Quienes comparan al presidente ruso, Vladimir Putin,con Hitler o con cualquier cosa parecida (un dictador, un tipo autoritario...) preparan, como lo hace feliz la ultraizquierda, el terreno para que mañana Occidente tenga con qué justificar el cerco contra Rusia. Ya está claro a quién sirve esta ultraizquierda.
Poco se dice en cambio de algunos batallones formados en Kíev para combatir a los supuestos "fascistas" del Este ucraniano:
-el batallón Azov, que pelea desde mayo en Mariupol, usa como insignia una idéntica a la de las SS hitlerianas. Usa igualmente la insignia medieval alemana de "hierro contra el lobo" (Wolfsangel), que era una de las favoritas de las Waffen SS nazis (en la segunda división SS Das Reich) y del partido nazi (NSDAP, Partido Nacional Socialista Obrero Alemán).
El batallón Azov usa también la insignia "Sol negro" (Schwarze Sonne),símbolo oculto del Tercer Reich y adorado por el Reichsfuhrer SS Himmler.
El mismo batallón utiliza la insignia "Cuerpo negro" (Das Schwarze Korps), nombre del periódico oficial de las Waffen SS.
El batallón Donbás, pro-Kíev y formado en Dniepropetrovsk, tiene como insignia un aguila nazi al revés y con alas medio plegadas, el símbolo de la Wehrmacht nazi desde 1935.
Ni siquiera están mencionados aquí dos partidos de orígenes colaboracionistas con los nazis, Svoboda y Pravy Sektor (los banderistas), aunque de cualquier modo es bastante.
Las autodefensas ucranianas del Donbás no llevan ningún símbolo nazi (ni comunista, por cierto), sino únicamente un símbolo de reminiscencias imperiales de los zares. Por lo demás, hasta donde se sabe, en el Donbás se libran combates defensivos frente a una embestida con fuertes tintes fascistoides. Hay que ser ignorante o soberbio (o las dos cosas) para creerse otra vez en forma adulterada el cuento de los totalitarismos enfrentados.
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viernes, 15 de agosto de 2014
jueves, 14 de agosto de 2014
UCRANIA: CUANDO LA ULTRAIZQUIERDA DELATA...
En los últimos tiempos, la delación en las filas de la izquierda parece volver a estar de moda-. Después de todo, vender a un soviético para obtener una recompensa del poder occidental fue siempre una forma sutil de delación, y además, de negocio, puesto que entregar al primero salía barato y la recompensa se esperaba jugosa.
Hoy que la izquierda está muy ocupada en Palestina porque es la causa que permite firmar y sacar por ende para la renta, los hay que aprovechan en periódicos y portales de izquierda para delatar a los líderes de las autodefensas del Este de Ucrania, quienes por lo demás han renunciado a sus cargos.
Uno de los blancos, Igor Strelkov, ex militar ruso y veterano de varias guerras (Chechenia, Serbia, Moldova...) sería un agente ruso, aunque parece estar actuando en buena medida por cuenta propia, ya que detrás de él no han enfilado las tropas de Moscú. Strelkov es por lo demás un admirador de los rusos blancos.
Alexander Borodai, otro ruso líder del Este ucraniano e igualmente en retirada, es considerado cercano al ultranacionalista ruso Alexander Projánov, derechista y por momentos antisemita. En algún momento, el muy extraviado partido comunista de la Federación Rusa tuvo cercanía con Projánov.
Quien más estuvo llamando a que Rusia metiera las manos en ese invento llamado Novorossia fue el eurasianista Alexander Duguin. En Rusia no se le hace mucho caso y acaba de ser expulsado de la Universidad Estatal de Moscú por proselitismo político.
Admiradores de los rusos bancos, medio monarquistas (Novorossia fue creada en el siglo XVIII), con nostalgias de la Unión Soviética por creerla un imperio (es lo que a Projánov más le atrae), ninguno de estos líderes (militares o de opinión) consiguieron precipitar a Rusia en la trampa ucraniana. Designarlos como "prorrusos"es como "mostrar sus cabezas".
