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sábado, 22 de octubre de 2011
DESDE HONOLULU VENGO...
Lástima que el presidente ruso, Dmitri Medvedev, halla mandado a callar a Vladimir Putin, primer ministro, cuando éste se refirió a la agresión contra Libia como parte de una "cruzada".
En esta cruzada se confirmó que la diplomacia no importa. Como Hussein y Milosevic, Kadafi intentó negociar, sin derecho a que su voz fuera escuchada. Kadafi pidió mediación rusa y no la encontró. Para Occidente, la diplomacia no supone negociar, porque sería como reconocerle existencia al otro. La diplomacia no pasa de ser un cálculo para ganar tiempo mientras se impone lo que decida el más fuerte.
La política no importa. Muerto Kadafi, Barack Hussein Obama, presidente estadounidense, declaró a nombre del "pueblo libio". Esto se llama psitacismo, hablar sin entender el significado de lo que uno dice. Porque al "pueblo libio" no hay foto ni vídeo que lo muestre aclamando a sus "redentores" en las calles, que lucen vacías, como si la gente hubiera huido o se hubiera recluido en casa por temor a lo que se llama "gente que merodea", con esas barbas estilo Arrolladora Banda de mi pueblo o Pasito Duranguense. En ningún momento se vió que el "pueblo libio" saliera a festejar la muerte del "tirano". Obama habla en nombre de espíritus invisibles, que es a lo que está reducida la política occidental.
Se acabó la ley. Ni siquiera la Constitución estadounidense autoriza a asesinar al líder de otro país. De todos modos, discutir como si hubiera ley y Kadafi hubiera debido ser tratado como "prisionero de guerra" es un absurdo. Nunca hubo declaración de guerra contra Libia, lo que es tanto como haberle quitado a Kadafi cualquier garantía legal: en estas circunstancias, cualquier sicario podía meterle un tiro. Suponiendo que Kadafi murió por heridas, su hijo, Mutassim Kadafi, fue capturado vivo, según lo probó la agencia de prensa rusa Russia Today. El hijo de Kadafi aparece en un video fumando y bebiendo agua, sin signos de estar al borde de la muerte. Luego, Mutassim aparece muerto. Se trata de una ejecución permitida por los vacíos legales mencionados: nunca se le declaró la guerra a Libia.
Se terminó el derecho a la información. Durante semanas se difundió la especie de que en una cárcel de Abu Salim, en la capital libia, se encontró una fosa común con restos de 1 200 asesinados, supuestamente por Kadafi. Incluso la cadena CNN comprobó que era un invento y los huesos no eran de humanos (seguramente eran de camellos disidentes...). De igual modo, nunca hubo festejo en la plaza verde de Trípoli, ya que el supuesto "festejo" fue filmado en Qatar, según lo comprobó Russia Today. No hay respeto por la opinión pública porque en Occidente no hay opinión pública.
Ni siquiera hay lógica. Muerto Kadafi, Obama declaró que "se perseveró para proteger civiles libios". En la línea siguiente, el discurso dice: "mientras tanto, el valeroso pueblo libio combatió por su propio futuro y quebró la espina del régimen". Como una línea sigue a la otra, lo que dijo Ronald Obama, o Barack Reagan, como se prefiera, es que se protegió a los sicarios que tumbaron al régimen de Kadafi.
Todo lo anterior significa que en Occidente no valen la diplomacia, la política, las palabras, la ley ni el derecho (a la información, por ejemplo). Hace algún tiempo, no faltaba el que dijera que de Rusia iba a salir quién sabe qué Weimar "revanchista". Es la atmósfera de Occidente la que está cargada de violencia, de ánimo de revancha y de delincuencia.
Lo único que cuenta, en la manera de exhibir a Kadafi muerto (exhibición en el mejor estilo de los cárteles de la droga mexicanos), es convertir todo lo enumerado en simple morbo y nota roja. Como en los periódicos de nota roja se exhiben traseros junto al cadáver de turno, Lady Gaga tuvo a bien, poco antes de que muriera Kadafi, hacerle un "show" a William Clinton, ex presidente estadounidense, "show" realizado a una altura similar a la de la señorita Lewinski. Bacanal para los ricos, nota roja para los pobres: lo demás, se está yendo al diablo.
En esta cruzada se confirmó que la diplomacia no importa. Como Hussein y Milosevic, Kadafi intentó negociar, sin derecho a que su voz fuera escuchada. Kadafi pidió mediación rusa y no la encontró. Para Occidente, la diplomacia no supone negociar, porque sería como reconocerle existencia al otro. La diplomacia no pasa de ser un cálculo para ganar tiempo mientras se impone lo que decida el más fuerte.
La política no importa. Muerto Kadafi, Barack Hussein Obama, presidente estadounidense, declaró a nombre del "pueblo libio". Esto se llama psitacismo, hablar sin entender el significado de lo que uno dice. Porque al "pueblo libio" no hay foto ni vídeo que lo muestre aclamando a sus "redentores" en las calles, que lucen vacías, como si la gente hubiera huido o se hubiera recluido en casa por temor a lo que se llama "gente que merodea", con esas barbas estilo Arrolladora Banda de mi pueblo o Pasito Duranguense. En ningún momento se vió que el "pueblo libio" saliera a festejar la muerte del "tirano". Obama habla en nombre de espíritus invisibles, que es a lo que está reducida la política occidental.
Se acabó la ley. Ni siquiera la Constitución estadounidense autoriza a asesinar al líder de otro país. De todos modos, discutir como si hubiera ley y Kadafi hubiera debido ser tratado como "prisionero de guerra" es un absurdo. Nunca hubo declaración de guerra contra Libia, lo que es tanto como haberle quitado a Kadafi cualquier garantía legal: en estas circunstancias, cualquier sicario podía meterle un tiro. Suponiendo que Kadafi murió por heridas, su hijo, Mutassim Kadafi, fue capturado vivo, según lo probó la agencia de prensa rusa Russia Today. El hijo de Kadafi aparece en un video fumando y bebiendo agua, sin signos de estar al borde de la muerte. Luego, Mutassim aparece muerto. Se trata de una ejecución permitida por los vacíos legales mencionados: nunca se le declaró la guerra a Libia.
