Mi lista de blogs

miércoles, 15 de noviembre de 2017

ECUADOR BAJO LENIN EL PEQUEÑO




                                                                             Y había también...
                                                                             Un príncipe malo
                                                                             Una bruja hermosa
                                                                             Y un pirata honrado
                                             José Agustín Goytisolo, "El lobito bueno"



Hasta cierto punto, no hay sorpresa en lo que ha estado actuando Lenín Moreno, actual presidente del Ecuador, desde que está en el cargo hasta la fecha. Moreno es un antiguo amigo de Gustavo Larrea, ultraizquierdista (del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR) informante de la embajada de Estados Unidos en el Ecuador. Sorprende ver cómo desde antes de la llegada de Moreno al gobierno, en este año, Larrea hacía el mismo discurso, el de algo así como la reconciliación de todos en lo que el actual mandatario, con su don para el sermón y la cursilería, bien podría llamar "La República Amorosa", donde el estilo confrontativo es tomado por agresividad. Larrea ostentaba su "programa" conciliador bajo los reflectores de "A quemarropa", con el periodista Carlos Vera, otra persona cercana a la embajada en cuestión.
     Como en buena parte del mundo, es la hora del revanchismo, y participan en él quienes toman la ética como un ataque, seguramente que al acomodo a lo que sea. La fiscalía ecuatoriana metió preso sin pruebas  al vicepresidente Jorge Glas, quien participó en la expulsión del Ecuador de la empresa brasileña Odebrecht en 2008, aunque luego volviera, y en la incautación de fondos de la misma. En cambio, esa fiscalía se abstuvo de imputar al delator de Odebrecht, José Conceicao Santos Filho, representante de la empresa en Ecuador entre 2010 y 2016 y quien denunció haber pagado multimillonarios sobornos a funcionarios ecuatorianos. !Todos los dedos le apuntan!, llegó a decir Moreno. ¿Refiriéndose a Santos? No, a Glas.
      Moreno se olvidó del programa de Alianza País que lo llevó al gobierno, se olvidó de concretar lo ofrecido -no ha hecho prácticamente nada- y llamó en cambio a una consulta popular -idea del candidato derechista y banquero Guillermo Lasso-. Lasso, en un arranque tuitero que haría saltar de alegría al mejor de los ultraizquierdistas, como Alberto Acosta, afirmó: "nosotros creemos en una economía que supere el modelo extractivista y que apueste por un modelo que incentive la riqueza de nuestras mentes" (sic). Y sigue: "también apoyamos los límites planteados a la actividad minera. Queremos una economía que no dependa de lo que está bajo el suelo".
     Da pena ver a una jauría de medios de comunicación masiva, en especial televisivos, que compiten en majadería a nombre de la moral y de "todos los ecuatorianos", aún sin haber sido electos por nadie: desde el también informante Jorge Ortiz hasta Andrés Carrión, Diego Oquendo, Alfredo Pinoargote o Janet Hinostroza e incluso Carlos Rabascall, no hablan; gritan y sacan espuma por la boca si el entrevistado es de Alianza País y manifiesta alguna simpatía por el ex mandatario Rafael Correa. Entretanto, la prensa ecuatoriana, de gala, invita a columnistas de la talla de Michel Temer, presidente de Brasil, quien acaba de publicar en El telégrafo.
     Como diría una amiga de Rafael Correa, a quien él retuiteó, "el peor ejemplo cunde desde las más 'altas' representaciones. Las generaciones actuales han perdido un referente de dignidad y consecuencia. Hoy todos sienten que pueden ser desleales y malagradecidos con cualquiera y sin ningún problema, con el mayor cinismo. El arribismo, el oportunismo y la cínica política del 'toma y daca' son los ejemplos de este presente". "Antivalores por doquier", ha agregado Correa.
      Quienes desde el conservadurismo y la ultraizquierda hablan de "correísmo" se equivocan, puesto que el ex mandatario no quiso reelegirse, teniendo la oportunidad de hacerlo, y siempre dejó en claro su idea de que "no hay imprescindibles". Tampoco funciona el supuesto argumento del "populismo", aunque alrededor de Correa haya a veces demasiada retórica revolucionaria y muy poca formación real de cuadros, que es lo que falló. Tampoco es asunto, contra lo que ha escrito el ultraizquierdista y delator Heinz Dieterich Steffan (quien tachó de "misógino católico" a Correa), de que importe y pese poco lo que ocurre en un pequeño país. De revertirse los logros de la Revolución Ciudadana en el Ecuador, otros estarán en la mira con las mismas técnicas del "golpe blando" y el espectáculo de un mundo al revés.

lunes, 13 de noviembre de 2017

SOBRE CUALQUIER COSA...

