Ciertamente, la actual mandataria chilena, Michelle Bachelet, no hizo campaña cuando era candidata prometiendo "cambiar al sistema". Vaya, no prometió ninguna revolución. Tampoco se propuso acabar de un día para otro con la mentalidad fácilmente fascistoide que aún permea a una parte importante de la sociedad chilena. Puede incluso que cierto "feminismo" de Bachelet incomode. Pero lo que llama la atención es que, hasta ahora, en las reformas prometidas (por lo demás difíciles de lograr), Michelle Bachlet ha pasado de las palabras a los actos, algo muy difícil de conseguir en América Latina.
Bachelet avanzó como prometido en la reforma educativa.(fue aprobada a finales de enero). Los chilenos tendrán derecho a una educación que no esté orientada por el lucro, menos en establecimientos que reciben recursos públicos; a la derogación del sistema de financiación compartido (por el cual se perpetuaban las desigualdades sociales en vez de propiciarse la movilidad para todos), y el cese de la selección escolar (por factores socioeconómicos, por lo que los colegios no podrán exigir antecedentes económicos de los padres). Quien destine recursos públicos para lucrar con la educación tendrá que devolver lo malversado y pagar multa, de tal forma que se impide la corrupción del interés público por el privado de unos cuantos.
Bachelet avanzó igualmente en la derogación del Código del Trabajo heredado de la dictadura. con lo cual puede lograrse devolverle a los sindicatos poder de negociación.
Recientemente fue aprobada la eliminación del sistema electoral binominal, una herencia de la dictadura que favorecía sistemáticamente a partidos de derecha. y en el mejor de los casos a un bipartidismo como sea muy cargado hacia la derecha y el inmovilismo. Ahora habrá un sistema proporcional, calificado de moderado e inclusivo, con más diputados y menos distritos. Se establecen igualmente canales para una mayor equidad entre hombres y mujeres en las justas electorales.
Bachelet también está teniendo logros en algunos programas sociales, por ejemplo en materia de viviendas, y aún faltan planteamientos importantes de debatir, como el problema del aborto. Como sea, algunos de los pilares más injustos del andamiaje dictatorial han sido destruidos.
Aunque no tiene una aprobación mayoritaria, lo que más aprueban los chilenos que reconocen la labor de Bachelet es que sabe hacerse respetar y solucionar problemas. En América Latina, esto es grandioso, pero nadie le hará un monumento a la mandataria (y puede que ni sea de su interés, puesto que lo suyo es servir).
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jueves, 5 de febrero de 2015
miércoles, 4 de febrero de 2015
MEXICO: POR QUE NO APLAUDEN
En distintos países de América Latina se ha planteado, de un tiempo a esta parte, la mejora de la función pública para luchar contra la sempiterna corrupción. Hasta ahora, en Brasil, la mandataria Dilma Rousseff no ha logrado ir muy lejos y Argentina se debate en algunas tramas oscuras. Bolivia, Ecuador y en parte Perú han tenido mejores resultados, al igual que Costa Rica, con añeja tradición de función pública que se había visto corroída por gobiernos recientes. En México, el presidente Enrique Peña Nieto reanimó la Secretaría de la Función Pública, aceptó ser investigado y la Secretaría en cuestión debería seguir varias recomendaciones para evitar los llamados "conflictos de intereses" -lo más parecido a formas de soborno desde la iniciativa privada y a "punciones" sobre ésta por parte de funcionarios públicos.
No es ningún secreto que en países atrasados, con mercados internos estrechos, con permanentes desigualdades, pocos empiezan desde abajo y emprenden de verdad; es más "regia" la vía que consiste en incrustarse en el Estado para hacerse desde aquí de un "capital" o entrar a los negocios. Por otra parte, no existe la Inmaculada Iniciativa Privada, que tampoco empieza desde abajo, sino que garantiza privilegios -como lo hacen también las transnacionales- buscándose en el gobierno quien les sirva de Míster 10 per cent. Tal vez indagar en conflictos de intereses pueda limitar estas prácticas extendidas, pero por lo pronto no es lo más importante.
Sucede, como lo informó el día 2 de febrero el periódico mexicano Excélsior, que los cambios fiscales del actual gobierno habrían permitido mantener el dinamismo de la inversión pública y los programas sociales y compensar la pérdida de ingresos de origen petrolero, que por lo demás no tienen en México la importancia de antaño. Curiosamente, se logró bastante poniendo impuestos a bebidas saborizadas y consumo de alimentos no básicos con alta densidad calórica. Si de un mayor impuesto a la chatarra que consumen muchos -clase media incluida- se obtienen ingresos para mantener algunas obligaciones del Estado (por mínimas que sean), habría que hacer un gran esfuerzo para verle el lado negativo.
