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lunes, 8 de abril de 2013

LA FAMILIA EX SOVIETICA: ALGUNOS SALDOS

Al final de la segunda guerra mundial, habia en la Union Sovietica un gran deficit de hombres. Este problema se reflejó durante mucho tiempo en la pirámide de edades y no habia terminado de resolverse hasta hace poco. Apenas en los últimos tiempos, la demografía rusa empieza a recuperarse, cuando era de temer una catástrofe mayor, luego de la desaparición de la Union Sovietica.
     El déficit de hombres provocó un trauma entre los propios hombres: muchos murieron y otros mas no volvieron bien del frente. Apareció asimismo una extraña competencia entre las mujeres por los hombres, y con ello una contradicción: hombres maltrechos, muchas veces obligados a soportar condiciones muy duras (y a conseguirlo ciertamente con alcohol), pero tratados al mismo tiempo como reyes por las mujeres -habida cuenta de la competencia ya mencionada. La filmografía rusa llego a mostrar este tema, en peliculas como ^Maraton de otoño^ o incluso en ^Estación para dos^. Se abrió la puerta para que el hombre se condujera un poco como aristócrata, pero sin autoridad ante el ^matriarcado ruso^ -retratado por el escritor disidente Serguei Dovlatov.
     Apareció también cierta tendencia a sobreproteger a los niños, con tal de que no pasaran privaciones, mucho menos las de sus padres. En la época sovietica, los niños lo eran todo. El niño malcriado y luego el hijo de la nomenclatura -del apparatchik- tal vez creyeron que podían tenerlo todo sin dar demasiado. Las mujeres no son culpables (la guerra esta en el origen del desastre), pero a veces terminaron creando hombres en cierto modo sacrificados, pero también excesivamente mimados y sin autoridad. En la base de la familia, el respeto por el hombre -algo frecuente en el patriarcado- se perdió: el hombre ruso, así fuera grosero o alcohólico, solio ser tratado y perdonado como un niño, un infante. No es raro que una mujer ex soviética crea que el hombre es una especie de niño y que lo trate como tal (aunque no es tan grave como en Estados Unidos, donde suele creerse que el hombre proveedor es la mascota -color sal -y- pimienta- de la casa, una mas, aunque peor tratado que el gato o el perro). Pareciera por momentos que no hay para escoger sino entre el patán y el niño con arranques.
     La falta de autoridad masculina -en condiciones de vida muy duras- desembocó también en otra cosa: a la larga, una regresión en la mujer, a veces dispuesta a volver a la insensibilidad y la tontería de los tiempos de la autocracia zarista, como si en esta regresión estuviera alguna forma de libertad (que no de emancipación). Es la mujer que adopta este ^estilo^ aspirando a consumir, tal vez a conseguirse un occidental que la mantenga y denigrando de manera por lo menos torpe al hombre ruso (por cierto, el alcoholismo esta bajando en Rusia de modo muy sensible). Hay algo así como una frustración que no se traduce sin embargo por un revanchismo como el del feminismo occidental: no se trata de tomar el lugar del hombre para dominar (suelen ser asaltos mas sencillos).
     El problema estriba en que el lugar del hombre ni siquiera se ve. Y en este asunto, hay un entronque con un mundo occidental pegado de Big Mother, que infantiliza al tipejo siempre y cuando provea, que le perdona cualquier berrinche, que trata al niño como destino del hombre y del Hombre, y que confunde en la mujer feminidad con capricho. Ya no es el Palacio de Invierno: es la mujer Totalmente Palacio, con un marido inútil digno de ^El eterno marido^, de Dostoeivski, y un infante grosero, para el que -igual que para la madre- todo es juguete, ^su cosa^ (^su^ amor, ^su^ vida, ^su^ rey, lo que el otro interpreta como ^su^ pais o ^su^ cultura...). Así terminan algunos llegando al shopping center, aunque es mucho menos grave que en Occidente. Con todo, no es la única tendencia en una demografia que en la ex Union Sovietica -sobre todo en Rusia- esta evolucionando para mejor. No hay tantas Hillarys ni señoronas que lamentar.