El "modito" del presidente estadounidense Donald J. Trump ante Venezuela llega a provocar el olvido de que no es algo nuevo, y sí por lo pronto diferente de lo que estilaban los presidentes de Estados Unidos, Ronald Reagan, y George Bush padre, bastante más brutales.
Durante la administración Demócrata de Joseph Biden, Estados Unidos se estuvo metiendo en Sudamérica, pero sin hacer ruido, por lo que, por momentos, pareciera que se le reprocha a Trump no ser un burgués tradicional, y por ende hipócrita -de sentimientos y pensamientos ocultos-, sino, en una inversión ideológica, un advenedizo, cuando los advenedizos son los Demócratas, desde los 90.
Estados Unidos con Biden, entre otras personas a través de la encargada del Comando Sur, Laura Richardson, se estuvo metiendo con frecuencia en varios países latinoamericanos, nada más que, en vez de con el garrote, de modo más sutil. Baste con recordar lo extraño de lo sucedido en el Ecuador con la muerte del candidato Fernando Villavicencio, en la primera elección del presidente Daniel Noboa, además del castigo al ex vicepresidente Jorge Glas. Villavicencio fue opositor al gobierno del presidente Rafael Correa entre otras cosas "denunciando" la presencia china, como ocurrió en el libro Ecuador made in China, y para más señas, era un "activo" de la CIA (Central de Inteligencia Americana).. Además, Villavicencio "denunció" una deuda del Ecuador con China que llevaba a "pagar con petróleo". No era lo único, pero sí algo importante en la labor de Villavicencio, que luego se fue a meter en denuncias de problemas de narcotráfico. ¿Fue lo que le costó la vida?¿O fue un "trabajo interno" en el que, dicho sea de paso, hubo participación en grupo de colombianos, como en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moise? Villavicencio fue asesinado en agosto de 2023 y se le quiso colgar el cadáver al "correísmo", lo que llevó a una campaña mediática que le restó votos. A su vez, con los Demócratas en el gobierno en Estados Unidos, Moise fue asesinado en 2021
Hay más, puesto que el presidente colombiano Gustavo Petro trató con Richardson, permitiéndole la injerencia en asuntos de Defensa y seguridad. Luego, cuando a raíz de un error cayó el presidente Pedro Castillo en el Perú, en 2022, también periodo Demócrata, es sabido que la antigua presidente sustituta Dina Boluarte fue corriendo a la embajada estadounidense. Richardson fue además a meter sus narices en Paraguay, y siempre se dijo que era para crear una "barrera contra China", como hay interés en crearla en el Perú. Todo se hizo con "discreción", al grado de que hasta hoy, por ejemplo, no hay nada claro sobre el operativo para "servirse" -puede ser- de Villavicencio ni sobre Moise. Los Demócratas estuvieron negociando presencia militar estadounidense en el Ecuador. En suma, desde antes de que Trump mostrara el garrote en Venezuela, Estados Unidos estaba trabajando en limitar la presencia china en Sudamérica y, desde los '90, como lo señalara la estudiosa Ana María Ezcurra, se forjó cierto consenso bipartidario en Estados Unidos sobre la forma de actuar a nivel internacional. Por lo demás, también en periodo Demócrata, la "embajada" se las ingenió para dividir a la izquierda boliviana.
Desde luego, es condenable lo hecho por el gobierno de Trump, considerando que, como país soberano, Venezuela puede elegir a sus amigos, que el ex presidente Maduro difícilmente estaba metido en asuntos de droga (aunque también ayudaba a Hezbolá) y que es la política del "gran garrote". Sólo que, además de pragmáticos y sofistas, la actual es época de fariseos: medio mundo se descubre una vocación antiimperialista contra Trump cuando durante años se calla ante la intromisión Demócrata, que por lo demás es de mayor alcance. Los Demócratas han hundido a países como Haití -con todo lo que hizo la Fundación Clinton- y como Ecuador; el embajador previo en México, Kenneth Salazar se estuvo paseando en México como como Pedro por su casa, como se dice coloquialmente en México, e incluso en Palacio Nacional, sin que se incomodara nadie, y el presidente Barack Obama armó "Rápido y furioso", entre otras cosas.
Probablemente por ahora, cuando no hay invasión de Venezuela, a diferencia de lo sucedido con Granada en 1983 y Panamá en 1989, y no hay modo de saber aún who is in charge (quién está a cargo) en el país sudamericano, es necesario un compás de espera antes de ponerse a la Gran Alharaca Antiimperialista y, también como se dice en México, poner el grito en el cielo o andar con el Jesús en la boca, no vaya a ser que lo que se está pidiendo es que Estados Unidos actúe "en lo oscurito", cuando no se dice NADA, como no se dice del motivo de la saña contra Glas (caso Sinohydro para la hidroeléctrica Coco Codo Sinclair, cuando los sobornos chinos iban en realidad al intocable Lenin Moreno: vaya), otro mensaje a China (da click en el botón de reproducción).