Se terminó el derecho a la información. Durante semanas se difundió la especie de que en una cárcel de Abu Salim, en la capital libia, se encontró una fosa común con restos de 1 200 asesinados, supuestamente por Kadafi. Incluso la cadena CNN comprobó que era un invento y los huesos no eran de humanos (seguramente eran de camellos disidentes...). De igual modo, nunca hubo festejo en la plaza verde de Trípoli, ya que el supuesto "festejo" fue filmado en Qatar, según lo comprobó Russia Today. No hay respeto por la opinión pública porque en Occidente no hay opinión pública.
Ni siquiera hay lógica. Muerto Kadafi, Obama declaró que "se perseveró para proteger civiles libios". En la línea siguiente, el discurso dice: "mientras tanto, el valeroso pueblo libio combatió por su propio futuro y quebró la espina del régimen". Como una línea sigue a la otra, lo que dijo Ronald Obama, o Barack Reagan, como se prefiera, es que se protegió a los sicarios que tumbaron al régimen de Kadafi.
Todo lo anterior significa que en Occidente no valen la diplomacia, la política, las palabras, la ley ni el derecho (a la información, por ejemplo). Hace algún tiempo, no faltaba el que dijera que de Rusia iba a salir quién sabe qué Weimar "revanchista". Es la atmósfera de Occidente la que está cargada de violencia, de ánimo de revancha y de delincuencia.
Lo único que cuenta, en la manera de exhibir a Kadafi muerto (exhibición en el mejor estilo de los cárteles de la droga mexicanos), es convertir todo lo enumerado en simple morbo y nota roja. Como en los periódicos de nota roja se exhiben traseros junto al cadáver de turno, Lady Gaga tuvo a bien, poco antes de que muriera Kadafi, hacerle un "show" a William Clinton, ex presidente estadounidense, "show" realizado a una altura similar a la de la señorita Lewinski. Bacanal para los ricos, nota roja para los pobres: lo demás, se está yendo al diablo.
miércoles, 19 de octubre de 2011
EL PAPI DE LOS INDIGNADOS
Hace pocos días, un grupo de intelectuales llamó a apoyar a los indignados del mundo. Por la forma del llamado, da la impresión de que esos intelectuales no tienen interés en fungir como tales y brindar un servicio, sino en "surfear" los movimientos sociales, subiéndose a la cresta de la ola y llamando la atención. Actualmente, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), junto a sus aliados libios, está combatiendo a los leales a Kadafi en la ciudad de Sirte, y masacrando a civiles, niños incluidos. Cuando los intelectuales llaman a derrocar al "Kadafi global", están llamando a los jóvenes indignados del mundo a matar niños y, de una manera general, civiles, haciéndolo además de la manera más cobarde, desde el aire, con aviones o helicópteros artillados. Otra vez, la lógica no importa: importa "cómo suena", "quién lo dice" y no el significado. Lo mismo vale para el llamado a acabar con el "Assad global".
Hoy está probado que las revueltas de Túnez y Egipto, las de la llamada "primavera árabe", no fueron espontáneas. El autor intelectual es Gene Sharp, un octogenario estadounidense del Albert Einstein Institute, y que escribiera, entre otros, un manual -sin duda más práctico que el vil Nikitin o una Harnecker, causante de la caída de Allende, al parecer- para derrocar gobiernos por la vía no-violenta. El manual, que incluye 198 recomendaciones y es en realidad una invitación a provocar, está disponible en la Web, bajo el nombre "De la dictadura a la democracia". Sharp ya había tenido que ver en provocaciones en el Báltico y contra la extinta República Democrática Alemana.
Muy en concreto, Sharp inspiró al movimiento serbio "Otpor" (Resistencia), que derrocó a Slobodan Milosevic y lo llevó al Tribunal Internacional de La Haya. "Otpor", aunque parecía asunto espontáneo de jóvenes, recibió financiamiento de la USAID, de National Endowment for Democracy y del International Republican Institute, además de ayuda del magnate húngaro estadounidense George Soros, rey de la especulación y los golpes bajos contra Europa y Asia. A "Otpor" le llegó la ayuda vía Hungría y vía la mafiosa república de Montenegro, donde pueblos enteros dependen del crimen internacional para vivir. Logrado el golpe bajo, de "Otpor" nació el Centre for Applied Non Violent Actions and Strategies, y muy en particular Srda Popovic, líder serbio de la agrupación, con estancias reiteradas en Estados Unidos (lo prueban videos del sitio "globalresearch.ca"), decidió convertirse en mercenario de los estadounidenses para este tipo de provocaciones.
Curiosamente, el símbolo de "Otpor", un puño en alto, apareció tal cual en Egipto, en la plaza de Tahrir. Hoy se sabe que gente como el líder de la "primavera" egipcia, Mohamed Adel, recibió adiestramiento en el año 2009 en Belgrado. En cuanto a Popovic, está directamente ligado al entrenamiento de "líderes" de la "primavera tunecina". Popovic tiene actualmente financiamiento del Congreso de Estados Unidos. En suma, lo de Egipto y Túnez no fue espontáneo.
Los indignados estadounidenses de Wall Street han recibido apoyo de Soros, Popovic y otros que, al parecer, quieren algo así como un capitalismo que se guíe por el amor al prójimo y no por la ganancia. Estos indignados atraen a los hijos de la nomenklatura de izquierda, metidos a "revolucionarios de colores" y otros radicalismos "chic".
