Aunque ganador de las recientes elecciones presidenciales rusas, Vladimir Putin no las tiene todas consigo. Se mantiene en el centro de fuerzas que empujan en direcciones distintas.
En círculos cercanos al mismo Putin crece una "idea" de supuesta grandeza. En una concentración con simpatizantes en el estadio moscovita de Luzhniki, el 23 de febrero, el hoy flamante presidente se sacó de la chistera un pésimo discurso sobre Rusia. Arguyó que los rusos siempre han sido vencedores y, además, que en los rusos ser vencedores es cosa genética. De repente, se puso a hablar Vladimir Darwinovich Putin: ¿qué falló en la genética durante la guerra ruso-japonesa, o que falló en la genética durante la Primera Guerra Mundial, un desastre del ADN hasta que Lenin le paró al asunto?¿Está en la genética regalarle todas las posiciones geopolíticas a Occidente? Mejor se hubiera quedado Putin con las palabras de Lermóntov. La genética rusa, asunto que repiten algunos rusos (incluido el cineasta Nikita Mikhalkov, enemistado con la "genética bolchevique"), puede derivar hacia un discurso sobre la "grandeza" que es típico de un país que, aún permaneciendo atrasado, se las da de señorito, o en este caso de condesa. Ninguna genética le ha permitido a Putin concretar -no lo puede hacer- el proyecto de una Eurasia sin Estados Unidos, un proyecto dudoso de Alexander Duguin, que puede combinar ideas interesantes con disparates esotéricos para ponerse a llorar. Este tipo de delirios -propios de un país que ya ha entrado en el consumo de masas- no le viene bien a un presidente que ha rescatado lo mejor del sovietismo, pero también algo de lo peor: el chovinismo de gran potencia. Tampoco interesan mayormente las retahilas de Mikhalkov sobre la "clase media" rusa, ni los errores de Putin en sus artículos sobre política exterior. Si este sovietismo recoge lo peor del pasado, es porque, al mismo tiempo, cree ingenuamente en Occidente y al mismo tiempo en "viva la diferencia", como si Rusia fuera a vender al mercado "grandeza del alma". Por lo demás, basta ver videos como el reproducido por ejemplo en el blog de Josafat Comin -"Sveta" de Ivánovo, una señorita que es un homenaje a la tontería del "meshanin" soviético- para darse cuenta de cierta base que apoya a Putin mientras recibe algo. Putin, pues, es el sovietismo: con lo mejor de él, es decir, la plena disposición a defender la patria si es amenazada y agredida.
El Partido Comunista de la Federación Rusa no debiera regatearle mucho el apoyo a Putin en materia de política exterior. En cambio, le asiste la razón al comunismo (distinto del sovietismo) cuando muestra que no es gran muestra de "grandeza" poner a la maquinaria burocrática a hacer fraude o a acarrear "simpatizantes" a los mítines -lo que también muestra el blog de Josafat Comin. El asunto es secundario: lo que tiene cansado a un buen número de rusos es un estado de descomposición social y moral que, nótese bien, no está reñido con crecientes comodidades u "oportunidades" económicas -lo único que pueden argumentar muchos simpatizantes de Putin, pese a que el ahora ex primer ministro los llame a "vivir de acuerdo con la conciencia". Algunos lo traducen a la manera de vestirse o a la cantidad de mercancías en los estantes. No es asunto del sovietismo: es asunto típico de Occidente. Las elecciones legislativas ya habían demostrado que la gente culta no vota por Putin: tiende a votar por los comunistas que, además, hacen propaganda más sana y menos estereotipada que los de Rusia Unida, convertidos -que lo diga Oleg Tabakov- en rusos de caricatura. Los comunistas ganan en las grandes ciudades, desde Kaliningrado hasta Vladivostok, en las principales ciudades industriales (sobre todo siberianas) y, donde no ganan, no es raro que haya fraude, sea en Krasnodar, Tula, Tambov, Saratov o San Petersburgo. El mensaje es claro y tal vez Putin lo entiende: el precio del paraíso material -además, relativo- no puede ser una degradación comparable a la de un Occidente que, según lo reconocen sus propios banqueros (como el mexicano Guillermo Ortiz), se hunde en una "crisis tamaño mamut". Mucho menos puede un país con una cultura como la rusa ponerse a todo con los ilotas occidentales. La "grandeza" estaría, si existiese, no en los genes, sino en poner el ejemplo de decoro y de justicia social. Lo anterior no quiere decir que el líder comunista Ziuganov haya salido de discursos muchas veces rimbombantes y que la propaganda no prosiga en lugar el análisis.
No estaría mal deshacerse de los antisociales, aunque no sean muy votados. Da pena ver a los ricos rusos como el candidato Projórov y su total inconciencia: no saben ni en qué planeta están parados. Pero si los comunistas le reprochan a Putin coquetear con los oligarcas, no hay razón para pensar que el lumpen payaso de abajo -del tipo Zhirinovski- es mejor. También son productos de un pasado soviético complejo.
No hay grandeza en vuelos líricos sobre el "alma" ni en la cantaleta de que "a Rusia no se le puede entender con la razón". ¿Y con la genética sí? Quienes pensaron que se le puede entender con tantitito marxismo tenían razón: el asunto es de valores, no de poses mercadotécnicas. Rusia no está exenta de marxismo. De lo único que debe estar exenta -si es necesario, con Putin- es de que se la agreda impunemente.
