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martes, 27 de marzo de 2012

¿QUE TANTO ES TANTITO?

Daría gusto ver que quienes se oponen a todos los totalitarismos critican a los neonazis.
El parlamento de la república báltica de Estonia se ha estado preparando para declarar "luchadores de la libertad" a los miembros de la legión SS que durante la segunda Guerra Mundial combatieron junto a Hitler y contra la Unión Soviética. Los veteranos de las SS llevan años participando en actos oficiales en Estonia.
Hace poco, el embajador estadounidense en Estonia lamentó que los soviéticos hayan bombardeado Tallinn (capital de Estonia) en 1944, para expulsar a los nazis. El diplomático se mostró indignado por las víctimas civiles del ataque y por lo "inefectivo" de la operación, aunque lo cierto es que Moscú estaba atacando en ese entonces a los nazis.
En el año 2007, un Memorial de guerra soviético fue desmantelado en Estonia. Quienes protestaron fueron arrestados.
En Lituania, otra república del Báltico, el Museo Nacional de Vilnius, la capital, se salta todo un periodo que está "en blanco", entre 1939-1941 y 1944. No es posible hablar de que 220 mil judíos fueron asesinados durante ese periodo "en blanco", y que lo fueron no por los nazis, sino por sus colaboradores locales, lituanos. En 2010, un tribunal de Klaipeda -la antigua Memel, puerto de mar en Lituania- declaró la esvástica parte del "patrimonio cultural lituano". Nada de lo enumerado ha indignado a nivel internacional.
Rusia ha buscado que Naciones Unidas condene demostraciones que glorifiquen el nazismo. Muchos paíss se abstienen o votan incluso contra, con tal de no aparecer del lado ruso. Así es la balanza de la justicia a la estadounidense: se inclina del lado del más fuerte, que en este caso es Estados Unidos, y que usa como perros guardianes a unos pocos neonazis.
Los gritones contra el comunismo no hablan de los casos mencionados. Seguramente encuentran natural que en Rumania ninguna organización pueda llamarse "comunista", o que el Partido Comunista checo esté amenazado de ilegalización. Si todo esto es normal, pero también lo es que en el Báltico los veteranos SS salgan a la calle como Pedro por su casa, quienes se alteran no es que pongan el grito en el cielo porque el totalitarismo los indigna. Más bien ladran y, en concreto, le ladran al comunista en el suelo, como sabuesos. Esperan que en recompensa se les de un hueso. La diferencia es que un perro, a la hora de comerse croquetas, no invoca grandes principios, ni mueve la cola cuando oye hablar de "democracia".
Como sea, lo "in" es estar contra el maltrato al animal. Que los SS sigan desfilando bajo la mirada entre complaciente y distraida de sus amitos estadounidenses.

martes, 20 de marzo de 2012

MI PEQUEÑO ASALTAMONTES

China ha declarado que no tiene intereses en Siria, y como no los tiene, puede decir lo que sea.
China, junto con Rusia, se ha opuesto a una intromisión extranjera en los asuntos sirios. Al mismo tiempo, según declaraciones que hiciera Wen Jiabao, ministro chino, "la reivindicación del pueblo árabe de la democracia debe ser respetada y merece una respuesta verdadera". Resulta algo cómico ver a un funcionario chino hacer malabarismos sobre la democracia, pero cualquier cosa es posible en el Circo chino de Pikín. Lo que resulta de lo dicho por Wen Jiabao es que a China no parece importarle que en el caso sirio las grandes manifestaciones civiles suelan ser de apoyo al gobierno de al Assad y que quienes piden un cambio sean delincuentes a sueldo de Occidente. En suma, lo que dice el funcionario de piquín es que China tiene en alto aprecio a quienes delinquen en nombre de la democracia, y que merecen una respuesta verdadera. La congruencia de lo que se dice con las evidencias no importa en lo absoluto: lo que importa es hablar en nombre de la democracia, que es lo que suena bonito. China se opone a toda intromisión extranjera y defiende las aspiraciones de quienes quieren un cambio con apoyo extranjero.
Como China no tiene intereses, veamos lo que resulta: "China no se pone del lado de ninguna parte, tampoco de la del gobierno sirio". Es decir, China no está a favor del agredido y considera que el agredido debe dar respuestas verdaderas a las aspiraciones democráticas del agresor. Es decir que en caso de que las cosas se pongan feas, China, que no tiene intereses, se reserva el derecho de salir de aprietos como estila hacerlo, de la manera más convenenciera que uno se pueda imaginar, puesto que no Piquín no está ni a favor del gobierno, ni en contra de quienes quieren un cambio que merece una respuesta verdadera, por lo que, si fuera un partido de futbol, en estos momentos de juego China le iría "al que gane".
Wen Jiabao agregó que su país "hace su propio juicio acertado y determina su propia postura en esta cuestión sobre la base de hechos reales", lo que representa una invitación a los periodistas occidentales a descifrar ideogramas y tomar cursos de mandarín y cantonés, ya que, aunque no tenga intereses, China tiene su propio juicio, aunque nadie sepa en qué consiste, si Piquín repite que el asunto es de democracia y "humanitarismo". En efecto, "China tiene compasión con la tragedia humanitaria del pueblo sirio". Al fijar su propia postura de manera acertada, China considera que nadie puede "interceptar" la aspiración al cambio y que lo fundamental es la democracia y la ayuda humanitaria, que son exactamente los "argumentos" que Occidente pone por delante para apretarle las tuercas al gobierno de Damasco. Así, China determina su propia postura acertada que es la misma de Occidente pero es propia, porque así lo dice Lao Tse. Que sirva de lección, oh pequeño saltamontes...