En nombre de "los ciudadanos" y "la sociedad civil", se trata de hacer creer que hay algo así como una "mano invisible" que mueve a los jóvenes y a otros a la democracia y el bienestar. El asunto no es del capitalismo, sino de quienes, por pereza mental y por falta de sentido de servicio público y social, sirven de pantalla para provocadores y, dicho sea de nuevo, mercenarios al servicio de un imperio vivito y coleando, que está ocupado en sus intereses, pero al que no le vienen mal "tontos útiles" que hagan creer que la ganancia de uno es una oportunidad "para todos". Al fin y al cabo, para éso está Obama.
Tal vez, algún día, termine la corrupción imperante en el mundo intelectual "global", y la demagogia de unos cuántos dedicados a hacerse los interesantes con lo que sea. Hace cerca de dos décadas que el Comité estadounidense de Santa Fe, encabezado por el halcón Roger Fontaine, dijo que era hora de coptar a los intelectuales cantándoles una de Gramsci. Ya está.
Hoy está probado que las revueltas de Túnez y Egipto, las de la llamada "primavera árabe", no fueron espontáneas. El autor intelectual es Gene Sharp, un octogenario estadounidense del Albert Einstein Institute, y que escribiera, entre otros, un manual -sin duda más práctico que el vil Nikitin o una Harnecker, causante de la caída de Allende, al parecer- para derrocar gobiernos por la vía no-violenta. El manual, que incluye 198 recomendaciones y es en realidad una invitación a provocar, está disponible en la Web, bajo el nombre "De la dictadura a la democracia". Sharp ya había tenido que ver en provocaciones en el Báltico y contra la extinta República Democrática Alemana.
Muy en concreto, Sharp inspiró al movimiento serbio "Otpor" (Resistencia), que derrocó a Slobodan Milosevic y lo llevó al Tribunal Internacional de La Haya. "Otpor", aunque parecía asunto espontáneo de jóvenes, recibió financiamiento de la USAID, de National Endowment for Democracy y del International Republican Institute, además de ayuda del magnate húngaro estadounidense George Soros, rey de la especulación y los golpes bajos contra Europa y Asia. A "Otpor" le llegó la ayuda vía Hungría y vía la mafiosa república de Montenegro, donde pueblos enteros dependen del crimen internacional para vivir. Logrado el golpe bajo, de "Otpor" nació el Centre for Applied Non Violent Actions and Strategies, y muy en particular Srda Popovic, líder serbio de la agrupación, con estancias reiteradas en Estados Unidos (lo prueban videos del sitio "globalresearch.ca"), decidió convertirse en mercenario de los estadounidenses para este tipo de provocaciones.
Curiosamente, el símbolo de "Otpor", un puño en alto, apareció tal cual en Egipto, en la plaza de Tahrir. Hoy se sabe que gente como el líder de la "primavera" egipcia, Mohamed Adel, recibió adiestramiento en el año 2009 en Belgrado. En cuanto a Popovic, está directamente ligado al entrenamiento de "líderes" de la "primavera tunecina". Popovic tiene actualmente financiamiento del Congreso de Estados Unidos. En suma, lo de Egipto y Túnez no fue espontáneo.
Los indignados estadounidenses de Wall Street han recibido apoyo de Soros, Popovic y otros que, al parecer, quieren algo así como un capitalismo que se guíe por el amor al prójimo y no por la ganancia. Estos indignados atraen a los hijos de la nomenklatura de izquierda, metidos a "revolucionarios de colores" y otros radicalismos "chic".
En nombre de "los ciudadanos" y "la sociedad civil", se trata de hacer creer que hay algo así como una "mano invisible" que mueve a los jóvenes y a otros a la democracia y el bienestar. El asunto no es del capitalismo, sino de quienes, por pereza mental y por falta de sentido de servicio público y social, sirven de pantalla para provocadores y, dicho sea de nuevo, mercenarios al servicio de un imperio vivito y coleando, que está ocupado en sus intereses, pero al que no le vienen mal "tontos útiles" que hagan creer que la ganancia de uno es una oportunidad "para todos". Al fin y al cabo, para éso está Obama.
Tal vez, algún día, termine la corrupción imperante en el mundo intelectual "global", y la demagogia de unos cuántos dedicados a hacerse los interesantes con lo que sea. Hace cerca de dos décadas que el Comité estadounidense de Santa Fe, encabezado por el halcón Roger Fontaine, dijo que era hora de coptar a los intelectuales cantándoles una de Gramsci. Ya está.
miércoles, 12 de octubre de 2011
MIENTANOS SIN MEDIDA NI CLEMENCIA
El 22 de septiembre de 2009, la agencia rusa de noticias Ria Novosti, en su sección de Infografía, daba cuenta de que los misiles iraníes Shahab-3, desarrollados junto con Norcorea, podían llegar a la periferia de Europa, pero no mucho más allá de los Balcanes, ni siquiera a Polonia o la República Checa. El Shahab-5 (Irán tendría hasta el Sahab-4), que Irán no tiene, no llegaría ni siquiera a toda España: apenas podría tocar Cataluña. Ahora que España aceptó tener parte del escudo antimisiles en la base de Rota, Madrid respondió, a las objeciones de Moscú, que dicho escudo no está dirigido contra "nadie": es puramente defensivo, aunque España, dicho sea de paso, no está amenazada bélicamente por nadie, ni siquiera por los Shahab de los que dispone hoy Irán. Es lo mismo que con Turquía: se participa en el escudo antimisiles contra "nadie" y para defenderse de la amenaza de "nadie", es decir, es algo equivalente a jugar al golf porque no hay nada más interesante que hacer, o a ver una película en casa.
