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lunes, 21 de octubre de 2013

RUSIA: LA PROVOCACION ISLAMICA

La idea de "reventar" a la Federación Rusa en tres ya la había expuesto desde finales de los años '90 el halcón estadounidense Zbigniew Brzezinski. La carta musulmana fue considerada parte de esta estrategia, y la otra carta es la de China.
     Hay musulmanes dentro de la Federación Rusa, desde el Caúcaso hasta Tatarstán, en las orillas del río Volga, y algunos otros lugares. Acaba de tener lugar un pequeño atentado en Volgogrado, al parecer orquestado desde Daguestán (Caúcaso). Días antes, un asesinato perpetrado en el sur de Moscú por un inmigrante, de origen azerí al parecer, enardeció a una multitud de rusos (con todo, Moscú no está llena de inmigrantes, ya que más del 90 % de los habitantes de esta capital son rusos; la mayoría de inmigrantes es de Uzbekistán).     
      El Islam es la segunda religión de Rusia. Asimismo, Rusia es el segundo polo de inmigración en el mundo, después de Estados Unidos. Hay unos 11 millones de inmigrantes en Rusia, pero, según la agencia rusa Ria Novosti, solo 720 mil tienen residencia fija y unos tres millones son ilegales. Por lo pronto, según Serguei Smirnov, director adjunto del Servicio Federal de Seguridad ruso, entre los 300 a 400 mercenarios rusos que pelean en Siria contra el régimen, algunos son de Tatarstán, y no nada más de Chechenia. Por lo demás, hace rato que Arabia Saudita mete su petrodinero en el mundo musulmán ex soviético, entre otras cosas para construir mezquitas y vender coranes.
     La tensión entre rusos e inmigrantes musulmanes existe, y ambos tienden por momentos a caer en lo que es una provocación. Los inmigrantes no siempre se integran bien: quieren algún beneficio económico, pero no aceptan ser parte de la cultura local, aunque no sean rechazados violentamente (no hay en Rusia racismo comparable al estadounidense). Hasta ahora, Estados Unidos ha jugado bastante bien la "carta" musulmana contra Europa y Rusia, desde Libia y Kosovo hasta Iraq y Afganistán, pasando por Somalia. Siria, con todo, es hoy un escollo para Occidente y una situación virtualmente empatada.
     De igual forma, algunas personas en Rusia creen que no pasaría "nada" si las regiones siberianas se fueran, en alguna forma de asociación con China. Lo expresó incluso y muy sorprendentemente una locutora rusa de radio ("Eco de Moscú"), Evgenia Albats. El pretexto es que las regiones rusas más prósperas están hacia Europa (región de Moscú, San Petersburgo), y que las pobres podrían arreglárselas por cuenta propia. Como principio de "yugoslavización", no está mal, aunque no está para nada dicho que prospere.