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miércoles, 22 de noviembre de 2017

OCCIDENTE-RUSIA: EN MEDIO DE LA ESCALADA

A pesar de que las posibilidades que tiene Occidente de ganarle una guerra a Rusia son prácticamente nulas, sobre todo en el terreno nuclear, la carrera armamentista sigue. Más de 20 países de la Unión Europea (UE) anunciaron hace poco su decisión de participar en la Cooperación Estructurada Permanente (PESCO, por sus siglas en inglés), de tal forma que la Unión tenga estructuras de defensa propias, gastando más en armas y sin perjuicio para la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
     La cooperación involucra 60 proyectos, 47 de los cuales ya están listos. Implican la creación de hospitales militares, misiones de capacitación, transferencia de datos de inteligencia militar y construcción a gran escala de logística para transportar equipo militar pesado.
     La PESCO prevé un aumento regular del gasto de defensa de los integrantes de la UE, dos veces menor que el de Estados Unidos, hasta hoy. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, aseguró que la OTAN seguirá siendo la piedra angular de la defensa europea. La PESCO es complementaria. El problema está en saber qué amenaza la seguridad europea de tal modo que la UE tenga que aumentar lo que destina a una muy supuesta "defensa". ¿Defensa contra quién?
     No basta la explicación de que la burocracia (o tecnocracia) militar necesita justificar sus puestos. La OTAN ha seguido aumentando sus fuerzas cerca de la Federación Rusa (Báltico, Ucrania) de tal modo que no son de descartar las provocaciones. Una provocación, en efecto, buscaría desatar una respuesta rusa de tal forma que sea Rusia la que aparezca como la agresora y se justifique una escalada, exactamente como ha venido sucediendo en la supuesta "opinión pública" estadounidense con la descabellada tesis del "hackeo ruso". Una escalada de este tipo, a partir de algún "incidente" fabricado, justificaría a los ojos de los occidentales el aislamiento de Rusia y la tentación arriesgada de aplastarla con algún tipo de "golpe definitivo". El efecto propagandístico consistiría en cubrir la retaguardia o, si se quiere, en "cubrirse las espaldas", el mismo motivo por el cual los Demócratas y neocons estadounidenses estaban "limpiando" América Latina y el Caribe (compra de Cuba por parte de Barack Obama, desestabilización de México con el "caos controlado" contra el partido oficial, proliferación de bases militares en Centroamérica y parte de Sudamérica, rendición de la guerrilla colombiana y planteamiento de la entrada de Colombia a la OTAN (!), presión sobre Venezuela, etcétera).
     La fabricación de pretextos era la especialidad de los nazis (incendio del Reichstag, noche de los cristales rotos, asunto de los Sudetes en Checoslovaquia...) para hacer recaer la culpa de la agresión en el enemigo y también ha sido una especialidad estadounidense, desde el hundimiento del Maine (para desatar la guerra de EU contra España por Cuba) hasta el incidente del Golfo de Tonkín (para justificar el ataque estadounidense a Vietnam), pasando por los sospechosísimos Pearl Harbor y el 11/S. No es que una provocación de este tipo vaya a tener forzosamente lugar, pero, dada la trayectoria histórica de Estados Unidos y sus "socios" y la ignorancia de la supuesta "opinión pública"occidental, tampoco es de descartar por completo.