Fue criado en Cuba y aprendió que vanguardia es monopolio para hacerse de beneficios. Es algo así como el extractivismo mental: perfora y perfora el mismo "discurso-yacimiento" sin mayor cuidado, sin reponer nada, con tal de sacar provecho expedito. Cuando critica al "desinformado" o al "mentiroso", se apresura a ocupar el lugar de privilegio, algo que en economía se llama "renta de situación".
Al mismo tiempo, parece sacado del chiste según el cual hay quien cree que, si la puerta de la iglesia es tan grande, es para que pueda pasar El Altísimo.
Héroe que no duda en usar la espada de la descalificación, y cura que sermonea en vez de argumentar, este Gran Hijo, ya con el beneficio, tiene montado un puesto -en asuntos internacionales- desde el que firma con su Verbo certificados que acreditan que tal o cual pasó el examen revolucionario, o que no. Es sencillo: si no hiciste la Revolución, estás reprobado. En nombre de algo grande hay que hablar.
Cualquiera puede verlo en Youtube en los programas de Izquierda Visión. No piensa. Se concentra para oír la voz que le habla desde el otro mundo y desde el Reino de los Cielos. No sigue una idea: se reconcentra para "ser hablado" en vez de hablar, y apenas puede, pasa a detestar a cualquiera que se atreva a pensar que estamos en tiempos de crear. No: son tiempos de creer.
Este de vanguardia tiene el mismo mal estadounidense, el de creerse el primero en todo.
-el primero que hizo una revolución armada después de la cubana
-el primero que luego de ganar el gobierno por las armas lo dejó por las urnas
-el primero que luego de dejarlo por las urnas lo recuperó por las urnas
-¿cómo ser el primero que al recuperarlo por las urnas no lo suelte por las urnas?
En esta lógica impecable e implacable,
-...soy el primero en haber dicho lo primero
O sea: lo primero es lo primero.
Para el caso, lo que le digan le importa muy poco: ni siquiera reconstituye el texto del contrincante.
O, como dijo alguien: lo que importa no es "qué tu sabes", sino "quien tu sabes". ¿El contrincante? No sabemos "quién" es. !Que se identifique!
!Una de las cosas mejor logradas por Estados Unidos es el extractivismo revolucionario! Estados Unidos es el primero en haberlo hecho.
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sábado, 2 de noviembre de 2013
viernes, 1 de noviembre de 2013
RUSIA: CAPITALISMO, PROXIMA PARADA
El actual presidente ruso, Vladimir Putin, delineó hace algún tiempo el perfil de lo que quiere para la economía rusa: un "capitalismo normal" o "capitalismo sano". Aunque tal cosa parece una rareza, significa algo distinto de lo que para Estados Unidos es "normal", vivir de rentas y consumir.
Putin confía en ensanchar el mercado interno ruso, algo que China también está pensando para sí. Se explica así que Moscú esté promoviendo la Unión Aduanera que incluye a Belarus, Kazajstán, la propia Federación Rusa y Armenia. No parece que este proyecto vaya a incluir a Ucrania.
El ensanchamiento del mercado interno supone dejar de lado paulatinamente la dependencia excesiva de las materias primas (no procesadas y de artículos prefabricados), problema que se volvió más grave con la desindustrialización de lo que fuera la Unión Soviética. Putin espera que Rusia tenga servicios públicos desarrollados (no se abandonarán prestaciones básicas), una agricultura eficaz y, sobre todo, capacidad de innovación tecnológica. Algunos de los candidatos para tomar el relevo del petróleo y el gas son la farmaceútica, la alta tecnología química, los materiales compuestos y no metálicos, la aviación, la informática, las comunicaciones y la nanotecnología.
Se acabó el tiempo de los privilegios sin medida para los oligarcas. Se piensa gravar a los propietarios de casas lujosas, de automóviles de gran valor, el consumo de artículos de lujo (consumo prestigioso) y el alcohol y el tabaco. Igualmente, se trata de frenar la evasión fiscal vía paraísos fiscales. Si hay quien quiere hacer negocios, debe comprometerse con ellos, y no limitarse a tomar del Estado mediante la corrupción.