Por otra parte, al anunciar recortes en el gasto público, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, incluyó recortes en celulares y viáticos: ¿parece poco? Sucede que la costumbre, en las dependencias públicas mexicanas, es primero volver lo máximo deducible de impuestos (colegiaturas incluidas) y segundo coleccionar facturas -a cargo del erario- por comilonas ("de negocios"), viajes a lo que sea y a donde sea, y por concepto de larguísimas llamadas de teléfono (no muy de asuntos de trabajo), o por automóviles con chóferes que dejan a los niños en la escuela, o por secretarias que van a pagar los recibos de luz, agua y predial del funcionario (y a traerle los refrescos) y otros hábitos más que caen en el rubro de "servicios personales" -podrían estarlo en el de "abusos coloniales". Nadie que esté acostumbrado a sacarle todo al aparato gubernamental cargándole todos los costos (privados y personales, para hacer del salario en realidad una renta o una ganancia neta) aplaudirá, como no aplaudirán en las dependencias públicas acostumbradas a servicios, digamos, "a lo Petrobrás".
Donde menos aplaudirán es en algunas universidades públicas donde, de arriba abajo, la costumbre es la de patear el pesebre o, como dice la expresión mexicana, "mamar y dar de topes" -ambas cosas extrañamente permitidas y hasta premiadas.
No es ningún secreto que en países atrasados, con mercados internos estrechos, con permanentes desigualdades, pocos empiezan desde abajo y emprenden de verdad; es más "regia" la vía que consiste en incrustarse en el Estado para hacerse desde aquí de un "capital" o entrar a los negocios. Por otra parte, no existe la Inmaculada Iniciativa Privada, que tampoco empieza desde abajo, sino que garantiza privilegios -como lo hacen también las transnacionales- buscándose en el gobierno quien les sirva de Míster 10 per cent. Tal vez indagar en conflictos de intereses pueda limitar estas prácticas extendidas, pero por lo pronto no es lo más importante.
Sucede, como lo informó el día 2 de febrero el periódico mexicano Excélsior, que los cambios fiscales del actual gobierno habrían permitido mantener el dinamismo de la inversión pública y los programas sociales y compensar la pérdida de ingresos de origen petrolero, que por lo demás no tienen en México la importancia de antaño. Curiosamente, se logró bastante poniendo impuestos a bebidas saborizadas y consumo de alimentos no básicos con alta densidad calórica. Si de un mayor impuesto a la chatarra que consumen muchos -clase media incluida- se obtienen ingresos para mantener algunas obligaciones del Estado (por mínimas que sean), habría que hacer un gran esfuerzo para verle el lado negativo.
Por otra parte, al anunciar recortes en el gasto público, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, incluyó recortes en celulares y viáticos: ¿parece poco? Sucede que la costumbre, en las dependencias públicas mexicanas, es primero volver lo máximo deducible de impuestos (colegiaturas incluidas) y segundo coleccionar facturas -a cargo del erario- por comilonas ("de negocios"), viajes a lo que sea y a donde sea, y por concepto de larguísimas llamadas de teléfono (no muy de asuntos de trabajo), o por automóviles con chóferes que dejan a los niños en la escuela, o por secretarias que van a pagar los recibos de luz, agua y predial del funcionario (y a traerle los refrescos) y otros hábitos más que caen en el rubro de "servicios personales" -podrían estarlo en el de "abusos coloniales". Nadie que esté acostumbrado a sacarle todo al aparato gubernamental cargándole todos los costos (privados y personales, para hacer del salario en realidad una renta o una ganancia neta) aplaudirá, como no aplaudirán en las dependencias públicas acostumbradas a servicios, digamos, "a lo Petrobrás".
Donde menos aplaudirán es en algunas universidades públicas donde, de arriba abajo, la costumbre es la de patear el pesebre o, como dice la expresión mexicana, "mamar y dar de topes" -ambas cosas extrañamente permitidas y hasta premiadas.
viernes, 30 de enero de 2015
¿TERCERA GUERRA MUNDIAL? QUERER NO ES PODER
Una de las cosas más sorprendentes en las alertas occidentales sobre la "Tercera Guerra Mundial que viene" es que no parecen tomar en cuenta la opinión de aquél a quien se le hace desde ya una forma de guerra.
