Desde el hábito oligárquico y de origen colonial -que se mantuvo por ejemplo en Cuba, parcialmente al menos-, se "maniobra" -en términos que fueran militares" - para buscarle el flanco débil al otro y, si "la ocasión se presta", restarle lo que se pueda en forma de despojo, que es de lo que es propio del otro. Por ello, salvo que se reduzca al regodeo en la nada, desde "el grupo" o "la comunidad" (puede ser "la familia"), el que "se sale" y es independiente, o tiene criterio propio, debe ser, si ya no funciona el ninguneo, linchado, de manera soterrada (hablando a espaldas de...) o abierta. El idealismo es en realidad el de quienes "quedan bien" con gente que ningunea o que lincha, para reproducir al grupo o, para decirlo de otro modo, para no pasar por la vida más que "reproduciendo la especie", que más no se puede. Es lo que se cree saber, aunque sin pensarlo mucho: ahí donde empieza dicha "reproducción" suele terminarse la vida en lo que en cada uno puede tener de singular, entiéndase que de único e irrepetible. La "especie", que ya no es género, ha ganado desde antes de la muerte. La inteligencia o lucidez es, como decía el general francés Charles De Gaulle ("y encima, tiene talento..."), algo que puede resultar en agravante, como en los golpeadores intelectuales de la oposición mexicana en dos grupitos. Dicho de otro modo, en términos de humanidad, la inteligencia no es garantía de nada. Puede ser inteligencia mercenaria, justamente la que sí sabe "maniobrar" al otro, encontrarle el flanco débil y si es necesario, ir a golpearlo en ese lugar ("dale donde más le duele", otra perla de folclore de la filosofía). Se agrega un componente religioso de fe inquebrantable y de sacar ventaja de la credulidad -fe e inocencia- ajena. Ese es con frecuencia el Sur global o incluso la semi-periferia. Despojar y acaparar. Esto puede acompañarse de ceremonias, rituales y hábitos cortesanos, sean virreinales, o de sultán o pashá ("se da vida de pashá"), o de roi-négre (rey negro). Me independizo y me declaro emperador, de Imperio o Rey Christophe. ¿Despojo? Quítate tú para ponerme yo.
La clientela no da derechos, salvo favores, y precarios. En todo caso, no derechos ciudadanos. Dicho de otro modo, no da el derecho de la "propiedad de sí mismo" -y el respeto al derecho ajeno, para volver sobre Bomberito Juárez. El ser humano es sacrificable al grupo y no puede individualizarse, salvo que sea para tener poder y repartir, a riesgo, de no hacerlo, de convertirse en chivo expiatorio. Si quedé bien, entonces algo "me toca" y, si no, puedo cambiar de bando. Voté por Andrés Manuel pero "no me tocó" -creí que era piñata-, así que para ver si me toca ahora doy de palos -y hasta de ciego. La democracia como reparto o, como dijo Jorge Glas en el Ecuador, como "la patria del tongo" -hago mi clientela para presionar en el reparto. Así que, en este mundillo de orígenes señoriales, se existe para ser encumbrado y repartir entre aduladores o para ser "ninguneado" -"tú no eres nadie", o "es un Don nadie"- u ocasionalmente linchado. Arcaico y muy del Sur, como lo demostrara el estudioso René Girard en Francia. Sur global precapitalista, no gracias: al menos no para no existir sino para ser despojado y no existir si no hay cómo. Ya se la saben: carteras y celulares...O el alma para que nadie se "salga del huacal", como dice la expresión mexicana. "Quedar bien" y no existir sino como "prolongación de...", o pregúntenle a más de una mujer, "y se los tragó la tierra" como a la Trimini o a la Lemus. Existencia propia, no. Y no faltará la parentela como primer lugar de cooptación y amenaza latente de excomunión.
De un tiempo a esta parte, es menos, a condición de mantenerse a distancia de "las mafias del poder" (bien lograda, la expresión), que a cierta escala "matan en vida": cuando no se puede ubicar en qué "movida" de poder se está, en qué clientela, o en qué parentesco, de preferencia conocido. Ni qué sacar ni qué platicar para sonsacar. Ni motivo para "quedar bien".