Putin está pensando en hacer de la clase media y de la pequeña y mediana empresa una de las claves del capitalismo por venir.
Actualmente, el PIB (Producto Interno Bruto) por habitante y el nivel de consumo en Rusia ya son equiparables a los de algunas naciones europeas (Rusia no está lejos de volverse la primera economía europea y la quinta del mundo). Sin embargo, el rendimiento ruso es dos veces inferior al de las economías desarrolladas. A principios de este mes, Putin llamó a duplicar en Rusia la productividad laboral. No es cuestíón de trabajar más: es asunto de hacerlo mejor (y además, con mejor remuneración).
Esta reorientación parte de la idea que la crisis económica mundial va para largo, por ser estructural. Recientemente, Putin volvió a pedir reformas estructurales en la economía internacional, pero no fue oído. La diferencia está en respaldar con productividad el ingreso y el consumo; es muy distinto de Estados Unidos, que vive de rentas que obtiene en buena medida del resto del mundo, mientras la estructura interna cruje. El privilegio de vivir de rentas no es garantía de que, además, se tenga comprado -y por ende asegurado-el futuro. Rusia prefiere esforzarse.
Putin confía en ensanchar el mercado interno ruso, algo que China también está pensando para sí. Se explica así que Moscú esté promoviendo la Unión Aduanera que incluye a Belarus, Kazajstán, la propia Federación Rusa y Armenia. No parece que este proyecto vaya a incluir a Ucrania.
El ensanchamiento del mercado interno supone dejar de lado paulatinamente la dependencia excesiva de las materias primas (no procesadas y de artículos prefabricados), problema que se volvió más grave con la desindustrialización de lo que fuera la Unión Soviética. Putin espera que Rusia tenga servicios públicos desarrollados (no se abandonarán prestaciones básicas), una agricultura eficaz y, sobre todo, capacidad de innovación tecnológica. Algunos de los candidatos para tomar el relevo del petróleo y el gas son la farmaceútica, la alta tecnología química, los materiales compuestos y no metálicos, la aviación, la informática, las comunicaciones y la nanotecnología.
Se acabó el tiempo de los privilegios sin medida para los oligarcas. Se piensa gravar a los propietarios de casas lujosas, de automóviles de gran valor, el consumo de artículos de lujo (consumo prestigioso) y el alcohol y el tabaco. Igualmente, se trata de frenar la evasión fiscal vía paraísos fiscales. Si hay quien quiere hacer negocios, debe comprometerse con ellos, y no limitarse a tomar del Estado mediante la corrupción.
Putin está pensando en hacer de la clase media y de la pequeña y mediana empresa una de las claves del capitalismo por venir.
Actualmente, el PIB (Producto Interno Bruto) por habitante y el nivel de consumo en Rusia ya son equiparables a los de algunas naciones europeas (Rusia no está lejos de volverse la primera economía europea y la quinta del mundo). Sin embargo, el rendimiento ruso es dos veces inferior al de las economías desarrolladas. A principios de este mes, Putin llamó a duplicar en Rusia la productividad laboral. No es cuestíón de trabajar más: es asunto de hacerlo mejor (y además, con mejor remuneración).
Esta reorientación parte de la idea que la crisis económica mundial va para largo, por ser estructural. Recientemente, Putin volvió a pedir reformas estructurales en la economía internacional, pero no fue oído. La diferencia está en respaldar con productividad el ingreso y el consumo; es muy distinto de Estados Unidos, que vive de rentas que obtiene en buena medida del resto del mundo, mientras la estructura interna cruje. El privilegio de vivir de rentas no es garantía de que, además, se tenga comprado -y por ende asegurado-el futuro. Rusia prefiere esforzarse.
