Más vale mentir estando del buen lado, el del éxito, que decir la verdad, pero desde el mal lado, el de los perdedores. El sistema estadounidense, como otros, no perdona a quien pierde, y mucha gente ya ni sabe perder, ni quiere arriesgarse bajo ninguna forma a cualquier opción que no sea la de "pulse el botón 'éxito'"..
Algunos analistas rusos han sostenido que, tarde o temprano, la equiparación del nazismo y el comunismo (los dos "totalitarismos") termina en la rehabilitación de los nazis y la marginación e incluso la proscripción de los comunistas, o incluso los simplemente antifascistas. Ya ha sucedido en Ucrania, pero venía ocurriendo desde antes en países del Báltico, donde, cada año (aunque dejó de tener reconocimiento oficial), un millar de veteranos de las Waffen SS (cuerpo de combate de élite del nazismo), absolutamente siniestros desfila en Riga (Letonia, en este caso), sin que Europa diga nada. No es un puro asunto folclórico: se trata de revisar los resultados de la segunda Guerra Mundial puesto que, al parecer (la "prueba" estaría en la desaparición de la Unión Soviética), los vencedores lucharon del mal lado. !El "precio de la victoria"! ¿Qué pasó con los Waffen SS letones? Estando del lazo nazi, perdieron la guerra, pero, indica Alexander Prokopenko, líder de un Parlamento alternativo letón, ahora esos mismos tratan de organizar "manifestaciones de vencedores": los rusos fueron "ocupantes" (¿los nazis no?) y Hitler en realidad "liberó Letonia". En este país, en la actualidad, los veteranos nazis pueden marchar por la ciudad de Riga, mientras que los antifascistas no. Son héroes quienes asesinaron a 400 mil personas, incluyendo 80 mil judíos. Esas marchas son ilegales según la carta de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que cada año condena el nazismo, pero la Unión Europea no hace nada. ¿Lo ha hecho contra Svoboda y Pravy Sektor en Ucrania? Tampoco, pero el comunismo en Ucrania está proscrito. Ya está.
Al principio de la perestroika, no faltaba quien, siendo joven, le arrebatara en Rusia una medalla de guerra a un veterano espetándole: "!por culpa de ustedes no podemos beber cerveza alemana!". Es de una lógica impecable: si la Unión Soviética hubiera recibido con los brazos abiertos (por no decir otra cosa) a los nazis, hubiera podido disfrutar de cerveza alemana. No es solo que, más allá del Báltico, Rusia aún no deja de exportar energéticos y mujeres: es que una parte de la sociedad sigue vendiendo también cualquier valor (algo de dignidad y de autoestima, pongamos por caso) con tal de ganarse, con lo obtenido, una entrada a una pequeña función -aunque sea pequeñita- de "éxito", que después de todo es tangible, mientras que, ya se sabe, de valores, de verdades establecidas por archivos o de ideas no vive nadie. Hay que estar muy loco para comerse un archivo. La lógica dice que, entre comerse un expediente o tomarse una cerveza, es muy entendible preferir lo segundo. Por este motivo los jóvenes rusos venden medallas de veteranos como souvenirs, puesto que 1 medalla de veterano=1 cerveza alemana. En la vida, todo es cuestión de "saberle llegar al precio" y lo demás -valores, sentimientos - es ilusión..Decía el escritor ruso Fiodor Dostoievski que ningún ideal vale lo que "la lagrimita de un bebé" (o algo parecido, que en todo caso no es "sacrificable"), así que se cambia patria por biberones. Si es necesario, con tal de evitar esa lagrimita de bebé puede entregársele todo al nazifascismo, al imperialismo o cualquier forma de agresión. Para que no llore el niño.
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miércoles, 11 de mayo de 2016
JUNIO DE 1941: ¿ESTABA LA URSS DESPREVENIDA?
El 22 de junio, desde el Báltico hasta el Mar Negro, tres millones de soldados alemanes, acompañados de einsatzgruppen y escuadrones de la muerte para matar miembros del partido comunista, oficiales soviéticos, judíos, intelectuales, etcétera, atacaron a la Unión Soviética, calculando ganar la guerra en un plazo de tres a cuatro meses (Kiev cayó muy rápido, en septiembre de 1941). Aunque en los primeros seis meses el Ejército Rojo perdió entre 2,5 millones y 3 millones de hombres, los alemanes no se esperaban una feroz resistencia: tenían siete mil víctimas al día y muy rápido, en diciembre del mismo año, el ejército nazi no pudo tomar Moscú. En poco tiempo, la Blitzkrieg (guerra relámpago) había fallado¿En cuantos días cayó la Polonia que desde 1934 pactó con los nazis? En cuatro días.
