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jueves, 2 de abril de 2026

¿A BAJARLE DOS RAYITAS TODOS?

 A veces, la familia sirve de justificación sin que haya necesidad, sin embargo, de hacerla pasar por encima del interés público, y menos cuando se tiene, justamente, un cargo público. A veces se acepta este tipo de situación porque, como era común en la familia latinoamericana, había que anteponer a "la señora de la casa", para devolverle los favores recibidos e incluso agradecerle la "tolerancia", además de hacer algo por "sus" hijos, salvo la excepción de la hija mujer. Es un pacto de intereses bastante tradicional, y termina reflejándose en los hijos y su sentido del privilegio. Es frecuente en la izquierda, no nada más en ciertos burdos clientelismos de los "demócratas liberales". Cierto grado de lucidez se contrapone con la actitud del día a día: solidaridad -es un decir, porque se trata de complicidad, que es otra cosa- dentro del privilegio, hasta hacerse incluso un linaje, e indiferencia hacia afuera del clan cuando ya es de "enchufados" o "colocados".

        Uno que otro golpe de suerte puede ayudar, pero está limitado. El sentido del deber no implica por el privilegio alguna licencia para la deslealtad. En fin, este no es un lugar de "chivatos". Pero sí hay que decir una cosa, dado que la política exterior actual de Estados Unidos está destinada expresamente no a "confrontar", sino a "disuadir" a China. Durante los '80, cuando ya se hablaba de decadencia de Estados Unidos, algunos creyeron que el próximo "hegemón" era Japón. Dos administraciones Republicanas, la de Ronald Reagan y la de George H.W. Bush, se encargaron de la "disuasión" contra Japón, además de deshacerse de líderes incómodos. Ya ha habido ocasión de hablar del tema y de cómo fue negado por gran parte de la izquierda panameña, que se "focalizó" donde los medios de comunicación centraron la atención: que si Manuel Antonio Noriega sí o si no.

       En este sentido, no era necesario dar por hecho que, en 1981, el general panameño Omar Torrijos había muerto en un accidente de aviación, porque no es totalmente seguro o probado que así haya sido. Tiempo después, el "sicario económico" John Perkins afirmó que, luego de intentos fallidos por sobornar a Torrijos, para que no tratara con los japoneses y privilegiara a los estadounidenses, entró en acción la CIA (Central de Inteligencia Americana) y colocó en un corto vuelo del general una bomba en la grabadora del avión. El hermano de Torrijos, Moisés Torrijos, sostuvo que fue un atentado parte de un plan llamado "Halcón en vuelo". En cuanto a Manuel Antonio Noriega, presentó pruebas de los intentos de la CIA por asesinarlo y por asesinar a Omar Torrijos. Pero si alguien está "quemado", el privilegio supone desentenderse de aquél, tal vez porque, como le gustaba repetir al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, "la calumnia no quema, pero tizna". Suficiente para pegarse un poco del calumniador y alejarse del "tiznado". Como sea, es muy llamativo el parecido entre lo sucedido con Torrijos y con Jaime Roldós, presidente ecuatoriano que se enfrentó a Estados Unidos (avionazo en 1981, también) y Samora Machel, líder histórico de Mozambique (avionazo en 1986). Tres avionazos muy similares, yendo el aparato a dar en un cerro en circunstancias no claras. Este fue en su momento el lado sórdido de la CIA con los Republicanos. El caso de Machel, reabierto en 1996, es el que se acercó más a la verdad en un informe sudafricano de 1998. El panameño Julio Yao agrega otro caso (no por avionazo): el del premier japonés Masayoshi Ohira (pro-China y a favor de otra forma de suministro energético para Japón). Los Republicanos estadounidenses no fueron especialmente amigables y, como ya ha habido ocasión de decirlo, no carecen de "halcones" brutales.

      Los Republicanos no están exentos de volteretas, e Irán tampoco, puesto que durante el caso "Irán-Contras", a mediados de los '80, se brindaba armas al mismo Irán -a través del coronel Oliver North- para con el dinero financiar a la "Contra" nicaraguense. North era otro "halcón" (tomó parte en la invasión de Granada en 1983 y en un ataque a Libia en 1986) En perspectiva, los enredos de Estados Unidos en el Caribe y con Irán no son la última ocurrencia del presidente estadounidense Donald Trump, a la espera de saber si resuelve concluir con asuntos que no tienen que ver con MAGA (Make America Great Again), movimiento hoy dividido. Encima, todavía puede Trump seguir a otro "halcón", el secretario de Estado Marco Rubio.

       Frente a lo anterior, la "soberanía panameña" no resistió, y el presidente de Panamá, José Raúl Mulino, fue a sumarse al "Escudo de las Américas" de Trump. Se le anuló a China en Panamá la concesión de operación de los puertos del Canal (Balboa y Cristóbal), con la cuasi expropiación de la CK Hutchinson (basada en Hong Kong), que tenía derechos hasta 2047. China reclamó, pero busca bajar su perfil empleando otras rutas, lo que representa pérdidas para Panamá. La política de Mulino fue la frecuente de cierto empresariado: preferir perder los dedos a los anillos. La medida panameña fue ilegal y, por cierto, la empresa china estaba en el lugar desde hace 30 años. Que "Marco Rubio defiende la soberanía de Panamá frente a China" es algo que carece de sentido. ¿Por qué el asunto? Por el ánimo de Israel de contribuir al control de la entrada del Mar Rojo y, después de todo, por el problema por el control del Estrecho de Ormuz.

     Torrijos decía que "se juega con la cadena, pero no con el mico", lo que por cierto ha seguido Cuba al no correr a ponerse a la sombra de China, pese a la cooperación en energías renovables. Como data de 1997, la invitación de la Hutchinson a Panamá pudo haber sido -ciertamente con derecho propio- del gobierno centro-izquierdista (Partido Revolucionario Democrático) de Ernesto Pérez Balladares, pero el de Martín Torrijos descubrió luego que la empresa china era aprovechada, al no pagar por tierras e instalaciones (acordado con la presidente derechista Mireya Moscoso), aún siendo el mayor operador de puertos en el mundo. Una pena por Trump: no se está discutiendo de la economía estadounidense o de aranceles, sino de la "resistencia iraní" (no del "imperio de Israel" soñado por el premier sionista Benjamín Netanhayu) y, para beneplácito de los "trepas" de siempre, de lo tonto que parece el mandatario de Estados Unidos. El problema es otro: ¿el proyecto es MAGA o es Trump "concesionándolo" al mico de turno? Tampoco es tan obvio: dicho de otro modo, queda por ver si Trump sobrevive a sus amigos, entre los cuales más de uno tiene la cabeza a la vez hueca y dura. Por lo pronto, aquí no es lugar de linchamiento, y menos desde el privilegio. Ni agencia de colocaciones para quienes saben "quedar bien"(da click en el botón de reproducción).



domingo, 29 de marzo de 2026

AL BAILE

Puestos a la cultura, en la que cabe la religión, es poco probable que algún conflicto se resuelva. Irán, en lo que tiene de Persia, es (a diferencia por ejemplo de México), una de las pocas civilizaciones milenarias del mundo. Como Estados Unidos en apariencia no tiene nada o casi de realmente ancestral, se supone que "la resistencia" está del lado iraní, y que, como lo sugiere Thierry Meyssan en Red Voltaire, en nombre de la democracia no hay derecho a destruir la civilización. Con la salvedad de que el presidente estadounidense, Donald J. Trump, ha dicho que "quiere el petróleo", no la democracia, que al menos formalmente no le interesó mucho en Venezuela (que se espere la Premio Nobel de la Paz, María Corina Machada). En cuanto a Israel, tampoco parece insistir mucho en ninguna democracia.

       Hace rato que no se trata de democracia si ésta pasa por encima de la ley. No se lo inventó Trump. En la destrucción de Yugoslavia, en los '90, se desembocó en el bombardeo de Serbia (lo que quedaba de Yugoslavia) por parte de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) contra sus propios estatutos, en particular el capítulo 5, que obliga a todos los integrantes a entrar en acción si uno de ellos es atacado. Yugoslavia o Serbia nunca atacaron a la OTAN. El asesinato del líder libio Muamar el Gadafi en 2011, tan festejado por la Demócrata Hillary Clinton ("venimos, vimos y vencimos") fue contrario a la resolución 1973 de Naciones Unidas y el capítulo VII de Naciones Unidas, ya que se impuso una zona de exclusión aérea y se excluía el uso de una fuerza de ocupación extranjera "de cualquier clase en cualquier parte del territorio libio" (por decisión del Consejo de Seguridad). Tampoco se sabe si bombardear una fábrica de aspirinas en Sudán, por parte del presidente estadounidense William Clinton, tenía alguna legalidad, como fabricar en 2014 -con el presidente Demócrata Barack Obama- un golpe de Estado (el "Euromaidán") en Ucrania contra un presidente legalmente electo (Viktor Yanukovich). No es excusa, sino explicación: Estados Unidos y "socios y aliados" hace rato que van de pleito en pleito a nivel internacional sin considerar en lo más mínimo reglas del juego, creyéndose los más fuertes y limitándose mediante los medios de comunicación a legitimar sus acciones, aunque parece reprochársele a Trump que no "consensúe" sus ambiciones. Los Republicanos ya se han saltado a la torera la ley como cuando en 2003 se inventaron armas de destrucción masiva para atacar Irak. En términos de legitimidad, todo lo saben, y lo que no, lo inventan, no quedando sino la ley del más fuerte. Ir a secuestrar un presidente no tiene nada de legal, aunque ya será cuestión olvidada: que el ex mandatario venezolano Nicolás Maduro no destaque por su brillantez no quiere decir que se deba festinar su secuestro. Desde 1989, con la invasión de Panamá, Estados Unidos y "socios y aliados" entendieron que habían ganado y que podían pasar a actuar como vencedores, sirviéndose del cariz de "legitimidad" para andar por el mundo haciendo y deshaciendo, por lo que írsele en exclusiva a Trump por imperialista -como lo hacen en Mexico los dos principales grupitos intelectuales- no es más que retorcedura.

      Un favor: no importan las mujeres iraníes, o habría que volver a Afganistán a punta de pistola, como tampoco importa algo así como "la democracia afgana". Ni Trump ni el premier israelí Benjamín Netanhayu están interesados en lo más mínimo en la mujer en Irán, como no se tuvo el menor respeto por los derechos adquiridos por la mujer en el antiguo régimen de Irak ni por los de las afganas en tiempos soviéticos. Tampoco se tiene respeto alguno por un islam que se instrumentaliza jugando sobre sus divisiones, como se hizo al momento de crear el Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL), apoyado entre otros por un típico bruto Republicano, el hoy extinto John McCain.

       ¿Alguna sanción contra Estados Unidos y amiguis en casi medio siglo? Ninguna. Y sin contrapeso. Queda por ver si Trump termina peor, mientras Netanhayu tiene como plan destruir al único contrapeso que le queda en Medio Oriente, a lo que se prestó el "milenario Irán" yendo a crear su propio "panislamismo" -sacando ventaja de la destrucción de Irak- hasta Siria (aunque el depuesto presidente sirio Bashar al Asad no se prestó a varias maniobras de Irán) y el Líbano (Hezbolá), y hasta llegar a Palestina con el sórdido Hamas, con el "Eje de la Resistencia", e incluso Yemen con los hutíes de Ansar Alá (dicho Eje fue una completa violación de soberanías vecinas). No queda mayor cosa. Algunos en el Tercer Mundo se la creen porque confunden antijudaísmo con antisionismo. El extinto (a balazos) ayatolá Alí Jamenei hizo otras maravillas, como bloquear la secularización de Irán.