Lo peorcito es del ultraizquierdista que los ha acusado de fascistas: puede que tengan nostalgias del zarismo, pero el zarismo no fue fascismo. He aquí la frasesita: "(...)un elemento importante en este giro fascista es la creciente atracción que ejerce sobre esos sectores la figura de Vladimir Putin. Con su autoritarismo su nacionalismo, su racismo (?), su homofobia... Putin tiene cada vez más fans entre los nazis occidentales, y cultiva activamente sus relaciones con ellos". ¿Ah sí?. Uno de extrema izquierda, en un portal de izquierda, insinúa lo mismo que la Hillary o que otros en Occidente: el presidente ruso es fascistoide. Que quienes lo sostengan vayan a combatir entonces contra las autodefensas en el Este de Ucrania, ya que de otro modo parece que estos aprendices de Ken Loach y del anarquismo español -el franquismo venció por el NKVD- no saben de otra cosa que de ocurrencias que apenas logran disimular al alacrán ponzoñoso que todo ultraizquierdista lleva adentro. Si Novorossia cae, será por el NKVD..
Hoy que la izquierda está muy ocupada en Palestina porque es la causa que permite firmar y sacar por ende para la renta, los hay que aprovechan en periódicos y portales de izquierda para delatar a los líderes de las autodefensas del Este de Ucrania, quienes por lo demás han renunciado a sus cargos.
Uno de los blancos, Igor Strelkov, ex militar ruso y veterano de varias guerras (Chechenia, Serbia, Moldova...) sería un agente ruso, aunque parece estar actuando en buena medida por cuenta propia, ya que detrás de él no han enfilado las tropas de Moscú. Strelkov es por lo demás un admirador de los rusos blancos.
Alexander Borodai, otro ruso líder del Este ucraniano e igualmente en retirada, es considerado cercano al ultranacionalista ruso Alexander Projánov, derechista y por momentos antisemita. En algún momento, el muy extraviado partido comunista de la Federación Rusa tuvo cercanía con Projánov.
Quien más estuvo llamando a que Rusia metiera las manos en ese invento llamado Novorossia fue el eurasianista Alexander Duguin. En Rusia no se le hace mucho caso y acaba de ser expulsado de la Universidad Estatal de Moscú por proselitismo político.
Admiradores de los rusos bancos, medio monarquistas (Novorossia fue creada en el siglo XVIII), con nostalgias de la Unión Soviética por creerla un imperio (es lo que a Projánov más le atrae), ninguno de estos líderes (militares o de opinión) consiguieron precipitar a Rusia en la trampa ucraniana. Designarlos como "prorrusos"es como "mostrar sus cabezas".
Lo peorcito es del ultraizquierdista que los ha acusado de fascistas: puede que tengan nostalgias del zarismo, pero el zarismo no fue fascismo. He aquí la frasesita: "(...)un elemento importante en este giro fascista es la creciente atracción que ejerce sobre esos sectores la figura de Vladimir Putin. Con su autoritarismo su nacionalismo, su racismo (?), su homofobia... Putin tiene cada vez más fans entre los nazis occidentales, y cultiva activamente sus relaciones con ellos". ¿Ah sí?. Uno de extrema izquierda, en un portal de izquierda, insinúa lo mismo que la Hillary o que otros en Occidente: el presidente ruso es fascistoide. Que quienes lo sostengan vayan a combatir entonces contra las autodefensas en el Este de Ucrania, ya que de otro modo parece que estos aprendices de Ken Loach y del anarquismo español -el franquismo venció por el NKVD- no saben de otra cosa que de ocurrencias que apenas logran disimular al alacrán ponzoñoso que todo ultraizquierdista lleva adentro. Si Novorossia cae, será por el NKVD..
sábado, 9 de agosto de 2014
UCRANIA: ¿HACIA EL TRIANGULO Y SIN BERMUDAS?
La prensa occidental ha decidido no informar nada de lo que sucede en Ucrania.
El Este ucraniano cayó en una situación humanitaria delicada. Los combates han dejado más de mil civiles muertos y más de tres mil heridos. Entre los combatientes, el número de muertos se eleva a más de mil 500. Lo dicho no es lo grave: sucede que en la ciudad de Donetsk, con poco más de 900 mil habitantes, unos 70 mil tuvieron que huir. En Lugansk, con poco más de 400 mil habitantes, unas 150 mil personas huyeron. En total, más de 200 mil personas han tenido que abandonar sus hogares, y esas son en su mayoría mujeres, niños y ancianos, cuya salida ha sido facilitada por las autodefensas locales, considerando el gusto de los ucranianos occidentales por atacar a los civiles. Al mismo tiempo, centenares de militares ucranianos han desertado y Occidente ha tenido que contar con grupos de extrema derecha y con mercenarios.
