Parte de la derecha da un pobre espectáculo cuando se refiere a valores, mientras la izquierda tiene los suyos bastante difusos. Se supone que Estados Unidos y "Europa" (se debe entender la Unión Europea) comparten, según fue a recitar hace poco en Munich, ciudad alemana, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, "los mismos valores", dados por "occidentales", mientras hay quienes se lo toman en serio y, al estilo actual de Rusia, se lanzan contra "el Occidente colectivo", sin que se entienda de qué va el asunto para América Latina y parte de África. Rusia opone "los valores tradicionales rusos", y así.
Algo debe llamar la atención en lo sucedido luego de la caída de la Unión Soviética, en 1991, y dejando de lado que el presidente ruso dura lo que la negativa a ceder ante la presión externa incesante. Varios países del Caúcaso y Asia Central (los "ex soviéticos") han entrado de lleno en algo así como la "modernidad", empujados desde Estados Unidos y la UE, manteniendo "tradiciones" que no tienen mucho de democrático, plural, competido o lo que se quiera. De igual modo, más de un país de éstos da en los cultos a la personalidad más escandalosos sin que "Occidente y sus valores" se incomoden en lo más mínimo. La "cabeza de puente democrática" prevista por el "halcón" Demócrata Zbigniew Brzezinski ha funcionado. Como cabeza de puente, de la UE. Lo de la democracia es otro asunto. Dejamos de lado a dos países cristianos del Caúcaso, Georgia, ahora un poco más cerca de Rusia, y Armenia (más cerca de Estados Unidos).. Azerbaiyán, por ejemplo: además de Turquía y China (que le hace a todo menos a nada), comercia en grande con la UE (comenzando con Italia) y deja atrás a Rusia. El presidente de Azerbaiyán no cambia desde 2003, y es Ilham Aliyev. La vicepresidente es Mehriban Aliyeva, para el caso muy guapa esposa del señor presidente, lo que permite intuir qué molesta tal vez en Nicaragua. Así lo dejamos. El presi es hijo del expresi, Heydar Aliyev, que estuvo al frente los diez años previos (1993-2003), luego de una fenomenal recuperación de la vista, puesto que fue líder de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán de 1969 a 1982. En fin que, que se sepa, Rusia no tiene tradición dinástica, porque es semi-peria. Pero los Alíyev en Azerbaiyán llevan más de medio siglo y contando sin que nadie los moleste, y sin que incomode al "Occidente" de Rubio que, en cambio, no traga a Nicaragua. Lo que un en lugar es dictadura en otro son benefactores de la patria.
Luego, las "repúblicas" del "donde están". Por ejemplo, Turkmenistán. Socios comerciales: China y Turquía pero, en materia de importaciones, un buena parte para la UE, con Alemania a la cabeza. Rusia, ni sus luces. Saparmurat Niyazov operó otro milagro, puesto que ya lideraba este país en 1985, y se siguió, ya encarrerado, hasta 2006, siendo nombrado "Líder de los Turcomanos" (Turkmenbasy). Este hombre adorado cambió el calendario para ser él homenajeado en algunos días y meses, cambió el nombre del pan de mesa por el de la mamá (la mamá suya de él, Niyazov), instauró la obligación de leer un libro suyo de él (nivázov), Ruhnama, que había que saberse para sacar la licencia de conducir: bueno, ni Stalin ni el rumano Ceausescu. Parte del chiste se cuenta solo, ya que entre 1991 y 2012 no había más que un solo partido legal, el Democrático de Turkmenistán. El sucesor fue Gurbanguli Berdimujamedov, ganador de elecciones al 90 %, que luego preparó a su hijo para la sucesión, pero mejor se siguió de largo. Pobre gente, ni protestar puede. Pero los socios comerciales, UE incluida, pueden y no quieren. En Kazajstán, hasta un buen susto en 2019 y salvado por los rusos pese a dárselas de antirruso, Nursultán Nazarbaev se aventó casi 20 años al hilo (desde 1991), y como otros ya había sido jefazo en tiempos soviéticos (en los '80). Luego se le hizo una película, "Camino del líder", que no la tiene ni Obama, dividida en cuatro episodios, y más tarde (2020-2021) otra más. Hasta Oliver Stone fue a meterse en el culto a la personalidad ("Kazajo: historia de un hombre dorado"). No existen películas sobre la vida, obra y milagros de Stalin desde la niñez.Nada de lo anterior impide que esta gente cree fachadas de modernidad onda Dubai o Santa Fe. ¿Socios comerciales? Otra vez la UE y China por delante de Rusia. Y no, no se han hecho "las películas de Vlady Putin".
Igual para Islam Karimov en Uzbekistán (1989-2016) y para Emomalí Rajmónov en Tayikistán, que se desató en 1994 y ahí va, con su hijo como presidente del parlamento. Estos dos países mandan migrantes a Rusia por si se necesitan albañiles y sirvientas, pero al menos Tayiquistán llega a hacerle el "fuchi", como se dice en México, a Putin, así que Rusia la lleva mejor con Kirguistán, el único de la serie sin tanto "valor tradicional" y un poquito más chamanista y menos musulmán. Uzbekistán está hasta las cachas con Suiza, el Reino Unido y China. A ver: si de lo que se trataba con el "choque de civilizaciones" al estilo del estadounidense Samuel P. Huntington era de ir sacando al mundo musulmán de la esfera soviética (y hoy rusa), ya está. Que en varios de estos países se hagan cosas que (repitiendo al señor mexicano Ernesto Zedillo) ni Stalin o Ceausescu (por no hablar de Tito) en su sueños más salvajes, no incumbe al parecer al tropel de europeos (NO estadounidenses) en el ajo y que nada más esperan a la gasolinera final. Vaya, ni las apariencias, salvo de ponerle "Democrático" al partido. Cabe preguntarse si estos cultos a la vez clánicos o tribales y de fachada de modernización petrolera son parte del querido Sur global. Como sea, ni que la UE vea "autoritarismo" donde hay petróleo, gas y minerales para tirar por la ventana a cambio de unos añitos de posteridad "administrando la abundancia" y, si es necesario, con "los orgullos de su nepotismo".
Cierto que hubo culto a la personalidad de Stalin, pero no había que repetir "Los fundamentos del leninismo" para sacar la licencia de conducir. Ni se está en esos grados con el bielorruso Alexandr Lukashenko ni con Putin. No es seguro que se trate del islam en sí, pero desde "Occidente" se previó un lavado masivo de coco, y cada uno se pone a "reislamizar" en grande. Hay que tener medida de las cosas antes de emprenderla a lo bruto: nadie pide saberse la Cartilla Moral para sacar la licencia en México. A lo sumo, es un poco cargante aguantarse los sermones y los "modos" de Rosario Murillo, "cofactora" nicaraguense. Pero es como con China: si se puede hacer negocio, de todo lo demás nos olvidamos. ¿Y los de la UE?
Para colmo, ya ni Armenia que, siendo un país con importante comercio con Rusia, agarra y también le dice "fuchi". Queda en parte de lado Georgia (y Belarús). Y como diría el socio de Giselita, la esfera de influencia rusa o el expansionismo ruso, "ahí luego me la platican y no me hagan hablar de más". De Pinocho Rubio, por ejemplo. (da click en el botón de reproducción).