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miércoles, 15 de enero de 2014

URUGUAY: PEPE, EL AUTENTICO

La ganancia no es artificial. Es auténtica, muy natural. Al rico hoy le gusta presentarse como ecológico.
    "Pepe" Mujica, mandatario uruguayo, lo ha dicho en una entrevista a la cadena CNN: manda el sentimiento, aunque nos digamos "racionalistas", y la conciencia no hace más que justificar lo que ordena el corazón.
    Mujica lo ha hecho todo "de corazón". Sigue viviendo de corazón en una chacra, no tiene automóvil de lujo, no usa corbata y no gusta del protocolo. No es alguien de instituciones, las mismas que tampoco le agradan al rico si ponen impuestos, indican igualdad social o marcan límites. La institución es artificial, Mujica es "al natural", sin edulcorantes, sin endulzantes, nada: muy franco él, muy "de verdad". Tan obvio que, si no lo entienden, Mujica -hay que notarlo, monologa- se dirige al interlocutor con aire de: "sós un idiota, si no entendés". ¿Lo estamos entendiendo?. El tono es como para aficionados a Galeano, Benedetti o hasta Serrat. La cursilería del país de oficinistas.
    Mujica dió la vida misma como guerrillero tupa que fue. Sufrió, cárcel por ejemplo. Tiene el sabor del buen vino añejo y certificado de la casa. Lo que cualquier consumidor bien nacido quiere. Un toque de lujo en la marca. El lujo de lo auténtico. Algo paradisíaco. Mujica tiene cuerpo, intensidad, tueste y aroma.
    Así que "Pepe" gestiona para los consumidores de "small is beautiful": los que gustan de la mariguana, o del "matrimonio igualitario". Meterse lo que sea por donde sea es el ideal del consumidor empoderado, con derechos: por la boca o por cualquier otro orificio. "Pepe" repite el argumento del rico, que legalizar la mariguana es para cerrarle el paso al narcotráfico -en cuyo caso, seamos serios: hay que legalizar ya la cocaína, la heroína y otras drogas más. Al consumidor no se le puede prohibir, así que hay que legalizar lo que antes estaba prohibido (el matrimonio entre personas del mismo sexo). Poco tiene que ver todo ésto con la izquierda: al menos así lo ve Rafael Correa, presidente ecuatoriano, quien sostiene que una izquierda debe tener prioridades. Las de Mujica son otras: no se cansa de repetir que a principios del siglo XX el Uruguay legalizó la prostitución (otro derecho del consumidor, aunque no lo parezca).
    "Pepe", tan nuestro, está menos preocupado por el mundo del trabajo. Mujica no está tan inquieto por la devastación que provoca el boom de la soja en el Uruguay, y que orilla al pequeño productor a convertirse en prestador de servicios y rentista ante empresas no uruguayas. "Pepe" tampoco se inquieta demasiado por el "boom" del mineral de hierro en Aratirí, señal de que Uruguay está en el extractivismo. Si todo tiene que ser natural, el Uruguay debe vivir de ganancias "auténticas" con recursos "naturales". También se puede hacer extractivismo fuera de protocolo, en condiciones que de tan naturales parecen un poco "salvajes". ¿Lo estamos entendiendo?