No hace mucho, Rusia dio a conocer una nueva doctrina militar. Como las anteriores, la doctrina es puramente defensiva, e incluso incluye maniobras disuasorias para "prevenir" la escalada: en suma, Rusia no quiere la guerra, lo que dificulta comenzarla, pero puede también ser tomado por Estados Unidos, sus socios y aliados como debilidad, idiotez o ambas cosas a la vez.
Mucho menos quiere la Federación Rusa comenzar una guerra nuclear o amenazar a nadie con ésta: "La Federación Rusa -dice la nueva doctrina- se reserva el derecho de usar armas nucleares en respuesta al empleo en su contra y (o) contra sus aliados de diferentes tipos de armas nucleares, y también en el caso de una agresión contra Rusia con armamento convencional, cuando bajo amenaza esté la misma subsistencia del Estado". Aunque en algún momento se habló de que Rusia se reservaba el derecho a un "primer golpe nuclear", nunca la doctrina militar rusa ha establecido que ese golpe sea gratuito: únicamente puede ser dado si hay agresiones y acciones de guerra contra Moscú.
En los años '70, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética alcanzaron la paridad estratégica, Washington tuvo que calmarse un rato. Habría que saber si Estados Unidos, aunque lo está buscando, en verdad tiene todas las posibilidades de colocarse en ventaja absoluta frente a Rusia. Si no es así, no es que Estados Unidos vaya renunciar, pero puede tener que revisar sus cálculos. Querer no es poder, ni siempre sucede que "el poder es para poder" si hay enfrente quien está diciendo: "no me obligues a contestarte con un golpe devastador".
Hay cosas que no funcionan, del tipo "en el fondo, ella también quiere". Pues no, resulta que ella no quiere ni le gusta, por lo que la Gran Catástrofe que nos reserva el destino a Todos los Pecadores no es ineluctable. Ninguna "mano invisible" lleva a la Tercera Guerra Mundial, no todos somos pecadores irredentos ni es cierto que haya que resignarse porque desde tiempos bíblicos el Hombre es el lobo del Hombre. No ha salido todavía el lema "Todos somos anglosajones", o "todos somos irresponsables", aunque a muchos se les antoje. No se puede partir en todo del supuesto occidental, que sugiere día tras día que el enemigo de enfrente está tan loco o más que Occidente. Tampoco está demostrado que toda potencial víctima deba perder, salvo en el chantaje de un vencedor hasta ahora puramente supuesto, aunque -financierismo obliga- muchos le compren el argumento hoy contra entrega de la Espectacular Catástrofe para mañana o pasado.
Puede que el día de la Tercera Guerra Mundial Rusia no pueda asistir. Ni siquiera ha aceptado la invitación, parece.
No hace mucho, Rusia dio a conocer una nueva doctrina militar. Como las anteriores, la doctrina es puramente defensiva, e incluso incluye maniobras disuasorias para "prevenir" la escalada: en suma, Rusia no quiere la guerra, lo que dificulta comenzarla, pero puede también ser tomado por Estados Unidos, sus socios y aliados como debilidad, idiotez o ambas cosas a la vez.
Mucho menos quiere la Federación Rusa comenzar una guerra nuclear o amenazar a nadie con ésta: "La Federación Rusa -dice la nueva doctrina- se reserva el derecho de usar armas nucleares en respuesta al empleo en su contra y (o) contra sus aliados de diferentes tipos de armas nucleares, y también en el caso de una agresión contra Rusia con armamento convencional, cuando bajo amenaza esté la misma subsistencia del Estado". Aunque en algún momento se habló de que Rusia se reservaba el derecho a un "primer golpe nuclear", nunca la doctrina militar rusa ha establecido que ese golpe sea gratuito: únicamente puede ser dado si hay agresiones y acciones de guerra contra Moscú.
En los años '70, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética alcanzaron la paridad estratégica, Washington tuvo que calmarse un rato. Habría que saber si Estados Unidos, aunque lo está buscando, en verdad tiene todas las posibilidades de colocarse en ventaja absoluta frente a Rusia. Si no es así, no es que Estados Unidos vaya renunciar, pero puede tener que revisar sus cálculos. Querer no es poder, ni siempre sucede que "el poder es para poder" si hay enfrente quien está diciendo: "no me obligues a contestarte con un golpe devastador".