      Lo de la democracia queda para el modito Demócrata, mientras, pésimamente mal aconsejado por "halcones", Trump se lanzó "como el borras", como se dice coloquialmente en México, y para hacer negocios. Parte de lo feo, como ya se ha dicho, es cómo lo azuzan, como se hace en los medios contra Cuba con declaraciones de Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado, que por legítimas que PAREZCAN, son de la ilegalidad más completa, para invitarse solo, y encontrando amiguis para festejarlo. Entiéndase que, según parece, no hay reglas del juego ni igualdad ante la ley a nivel internacional: no queda más que la ley del más fuerte y quienes creen que "no hay de otra", por motivos milenarios y ancestrales que deben remontarse hasta la Biblia. No queda más que resistir más siglos.

      Lo de la civilización, no importó cuando se trató de Irak, donde está Mesopótamia, ni importó cuando se voló un gigantesco Buda en Afganistán, ni cuando los takfiristas del EIIL se lanzaron sobre lugares de culto en Deir Es Zor, incluyendo un memorial armenio, o en el ataque contra la mezquita de Mosul. Todo lo sólido se desvanece en el aire, y todo lo sagrado es profanado. O entonces la laicidad -de Siria, Irak o Libia hasta poco tiempo antes de la caída de Qadafi no tiene nada de respetable, como tampoco Naciones Unidas. Libia, por ejemplo, se las da en lo que queda de liberal y democrática e instaura al mismo tiempo la legislación islámica o sharia. Pongan a Rubio de presidente, a Yemanyá de escudo nacional, edificios corporativos y vistan al ejército de taíno: será una Cuba libre donde además Enrique Krauze pueda hablar de libertad -de lo que sea, y de libertad para los vencedores reales o supuestos, sin ley- y de José Martí. Lo demás es "fallido". Y como se tiene cierta religión, el que sea fallido será culpable él solito de su "caída", al no haber sido elegido ni estar predestinado, salvo justamente a caerse. Sí, protesto (da click en el botón de reproducción).


miércoles, 25 de marzo de 2026

SABROSONA

 Como ya ha habido ocasión de explicarlo, es frecuente que hoy en día las palabras se usen no en función de su significado, sino para "impresionar" y "causar sensación", que es en lo que están los medios de comunicación masiva, en estado de excitación permanente, lo que por lo demás llega a notarse en la manera de subir el tono de voz, como si no fuera suficiente con un micrófono.

       El alcalde de la ciudad estadounidense de Nueva York, Zohran Mamdani, siguiendo por lo demás a la ex candidata Kamala Harris, igualmente Demócrata,  tildó de "fascista" al presidente Donald J. Trump, lo que está de moda en la izquierda y extrema izquierda, como ya había sucedido en parte en el pasado con George W. Bush. Lo anterior no impide que Mamdani se haya declarado dispuesto a colaborar con Trump en aras de Nueva York. El asunto no acaba ahí, porque Trump, a propósito de otro tema, se refirió a los Demócratas estadounidenses no sólo como "los peores enemigos", entiéndase en este momento que después de Irán, sino también como "ineptos"... y "fascistas". Algunos, como el alcalde de Tel Aviv, en Israel, se han referido al premier israelí, Benjamín Netanhayu, como "teócrata fascista", y la analista iraní en España, Nazanín Armanian, aunque muy buena, habla de los ayatolás como "fascistas". A este ritmo en el que aparecen "fascistas" por doquier -y con frecuencia no aliados, sino enfrentados entre sí-, ya nada más falta "y tu mamá también". Si se sigue a Inna Afinogenova, el presidente ruso, Vladimir Putin, quien sagradamente festeja cada nueve de mayo la victoria sobre la Alemania nazi, es también "fascista". Cualquiera en la derecha cae en la catalogación de "fascista", nada más que Trump acusa de "fascistas" a los Demócratas porque los considera "de izquierda radical" (?), aunque el fascismo tocaba en apariencia a la izquierda, y bien que se llamaba "nacional-socialismo" o que habría que buscarle sus antecedentes al fascista italiano Benito Mussolini. En fin: todos fachos. Se trata hoy de lo innombrable: demagogia.

        Trump cometió un error de cálculo en Irán (nos dejamos del Derecho y de Naciones Unidas), y la "decapitación" del liderazgo del ayatolá desató a un Cuerpo de Guardias Revolucionarios "resistiendo" un tanto sin ton ni son (y vaya que Irán no es un país "amigable" con la población cuando ésta protesta). ¿Hay alguna razón de peso para defender al actual "gobierno" iraní o lo que resulte? No, aunque haya motivo para estar contra el proceder de Trump y Netanhayu. Lo simpático es como cada uno la "hace más grande": Trump, no exento de vanidad, declaró hace poco que salvó al planeta de una guerra nuclear. Ni idea de cuál, porque ya más de uno "que sabe" declaró que Irán no tiene armas nucleares. Conflictos regionales en Medio Oriente los hay desde hace décadas, también por el especial gusto Republicano por el petróleo, pero no como para una guerra nuclear, salvo que Israel haga un mal uso de su monopolio en la materia. En fin: fascistas con artefactos nucleares. Suena "terrorífico" o terrific. La creencia está en que cada uno está más chiflado que el otro. Lo cierto es que Netanhayu sí sabe a qué apunta: como lo ha sugerido Armanian, a instalar el "caos controlado", si es posible también en Irán.

      Después de todo, es lo que hizo y "dejó hacer" Netanhayu en la Franja de Gaza al tener contactos con Hamas (así lo indicó el ex premier israelí Ehud Barak) y permitir el financiamiento para éste por parte entre otros de Qatar, hasta llegar a la provocación de la que son artistas los israelíes. ¿Resistir? No tiene mucho sentido si es para pasar por alto la tragedia interna palestina, por la corrupción y el descrédito de la ANP (Autoridad Nacional Palestina) y el sucísimo papel de Hamas. "Resistir" sin proponer ni plantear alternativas es "actuar" sin importar que haya cabeza o no. Como si la "causa justa" bastara para justificar la falta de análisis y la renuencia a ver lo que es derrota. "Resistir" es a veces una penosa negativa a aceptar la derrota. O incluso que se está ante el riesgo de perder más que una batalla.

       Gracias a Trump por salvar al planeta de una guerra nuclear y gracias a toda mediación que evite la Tercera Guerra Mundial. Como es su costumbre, Trump ha reconocido que está más o menos maravillado porque Irán no ha terminado de caer. En cuanto a Netanhayu, es un as de la manipulación: si es necesario, afirma que Irán "pone en peligro al mundo" porque tiene misiles que pueden llegar a capitales europeas y más. Razón para seguir destruyendo brutalmente a Irán, que a diferencia de Israel no tiene arma nuclear.

     Para simplificar, como decía el ex disidente soviético Alexander Zinoviev, la Tercera Guerra Mundial no puede empezar sin el acuerdo de Rusia. Tal vez la afirmación sea difícil de entender. Rusia no se va a meter en Oriente Medio para arriesgar una escalada. No queda claro si a cada rato hay que tomarse todo a "global". Ya no es más que una falla reiterada de una diplomacia inexistente, por lo que se alterna el garrote y la zanahoria. No hay nada "global" que empuje a negociar salidas honorables en Gaza o ante Irán, porque no hay más que tomas de partido precipitadas: contra los ayatolás, en cuyo caso golpear es legítimo (así resuelve todo el señor Agustín Laje, de derecha), sin importar la ley, o "resistir" tipo "mi honda es la de David" (contra Goliat), sin que tampoco se pueda hablar de la opresión interna en Irán. En algo tiene razón el analista Daniel Estulin: bienvenidos a un nuevo desorden mundial en el que todos pierden mientras, habría que agregar, no falta el que vea qué pesca a río revuelto. Vaya idea de Trump de armar otro vacilón. Cuando no hay alternativa y se hace todo para que no la haya, lo que incluye a la izquierda cuando se pone a "no me confundas, compadre", la decadencia puede ser larga y caótica, sin más visión que el corto plazo y, eso sí, con cada coyuntura convertida en fenomenal revulú. Aunque, a diferencia de Netanhayu (!mis respetos: el arrasatodo!), Trump no sepa bien "de qué va" y le aviente la pelotita al halconcito de Defensa (Guerra) Pete (Hegseth). Un bruto. (da click en el botón de reproducción).



lunes, 23 de marzo de 2026

MENOS FACE Y MÁS BOOK

 La política no es una ciencia, mucho menos exacta, por lo que hay margen para el "factor subjetivo" y lo inesperado.

     En este sentido, es una misión imposible saber "qué hubiera pasado si..." el candidato del PRI (Partido Revolucionario Institucional) en 1994, Luis Donaldo Colosio, no hubiera sido asesinado. Tal vez habría hecho grandes cosas, o tal vez habría sido mediocre. A veces se dice: "el hubiera, no existe...", y también con un "si esto o lo otro" se puede "meter París en una botella".

       Tampoco es tan seguro que Colosio se redujera a un "buenote" con bonhomía o crédulo. Hay elementos para pensar en una personalidad tal vez contradictoria, más siendo relativamente joven y no terminada de cuajar, pero que se daba cuenta de más de lo que se quería creer. Un "buenote" no se dice "víctima de la perversidad del sistema" ni da un discurso como el del seis de marzo de 1994.

      Se es "buenote" cuando se es manipulado y se "deja hacer". Hace buen rato que más tal de frenar al hoy oficialista  DE Regeneración Nacional (MoReNa), despliega la mayor inventiva: desde sacarse de la manga una supuesta vendedora de gelatinas (hoy en el más completo olvido), para "parecer pueblo", hasta servirse del apellido Colosio -a través del hijo, Luis Donaldo Colosio Riojas- para parecer "causa justa".  En algún momento, Colosio Riojas pareció darse cuenta. Pero la insistencia es mucha.

      Colosio Riojas está en política (¿por qué no?) y, en todo caso, por lo que debe responder es por sus propios actos y propios resultados. No estaría mal poner algo de atención en ello. Y de ser posible, en propuestas o programas concretos para México, no en vaguedades. Colosio Riojas debiera ser entonces "hijo de su obra", antes que "de papi". Su obra en sus cargos, y no en los tejes y manejes internos del partido de pertenencia. Movimiento Ciudadano. quieren servir desgraciadamente de un apellido no son los únicos que tienen "intereses". También los tiene, muy concretos, la gente que espera y necesita resultados. Dividir a MoReNa, como ya se intentó con Marcelo Ebrard, actual secretario de Economía, es una "jugada", no un resultado para la gente.

        Lo bueno del mundo actual es que se puede ser manoseado mientras se dice rechazar el manoseo. ¿Que el caso Colosio (Murrieta) está muy manoseado? Aquí empiezan las pifias de Colosio Jr. En aras de la "sanación nacional", Junior ha pedido "carpetazo", aunque Colosio no es una "herida abierta" que tenga algo que ver con el México actual, más de tres décadas después. Seguramente a más de uno no le importa nada y hasta puede ver con malos ojos la intentona de servirse del apellido para volver a engañar, como ya se hizo buscando venderle "gelatinas al pueblo".

       Sería adecuado que, si Colosio Riojas "suena", no sea en lo absoluto para, como se dice coloquialmente en México, "sacar raja". Hasta ahora, con la pena, pero es un asunto legal, y no de formalismos. El presidente Andrés Manuel López Obrador habló de crimen de Estado y de que el supuesto asesino solitario "diga todo lo que sabe". Hubiera sido adecuado preguntar: ¿por qué afirmó López Obrador que fue un crimen de Estado y, sobre todo, sobre qué base afirmó que Aburto debiera decir "todo lo que sabe"?¿Puro invento? ¿O López Obrador optó por no enturbiar lo que es en principio trabajo del aparato de Justicia?¿Pura ocurrencia del antiguo fiscal, Alejandro Gertz Manero, de volver sobre el caso y el "segundo tirador", el hoy preso Jorge Antonio Sánchez Ortega? Sí es posible saber que Mario Aburto -quien ya designó al "primer tirador", y no es Aburto mismo- no dice todo. Desafortunadamente, Aburto y su familia piensan sobre todo en sí mismos y sería de esperar que no estén entre quienes creen que es preferible a mover un dedo por un "buenote", o lo que se entiende en México por "alguien muy noble" (y no, no es el caso de Aburto). Aburto no mató a Colosio, pero no es ajeno a la trama del asesinato. No es "el pobre Aburto", aunque sea en parte chivo expiatorio. Lo del "perdón" de Junior -pidiendo el indulto- no tiene explicación clara. Es un "gesto".