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lunes, 5 de marzo de 2012
martes, 28 de febrero de 2012
¿ENTIENDES, MENDEZ?
No hay nada como estar del lado del más fuerte, "el más" lo uno y "el más" lo otro. Es cómodo, aunque por comodidad no falta quien llegue a la cobardía. Estar con el más fuerte no tiene costo. Parece gratis. No hay que pagar, ni esforzarse, ni pensar, ni prever consecuencias. Basta una que otra concesión a lo que pida el Dios. Y hasta existe el que se siente Dios golpeando al débil. Así que no ha cambiado mucho desde la Guerra Fría: Rusia es el débil, por principio de cuentas, y Estados Unidos "el más". No importa "el más" qué. El que se atreve a contradecir es tonto, o un obstáculo. Así que ya comenzó la veda del Putin.
En efecto, aún en plena desorientación, Rusia no se considera perdedora de la Guerra Fría, a diferencia de cómo la consideran en Occidente. El actual primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha sido en estos días muy claro: Rusia, ha dicho, es el único país, aparte de Estados Unidos, que posee la tríada nuclear, armamento terrestre. marítimo y aéreo, cuya potencia y número de misiles es equiparable al estadounidense. Así, dicho de otro modo, Rusia sigue siendo el principal obstáculo para el control absoluto del mundo por parte de Estados Unidos. No es asunto de ideología, ni de "preferencias": es asunto de equilibrio de fuerzas.
Siempre por comodidad, no falta quien piense que, sin este obstáculo, reinaría la paz en el mundo. Este tipo de creencia es irresponsable a más no poder, y propia de quienes suponen que la responsabilidad no se asume, porque es un costo, no una ganancia. ¿No sería mejor la ganancia absoluta sin ningún costo de nada? Que hable Putin otra vez: "Estados Unidos, ha dicho el primer ministro ruso, fue el único país que usó el arma nuclear, en 1945, contra Japón, país sin armamento nuclear". Así que, si no hubiera equilibrio de fuerzas, cualquiera que se opusiera mínimamente a la voluntad estadounidense podría ser agredido sin estar siquiera armado. Es decir que quienes quieren la "paz absoluta" también suponen que exista la indefensión absoluta.
Ni siquiera entienden los "subsidiados mentales" -a quienes las ideas "les llegan", en vez de que las asuman- que en Rusia se juega un problema universal, ético. Putin está convencido de que el escudo antimisiles estadounidense "busca, sin duda, nivelar el potencial nuclear de Rusia", abordando el territorio ruso desde los Urales y controlando las bases terrestres de las Fuerzas Armadas de Rusia. Según Putin, en palabras recogidas por la agencia oficial rusa Ria Novosti, "hoy no hay amenazas por parte de Irán ni Corea del Norte". Enésima prueba: Lituania, muy lejos de Irán, anunció a mediados de enero su plena disposición -según la presidenta Dalia Grybauskaite- a cooperar en el escudo antimisiles con la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte. En vista de lo dicho, Putin considera que Rusia debe seguir modernizando sus fuerzas nucleares para garantizar una respuesta asimétrica al escudo antimisiles, lo que incluye los sistemas terrestres rusos Topol-M y los navales Yars. Rusia se ha adelantado a Estados Unidos en la modernización de las fuerzas nucleares, aunque Estados Unidos lleva ventaja en algunas armas de gran precisión y potencia.
Como Putin estorba, ya ha empezado la siguiente película: el tierno King Kong busca salvar a la damisela Sociedad Civil rusa de las garras del autoritario "zar" Vladimir. ¿No estaría mejor Putin tras las rejas, según un video fabricado que ha causado furor en las redes sociales?¿Qué tal sembrarle 39 presos políticos a Putin, aunque no son tales?¿Qué tal informar de manifestaciones en Rusia contra Putin, aunque los asistentes sean menos que los que han apoyado en otros mítines al actual primer ministro?¿Qué tal que la señorita Sociedad Civil ultrajada por los resabios estalinistas le saque las castañas del fuego a quienes quieren una Rusia dócil, impotente, inoperante, digna de un Premio Nobel de la Paz y una patada en el trasero, que es el trato dado a Gorbachov?
La comodidad consiste en acomodarse. Y lo terrible es que acomodarse a lo que sea, en sintonía con "el más" lo uno y "el más" lo otro, es la regla en Occidente. Con tal de no pagar por nada. Gente así no conoce de respeto ni de límites, mucho menos de independencia: es el Occidente mimado que según algunos consiguió un "gran desarrollo de las fuerzas productivas". Con todo, las palabras de Putin dejan un resquicio: el de un equilibrio que disuada de una vez por todas a Estados Unidos de querer lo absoluto y permitirse una agresión a Rusia. Es decir: si la guerra no se puede evitar por las buenas (como lo quiso Gorbachov), bien vale la pena pensar no en el apocalipsis que viene, sino en que la guerra se puede evitar por las malas. ¿Entiendes, Mendez?