martes, 29 de octubre de 2013
ESTADOS UNIDOS PELEARA SU SOBREVIVENCIA
Para contrarrestar cualquier influencia exterior rusa y china, Estados Unidos alienta desde hace algún tiempo dos iniciativas, la de la Asociación Transpacífico (Transpacific Partnership, TPP), y el Gran Mercado Transatlántico, o GMT. El TPP en el Pacífico no incluye a China, pero si a un grupo de países latinoamericanos como México, Perú y Chile, al lado de Canadá, Australia, Nueva Zelanda y asiáticos como Brunei, Malasia, Singapur y Vietnam. China fue excluida bajo pretexto de que el yuan no es convertible. En cuanto a los europeos, Estados Unidos no ha fracasado en satelizarlos, como lo prueba lo ocurrido después de la crisis de 2008 y el destino de España, Italia y Grecia. El halcón estadounidense Zbigniew Brzezinski preveía ir absorbiendo a Ucrania y no está excluido que se logre: si Kíev opta por la Unión Europea, lo que es probable, se irá alejando de la Unión Aduanera que promueve Moscú, y el presidente ruso, Vladimir Putin, ha advertido desde ya que los ucranianos no pueden jugar en todos los tableros a la vez. Los analistas rusos consideran que Ucrania corre sus riesgos, los de verse inundada de mercancías europeas que terminarían de quebrar la economía ucraniana.
Estas alianzas son entre países que se asumen como "modelos ricos", o que aspiran a serlo como sea, según lo prueba México. Es el caso de países como Nueva Zelanda o Singapur, el tipo de lugares asépticos -casi de tarjeta postal- con los que sueñan los ambiciosos sociales y quienes sueñan con la Inmaculada Ganancia. Brunei es algo parecido. Chile pretendió durante muchos años ser el país rico de América Latina, el país modelo de lo que se ha dado en llamar "neoliberalismo". Sucede como si alguien hubiera ordenado: "ricos del mundo, uníos", el mismo tipo de orden que ha conseguido que coincidan bien Arabia Saudita e Israel en su política hacia Oriente Medio e incluso en países como Azerbaidján, en pleno Caúcaso ex soviético.
El periodista Alberto Rabilotta sugiere que estos acuerdos son los de un "imperio en decadencia queriendo vivir de rentas". En efecto, no son los paraísos de la producción, salvo Vietnam y parcialmente Perú. Debiera llamar la atención que estas alianzas en América Latina asocian -como ha estado cerca de suceder con Colombia, cuyo presidente Juan Manuel Santos sugirió un acuerdo con la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN- todas las formas de renta, incluida la que le dejan a países como México los negocios ilícitos que abarcan gran parte de la economía, hasta el 80 % según algunos cálculos como los de Babette Stern (a este grupo Pacífico podría agregarse Panamá, pero la ampliación del Canal cambia un poco las cosas).
En todo caso, si alguien piensa que Estados Unidos se retirará amablemente de la escena internacional, lo más probable es que esté equivocado. El rico se guía por la ganancia y es cuando la tiene que se vuelve amable. Si no, la sigue buscando, sin importar que otros -los amigos incluidos-pierdan.
Estas alianzas son entre países que se asumen como "modelos ricos", o que aspiran a serlo como sea, según lo prueba México. Es el caso de países como Nueva Zelanda o Singapur, el tipo de lugares asépticos -casi de tarjeta postal- con los que sueñan los ambiciosos sociales y quienes sueñan con la Inmaculada Ganancia. Brunei es algo parecido. Chile pretendió durante muchos años ser el país rico de América Latina, el país modelo de lo que se ha dado en llamar "neoliberalismo". Sucede como si alguien hubiera ordenado: "ricos del mundo, uníos", el mismo tipo de orden que ha conseguido que coincidan bien Arabia Saudita e Israel en su política hacia Oriente Medio e incluso en países como Azerbaidján, en pleno Caúcaso ex soviético.