A quienes esperan la bonanza en el occidente ucraniano, a la vuelta de la esquina los mira lo siguiente:
-recortes al gasto que afectarán el empleo público y los salarios de los funcionarios (los que conserven su trabajo, si no son enviados a descansar).
-el recorte del sistema de pensiones (en un 50 % para 2016), lo que afectará a los jubilados.
-la eliminación de los subsidios al gas y un fuerte aumento de su precio, entonces, lo que probablemente limite su consumo.
-presiones inflacionarias
-aumentos de impuestos sobre las ventas para los hogares mientras se rebajan los impuestos a las empresas.
-la contracción del consumo de los hogares
Así, lo que espera el Fondo Monetario Internacional es que Ucrania se ataque a sí misma, mientras un puñado de oligarcas se reparte los restos (incluyendo las industrias del Este ucraniano, en el Donbás).
Según cálculos estadounidenses, Ucrania se encontrará dentro de poco (dos años, tal vez) en la misma situación que Grecia. Quebrar dos, tres, muchos países es la consigna.
Rusia no piensa intervenir para que le pasen los costos de las medidas occidentales, y hasta funcionarios de la Organización de Naciones Unidas, como la jefe del Alto Comisionado de los Derechos del Hombre, Navi Pillay, han probado que Moscú ni siquiera trasiega armas a las autodefensas del Este. Ucrania va que vuela a convertirse en un Estado fallido más, y seguramente no convenga echarle más leña al fuego a esta octava guerra desde que el mundo está libre de La Amenaza.
Cuando Occidente haya dejado en cueros a la economía ucraniana, seguramente le pedirá que encima le haga la danza del vientre (molestando a Rusia, por ejemplo).
El Este ucraniano cayó en una situación humanitaria delicada. Los combates han dejado más de mil civiles muertos y más de tres mil heridos. Entre los combatientes, el número de muertos se eleva a más de mil 500. Lo dicho no es lo grave: sucede que en la ciudad de Donetsk, con poco más de 900 mil habitantes, unos 70 mil tuvieron que huir. En Lugansk, con poco más de 400 mil habitantes, unas 150 mil personas huyeron. En total, más de 200 mil personas han tenido que abandonar sus hogares, y esas son en su mayoría mujeres, niños y ancianos, cuya salida ha sido facilitada por las autodefensas locales, considerando el gusto de los ucranianos occidentales por atacar a los civiles. Al mismo tiempo, centenares de militares ucranianos han desertado y Occidente ha tenido que contar con grupos de extrema derecha y con mercenarios.
A quienes esperan la bonanza en el occidente ucraniano, a la vuelta de la esquina los mira lo siguiente:
-recortes al gasto que afectarán el empleo público y los salarios de los funcionarios (los que conserven su trabajo, si no son enviados a descansar).
-el recorte del sistema de pensiones (en un 50 % para 2016), lo que afectará a los jubilados.
-la eliminación de los subsidios al gas y un fuerte aumento de su precio, entonces, lo que probablemente limite su consumo.
-presiones inflacionarias
-aumentos de impuestos sobre las ventas para los hogares mientras se rebajan los impuestos a las empresas.
-la contracción del consumo de los hogares
Así, lo que espera el Fondo Monetario Internacional es que Ucrania se ataque a sí misma, mientras un puñado de oligarcas se reparte los restos (incluyendo las industrias del Este ucraniano, en el Donbás).
Según cálculos estadounidenses, Ucrania se encontrará dentro de poco (dos años, tal vez) en la misma situación que Grecia. Quebrar dos, tres, muchos países es la consigna.
Rusia no piensa intervenir para que le pasen los costos de las medidas occidentales, y hasta funcionarios de la Organización de Naciones Unidas, como la jefe del Alto Comisionado de los Derechos del Hombre, Navi Pillay, han probado que Moscú ni siquiera trasiega armas a las autodefensas del Este. Ucrania va que vuela a convertirse en un Estado fallido más, y seguramente no convenga echarle más leña al fuego a esta octava guerra desde que el mundo está libre de La Amenaza.
Cuando Occidente haya dejado en cueros a la economía ucraniana, seguramente le pedirá que encima le haga la danza del vientre (molestando a Rusia, por ejemplo).
miércoles, 6 de agosto de 2014
UCRANIA: ¿DOS MUJERES? NO, UN CAMINO
Lo que empieza como una homologación entre dos totalitarismos suele terminar en cosa de horrorizarse con uno y ver al otro con un dejo de ternura. Después de todo, uno de ellos estuvo contra nosotros, mientras que el otro nos ofreció más de una vez sus servicios.