En efecto, aún en plena desorientación, Rusia no se considera perdedora de la Guerra Fría, a diferencia de cómo la consideran en Occidente. El actual primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha sido en estos días muy claro: Rusia, ha dicho, es el único país, aparte de Estados Unidos, que posee la tríada nuclear, armamento terrestre. marítimo y aéreo, cuya potencia y número de misiles es equiparable al estadounidense. Así, dicho de otro modo, Rusia sigue siendo el principal obstáculo para el control absoluto del mundo por parte de Estados Unidos. No es asunto de ideología, ni de "preferencias": es asunto de equilibrio de fuerzas.
Siempre por comodidad, no falta quien piense que, sin este obstáculo, reinaría la paz en el mundo. Este tipo de creencia es irresponsable a más no poder, y propia de quienes suponen que la responsabilidad no se asume, porque es un costo, no una ganancia. ¿No sería mejor la ganancia absoluta sin ningún costo de nada? Que hable Putin otra vez: "Estados Unidos, ha dicho el primer ministro ruso, fue el único país que usó el arma nuclear, en 1945, contra Japón, país sin armamento nuclear". Así que, si no hubiera equilibrio de fuerzas, cualquiera que se opusiera mínimamente a la voluntad estadounidense podría ser agredido sin estar siquiera armado. Es decir que quienes quieren la "paz absoluta" también suponen que exista la indefensión absoluta.
Ni siquiera entienden los "subsidiados mentales" -a quienes las ideas "les llegan", en vez de que las asuman- que en Rusia se juega un problema universal, ético. Putin está convencido de que el escudo antimisiles estadounidense "busca, sin duda, nivelar el potencial nuclear de Rusia", abordando el territorio ruso desde los Urales y controlando las bases terrestres de las Fuerzas Armadas de Rusia. Según Putin, en palabras recogidas por la agencia oficial rusa Ria Novosti, "hoy no hay amenazas por parte de Irán ni Corea del Norte". Enésima prueba: Lituania, muy lejos de Irán, anunció a mediados de enero su plena disposición -según la presidenta Dalia Grybauskaite- a cooperar en el escudo antimisiles con la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte. En vista de lo dicho, Putin considera que Rusia debe seguir modernizando sus fuerzas nucleares para garantizar una respuesta asimétrica al escudo antimisiles, lo que incluye los sistemas terrestres rusos Topol-M y los navales Yars. Rusia se ha adelantado a Estados Unidos en la modernización de las fuerzas nucleares, aunque Estados Unidos lleva ventaja en algunas armas de gran precisión y potencia.
Como Putin estorba, ya ha empezado la siguiente película: el tierno King Kong busca salvar a la damisela Sociedad Civil rusa de las garras del autoritario "zar" Vladimir. ¿No estaría mejor Putin tras las rejas, según un video fabricado que ha causado furor en las redes sociales?¿Qué tal sembrarle 39 presos políticos a Putin, aunque no son tales?¿Qué tal informar de manifestaciones en Rusia contra Putin, aunque los asistentes sean menos que los que han apoyado en otros mítines al actual primer ministro?¿Qué tal que la señorita Sociedad Civil ultrajada por los resabios estalinistas le saque las castañas del fuego a quienes quieren una Rusia dócil, impotente, inoperante, digna de un Premio Nobel de la Paz y una patada en el trasero, que es el trato dado a Gorbachov?
La comodidad consiste en acomodarse. Y lo terrible es que acomodarse a lo que sea, en sintonía con "el más" lo uno y "el más" lo otro, es la regla en Occidente. Con tal de no pagar por nada. Gente así no conoce de respeto ni de límites, mucho menos de independencia: es el Occidente mimado que según algunos consiguió un "gran desarrollo de las fuerzas productivas". Con todo, las palabras de Putin dejan un resquicio: el de un equilibrio que disuada de una vez por todas a Estados Unidos de querer lo absoluto y permitirse una agresión a Rusia. Es decir: si la guerra no se puede evitar por las buenas (como lo quiso Gorbachov), bien vale la pena pensar no en el apocalipsis que viene, sino en que la guerra se puede evitar por las malas. ¿Entiendes, Mendez?
martes, 21 de febrero de 2012
QUE DETENGAN A ESE CHANGO....
A Estados Unidos no le interesan mayormente los Derechos Humanos en China. Si estos Derechos -reales- se hicieran efectivos, la población china tendría satisfactores básicos (alimentación, salud, educación, etcétera) que encarecerían la mano de obra: el atractivo para Washington se acabaría, así que no hay nada mejor que un régimen de "mano dura", por lo demás relativa (Domenico Losurdo ha probado en su blog que la represión de 1989 en Tiananmen fue mucho menor de lo que "se" ha dicho). Tampoco le interesa a Estados Unidos que China haga cochineros ambientales.
El gesto de la "nueva" doctrina Obama de mandar una fuerza militar mayor a la región Asia-Pacífico no pasa de ser éso, un ademán. A Estados Unidos no le incomoda en lo más mínimo recibir como acaba de hacerlo al vicepresidente chino, Xi Jinping. Tuvo guardia de honor en el Pentágono, con recibimiento del secretario de Defensa, León Panetta. Tuvo como anfitrión al vicepresidente estadounidense, Joseph Biden. Tuvo una entrevista de lo más amable con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca. Tuvo encuentros con Kissinger y Brent Scowcroft. En suma, al posible candidato al máximo liderazgo chino le colocaron en Estados Unidos una alfombra roja. Obama incluso alabó el "ascenso pacífico de China".