El periodista Alberto Rabilotta sugiere que estos acuerdos son los de un "imperio en decadencia queriendo vivir de rentas". En efecto, no son los paraísos de la producción, salvo Vietnam y parcialmente Perú. Debiera llamar la atención que estas alianzas en América Latina asocian -como ha estado cerca de suceder con Colombia, cuyo presidente Juan Manuel Santos sugirió un acuerdo con la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la OTAN- todas las formas de renta, incluida la que le dejan a países como México los negocios ilícitos que abarcan gran parte de la economía, hasta el 80 % según algunos cálculos como los de Babette Stern (a este grupo Pacífico podría agregarse Panamá, pero la ampliación del Canal cambia un poco las cosas).
En todo caso, si alguien piensa que Estados Unidos se retirará amablemente de la escena internacional, lo más probable es que esté equivocado. El rico se guía por la ganancia y es cuando la tiene que se vuelve amable. Si no, la sigue buscando, sin importar que otros -los amigos incluidos-pierdan.
sábado, 26 de octubre de 2013
CHINA, RUSIA Y "ZBIG"
Zbigniew Brzezinski, el halcón estadounidense de origen polaco que es partidario de reventar a Rusia en tres, según lo hizo público desde finales de los años '90, no ha parado de apostarle desde entonces a China, antes que a Japón. El asunto es viejo, puesto que desde la presidencia de Richard Nixon, a principios de los '70, Washington se acercó a Beijing para alejar de Moscú a los chinos . George Bush padre era un buen conocedor y amigo de China, y Henry Kissinger también lo ha sido, a su modo. ¿Qué hace China? No queda claro, en geopolítica, si una política marítima o una terrestre.
"Zbig" Brzezinski -el mismo que ideó la trampa afgana contra los soviéticos- es el artífice de lo que algunos llaman la "Operación Barbarossa II" (es lo que parece, en cámara lenta al menos...), el Escudo Antimisiles en Europa Oriental al que Estados Unidos no ha renunciado. Entre Europa y China, Brzezinski quiera encajonar a Rusia y a la Organización para la Cooperación de Shangai. Tampoco es un secreto: el libro de Brzezinski, "El gran tablero mundial", nunca negó en los 90 que Eurasia debiera ser el premio a Estados Unidos al final de la Guerra Fría. Mark Brzezinski, hijo de "Zbig", ha colaborado en estos planes y ambos son considerados el poder detrás de la política internacional del mandatario Barack Obama.
¿Qué quiere "Zbig"? Un "condominio" sino-estadounidense en la región Asia-Pacífico, si es necesario relegando a segundo plano a Japón. Tampoco estaba ocultado en "El gran tablero mundial". Es la misma idea de ex funcionarios del Departamento de Estado y banqueros como Stephen Harner. Lo anterior no impide amedrentar de vez en cuando a los chinos, pero no demasiado.
La "idea" es que el Lejano Oriente y la Siberia rusos se llenen de inmigrantes chinos y que, por cierto, los chinos se lleven lo que puedan de la rica naturaleza rusa en este inmenso territorio. Lo que es visible -y lo confirmó hace poco la entrevista entre Obama y Xi Jinping- es que no hay tensión excesiva entre Beijing y Washington.
En América Latina, el condominio sino-estadounidense lo comparten las señoras Rousseff (Brasil) y de Kirchner (Argentina), a lo que podría sumarse la señora Bachelet, y lo hacen a diferencia de Perú, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Cuba, que han ido mejorando de modo significativo las relaciones con Rusia (salvo en la empresa transoceánica nicaraguense, en veremos con los chinos). Es el condominio soyero en el cono sur. Y ahí están los cercanos a Obama, pese a los recientes escándalos de espionaje "entre amigos".
"Zbig" Brzezinski -el mismo que ideó la trampa afgana contra los soviéticos- es el artífice de lo que algunos llaman la "Operación Barbarossa II" (es lo que parece, en cámara lenta al menos...), el Escudo Antimisiles en Europa Oriental al que Estados Unidos no ha renunciado. Entre Europa y China, Brzezinski quiera encajonar a Rusia y a la Organización para la Cooperación de Shangai. Tampoco es un secreto: el libro de Brzezinski, "El gran tablero mundial", nunca negó en los 90 que Eurasia debiera ser el premio a Estados Unidos al final de la Guerra Fría. Mark Brzezinski, hijo de "Zbig", ha colaborado en estos planes y ambos son considerados el poder detrás de la política internacional del mandatario Barack Obama.