Gran Bretaña se negó a llamar "aliado" a la Unión Soviética en el verano de 1941 y la BBC no tocaba el himno soviético, mientras sí tocaba los de "países aliados" en las noches de los domingos. Esta "política" duró hasta finales de 1941, simplemente porque Winston Churchill parece haber estado esperando que la Unión Soviética cayera "de tres a cuatro meses", cosa que hubiera sucedido si hubiera estado "impreparada" y "tomada de sorpresa".
Stalin no quería invadir Europa y pidió desde muy pronto la "apertura del segundo frente". Churchill abrió el frente de Italia hasta septiembre de 1943 para evitar el avance del Ejército Rojo hacia los Balcanes, y las fuerzas aliadas llegaron a Roma en junio de 1944. La Operación Overlord, el desembarco en Normandía, fue acordado en el otoño de 1943 (pero fue demorada hasta 1944) en la Conferencia de Teherán, cuando la Operación Bagratión rompía las defensas alemanas en el frente nororiental y avanzaba hacia Berlín. Entretanto, lo único que hacía Occidente, cuando hacía algo, era matar civiles desde el aire: 40 mil al bombardear la ciudad alemana de Hamburgo en 1943, por ejemplo.
En abril de 1945, Churchill reunió a sus generales más antisoviéticamente salvajes para que elaboraran un plan de guerra contra la Unión Soviética, aunque la correlación de fuerzas volvió el plan imposible. Churchill y los estadounidenses querían emplear en la futura batalla, en tierra, !a los prisioneros de guerra alemanes, para que hicieran el trabajo sucio!
Este 9 de mayo, el mandatario ruso, Vladimir Putin, advirtió contra los intentos de reescribir la Historia. Habría que comenzar calmando a muchos medios rusos, incluidos algunos oficiales.
Gran Bretaña se negó a llamar "aliado" a la Unión Soviética en el verano de 1941 y la BBC no tocaba el himno soviético, mientras sí tocaba los de "países aliados" en las noches de los domingos. Esta "política" duró hasta finales de 1941, simplemente porque Winston Churchill parece haber estado esperando que la Unión Soviética cayera "de tres a cuatro meses", cosa que hubiera sucedido si hubiera estado "impreparada" y "tomada de sorpresa".
Stalin no quería invadir Europa y pidió desde muy pronto la "apertura del segundo frente". Churchill abrió el frente de Italia hasta septiembre de 1943 para evitar el avance del Ejército Rojo hacia los Balcanes, y las fuerzas aliadas llegaron a Roma en junio de 1944. La Operación Overlord, el desembarco en Normandía, fue acordado en el otoño de 1943 (pero fue demorada hasta 1944) en la Conferencia de Teherán, cuando la Operación Bagratión rompía las defensas alemanas en el frente nororiental y avanzaba hacia Berlín. Entretanto, lo único que hacía Occidente, cuando hacía algo, era matar civiles desde el aire: 40 mil al bombardear la ciudad alemana de Hamburgo en 1943, por ejemplo.
En abril de 1945, Churchill reunió a sus generales más antisoviéticamente salvajes para que elaboraran un plan de guerra contra la Unión Soviética, aunque la correlación de fuerzas volvió el plan imposible. Churchill y los estadounidenses querían emplear en la futura batalla, en tierra, !a los prisioneros de guerra alemanes, para que hicieran el trabajo sucio!
Este 9 de mayo, el mandatario ruso, Vladimir Putin, advirtió contra los intentos de reescribir la Historia. Habría que comenzar calmando a muchos medios rusos, incluidos algunos oficiales.
NAZIS: ¿QUIEN PACTO PRIMERO?