Sin embargo, Rusia no está contenta. Según el director de la revista rusa "Defensa Nacional", Igor Korótchenko, según los cálculos del Estado Mayor General de Rusia, a partir del año 2015 el escudo antimisil ya podrá impactar al territorio ruso, interceptando una parte de los misiles balísticos rusos. En el mismo sentido van las declaraciones de Dmitri Rogozin, embajador de Rusia ante la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), quien sostuvo hace poco que el escudo antimisiles estará en capacidad de controlar todo el territorio europeo ruso. La Infografía de Ria Novosti sobre el escudo antimisiles no deja lugar a dudas. En nombre de la defensa contra Irán, se prepara algo contra armas que Irán no tiene, pero Rusia sí.
Es en un plazo de unos seis años, poco más o poco menos, que las relaciones entre Occidente y Rusia pueden llegar a estar en muy mal estado. No es lo único. Tal parece que Occidente ya no es capaz de "nombrar" lo que está ocurriendo con la economía, que no "arranca". En estas condiciones, pueden coincidir el agravamiento de la crisis económica con una situación apenas veladamente prebélica. La crisis económica está golpeando a Occidente, pero es poco probable que el nuevo "arranque" se de en China o Japón. La única potencia que no está pasando por una situación económica demasiado grave es Rusia. ¿Aguantaría Estados Unidos que su antiguo rival salga adelante y no se hunda con los demás, que son sobre todo europeos y asiáticos?
Al parecer, Estados Unidos calcula de nuevo utilizar la supuesta "amenaza iraní", contando lo que sea y encontrando una mala voluntad desatada que lo repita. Los Guardias de la Revolución iraní querían "levantar" al embajador saudiárabe en Washington y, tal parece que con asesoría de narcos mexicanos, tirarlo frente a la Casa Blanca, envuelto en una bolsa de plástico amarrada con cinta canela y con una narcomanta islamista que dijera: "Barack: o te compones o te compongo. Ajmadineyad". Afortunadamente, Estados Unidos detuvo este "compló". Que a principios de octubre haya habido un atentado terrorista en Somalia que dejó a decenas de muertos es algo que a Washington, la verdad, no le importa en lo más mínimo: que los famélicos se las arreglen con Angelina Jolie, porque Obama, cuya familia de origen viene de no mucho más lejos que Somalia, está más preocupado por prestarle al complejo militar-industrial los servicios que requiere para gastarse el dinero de los indignados. Que se mueran los feos.
Sin embargo, Rusia no está contenta. Según el director de la revista rusa "Defensa Nacional", Igor Korótchenko, según los cálculos del Estado Mayor General de Rusia, a partir del año 2015 el escudo antimisil ya podrá impactar al territorio ruso, interceptando una parte de los misiles balísticos rusos. En el mismo sentido van las declaraciones de Dmitri Rogozin, embajador de Rusia ante la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), quien sostuvo hace poco que el escudo antimisiles estará en capacidad de controlar todo el territorio europeo ruso. La Infografía de Ria Novosti sobre el escudo antimisiles no deja lugar a dudas. En nombre de la defensa contra Irán, se prepara algo contra armas que Irán no tiene, pero Rusia sí.
Es en un plazo de unos seis años, poco más o poco menos, que las relaciones entre Occidente y Rusia pueden llegar a estar en muy mal estado. No es lo único. Tal parece que Occidente ya no es capaz de "nombrar" lo que está ocurriendo con la economía, que no "arranca". En estas condiciones, pueden coincidir el agravamiento de la crisis económica con una situación apenas veladamente prebélica. La crisis económica está golpeando a Occidente, pero es poco probable que el nuevo "arranque" se de en China o Japón. La única potencia que no está pasando por una situación económica demasiado grave es Rusia. ¿Aguantaría Estados Unidos que su antiguo rival salga adelante y no se hunda con los demás, que son sobre todo europeos y asiáticos?
Al parecer, Estados Unidos calcula de nuevo utilizar la supuesta "amenaza iraní", contando lo que sea y encontrando una mala voluntad desatada que lo repita. Los Guardias de la Revolución iraní querían "levantar" al embajador saudiárabe en Washington y, tal parece que con asesoría de narcos mexicanos, tirarlo frente a la Casa Blanca, envuelto en una bolsa de plástico amarrada con cinta canela y con una narcomanta islamista que dijera: "Barack: o te compones o te compongo. Ajmadineyad". Afortunadamente, Estados Unidos detuvo este "compló". Que a principios de octubre haya habido un atentado terrorista en Somalia que dejó a decenas de muertos es algo que a Washington, la verdad, no le importa en lo más mínimo: que los famélicos se las arreglen con Angelina Jolie, porque Obama, cuya familia de origen viene de no mucho más lejos que Somalia, está más preocupado por prestarle al complejo militar-industrial los servicios que requiere para gastarse el dinero de los indignados. Que se mueran los feos.
miércoles, 5 de octubre de 2011
UN MUNDO MARAVILLOSO
España acaba de anunciar que a partir del año 2013, prestará su base naval de Rota (Cádiz), al sur de Andalucía, para el escudo antimisiles de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), esto es, para buques de guerra equipados con misiles interceptores SM-3. Hay que poner mucha atención al anuncio: según la prensa española, con lo anterior la OTAN podrá tener un mejor control del Mediterráneo oriental, para patrullarlo. Cualquiera que vea un mapa se dará cuenta de que no hay relación entre Rota e Irán, pero sí entre España, el Mediterráneo, Libia y, más aún, la presión que se ejerce sobre Siria. En vez de erizar el golfo Pérsico (que es donde se encuentra Irán) de armas, el asunto va por el Mediterráneo, y además, oriental.
En el anuncio, las agencias de prensa, prácticamente todas, han señalado que Holanda se sumará al escudo antimisiles, lo que no tiene absolutamente nada que ver con Irán. Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, va muy con prisa: ha declarado que el escudo antimisiles debe estar listo muy pronto, para el año 2018, con lo que se adelanta a los plazos de Obama, sin explicación.