Hay cosas que no funcionan, del tipo "en el fondo, ella también quiere". Pues no, resulta que ella no quiere ni le gusta, por lo que la Gran Catástrofe que nos reserva el destino a Todos los Pecadores no es ineluctable. Ninguna "mano invisible" lleva a la Tercera Guerra Mundial, no todos somos pecadores irredentos ni es cierto que haya que resignarse porque desde tiempos bíblicos el Hombre es el lobo del Hombre. No ha salido todavía el lema "Todos somos anglosajones", o "todos somos irresponsables", aunque a muchos se les antoje. No se puede partir en todo del supuesto occidental, que sugiere día tras día que el enemigo de enfrente está tan loco o más que Occidente. Tampoco está demostrado que toda potencial víctima deba perder, salvo en el chantaje de un vencedor hasta ahora puramente supuesto, aunque -financierismo obliga- muchos le compren el argumento hoy contra entrega de la Espectacular Catástrofe para mañana o pasado.
Puede que el día de la Tercera Guerra Mundial Rusia no pueda asistir. Ni siquiera ha aceptado la invitación, parece.
jueves, 29 de enero de 2015
AHORA GORBACHOV: OTRA ALERTA SOBRE LA TERCERA GUERRA MUNDIAL
Han pasado muy pocos días desde que el último Secretario Mineral del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), Mijaíl Gorbachov, también conocido en sus tiempos como "Mickey Limonadas" por su aversión al alcohol, alertara -muy sobrio él- que la situación en Ucrania (que en este momento no le importa a nadie, pareciera que ni siquiera a muchos de los ucranianos occidentales, o ni siquiera a los ricos rusos que dicen que Lugansk es Luganda y que el Donbás es Donbabwe) puede llevar a la Tercera Guerra Mundial. Digamos que Gorbachov no se caracteriza por la perspicacia, puesto que dijo hace poco que Estados Unidos necesita una perestroika: desde luego, Washington está más que listo para retirar sus tropas de todos los lugares donde las tiene (toda Europa del Este incluida), para salirse de Europa y permitirle crear un "hogar común" con Rusia, cesar la "ayuda" a todos sus aliados y socios en el mundo, permitir que todos los periódicos de Estados Unidos digan que la historia estadounidense del siglo XX es una porquería totalitaria, crear una "Comunidad de Granjeros Independientes" y otros logros por el estilo en nombre de la Gran Fraternidad Universal.
Lo cierto es que Gorbachov considera que por el conflicto ucraniano la Tercera Guerra Mundial puede "estallar más temprano que tarde" y que esto ocurrirá "inevitablemente", es decir, que habrá guerra mayor o sí o sí. El "sentido común de la época" ya estará feliz: si estalla esa guerra, es que Dios o la naturaleza en venganza por lo que le hicimos simplemente le pasaron la factura a la especie.
O como dice mi compadre:
-Si no te toca, aunque te pongas
-Y si te toca, aunque te quites
Der Spiegel y agencias conexas, ante quien Gorbachov hizo las declaraciones, de inmediato argumentaron: "!claro, si Rusia nos está amenazando incluso con armas nucleares!". Así, como de costumbre, Gorbi fue a regalarles en bandeja de plata a los occidentales el panorama apocalíptico que necesitaban para insistir en que "un Putin anda suelto".
"No vamos a sobrevivir en los próximos años, declaró Mijaíl Gorbachov, si alguien pierde los nervios en esta situación de recalentamiento". Por lo pronto, no parece que nadie los esté perdiendo: simplemente Estados Unidos quiere "todo bajo control", que nadie se salga de éste, que todos cooperemos en este "controlaos los unos a los otros" y que los únicos descontroles permitidos sean los (muy controlados) juegos de las cincuenta sombras de Grey, por si al mandatario ruso le gusta "perder el control" y prestarse al bondage y otras experiencias sado-maso. Que "todo esté bajo control" es exactamente el tipo de "argumento" que necesita Estados Unidos para mostrar que Rusia está "fuera de control", lo que amenaza la creencia en el control TOTAL por parte de la Gran Clase Media Universal. Lo que inquieta a Washington parece ser que éstas -las del bondage y parecidas- no son las preferencias de Vladimir Putin, lo que dificulta el control TOTAL de las relaciones (sic) con Rusia. En fin, Gorbi, gracias otra vez...
Lo cierto es que Gorbachov considera que por el conflicto ucraniano la Tercera Guerra Mundial puede "estallar más temprano que tarde" y que esto ocurrirá "inevitablemente", es decir, que habrá guerra mayor o sí o sí. El "sentido común de la época" ya estará feliz: si estalla esa guerra, es que Dios o la naturaleza en venganza por lo que le hicimos simplemente le pasaron la factura a la especie.