Con ayuda de Occidente, algunos medios rusos (acaba de ser el caso de Russia Today en español) siguen repitiendo, como lo hicieron este 9 de mayo en el Dia de la Victoria, que la Unión Soviética y Stalin fueron agarrados "desprevenidos" en junio de 1941. Hay más, desde luego, para que los medios rusos sigan en cosas como "el precio de la victoria" (seguir con Stalin) o hablando de la "Wehrmacht civilizada". Después de todo, son las tesis sobre la "colaboración" de Stalin con el totalitarismo alemán y las de Winston Churchill, según quien "los soviéticos perdieron perdieron la fe en sí mismos con su pacto con Ribbentrop y dejaron a Hitler suelto en Polonia y así comenzó la guerra". En eso están también los medios franceses con "Apocalipsis Stalin" (2015), por ejemplo. La segunda Guerra Mundial la desató "la duplicidad de Stalin".
Desde 1933, en realidad, el Comisario soviético para Asuntos Exteriores, Maxim Litvinov, estuvo buscando un acuerdo de "seguridad colectiva" en Europa contra la Alemania nazi, un "perro enfermo -decía Litvinov- en quien no se puede confiar y con quien no se puede llegar a acuerdos". Nadie le hizo el menor caso a Litvinov, pero hay más. He aquí parte de los "secretos sucios de la familia que vive en la gran casa arriba de la colina", como ironiza el portal Strategic culture. El gobierno polaco firmó un pacto de no agresión con Alemania en 1934 y apoyó la entrada de los nazis en Checoslovaquia en 1938. ¿Algún problema? Ninguno, porque en Occidente borramos pedazos enteros de Historia mejor incluso que lo que le atribuíamos a Stalin. Litvinov tenía razón: al año siguiente, la Alemania nazi se le fue encima a Polonia. Viacheslav Molotov, sucesor de Litvinov, le ofreció en mayo de 1939 apoyo a Polonia, !que lo rechazó! Primero nazis que rojos, obviamente. Delegaciones de británicos y franceses fueron invitadas a Moscú, capital soviética, para discutir en 1939 una "alianza antinazi", pero llegaron -en especial los británicos- sin ningún poder otorgado por sus gobiernos para firmar nada. Es muy sencillo: mientras dejaban hacer a los nazis, los occidentales evitaban cualquier compromiso con la Unión Soviética, el último país en pactar (después de Gran Bretaña y Francia en Munich en 1938) con Alemania (agosto de 1939). El orden de los factores sí altera el producto.
Desde 1933, en realidad, el Comisario soviético para Asuntos Exteriores, Maxim Litvinov, estuvo buscando un acuerdo de "seguridad colectiva" en Europa contra la Alemania nazi, un "perro enfermo -decía Litvinov- en quien no se puede confiar y con quien no se puede llegar a acuerdos". Nadie le hizo el menor caso a Litvinov, pero hay más. He aquí parte de los "secretos sucios de la familia que vive en la gran casa arriba de la colina", como ironiza el portal Strategic culture. El gobierno polaco firmó un pacto de no agresión con Alemania en 1934 y apoyó la entrada de los nazis en Checoslovaquia en 1938. ¿Algún problema? Ninguno, porque en Occidente borramos pedazos enteros de Historia mejor incluso que lo que le atribuíamos a Stalin. Litvinov tenía razón: al año siguiente, la Alemania nazi se le fue encima a Polonia. Viacheslav Molotov, sucesor de Litvinov, le ofreció en mayo de 1939 apoyo a Polonia, !que lo rechazó! Primero nazis que rojos, obviamente. Delegaciones de británicos y franceses fueron invitadas a Moscú, capital soviética, para discutir en 1939 una "alianza antinazi", pero llegaron -en especial los británicos- sin ningún poder otorgado por sus gobiernos para firmar nada. Es muy sencillo: mientras dejaban hacer a los nazis, los occidentales evitaban cualquier compromiso con la Unión Soviética, el último país en pactar (después de Gran Bretaña y Francia en Munich en 1938) con Alemania (agosto de 1939). El orden de los factores sí altera el producto.
lunes, 9 de mayo de 2016
RUSIA: CULTURA POR LOS SUELOS
El problema va más allá del total desconocimiento sobre la época soviética. Hace poco, al mandatario ruso, Vladimir Putin, no le quedó más que encomendarle a la Iglesia Ortodoxa, en la figura del patriarca Kirill, la creación de una Sociedad Rusa de la Literatura.