¿Qué quiere "Zbig"? Un "condominio" sino-estadounidense en la región Asia-Pacífico, si es necesario relegando a segundo plano a Japón. Tampoco estaba ocultado en "El gran tablero mundial". Es la misma idea de ex funcionarios del Departamento de Estado y banqueros como Stephen Harner. Lo anterior no impide amedrentar de vez en cuando a los chinos, pero no demasiado.
La "idea" es que el Lejano Oriente y la Siberia rusos se llenen de inmigrantes chinos y que, por cierto, los chinos se lleven lo que puedan de la rica naturaleza rusa en este inmenso territorio. Lo que es visible -y lo confirmó hace poco la entrevista entre Obama y Xi Jinping- es que no hay tensión excesiva entre Beijing y Washington.
En América Latina, el condominio sino-estadounidense lo comparten las señoras Rousseff (Brasil) y de Kirchner (Argentina), a lo que podría sumarse la señora Bachelet, y lo hacen a diferencia de Perú, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Cuba, que han ido mejorando de modo significativo las relaciones con Rusia (salvo en la empresa transoceánica nicaraguense, en veremos con los chinos). Es el condominio soyero en el cono sur. Y ahí están los cercanos a Obama, pese a los recientes escándalos de espionaje "entre amigos".
lunes, 21 de octubre de 2013
RUSIA: LA PROVOCACION ISLAMICA
La idea de "reventar" a la Federación Rusa en tres ya la había expuesto desde finales de los años '90 el halcón estadounidense Zbigniew Brzezinski. La carta musulmana fue considerada parte de esta estrategia, y la otra carta es la de China.
Hay musulmanes dentro de la Federación Rusa, desde el Caúcaso hasta Tatarstán, en las orillas del río Volga, y algunos otros lugares. Acaba de tener lugar un pequeño atentado en Volgogrado, al parecer orquestado desde Daguestán (Caúcaso). Días antes, un asesinato perpetrado en el sur de Moscú por un inmigrante, de origen azerí al parecer, enardeció a una multitud de rusos (con todo, Moscú no está llena de inmigrantes, ya que más del 90 % de los habitantes de esta capital son rusos; la mayoría de inmigrantes es de Uzbekistán).
El Islam es la segunda religión de Rusia. Asimismo, Rusia es el segundo polo de inmigración en el mundo, después de Estados Unidos. Hay unos 11 millones de inmigrantes en Rusia, pero, según la agencia rusa Ria Novosti, solo 720 mil tienen residencia fija y unos tres millones son ilegales. Por lo pronto, según Serguei Smirnov, director adjunto del Servicio Federal de Seguridad ruso, entre los 300 a 400 mercenarios rusos que pelean en Siria contra el régimen, algunos son de Tatarstán, y no nada más de Chechenia. Por lo demás, hace rato que Arabia Saudita mete su petrodinero en el mundo musulmán ex soviético, entre otras cosas para construir mezquitas y vender coranes.
La tensión entre rusos e inmigrantes musulmanes existe, y ambos tienden por momentos a caer en lo que es una provocación. Los inmigrantes no siempre se integran bien: quieren algún beneficio económico, pero no aceptan ser parte de la cultura local, aunque no sean rechazados violentamente (no hay en Rusia racismo comparable al estadounidense). Hasta ahora, Estados Unidos ha jugado bastante bien la "carta" musulmana contra Europa y Rusia, desde Libia y Kosovo hasta Iraq y Afganistán, pasando por Somalia. Siria, con todo, es hoy un escollo para Occidente y una situación virtualmente empatada.
De igual forma, algunas personas en Rusia creen que no pasaría "nada" si las regiones siberianas se fueran, en alguna forma de asociación con China. Lo expresó incluso y muy sorprendentemente una locutora rusa de radio ("Eco de Moscú"), Evgenia Albats. El pretexto es que las regiones rusas más prósperas están hacia Europa (región de Moscú, San Petersburgo), y que las pobres podrían arreglárselas por cuenta propia. Como principio de "yugoslavización", no está mal, aunque no está para nada dicho que prospere.