La prensa occidental casi no informó nada sobre la gira de Donald J. Trump por Asia. Sin embargo, fue un viaje más bien exitoso, en particular en China. Estados Unidos representa el 70 % del superávit comercial chino y Trump se había quejado de prácticas comerciales injustas por parte de estos asiáticos.
      China y Estados Unidos firmaron durante la gira de Trump acuerdos por 253 mil millones de dólares, y Beijing mostró su disposición a reducir el desequilibrio en el comercio con Washington. China importará aviones Boeing y vehículos eléctricos Tesla, además de que habrá empresas conjuntas, como con Ford. China reanudará asimismo las compras de carne de vacuno estadounidense. Los fabricantes chinos de teléfonos celulares firmaron acuerdos para el suministro de microcircuitos estadounidenses.
     China invertirá en Estados Unidos, en la producción conjunta de gas natural en Alaska, mediante la compañía de energía estatal China Petroleum and Chemical Corp.. Beijing invertirá también en la producción de gas de esquisto en Virginia Occidental. Según el portal ruso Nakanune.ru, Trump logró una reducción del déficit comercial, garantizar la afluencia de inversiones productivas chinas a Estados Unidos y contratos para la compra de una amplia gama de productos estadounidenses, lo que significa puestos de trabajo. También habrá participación estadounidense en el Silk Road Fund, que está relacionado con las "nuevas rutas de la seda" (One Belt, One Road- OBOR).
      Los mismos "analistas" izquierdistas que glorifican a China por su "cibercomunismo" se habían encargado hace no mucho tiempo de tildar de "fascista" a Trump, tal y como lo hizo Heinz Dieterich Steffan, llamándolo desde Duce, "Mussolini de la Casa Blanca" y piccolo Duce hasta Fuehrer ("Twitter, el FBI y los plutócratas instalan al Fuehrer"). No queda más que concluir que China cede y hace jugosos negocios con el Fuehrer, o que la lógica, en estos tiempos, no es de la incumbencia de los "grandes analistas" (¿o de los chinos?).

viernes, 10 de noviembre de 2017

EN EL TUNEL DEL TIEMPO

La masa rusa se encuentra hoy sometida a un fuerte proceso de narcotización por parte de los medios de comunicación masiva, que no paran de ensalzar al zarismo como "época de oro". Es una curiosa compensación -con aires de grandeza- para un país en donde las desigualdades hoy son las mismas que en el año 1905.
     Los zaristas, "patriotas blancos", aprovechando el silencio del putinismo, glorifican por ejemplo la "industrialización" que supuestamente habría iniciado con Nicolás II, siendo que en realidad comenzó en diciembre de 1925 con los bolcheviques, quienes usaron la palabra por primera vez. Antes, bajo el zarismo y con ministros de finanzas como Serguei Witte, no se "industrializaba", sino que se atraía capital extranjero de Europa (Francia, Gran Bretaña, Alemania) y Estados Unidos y se endeudaba al imperio. En vísperas de la primera Guerra Mundial, el imperio zarista era totalmente dependiente del extranjero. Cierto es que exportaba cereales (en 1913 hubo la mayor cosecha en la historia de la Rusia pre-revolucionaria), pero la masa campesina (80 % de la población) no tenía qué comer y vagaba con frecuencia fuera de las aldeas, reprimida por la tropa y los cosacos. Un campesino ruso, cuando le iba bien, consumía la mitad de carne que un danés y de siete a ocho veces menos que un francés. Bebía 2,5 menos leche que el danés y 1,3 veces menos que el francés. Un campesino ruso consumía 2,7 gr. de huevo al día, el danés 30 gr. y el francés más de 70 gr.
       Lo mejor de los "patriotas blancos" hoy es afirmar que la gente bajo el zarismo era "muy educada", tanto más cuanto que en 1908 el gobierno adoptó un programa de educación universal. En 1912, el proyecto fue rechazado por el Consejo de Estado y se fue a pique, así que en realidad nunca entró en vigor. Poco importa: hoy se dice en Rusia que incluso desde antes, bajo Alejandro III, la movilidad social era muy alta y que el que no la aprovechaba era por "pecaminoso". La educación universal y obligatoria llegó en realidad en 1928, con los bolcheviques, y en 1934 la alfabetización universal. Dicho sea de paso, la educación secundaria en el zarismo se hacía en "gimnasios" disponibles sólo para los privilegiados (hijos de nobles, funcionarios y hombres ricos), mientras que con los bolcheviques se volvió gratuita. El zar prohibió el acceso de los "plebeyos" a los "gimnasios", con el "decreto de los cocineros" -como se lo conoció -en 1887. Por lo demás, antes de la revolución, la tasa de alfabetización en países como Turkmenistán, Uzbekistán o Kirguistán no pasaba del 2 %.
       ¿Qué sucedía con los niños bajo el zarismo? Trabajaban o eran vendidos. En rublos, un trabajador de Estados Unidos ganaba 71 por unas 56 horas a la semana, un inglés, 41; un alemán, 31; un francés, 43, y un ruso, pues entre 10 y 25. Los adolescentes recibían poco más de 7 rublos y los niños, 5 rublos y 8 kopeks. !Todo para una supuesta "industrialización"!
     La mano de obra infantil se usaba, según el portal Nakanune.ru, en la elaboración de madera, productos animales, sustancias químicas y fibrosas, refinerías de petróleo, destilerías, fábricas de cerveza, fábricas de vodka, de tabaco, en el procesamiento de sustancias minerales y de fruta, uva y cerillas. No había código del trabajo y llegó con los bolcheviques en 1917.
      En estos días, en vez de conmemorar la Revolución de Octubre, la masa rusa "saciada" -desde la época de Jrushchov- se fue a meter al cine a ver Matilda, película sobre una amante del zar, y a darle rienda suelta a la añoranza por los "buenos tiempos" de los Romanov.
   