O como dice mi compadre:
-Si no te toca, aunque te pongas
-Y si te toca, aunque te quites
Der Spiegel y agencias conexas, ante quien Gorbachov hizo las declaraciones, de inmediato argumentaron: "!claro, si Rusia nos está amenazando incluso con armas nucleares!". Así, como de costumbre, Gorbi fue a regalarles en bandeja de plata a los occidentales el panorama apocalíptico que necesitaban para insistir en que "un Putin anda suelto".
"No vamos a sobrevivir en los próximos años, declaró Mijaíl Gorbachov, si alguien pierde los nervios en esta situación de recalentamiento". Por lo pronto, no parece que nadie los esté perdiendo: simplemente Estados Unidos quiere "todo bajo control", que nadie se salga de éste, que todos cooperemos en este "controlaos los unos a los otros" y que los únicos descontroles permitidos sean los (muy controlados) juegos de las cincuenta sombras de Grey, por si al mandatario ruso le gusta "perder el control" y prestarse al bondage y otras experiencias sado-maso. Que "todo esté bajo control" es exactamente el tipo de "argumento" que necesita Estados Unidos para mostrar que Rusia está "fuera de control", lo que amenaza la creencia en el control TOTAL por parte de la Gran Clase Media Universal. Lo que inquieta a Washington parece ser que éstas -las del bondage y parecidas- no son las preferencias de Vladimir Putin, lo que dificulta el control TOTAL de las relaciones (sic) con Rusia. En fin, Gorbi, gracias otra vez...
miércoles, 28 de enero de 2015
EU-RUSIA: ¿PERO QUE TANTA PRISA CON LA TERCERA GUERRA MUNDIAL?
Algunos analistas latinoamericanos -como Borrón y Cuenta Nueva- o cercanos al vanguardismo latinoamericano -como Buenaventura de Todos los Santos- parecen haber descubierto que Estados Unidos se las trae con Rusia y que por lo mismo podría estallar una Tercera Guerra Mundial. Las razones serían geopolíticas, de belicismo y a veces económicas. No es seguro que este modo de ponerse al "ahí viene el lobo" permita desentrañar lo que está en juego. Y no es forzosamente locura ni afán de "dominio mundial" por poder y porque al mundo no lo rige otra cosa, según la sociología y dizque la Biblia.
Lo que impera en Estados Unidos es economía y no política ni guerra: las dos segundas suelen subordinarse a la primera, aunque las cosas pueden cambiar. Ponerse a alertar sobre la Tercera Guerra Mundial sin análisis extenso sirve para que el "sentido común de la época" salga con una chinoiserie:
-si el problema no tiene solución ("vamos a morir todos"), ¿para qué te preocupas?
-si el problema tiene solución (no va a morir "nadie"), ¿para qué te preocupas?
El asunto de ponerse al Apocalipsis sirve con mucho a que la Gran Clase Media Universal siga calculando en los términos descritos, cuyo resultado -en términos de cálculo y cuentas- es éste: francamente, el problema me importa un carajo, sobre todo mientras no me afecte a MI. Estados Unidos no está calculando una guerra que lo afecte a USTED (si, !a usted!): no, calcula que el afectado sea el ruso, lo que, la verdad sea dicha, tiene sin el menor cuidado al grueso de la población occidental (NOSOTROS) e incluso de otras latitudes, si el costo de que Estados Unidos mantenga su "hegemonía" -y el clasemediero universal su indiferencia humana- lo paga otro (cualquier otro, aunque el "tiro al ruso" es fácil, reflejo largamente aprendido). Estados Unidos no está calculando ninguna Tercera Guerra Mundial, sino abaratar los costos de lo que considera su hegemonía. No es ninguna locura, desde el punto de vista económico, esa de devaluar al enemigo para adquirirlo barato.
Mucho hay de superchería. En una locura que haría de la Cuarta Guerra Mundial una con "piedras y palos", como decía Einstein, no cabría lugar para el capitalismo: no habría a quien explotar ni mercados para hacer ganancias. Habría que deducir que Estados Unidos y el capitalismo están dispuestos a suicidarse como sistema con tal de eliminar a Rusia. Suena "lógico" por poder; pero no tiene pies ni cabeza desde el punto de vista económico.
No se trata de profetizar ni paz ni guerra. Por lo pronto, no todo es asunto de poder y es probable que haya un cálculo en la agresión contra Rusia, un cálculo económico antes que la "voluntad de poder"o de dominar por dominar, o porque el capitalismo es el "Imperio del Mal" o reaganadas por el estilo. La chinoiserie sirve para seguir desentendiéndose del prójimo ("que se joda mi vecino mientras no me afecte a mi"). Y los locos saben, como ocurre en el manicomio que es el mundo actual, que una cosa es estar loco y otra muy distinta ser un pendejo, a lo que nadie está dispuesto.