Hay musulmanes dentro de la Federación Rusa, desde el Caúcaso hasta Tatarstán, en las orillas del río Volga, y algunos otros lugares. Acaba de tener lugar un pequeño atentado en Volgogrado, al parecer orquestado desde Daguestán (Caúcaso). Días antes, un asesinato perpetrado en el sur de Moscú por un inmigrante, de origen azerí al parecer, enardeció a una multitud de rusos (con todo, Moscú no está llena de inmigrantes, ya que más del 90 % de los habitantes de esta capital son rusos; la mayoría de inmigrantes es de Uzbekistán).
El Islam es la segunda religión de Rusia. Asimismo, Rusia es el segundo polo de inmigración en el mundo, después de Estados Unidos. Hay unos 11 millones de inmigrantes en Rusia, pero, según la agencia rusa Ria Novosti, solo 720 mil tienen residencia fija y unos tres millones son ilegales. Por lo pronto, según Serguei Smirnov, director adjunto del Servicio Federal de Seguridad ruso, entre los 300 a 400 mercenarios rusos que pelean en Siria contra el régimen, algunos son de Tatarstán, y no nada más de Chechenia. Por lo demás, hace rato que Arabia Saudita mete su petrodinero en el mundo musulmán ex soviético, entre otras cosas para construir mezquitas y vender coranes.
La tensión entre rusos e inmigrantes musulmanes existe, y ambos tienden por momentos a caer en lo que es una provocación. Los inmigrantes no siempre se integran bien: quieren algún beneficio económico, pero no aceptan ser parte de la cultura local, aunque no sean rechazados violentamente (no hay en Rusia racismo comparable al estadounidense). Hasta ahora, Estados Unidos ha jugado bastante bien la "carta" musulmana contra Europa y Rusia, desde Libia y Kosovo hasta Iraq y Afganistán, pasando por Somalia. Siria, con todo, es hoy un escollo para Occidente y una situación virtualmente empatada.
De igual forma, algunas personas en Rusia creen que no pasaría "nada" si las regiones siberianas se fueran, en alguna forma de asociación con China. Lo expresó incluso y muy sorprendentemente una locutora rusa de radio ("Eco de Moscú"), Evgenia Albats. El pretexto es que las regiones rusas más prósperas están hacia Europa (región de Moscú, San Petersburgo), y que las pobres podrían arreglárselas por cuenta propia. Como principio de "yugoslavización", no está mal, aunque no está para nada dicho que prospere.
viernes, 18 de octubre de 2013
SIRIA: LA CONEXION BOSNIA
El portal de la Voz de Rusia acaba de dar a conocer que en los Balcanes siguen entrenándose fanáticos musulmanes que luego van a combatir a Siria. Uno de los lugares de entrenamiento es Sandzak, al sur de Serbia, y otro es Kacanik, en una parte de Macedonia controlada por albaneses musulmanes. Algunas actividades similares se habrían localizado en Novi Sad y hasta en Belgrado, en Serbia. La estimación del número de "rebeldes" que van a Siria desde los Balcanes oscila entre varias decenas y cerca de 500 hombres, que llegan a ser asesorados por terroristas veteranos del Ejército de Liberación de Kosovo. La red cuenta con apoyos en Sarajevo y se extiende hasta el Caúcaso ruso: Turquía es la pieza clave que une a estas dos regiones, la balcánica y la caucásica. Los fanáticos llegados de los Balcanes combaten en Alepo, ciudad siria cercana a la frontera turca.