En lo peor de la geopolítica, no falta quien crea que el tamaño del país (en territorio y en población) determina la potencia. Ahora bien, hay que estar algo desorientado para creer que el envío de 2 500 marines a Australia inquietará a China. No hay razón para que el "conflicto del futuro" sea en Estados Unidos y el país, China, que le regala mano de obra barata, le compra gran cantidad de productos agrícolas (soya incluida), y es el mayor acreedor de la primera potencia. ¿Qué razón habría para atacar o "contener" seriamente a unos chinos tan bien sincronizados con los intereses estadounidenses?¿Acaso no fue Xi Jinping -quien estudió las técnicas agrarias modernas en Iowa- a garantizar que la sincronía seguirá?
En los años '80, la moda era "el Japón que puede decir no", pero que nunca dijo "no". Hoy la moda es la "China que puede decir no", pero que tampoco dice "no": en cada coqueteo de Washington, Pekín insinúa que "sí". La verdad, hacen bonita pareja.
El gesto de la "nueva" doctrina Obama de mandar una fuerza militar mayor a la región Asia-Pacífico no pasa de ser éso, un ademán. A Estados Unidos no le incomoda en lo más mínimo recibir como acaba de hacerlo al vicepresidente chino, Xi Jinping. Tuvo guardia de honor en el Pentágono, con recibimiento del secretario de Defensa, León Panetta. Tuvo como anfitrión al vicepresidente estadounidense, Joseph Biden. Tuvo una entrevista de lo más amable con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca. Tuvo encuentros con Kissinger y Brent Scowcroft. En suma, al posible candidato al máximo liderazgo chino le colocaron en Estados Unidos una alfombra roja. Obama incluso alabó el "ascenso pacífico de China".
En lo peor de la geopolítica, no falta quien crea que el tamaño del país (en territorio y en población) determina la potencia. Ahora bien, hay que estar algo desorientado para creer que el envío de 2 500 marines a Australia inquietará a China. No hay razón para que el "conflicto del futuro" sea en Estados Unidos y el país, China, que le regala mano de obra barata, le compra gran cantidad de productos agrícolas (soya incluida), y es el mayor acreedor de la primera potencia. ¿Qué razón habría para atacar o "contener" seriamente a unos chinos tan bien sincronizados con los intereses estadounidenses?¿Acaso no fue Xi Jinping -quien estudió las técnicas agrarias modernas en Iowa- a garantizar que la sincronía seguirá?
En los años '80, la moda era "el Japón que puede decir no", pero que nunca dijo "no". Hoy la moda es la "China que puede decir no", pero que tampoco dice "no": en cada coqueteo de Washington, Pekín insinúa que "sí". La verdad, hacen bonita pareja.
martes, 14 de febrero de 2012
SIRIA: ESTO ES UN ATRACO
Hay ahora dos maneras de hablar en Occidente. La primera es muy parecida a la de Brezhnev, el antiguo líder soviético. Un funcionario de Naciones Unidas, metido a consideraciones sobre la situación actual en Siria, declara: "el reloj sigue caminando y sigue muriendo gente en Siria", a lo cual agrega el declarante, Rupert Colville, que "el ojo de la Historia será implacable con todos aquellos que permiten que se cometan crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra (...) para ellos no habrá escapatoria". Colville es el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Habla mucho peor que un manual soviético -ya que el declarante ni siquiera analizada nada- y pareciera estar igualmente estar narrando una película estadounidense de persecusiones, pero nadie dirá nada.
La "jefa de la diplomacia europea", Catherine Ashton, es mucho más linda. Como Rusia y China vetaron una resolución de Naciones Unidas contra Siria, Ashton dijo que "Rusia tiene que admitir la realidad" y "poner los pies sobre la tierra". En términos terapéuticos (los cognitivo-conductuales del doctor y sexólogo Albert Ellis), Ashton tiene razón: cuando a alguien lo están asaltando, no se pone a vetar al asaltante, ni a declaraciones de principios, sino que pone los pies en la tierra (por ejemplo, para evaluar cómo y por dónde salir corriendo), y, con todo apego a la realidad, entrega lo que tiene al dueño de la pistola que apunta. Es el más elemental asunto de costo-beneficio.
De acuerdo con lo que informaron los observadores de la Liga Arabe, en Homs y Deraa no es tan sencillo como lo pintan los medios de comunicación masiva occidentales: la Misión constató que hay grupos armados que hostigan a las fuerzas del gobierno e incluso a civiles, al grado, por ejemplo, de volar autobuses, en atentados que afectan a mujeres y niños.
En Homs, los terroristas, perdón, ´"los demócratas sirios", extremistas del Islam, han atacado el barrio de Boustane al Diwane provocando que 30 % de los cristianos de la ciudad se tengan que ir. Las escuelas griegas ortodoxas y la iglesia griega melkita han sido afectadas. Es el mismo tipo de vandalismo que en Libia.