martes, 13 de marzo de 2012

FLOJITO, BASHAR, FLOJITO

A la Organización de Naciones Unidas no parece importarle que sus principios sean violados. Lo que es más, al organismo internacional el derecho le tiene sin cuidado y hay hechos que no causan ni la menor extrañeza.
Vitali Churkin, embajador de Rusia ante Naciones Unidas, denunció públicamente que hay pruebas de que se entrenan actualmente en Libia personas que luego aparecen combatiendo en Siria. Es decir, con apoyo oficial se entrenan militarmente en Libia extremistas que se infiltran en territorio sirio -luego de viajar en aviones de carga de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN- para combatir al gobierno de Al Assad. Churkin dijo que estas prácticas son inadmisibles desde el punto de vista del derecho internacional, pero parece que Naciones Unidas no está interesada en evidencias, sino en despotricar contra el gobierno de Damasco, porque "cae mal". Mucho menos importa que, según denuncias de Asia Times Online, fuerzas especiales británicas y francesas estén entrenando combatientes de la oposición siria en Iskenderun, al sur de Turquía. Nadie se atreverá a tocar ni con el pétalo de una rosa a los gobiernos de Cameron ni Sarkozy, como nadie le reclamará al gobierno estadounidense de Obama que la Central de Inteligencia Americana, CIA,esté involucrada ayudando a los servicios secretos británicos y franceses comprometidos en la desestabilización del gobierno de Damasco. La verdad, sale más barato el tiro al Bashar que andarse metiendo con los dueños del planeta. Ni importa que las armas que llegan a la ciudad siria de Homs y hasta la periferia de Damasco pasen sin problema por el territorio libanés.
En vez de condenar a la OTAN, la CIA o a mercenarios ligados a veteranos de Al-Qaeda, salen tipos que, como el ministro de Asuntos Exteriores francés, Alain Juppé, consideran que no se ha podido hacer más por la "inflexibilidad" de Rusia, que para colmo tiene "intereses económicos" en Siria. Desde luego, Occidente nunca es inflexible (más bien "tiene todas las opciones sobre la mesa") ni tiene intereses económicos en ninguna parte: insistamos, el asunto es que, de veras, Bashar cae mal. Es del estilo de George Bush padre: "estoy cansado de Saddam Hussein", es la frase que justificó la primera guerra del Golfo. Bueno, estamos cansados de Bashar al Assad.
Juppé agregó que Rusia "se desquita de Occidente en Siria", por lo de la intervención militar en Libia. Como Rusia anda ardida, no ve que bashar cae mal, así que, mientras Moscú habla de derecho, de soberanía, de instituciones y "cosas por el estilo", el señor Juppé se coloca en plan de psicólogo para explicar la posición rusa ante lo que pasa en Siria. Pues fíjense que los rusos andan resentidos. No les gustó. Son mala onda. Al rato, con este tipo de concepción de la política, Juppé y compañía saldrán con que Putin se nos quedó mirando muy feo, por lo que ya es hora de que se vaya del gobierno. Además, el Putin nos habló golpeado. Caray hombre.

lunes, 5 de marzo de 2012

¿TU DE QUE VAS, VLADIMIR?

