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lunes, 20 de enero de 2014

UCRANIA: UN FACHITO DE TU CORAZON

Una parte nada desdeñable de la gente que ha estado creando disturbios en Kíev, capital ucraniana, proviene de Galitzia, región ubicada en el extremo occidente de Ucrania. En Kíev, a esa parte de quienes protestan se la conoce como "los de Galitzia". La parte occidental ucraniana -donde están ciudades como Lviv (Lvov), Ternopil e Ivano-Frankivsk- apoyó la llamada "Revolución Naranja" en el pasado. Algunos opositores al actual gobierno ucraniano de Viktor Yanukovich no dudan en alertar sobre el riesgo de una supuesta "guerra civil".
     La gente de Galitzia dependió por siglos de los polacos y los austríacos. Durante la Segunda Guerra Mundial, Galitzia apoyó a Hitler. Después de la guerra, quienes habían apoyado a los hitlerianos fueron reclutados por los servicios de inteligencia estadounidenses. Hubo una pequeña guerrilla en la región, hasta 1956. Por lo demás, habría que recordar que el "héroe" ucraniano Stepan Bandera, nacido cerca de Ivano-Frankivsk, encabezó -después de la última guerra mundial- la "resistencia" desde la ciudad alemana de Münich.
     En junio de 1941, cuando los alemanes invadieron la Unión Soviética, contaron con los nacionalistas ucranianos para masacrar a cerca de 6 mil judíos en Galitzia. Después fue creado en esa región un campo donde perdieron la vida 200 mil personas. Otros fueron deportados al campo de Belzec, cerca de la ciudad hoy ucraniana de Lviv. Belzec fue el primer campo de exterminio alemán (junto a judíos de Galitzia murieron ahí otros, de Cracovia y de Lublin).
     No hay que hurgar demasiado para ver quienes hacen hoy ruido en Kíev, incluso alegando que en Moscú gobierna una "mafia judía". Quienes alertaron sobre una supuesta "amenaza roji-parda" en la ex Unión Soviética tal vez estén ahora del lado de quienes arman disturbios en Kíev al amparo de Estados Unidos y la Unión Europea, a quienes una "sociedad" con antisemitas no les hace problema, como tampoco lo hay cuando cabe aliarse con extremistas musulmanes. No es exactamente asunto de fascismo. Es cosa de usar -como en el Báltico y como antes en Croacia- los restos del fascismo-nazismo de antaño para buscar que Ucrania entre "democráticamente" en alianza con Occidente. Así, estos grupúsculos sirven de grupos de choque callejeros para forzar al gobierno a reprimir y armar la batalla en otro terreno, el de la "opinión pública" que reacciona calculando sin pensar, más si hay miedo creado. Esta "opinión pública" mentirá sobre las declaraciones de Putin -en los apuntes post soviéticos-, pero no dirá nada sobre los antecedentes de "los de Galitzia".