Distintos medios de comunicación alternativos (en particular Russia Today) han dicho que los agresores en Siria reciben ayuda directa de tropas británicas y de Qatar, que operan en cuatro centros en Homs. Por si fuera poco, hasta los últimos restos de Al-Qaeda, encabezados por Ayman al-Zawahri, se han sumado a la iniciativa occidental. Gran Bretaña ha reconocido que ayuda a los "demócratas sirios", que para el caso son provocadores interesados en crear un clima de guerra civil que justifique alguna forma de intervención extranjera, sea occidental, sea de "fuerzas de paz". A estas hordas se les llama "la sociedad civil siria", como al chantaje y la extorsión se les llama derechos. El que no cede es porque está fuera de la realidad: Ashton se pinta sola.
Como en Siria no hay petróleo, la izquierda no sabe qué decir. Nada más sabe que hay que repetir que Al Assad es autoritario. Y como no hay riesgo de conflagración nuclear, como pudiera haberla en Irán, no hay apocalipsis ni lugar para profetas: el comandante no nos ha regalado una de sus reflexiones sobre el "fin de la especie" y el discurso de horas que habrá que oír cuando la Humanidad se haya terminado.
Nada más sano y terapéutico que salir volando en caso de un atraco. Si Rusia y China oponen resistencia, Ashton o la Hillary (dos mujeres, y un camino) dirán que, en caso de golpes, los del veto "se los buscaron". Seguramente se va acercando la hora de "psicoanalizar" a China y más aún a Rusia: por algo ya hay también en la Federación Rusa un brote epidémico de sociedad civil anti-Putin.
La "jefa de la diplomacia europea", Catherine Ashton, es mucho más linda. Como Rusia y China vetaron una resolución de Naciones Unidas contra Siria, Ashton dijo que "Rusia tiene que admitir la realidad" y "poner los pies sobre la tierra". En términos terapéuticos (los cognitivo-conductuales del doctor y sexólogo Albert Ellis), Ashton tiene razón: cuando a alguien lo están asaltando, no se pone a vetar al asaltante, ni a declaraciones de principios, sino que pone los pies en la tierra (por ejemplo, para evaluar cómo y por dónde salir corriendo), y, con todo apego a la realidad, entrega lo que tiene al dueño de la pistola que apunta. Es el más elemental asunto de costo-beneficio.
De acuerdo con lo que informaron los observadores de la Liga Arabe, en Homs y Deraa no es tan sencillo como lo pintan los medios de comunicación masiva occidentales: la Misión constató que hay grupos armados que hostigan a las fuerzas del gobierno e incluso a civiles, al grado, por ejemplo, de volar autobuses, en atentados que afectan a mujeres y niños.
En Homs, los terroristas, perdón, ´"los demócratas sirios", extremistas del Islam, han atacado el barrio de Boustane al Diwane provocando que 30 % de los cristianos de la ciudad se tengan que ir. Las escuelas griegas ortodoxas y la iglesia griega melkita han sido afectadas. Es el mismo tipo de vandalismo que en Libia.
Distintos medios de comunicación alternativos (en particular Russia Today) han dicho que los agresores en Siria reciben ayuda directa de tropas británicas y de Qatar, que operan en cuatro centros en Homs. Por si fuera poco, hasta los últimos restos de Al-Qaeda, encabezados por Ayman al-Zawahri, se han sumado a la iniciativa occidental. Gran Bretaña ha reconocido que ayuda a los "demócratas sirios", que para el caso son provocadores interesados en crear un clima de guerra civil que justifique alguna forma de intervención extranjera, sea occidental, sea de "fuerzas de paz". A estas hordas se les llama "la sociedad civil siria", como al chantaje y la extorsión se les llama derechos. El que no cede es porque está fuera de la realidad: Ashton se pinta sola.
Como en Siria no hay petróleo, la izquierda no sabe qué decir. Nada más sabe que hay que repetir que Al Assad es autoritario. Y como no hay riesgo de conflagración nuclear, como pudiera haberla en Irán, no hay apocalipsis ni lugar para profetas: el comandante no nos ha regalado una de sus reflexiones sobre el "fin de la especie" y el discurso de horas que habrá que oír cuando la Humanidad se haya terminado.
Nada más sano y terapéutico que salir volando en caso de un atraco. Si Rusia y China oponen resistencia, Ashton o la Hillary (dos mujeres, y un camino) dirán que, en caso de golpes, los del veto "se los buscaron". Seguramente se va acercando la hora de "psicoanalizar" a China y más aún a Rusia: por algo ya hay también en la Federación Rusa un brote epidémico de sociedad civil anti-Putin.
martes, 7 de febrero de 2012
EN LO OSCURITO...
El presidente estadounidense, Barack Obama, tiene serios problemas cuando habla.
Obama habla como un ladrón o asaltante. Ningún ladrón se acerca a su víctima diciéndole: "disculpe, ¿tendría usted la bondad de reglarme su billetera?". Más bien, el asaltante dice: "por su bien, déme todo lo que traiga". Ahora, Obama: "Asad debe poner fin ahora a su campaña de asesinatos y de crímenes contra su propio pueblo. Debe dar un paso al costado y permitir de inmediato una transición democrática". Es decir, contra el presidente sirio: "hazte un lado !ya!".