Aunque ganador de las recientes elecciones presidenciales rusas, Vladimir Putin no las tiene todas consigo. Se mantiene en el centro de fuerzas que empujan en direcciones distintas.
En círculos cercanos al mismo Putin crece una "idea" de supuesta grandeza. En una concentración con simpatizantes en el estadio moscovita de Luzhniki, el 23 de febrero, el hoy flamante presidente se sacó de la chistera un pésimo discurso sobre Rusia. Arguyó que los rusos siempre han sido vencedores y, además, que en los rusos ser vencedores es cosa genética. De repente, se puso a hablar Vladimir Darwinovich Putin: ¿qué falló en la genética durante la guerra ruso-japonesa, o que falló en la genética durante la Primera Guerra Mundial, un desastre del ADN hasta que Lenin le paró al asunto?¿Está en la genética regalarle todas las posiciones geopolíticas a Occidente? Mejor se hubiera quedado Putin con las palabras de Lermóntov. La genética rusa, asunto que repiten algunos rusos (incluido el cineasta Nikita Mikhalkov, enemistado con la "genética bolchevique"), puede derivar hacia un discurso sobre la "grandeza" que es típico de un país que, aún permaneciendo atrasado, se las da de señorito, o en este caso de condesa. Ninguna genética le ha permitido a Putin concretar -no lo puede hacer- el proyecto de una Eurasia sin Estados Unidos, un proyecto dudoso de Alexander Duguin, que puede combinar ideas interesantes con disparates esotéricos para ponerse a llorar. Este tipo de delirios -propios de un país que ya ha entrado en el consumo de masas- no le viene bien a un presidente que ha rescatado lo mejor del sovietismo, pero también algo de lo peor: el chovinismo de gran potencia. Tampoco interesan mayormente las retahilas de Mikhalkov sobre la "clase media" rusa, ni los errores de Putin en sus artículos sobre política exterior. Si este sovietismo recoge lo peor del pasado, es porque, al mismo tiempo, cree ingenuamente en Occidente y al mismo tiempo en "viva la diferencia", como si Rusia fuera a vender al mercado "grandeza del alma". Por lo demás, basta ver videos como el reproducido por ejemplo en el blog de Josafat Comin -"Sveta" de Ivánovo, una señorita que es un homenaje a la tontería del "meshanin" soviético- para darse cuenta de cierta base que apoya a Putin mientras recibe algo. Putin, pues, es el sovietismo: con lo mejor de él, es decir, la plena disposición a defender la patria si es amenazada y agredida.
El Partido Comunista de la Federación Rusa no debiera regatearle mucho el apoyo a Putin en materia de política exterior. En cambio, le asiste la razón al comunismo (distinto del sovietismo) cuando muestra que no es gran muestra de "grandeza" poner a la maquinaria burocrática a hacer fraude o a acarrear "simpatizantes" a los mítines -lo que también muestra el blog de Josafat Comin. El asunto es secundario: lo que tiene cansado a un buen número de rusos es un estado de descomposición social y moral que, nótese bien, no está reñido con crecientes comodidades u "oportunidades" económicas -lo único que pueden argumentar muchos simpatizantes de Putin, pese a que el ahora ex primer ministro los llame a "vivir de acuerdo con la conciencia". Algunos lo traducen a la manera de vestirse o a la cantidad de mercancías en los estantes. No es asunto del sovietismo: es asunto típico de Occidente. Las elecciones legislativas ya habían demostrado que la gente culta no vota por Putin: tiende a votar por los comunistas que, además, hacen propaganda más sana y menos estereotipada que los de Rusia Unida, convertidos -que lo diga Oleg Tabakov- en rusos de caricatura. Los comunistas ganan en las grandes ciudades, desde Kaliningrado hasta Vladivostok, en las principales ciudades industriales (sobre todo siberianas) y, donde no ganan, no es raro que haya fraude, sea en Krasnodar, Tula, Tambov, Saratov o San Petersburgo. El mensaje es claro y tal vez Putin lo entiende: el precio del paraíso material -además, relativo- no puede ser una degradación comparable a la de un Occidente que, según lo reconocen sus propios banqueros (como el mexicano Guillermo Ortiz), se hunde en una "crisis tamaño mamut". Mucho menos puede un país con una cultura como la rusa ponerse a todo con los ilotas occidentales. La "grandeza" estaría, si existiese, no en los genes, sino en poner el ejemplo de decoro y de justicia social. Lo anterior no quiere decir que el líder comunista Ziuganov haya salido de discursos muchas veces rimbombantes y que la propaganda no prosiga en lugar el análisis.
No estaría mal deshacerse de los antisociales, aunque no sean muy votados. Da pena ver a los ricos rusos como el candidato Projórov y su total inconciencia: no saben ni en qué planeta están parados. Pero si los comunistas le reprochan a Putin coquetear con los oligarcas, no hay razón para pensar que el lumpen payaso de abajo -del tipo Zhirinovski- es mejor. También son productos de un pasado soviético complejo.
No hay grandeza en vuelos líricos sobre el "alma" ni en la cantaleta de que "a Rusia no se le puede entender con la razón". ¿Y con la genética sí? Quienes pensaron que se le puede entender con tantitito marxismo tenían razón: el asunto es de valores, no de poses mercadotécnicas. Rusia no está exenta de marxismo. De lo único que debe estar exenta -si es necesario, con Putin- es de que se la agreda impunemente.