Si mañana un loco sale desnudo a la calle gritando "maten al ruso", "maten al ruso", la profesión de psicoanalista seguramente obligue a preguntarse por qué el chiflado dijo éso y no salió gritando "préstame a tu hermana", "préstame a tu hermana". Es lo mismo con la apertura con Cuba: lo que parece una "ocurrencia" del mandatario "progresista" estadounidense Barack Obama o alguna de sus "locuras históricas" antisistema es todo, menos una idiotez en la que esté ausente todo cálculo.
!A ver si ya dejan de gritar!
Lo que impera en Estados Unidos es economía y no política ni guerra: las dos segundas suelen subordinarse a la primera, aunque las cosas pueden cambiar. Ponerse a alertar sobre la Tercera Guerra Mundial sin análisis extenso sirve para que el "sentido común de la época" salga con una chinoiserie:
-si el problema no tiene solución ("vamos a morir todos"), ¿para qué te preocupas?
-si el problema tiene solución (no va a morir "nadie"), ¿para qué te preocupas?
El asunto de ponerse al Apocalipsis sirve con mucho a que la Gran Clase Media Universal siga calculando en los términos descritos, cuyo resultado -en términos de cálculo y cuentas- es éste: francamente, el problema me importa un carajo, sobre todo mientras no me afecte a MI. Estados Unidos no está calculando una guerra que lo afecte a USTED (si, !a usted!): no, calcula que el afectado sea el ruso, lo que, la verdad sea dicha, tiene sin el menor cuidado al grueso de la población occidental (NOSOTROS) e incluso de otras latitudes, si el costo de que Estados Unidos mantenga su "hegemonía" -y el clasemediero universal su indiferencia humana- lo paga otro (cualquier otro, aunque el "tiro al ruso" es fácil, reflejo largamente aprendido). Estados Unidos no está calculando ninguna Tercera Guerra Mundial, sino abaratar los costos de lo que considera su hegemonía. No es ninguna locura, desde el punto de vista económico, esa de devaluar al enemigo para adquirirlo barato.
Mucho hay de superchería. En una locura que haría de la Cuarta Guerra Mundial una con "piedras y palos", como decía Einstein, no cabría lugar para el capitalismo: no habría a quien explotar ni mercados para hacer ganancias. Habría que deducir que Estados Unidos y el capitalismo están dispuestos a suicidarse como sistema con tal de eliminar a Rusia. Suena "lógico" por poder; pero no tiene pies ni cabeza desde el punto de vista económico.
No se trata de profetizar ni paz ni guerra. Por lo pronto, no todo es asunto de poder y es probable que haya un cálculo en la agresión contra Rusia, un cálculo económico antes que la "voluntad de poder"o de dominar por dominar, o porque el capitalismo es el "Imperio del Mal" o reaganadas por el estilo. La chinoiserie sirve para seguir desentendiéndose del prójimo ("que se joda mi vecino mientras no me afecte a mi"). Y los locos saben, como ocurre en el manicomio que es el mundo actual, que una cosa es estar loco y otra muy distinta ser un pendejo, a lo que nadie está dispuesto.
Si mañana un loco sale desnudo a la calle gritando "maten al ruso", "maten al ruso", la profesión de psicoanalista seguramente obligue a preguntarse por qué el chiflado dijo éso y no salió gritando "préstame a tu hermana", "préstame a tu hermana". Es lo mismo con la apertura con Cuba: lo que parece una "ocurrencia" del mandatario "progresista" estadounidense Barack Obama o alguna de sus "locuras históricas" antisistema es todo, menos una idiotez en la que esté ausente todo cálculo.
!A ver si ya dejan de gritar!
viernes, 23 de enero de 2015
RUSIA: ¿CUAL ES LA IDEOLOGIA DE PUTIN?
Distintos analistas en medios rusos han sugerido que Rusia sigue en retirada por no tener una ideología clara.Incluso se observa que esta falta de ideología ha creado problemas en el Donbás ucraniano: los hay partidarios de una "Rusia blanca" y otros francamente prosoviéticos, todo junto. La glorificación de la "Rusia blanca" previa a 1917 no tiene muchas posibilidades: se explica, para algunos, por el hecho de que el actual grupo gobernante en Rusia de algún modo surgió de una capitulación en 1989-1991 (e incluso de traiciones) y no está acostumbrado a vencer, ni a crear el pastel, sino a "repartirlo", sin mayor atracción por el esfuerzo y sí en cambio por una vida confortable y "light", junto al hábito -heredado incluso de tiempos soviéticos- de la sumisión. Tampoco ayuda la creencia en que los negocios son lo mejor de lo mejor, junto a la marginalidad sociocultural. Alrededor del grupo dominante no faltan, en suma, derrotistas, sin visión del mundo, ya ni se diga de la justicia social (asunto que en la Rusia actual puede desencadenar alborotadas risotadas).