El patriarca se enfadó, no con Putin, sino con el grado de ignorancia de la escuela rusa. La Unión Soviética ocupaba uno de los puestos más altos en lectura en el mundo. Rusia está en el lugar 35 y las calificaciones promedio de los alumnos en idioma ruso y literatura han bajado mucho. Al parecer, siendo muy pragmáticos, no se necesita leer a Pushkin para exportar petróleo. Pero Kirill considera que el idioma sirve para algunas otras cosas: "al no saber la lengua, el Hombre no puede comunicarse con otros, dijo. Se altera la capacidad para el establecimiento y el desarrollo de la comunicación, la transmisión de la información". Para el patriarca, es una muestra "del bajo nivel de desarrollo de la sociedad", y la misma Iglesia ha tenido que parar a escuelas que ya quieren prescindir de "aburridos" como Chéjov, Kuprin o Bunin. En junio de 2014, Putin tuvo que tomar incluso la decisión de formar un Consejo para la Lengua Rusa antes de que el conocimiento de la misma se extinga. Un país que había superado el analfabetismo y que podía preciarse de una educación superior entre las mejores del mundo tiene a unos habitantes que, ahora, necesitan que la Iglesia Ortodoxa proporcione en las escuelas listas de ciertas lecturas de base como Lermóntov o Dostoievski. Ni siquiera el presidente Putin conoce algunas cosas básicas sobre el pasado soviético (Lenin, por ejemplo), porque la ignorancia más o menos generalizada -con predilección por telenovelas mexicanas de Verónica Castro o Victoria Ruffo y por novelitas policíacas- comenzó tiempo atrás, antes del derrumbe de la Unión Soviética y con el franco anhelo de imitar todo lo occidental, que al fin y al cabo en Estados Unidos se plantan árboles de dólares y crecen muy verdes ("verde que te quiero verde").
El patriarca se enfadó, no con Putin, sino con el grado de ignorancia de la escuela rusa. La Unión Soviética ocupaba uno de los puestos más altos en lectura en el mundo. Rusia está en el lugar 35 y las calificaciones promedio de los alumnos en idioma ruso y literatura han bajado mucho. Al parecer, siendo muy pragmáticos, no se necesita leer a Pushkin para exportar petróleo. Pero Kirill considera que el idioma sirve para algunas otras cosas: "al no saber la lengua, el Hombre no puede comunicarse con otros, dijo. Se altera la capacidad para el establecimiento y el desarrollo de la comunicación, la transmisión de la información". Para el patriarca, es una muestra "del bajo nivel de desarrollo de la sociedad", y la misma Iglesia ha tenido que parar a escuelas que ya quieren prescindir de "aburridos" como Chéjov, Kuprin o Bunin. En junio de 2014, Putin tuvo que tomar incluso la decisión de formar un Consejo para la Lengua Rusa antes de que el conocimiento de la misma se extinga. Un país que había superado el analfabetismo y que podía preciarse de una educación superior entre las mejores del mundo tiene a unos habitantes que, ahora, necesitan que la Iglesia Ortodoxa proporcione en las escuelas listas de ciertas lecturas de base como Lermóntov o Dostoievski. Ni siquiera el presidente Putin conoce algunas cosas básicas sobre el pasado soviético (Lenin, por ejemplo), porque la ignorancia más o menos generalizada -con predilección por telenovelas mexicanas de Verónica Castro o Victoria Ruffo y por novelitas policíacas- comenzó tiempo atrás, antes del derrumbe de la Unión Soviética y con el franco anhelo de imitar todo lo occidental, que al fin y al cabo en Estados Unidos se plantan árboles de dólares y crecen muy verdes ("verde que te quiero verde").
RUSIA: ANTES DE QUE LLEGUEN LOS BANDIDOS, "TENGO EL HONOR DE..."
Parte del auténtico circo mental por el que atraviesa Rusia tiene que ver con una nostalgia fabricada sobre "el mundo que perdimos" -la fe, el zar, la patria. El cine ruso pasa una parte de su tiempo en "reconstituciones históricas" como la película "El almirante", una apología del guardia blanco Kolchak.
"Vasilisa" (supuestamente sobre la vida de Vasilisa Kozhina) es una película sobre una mujer rusa guerrillera contra la invasión napoleónica de 1812, pero la heroína "tiene un asunto" con un oficial francés antes de ser salvada por uno ruso. Muy aristócrata, al fin y al cabo: la nobleza rusa recelaba de las guerrillas campesinas y era en cambio bastante aficionada a hablar francés en vez de ruso. Nakanune.ru ironiza que para la pobre aristocracia rusa era un martirio igual al café frío luchar contra Napoleón, teniendo que renunciar a la lengua francesa.