Los rusos siguen pidiendo su pacto germano-soviético de caricatura: es decir, una garantía jurídica de que no serán agredidos. El asunto es de años de promesas, pactos, garantías y lo que sea, pero Occidente se salta la ley como quiere y la palabra dada ya no significa nada, ni entre las naciones, ni entre los individuos.
Hace algún tiempo, el primer vice-presidente de la Academia rusa de problemas geopolíticos, Konstantin Sivkov, argumentó que Occidente quiere aprovechar lo que hay de debilidad en Rusia. La debilidad es real y el tiempo corre, si Moscú quiere construir una capacidad de respuesta asimétrica a un eventual golpe proveniente del exterior.
Lo grave, sin embargo, es que, como lo escribiera en algún momento el periodista Serguei Balmasov para Pravda.ru, Washington, a tono con lo de que "el león cree que todos son de su condición", supone que, por debilidad y por no enajenarse al mundo exterior, Rusia no osará dar un golpe. Es decir, como lo dice Balmasov, los occidentales creen que Moscú está en el bluff, pero sin capacidad de respuesta. Para colmo, hay desde luego antecedentes históricos de este tipo de creencia.
Todo este despliegue militar, aparatoso y costoso, no provoca la indignación de nadie, ni es de esperar que la haya de una izquierda que quiere, "after neoliberalism" o "the day after", un capitalismo con rostro humano, es decir, que sea con una sonrisa impecable y un "hi!" que se liquide toda alternativa. De hecho, son los restos de una extrema izquierda que, tocándose con su otro extremo gemelo y criminal, no ha dicho nada de lo que sucede hoy por hoy en Libia, ni ha sido capaz de desenmascarar los montajes en Siria (algunos, atroces, de carnicerías cometidas por opositores y mostradas por Russia Today), ni quiere entender que no por tener un rostro cualquier humano es digno de que se le llame tal. Así que, ahora, resultará que no hay relación entre Rota, Libia y Siria, ni entre el Mediterráneo oriental y el Mar Negro, y para colmo, Rusia alega que no tolerará ningún escudo antimisiles en Polonia, siendo que, según la agencia rusa Ria Novosti, para 2018 sí habrá despliegue de SM-3 en suelo polaco, donde por lo demás ya están soldados estadounidenses y Patriots en la localidad de Morag.
Nada tiene relación con nada: ocurre simplemente que en las altas esferas militares y políticas ya se ha legalizado una pequeña dosis individual de droga, y que entre risita y risotada, los tamales de Michelle y el baby de Carla, nuestros demócratas se preguntan a quién bombardear la semana que viene. Pos nomás, si me concencia me dice que me lo quebre, me lo quebro, y si no, non me lo quebro. Mi "just cause" es "just because".
En el anuncio, las agencias de prensa, prácticamente todas, han señalado que Holanda se sumará al escudo antimisiles, lo que no tiene absolutamente nada que ver con Irán. Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, va muy con prisa: ha declarado que el escudo antimisiles debe estar listo muy pronto, para el año 2018, con lo que se adelanta a los plazos de Obama, sin explicación.
Los rusos siguen pidiendo su pacto germano-soviético de caricatura: es decir, una garantía jurídica de que no serán agredidos. El asunto es de años de promesas, pactos, garantías y lo que sea, pero Occidente se salta la ley como quiere y la palabra dada ya no significa nada, ni entre las naciones, ni entre los individuos.
Hace algún tiempo, el primer vice-presidente de la Academia rusa de problemas geopolíticos, Konstantin Sivkov, argumentó que Occidente quiere aprovechar lo que hay de debilidad en Rusia. La debilidad es real y el tiempo corre, si Moscú quiere construir una capacidad de respuesta asimétrica a un eventual golpe proveniente del exterior.
Lo grave, sin embargo, es que, como lo escribiera en algún momento el periodista Serguei Balmasov para Pravda.ru, Washington, a tono con lo de que "el león cree que todos son de su condición", supone que, por debilidad y por no enajenarse al mundo exterior, Rusia no osará dar un golpe. Es decir, como lo dice Balmasov, los occidentales creen que Moscú está en el bluff, pero sin capacidad de respuesta. Para colmo, hay desde luego antecedentes históricos de este tipo de creencia.
Todo este despliegue militar, aparatoso y costoso, no provoca la indignación de nadie, ni es de esperar que la haya de una izquierda que quiere, "after neoliberalism" o "the day after", un capitalismo con rostro humano, es decir, que sea con una sonrisa impecable y un "hi!" que se liquide toda alternativa. De hecho, son los restos de una extrema izquierda que, tocándose con su otro extremo gemelo y criminal, no ha dicho nada de lo que sucede hoy por hoy en Libia, ni ha sido capaz de desenmascarar los montajes en Siria (algunos, atroces, de carnicerías cometidas por opositores y mostradas por Russia Today), ni quiere entender que no por tener un rostro cualquier humano es digno de que se le llame tal. Así que, ahora, resultará que no hay relación entre Rota, Libia y Siria, ni entre el Mediterráneo oriental y el Mar Negro, y para colmo, Rusia alega que no tolerará ningún escudo antimisiles en Polonia, siendo que, según la agencia rusa Ria Novosti, para 2018 sí habrá despliegue de SM-3 en suelo polaco, donde por lo demás ya están soldados estadounidenses y Patriots en la localidad de Morag.
