Ahora resulta que América Latina está viviendo un "giro" -otro-, esta vez a la derecha, cuando antes se anticipaba una nueva "ola" progresista.
No parece haber modo de que derecha y delincuencia no estén asociadas en América Latina. El "junior" que gobierna el Ecuador, Daniel Noboa, no ha podido con el "paquete" de la violencia y ahora el Ecuador tiene lugares muy poco honorables, luego de empeñarse en mostrar que el "deshonorable" era el ex presidente Rafael Correa. De las 10 ciudades más violentas del mundo, seis son ecuatorianas (Manabí Centro, Quevedo, Guayaquil, Babahoyo, Machala, Esmeraldas. !Gracias, Chiquita Banano!. Debe haber cosas mezcladas: desde cierta permisividad con el tráfico banana con coca hasta bandas que se deshacen y empiezan a hacer negocios por su cuenta, como el secuestro y la extorsión, que es lo que le tocó a Colombia (con las "bacrim", bandas criminales) y le toca en parte a México, aunque este país ya no tiene sino a dos entre las 10 mencionadas: Culiacán, algo entendible por la fractura del cárte de Sinaloa, y Ciudad Obregón. Ya no está Ciudad Juárez, mucho más pacífica. Entre las 50 más violentas, Ecuador coloca a una más, Santo Domingo de los Colorados. Noboa no es ningún "Bukele ecuatoriano", ya que quien se ofrecía a serlo, Jan Topic, se fue a la izquierda con Revolución Ciudadana. Casi la mitad de la violencia se concentra en la provincia costera de Guayas, donde está la ciudad de Guayaquil, capital económica del Ecuador. El "gobierno" de Noboa no tiene mayor experiencia, salvo para golpear a la oposición, fabricándole nuevos casos a Correa o tratando de desprestigiar a la ex candidata presidencial, Luisa González. En suma, se trata de un comportamiento de gobierno y no de Estado.
Sería bueno que algunos o no se precipitaran a declararse vencedores, o lo hicieran con la adecuada certeza. Noboa hizo varias ilegalidades previas a las elecciones presidenciales que por lo demás ganó con un país partido a la mitad. Justo antes del torneo electoral, Noboa declaró estado de excepción -es en lo que se pasa el tiempo- y hubo problemas con boletas. ¿El margen de "chanchullo", como se le llama en el Ecuador a la trampa? Luisa González explicó como las autoridades electorales se sujetaron al gobierno de Noboa, se usaron para la campaña de éste fondos públicos, el amedrentamiento en el conteo (reconocido por la Organización de Estados Americanos-OEA), la compra de votos, la militarización excesiva de los recintos electorales y un problema no menor con actas con tinta sin secado rápido que transfirió votos y llevó a la anulación de sufragios (también dicho por la OEA).
En Colombia, el abogángster Abelardo de la Espriella no llegó ni al 50 % de votos, pero se declaró ganador, pese a posibles irregularidades, entre otras cosas en el conteo de actas sin firma. Sería deseable -como también en Honduras, con el triunfo de Nasry Asfura, "Papi a la orden"- que la supervisión electoral sea más transparente y apegada a la normatividad, sobre todo cuando los resultados son muy, pero muy cerrados, aunque no fuera el caso de Asfura. Noboa ganó en 2025 por 55 % de votos contra 44 % de González, pero en Colombia es más cerrado: De la Espriella, 49.6 % contra 48.7 % de Cepeda, descontando irregularidades de la firma de los hermanos Bautista. Lo mejor es el empate técnico en el Perú, de nuevo con problemas de conteo, aquí con los votos del extranjero: poco más del 50 % para Keiko Fujimori y 49.89 para Roberto Sánchez. Ya se la saben, carteras y celulares y todo lo que traigan: ganan "haiga sido como haiga sido". Se plantea la siguiente pregunta: ¿tienen los aparatos electorales margen o están cooptados, o es el tipo de problemas que sólo existen cuando gana Nicolás Maduro en Venezuela?
Hay una gran diferencia entre el presidente salvadoreño, Nayib Bukele (a quien trata de imitar físicamente de la Espriella) y sus resultados reales, y lo que ofrecen "líderes" derechistas en varios países sudamericanos. Bukele arrasó electoralmente. Lo que es menos seguro es que mucha gente quiera más de fujimorismo en el Perú, más de parapolítica o similares en Colombia o más containers de "Bonita coca" siendo que, por lo demás, Noboa es, como De la Espriella, estadounidense además de tener la nacionalidad local. Lo anterior, pese a la forma poco elegante de Bukele para reelegirse, también con una victoria abrumadora. Noboa, Fujishock desde el Congreso y otros desconocen que, si son gobierno, deben tomar en cuenta que ni están sólos, ni indican las votaciones que son dueños del país. Pasemos sobre el mundo maravilloso del presidente estadounidense Donald J. Trump. La derecha tiene pocas razones, cuando le quedan algunas, y encima no le alcanzan ni los medios de comunicación masiva para romper lo que es un empate de fuerzas, que se sostiene igualmente en la falta de ideas en la izquierda (por ejemplo, en el presidente colombiano saliente Gustavo Petro, hazmerreír de las redes). Ecuador, Perú y Colombia son casos de juniors no muy distintos de Michel Martelly en Haití. No van a arreglar gran cosa, salvo hasta donde Estados Unidos quiera un poco más de "control del caos" Solo que, en vidas, la gente va a poner las suyas, eso sí, a diferencia de lo que ha venido ocurriendo en México, salvo en la proverbial mezcla de mala voluntad e ignorancia de cualquiera que se cree medianamente "a salvo". De Hugo Chávez, del comunismo-que-todo-lo-quiere-gratis, de los "pobrecitos cubanos", la amenaza de "Putín" o lo que se invente. Victoria pírrica, se le llama (da click en el botón de reproducción).