       Lo segundo, que Colosio Riojas diga que meter al ex súperpolicía Genaro García Luna en el asunto es "perverso y grosero, una falta de respeto". Hay dos versiones: la de la fiscalía, y que involucra a Sánchez Ortega y el aparato de seguridad mexicano de la época, y la de J.J. Lemus, que afirma que García Luna "no pudo haber estado ahí". Corresponde simplemente aclarar las cosas con pruebas. Y no para "redimir a un buenote", sino para discriminar y saber si el asesinato de Luis Donaldo Colosio en 1994 tiene un significado político o fue "mala suerte" (el tipo de cosas que le pasan a los "buenotes"). Para colmo, son los mismos que se inclinan por "el asesino solitario" que manosean a .Junior para la supuesta "redención" del sinsentido, porque "la tragedia de Colosio" habría sido de esas "sin sentido". ¿Perversos, groseros y sin respeto quiénes? ¿O es que Colosio Murrieta eran "tan bueno" que se lo puede utilizar hasta el infinito, cuando parte del problema está en que NO se dejó utilizar? O Junior no lee el periódico que lo entrevista cuando menos ambiguamente?

       Si el asunto es que Gertz y López Obrador quisieron "sacar raja" -otra vez la inversión ideológica- para "distraer la atención", que en el mejor de los casos se pueda saber en qué la rifa Colosio Riojas -para retomar una expresión mexicana-, que no sea ser "hijo de papi", porque éste no es un cargo público. O que entonces Junior se consecuente: papá no es cosa personal ni de sentimientos, sino de interés y salud pública. Es simplemente que un grupo, no una persona, antepuso sus intereses de clientela y de privilegios al interés público, y el asunto, habiendo un asesinato grave de por medio, no es de que algunos en MoReNa hagan lo mismo, o de que el león crea que todos son de su condición. No es de personas ni de grupos. Una parte de la oposición mexicana es la primera que no entiende. Y Colosio Riojas, a lo suyo. "Por sus obras los conocereís", u "obras son amores", como se prefiera. De "la prolongación de" no es que se vale si el apellido es Colosio y es un escándalo si es López Beltrán. Para no ser groseros, ni perversos, y sí respetuosos. "Tengo una mala noticia: no fue de casualidad" (da click en el botón de reproducción).



sábado, 21 de marzo de 2026

CON DÓLARES SE DIVIERTEN

 En México, a diferencia de Cuba, que es muy frontal, aunque puede equivocarse, la relación con Estados Unidos es compleja, y se le teme, por lo que con frecuencia resulta opaca. Lo dicho no quiere decir que no haya en Cuba quien esté dispuesto a una apertura en grande a Estados Unidos, mundillo intelectual incluido. En México, el nacionalismo es fuerte, pero menos aguerrido y más proclive a buscar soluciones de compromiso con Estados Unidos. A diferencia del pasado, cuando no se quería mucho al "gringo", salvo para sacarle algo, ahora hay un grado muy fuerte de "americanización" de México, si bien ya pasó la fiebre TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte).

       Como ya ha habido ocasión de decirlo, el hecho de que algunos presidentes mexicanos, tres (Adolfo López Mateos, muy recordado "de Oro", Gustavo Díaz Ordaz, más tenebroso, y Luis Echeverría) fueran informantes de la CIA (Central de Inteligencia Americana) no quiere decir, como en su momento lo señalara el ex agente Philip Agee, que fueran propiamente agentes "de". Parecen haber considerado que tratar con la CIA era ineludible.

      Las dificultades para hablar del tema crecieron a principios de los '80 con el asesinato del periodista Manuel Buendía y con el trato público dado al caso del asesinato del agente de la DEA estadounidense (Agencia de Control de Drogas), Enrique "Kiki" Camarena, pocos años antes de la firma del TLCAN. El asunto se volvió no de denuncia desde el nacionalismo, como con los tres presidentes mencionados, sino de una mezcla de temor e imitación. Las cosas se complicaron por la diversificación de agencias de seguridad estadounidense, y no parece que la DEA juegue siempre un buen papel, aunque era a la CIA que se temía en el pasado. Parte de la actitud confusa está en la negativa a reconocer el papel jugado por Estados Unidos en el 68 mexicano, pese a muy buenos trabajos al respecto y sobre el orquestamiento de provocaciones para una intentona de golpe. Habría que salir del estereotipo sobre la "juventud inocente", pero como sea ya casi todo está dicho sobre el tema, salvo por el papel de uno que otro líder estudiantil.

       Rara vez se quiere mencionar las nuevas formas de influencia estadounidense, o simplemente ya es visto como de lo más natural, ni se diga en el mundo universitario, o en parte de la oposición que actúa por consigna, por ejemplo al hablar de "narcogobierno". Menos aún se reconoce cuando México se convierte en lugar de pleito o diferencias entre agencias de seguridad estadounidense.

       Hay al mismo tiempo una extraña credulidad, por bueno y eficaz que, a ciertos niveles, sea el aparato de Justicia estadounidense. Se cree tontamente que la gente colocada en el "congelador" va a dar nombres y grandes sorpresas que "conmoverán al mundo", como Joaquín "El Chapo" Guzmán o Ismael "El Mayo" Zambada, llevados en realidad a callarse (por cierto: como Rafael Caro Quintero), y que en algunos casos han actuado en connivencia con los estadounidenses, que no siempre han querido ninguna "guerra contra las drogas" o "contra el narco", sino tener control para servirse del fenómeno, entre otras cosas para chantajear a gobiernos. O que pregunten por el despeñadero de Evo Morales y Luis Arce en Bolivia.

       Desde las "Certificaciones" de los '80, el tema de la droga sirve para comprometer -en el pésimo sentido- a gobiernos latinoamericanos. El venezolano Nicolás Maduro y el "Cartel de los Soles" es un invento, y lo fue en gran medida el "caso Noriega" en Panamá en 1987-1989. El miedo sí debe hoy andar en burro, porque algunos se creen cualquier cosa, salvo que sea conveniencia, en realidad.

      Ya se ha dicho aquí que nunca hubo "guerra contra el narco" con Felipe Calderón en la presidencia mexicana (2006-2012), sino el ánimo de monopolizar el negocio con un Cartel. El entonces secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, trabajaba para ese Cartel -el que todos querían- y uno más, por lo demás infiltrado por la DEA a través de Edgar Valdéz Villarreal, "La Barbie" (otro tema intocable). García Luna se creía protegido en Estados Unidos, pero fue turnado al "congelador".

       El tema de la relación entre García Luna y Estados Unidos también es tabú, porque difícilmente tomó solo la decisión de asociarse con dos Carteles para retirarse después en Estados Unidos. Hace poco, la FGR (Fiscalía General de la República) afirmó que García Luna fue a Tijuana a rescatar al "segundo tirador", Jorge Antonio Sánchez Ortega, agente del CISEN (Centro de Investigación en Seguridad Nacional), cuando en marzo de 1994 fue asesinado Luis Donaldo Colosio. El periodista J.J. Lemus sostiene, en el libro El Licenciado, que es un invento de la Fiscalía, todo lo que debiera ser aclarado con Sánchez Ortega. Al mismo tiempo, J.J. Lemus ofrece datos tempranos sobre García Luna en el CISEN, sus contactos y algo más: su pronta y fuerte relación con la CIA. No se puede afirmar más, fuera de lo dicho de los "amarres perros" del chief of staff con la seguridad estadounidense (Brent Scowcroft), para ver si hay algo más que un asunto de "hacerse bolas", o si pudiera ser que Colosio fuera considerado un estorbo para un proyecto que, además de transexenal, era transnacional. O sea, que Colosio fuera visto como algo más que un pobre tonto despistado. El presidente Andrés Manuel López Obrador, nunca exento de "colmillo", habló de crimen de Estado y de no indultar a Mario Aburto, el llanero solitario, mientras no diga "lo que sabe", porque algo no va: hay elementos para pensar que Aburto y su familia optaron por ocultar bastante pensando primero en "Mario" y no en el valor de la verdad completa, no a medias. O nada tiene relación con nada y sólo es cosa de resultar "ganón" en cada ocasión. Con el agravante de que, como lo indicó el periodista Carlos Ramírez en El Independiente (además de que Colosio no era muy TLCAN), ni a varios cercanos ni a descendientes parece importarles que sí haya cuando menos modo de acercarse a lo más plausible, si se opta, a diferencia de gente previa, por algo que no sea salvar todas las apariencias -hasta las de Aburto- y por atar cabos. (da click en el botón de reproducción).



lunes, 16 de marzo de 2026

REPÚBLICA DE PELAFUSTÁN

 Lo declarado por el actual líder cubano Miguel Díaz-Canel, en el sentido de que hubo una decisión colegiada, que incluyó al retirado Raúl Castro (94 años), puede indicar una deferencia, en parte, porque, a diferencia de lo sucedido con "Fidel", no hay ningún culto escandaloso a la personalidad de "Raúl", descubierto a destiempo. Lo otro es la presencia del nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, que puede ser en parte simbólica, ya que dicho pariente no tiene ningún cargo. Ya en negociaciones previas, en tiempos del presidente estadounidense, Barack Obama, estuvo un hijo de Raúl Castro, Alejandro Castro Espín, sin que sea reprochable, porque tiene muy buena formación. No pasa lo mismo con el nieto. Y ninguno de los dos está dirigiendo nada, como tampoco Raúl Castro, tal vez en la decisión a título consultivo (otra vez: apenas ahora incluso gente cercana anteriormente a Raúl Castro se ha percatado de lo que propuso, y que no tiene nada que ver con "vamos a movilizar a las masas" -"modito" que Díaz-Canel parece haber puesto a remojar). Como se desprende de lo dicho, Raúl Castro está ligado a formas de apertura y de cuestionamiento de las trabas burocráticas. O entonces, como parte de la burocracia cubana, se hace fidelismo como forma de gatopardismo. Hay tanta desinformación como la que viene en la repetidora del "narcogobierno" mexicano, a lo que la presidentA de México, Claudia Sheinbaum, respondió que el mandatario estadounidense, Donald J. Trump, está desinformado. O es su nueva manera de llevar al límite cuando empieza la renegociación del TMEC (Tratado México Estados Unidos Canadá).

       Los medios de comunicación masiva raramente informan. Recientemente, Cuba abrió la posibilidad de buena parte de lo que quiere Trump: que cubanos del exterior inviertan en la isla. No es meramente declarativo, sino que está precisado cómo, cuándo y dónde.

      Hay que considerar que la relación entre Cuba y Estados Unidos, Florida en particular, tiene la fuerza de varias oleadas migratorias (a las que es ajeno Marco Rubio, secretario estadounidense de Estado). Una parte se fue después de la Revolución de 1959, y es conocida como la de los "gusanos", que pudo incluir gente a quien se les confiscó algo, aunque mucho era, sobre todo, estadounidense. Después apareció otra generación, la de los llamados "maceítos", interesados desde Estados Unidos en ayudar a Cuba, y sin relación con la mafia y el terrorismo, por si Trump no sabe quién volaba (en pedazos) aviones cubanos de pasajeros u operaba en distintos países de América Latina de manera siniestra (como para matar agentes de la DEA por ejemplo, la Agencia de Control de Drogas, en beneficio de la Central de Inteligencia Americana, esto en México). Después, los "marielitos", no todos delincuentes, aunque sí bastantes, a principios de los '80, cuando ya más de una cosa no iba en Cuba ni con su esbozo de apertura al turismo. Después, los que salieron a medida que las condiciones de vida en Cuba se fueron degradando. De donde la importancia de las remesas desde Estados Unidos para Cuba y de los lazos familiares. Salvo para alguno de tour perdido en La Habana Vieja, Cuba ya no es el país del rón para satisfacción de Ernest Hemingway ni del tabaco en la boca de "Fidel". Ahora, pese a la importancia del turismo (y los errores monumentales en el rubro), no es parque temático, y la tercera fuente de ingresos para Cuba son servicios profesionales, por más que los médicos internacionalistas  no sean bien pagados. Ya se sabe desde John F. Kennedy que la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana. Pero Cuba logró un desarrollo médico notable y comprobable en varios rubros y también en el de la alfabetización. Ahora que la salud y la educación no son negocio y si lo son, peor. Para no hablar, como ya se hizo antes, de carreras en el deporte.