La ideología del mandatario ruso, Vladimir Putin, ha buscado por otros caminos, y tres de los autores que parecieran inspirar a este mandatario y parte de su entorno son, primero, Nicolai Berdiaev (1874-1948), cristiano, anticomunista, partidario de evitar cambios bruscos ("revolucionarios") y de favorecer en cambio la evolución gradual de la mentalidad de la gente. Berdiaev solía ser anti-autoritario y anti-imperial. Otra fuente de cierta inspiración es Vladimir Soloviov (1853-1900), cristiano y anticomunista también, pero místico y partidario de unir a distintas religiones y culturas mediante un "renacimiento espiritual", lejos del materialismo. Finalmente, Iván Ilyn (1883-1954) no estuvo lejos del monarquismo, aunque fue sobre todo partidario de crear en la gente "conciencia de la ley" y partidario, también, del derecho a la legítima defensa en caso de agresión. Ilyn, aunque vivió en Alemania luego de ser expulsado de Rusia por los bolcheviques, partió a Suiza cuando se instaló en suelo germano el nazismo, que no compartió, porque el mismo Ilyn rechazaba toda búsqueda de superioridad social, nacional o religiosa. Tal vez sea por la filiación religiosa y el marcado anticomunismo que por momentos Putin se inclina ante una figura más dudosa, como la de Solzhenitsin.
Más allá de lo anterior no hay mucho, salvo rasgos de sovietismo tampoco del todo claros. Lo que salta a la vista es que no hay aquí nada de "totalitario", de "estalinista" y ni siquiera de "autoritario" (Berdiaev lo rechazaba) o de "chovinista" (Soloviov lo criticaba), salvo en un monarquismo muy tenue de Ilyn, que de cualquier forma era partidario de la ya mencionada "conciencia de la ley".. El mayor defecto de esta búsqueda de moralización y unidad es que deja en el aire el problema social y económico, que para los "liberales" es en fin de cuentas el principal, como para los occidentales, aunque no lo digan. El "eurasismo" en todo ésto no tiene mayor papel, salvo entre grupos pro-imperio ruso o paneslavistas reducidos.
La ideología del mandatario ruso, Vladimir Putin, ha buscado por otros caminos, y tres de los autores que parecieran inspirar a este mandatario y parte de su entorno son, primero, Nicolai Berdiaev (1874-1948), cristiano, anticomunista, partidario de evitar cambios bruscos ("revolucionarios") y de favorecer en cambio la evolución gradual de la mentalidad de la gente. Berdiaev solía ser anti-autoritario y anti-imperial. Otra fuente de cierta inspiración es Vladimir Soloviov (1853-1900), cristiano y anticomunista también, pero místico y partidario de unir a distintas religiones y culturas mediante un "renacimiento espiritual", lejos del materialismo. Finalmente, Iván Ilyn (1883-1954) no estuvo lejos del monarquismo, aunque fue sobre todo partidario de crear en la gente "conciencia de la ley" y partidario, también, del derecho a la legítima defensa en caso de agresión. Ilyn, aunque vivió en Alemania luego de ser expulsado de Rusia por los bolcheviques, partió a Suiza cuando se instaló en suelo germano el nazismo, que no compartió, porque el mismo Ilyn rechazaba toda búsqueda de superioridad social, nacional o religiosa. Tal vez sea por la filiación religiosa y el marcado anticomunismo que por momentos Putin se inclina ante una figura más dudosa, como la de Solzhenitsin.
Más allá de lo anterior no hay mucho, salvo rasgos de sovietismo tampoco del todo claros. Lo que salta a la vista es que no hay aquí nada de "totalitario", de "estalinista" y ni siquiera de "autoritario" (Berdiaev lo rechazaba) o de "chovinista" (Soloviov lo criticaba), salvo en un monarquismo muy tenue de Ilyn, que de cualquier forma era partidario de la ya mencionada "conciencia de la ley".. El mayor defecto de esta búsqueda de moralización y unidad es que deja en el aire el problema social y económico, que para los "liberales" es en fin de cuentas el principal, como para los occidentales, aunque no lo digan. El "eurasismo" en todo ésto no tiene mayor papel, salvo entre grupos pro-imperio ruso o paneslavistas reducidos.
miércoles, 21 de enero de 2015
RUSIA: ¿QUIENES SON LOS "LIBERALES"?
