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lunes, 16 de octubre de 2017

ES COSA SOLO DE DOS

Hay quien cree muy serio que la Europa "unida" fue apareciendo para hacerle contrapeso a Estados Unidos.
      La trayectoria de los dos últimos presidentes de la Comisión Europea, la instancia más alta de la Unión Europea (UE), no dice exactamente éso.
      El actual presidente de la Comisión, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, miembro del Partido Cristiano Social, ha dicho en entrevistas haberse confrontado con el "modo de vida burgués" de sus padres, algo extraño para quien tenía un padre obrero en la siderurgia en la cuenca (muy socialista) de Belvaux. La "rebelión" de Juncker contra el padre enrolado por el ejército alemán para ir al frente soviético consistió en coquetear con el trotskismo. No fue más allá del coqueteo, pero Juncker parece haber querido dejar constancia de que, como "todos", fue un "rebelde" a final de los años '60.
     El predecesor de Juncker, el portugués José Manuel Durao Barroso, también tuvo sus flirts. Comenzó militando a los 18 años en un partido maoísta portugués al que se afilió "porque no encontraba nada más anticomunista". Aterrizó así en el Movimiento Reorganizativo del Partido del Proletariado (MRPP). Frank Carlucci, agente de la Central de Inteligencia Americana (CIA) en Portugal en esa época en que había que desmantelar la Revolución de los Claveles, financiaba y manipulaba al MRPP, tal vez porque tampoco encontraba "nada de más anticomunista que ser pro-chino".
     Barroso recaló en el Partido Social Demócrata, desde donde llevó a cabo la carrera que lo llevó a ser primer ministro de Portugal y luego a la cumbre de la UE, a partir de donde hizo negocios y remató con un alto cargo en Goldman Sachs. Barroso también puede presumir de un pasado "rebelde". Gracias a Carlucci y saliendo del grupo pro-chino, Barroso declaró: "me desperté de mi sueño o de mi pesadilla y volví a mi círculo natural, la pequeña burguesía". Ni tan natural, porque la casa Goldman Sachs no es tan "pequeña". En cuanto a Juncker, supo guardar sus discretos vínculos con la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, por sus singlas en inglés) americana en medio de turbulentos escándalos de espionaje en Luxemburgo.