Este tipo de palabrería que repite "debe" (must) en cada frase sería motivo de terapia (con el método del doctor Ellis) cognitivo-conductual: no hay diálogo, ni consulta, ni opciones, todo es una "orden", y el de enfrente "debe" hacer lo uno y lo otro.
Un problema más: ahora que Rusia y China han tratado de bloquear las agresiones contra Siria, funcionarios estadounidenses dijeron que lo que hacen esas potencias es "una farsa", una "parodia" (según Hillary Clinton) y que están "asqueados". Nuevo problema: se le atribuyen rasgos propios al de enfrente. En efecto, la farsa está en otra parte, y sí, da asco.
La Liga Arabe mandó observadores a Siria. El informe de estos observadores concluyó que en Siria operan grupos armados que atacan a militares y fuerzas de seguridad oficiales. En rigor, pareciera que se trata de crear un clima de guerra civil armada. Según los observadores, cerca de mil muertes han sido del lado de las fuerzas oficiales sirias: los "rebeldes", armados desde Occidente, ponen bombas en autobuses civiles, transportes de diesel, autobuses de policía, puentes y canalizaciones. El informe considera que no hay una represión brutal por parte de Al Assad contra manifestantes pacíficos.
Pues bien, Qatar y los saudiárabes bloquearon el informe en la cumbre de la Liga Arabe. Qatar, hay que recordarlo, participó activamente -y contra el derecho internacional- en el derrocamiento del gobierno libio de Kadafi.
Armar a provocadores es algo que no asquea a los estadounidenses y sus aliados. Crear un clima de guerra civil, tampoco. Y mentir no les parece ni farsa ni parodia. Encima, violan el derecho internacional dándole al llíder sirio órdenes en tono lumpen. Por enésima vez: es increíble que ni Naciones Unidas, ni la "opinión pública" occidental detengan a unos gángsteres que se están acercando mucho a una provocación directa contra Rusia y en menor medida China.
Obama habla como un ladrón o asaltante. Ningún ladrón se acerca a su víctima diciéndole: "disculpe, ¿tendría usted la bondad de reglarme su billetera?". Más bien, el asaltante dice: "por su bien, déme todo lo que traiga". Ahora, Obama: "Asad debe poner fin ahora a su campaña de asesinatos y de crímenes contra su propio pueblo. Debe dar un paso al costado y permitir de inmediato una transición democrática". Es decir, contra el presidente sirio: "hazte un lado !ya!".
Este tipo de palabrería que repite "debe" (must) en cada frase sería motivo de terapia (con el método del doctor Ellis) cognitivo-conductual: no hay diálogo, ni consulta, ni opciones, todo es una "orden", y el de enfrente "debe" hacer lo uno y lo otro.
Un problema más: ahora que Rusia y China han tratado de bloquear las agresiones contra Siria, funcionarios estadounidenses dijeron que lo que hacen esas potencias es "una farsa", una "parodia" (según Hillary Clinton) y que están "asqueados". Nuevo problema: se le atribuyen rasgos propios al de enfrente. En efecto, la farsa está en otra parte, y sí, da asco.
La Liga Arabe mandó observadores a Siria. El informe de estos observadores concluyó que en Siria operan grupos armados que atacan a militares y fuerzas de seguridad oficiales. En rigor, pareciera que se trata de crear un clima de guerra civil armada. Según los observadores, cerca de mil muertes han sido del lado de las fuerzas oficiales sirias: los "rebeldes", armados desde Occidente, ponen bombas en autobuses civiles, transportes de diesel, autobuses de policía, puentes y canalizaciones. El informe considera que no hay una represión brutal por parte de Al Assad contra manifestantes pacíficos.
Pues bien, Qatar y los saudiárabes bloquearon el informe en la cumbre de la Liga Arabe. Qatar, hay que recordarlo, participó activamente -y contra el derecho internacional- en el derrocamiento del gobierno libio de Kadafi.
Armar a provocadores es algo que no asquea a los estadounidenses y sus aliados. Crear un clima de guerra civil, tampoco. Y mentir no les parece ni farsa ni parodia. Encima, violan el derecho internacional dándole al llíder sirio órdenes en tono lumpen. Por enésima vez: es increíble que ni Naciones Unidas, ni la "opinión pública" occidental detengan a unos gángsteres que se están acercando mucho a una provocación directa contra Rusia y en menor medida China.
martes, 31 de enero de 2012
LO MAS SEGURO ES QUE QUIEN SABE
En el más reciente Foro de Davós, no faltaron líderes "globales" que confesaran que las cosas en la economía internacional no van muy bien que digamos.
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, tuvo la gentileza de anunciar que "el mundo no volverá a ser lo que fue". El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, consideró que los líderes europeos no tienen ni idea de cómo sacar del atolladero a la eurozona. Entretanto, Naciones Unidas anunció que el mundo está al borde de una nueva "recesión".
El asunto es que estos discursos, de apariencia muy franca, rayan en el cinismo: no hay quien se atreva a formular una alternativa. Dicho de otro modo: lo que se dice en Davós es el equivalente de un sonoro "púdranse" para quienes, por lo demás, no se beneficiaron del saqueo previo y no tienen privilegios por conservar. Nadie ha corrido a buscar alternativas. Tampoco es seguro que los privilegiados piensen buscarlas. El cinismo lo es porque se trata de una nueva forma de anunciar "ajustes" en nombre de un "todos" que no existe.