martes, 28 de febrero de 2012

¿ENTIENDES, MENDEZ?

No hay nada como estar del lado del más fuerte, "el más" lo uno y "el más" lo otro. Es cómodo, aunque por comodidad no falta quien llegue a la cobardía. Estar con el más fuerte no tiene costo. Parece gratis. No hay que pagar, ni esforzarse, ni pensar, ni prever consecuencias. Basta una que otra concesión a lo que pida el Dios. Y hasta existe el que se siente Dios golpeando al débil. Así que no ha cambiado mucho desde la Guerra Fría: Rusia es el débil, por principio de cuentas, y Estados Unidos "el más". No importa "el más" qué. El que se atreve a contradecir es tonto, o un obstáculo. Así que ya comenzó la veda del Putin.
En efecto, aún en plena desorientación, Rusia no se considera perdedora de la Guerra Fría, a diferencia de cómo la consideran en Occidente. El actual primer ministro ruso, Vladimir Putin, ha sido en estos días muy claro: Rusia, ha dicho, es el único país, aparte de Estados Unidos, que posee la tríada nuclear, armamento terrestre. marítimo y aéreo, cuya potencia y número de misiles es equiparable al estadounidense. Así, dicho de otro modo, Rusia sigue siendo el principal obstáculo para el control absoluto del mundo por parte de Estados Unidos. No es asunto de ideología, ni de "preferencias": es asunto de equilibrio de fuerzas.
Siempre por comodidad, no falta quien piense que, sin este obstáculo, reinaría la paz en el mundo. Este tipo de creencia es irresponsable a más no poder, y propia de quienes suponen que la responsabilidad no se asume, porque es un costo, no una ganancia. ¿No sería mejor la ganancia absoluta sin ningún costo de nada? Que hable Putin otra vez: "Estados Unidos, ha dicho el primer ministro ruso, fue el único país que usó el arma nuclear, en 1945, contra Japón, país sin armamento nuclear". Así que, si no hubiera equilibrio de fuerzas, cualquiera que se opusiera mínimamente a la voluntad estadounidense podría ser agredido sin estar siquiera armado. Es decir que quienes quieren la "paz absoluta" también suponen que exista la indefensión absoluta.
Ni siquiera entienden los "subsidiados mentales" -a quienes las ideas "les llegan", en vez de que las asuman- que en Rusia se juega un problema universal, ético. Putin está convencido de que el escudo antimisiles estadounidense "busca, sin duda, nivelar el potencial nuclear de Rusia", abordando el territorio ruso desde los Urales y controlando las bases terrestres de las Fuerzas Armadas de Rusia. Según Putin, en palabras recogidas por la agencia oficial rusa Ria Novosti, "hoy no hay amenazas por parte de Irán ni Corea del Norte". Enésima prueba: Lituania, muy lejos de Irán, anunció a mediados de enero su plena disposición -según la presidenta Dalia Grybauskaite- a cooperar en el escudo antimisiles con la OTAN, Organización del Tratado del Atlántico Norte. En vista de lo dicho, Putin considera que Rusia debe seguir modernizando sus fuerzas nucleares para garantizar una respuesta asimétrica al escudo antimisiles, lo que incluye los sistemas terrestres rusos Topol-M y los navales Yars. Rusia se ha adelantado a Estados Unidos en la modernización de las fuerzas nucleares, aunque Estados Unidos lleva ventaja en algunas armas de gran precisión y potencia.
Como Putin estorba, ya ha empezado la siguiente película: el tierno King Kong busca salvar a la damisela Sociedad Civil rusa de las garras del autoritario "zar" Vladimir. ¿No estaría mejor Putin tras las rejas, según un video fabricado que ha causado furor en las redes sociales?¿Qué tal sembrarle 39 presos políticos a Putin, aunque no son tales?¿Qué tal informar de manifestaciones en Rusia contra Putin, aunque los asistentes sean menos que los que han apoyado en otros mítines al actual primer ministro?¿Qué tal que la señorita Sociedad Civil ultrajada por los resabios estalinistas le saque las castañas del fuego a quienes quieren una Rusia dócil, impotente, inoperante, digna de un Premio Nobel de la Paz y una patada en el trasero, que es el trato dado a Gorbachov?
La comodidad consiste en acomodarse. Y lo terrible es que acomodarse a lo que sea, en sintonía con "el más" lo uno y "el más" lo otro, es la regla en Occidente. Con tal de no pagar por nada. Gente así no conoce de respeto ni de límites, mucho menos de independencia: es el Occidente mimado que según algunos consiguió un "gran desarrollo de las fuerzas productivas". Con todo, las palabras de Putin dejan un resquicio: el de un equilibrio que disuada de una vez por todas a Estados Unidos de querer lo absoluto y permitirse una agresión a Rusia. Es decir: si la guerra no se puede evitar por las buenas (como lo quiso Gorbachov), bien vale la pena pensar no en el apocalipsis que viene, sino en que la guerra se puede evitar por las malas. ¿Entiendes, Mendez?