Nada tiene relación con nada: ocurre simplemente que en las altas esferas militares y políticas ya se ha legalizado una pequeña dosis individual de droga, y que entre risita y risotada, los tamales de Michelle y el baby de Carla, nuestros demócratas se preguntan a quién bombardear la semana que viene. Pos nomás, si me concencia me dice que me lo quebre, me lo quebro, y si no, non me lo quebro. Mi "just cause" es "just because".
jueves, 29 de septiembre de 2011
SINFONIA PARA BATMANIOV Y ROBINIEFT
No hay de qué preocuparse, al menos que se quiera creer que en Rusia hay una democracia a toda prueba. Para empezar, no la hay en Estados Unidos, que es una plutocracia o, dicho de otro modo, un régimen donde mandan los ricos, así parezca que lo hacen los nuevos ricos tipo Obama. En Rusia no faltan quienes crean que es también hora de los nuevos ricos y la tan llevada y traída clase media, que en cierto modo representa Dmitri (Anatolievich) Medvedev. En Estados Unidos, junto a los nuevos ricos mandan los militares, que aseguran la llegada del tributo desde el resto del orbe. Bien, en Rusia, junto a los nuevos ricos, mandan los militares y los servicios de seguridad, que parecieran seguir buscando limitar el poderío estadounidense y prepararse contra un eventual golpe.
Lo delirante no es lo anterior, sino que ningún intelectual de izquierda haya salido a la palestra para embestir contra el actual capitalismo de Estado ruso, siendo que antes se acusaba a la Unión Soviética de ser un capitalismo de Estado, aunque casi no hubiera propiedad privada. Y al mismo tiempo, el Partido Comunista de la Federación Rusa acusa a los recientes mandatarios rusos de comportarse como en la época de Jrushov. A lo cual, los comunistas rusos, aunque son el gran partido de oposición y tienen adeptos entre gente culta, no responden más que con el sempiterno candidato, Guennadi Ziuganov. Así que es Ziuganov, no muy ducho en ideas, quien critica el continuismo en el Kremlin. Y es Putin, lanzado como candidato para la presidencia (de nuevo) por Dmitri (Anatolievich) Medvedev , quien, plagiando tranquilamente a los comunistas, sugiere crear en la Federación Rusa un Frente Popular. Resulta sorprendente ver a los comunistas rusos criticar a la burocracia y a los servicios de seguridad que hacen y deshacen a su antojo.
De todos modos, ocurre que los comunistas rusos en el gobierno servirían tal vez de pretexto para provocaciones occidentales. Medvedev no necesita que lo provoquen, y ha mostrado que las tonterías las puede hacer solito, lo que sin duda le valió tener que ceder el lugar para el regreso de Putin, quien se maneja por lo menos de manera clara con Occidente: si es por las buenas, por las buenas, y si es por las malas, por las malas. ¿Que da igual si es Putin o Medvedev? No, aunque Putin diga que cuidan a Rusia durmiendo por turnos. Una cosa es estar alerta cuando uno está despierto y otra es dormitar cuando se debe estar en guardia.
Así que, salvo sorpresas, lo del cerco se arreglará con Putin. A Occidente le encantan los escenarios apocalípticos, desde el calendario maya hasta los asuntos del cambio climático y el cuento de que un Dios justiciero se va a desquitar de lo que el Hombre le ha hecho a la Naturaleza, incluyendo a los animales, sean callejeros o domésticos. Siendo las cosas así, no hay más que irse a esperar el día del Juicio Final y, desde luego, no actuar ni pensar (mucho menos socialmente), que es lo que prefieren los nuevos ricos con su mentalidad de secta. Una parte de la izquierda adora estos escenarios apocalípticos: creyó que a más pobres más volcanes sociales en erupción, y asegura que el capitalismo salvaje va a destruir a la Humanidad, así sea, al parecer, al precio suicida de renunciar a tener de dónde sacar ganancias. Cuando no hay más que catástrofes por delante, lo mejor es ponerse a salvo (con riqueza, por ejemplo), disfrutar el momento hasta reventar o irse a dormir (el sueño de los justos o el que sea).
En lo que se acaba el planeta, Obama enfila a un nuevo periodo y Putin se asoma de nuevo al Kremlin. No es el mismo tipo de nuevo rico, ni de formación de origen, ni de visión de un mundo justo, ni es el mismo tipo de potencia ni de declive. Después de todo, lo último que se les ocurriría a un occidental y a un nuevo rico, en lo que se termina el mundo, es pensar que se pueden equivocar. Los únicos que cometen errores son los "totalitarios" y otros villanos de película. Medvedev iba por este mal camino, que debe ser únicamente el de quienes, aún hablando de apocalipsis, se creen Dioses e inmortales, o, si no, actúan saqueando porque después de ellos llega el Diluvio. En fin, que ya se verá quién es el bocón y quién el Alexander Lebedev que lo calle.
Lo delirante no es lo anterior, sino que ningún intelectual de izquierda haya salido a la palestra para embestir contra el actual capitalismo de Estado ruso, siendo que antes se acusaba a la Unión Soviética de ser un capitalismo de Estado, aunque casi no hubiera propiedad privada. Y al mismo tiempo, el Partido Comunista de la Federación Rusa acusa a los recientes mandatarios rusos de comportarse como en la época de Jrushov. A lo cual, los comunistas rusos, aunque son el gran partido de oposición y tienen adeptos entre gente culta, no responden más que con el sempiterno candidato, Guennadi Ziuganov. Así que es Ziuganov, no muy ducho en ideas, quien critica el continuismo en el Kremlin. Y es Putin, lanzado como candidato para la presidencia (de nuevo) por Dmitri (Anatolievich) Medvedev , quien, plagiando tranquilamente a los comunistas, sugiere crear en la Federación Rusa un Frente Popular. Resulta sorprendente ver a los comunistas rusos criticar a la burocracia y a los servicios de seguridad que hacen y deshacen a su antojo.
De todos modos, ocurre que los comunistas rusos en el gobierno servirían tal vez de pretexto para provocaciones occidentales. Medvedev no necesita que lo provoquen, y ha mostrado que las tonterías las puede hacer solito, lo que sin duda le valió tener que ceder el lugar para el regreso de Putin, quien se maneja por lo menos de manera clara con Occidente: si es por las buenas, por las buenas, y si es por las malas, por las malas. ¿Que da igual si es Putin o Medvedev? No, aunque Putin diga que cuidan a Rusia durmiendo por turnos. Una cosa es estar alerta cuando uno está despierto y otra es dormitar cuando se debe estar en guardia.