        La apertura se está proponiendo en infraestructura y agricultura, para cubanos del exterior, sin necesidad de residencia. Se incluyen también en parte las finanzas, con la apertura de cuentas en divisas, e inversiones no limitadas a pequeñas empresas. Como esta, pueden haber algunas medidas más que respondan a la realidad de la diáspora. No sería sino "desburocratizar" lo que ya existe. Y si se ha hablado del turismo, adelante si quieren afear más La Habana e inventarse "la pequeña Dubai". El punto está en que se encuentre al mismo tiempo la manera de relanzar un calidad de vida más o menos general que sí fue una realidad, por más que los riquillos crean que el socialismo de Estado es cosa de "muertos de hambre".

      Si Trump va a cometer otro error -y véase cómo lo presionan quienes están contra él para "sacar al castrismo" (¿para dejar a los más ineptos y una caquistocracia más?) y las castañas del fuego, que invada de día, porque con tanto apagón de noche todos los gatos son pardos. En cuanto a "tomarse Cuba", Trump da signos de la vanidad del que no entiende que está mal rodeado, gente criminal incluida, del primer ministro de un país hasta presidentes de otros. O el asunto es en serio y entre Estados o es de los grupos de presión y los "duros" de turno, porque ni Rubio debiera estar donde está. "Tomarse Cuba" y considerarlo un honor es vetusto, como el "i took Panamá" de Theodore Rossevelt hace 121 años. Así, si no hay aprendizaje de lo ocurrido con Irán: "volver a Estados Unidos grande otra vez" está bien, no multiplicar los pleitos en el exterior ni la patanería. Ni que el gringo anduviera solo por el mundo haciendo y deshaciendo, cuando a lo sumo se le pasan sus exabruptos de chivo en cristalería. Corre tiempo. No vaya a ser que Trump haga lo que Bad Bunny dice. Sepa. (da click en el botón de reproducción).


       

jueves, 12 de marzo de 2026

SAL SI PUEDES

 Los medios de comunicación no están dando atención adecuada a la evolución de la política exterior de Estados Unidos, reduciéndolo todo a lo que parecieran cuestiones casi personales. ¿Se le antojó al presidente estadounidense Donald J. Trump secuestrar al ex presidente venezolano Nicolás Maduro y a éste "lo traicionó Delcy"? Esto no dice nada de los intereses en juego. ¿Por qué no se hizo en Venezuela lo que en Irán?¿Y qué cambio interno representa la nueva presidente venezolana, Delcy Rodríguez, más allá de apertura a inversiones estadounidenses?¿Sabe Estados Unidos mejor que Venezuela cómo actuar sobre posibles facciones internas?¿Por qué, más allá de la hora de las complacencias hacia Israel, lo que en Irán parece ser una decapitación controlada y cuando no es un secreto que hay diferencias internas en el gobierno iraní? Todo lo anterior, para ahorrarse el sensacionalismo de "cada momento como yo nunca imaginé", la "guerra mundial" que ya debe estar en la Cuarta o Quinta -si se declara una a cada instante-y el mundo de la información convertido en subsidiaria de las patologías de la Bolsa. Para que el sensacionalismo sea también cotizarse, y con un mar de "que sube y que baja" de lo que sea.

         En 1985 se publicó un libro de Frank Barnaby intitulado La guerra del futuro, aunque se refiriera nada más a la siguiente década. La edición en inglés era de 1984. Apenas el último año del líder soviético Yuri Andropov. En el capítulo II ("Donde ocurren las guerras"), el autor mostraba barquitos azules en el Caribe, Groenlandia, la entrada del canal de Suez, el Estrecho de Ormuz, el mar de Japón (donde Trump se andaba peleando con el gordito norcoreano hasta que se hicieron de a buenas), y el estrecho de Malacca, además de los cabos como el de Buena Esperanza y el estrecho de Magallanes -Cabo de Hornos (Chile y Argentina), la entrada de Gibraltar (Trump fue a enfrascarse en un pleito con el premier español, Pedro Sánchez) y el mar del Norte (que obedezca el Reino Unido). Hasta donde exporte por mar, Trump está vigilante, y hasta donde importe por mar, China seguramente ya habrá entendido. Calladita se ve más bonita. Algo distinto de la obsesión Demócrata con el "corazón de Eurasia" y la añeja geopolítica anglosajona. Aunque como sea, el mapa que daba Barnaby no excluía regiones preferidas del desorden Demócrata, del norte de África al Asia Central, de "primaveras árabes" hasta "revoluciones de color" y hasta de "tulipanes". Llama la atención en el trazado del mapa de Barnaby, siete años antes del fin de la Unión Soviética y antes de la llegada al poder de Mijaíl Gorbachov, el encogimiento soviético y de Rusia, en nombre del islam, y un posible espacio de conflicto en Europa. Ante un Derecho Internacional muerto y unas Naciones Unidas acabadas, mucho de lo predicho por Barnaby ha ocurrido, como focos de conflicto, incluyendo el Sahel africano, Oriente Medio, Afganistán e Irán. El arco islámico está claro y no ha hecho más que perder en grande y llegar a servir -aunque haya excepciones como la misma africana del Sahel- de ariete para "mensajearse" con Europa, Rusia y China (por lo que Japón es un aliado muy seguro). El inventado "choque de civilizaciones" ya está en el mapa de Barnaby en 1984.

        Como uno de los barquitos azules del mapa de Barnaby da a Venezuela, Nicaragua y el canal de Panamá, el mismo mapa fue mostrado a algunos panameños después de la invasión de Panamá en 1989, y casi ninguno hizo el menor caso. Fue antes de la desaparición de la Unión Soviética que dió, por cierto, en el conflicto (el primero) de la Chechenia rusa -e islámica. Ya desde entonces más de uno se hacía avestruz mientras se mostraba a las claras, saltando a la vista, expuesto, con "donde ocurren las guerras", el "medio" como "mensaje": la enorme encrucijada para disuadir a europeos, rusos y chinos de aspirar "a lo grande". Parte del mensaje en Irán es para China y parte para la Unión Europea. Rusia dice más frontalmente porque, cuando es Demócrata, el asunto va con ella. Rusia también opera sobre las diferencias internas iraníes y con cautela, desde hace tiempo, pese al apoyo a Irán en materia de reactores nucleares. Rusia era garante hasta que Estados Unidos y "socios y aliados" lo torpedearon todo en 2025 de la vigilancia de que Irán procediera con fines exclusivamente pacíficos, a través de la OIEA (Organización Internacional de la Energía Atómica) y la Resolución 2231 de Naciones Unidas. Por lo demás, Naciones Unidas no hace más que desconocer propias leyes.

         Trump calculó mal en un asunto que tiene para él efecto bumerán, por más que "mensajee" a China, y que no logra un cambio de "élite" en Irán, interés de ir matando líderes selectivamente para obtener un recambio. Israel, por su parte, apuesta a la destrucción de todo gobierno o de una regresión peor para el "caos controlado" y despedazar a un país que, como Irán, tiene un 65 % de minorías (!). Trump está en la trumpa (!) clásica de una derecha que, en este caso, tratándose de Israel, no puede pasarse de rasgos criminales. De todos modos, el conflicto es localizado, pese a sus "mensajes", y no es novedad en Oriente Medio, salvo que Israel va con el ala Republicana dura del "Gran Medio Oriente Ampliado". Del "plan Wolfowitz/Rumsfeld" (Perle y el desquiciado Richard Cheney)  para despedazarlo todo (dividiendo a Irán cuando menos en dos, con su parte de Baluchistán -Sistán-Baluchistán, sunita, e "independiente" del lado paquistaní, a la entrada de Ormuz: justitito), salvo Israel, ya no faltaba más que un país por atacar. Trump está equivocado de cuatrienio, de tan mal que suele escoger a algunos de sus amigos: se le puede ir media MAGA (Make America Great Again por andar de PNAC (Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense). Como decía el chiste, que alguien "Medio Oriente" a Trump (da click en el botón de reproducción).



domingo, 8 de marzo de 2026

CHIVOS Y MULAS, Y UNO QUE OTRO POBRE BUEY

 La izquierda no debate con la derecha: le ha dado por etiquetarla y con frecuencia por reducirla a "fascismo", de la misma manera en que la derecha ve "comunismo" donde no lo hay. Dos fuerzas, así, que se combaten tomando nombres prestados porque "causan sensación" y llegan a las emociones, en particular al miedo.

       Como parte de la ausencia de debate, no se ha tomado en cuenta que, a diferencia de la izquierda, la derecha ha llegado a plantear a veces problemas de valores que no se resuelven de "sí" o "no". Como parte de la derecha, fue el caso del argentino Agustín Laje, quien planteó una "batalla cultural", lo que ya habían hecho los Republicanos estadounidenses a finales de los '80 en los Documentos de Santa Fe, incluso recurriendo al italiano Antonio Gramsci. Como el mexicano Juan Miguel Zunzunegui, Laje terminó de mercenario, al servicio del anarcocapitalista presidente argentino, Javier Milei.

       Ahora bien, Laje dejó planteados en el camino varios debates, desde el del delicado y no tan sencillo problema del aborto hasta el de la llamada "ideología woke". A pesar de las embestidas contra "los progres", el "marxismo cultural" o hasta "el comunismo", más de una causa reprobada ha sido asumida por magnates cercanos a los Demócratas estadounidenses, sin que la izquierda articule nada propio, por una razón sencilla: al desconocer la experiencia (no "el experimento") socialista, no hay más que rechazar el "neoliberalismo" y no el capitalismo. La izquierda se ha negado, como sea, a una posición propia, en términos de valores (y no de "amor contra el odio" o "felicidad"), en asuntos que van desde el LGBTTTQI+a o lo que se acumule esta semana hasta el invento más reciente de los therians (humanos que se creen animales), pasando por la bien o mal llamada "ideología de genero" o el tema del maltrato animal (contra los llamados "animales no humanos"). Todos estos asuntos no tienen absolutamente nada que ver con marxismo o leninismo, pese a las amalgamas en las que terminó desafortunadamente Laje. A lo sumo, el marxismo-leninismo planteó la emancipación de la mujer y no tuvo una política definida sobre la homosexualidad. Tampoco sobre los bestias, los burros, las víboras tepocatas, los perros, etcétera. A más de un llamado "progre" no le interesan mucho estos asuntos, salvo el Orgullo a Mariela Castro en Cuba o el Mejunje al líder cubano Miguel Díaz-Canel. En Nicaragua o en Venezuela no son "temas", como se dice ahora. Al presidente ecuatoriano Rafael Correa, cristiano, no se le pudo arrancar nada a favor del aborto y, contra lo que lanzó el estudioso Heinz Dieterich, aquél tan no es misógino que no obstaculizó la candidatura de Luisa González, por cierto protestante.