martes, 21 de febrero de 2012

QUE DETENGAN A ESE CHANGO....

A Estados Unidos no le interesan mayormente los Derechos Humanos en China. Si estos Derechos -reales- se hicieran efectivos, la población china tendría satisfactores básicos (alimentación, salud, educación, etcétera) que encarecerían la mano de obra: el atractivo para Washington se acabaría, así que no hay nada mejor que un régimen de "mano dura", por lo demás relativa (Domenico Losurdo ha probado en su blog que la represión de 1989 en Tiananmen fue mucho menor de lo que "se" ha dicho). Tampoco le interesa a Estados Unidos que China haga cochineros ambientales.
El gesto de la "nueva" doctrina Obama de mandar una fuerza militar mayor a la región Asia-Pacífico no pasa de ser éso, un ademán. A Estados Unidos no le incomoda en lo más mínimo recibir como acaba de hacerlo al vicepresidente chino, Xi Jinping. Tuvo guardia de honor en el Pentágono, con recibimiento del secretario de Defensa, León Panetta. Tuvo como anfitrión al vicepresidente estadounidense, Joseph Biden. Tuvo una entrevista de lo más amable con el presidente Barack Obama en la Casa Blanca. Tuvo encuentros con Kissinger y Brent Scowcroft. En suma, al posible candidato al máximo liderazgo chino le colocaron en Estados Unidos una alfombra roja. Obama incluso alabó el "ascenso pacífico de China".
En lo peor de la geopolítica, no falta quien crea que el tamaño del país (en territorio y en población) determina la potencia. Ahora bien, hay que estar algo desorientado para creer que el envío de 2 500 marines a Australia inquietará a China. No hay razón para que el "conflicto del futuro" sea en Estados Unidos y el país, China, que le regala mano de obra barata, le compra gran cantidad de productos agrícolas (soya incluida), y es el mayor acreedor de la primera potencia. ¿Qué razón habría para atacar o "contener" seriamente a unos chinos tan bien sincronizados con los intereses estadounidenses?¿Acaso no fue Xi Jinping -quien estudió las técnicas agrarias modernas en Iowa- a garantizar que la sincronía seguirá?
En los años '80, la moda era "el Japón que puede decir no", pero que nunca dijo "no". Hoy la moda es la "China que puede decir no", pero que tampoco dice "no": en cada coqueteo de Washington, Pekín insinúa que "sí". La verdad, hacen bonita pareja.

