supliera: el "Estado rector" o, como se dice también, la "rectoría del Estado". Sin embargo, se presentaron dos problemas: la herencia de corrupción, que data de la gigantesca que había en la Colonia o "en tiempos españoles", como prefiera hablar Juan Miguel Zunzunegui (y la corrupción no existía en el mundo indígena); y la "desvalorización social" de un Estado puesto en gran medida al servicio del empresariado, el primero en beneficiarse vía subsidios, mercado cautivo y consumo privado de la existencia de "papá gobierno". Por lo demás, no tiene sentido hablar de "economía cerrada" contra "economía abierta", porque la de la segunda posguerra en México no era "Corea del Norte", por lo que se fue abriendo a una inversión extranjera, sobre todo estadounidense, que ya era importante en los '60. No hubo "Estado gigante" y no lo ha habido nunca: es un cuento de un empresariado voraz interesado en empresas estatales y en que las prestaciones sociales no le den al trabajador capacidad de negociación, como lo demostrara en su tiempo Michal Kalecki, economista polaco más perspicaz que John Maynard Keynes. La "desvalorización social" está en la ineficiencia del Estado, que no incorporó criterios de ganancia y costo, y que debiera hacerlo. De todos modos, en México rara vez hubo aparición de empresariado desde abajo: no hay "historias de éxito" en este sentido, salvo excepciones, y hay más de empresarios crecidos a la sombra del Estado, o de personas del Estado -o más bien, de distintos gobiernos- que se volvieron hombres de negocios, lo que se instauró desde los años '20. Además de no ser eficiente, el Estado estaba para ser saqueado y, en vez de suplir realmente a un empresariado deficiente, para no operar racionalmente, pero en gran medida no por el "Estado en sí", sino por el atractivo de los negocios.

       Los gruupos empresariales en México surgidos desde abajo son pocos, y, para ser precisos, varios de los grandes hoy existentes no surgieron de ninguna "revolución de la libertad", ni de alguna "libre competencia", sino "desde arriba" (para variar), con las privatizaciones "a modo" del innombrable. La falta de sentido republicano (de "cosa pública"), de ciudadanía con derechos, obligaciones y sobre todo igualdad ante la ley, e incluso de tradición democrática, se debe al inveterado hábito de imponer y arreglar desde arriba, abusando del de abajo como "extranjero en su propio país", además del antipatriotismo de una clase dominante que ha sido tal, pero no dirigente, por su alianza con el capital extranjero para "repartirse el pastel". Es por lo mismo que el empresariado sabe luego más de vacaciones en Vail o de fiesta en Las Vegas que de la realidad de Metlatónoc. Pasemos sobre mentiras de Ricardo Salinas Pliego del estilo "hasta el más pobre del mundo libre vive mejor que el de un país comunista". Es apenas de manera reciente que parte de la población mexicana se ve mejor: el periodo llamado "neoliberal" la dañó de un modo que no se ve en un país como Cuba, pese a sus retrocesos. En Metlatónoc el nivel de vida es como el de Malí (puesto 188 del mundo por IDH-Índice de Desarrollo Humano) o Benin (puesto 173). Cuba está en el lugar 97. En Metlatónoc se vive mucho peor que en Cuba y, además, con violencia. En Nicaragua se vive mejor que en El Salvador, pese a que aquí se ha estimado como positiva la labor del presidente salvadoreño Nayib Bukele.

       Dados los hábitos adquiridos, en México no hay tradición de innovación en ciencia y tecnología y se "gasta" -en realidad es una inversión- poco en I&D (Investigación y Desarrollo), lo que no quiere decir que no haya talentos: habrá toda la libertad que se quiera, pero no igualdad de oportunidades ni tradición meritocrática, porque tampoco ha habido tradición empresarial con un pasado de verdadera aristocracia. En vez de aristocracia, lo que hay desde la Colonia es, como sugiere el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, el hábito de "malos instintos" basados en hacerse lo que en México se llama graciosamente "amantes de lo ajeno", despojando, por lo que más de un empresario actual surgió despojando al Estado, no gracias a ninguna "revolución de la libertad". Desde arriba, sin criterio de eficiencia y gracias a "papá gobierno" y justamente a lo que critica Salinas Pliego: las ambiciones o la codicia de "burócratas dorados" y otros tantos "Míster ten per cent". Por la falta de integración empresarial, México logró en algunos rubros tener producción nacional, de bienes de consumo final, que no forzosamente es mala; pero no es un secreto que fracasó en crear bienes de capital y en otras condiciones para ser potencia (incluida una reforma agraria realmente eficaz). El problema no está en ir a Elektra, sino en saber si habría modo de que México, más allá de decretos y ocurrencias, pueda desarrollarse "como todo el mundo", es decir, como los países que han alcanzado el desarrollo, y si hay sector empresarial capaz de hacerlo, en bienes de capital o en el equivalente para la época actual, que es lo que está en disputa entre China, que tuvo la habilidad de lograr transferencia de tecnología, y Estados Unidos (en chips, semiconductores, etcétera). Es de lo que se trata, no de ver "comunistas" hasta en la sopa y marear con Zunzunegui para dos cosas, las que decía Kalecki: que la gente no tenga capacidad de negociación frente al empresario y que el Estado no se ocupe demasiado de infraestructura pública que le interesa al sector privado.

         No se suple con "poder" lo que corresponde a la economía. Es importante que el Estado no sea socialmente desvalorizado y que "se enseñe" a ser racional en términos de costo/beneficio. Lo segundo es saber si hay algún sector empresarial que cambie de apuesta para que ésta no siga siendo asociarse con capital extranjero. En su estado actual, el gran empresariado mexicano no da mucho, salvo excepciones. Al menos hay que hablar en términos concretos: lo de "la libertad" es lo que se conoce en México como "choro mareador" que se aprovecha por lo demás de la facilidad de palabra de Zunzunegui y su inteligencia, a riesgo de que sea la enésima mercenaria y desemboque en pura ideología, de un nivel tan deplorable como en el pasado el de la guatemalteca Gloria Álvarez, que terminó en lo que se conoce en México como "llamarada de petate". Con lo igualmente penoso que fue a hacer Reidezel Mendoza, de buenas investigaciones sobre Francisco Villa, para colocarse de mercenario. Zunzunegui, otra tradición no española, sino señorial (!en pleno siglo XXI!): la de ponerse a la sombra de un mecenas. ¿En nombre de la libertad y del individuo? Interesa más ver qué puede hacer Altagracia Gómez entre los empresarios y si queda alguna posibilidad no de modernización, sino de desarrollo, no desde "la política" y la obsesión por el poder, y sin necesidad de "economía cerrada", sino autocentrada, lo que es distinto (da click en el botón de reproducción).



     

EL GOLFO DE ONÁN

 El recientemente extinto economista Meghnad Desai probablemente haya tenido razón en dos cosas: el socialismo que existió fue de Estado y n...