       Algunos asuntos de "discriminación positiva" son simplemente contrarios a la igualdad ante la ley y no debieran ser tomados en cuenta en el servicio público, como la "paridad de género". No debiera dejarse de considerar que por momentos pareciera tratarse de feminizar al hombre y masculinizar a la mujer, según Laje. En rigor, son cosas de deseo convertido en derecho a hacer realidad cualquier fantasía, y algo "digno" de un reality show, al gusto estadounidense. No es algo que responda a la izquierda, y si lo hace suyo es por demagogia, a regañadientes a veces (como en el caso del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador), por "falta de sujetos" y hasta por el "populismo" inventado por Laclau/Mouffe para hacer las alianzas más amplias posibles. Como decretar "es tiempo de mujeres" y anotarse el voto abrumador de las amas de casa.

        Dos problemas clave han sido planteados por Laje. Primero, el de las "generaciones idiotas", en el sentido del "idiota" de la antigua Grecia, decidido a estar fuera de la política y a retirarse a la esfera privada (con frecuencia, para echar pestes contra "los políticos" y deambular entre "que se vayan todos" y el odio a "la casta"). Esto no tiene que ver con marxismo o comunismo, aunque, en el sentido descrito, el socialismo de Estado es en parte también una fábrica de "idiotas". Este "idiotismo" es contrario a una idea capitalista, la de ciudadanía, participante en los asuntos de la "política": es bajo el capitalismo que se ha pulverizado la participación, por ejemplo en sindicatos o en términos de militancia en los partidos políticos. Los medios de comunicación masiva oscilan entre la promesa del paraíso y el apocalipsis Now para crear entre miedo e indiferencia ante los asuntos de participación política: el día que estalle una guerra nuclear, seguramente se sentirá en mi casa y, mientras tanto, que el mundo ruede.

       Segundo asunto planteado por Laje: la ciudadanía es parte del Estado soberano, y éste se ha visto debilitado por toda clase de instancias dizque "globales" a las que se obedece, pero que nadie eligió, o a "agendas" como la 2030 o lo que se les ocurra a unos cuántos en Davos. Se desprende de lo argumentado por Laje que no queda claro a qué responden los políticos: ¿al pueblo o la nación, bases del Estado soberano, o a instancias "globales" que se visten de "Humanidad", aunque no sean más que los intereses de unos pocos, de "los mercados", de la "gobernanza global", del "desarrollo sostenible" y así por el estilo?¿Los políticos son entonces intermediarios entre estas "agendas" y "el pueblo" o "la nación", como ocurre por ejemplo en más de una universidad o en parte del gabinete mexicano?¿Quién decide? La izquierda se ha subido en buena medida al "carro", y está a remolque, sin que se sepa bien a bien por qué. Los planteamientos de Laje están en La batalla cultural, Globalismo y Generación idiota. Si Laje termina monologando y cayendo bajo con caricaturas -como Zunzunegui- y la izquierda está en "un fascista en cada hijo te dió", la ausencia de debate y la reducción a "sí" o "no" indica que, como parte del debilitamiento del Estado, está el del interés público (y "cosa pública"). Ya es ago saber que no se está en una república, y como la derecha también suele agarrarse de afuera, ni en un Estado digno del nombre. Si nadie en un principio promocionó el socialismo de Estado, es el capitalismo -sobre todo por el consumo y la alta finanza- el que cree, lo que se cuida de decir Laje, que todo Estado es la antesala del colectivismo. Lástima: no se responde, salvo excepciones mediadas, ante el pueblo o la nación, sino ante los medios y ante "agendas" que desembocan en lo que Luismi llama "el desmaye" y en la "gestión del desmaye". En espera de paraísos o apocalipsis que ya se están tardando. A ver a qué hora. En cuanto a "la conversación", ya es chacoteo, como se dice coloquialmente en México, y especulación para "causar impresión" (hace rato que lo entendió el presidente estadounidense Donald J. Trump, sin que se sepa por qué nadie se atreve a sugerirle que no es quien pone o depone jefes de Estado, por ridículos que sean, mulas o mollahs). (da click en el botón de reproducción).



      

sábado, 7 de marzo de 2026

LOS CANGREJOS

 Entre las cosas de valía que llegó a decir el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador está el hecho de que alguna gente tiene "cultura, pero no educación", en referencia a la gente "culta". Al mismo tiempo, el hoy ex presidente parecía creer que la gente "de pueblo" tiene una "gran cultura" y es "la más politizada del mundo". En realidad, como ya ha habido ocasión de decirlo, México no tiene una "cultura milenaria" (en el mundo son muy contados los países que la tienen, por cierto que Irán incluido).

       Hasta hace poco, y acentuado por privilegios de décadas y el acaparamiento y la monopolización, más de un intelectual podía ser culto, o incluso erudito, pero carente de educación, y menos aún en el sentido de un comportamiento ligado al interés público. Para sectores intelectuales y algunos académicos, la educación es cosa de "maneras": lo probó Octavio Paz, cuyo amaneramiento era llamativo. Paz estuvo en el origen de un grupo que predica la "democracia sin adjetivos" y que practica el clientelismo a todo lo que da, llevando a faltas de educación como la zalamería o adulación y el nepotismo. Son hábitos señoriales, no democráticos: digo una cosa, pero practico otra, y el liberalismo no es más que de fachada o la creencia de que todo lo extranjero es forzosamente mejor, por lo que se publica a los amiguis y a extranjeros a veces salidos de Dios sabe dónde, pero como parte de las "maneras". Algunos le llaman erróneamente a éso "burguesía cacahuatera", pero son hábitos de oligarquía que no entiende la educación burguesa con lo que conlleva de igualdad cuando menos formal. Las "maneras" más variadas acompañan prácticas propias de un origen oligárquico que desconoce la libre competencia, por lo que es incomprensible que hable de "libre mercado" cuando de lo que se trata es de concentrar poder al máximo, y, como ya se ha dicho, acaparar y, cabe agregar, intermediar ante el extranjero. En estas circunstancias, el relevo generacional es poco probable, como tampoco lo ha habido en lo que el escritor Juan Rulfo llamó "los encomenderos del otro lado". "Liberal" es el amaneramiento para estar en la moda y acaparar, como ir a lisonjear al extinto Daniel Cosío Villegas. Como no es de libre competencia ni de meritocracia, más allá de algunas virtudes ornamentales, lo que cuenta -como para los "encomenderos del otro lado"- es el poder y colocarse a la sombra del mismo para traficar favores e influencias. Gente culta, muchas veces, y a veces para ser escuchada: pero incapaz de igualdad en el sentido de ver en el otro, si contradice, alguien que merezca ser CONSIDERADO y no nada más descalificado de entrada desde la aspiración al monopolio. Los dos grandes grupos intelectuales en México monologan y no salen del monólogo más que para golpear, y no exentos de saña. ¿Acaparar? Es copar y copar; copar y copar. Los Fidel Velázquez del mundo intelectual.

      Algunos académicos pasan a intelectuales" y reproducen los prácticas descritas, con privilegios y séquitos. La educación termina donde con frecuencia el privilegio es tomado como fuero e impunidad para dar tratos majaderos, humillar (como decirle "pendejo" al presidente, o sino que le pregunten a Come in), rebajar y otros manifestaciones de "poder" agravadas por la creencia en "la libertad" y la ignorancia de la igualdad formal: buena coartada la del llamado "neoliberalismo". El clientelismo, por ser de grupo, está reñido con el interés público. Lo que entendieron muy bien lo que el colmillo de López Obrador llamó "mafias del poder" es que el debilitamiento del Estado podía dar cabida en el "capitalismo de compadres" al clientelismo más desembozado, y con un cinismo también ajeno a la educación en lo que supone de respeto no a la diversidad, sino a la diferencia real y al espacio público como lugar no de "conversación", sino de debate. "Nadie tiene la verdad absoluta", pero pobre del que discrepe o plantee una contradicción: no es un competidor, sino un rival a destruir o incluso, a la vieja usanza, a aniquilar moralmente. No hay aquí ninguna tradición plural, porque la fase liberal decimonónica fue abortada. El gusto es "la voluntad de poder", si es necesario con Nietzsche, del mundo de señores, de disfraz en disfraz, hallazgo feliz de la presidentA Claudia Sheinbaum maltratada -por leal- como la "prolongación de", a lo que se suma cierto grado de misoginia de quienes al mismo tiempo, de ser necesario, se harán los feministas, si es "éso que anda"., con tal de no soltar.

       Parte del "carril izquierdo para rebasar" no está exento de rasgos similares de adulación, "voluntad de poder" a cualquier precio y al de ponerle el suyo a quien se deje, midiendo la capacidad para dar o no entrada a "relaciones". Hay también más de una figura fabricada e "inflada" para que reparta entre quienes "inflan", y el desdén para quien "no reparte". También pasará, aunque con la peculiaridad del delirio: la crítica al poder, dizque por principio, con una apenas disimulada ambición de poder, para hacer lo contrario de lo que se dice, que es lo propio del delirio, y del miedo de fondo al ingrediente de soledad que hay en la independencia de criterio. Como en los otros, la personalidad escindida: no inteligente, sino lúcida, para destruir en los hechos y la conducta lo defendido en la palabra y las "maneras", las morales incluidas: no quedar fuera...y "haz lo que te digo, no lo que hago". Desde un grupo, critico los grupos (y espero turno...). Sin educación como consideración ni evitar convertir al otro en medio, así sea potencial (ah sí: "quedar bien"); con lucidez (¿luciferina?), ademanes y "buenas maneras", cuando no simulacros de "cercanía" como ganchos. Pero educación, no fue del interés dominante y no lo es hasta hoy. Gente "de cultura" con grandes maestros de la patanería y la pobreza de la personalidad. Dedicada desde fantasías de poder a pobretear (otra falta de educación). (da click en el botón de reproducción).


 

miércoles, 4 de marzo de 2026

PA LUEGO ES TARDE

 El hoy nonagenario Raúl Castro no puede ser acusado de "castrismo", entre otras cosas porque no se eternizó en el gobierno, y, hasta cierto punto consciente de ello, fue visto y tratado no como un ser en sí, sino como "el hermano menor de" ("pulguita"), en lo que entonces era "fidelismo", no "castrismo", conforme a una tradición bastante hispánica. Tan es así que más de uno tomó a Cuba por "la isla de Fidel" (la "Numancia", como la llamaba el escritor mexicano Carlos Fuentes), sin incomodarse por el culto a la personalidad. Aunque a la sombra de Raúl Castro, en probable confusión de disciplina y obediencia, el actual líder cubano, Miguel Díaz-Canel, arrancó repitiendo un pensamiento inexistente, el de "Fidel" y la "continuidad". Sólo de manera reciente, parte de la dirigencia cubana, no exenta de adulación, se descubrió cierta vocación por "obras escogidas" de Raúl Castro.

       El menor de los Castro, en el tiempo que estuvo al frente del gobierno, siguió -porque lo había hecho con el ejército- con la búsqueda de institucionalización de la Revolución, a partir de una nueva Constitución, ampliamente discutida desde abajo antes de ser aprobada: el texto es claro en términos de ley, derechos de la ciudadanía e igualdad, para excluir la discriminación (que racialmente salta a la vista en Cuba entre blancos y negros, muy llamativamente). y fortalecer la participación de la gente, que es lo que implica la democracia, no que cada uno se vaya a su casa a despotricar contra la caquistocracia (gobierno de los ineptos). Había dicho Raúl Castro que era necesario pasar de la letra a hacerla efectiva. El último discurso de Raúl Castro al respecto, habiendo ya pasado a retiro, fue el 10 de abril de 2019, y sin presos políticos, como el mismo Castro se lo demostró en gesto de apertura al presidente estadounidense Barack Obama. ¿Los lobitos se encontraron con las "obras" de Raúl Castro para buscar salir de aprietos y seguir en el gatopardismo? También con Raúl Castro se llevó adelante un nuevo Código de las Familias, en más de un aspecto de avanzada, y que no trataba en lo fundamental de las ocurrencias de Mariela Castro, pese a la importancia de la educación sexual. Y finalmente, Raúl Castro intentó una fallida reforma económica que implicaba descentralizar el poder, algo tal vez no muy del gusto de una dirigencia "clasemediera".