Como nadie habla de socialismo ni nada que se le parezca, y ni siquiera de una reforma auténtica del capitalismo, ya que éste no tiene quién lo empuje en serio a reformarse, sacando lo mejor de sí, no se trata de construir. Como ocurre desde hace ya algún tiempo, de lo que se trata es de destruir cualquier diferencia real, cualquier asomo de alternativa y cualquier asomo de cambio que pudiera afectar los intereses creados, que medran en el caos. En vez de reformar el sistema monetario internacional, de cuestionar el lugar de Estados Unidos, país en decadencia, de modificar el funcionamiento de instituciones internacionales que no son tales o de permitir liderazgos morales nuevos...¿no sería mejor ir a seguir molestando a Siria, por ejemplo, o tal vez incluso a Irán? Lo que la "franqueza" de la gente de Davós quiere decir es: "las cosas empeorarán y, lo que somos nosotros, no pensamos mover ni un deudo, ni una neurona, ni se diga renunciar a nuestros privilegios".
Algunos países "emergentes", fabricados como tales por organismos internacionales, ya entendieron de qué se trata y piensan seguir el ejemplo que les pusieron: medrar en medio de la desgracia, buscando mantener a flote a los privilegiados (China a Estados Unidos, Brasil a su pléyade de ricos) y haciendo participar a un buen número de ambiciosos en el reparto del botín y los despojos. Lo que en el reino animal se llama "zopilote" o "buitre", en el de los humanos se llama "potencia emergente": ¿qué tal si hacemos como los grandes intereses financieros, es decir, si lucramos con la quiebra del mundo?
Así que la secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, concluyó de la reunión de Davós que Naciones Unidas debe tomar !ya! cartas en el asunto: ¿de la crisis? Sí, en Siria, cuyo régimen hay que condenar por el modo en que trata a los suyos.
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, tuvo la gentileza de anunciar que "el mundo no volverá a ser lo que fue". El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, consideró que los líderes europeos no tienen ni idea de cómo sacar del atolladero a la eurozona. Entretanto, Naciones Unidas anunció que el mundo está al borde de una nueva "recesión".
El asunto es que estos discursos, de apariencia muy franca, rayan en el cinismo: no hay quien se atreva a formular una alternativa. Dicho de otro modo: lo que se dice en Davós es el equivalente de un sonoro "púdranse" para quienes, por lo demás, no se beneficiaron del saqueo previo y no tienen privilegios por conservar. Nadie ha corrido a buscar alternativas. Tampoco es seguro que los privilegiados piensen buscarlas. El cinismo lo es porque se trata de una nueva forma de anunciar "ajustes" en nombre de un "todos" que no existe.
Como nadie habla de socialismo ni nada que se le parezca, y ni siquiera de una reforma auténtica del capitalismo, ya que éste no tiene quién lo empuje en serio a reformarse, sacando lo mejor de sí, no se trata de construir. Como ocurre desde hace ya algún tiempo, de lo que se trata es de destruir cualquier diferencia real, cualquier asomo de alternativa y cualquier asomo de cambio que pudiera afectar los intereses creados, que medran en el caos. En vez de reformar el sistema monetario internacional, de cuestionar el lugar de Estados Unidos, país en decadencia, de modificar el funcionamiento de instituciones internacionales que no son tales o de permitir liderazgos morales nuevos...¿no sería mejor ir a seguir molestando a Siria, por ejemplo, o tal vez incluso a Irán? Lo que la "franqueza" de la gente de Davós quiere decir es: "las cosas empeorarán y, lo que somos nosotros, no pensamos mover ni un deudo, ni una neurona, ni se diga renunciar a nuestros privilegios".
Algunos países "emergentes", fabricados como tales por organismos internacionales, ya entendieron de qué se trata y piensan seguir el ejemplo que les pusieron: medrar en medio de la desgracia, buscando mantener a flote a los privilegiados (China a Estados Unidos, Brasil a su pléyade de ricos) y haciendo participar a un buen número de ambiciosos en el reparto del botín y los despojos. Lo que en el reino animal se llama "zopilote" o "buitre", en el de los humanos se llama "potencia emergente": ¿qué tal si hacemos como los grandes intereses financieros, es decir, si lucramos con la quiebra del mundo?
Así que la secretaria estadounidense de Estado, Hillary Clinton, concluyó de la reunión de Davós que Naciones Unidas debe tomar !ya! cartas en el asunto: ¿de la crisis? Sí, en Siria, cuyo régimen hay que condenar por el modo en que trata a los suyos.
martes, 24 de enero de 2012
LOCA CON SU TIGRE: !LOCA, LOCA, LOCA!
Turquía ya echó a andar un radar de alerta temprana, como parte del sistema antimisiles estadounidense. El radar turco ni siquiera es controlado por los turcos: es manejado por estadounidenses y controlado desde Alemania, lo que hace pensar que la información recabada nada tiene que ver con intereses de Turquía. Los datos que obtiene el radar se envían a puestos de comando en Estados Unidos y a buques equipados con sistemas AEGIS.