"El héroe", con Dima Bilan, recrea una Rusia "aristócrata de espíritu", donde la gente -se burla otra vez el portal- comienza sus frases diciendo "tengo el honor de..." En medio de la primera Guerra Mundial, sucede simplemente que "una horda de borrachos -gente sin afeitar y no agobiada por el intelecto, ironiza Nakanune- empieza a destruir innecesariamente Rusia". ¿La aristocracia al olvido, para qué?¿Para que una horda de borrachines destruya palacios? "Este pueblo de salvajes, dice un personaje, no podía aceptar la libertad que Rusia no merecía y que negaba con un látigo y la horca". La princesa Chernysheva no lamenta que la aristocracia no pueda ya saquear, sino que las buenas mujeres del pueblo ruso "se acuestan con hombres por dinero" (al igual que la hija de la princesa, por lo demás).
Como sea, la guardia blanca es desinteresada, busca el triunfo del bien, es sobria, tiene charreteras de oro y no es una turba de borrachos.
Es es el tipo de suplicios que el cine "quinta columna" tiene "el honor de..." infligirle al público ruso, que por otra parte lee o escucha que los oficiales nazis daban de comer a los niños (mientras que los partisanos se comían hasta el último pan de la aldea, los muy bandidos) y otras linduras: antes de 70 años de "bandidaje" por parte de borrachines sucios, Rusia tenía un alma noble y pura -además de siervos obedientes- que se reconocía en los suyos -las aristocracias reales o supuestas de Francia, Alemania, etcétera.
"Vasilisa" (supuestamente sobre la vida de Vasilisa Kozhina) es una película sobre una mujer rusa guerrillera contra la invasión napoleónica de 1812, pero la heroína "tiene un asunto" con un oficial francés antes de ser salvada por uno ruso. Muy aristócrata, al fin y al cabo: la nobleza rusa recelaba de las guerrillas campesinas y era en cambio bastante aficionada a hablar francés en vez de ruso. Nakanune.ru ironiza que para la pobre aristocracia rusa era un martirio igual al café frío luchar contra Napoleón, teniendo que renunciar a la lengua francesa.
"El héroe", con Dima Bilan, recrea una Rusia "aristócrata de espíritu", donde la gente -se burla otra vez el portal- comienza sus frases diciendo "tengo el honor de..." En medio de la primera Guerra Mundial, sucede simplemente que "una horda de borrachos -gente sin afeitar y no agobiada por el intelecto, ironiza Nakanune- empieza a destruir innecesariamente Rusia". ¿La aristocracia al olvido, para qué?¿Para que una horda de borrachines destruya palacios? "Este pueblo de salvajes, dice un personaje, no podía aceptar la libertad que Rusia no merecía y que negaba con un látigo y la horca". La princesa Chernysheva no lamenta que la aristocracia no pueda ya saquear, sino que las buenas mujeres del pueblo ruso "se acuestan con hombres por dinero" (al igual que la hija de la princesa, por lo demás).
Como sea, la guardia blanca es desinteresada, busca el triunfo del bien, es sobria, tiene charreteras de oro y no es una turba de borrachos.
Es es el tipo de suplicios que el cine "quinta columna" tiene "el honor de..." infligirle al público ruso, que por otra parte lee o escucha que los oficiales nazis daban de comer a los niños (mientras que los partisanos se comían hasta el último pan de la aldea, los muy bandidos) y otras linduras: antes de 70 años de "bandidaje" por parte de borrachines sucios, Rusia tenía un alma noble y pura -además de siervos obedientes- que se reconocía en los suyos -las aristocracias reales o supuestas de Francia, Alemania, etcétera.
