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martes, 14 de mayo de 2013

LOVE UNLIMITED

Uno de los mejores cuentos -no el único- que se han contado en Occidente sobre la victoria soviética en la guerra mundial es que aquélla resultó de la ayuda estadounidense, en material y en dinero. Como todo el mundo, Moscú debiera estar agradecido. En cambio, no hay por qué tener el menor sentimiento de deuda para con un Estado totalitario que, la verdad, venció al nazismo porque Washington ayudó, y que de otro modo hubiera perdido, de tan tonto que era Stalin y de tan inepta que era la soldadesca del Ejército Rojo. ¿Ayuda? La del invierno, y los préstamos estadounidenses.
     Natalia Narochnitskaya ha sacado las cuentas en su blog. La Ley de Préstamo y Arriendo estadounidense durante la última guerra mundial entregó armas y bienes por un valor de 46 mil millones de dólares. Sucede empero que a la Unión Soviética, que cargó con la peor parte del conflicto, le tocaron poco menos de 10 mil millones de dólares. A Gran Bretaña, con una contribución menor a la guerra, le tocaron poco más de 30 mil millones de dólares, el grueso de la ayuda. Nadie niega el valor del Lend Lease, pero no fue decisivo en la maquinaria bélica soviética que aplastó al nazismo.
     Lo que es decisivo, ya entrados en gastos, es quedar en deuda con Estados Unidos o, mejor, abrirle a este país un crédito infinito, por ser quien es. En cambio, la Historia soviética está contada de tal modo que cualquier ignorante, ante las cifras del terror (más abultadas y fantásticas, mejor), se diga: "no doy crédito". Abra una cuenta en el capitalismo, espérese a que le rinda, y retire sus depósitos de cualquier cuenta donde le cuenten que el socialismo es lo mejor y el futuro. No: el amor ilimitado es "de mercado" y con un Estado listo a sacarlo de apuros si sigue dispuesto a pagar. Con Washington, no se la va a acabar.