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lunes, 14 de octubre de 2013

SON AQUELLAS PEQUEÑAS COSAS...

No faltaron en el Tercer Mundo y en Estados Unidos analistas -o más bien dicho, comentaristas- que sugirieron que la guerra anunciada de Occidente contra Siria se detuvo por un arreglo entre grandes. Es nostalgia por una versión de la "crisis de los misiles" en 1962 donde, se supone, los grandes -Estados Unidos y la Unión Soviética- pactaron sin considerar a La Habana. Es también el modo de interpretar que le gustaba al maoísmo:  "cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre" (la versión hippie sostenía que los elefantes hacían el amor, pero que igual la hierba sufría -y se movía). El león cree que todos son de su condición, así que, para quien todo en política es conspirar, Rusia y Estados Unidos conspiraron sobre Siria.
    En una versión un poco más al estilo latino, pareciera que el presidente ruso, Vladimir Putin, hubiera tomado el teléfono para hablar con su homólogo estadounidense, Barack Obama, y lanzarle sin mucho preámbulo:
    -"¿cómo ves?"
O que Putin hubiera encontrado a Obama en San Petersburgo (en el G-20) y le hubiera dicho:
    -"¿te parece si comemos la próxima semana?"
    O que el ruso le hubiera dicho al oído al estadounidense:
    -"¿oye, sí te dije que vi a Michelle en el súper hoy?"
    Estas frases hubieran bastado, según ésto, para detener pueblerinamente la Gran Tercera Guerra Mundial (si el jefe de una potencia amenaza con tirarle a su país una bomba nuclear, llévese a aquél a desayunar).
Ghaleb Kandil, periodista del New Orient News libanés, sugiere en un artículo reciente reproducido por el portal de Red Voltaire que no hubo nada de arreglo a espaldas de Siria. No lo hubo "en lo oscurito", ni fue un asunto que se anduviera "cocinando". Moscú quería la paz y se las ingenió para lograrla, al menos en el corto plazo. Rusia e Irán, sugiere Kandil, tenían detectados el día y la hora en que planeaba atacar Occidente, que no blofeaba. No se trató de salvarle la cara a Obama porque es política internacional, no teatro del Siglo de Oro español. Desde el supuesto "pacto", Estados Unidos, indica Kandil, sigue esquivando todo compromiso, como Occidente persiste en negar la información rusa que indica incluso que a los terroristas sirios se los adiestra en Afganistán en el manejo de armas químicas. Es lo que afirmó recientemente Seguei Lavrov, jefe de la diplomacia rusa.
     Tan no hubo trato que Estados Unidos no renunció al apoyo para los terroristas en Siria, cada vez más extremistas. Como sucediera alguna vez en la antigua Yugoslavia (en particular entre facciones de los musulmanes de Bosnia), los terroristas en Siria le han puesto más "picante" al caso matándose entre sí, en una franja que según Kandil se extiende desde la frontera sirio-turca hasta la sirio-iraquí. El cuadro no se ha simplificado. No existe garantía absoluta de que Siria no vaya a terminar convertida en un Estado fallido más de los que a Estados Unidos y sus aliados les gusta.