OCCIDENTE-RUSIA: LA GUERRA PSICOLOGICA
Todo parece indicar que Estados Unidos y sus "socios" decidieron comenzar el ataque de "espectro completo" (Full-Spectrum) contra la Federación Rusa, utilizando todas las formas de presión a la mano: militares, pero también políticas, económicas y "psicológicas". Desde el punto de vista militar, no parece que Occidente tenga la victoria asegurada (entiéndase comprada), ya que Rusia ha obtenido defensas suficientes (ahora incluso en los mares, Atlántico incluido, con el submarino Yasen, muy difícil de detectar). Desde el punto de vista político, hoy parece muy difícil una "revolución de colores" en Rusia, ya que Moscú, a diferencia de Bejing, capital china (en China habría unas 7 mil ongs), ha limitado la actividad de las organizaciones no gubernamentales (ongs) extranjeras: en marzo de 2015, el mandatario ruso, Vladimir Putin, decidió que podían ser una amenaza a la seguridad nacional y desde 2012, por lo demás, estas organizaciones tienen que registrarse como "agencias foráneas" si reciben financiamiento externo -una medida que es lógica. La popularidad de Putin sigue siendo muy alta y no hay partido de oposición desafiante, ni siquiera el Partido Comunista de la Federación Rusa.
La esperanza de Occidente es que las sanciones económicas resquebrajen la cohesión social y étnico-nacional al grado de provocar un conflicto interno que permitiría intervenir en nombre del "humanitarismo". Tampoco las sanciones económicas han funcionado como se esperaba, sin embargo (aunque un tercio de los rusos vive en la pobreza). Vladimir Lepiojin, analista de RIA Novosti, ha escrito que la guerra que está en marcha es en realidad "por las palancas de las conciencias de las masas y élites". La tarea, dice, es "desarmar al enemigo de manera voluntaria o causar una guerra civil en su territorio, algo que ya ha sucedido en Ucrania y debe suceder, según los diseños de los estrategas occidentales, en Rusia". Stratfor, centro de análisis al servicio de la Central de Inteligencia Americana(CIA), ha calculado el alejamiento de Belarus, la reactivación de conflictos en el Caúcaso, la vuelta del noroeste de Karelia a Finlandia y la "salida" del Lejano Oriente ruso.
Occidente buscaría utilizar redes sociales y grandes empresas de tecnologías informáticas, pero hay más: en la radio rusa no hay más de 10 % de programación nacional y en el cine el 80-85 % de la programación es extranjera, pese a que Putin ha tomado medidas para que no más del 20 % de los medios estén en manos foráneas. Los medios de comunicación rusos tienen casi siempre tal programación que parecieran servir a esa "quinta columna" que consumiendo imita en todo a Occidente, detesta lo ruso y tiene un pie afuera. No es raro que los habitantes de Rusia y la ex Unión Soviética en general estén completamente extraviados sobre su mundo y sobre el entorno externo: es el gran punto a favor de Occidente, la victoria ideológica-psicológica, que puede alentar a Washington a seguir con sus planes.
La esperanza de Occidente es que las sanciones económicas resquebrajen la cohesión social y étnico-nacional al grado de provocar un conflicto interno que permitiría intervenir en nombre del "humanitarismo". Tampoco las sanciones económicas han funcionado como se esperaba, sin embargo (aunque un tercio de los rusos vive en la pobreza). Vladimir Lepiojin, analista de RIA Novosti, ha escrito que la guerra que está en marcha es en realidad "por las palancas de las conciencias de las masas y élites". La tarea, dice, es "desarmar al enemigo de manera voluntaria o causar una guerra civil en su territorio, algo que ya ha sucedido en Ucrania y debe suceder, según los diseños de los estrategas occidentales, en Rusia". Stratfor, centro de análisis al servicio de la Central de Inteligencia Americana(CIA), ha calculado el alejamiento de Belarus, la reactivación de conflictos en el Caúcaso, la vuelta del noroeste de Karelia a Finlandia y la "salida" del Lejano Oriente ruso.
Occidente buscaría utilizar redes sociales y grandes empresas de tecnologías informáticas, pero hay más: en la radio rusa no hay más de 10 % de programación nacional y en el cine el 80-85 % de la programación es extranjera, pese a que Putin ha tomado medidas para que no más del 20 % de los medios estén en manos foráneas. Los medios de comunicación rusos tienen casi siempre tal programación que parecieran servir a esa "quinta columna" que consumiendo imita en todo a Occidente, detesta lo ruso y tiene un pie afuera. No es raro que los habitantes de Rusia y la ex Unión Soviética en general estén completamente extraviados sobre su mundo y sobre el entorno externo: es el gran punto a favor de Occidente, la victoria ideológica-psicológica, que puede alentar a Washington a seguir con sus planes.
domingo, 8 de mayo de 2016
EU: CIERTO GRADO DE DEBATE
Si mucha gente cree que el mundo está a merced de gente que sabe lo que hace, tal vez haya una equivocación. Fuera de "gestionar intereses" e irla pasando para no perder privilegios adquiridos, hay personas que no saben nada más. Y a veces, ni siquiera quieren saber, no vaya a ser que "se metan en lo que no les incumbe" y "corran riesgos" (potenciales pérdidas o costos): el estadounidense promedio detesta las ideas y se limita a ser pragmático. No pierde su tiempo en "lo que no le sirve". Y le sirve "lo que le rinde". Ahorita. I want it right now.