Así que, salvo sorpresas, lo del cerco se arreglará con Putin. A Occidente le encantan los escenarios apocalípticos, desde el calendario maya hasta los asuntos del cambio climático y el cuento de que un Dios justiciero se va a desquitar de lo que el Hombre le ha hecho a la Naturaleza, incluyendo a los animales, sean callejeros o domésticos. Siendo las cosas así, no hay más que irse a esperar el día del Juicio Final y, desde luego, no actuar ni pensar (mucho menos socialmente), que es lo que prefieren los nuevos ricos con su mentalidad de secta. Una parte de la izquierda adora estos escenarios apocalípticos: creyó que a más pobres más volcanes sociales en erupción, y asegura que el capitalismo salvaje va a destruir a la Humanidad, así sea, al parecer, al precio suicida de renunciar a tener de dónde sacar ganancias. Cuando no hay más que catástrofes por delante, lo mejor es ponerse a salvo (con riqueza, por ejemplo), disfrutar el momento hasta reventar o irse a dormir (el sueño de los justos o el que sea).
En lo que se acaba el planeta, Obama enfila a un nuevo periodo y Putin se asoma de nuevo al Kremlin. No es el mismo tipo de nuevo rico, ni de formación de origen, ni de visión de un mundo justo, ni es el mismo tipo de potencia ni de declive. Después de todo, lo último que se les ocurriría a un occidental y a un nuevo rico, en lo que se termina el mundo, es pensar que se pueden equivocar. Los únicos que cometen errores son los "totalitarios" y otros villanos de película. Medvedev iba por este mal camino, que debe ser únicamente el de quienes, aún hablando de apocalipsis, se creen Dioses e inmortales, o, si no, actúan saqueando porque después de ellos llega el Diluvio. En fin, que ya se verá quién es el bocón y quién el Alexander Lebedev que lo calle.
jueves, 22 de septiembre de 2011
!DIOS MIO DE MI VIDA!
No queda muy claro por qué no es posible denunciar que Estados Unidos y sus aliados se están instalando en algo peligroso no por lo agresivo, sino por lo fuera de la realidad y de toda lógica que se encuentra el discurso imperial, si se lo puede llamar así sin ofenderlo, ahora que es tan "humanitario".
El 11 de septiembre, un muy conmovido Obama recordó al lado de George W.Bush los atentados que conmovieron al mundo, inauguraron una nueva era, cambiaron la Historia para siempre y lo que se quiera agregar´: un mega-atentado golpeó a la hyperpotencia donde le súperduele. Bien. Obama volvió a la gritería contra el terrorismo y Al-Qaeda, y a los pocos días siguió con su guerra ilegal (desde el punto de vista del Congreso estadounidense) contra Libia: golpear es tan natural que a Obama "se le olvidó" declararle la guerra a Libia. Luego de mostrarse religiosamente conmocionado y muy indignado por lo del 11 de septiembre, Obama, con sus aliados, se fue a regalarle el gobierno libio a un terrorista, ex de Al-Qaeda, Abdelhakim Belhaj, cuya soldadesca tiene costumbres tan simpáticas como la de arrancarle un ojo al enemigo muerto o cortarle los senos a las enemigas mujeres. ¿Importa? En lo absoluto, y no hay que interrumpir un discurso sobre los "movimientos sociales" si de lo que se trata es de que los intelectuales de siempre, en la cresta de la ola, trasciendan y, ellos también, "hagan Historia".
Los rebeldes libios, en realidad terroristas, son tan ineptos que ni siquiera han ganado su guerra: Kadafi no se fue y prosiguen los combates, nada más que carecen de interés, así mueran centenares de personas. Si a usted no le gusta que su vecino y su vecina se griten entre sí, vaya y tíreles una granada, vuele media casa y asómese a tiros. Luego invite a Sarkozy (un tipo que enjuicia a todos los que no obedecen a Washington: Chirac, De Villepin, Strauss-Kahn) y Cameron a que declaren, con cara de Marlon Brando: "no nos iremos hasta terminar este trabajo". También puede llegar al lugar de los hechos el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, a declarar que afortunadamente se puso fin a la violencia. Es decir que usted, al lanzarle granadas a sus vecinos, volarles la casa y ametrallarlos, además de "hacer un buen trabajo", "terminó con la violencia".
Lo más simpática es que Fidel ya se calló, él que, como algunos intelectuales, con tal de ser héroe de algo predijo el fascismo con Bush, fascismo que nunca llegó. Más bien habría que aprender de lo que pasa cuando los hijos de alguien como Kadafi se ponen a tono con la globalización, el desarrollo sustentable y, de paso, las parrandas en Saint Tropez y los centros nocturnos europeos, especialidad de Saadi y Hannibal. En cuanto a Saif al-Islam, se graduó en London School of Economics con una tesis cuyo título parece sacado de una red social, o de alguna de esas personas que a quien lo pida le hacen una tesis sobre lo que sea en 24 horas:" El papel de la sociedad civil en la democratización de instituciones del gobierno global: del poder blando a la toma colectiva de decisiones". Saif al-Islam fue el brillante que le dió el poder a la sociedad civil, poder que en Bengasi tomaron los ex afganos, gente de Al-Qaeda y el delincuente Belhaj. Todos ellos, reconocidos ahora por numerosos países: la ley sirve para validar un acto ilegal y hasta criminal. Bien. Rusia reconoció el 1o. de septiembre al nuevo "gobierno libio". Rusia dice haberlo hecho por amor, lo que es peor, es decir, en apoyo a la Resolución de Naciones Unidas. Nada más que, cuando Naciones Unidas decidió "proteger a los civiles libios", ya había en el mismo suelo libio más de dos centenares de soldados británicos, en total ilegalidad, y nadie les dijo nada. Rusia, donde se entrenó alguna vez militarmente un hijo de Kadafi, Khamis, en un gesto amoroso avaló una inmoralidad gigantesca, y no parece que a Moscú le importe lo que hacen los "rebeldes" con sus "trabajos" en barrios pobres de Trípoli (Abu Saleem), en Sirte o Bani Walid.
