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lunes, 14 de agosto de 2017

ELLA ES MI COMPLICE, LA SOCIA DE MIS SUEÑOS

Al final de la Guerra Civil, España se encontraba exhausta, así que se declaró "neutral" ante el comienzo de la segunda Guerra Mundial, para pasar luego a "no beligerante". Con todo, los aliados podían albergar temores: Francisco Franco había ganado el conflicto interno en buena medida gracias al apoyo de la Alemania nazi y la Italia de Benito Mussolini. Franco mandó una "División Azul" (50 mil soldados) con los hitlerianos al frente soviético.
       Gran Bretaña decidió resolver el asunto. Los ingleses contactaron al banquero español Juan March, con ligas en las altas esferas franquistas, para que convenciera indirectamente al Caudillo, el mismísimo Franco, de no entrar en guerra al lado de las potencias del Eje. El primer ministro británico, Winston Churchill, aprobó una operación encubierta que consistió en sobornar al hermano de Franco (Nicolás Franco), a varios generales y a dos ministros, el del Ejército y el de Gobernación (José Enrique Varela y Valentín Garza, respectivamente) para "calmar" al jefe del Estado español. La operación tuvo lugar entre 1940 y 1943 y los pagos se concretaron en 1944.
      Para Gran Bretaña era vital controlar Gibraltar y el norte de Africa, puerta de acceso al Mediterráneo. Si España hubiera entrado en guerra, no era de excluirse que consiguiera -también para beneficio de Alemania- apoderarse del estrecho. Medio millón de libras o un poco más, con depósitos en Suiza y Estados Unidos, evitaron que Franco entrara en guerra.
       Dicho sea de paso, en 1962 se hizo un acuerdo entre Alemania y España (Con Franco siempre en el poder) para que los alemanes pagaran una pensión para ex combatientes, viudas y huérfanos de la División Azul, mientras que España pagaría pensiones a las viudas de los caídos de la Legión Cóndor hitleriana que bombardeó territorio español durante la Guerra Civil.