       ¿Hay conversaciones hoy entre Estados Unidos y Cuba? Es un misterio, pero involucrarían a un nieto de Raúl Castro e hijo de la pésima Deborah Castro Espín, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, un junior, cuyo padre fue importante directivo de la empresa militar GAESA. El secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, no quiso decir nada. Entretanto, empresas cubanas privadas pueden comprar hoy petróleo en Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald J. Trump, dejó hacer. Parte de los intereses de Trump estaría justamente en venderle petróleo de Estados Unidos a Cuba, y en invertir en el turismo, con cadenas hoteleras gigantes (Hyatt, Marriott, etcétera), para seguir metiendo la pata -con hoteles semivacíos- y en el sector inmobiliario, además, repetido expresamente, de abrirle más puertas a los cubanoamericanos en la isla.

      De repente, y no por "rendirse ante Trump", Díaz-Canel se despertó y despabiló un rato y llamó a medidas económicas y sociales urgentes -ya lo eran muchos años atrás- para permitir inversión extranjera, lo que puede tender un puente con Estados Unidos, aunque también es un riesgo sempiterno, al menos en el turismo; pero, también, para lo previamente buscado, la "autonomía empresarial", la descentralización hacia los municipios y, lo que cuenta y debió hacerse hace ya rato, la diversificación energética (en vez de colgarse de Venezuela) y el rendimiento de la producción nacional de alimentos, lo que también es factible. Díaz-Canel volvió sobre lo planteado por Raúl Castro: un Estado más achicado y más eficiente. No se trata sino de lo siguiente: completar una etapa que se quiso saltar desde 1959-1961, y aprovechar capacidades endógenas, de ser posible teniendo más cuidado en no dedicarlo todo al turismo en nombre de los ingresos en divisas, un antiguo problema desde los '80 y que se agravó después. Hay gente en Cuba con ganas de aportar, pero que no puede hacerlo porque el Estado estorba con mil y un regulaciones, incluso cuando no hay explotación de por medio. El vínculo con los cubanoestadounidenses es un hecho, a través de las remesas, pese a las limitaciones recientes con Trump. Probablemente Trump debiera limitarse a ciertos negocios -que no sirven para gran cosa, como en Gaza, sino para "hacerla más grande", como se dice coloquialmente en México- y los puentes con los cubanoestadounidenses que son un hecho, pero sin pretender "tomarse todo" a expensas de varios proyectos soberanos cubanos; y parte de la burocracia puede dejar de querer arreglarse con palabras y sin hechos y, además de reservar un lugar para la iniciativa nacional y la descentralización, dejar de temerles por temor a la gente de abajo, y reservándose arbitrariedad burocrática. Se trata más de ver qué es posible sin permitir que siga el deterioro social y, si "le apetece", en términos ibéricos, que Díaz-Canel suelte a unos cuantos que no deben ser del todo inocentes pero tan malosos como en las protestas de julio de 2021. Antes de que Trump influenciable por amiguis de lo peor se ponga a lo Carole King (da click en el botón de reproducción).



lunes, 2 de marzo de 2026

PECOS BILL HA VUELTO

 Lo que acaba de hacer el presidente estadounidense Donald J. Trump en Irán no sale de una línea anterior, cuando fue asesinado en Bagdad, capital iraquí, el líder militar iraní Qasem Soleimaní, sólo que esta vez fue bastante más grave, al ser muerto el ayatolá Alí Jamenei y desatarse un conflicto más complicado. Pasemos sobre un Derecho Internacional que hace mucho que es letra muerta y pone las cosas en la ley del más fuerte. Puede pasarse también sobre el pretexto salido de la nada para agredir a Irán. Trump, no es un secreto, se inclina por Israel, que no responde a los intereses del presidente estadounidense, así se lo hagan creer, sino al "Estado profundo", asunto no arreglado entre Republicanos desde el 11/S.

        Uno de los errores de Trump fue allegarse el apoyo de los globalistas, los líderes del Reino Unido, Francia y Alemania, dispuestos a "defender sus intereses" (contra Irán), cuando nadie se está metiendo con ellos. Si se trata de agredir, no tardan en subirse al carro, al poco tiempo de haberse quejado en Davos de que el mundo de hoy "no tiene normas" y es "el del más fuerte": eso decía por ejemplo el primer ministro canadiense Mark Carney, cuyo gobierno decidió de inmediato apoyar la agresión contra Irán. Parece que entonces hay que sumarse. La Comisionada europea, la alemana Úrsula von Der Leyen, pidió rápidamente "una transición creíble en Irán". Del mismo estilo quienes echan pestes contra Trump y lo aplauden cuando se mete con los ayatolás, para lo que se puede sacar la causa de las mujeres o amenazas nucleares inexistentes. No importa que se esté en el Viejo Oeste. Hace poco tiempo se estaba hablando de algo sí como "las naciones civilizadas"..

      Ya desde su primer mandato, Trump tenía a su lado a "halcones" republicanos convencidos de que la fuerza bruta es lo que cuenta. Esta vez, cabe señalar que Trump ha ido en contra de su mandato anterior, del mandato de buena parte de quienes lo eligieron, y de gente del gabinete como Tulsi Gabbard o JD (James)  Vance, a quienes se les está pidiendo cuentas, porque apoyaron al Trump contrario a las guerras. Directora Nacional de Inteligencia, Gabbard se había mostrado abiertamente contra un ataque a Irán. Vance acababa de declarar que Trump iba a optar por la diplomacia, y era en gran parte el camino elegido. Como en el mandato anterior, hay cosas que no van en el equipo de Trump y en sus amistades, porque fue empujado por el primer ministro israelí, Bejamín Netanyahu, que está en "otra cosa".

        El régimen de los ayatolás fue a partir de finales de los '70 un error de la izquierda, si por izquierda se entienden "esperanzas" como la de Michel Foucault, y por el fallido rescate de rehenes en Teherán, capital iraní, por el presidente estadounidense James Carter. Irán llegó a sostener posiciones aberrantes en su choque con Israel, como la negación del Holocausto, y votando tonterías en Naciones Unidas cuando era líder iraní Mahmud Ajmadineyad, para quien Israel debía ser "borrado del mapa". Enésima demostración de palabrería del Sur global, por más que los persas sean de los pocos realmente "milenarios" en el mundo. Que se recuerde, los funcionarios iraníes tenían dificultades para escuchar y tolerar la menor discrepancia sobre el tema del Holocausto.

       Parte de lo que han buscado Estados Unidos e Israel es remover a los "duros" del Cuerpo de Guardianes de la Revolución, los Pasdarán, cuerpo que no es el ejército (el Artesh). ¿Hasta dónde importan los problemas internos de Irán? Parte debe permitir salir del capitalismo de feudo a uno más moderno, pero abortando alternativas desde abajo. El de los ayatolás era por lo demás anticomunista y con Ahmadineyad aliado de fuerzas de extrema derecha no presentes con Trump, dada la inclinación de este por Israel. Las amistades de Ahmadineyad eran para quedarse lívido, si se recuerda quiénes por supremacismo desataron odio a los judíos.

       Como en otros casos, aunque ya bastante fuera de la "Doctrina Donroe", probablemente se haya tratado -como en Venezuela- de cerrarle el paso a China de distintas maneras, dada su dependencia del petróleo de Medio Oriente y del Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo comercializado internacionalmente. Ya se ha estado operando en el mismo sentido a la vuelta, en la entrada del Mar Rojo.  Con el control en grande en la región, se cierra un proyecto más de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (a través de Pakistán y el sur de Irán), además de colocar más en la dependencia a la Unión Europea (UE), que se asume como el vasallo en nombre de "sus" intereses.

       Irán derrocó al Shá y tenía cierta tradición de izquierda en los '50, con Mohammad Mossaddeq (años '50), pero lo que no se dice tanto es que algunos países colocaron al ayatolá Ruhollah Jomeiní en 1978 (llegó a Irán desde Francia escoltado por cazas franceses) para encabezar una gigantesca limpia de comunistas del partido Tudeh. No quita que Jomeiní haya creado su propia guardia y una crisis con Estados Unidos, para irse "por la libre" y crear una casta militar enriquecida. A la larga, Irán creó un grupo de un 10 por ciento de la población beneficiado mientras el resto cayó en serias dificultades sin ayuda social, con una diáspora de ocho millones de personas, una burguesía comercial antigua reticente al régimen (los "bazaríes"), el bloqueo al cambio buscado por el presidente Masud Pezeshkian -cercano a Rusia, al igual que Alí Larijaní, y renuente a culpar de todo a Israel -y otros males.

       No se trata de exculpar a Trump, que ya perdió la oportunidad de hacer caso de gran parte de su propia base y de sus propios colaboradores más moderados. Antes bien, Trump asumió un riesgo interno, le sirvió la mesa al belicismo y puede abortar un cambio desde abajo en Irán. Trump se está metiendo en problemas, actúa con el peligro de que se le prolongue un conflicto innecesario y que dará bombo y platillo al globalismo y al izquierdismo. Una pifia (da click en el botón de reproducción).






        

miércoles, 25 de febrero de 2026

Y QUISE HACERTE A FUERZAS A MILEI

Agustín Laje es un "hombre de ideas" argentino, de derecha, que vale la pena debatir, si se trata de valores, pero que, como el mexicano Juan Miguel Zunzunegui, no puede evitar, llegado el momento, comportarse como mercenario y empezar a las cosas más ramplonas y vetustas.

       A propósito del reciente espectáculo del puertorriqueño Bad Bunny en Estados Unidos, Laje se lanzó contra la parte de la izquierda que alabó el show, sólo que olvidó que también lo hizo gente no precisamente de izquierda, como el siempre muy excitado lorocutor mexicano Carlos Loret de Mola, entre otros, por lo que no era asunto de izquierda o de derecha.

     En un programa reciente, Laje se lanzó a los insultos -en el estilo del empresario mexicano Ricardo Salinas Pliego- contra alguien que lanzó que en Cuba nadie se muere de hambre en la calle al pie de un edificio, dicho sea de paso pese al deterioro de las condiciones de vivienda en la isla, ante lo cual un cubano argumentó haber visto a dos morirse de frío. El hecho es que quien se refería a ese asunto del hambre en Cuba podía tener en mente los "sin techo": hace poco más de un año había 770 mil en Estados Unidos. Laje puede ir a buscar homeless en Cuba, si encuentra algunos, o mejor en Buenos Aires (cerca de tres mil y unos 270 mil rescatados en "viviendas colectivas"), como fueron apareciendo recientemente en algunas colonias intelectuales de la Ciudad de México, hasta que vecinos lanzaron la alerta. El asunto no se arregla con aventarse a gritar "zurdos de mierda".

       Más cerca aún, Laje quiso demostrar lo que parece de moda: que es la izquierda, no la derecha, una fábrica de criminales, porque las cifras de homicidios y desapariciones alcanzaron récords históricos en tiempos recientes con el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador. En efecto, así es, pero en términos absolutos. En 2018, México tenía casi 125 millones de habitantes, y casi 131 en 2024. Ahora bien, la tasa de homicidios en realidad bajó: tuvo cuando menos tres años de reducción. Hubo un repunte en 2024, para llegar a 25,6 por cada 100 mil habitantes (24 en 2023). Para el último año de My Lord, era de 29 por cada 100 mil habitantes, y nótese que, a diferencia de la "meseta" con López Obrador, quien tampoco prometió gran cosa (ni es seguro que entendiera), con el presidente Felipe Calderón se saltó  de cerca de ocho por cada cien mil a 23 por 100 mil en 2011. Hasta 2020, López Obrador no había logrado parar el repunte desde finales del sexenio de Mi Bombón. Ahora bien, desde que entró la presidentA, Claudia Sheinbaum, quien ya había tenido resultados significativos en la Ciudad de México, y es de izquierda,  durante la primera mitad de 2025 la tasa de homicidios se situó en 11,1 por cada cien mil habitantes (efectivamente), y a finales del año pasado la tasa nacional cerró en 17,5 por cien mil.  Cuando asumió Calderón, México tenía cerca de 107 millones de habitantes. Lo que quiso utilizar Laje en términos absolutos es discutible, además del olvido de que, de manera sistemática, cerca del 50 % de la violencia tiende a producirse en entidades federativas de la oposición, lo que llegó a incluir el Jalisco donde a Enrique Krauze se le asomó "Mariano Otero" encarnado en Enrique Alfaro como la Virgen a Juan Diego. Luego, por lo demás, del asesinato del ex gobernador Aristóteles Sandoval.