En fin, unodos delinquen religiosamente y conmovidos (!padrino!), otros delinquen por amor y unos más, como Sarkozy, hacen "este tipo de trabajitos". Todo sea con tal de hacer aparecer como humano lo inhumano, trampa en la que fue a caer la izquierda y que la imposibilita ya, como han señalado intelectuales como Jean Bricmont, para ver en qué consiste este "humanitarismo" del Imperio y sus satélites.
En Libia, el antiguo rey Idris pedía a sus súbditos que, antes de dirigirle la palabra, le besaran los pies. Desde luego, es un acto de amor, lleno de emoción religiosa y, de paso, "un trabajito" de los que por humillar exigen algunos monarcas. !Dios mío de mi vida!
El 11 de septiembre, un muy conmovido Obama recordó al lado de George W.Bush los atentados que conmovieron al mundo, inauguraron una nueva era, cambiaron la Historia para siempre y lo que se quiera agregar´: un mega-atentado golpeó a la hyperpotencia donde le súperduele. Bien. Obama volvió a la gritería contra el terrorismo y Al-Qaeda, y a los pocos días siguió con su guerra ilegal (desde el punto de vista del Congreso estadounidense) contra Libia: golpear es tan natural que a Obama "se le olvidó" declararle la guerra a Libia. Luego de mostrarse religiosamente conmocionado y muy indignado por lo del 11 de septiembre, Obama, con sus aliados, se fue a regalarle el gobierno libio a un terrorista, ex de Al-Qaeda, Abdelhakim Belhaj, cuya soldadesca tiene costumbres tan simpáticas como la de arrancarle un ojo al enemigo muerto o cortarle los senos a las enemigas mujeres. ¿Importa? En lo absoluto, y no hay que interrumpir un discurso sobre los "movimientos sociales" si de lo que se trata es de que los intelectuales de siempre, en la cresta de la ola, trasciendan y, ellos también, "hagan Historia".
Los rebeldes libios, en realidad terroristas, son tan ineptos que ni siquiera han ganado su guerra: Kadafi no se fue y prosiguen los combates, nada más que carecen de interés, así mueran centenares de personas. Si a usted no le gusta que su vecino y su vecina se griten entre sí, vaya y tíreles una granada, vuele media casa y asómese a tiros. Luego invite a Sarkozy (un tipo que enjuicia a todos los que no obedecen a Washington: Chirac, De Villepin, Strauss-Kahn) y Cameron a que declaren, con cara de Marlon Brando: "no nos iremos hasta terminar este trabajo". También puede llegar al lugar de los hechos el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, a declarar que afortunadamente se puso fin a la violencia. Es decir que usted, al lanzarle granadas a sus vecinos, volarles la casa y ametrallarlos, además de "hacer un buen trabajo", "terminó con la violencia".
Lo más simpática es que Fidel ya se calló, él que, como algunos intelectuales, con tal de ser héroe de algo predijo el fascismo con Bush, fascismo que nunca llegó. Más bien habría que aprender de lo que pasa cuando los hijos de alguien como Kadafi se ponen a tono con la globalización, el desarrollo sustentable y, de paso, las parrandas en Saint Tropez y los centros nocturnos europeos, especialidad de Saadi y Hannibal. En cuanto a Saif al-Islam, se graduó en London School of Economics con una tesis cuyo título parece sacado de una red social, o de alguna de esas personas que a quien lo pida le hacen una tesis sobre lo que sea en 24 horas:" El papel de la sociedad civil en la democratización de instituciones del gobierno global: del poder blando a la toma colectiva de decisiones". Saif al-Islam fue el brillante que le dió el poder a la sociedad civil, poder que en Bengasi tomaron los ex afganos, gente de Al-Qaeda y el delincuente Belhaj. Todos ellos, reconocidos ahora por numerosos países: la ley sirve para validar un acto ilegal y hasta criminal. Bien. Rusia reconoció el 1o. de septiembre al nuevo "gobierno libio". Rusia dice haberlo hecho por amor, lo que es peor, es decir, en apoyo a la Resolución de Naciones Unidas. Nada más que, cuando Naciones Unidas decidió "proteger a los civiles libios", ya había en el mismo suelo libio más de dos centenares de soldados británicos, en total ilegalidad, y nadie les dijo nada. Rusia, donde se entrenó alguna vez militarmente un hijo de Kadafi, Khamis, en un gesto amoroso avaló una inmoralidad gigantesca, y no parece que a Moscú le importe lo que hacen los "rebeldes" con sus "trabajos" en barrios pobres de Trípoli (Abu Saleem), en Sirte o Bani Walid.
En fin, unodos delinquen religiosamente y conmovidos (!padrino!), otros delinquen por amor y unos más, como Sarkozy, hacen "este tipo de trabajitos". Todo sea con tal de hacer aparecer como humano lo inhumano, trampa en la que fue a caer la izquierda y que la imposibilita ya, como han señalado intelectuales como Jean Bricmont, para ver en qué consiste este "humanitarismo" del Imperio y sus satélites.
En Libia, el antiguo rey Idris pedía a sus súbditos que, antes de dirigirle la palabra, le besaran los pies. Desde luego, es un acto de amor, lleno de emoción religiosa y, de paso, "un trabajito" de los que por humillar exigen algunos monarcas. !Dios mío de mi vida!
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