Así que los neonazis Svoboda y sobre todo Pravy Sektor no tienen problema para pasearse a sus anchas por Ucrania y en participar en los combates en el Este ucraniano. Tienen la misma suerte que los grupos neonazis en los países del Báltico y en Croacia y Bosnia-Herzegovina, o incluso en Kosovo (se puede ser neonazi y fanático islámico, por cierto).
En cambio, desde finales de julio pasado, Oleksandr Turchinov, en ese entonces presidente interino de Ucrania, declaró la disolución y eliminación de la bancada comunista (Partido Comunista) en el Parlamento(Rada) de Ucrania. Desde entonces, las autoridades de Kíev, capital ucraniana, han estado buscando algún pretexto que sirva para ilegalizar a los comunistas locales. A estos no les está permitido hablar. En cambio, el periodista ucraniano Bogdan Butkevic puede declarar públicamente en una cadena de televisión: "El Donbás no es nada más una región desfavorecida. Hay una cantidad feroz de gente inútil. En la región de Donetsk hay cerca de 4 millones de habitantes. Y no menos de 1,5 millones de personas de más (...) Hay que arreglarlo rápidamente. Hay gente a la que simplemente hay que matar".
Una de las cosas más absurdas de la persecusión anticomunista es que está dirigida contra un partido desorientado, sin mayor propuesta que la defensa de un sovietismo caduco (el Estado de Bienestar y las garantías sociales). El de los comunistas ucranianos es un partido conservador, de bastantes burócratas en busca de burocracia. No importa: no debe haber ninguna voz de protesta ante las medidas sociales que se avecinan en Ucrania y que traerán penurias a los desfavorecidos de siempre.
La tesis del estadounidense Michael Parenti está probada: se tolera el fascismo cuando sirve a grandes intereses económicos, mientras que al comunismo no se le perdona haberse opuesto a los mismos. Así que los gemelos nunca fueron tales. La palabra "totalitarismo" disimula mal la diferencia, mientras que la realidad actual del Este europeo la ha hecho patente, aunque los fachitos responden a otros intereses de mayor envergadura, para los que fueron contratados al final de la Segunda Guerra Mundial. Son los intereses del gran negocio estadounidense.
Así que los neonazis Svoboda y sobre todo Pravy Sektor no tienen problema para pasearse a sus anchas por Ucrania y en participar en los combates en el Este ucraniano. Tienen la misma suerte que los grupos neonazis en los países del Báltico y en Croacia y Bosnia-Herzegovina, o incluso en Kosovo (se puede ser neonazi y fanático islámico, por cierto).
En cambio, desde finales de julio pasado, Oleksandr Turchinov, en ese entonces presidente interino de Ucrania, declaró la disolución y eliminación de la bancada comunista (Partido Comunista) en el Parlamento(Rada) de Ucrania. Desde entonces, las autoridades de Kíev, capital ucraniana, han estado buscando algún pretexto que sirva para ilegalizar a los comunistas locales. A estos no les está permitido hablar. En cambio, el periodista ucraniano Bogdan Butkevic puede declarar públicamente en una cadena de televisión: "El Donbás no es nada más una región desfavorecida. Hay una cantidad feroz de gente inútil. En la región de Donetsk hay cerca de 4 millones de habitantes. Y no menos de 1,5 millones de personas de más (...) Hay que arreglarlo rápidamente. Hay gente a la que simplemente hay que matar".
Una de las cosas más absurdas de la persecusión anticomunista es que está dirigida contra un partido desorientado, sin mayor propuesta que la defensa de un sovietismo caduco (el Estado de Bienestar y las garantías sociales). El de los comunistas ucranianos es un partido conservador, de bastantes burócratas en busca de burocracia. No importa: no debe haber ninguna voz de protesta ante las medidas sociales que se avecinan en Ucrania y que traerán penurias a los desfavorecidos de siempre.