       Para que lo entienda Laje, el récord, el del lugar donde "la vida no vale nada", es del derechista Acción Nacional. y sobre Jalisco, es de suponer que en pleno crecimiento del CJNG (Cartel Jalisco Nueva Generación), con Movimiento Ciudadano (en contraste con sus logros en Nuevo León).

       Desde que gobierna la izquierda, la tasa de homicidios es la más baja desde el pico de 2015, luego de que se le entregara el país a un Cártel. En 2024, año de repunte, Jalisco estaba como el quinto estado más violento, por no rajarse y ser de valentones. El "Mariano Otero" sirvió a dos cárteles y apareció en una lista estadounidense de góbers muy preciosos, lo que no exculpa a morenistas ni la falta de fuerza de López Obrador. Como sea, Laje es daltónico. Nada más ve "la vida en rojo" llegado el momento para echar por la borda sus propios logros, como Zunzunegui, y no resistirse a la mezcla de mala voluntad e ignorancia que es uno de los signos de la época. No, los mortíferos no suelen estar a la izquierda, y lo más gracioso está en que la derecha parezca oscilar entre "mátenlos en caliente" y casi declarar luto nacional (como si no se notara: ¿y ahora qué con la "derrama"?), para mantener la suficiente confusión entre Estado y gobierno y demoler ambos, si el segundo es de izquierda. Como cuando te olvidas de quién es García Cabeza de Vaca para los estadounidenses y para la fiscal general de la República, y quién se cree que es en Acción Nacional (da click en el botón de reproducción).




lunes, 23 de febrero de 2026

CAYÓ EL MENSO

Se puede tomar de muchas maneras, pero no es sencillo determinar si cierta forma de "narrar" es prueba de que el mexicano es el pueblo más politizado del mundo, y no todo lo recogido aquí es un invento.

      -Fue así. El Menso estaba enfermo, así que pus a cada rato iba a la farmacia por unos medicamentos. Nada más que la última vez que fue, no los tenían, por lo del desabasto en que nos tiene el mal gobierno, así que los mandaron a pedir y cuando llegaron, que le piden la identificación al Menso y así pus se dieron cuenta y dieron el pitazo.

     -Como aquí pus ya se sabe que hay mucha corrupción, pues seguramente el Menso se fue a michis con los del gobierno que ya se sabe como son, pus para hacer eso de la finta de que está muerto, pus total con la lana que tiene pus nomás se cambia la identidad y ya ahorita el gobierno no se va a meter con él.

     -No pus si lo agarraron pues la presión de ese señor el Trump, que está muy pesado, si así se ponen no pus al rato a ver si no nos invaden o nos bombardean con algo, ya que se puede esperar, la verdad, luego con ese señor no se sabe con qué va a salir y aparte si trae su problema de sexo, entonces capaz que le conviene atacarnos y qué vamos a hacer.

      -Y de remate: no pus vamos a quedar como Venezuela

       Estos tres relatos son verídicos y dan prueba de lo de siempre: no está muerto, el Menso está vivo; se cambió de identidad y ahorita se encuentra en Houston, Texas; no faltará el que diga que: 1) lo mató el mismo al que el Menso iba a señalar como policía corrupto y al que le había pasado lana, pus así son los policías de ojetes, o por qué cree mi amigo que el Menso nomás herido pus ya no llegó vivo, pus lo agarraron y lo callaron, ya sabe cómo es el gobierno; y 2) con eso de que fue de los militares, el Menso verdadero debe estar en el Campo Militar No. 1, más que ahí trabaja un conocido de mi primo que le platicó cuando llegó el helicóptero. Así el taxista de la mañana cuando la integración con Estados Unidos nos tiene al borde del Primer Mundo. Pasemos sobre los corridos del Menso; faltaron la playera, la gorra, la taza y el llaverito del Menso para redondear el "país emergente", la "potencia en ciernes" y un pueblo que no lo tiene ni Obama.

      Después, los protocolos inducidos por los medios, por encima del pedido de calma de la presidentA, Claudia Sheinbaum, sobre todo que, de los de Sinaloa a los de Santa Rosa de Lima en Guanajuato, no es nuevo que quemen camiones, automóviles y, de paso, uno que otro OXXO, que no falta en nada. Pues no: pareció un intento por "retratar" el poderío del Cártel y dar por enésima vez la "sensación" del "país narco" y encima "en llamas". Como consecuencia:

       -Un gringo se encerró en su cuarto de hotel a decir prácticamente que se sentía en Beirut

       -Una que otra comunidad extranjera llamó a no salir de debajo de la cama  

        -Salieron los de la expertís a tratar de saber con un lenguaje de walkie-talkie si el heredero del Menso será el RR, el 03, el 85, o en un asunto de barrio, El Jardinero, El Chorro o El Sapo, si no alguno de Los Cuinis.

         Un medio de comunicación detectó en Puerto Vallarta una fila de 15 personas para comprar tortillas, lo que fue tomado por "compra de pánico"

       Se pide a Los Alegres del Barranco que se abstengan de apología del delito y cuando menos uno que otro se puso más sensato (da click en el botón de reproducción).



domingo, 22 de febrero de 2026

PAPELITO HABLA

 México ha logrado una reducción significativa de la violencia con los gobiernos de la autodenominada "Cuarta Transformación", lo que suele ser característico de gobiernos de izquierda, aunque hay excepciones,

         México ya salió del llamado top ten de homicidios dolosos en el mundo. 2025 fue para México el año con menos asesinatos en una década, y la baja fue llamativa en 2025. De las siete entidades federativas que concentran más del 50 % de los homicidios, dos son de la oposición (Guanajuato y Chihuahua), y una es explicable por el combate al narcotráfico (Sinaloa). El estado de México y Guerrero son pendientes que SÍ incumben a la 4T. Al mismo tiempo, hay resultados notorios que también tocan al gobierno, como los de Zacatecas y Chiapas. De paso, salió Tulum de entre los 50 municipios más violentos, por aquéllo de los "daños colaterales" del turismo. Es un tema que no se aborda, como tampoco la persistencia del destrampe chilango (capitalino) en Cuernavaca y Acapulco.

     De las 50 ciudades más peligrosas del mundo, 44 están en el continente americano, sólo que ya no hasta arriba de la lista en el caso de México. De las 10 ciudades más peligrosas, dejando de lado Culiacán, en Sinaloa, permanece Ciudad Obregón. La capital haitiana es la ciudad más peligrosa (Puerto Príncipe), y el Ecuador de derecha ha logrado meter a seis (Babahoyo, Machala, Quevedo, Manabí Centro y Esmeraldas). Como es costumbre, ciudades colombianas y brasileñas acompañan a las mexicanas, junto a sudafricanas. Es probable que el golpe al CJNG (Cartel Jalisco Nueva Generación) permita disminuir la violencia en una parte de México, Michoacán incluido, consolidando lo logrado. El resto es puntos de entrada de droga y de paso a Estados Unidos.

      En la Ciudad de México, la tendencia sigue a la baja, de tal forma que en los últimos seis años, los homicidios se redujeron en un45 %. 2025 se posicionó como el año con menos delitos de alto impacto desde 2012, además de que cumple con más órdenes de aprehensión y más vinculaciones a proceso. En el primer año de gobierno de Clara Brugada, aumentaron en un 75 % las detenciones y judicializaciones en comparación con 2019. 2025 fue el año con más órdenes de aprehensión cumplimentadas en la historia de la capital mexicana. Los feminicidios siguen también a la baja (44 casos en 2025). Nueve de cada diez sentencias emitidas son condenatorias, lo que implica menor impunidad y la tendencia a "soltar al delincuente" con artimañas.

  La excepción en México es el crecimiento de la inseguridad en Hermosillo, Sonora (lugar 46). A pesar de esto, en términos generales la inseguridad en Sonora ha ido disminuyendo por golpes a los Chapitos, al Cartel de Caborca y a los Salazar..

      Yendo más allá de México, no está Caracas, capital venezolana con "tradición", entre las más violentas del mundo, ni son Cuba o Nicaragua lugares para el crimen organizado ni mayormente para la delincuencia (Venezuela en general es violenta, de décadas). Por lo demás, entre los países más peligrosos del mundo están varios destruidos en las últimas décadas por Estados Unidos, como Irak, Afganistán, Sudán del Sur, Siria, junto a Yemen (por agresión saudiárabe).

       Desde luego, la oposición mexicana, sobre todo la mediática, es libre de tener otros datos y de seguir buscando qué destruir, que suele ser como se entiende la "crítica al poder": ahora resulta que los cadáveres están no exactamente en el clóset, sino desaparecidos. O el siguiente tema para molestar porque, a diferencia de My Lord EPN (Enrique Peña Nieto), que lo desmintió, la 4T se despierta todos los días buscando cómo fregarse al país. Se está a un minuto de que empiece otro escándalo. O a menos: como a cinco (da click en el botón de reproducción).