martes, 14 de febrero de 2012

SIRIA: ESTO ES UN ATRACO

Hay ahora dos maneras de hablar en Occidente. La primera es muy parecida a la de Brezhnev, el antiguo líder soviético. Un funcionario de Naciones Unidas, metido a consideraciones sobre la situación actual en Siria, declara: "el reloj sigue caminando y sigue muriendo gente en Siria", a lo cual agrega el declarante, Rupert Colville, que "el ojo de la Historia será implacable con todos aquellos que permiten que se cometan crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra (...) para ellos no habrá escapatoria". Colville es el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Habla mucho peor que un manual soviético -ya que el declarante ni siquiera analizada nada- y pareciera estar igualmente estar narrando una película estadounidense de persecusiones, pero nadie dirá nada.
La "jefa de la diplomacia europea", Catherine Ashton, es mucho más linda. Como Rusia y China vetaron una resolución de Naciones Unidas contra Siria, Ashton dijo que "Rusia tiene que admitir la realidad" y "poner los pies sobre la tierra". En términos terapéuticos (los cognitivo-conductuales del doctor y sexólogo Albert Ellis), Ashton tiene razón: cuando a alguien lo están asaltando, no se pone a vetar al asaltante, ni a declaraciones de principios, sino que pone los pies en la tierra (por ejemplo, para evaluar cómo y por dónde salir corriendo), y, con todo apego a la realidad, entrega lo que tiene al dueño de la pistola que apunta. Es el más elemental asunto de costo-beneficio.
De acuerdo con lo que informaron los observadores de la Liga Arabe, en Homs y Deraa no es tan sencillo como lo pintan los medios de comunicación masiva occidentales: la Misión constató que hay grupos armados que hostigan a las fuerzas del gobierno e incluso a civiles, al grado, por ejemplo, de volar autobuses, en atentados que afectan a mujeres y niños.
En Homs, los terroristas, perdón, ´"los demócratas sirios", extremistas del Islam, han atacado el barrio de Boustane al Diwane provocando que 30 % de los cristianos de la ciudad se tengan que ir. Las escuelas griegas ortodoxas y la iglesia griega melkita han sido afectadas. Es el mismo tipo de vandalismo que en Libia.
Distintos medios de comunicación alternativos (en particular Russia Today) han dicho que los agresores en Siria reciben ayuda directa de tropas británicas y de Qatar, que operan en cuatro centros en Homs. Por si fuera poco, hasta los últimos restos de Al-Qaeda, encabezados por Ayman al-Zawahri, se han sumado a la iniciativa occidental. Gran Bretaña ha reconocido que ayuda a los "demócratas sirios", que para el caso son provocadores interesados en crear un clima de guerra civil que justifique alguna forma de intervención extranjera, sea occidental, sea de "fuerzas de paz". A estas hordas se les llama "la sociedad civil siria", como al chantaje y la extorsión se les llama derechos. El que no cede es porque está fuera de la realidad: Ashton se pinta sola.
Como en Siria no hay petróleo, la izquierda no sabe qué decir. Nada más sabe que hay que repetir que Al Assad es autoritario. Y como no hay riesgo de conflagración nuclear, como pudiera haberla en Irán, no hay apocalipsis ni lugar para profetas: el comandante no nos ha regalado una de sus reflexiones sobre el "fin de la especie" y el discurso de horas que habrá que oír cuando la Humanidad se haya terminado.
Nada más sano y terapéutico que salir volando en caso de un atraco. Si Rusia y China oponen resistencia, Ashton o la Hillary (dos mujeres, y un camino) dirán que, en caso de golpes, los del veto "se los buscaron". Seguramente se va acercando la hora de "psicoanalizar" a China y más aún a Rusia: por algo ya hay también en la Federación Rusa un brote epidémico de sociedad civil anti-Putin.

AQUÍ NO HA PASADO NADA

 Hablar de la caída de la Unión Soviética, en 1991, es un asunto tabú en lo que se conoce como "Occidente", y se reduce a reaccion...