La tesis del estadounidense Michael Parenti está probada: se tolera el fascismo cuando sirve a grandes intereses económicos, mientras que al comunismo no se le perdona haberse opuesto a los mismos. Así que los gemelos nunca fueron tales. La palabra "totalitarismo" disimula mal la diferencia, mientras que la realidad actual del Este europeo la ha hecho patente, aunque los fachitos responden a otros intereses de mayor envergadura, para los que fueron contratados al final de la Segunda Guerra Mundial. Son los intereses del gran negocio estadounidense.
lunes, 4 de agosto de 2014
UCRANIA:LOS HIJOS DEL HOLODOMOR
Algunos en el actual gobierno de Kíev, capital ucraniana, manejan un vocabulario que extrañamente no es condenado por ninguna instancia internacional.
El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, declaró hace pocos meses que los habitantes del Este de Ucrania son "subhombres", lo que remite directamente a la palabra alemana untermensch, con la cual los nazis designaban a los eslavos, los gitanos y los judíos. Lejos de ser condenado, Yatseniuk ha recibido casi todo el aval de Occidente, aunque aquél es considerado un tanto "blandito".
¿Qué hacer con los "subhombres"? Según Mijaíl Koval, ministro ucraniano de Defensa, habría que meterlos en "campos de filtración", para reubicarlos luego en otras regiones de Ucrania. No, no se trata de la cámara de gas. Reubicados los "subhombres", los interesados pueden quedarse ni más ni menos que con sus tierras, como botín de guerra. Se llaman "tierras gratuitas" y las necesita cualquiera que desee un "espacio vital".
Por cierto, los de Yatseniuk usan fósforo blanco en su guerrita al Este, por lo que "crear dos, tres, muchos Vietnam" parece ser su consigna. Los fachitos son de ultraizquierda. Sufren dondequiera que hay una injusticia (donde la hay contra la gente de dinero).
Al partido comunista hay que prohibirlo por peligroso y sospechoso de defender "subhombres".
Y todo, bajo patrocinio del banquero húngaro Kalman Mizsei, quien será encargado de la seguridad nacional ucraniana durante dos años, en la EUAM Ukraine, que responderá al Consejo Europeo. Mizsei, además experto en privatizaciones, ha sido vinculado al especulador George Soros.
Como Igor Kolomoiski, patrón de Dniepropetrovsk, Soros es judío (aunque húngaro-estadounidense). Así se encuentran estos dos patrocinando a gente como Yatseniuk.
Y luego los hay que se extrañan de lo que ocurre en Gaza. !Puf! Como si el dinero no estuviera en guerra contra todo lo que se le resiste.
El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, declaró hace pocos meses que los habitantes del Este de Ucrania son "subhombres", lo que remite directamente a la palabra alemana untermensch, con la cual los nazis designaban a los eslavos, los gitanos y los judíos. Lejos de ser condenado, Yatseniuk ha recibido casi todo el aval de Occidente, aunque aquél es considerado un tanto "blandito".
¿Qué hacer con los "subhombres"? Según Mijaíl Koval, ministro ucraniano de Defensa, habría que meterlos en "campos de filtración", para reubicarlos luego en otras regiones de Ucrania. No, no se trata de la cámara de gas. Reubicados los "subhombres", los interesados pueden quedarse ni más ni menos que con sus tierras, como botín de guerra. Se llaman "tierras gratuitas" y las necesita cualquiera que desee un "espacio vital".
Por cierto, los de Yatseniuk usan fósforo blanco en su guerrita al Este, por lo que "crear dos, tres, muchos Vietnam" parece ser su consigna. Los fachitos son de ultraizquierda. Sufren dondequiera que hay una injusticia (donde la hay contra la gente de dinero).
Al partido comunista hay que prohibirlo por peligroso y sospechoso de defender "subhombres".
Y todo, bajo patrocinio del banquero húngaro Kalman Mizsei, quien será encargado de la seguridad nacional ucraniana durante dos años, en la EUAM Ukraine, que responderá al Consejo Europeo. Mizsei, además experto en privatizaciones, ha sido vinculado al especulador George Soros.
Como Igor Kolomoiski, patrón de Dniepropetrovsk, Soros es judío (aunque húngaro-estadounidense). Así se encuentran estos dos patrocinando a gente como Yatseniuk.
Y luego los hay que se extrañan de lo que ocurre en Gaza. !Puf! Como si el dinero no estuviera en guerra contra todo lo que se le resiste.
LIBIA PARA MIRONES
La opinión pública occidental suele mostrar interés por un tema cuando se "lo" muestran: más que interés, hay algo de morbo en este "quedarse viendo". Si no se "lo" muestran, esa opinión no ve nada. No ve, entonces: mira. El mirón se complace y desecha el objeto cuando ya encontró aquél satisfacción. ¿Mataron a Kadhafi? Eso muestra lo que demuestra: lo nuestro es lo mejor.