sábado, 21 de febrero de 2026

YA SE SUPO

Es probable que algunos rasgos señoriales y oligárquicos de la sociedad latinoamericana se estén yendo, sobre todo que el mundo colonial ha terminado por volverse, en gran medida, "patrimonio" para el turismo. Como ya se ha observado, esos rasgos se fueron mezclando en el siglo XX con elementos capitalistas de cálculo de conveniencia: por ejemplo, al servicio de lo que quedó de tradiciones casi "clánicas", reanimadas en parte por la descomposición social. Al mismo tiempo, ya no hay mayor sucesión, digamos en términos de oficio: más de una raigambre oligárquica se perdió en el mundo del "arte", confundido con frecuencia con espectáculo y entretenimiento. Baste con ver la evolución de los vástagos de los "señores" o las "señoras" de la universidad pública: no escasean los aspirantes a "artistas". Asimismo, algunas generaciones intermedias aprendieron a trepar lisonjeando, pero sin que se les haya transmitido oficio. Se mezcló el antiguo carisma con el ánimo protagónico de los medios de comunicación, siempre con la misma creencia: la de estar "dentro" y no "quedar fuera". El ánimo de gloria de antaño con el de estrellato de hoy.
     El clientelismo ya no encuentra como antes cómo arraigar, aunque se siga creyendo a veces que tiene de "humano", e incluso más que el capitalismo. En la clientela se es "de alguien", lo que aparece como "personal" y, además, por la dependencia, "protector" y hasta cálido, salvo que se olvida que el origen es endogámico y no está permitido salirse sin pagar un altísimo precio: hay que aceptar quedar en deuda sin poder pagarla, como forma de servidumbre, bajo coerción siempre latente: el individuo como tal no es tolerado, en lo que pueda tener de propio, sino integrado mediante favores que se tienen que devolver y, para simplificar, enseñándose al amiguismo, el tráfico de favores e influencias y la confusión de lealtad con incondicionalidad. Si acaso, trepar da permiso para traicionar al "de afuera", y no falta quien, a fuerza de incondicionalidades, tráficos y traiciones "inevitables" -poniendo precio-, espere "llegar", con la creencia en que "estar arriba" es impunidad y omnipotencia. Basta con ver a gran parte de la oposición mexicana: la relación cuenta más que el objeto de la misma, en parte, y se cree o se quiere hacer creer que absolutamente cualquier cosa que haga el "mal gobierno" es por fuerza imposición y búsqueda de impunidad por omnipotencia. Al mismo tiempo, se aprovecha para actuar así a la sombra de una completa libertad de expresión. No pasa nada. Con la salvedad de lo que recuerda el resentido: "hoy estás arriba, mañana abajo". El mismo sistema clientelista que encumbra si va a haber "reparto" puede pasar al ritual del "chivo expiatorio" si en el reparto "no le toca". Y entonces se trata de la contraparte: "resistir" por "principio de cuentas". He ahí lo humano de la "gran familia": imposición y resistencia como forma de relación privilegiada, sin apertura a la igualdad.
     Es lo que una parte de la izquierda, aunque quede por saber hasta dónde, pretende llamar "cultura", como algo propio: la predilección del poder, con endogamia, del "grupo", recalcando la "pertenencia" en nombre de la identidad como mismidad. El "afuera" como algo que tampoco puede ser visto como igual: o es "superior" por el solo hecho de serlo, o es el chivo expiatorio para la reproducción del grupo sin que se vean sus fisuras. Condena para el que no es endogámico, incluso bajo forma de presión o de gueto, salvo que ofrezca "derramas". Es el Sur. Pero no es cultura. Es hábito social que se quisiera hacer pasar por natural y asunto de gustos, para el "pues si no te gusta, así son las cosas y quedas fuera". Si se agrega el cálculo de conveniencia que se subordina, con las espaldas cubiertas y estimando beneficios y pérdidas de servirse del otro, es en la transición fuente de patologías reiteradas y de delirio: el de pasar al acto de lo que se reprueba. Se reprueba cuando es contra uno, pero si "todo el mundo lo hace" -puesto que no hay individuos, sino seres gregarios-, entonces llega el momento en que parece permitido. Si se estuvo abajo, se sabe qué hacer arriba, para pasar de "resistir" a imponer. Al punto de la ceguera de no reconocer el derecho a la igualdad y de ser brutal con el libre. Ese es el Sur, aunque hay dos tendencias en juego.
      Una es la de la gente de transición, con aspiración a los beneficios de ambos mundos, el señorial y el capitalista del privilegio de la alta finanza, que se toma por "aristocracia". Y otra la de quienes ya no conocieron tanto del mundo señorial, y sí de un capitalismo de doble faceta: de dura competencia entre individuos, obligando a ser tales, pero también de igualdad formal entre "dueños de sí" y sin los privilegios propios de las aristocracias, las reales o las pretendidas y en el fono ilegítimas. Señores y señoras ilegítimos, por tratarse de mundos en decadencia, y egoísmos de aristocracia financiera de corte "lumpen".
      "Se formó" en los '80, antes de 1989-1991, y con antecedentes previos. La descomposición en Cuba ya estaba, por ejemplo, junto con el acomodo de los "lobitos" que no supieron más que de "poder" y de la seducción del mismo, como "el mejor afrodisíaco", según decía Henry Kissinger; en algunos casos, como México, desde los '70 y sus intocables, o en Centroamérica desde las negociaciones del Grupo de Contadora. No fue nada más el impacto "externo" de 1989-1991, para cuento de los colgados de la aristocracia financiera. En los '80 se fue instalando, junto a "la vida cotidiana", con el impulso libertino previo y "las pequeñas cosas" y "fidelidad a mi modo de ser", la negativa creciente a hablar de valores (no de moral: de valores), mientras se iba entre ambos mundos, el feneciente de antaño -pero aún con las espaldas cubiertas como garantía para la conveniencia y la traición afuera- y el nuevo de egoísmo, del goce, el usufructo de intereses cuales privilegios -también en parte de ciertas burocracias socialistas y otras populistas en retroceso- y la trepadera que para los 90 fue "sálvese quien pueda". Salvo por algunas cosas, restos de antiguos proyectos,  los "quedados" tal vez alcancen a ver cómo "la cultura" es, por querer presentarse como "esencia", el último momento de acomodados y privilegiados que se hacen pasar por lo que nunca fueron, gente culta (y ni siquiera realmente educada). Es en parte hacerse de un dizque "patrimonio" para seguir en el negocio y hablar desde la trascendencia -muy arriba. Otra cosa es la supuesta "batalla cultural": desde una parte de la derecha, más que asunto de cultura es en realidad de valores, y hace ya muchísimo tiempo que la izquierda, la comunista incluida, abandonó los suyos, para ir a dar en los ya mencionados de transición. Ahí se acabó, entre otras cosas, el latinoamericanismo. Valores en pugna son los de la discriminación positiva y todo lo que conlleva de contrario a la igualdad y a la meritocracia, tomada erróneamente por "neoliberal"; y valores "tradicionales" en parte "puritanos" o lo que se parezca, salvo en el problema obtuso de confundir con marxismo o comunismo ("marxismo cultural") lo que no es más que la otra faceta del puritanismo.
    No todo pasado fue mejor, pero tampoco es garantía de nada no estarse más que a la "gestión del presente" -bajo dos formas- incluso formateada ("vive el momento"). Como no hay trabajo que no tenga que "anticipar" lo que aspira a hacer -trabajo, no cultura-, el mundo no se detuvo en el "fin de la Historia" ni es nada más de quienes no tienen más traducción que el reparto (la desigualdad) para seguir en el consumo, la especulación de toda índole y "la sensación del momento", trepando para privilegios. Una cosa es la capacidad para el universalismo en la igualdad, cuando menos formal: de "lo nuestro", como coartada para compadrazgos y asuntos "de cuates", y de "relaciones" ya se tuvo suficiente, como de la creencia en América Latina como excepción a la regla, es decir, como FUERO, en nombre de sabrá Dios qué "maravilloso" o "mágico", dizque "barroco", etcétera: quede como el cuento arcaico para justificar lo que, en términos de valores, no es justificable, como no lo es en la clientela el trato dispensado al "exterior al grupo". Es de poder, y no de idiosincracia, porque hay espacios en evolución, distancia local frente al "poder por el poder" y más de uno que no actúa porque "no hay de otra". La competencia capitalista es ruda, pero entre formalmente iguales y formalmente libres de toda coerción violenta. Si les toca, ni aunque traten con privilegios de quitarse. Y ni aunque sigan con el carril izquierdo para rebasar. Es "su" América y "su" renta o negocito. Y muy "sus" valores en los que no cabe la humanidad, porque la igualdad humana más elemental no es posible: no la hay en la clientela, ni aunque se "globalice": ni si se viste de SEDA. Mona se queda (da click en el botón de reproducción).


miércoles, 18 de febrero de 2026

NO SOY DE AQUÍ, NI SOY DE ALLÁ

 Aquí se había adelantado que uno que otro nombramiento en el gabinete de la presidentA mexicana, Claudia Sheinbaum, no iba, y que uno de ellos es el de Mario Delgado al frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Delgado es economista y ha "chapulineado" en distintos cargos (Seguridad Pública, Finanzas, Desarrollo Social) -por más que uno haya sido de Educación en la Ciudad de México, por corto tiempo- sin relación con el problema educativo, y es además alguien ligado al Foro de Davos. Fue presidente del Movimiento de Regeneración Nacional (MoReNa), oficialista. ¿Su designación en la SEP fue "política", en el sentido de premiar a MoReNa? Es difícil saberlo, pero tiene visos de haberlo sido, y no de corresponder a experiencia suficiente o méritos de Delgado en cuestiones de educación.

      El problema ys se había planteado en la SEP con el presidente Andrés Manuel López Obrador, lo que es un antecedente: había nombrado a Esteban Moctezuma, otro "chapulín". Tal vez deba entenderse entonces que se trata de gente colocada por supuesta capacidad negociadora, y tomando en cuenta las complicaciones sindicales del magisterio. Pero de educación, Moctezuma no sabía nada y encima estaba ligado a Grupo Azteca. Tampoco es saber de educación haber sido maestra de primaria, como "requetebién" Delfina Gómez, en la SEP "MMC", con la gubernatura del estado de México. Leticia Ramírez también fue maestra de primaria. La SEP terminó dando la impresión de ser un garage.

        En eso se modificaron los libros de texto con Marx Arriaga, también sin formación para ello, más allá de si fue en parte su nombramiento por vínculos con Betty Muller. Los nuevos libros de texto tenían bastantes errores y habían sido erróneamente politizados, porque aquí la educación es de interés público: no de izquierda o de derecha, y que se recuerde, así se manejó hasta que el presidente Ernesto Zedillo metió la pata en los '90 con una falsedad contra el ejército. Por lo que respecta a Arriaga, se precipitó en puntos discutidos como el caso Ayotzinapa o la "guerra sucia". No se trata de algo ideológico, ni Arriaga es "comunista"; sería igual que metiera la mano Juan Miguel Zunzunegui. Se trata de que no son "libros para el pueblo", sino para el interés general del Estado, como no serían libros para que alguien los utilizara para promover las ideas de Hayek. Así, los materiales educativos no se "democratizan", no se votan, no se "mayoritean" y no pueden responder a una corriente de pensamiento específica, menos si es la de una persona o un supuesto grupo. No pueden ser los "libros del obradorismo" ni "de Arriaga". En rigor, al igual que en el pasado del antiguo régimen, pese a sus limitaciones, no pueden ser de contenido mercantilizado. A menos que se suponga que un mínimo de imparcialidad es imposible.

       En el mismo sentido, no son libros "para las mujeres" o "para los pueblos originarios", porque el interés público supone una igualdad y no discriminación que no puede adulterarse con "discriminación positiva", por más que sea recomendable considerar los aportes de mujeres si los hay. Según Arriaga, ya estaban, y lo comprobó en "Sin censura", programa de Vicente Serrano. Probó también que se le había pedido reducir lo de "Ayotzi" y la "guerra sucia": todavía son temas polémicos, como lo ha sugerido la estudiosa Ángeles Magdaleno Cárdenas. Pero Arriaga lanzó la acusación de "privatización", y no hay indiciones de que se haya querido dialogar con él que, por lo demás, se considera "prócer de los libros de texto". Como sea, Arriaga tiene razón en lo alegado con Serrano: no parece que a Sheinbaum se le haya informado, y Delgado, por lo demás, se sirvió de la descalificación sutil.

       Nadia López, que sustituye a Arriaga, es pedagoga y especializada en materiales educativos, así que en gran parte se trata de un nombramiento al mérito, si no es utilizada, como mujer joven y ñuu savi (Mixteca), para seguir manoseando los libros de texto, con "discriminación positiva". Sería otra vez un uso "de grupo" que, sin serlo, se hace pasar por "universal": en realidad, son particularismos que se "enciman" al interés público, salvo que se muestre que le sean de utilidad. Y no es nuevo: bien que antes se hablaba de Cajeme y Tetabiate sin ningún problema. Y de Bomberito Juárez. Se trata de aglutinar por aporte al Estado nacional y no de irlo fragmentando y dividiendo en nombre de la "diversidad". Igual para la educación sexual que no puede desconocer los intereses llamados "conservadores" por beneficiar intereses de grupos. El interés público debiera por lo demás estar encima del mediático.

       Tampoco queda claro el regreso de la vieja práctica de la salida honorable vía consulados o embajadas, por encima de la SRE (Secretaría de Relaciones Exteriores), y al menos Arriaga, contra lo que deslizó malamente Delgado, parece no haber aceptado. El ex fiscal Alejandro Gertz Manero "ya no está para esos trotes" y debiera dejar de ganarse la reputación de "fiscal imperial" (J.J. Lemus) que no puede separarse de alguna clase de negocio. Como ya se ha mencionado, el otro extraño es el canciller: le "deja la chamba botada" a la presidentA. O cree con cierta razón que se necesita instaurar un Premio al Laconismo. (da click en el botón de reproducción).



¿A BAJARLE DOS RAYITAS TODOS?

 A veces, la familia sirve de justificación sin que haya necesidad, sin embargo, de hacerla pasar por encima del interés público, y menos cu...