El fanatismo musulmán en Bosnia no es novedad. Entre 1992 y 1995, Osama Bin Laden -el mismo- recibió pasaporte bosnio y se entrevistó con el más alto dirigente musulmán de Bosnia, Alija Izetbegovic, alguien que durante la época yugoslava de Tito fue encarcelado en varias ocasiones por propaganda a la vez religiosa y anticomunista (por lo demás, los musulmanes de Bosnia fueron aliados de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial). Uno de los acusados por los atentados del 11/S en Nueva York es también un saudiárabe que recibió nacionalidad bosnia, y los vínculos llegan a Viena, considerada la capital europea del wahabismo. Lo dicho significa que el apoyo saudiárabe al fanatismo musulmán data de antes del 11/S. Actualmente, hay gente de dinero saudiárabe que patrocina esta filial que va de los Balcanes a Siria y al Cáucaso ruso. El mismo portal de la Voz de Rusia informa que, en un movimiento de pinza, muchos terroristas son entrenados directamente por estadounidenses en Jordania. Unos tres mil terroristas debían lanzar una ofensiva contra Damasco -capital siria- que falló.
Desde los Balcanes se organiza el tráfico de droga a Europa, via Zurich, entre otros lugares de tránsito. Kosovo juega un papel clave. Desde los restos de Libia se ha organizado otra filial de entrada de droga al continente europeo, y la tercera está en Afganistán. Tal vez haya interesados en abrir alguna nueva sucursal -en esta empresa destinada a podrir a europeos y rusos- en Oriente Medio.
El fanatismo musulmán en Bosnia no es novedad. Entre 1992 y 1995, Osama Bin Laden -el mismo- recibió pasaporte bosnio y se entrevistó con el más alto dirigente musulmán de Bosnia, Alija Izetbegovic, alguien que durante la época yugoslava de Tito fue encarcelado en varias ocasiones por propaganda a la vez religiosa y anticomunista (por lo demás, los musulmanes de Bosnia fueron aliados de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial). Uno de los acusados por los atentados del 11/S en Nueva York es también un saudiárabe que recibió nacionalidad bosnia, y los vínculos llegan a Viena, considerada la capital europea del wahabismo. Lo dicho significa que el apoyo saudiárabe al fanatismo musulmán data de antes del 11/S. Actualmente, hay gente de dinero saudiárabe que patrocina esta filial que va de los Balcanes a Siria y al Cáucaso ruso. El mismo portal de la Voz de Rusia informa que, en un movimiento de pinza, muchos terroristas son entrenados directamente por estadounidenses en Jordania. Unos tres mil terroristas debían lanzar una ofensiva contra Damasco -capital siria- que falló.
Desde los Balcanes se organiza el tráfico de droga a Europa, via Zurich, entre otros lugares de tránsito. Kosovo juega un papel clave. Desde los restos de Libia se ha organizado otra filial de entrada de droga al continente europeo, y la tercera está en Afganistán. Tal vez haya interesados en abrir alguna nueva sucursal -en esta empresa destinada a podrir a europeos y rusos- en Oriente Medio.
lunes, 14 de octubre de 2013
SON AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS...
No faltaron en el Tercer Mundo y en Estados Unidos analistas -o más bien dicho, comentaristas- que sugirieron que la guerra anunciada de Occidente contra Siria se detuvo por un arreglo entre grandes. Es nostalgia por una versión de la "crisis de los misiles" en 1962 donde, se supone, los grandes -Estados Unidos y la Unión Soviética- pactaron sin considerar a La Habana. Es también el modo de interpretar que le gustaba al maoísmo: "cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre" (la versión hippie sostenía que los elefantes hacían el amor, pero que igual la hierba sufría -y se movía). El león cree que todos son de su condición, así que, para quien todo en política es conspirar, Rusia y Estados Unidos conspiraron sobre Siria.
En una versión un poco más al estilo latino, pareciera que el presidente ruso, Vladimir Putin, hubiera tomado el teléfono para hablar con su homólogo estadounidense, Barack Obama, y lanzarle sin mucho preámbulo:
-"¿cómo ves?"
O que Putin hubiera encontrado a Obama en San Petersburgo (en el G-20) y le hubiera dicho:
-"¿te parece si comemos la próxima semana?"
O que el ruso le hubiera dicho al oído al estadounidense:
-"¿oye, sí te dije que vi a Michelle en el súper hoy?"