Como hace rato no hay precapitalismo puro, está lo que Marx llamara "las frías aguas del cálculo egoísta": me conviene o no me conviene, sin que falte el de la salida diplomática de despedida por si algún día "algo se ofrece" (y el "lo que se te ofrezca"...mientras no me pidas nada, en pleno delirio). Con la creencia arcaica en ciclos, eternos retornos o ruedas de la fortuna y ruletas donde apostamos todos: "quedar bien con todos", digo, no vaya a ser. Arrieros somos, y en el camino andamos. Hasta que se suma ese cálculo que es de utilidad mal entendida: ¿me sirves de algo o no para "mis intereses"? En rigor, se puede intercambiar. Mercado hay de toda la vida. Y compartir intereses. Pero a lo Bentham (por el utilitarista del siglo XIX, Jeremy Bentham), ya no se es el dependiente de antaño, sino el objeto del cálculo empresarial: si busco el éxito, qué puedo obtener de ti -"agarra lo que puedas", catch as can-, pero perdiendo lo mínimo o, si se puede, hasta !gratis!. Sin tantita pena. Cuando trato a la "prolongación de", no trato a una persona, sino con mi esquema mental, a riesgo de no ver al otro, y encima, tratándolo llegado el caso de "quién te crees" para no "arrimar el hombro". Si es capitalismo, sin que falte la hipocresía, entonces tampoco trato a la persona, salvo en lo que me pueda dejar de beneficio yal menor costo, entiéndase que con la mayor mezquindad. Es la indiferencia por egoísmo. Las "frías aguas del cálculo egoísta" a las que una parte del Sur global entra con singular alegría. Neg-otium: negación del ocio, entiéndase no perder ni un minuto en nadie que no sea ocasión de algún negocio como forma única (sí, un poco de hipocresía) de entender la vida. No se ve al ser singular, no se sabe de él, no hay que detenerse a pensar porque pus "toma tiempo" y time is money. ¿Idealista, no servirse de los demás o utilizarlos para algún bísne? Idealista y pasar de largo no viendo más que el esquema mental propio de negocios. Por éso tal vez Donald J. Trump es un idealista rodeado de más de un cabrón. En cualquier modo, se puede pasar sin ver y, como se trata de enajenación, creyendo además que "es lo que hay" y que inteligente es saberlo "jugar", para ventaja ("el margen de maniobra") o para negocio ("pactar el bisne", al grado de creerse tonterías como la del ganar-ganar). Y negocio, no cualquiera si, además, se trata no de competir, sino de rivalizar -"destrucción creativa" con "espíritus animales"- y de monopolizar. Si acaso, "relaciones públicas" para cazar oportunidades. Pero para los amigos, beneficios y gracia; y para los demás, socialización de las pérdidas, avaricia y mezquindad. Por puro idealismo y un esquemita. O por pura ideología mientras se cree que ésta ya pasó de moda.
Como ideología es el mundo al revés, idealismo es el de ir por la vida sin ser humano, y creyendo saber, pero sin detenerse a pensar: que nada como "aplicar el esquema", así sea después de todo para no tener que pensar y alienar la conciencia al poder del grupo o del negocio (o ponerse la "camiseta de la empresa"). Cuando se dice que es prehistoria, es porque el más "poseído" o "interpelado" por el poder y la riqueza es el menos dueño de sí: se justificará como "realista" y contrario al "soñador", cuando no puede VER gran cosa de los demás salvo si su esquema "funciona o no", para el despojo o la utilización, o ambas cosas. Si éso es todo, bien por la reproducción de la "especie", y nada de nada entre la nada y la nada. Ni un pensamiento que merezca distinguirse de la nada, salvo la creencia de que es el individuo el que no va a ninguna parte. O qué se cree. O que se quede debajo del autobús si en cambio se puede seguir "vivo". O ya no me puedo parar porque ni siquiera sé que "más vale tarde que nunca" o que "nunca es tarde si la dicha es buena". Y si se trata de ser retorcido, que el que se creó singular y creyó pensar y saber, que no lo olvide: ¿qué ganó? Nomás un puño de tierra. ¿Perdió el tiempo? No en buscar poder ni riqueza, ni en empeñarse en ser nada -pura ilusión- ni en reducir a los demás a la nada para MATAR como manera de sentirse VIVO con la conciencia propia. Es lo malo del idealista al toparse con un trozo de VIDA, entendida, si es la finita, como la singular, única e irrepetible. La que no se puede reproducir en la nada ("ah, se da el lujo de creer que..."), porque "poder" o "riqueza" son generalidades y no singularidades, y para la reproducción. Cada quien sabrá cómo se las gasta, nomás que es el punto de bifurcación: a cada quien el saber y pensar qué es humano y qué no (si hay lugar de pensar), ya que del puño de tierra - la nada repartida en partes parejas- no va el tema, ni del otro mundo, ni de ver cómo habiendo optado por la nada se quiere reducirlo todo a destruir lo que no lo sea y "viva la muerte", salvo de mis ilusiones. El poder y la riqueza sacrifican y logran menos de lo que se cree: son fetiches y creaciones del Hombre, contradictorias: son muchas veces ilusiones para que el ego, sin pasar de "reproducir la especie", crea "trascender" y se de el lujo de creer saber o pensar que lo demás es propio de "animales" en "la necesidad", gente "conflictiva" o...idealistas. Vaya. (da click en el botón de reproducción)