El Instituto de Tecnologías del Lenguaje del Carnegie Mellon, en Pittsburg, Pensilvania, acaba de hacer un estudio que muestra que el lenguaje de los precandidatos -republicanos y demócratas- a la presidencia estadounidense corresponde, en palabras y gramática, al nivel secundaria (entre sexto y primer grados), de entre 11 y 14 años, aunque el precandidato republicano triunfador se ubica en un nivel de primaria (de quinto grado). Ronald Reagan, Barack Obama, William Clinton se ubicaron en un nivel de segundo de secundaria, mientras que George W. Bush en quinto de primaria. Nadie les ha pedido un PhD, pero sería algo riesgoso que los destinos de la primera potencia del mundo y "sus socios" estén regidos por niños que apenas están saliendo de la edad de los pantalones cortos color rosa.
Considerando que Estados Unidos tiene alrededor de 30 millones de analfabetas funcionales, con tasas superiores al promedio entre los negros y los hispanos (es decir, gente que, habiendo aprendido alguna vez a leer y escribir, no puede ya ni reconocer lo que dice una parada de autobús) y que millones más (unos 84 millones) funcionan apenas en los niveles más bajos de alfabetización, puede pensarse que Estados Unidos es una potencia de lactantes, lo que explicaría tal vez el voto por Killary Clinton, salvo entre quienes esperarían del republicano un reparto de biberones Made in America, y no Made in China.Ni qué decir de quienes pegan toda suerte de gritos ante el republicano: mientras hace berrinche, el asunto de la crítica ha caído a un nivel de mamilas.
Tal vez el resto del mundo tenga que ser, como el estadounidense, uno de lactantes -ignorantes felices de serlo- muy mamilas (por su precio), que es lo que se le nota a leguas al estadounidense promedio, con su carota: hasta en la playa "se dibuja" cuando aparece un Evenflo, un mamila Advanced Relax Fit.
El Instituto de Tecnologías del Lenguaje del Carnegie Mellon, en Pittsburg, Pensilvania, acaba de hacer un estudio que muestra que el lenguaje de los precandidatos -republicanos y demócratas- a la presidencia estadounidense corresponde, en palabras y gramática, al nivel secundaria (entre sexto y primer grados), de entre 11 y 14 años, aunque el precandidato republicano triunfador se ubica en un nivel de primaria (de quinto grado). Ronald Reagan, Barack Obama, William Clinton se ubicaron en un nivel de segundo de secundaria, mientras que George W. Bush en quinto de primaria. Nadie les ha pedido un PhD, pero sería algo riesgoso que los destinos de la primera potencia del mundo y "sus socios" estén regidos por niños que apenas están saliendo de la edad de los pantalones cortos color rosa.
Considerando que Estados Unidos tiene alrededor de 30 millones de analfabetas funcionales, con tasas superiores al promedio entre los negros y los hispanos (es decir, gente que, habiendo aprendido alguna vez a leer y escribir, no puede ya ni reconocer lo que dice una parada de autobús) y que millones más (unos 84 millones) funcionan apenas en los niveles más bajos de alfabetización, puede pensarse que Estados Unidos es una potencia de lactantes, lo que explicaría tal vez el voto por Killary Clinton, salvo entre quienes esperarían del republicano un reparto de biberones Made in America, y no Made in China.Ni qué decir de quienes pegan toda suerte de gritos ante el republicano: mientras hace berrinche, el asunto de la crítica ha caído a un nivel de mamilas.
Tal vez el resto del mundo tenga que ser, como el estadounidense, uno de lactantes -ignorantes felices de serlo- muy mamilas (por su precio), que es lo que se le nota a leguas al estadounidense promedio, con su carota: hasta en la playa "se dibuja" cuando aparece un Evenflo, un mamila Advanced Relax Fit.
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