Estas frases hubieran bastado, según ésto, para detener pueblerinamente la Gran Tercera Guerra Mundial (si el jefe de una potencia amenaza con tirarle a su país una bomba nuclear, llévese a aquél a desayunar).
Ghaleb Kandil, periodista del New Orient News libanés, sugiere en un artículo reciente reproducido por el portal de Red Voltaire que no hubo nada de arreglo a espaldas de Siria. No lo hubo "en lo oscurito", ni fue un asunto que se anduviera "cocinando". Moscú quería la paz y se las ingenió para lograrla, al menos en el corto plazo. Rusia e Irán, sugiere Kandil, tenían detectados el día y la hora en que planeaba atacar Occidente, que no blofeaba. No se trató de salvarle la cara a Obama porque es política internacional, no teatro del Siglo de Oro español. Desde el supuesto "pacto", Estados Unidos, indica Kandil, sigue esquivando todo compromiso, como Occidente persiste en negar la información rusa que indica incluso que a los terroristas sirios se los adiestra en Afganistán en el manejo de armas químicas. Es lo que afirmó recientemente Seguei Lavrov, jefe de la diplomacia rusa.
Tan no hubo trato que Estados Unidos no renunció al apoyo para los terroristas en Siria, cada vez más extremistas. Como sucediera alguna vez en la antigua Yugoslavia (en particular entre facciones de los musulmanes de Bosnia), los terroristas en Siria le han puesto más "picante" al caso matándose entre sí, en una franja que según Kandil se extiende desde la frontera sirio-turca hasta la sirio-iraquí. El cuadro no se ha simplificado. No existe garantía absoluta de que Siria no vaya a terminar convertida en un Estado fallido más de los que a Estados Unidos y sus aliados les gusta.
En una versión un poco más al estilo latino, pareciera que el presidente ruso, Vladimir Putin, hubiera tomado el teléfono para hablar con su homólogo estadounidense, Barack Obama, y lanzarle sin mucho preámbulo:
-"¿cómo ves?"
O que Putin hubiera encontrado a Obama en San Petersburgo (en el G-20) y le hubiera dicho:
-"¿te parece si comemos la próxima semana?"
O que el ruso le hubiera dicho al oído al estadounidense:
-"¿oye, sí te dije que vi a Michelle en el súper hoy?"
Estas frases hubieran bastado, según ésto, para detener pueblerinamente la Gran Tercera Guerra Mundial (si el jefe de una potencia amenaza con tirarle a su país una bomba nuclear, llévese a aquél a desayunar).
Ghaleb Kandil, periodista del New Orient News libanés, sugiere en un artículo reciente reproducido por el portal de Red Voltaire que no hubo nada de arreglo a espaldas de Siria. No lo hubo "en lo oscurito", ni fue un asunto que se anduviera "cocinando". Moscú quería la paz y se las ingenió para lograrla, al menos en el corto plazo. Rusia e Irán, sugiere Kandil, tenían detectados el día y la hora en que planeaba atacar Occidente, que no blofeaba. No se trató de salvarle la cara a Obama porque es política internacional, no teatro del Siglo de Oro español. Desde el supuesto "pacto", Estados Unidos, indica Kandil, sigue esquivando todo compromiso, como Occidente persiste en negar la información rusa que indica incluso que a los terroristas sirios se los adiestra en Afganistán en el manejo de armas químicas. Es lo que afirmó recientemente Seguei Lavrov, jefe de la diplomacia rusa.
Tan no hubo trato que Estados Unidos no renunció al apoyo para los terroristas en Siria, cada vez más extremistas. Como sucediera alguna vez en la antigua Yugoslavia (en particular entre facciones de los musulmanes de Bosnia), los terroristas en Siria le han puesto más "picante" al caso matándose entre sí, en una franja que según Kandil se extiende desde la frontera sirio-turca hasta la sirio-iraquí. El cuadro no se ha simplificado. No existe garantía absoluta de que Siria no vaya a terminar convertida en un Estado fallido más de los que a Estados Unidos y sus aliados les gusta.
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