Los "liberales" rusos juegan doble, aunque su duplicidad no se les aparece como tal: así, toman como algo debido todo lo que pueden del Estado y la nación a los que devalúan incesantemente. ¿Por qué estos hijos de la nomenklatura toman tanto de un Estado Big Mother al que dicen detestar? El saqueo no es lo que es, sino que parece el "libre juego del mercado" por el cual el dinero y los hijos de estos antiguos miembros de la burocracia toman de Rusia lo que no le dan, porque se lo llevan al extranjero. El actual mandatario ruso, Vladimir Putin, ha tratado de que estos capitales vuelvan a Rusia, pero está por verse si lo quieren hacer. En todo caso, esta élite "liberal" es débil, corrupta, consumista y la misma que, curiosamente, mientras saquea promueve los dizque valores de Occidente, la "civilización", el "individuo", la "libertad" y lo "global", al mismo tiempo que alienta a los rusos a seguir escupiéndole a lo soviético y a lo ruso.
Hace ya varios años que el filósofo y politólogo ruso Alexander Panarin describió a estos "liberales" como mundialistas incapaces de lograr un consenso civil. Podría decirse que no gobiernan, pero, siguiendo a Panarin, que diseminan por el cuerpo social el social-darwinismo que termina por hacer de cualquiera que se oponga al dinero un potencial "totalitario". Si el Estado social del sovietismo se encuentra en problemas porque estos mismos "liberales" lo desmantelan, quienes se oponen parecen los "menos adaptados" y los "menos hábiles" -para hacer dinero, se entiende.
Este "liberal" se encuentra alrededor de Medvedev, o incluso incrustado en el sistema educativo que ya no es para educar, sino para lucrar en nombre de la educación desde puestos clave (con todo y bacanales) y alrededor del ministro de Ciencia y Tecnología Dmitri Livanov. Otros consideran que la "etnopsicología" -de moda en las universidades -es buen negocio: los rusos debieran deshacerse de "la gente del Caúcaso" y seguir las provocaciones de Alexander Belov- "Potkin" (creador de un Movimiento contra la Inmigración Ilegal, prohibido) o de Leonid Gozman (Unión de Fuerzas de Derecha), que llama al odio contra todo lo soviético y ruso.
Estos "liberales" tienen sus adeptos entre pseudonacionalistas vandálicos de suburbio, entre la intelectualidad del Arbat y los cafés de la plaza Manezh, entre blogueros como Alexei Navalny y seguramente que en parte de una clase media que quisiera que fuera completa la caricatura de Estados Unidos. Como sea, estos oligarcas, como en Ucrania, son los mismos que buscan azuzar un clima de "todos contra todos" donde gane el de mayor estatus. Se llama american way of life.
Hace ya varios años que el filósofo y politólogo ruso Alexander Panarin describió a estos "liberales" como mundialistas incapaces de lograr un consenso civil. Podría decirse que no gobiernan, pero, siguiendo a Panarin, que diseminan por el cuerpo social el social-darwinismo que termina por hacer de cualquiera que se oponga al dinero un potencial "totalitario". Si el Estado social del sovietismo se encuentra en problemas porque estos mismos "liberales" lo desmantelan, quienes se oponen parecen los "menos adaptados" y los "menos hábiles" -para hacer dinero, se entiende.
Este "liberal" se encuentra alrededor de Medvedev, o incluso incrustado en el sistema educativo que ya no es para educar, sino para lucrar en nombre de la educación desde puestos clave (con todo y bacanales) y alrededor del ministro de Ciencia y Tecnología Dmitri Livanov. Otros consideran que la "etnopsicología" -de moda en las universidades -es buen negocio: los rusos debieran deshacerse de "la gente del Caúcaso" y seguir las provocaciones de Alexander Belov- "Potkin" (creador de un Movimiento contra la Inmigración Ilegal, prohibido) o de Leonid Gozman (Unión de Fuerzas de Derecha), que llama al odio contra todo lo soviético y ruso.
Estos "liberales" tienen sus adeptos entre pseudonacionalistas vandálicos de suburbio, entre la intelectualidad del Arbat y los cafés de la plaza Manezh, entre blogueros como Alexei Navalny y seguramente que en parte de una clase media que quisiera que fuera completa la caricatura de Estados Unidos. Como sea, estos oligarcas, como en Ucrania, son los mismos que buscan azuzar un clima de "todos contra todos" donde gane el de mayor estatus. Se llama american way of life.
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