A principios de enero, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, declaró, según lo recogió la agencia iraní Mehr, que el radar no es una amenaza contra Irán, ni contra nadie. El turco agregó que la Organización para el Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, ni siquiera ha estipulado que Irán sea una amenaza. Como nadie ha amenazado con atacar a Turquía, es un tanto extraño que Davutoglu diga que el radar tiene fines puramente defensivos. Así las cosas, este radar no es para defenderse de nadie, ni para atacar a nadie: se creó por algo así como pura diversión, por ociosidad y para jugar un rato. Después de todo, según la nueva doctrina de Barack Obama, presidente estadounidense, la amenaza del futuro está en la región Asia-Pacífico. El radar turco, obviamente muy lejos de China, no tiene nada que ver con nada.
Los estadounidenses parecieran no estar mejor, puesto que, luego de designar como peligro la región Asia-Pacífico, y luego de una supuesta derrota en Irak, ponen un radar en Turquía. Según Pravda.ru, sitio ruso de prensa, el radar es en realidad un asunto a tres bandas, para vigilar a Siria, Irán y Rusia.
Los rusos han considerado responder: por ejemplo, colocando sistemas Iskander, en Kaliningrado (Rusia) o Belarus. Sin embargo, el escudo antimisiles en Polonia tampoco está dirigido contra nadie. Según el secretario general de la OTAN, el querido líder danés Anders Fogh Rasmussen, los rusos están locos, ya que las medidas anunciadas por el Kremlin están destinadas a un "enemigo imaginario". Es más, según el danés, "Rusia está malgastando recursos financieros porque el refuerzo ofensivo va dirigido contra un enemigo imaginario". Los occidentales tienen radares en Turquía y sistemas Patriots en Polonia porque en algo hay que entretenerse. Y los rusos, a su vez, se entretienen fabricando enemigos imaginarios. Es de suponer que Occidente no se gasta el dinero del contribuyente en enemigos imaginarios en Turquía y Polonia.
En resumen: o bien se cree uno que todos los políticos del mundo están gastándose el dinero para satisfacer una imaginación febril; o bien, entre estos políticos, los hay medianamente responsables y otros completamente perversos, es decir, dedicados a darle la vuelta a los conflictos sin nombrarlos nunca explícitamente. Porque hay agravantes: nadie está amenazando al potencial agresor, o dicho de otra manera, nadie amenaza a Europa ni mucho menos a Estados Unidos, como para ponerse a regar sistemas antimisiles por Europa y Oriente Medio. Ni Irán, ni Siria ni Rusia han dicho una sola palabra ni tomado una sola medida que ponga en peligro la hipocresía turca, por decir algo.
A principios de enero, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, declaró, según lo recogió la agencia iraní Mehr, que el radar no es una amenaza contra Irán, ni contra nadie. El turco agregó que la Organización para el Tratado del Atlántico Norte, la OTAN, ni siquiera ha estipulado que Irán sea una amenaza. Como nadie ha amenazado con atacar a Turquía, es un tanto extraño que Davutoglu diga que el radar tiene fines puramente defensivos. Así las cosas, este radar no es para defenderse de nadie, ni para atacar a nadie: se creó por algo así como pura diversión, por ociosidad y para jugar un rato. Después de todo, según la nueva doctrina de Barack Obama, presidente estadounidense, la amenaza del futuro está en la región Asia-Pacífico. El radar turco, obviamente muy lejos de China, no tiene nada que ver con nada.
Los estadounidenses parecieran no estar mejor, puesto que, luego de designar como peligro la región Asia-Pacífico, y luego de una supuesta derrota en Irak, ponen un radar en Turquía. Según Pravda.ru, sitio ruso de prensa, el radar es en realidad un asunto a tres bandas, para vigilar a Siria, Irán y Rusia.
Los rusos han considerado responder: por ejemplo, colocando sistemas Iskander, en Kaliningrado (Rusia) o Belarus. Sin embargo, el escudo antimisiles en Polonia tampoco está dirigido contra nadie. Según el secretario general de la OTAN, el querido líder danés Anders Fogh Rasmussen, los rusos están locos, ya que las medidas anunciadas por el Kremlin están destinadas a un "enemigo imaginario". Es más, según el danés, "Rusia está malgastando recursos financieros porque el refuerzo ofensivo va dirigido contra un enemigo imaginario". Los occidentales tienen radares en Turquía y sistemas Patriots en Polonia porque en algo hay que entretenerse. Y los rusos, a su vez, se entretienen fabricando enemigos imaginarios. Es de suponer que Occidente no se gasta el dinero del contribuyente en enemigos imaginarios en Turquía y Polonia.
En resumen: o bien se cree uno que todos los políticos del mundo están gastándose el dinero para satisfacer una imaginación febril; o bien, entre estos políticos, los hay medianamente responsables y otros completamente perversos, es decir, dedicados a darle la vuelta a los conflictos sin nombrarlos nunca explícitamente. Porque hay agravantes: nadie está amenazando al potencial agresor, o dicho de otra manera, nadie amenaza a Europa ni mucho menos a Estados Unidos, como para ponerse a regar sistemas antimisiles por Europa y Oriente Medio. Ni Irán, ni Siria ni Rusia han dicho una sola palabra ni tomado una sola medida que ponga en peligro la hipocresía turca, por decir algo.
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