El objeto puede ser un país. Como en tantos otros lugares donde ha intervenido militarmente Occidente, en Libia no queda más que un Estado fallido. El gobierno derrocado aseguraba bien algunos servicios básicos. En medio del caos y de rivalidades armadas, la capital libia, por ejemplo, ya no puede asegurar regularmente el suministro de agua potable ni de electricidad. Mucho menos, claro está, queda seguridad. Esa capital está en disputa entre las milicias de Misrata y las de Al Zintán. Ninguna consigue la victoria, y de esto se trata cuando se quiere dividir para reinar. Estados Unidos no quiere nada de construcción nacional, nation building.
Al oriente libio, la milicia islamista Ansar al Sharia controla la ciudad de Benghazi y ha declarado hace pocos días un "emirato islámico". En suma, se separó. Es un grupo que Washington catalogaba como terrorista, pero importa un bledo. Lo que cuenta es que una desgracia lejana nos muestre lo bien que la estamos pasando.
La Primavera Arabe se convirtió en el fin de Libia. Con todo y sus males, 42 años de "dictadura" de Muammar Kadhafi nunca trajeron este tipo de calamidades, pero hablar del tema es tabú, desde mucho antes de que los occidentales liquidaran al país norafricano. No hay ya Estado: la "democracia" es la vuelta a los conflictos más primitivos. Incluso quienes creyeron en esta "transición"se están yendo de Libia: lo han hecho españoles y franceses, y hasta China, la muy oportunista (hubiera hecho bien en irse hace rato de Libia), solicitó a sus empresas y a su gente que salga de este inhóspito espacio norafricano.
A esto se le llama "balcanización" o "libanización", y otras pruebas indican que ha funcionado bien en Iraq, por ejemplo. Es lo que Estados Unidos ha proyectado para Siria.
Nadie le dará seguimiento al perdedor: el morbo se prepara para la siguiente escena, donde el vencedor otra vez nos "lo" enseñe. Cada noticia de las que da Occidente está hecha para sincronizar a todos en el mismo mensaje: !qué viva yo, y que chiflen los demás a su maye!
El objeto puede ser un país. Como en tantos otros lugares donde ha intervenido militarmente Occidente, en Libia no queda más que un Estado fallido. El gobierno derrocado aseguraba bien algunos servicios básicos. En medio del caos y de rivalidades armadas, la capital libia, por ejemplo, ya no puede asegurar regularmente el suministro de agua potable ni de electricidad. Mucho menos, claro está, queda seguridad. Esa capital está en disputa entre las milicias de Misrata y las de Al Zintán. Ninguna consigue la victoria, y de esto se trata cuando se quiere dividir para reinar. Estados Unidos no quiere nada de construcción nacional, nation building.
Al oriente libio, la milicia islamista Ansar al Sharia controla la ciudad de Benghazi y ha declarado hace pocos días un "emirato islámico". En suma, se separó. Es un grupo que Washington catalogaba como terrorista, pero importa un bledo. Lo que cuenta es que una desgracia lejana nos muestre lo bien que la estamos pasando.
La Primavera Arabe se convirtió en el fin de Libia. Con todo y sus males, 42 años de "dictadura" de Muammar Kadhafi nunca trajeron este tipo de calamidades, pero hablar del tema es tabú, desde mucho antes de que los occidentales liquidaran al país norafricano. No hay ya Estado: la "democracia" es la vuelta a los conflictos más primitivos. Incluso quienes creyeron en esta "transición"se están yendo de Libia: lo han hecho españoles y franceses, y hasta China, la muy oportunista (hubiera hecho bien en irse hace rato de Libia), solicitó a sus empresas y a su gente que salga de este inhóspito espacio norafricano.
A esto se le llama "balcanización" o "libanización", y otras pruebas indican que ha funcionado bien en Iraq, por ejemplo. Es lo que Estados Unidos ha proyectado para Siria.
Nadie le dará seguimiento al perdedor: el morbo se prepara para la siguiente escena, donde el vencedor otra vez nos "lo" enseñe. Cada noticia de las que da Occidente está hecha para sincronizar a todos en el mismo mensaje: !qué viva yo, y que chiflen los demás a su maye!
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