miércoles, 8 de noviembre de 2017

UN POCO NEURAS

En los medios de comunicación masiva existen cada vez menos las noticias y su contextualización. ¿Qué intereses representa el presidente estadounidense Donald J. Trump?¿Qué programa ha tenido?¿Qué hace en Asia? Quién sabe.
     En cambio, no faltan los grandes jueces que crean el estado de opinión para que puedan actuar, si es posible, los jueces de verdad. El escritor estadounidense Paul Auster decía hace no mucho tiempo: "no culpo a Trump por ser el maníaco psicópata que es, lo que sigo sin entender después de leer mil análisis sobre el tema es que 60 millones le votasen y que un 52 % fueran mujeres".
    A finales de septiembre, unos 27 psiquiatras llegaron en un libro colectivo a la conclusión de que "Trump es el hombre más peligroso del mundo". La obra calificó a Trump de narcisista, sociópata, hedonista, impulsivo, inmaduro e incompetente. Philip Zimbardo escribió: "En el caso de Trump, tenemos un diagrama de Venn (se trata de un diagrama de conjuntos, nota nuestra) aterrador que consta de tres círculos: el primero es el hedonismo extremo presente; el segundo, el narcisismo; y el tercero, el comportamiento de la intimidación. Estos tres círculos se superponen en el centro para crear una persona impulsiva, inmadura e incompetente que, cuando está en una posición de poder supremo, se desliza fácilmente hacia el papel de tirano". "Creemos -agregó- que Trump es el hombre más peligroso del mundo, un poderoso líder de una nación poderosa que puede ordenar disparar misiles contra otra nación debido a la angustia que siente él o un miembro de su familia al ver escenas tristes de personas que han sido gaseadas hasta la muerte".
     Como el freudo-marxismo no es ajeno a esta manera de cancelar todo debate, el izquierdista Heinz Dieterich Steffan llamó a Trump "vulgar sociópata nuclear", "dominado por sus impulsos narcisistas herostráticos" y considerado "el más poderoso idiota de la Historia", al decir de Larry Flint, rey del porno (citado por Dieterich). ¿Qué mejor fuente que el rey del porno?
     A principios de noviembre, la agencia oficial norcoreana de noticias KCNA (Korean Central News Agency, por sus siglas en inglés) calificó a Trump de "desequilibrado mental incurable", agregó que "necesita absolutamente medicamentos para cuidar sus desórdenes psíquicos" y afirmó que los discursos del presidente estadounidense son "síntomas histéricos espasmódicos". En suma, de Auster a Zimbardo, pasando por Dieterich, todos coinciden con la forma de ver el mundo desde Norcorea, lo que supone que no hay nada de qué hablar. De lo que se trata es de hacer ruido.
   

lunes, 6 de noviembre de 2017

EN EL PARTIDO DE LA GUERRA

No parece que las nuevas "pruebas" contra el presidente estadounidense Donald J. Trump sean contundentes. El asunto de Paul Manafort, ex director de campaña de Trump,  ni siquiera tiene que ver con el Russia-gate. Y no parece muy de fiar George Papadopoulos, quien luego de mentirle a la Agencia Federal de Investigación (el FBI, por sus siglas en inglés) se entregó para seguir con lo que parece ser un cuento. Papadopoulos dijo haberse entrevistado con un académico de la Universidad de Stirling en Escocia, quien prometió introducirlo a círculos rusos "oficiales" y lo hizo, pero en el plano puramente académico. El profesor, Joseph Mifsud, ya negó en entrevistas a la prensa británica (Daily Telegraph) las conversaciones que le atribuye Papadopoulos, en particular sobre contactos rusos que habrían tenido emails comprometedores contra Hillary Clinton. Papadopoulos no ha logrado probar esos "contactos clave" ni su relación con la campaña de Trump. ¿Le dijo Papadopoulos a gente de Trump, y cuándo, que podía supuestamente acceder a miles de emails "sucios" contra Clinton? No se sabe. Pero ha sido suficiente para que muchos se emocionen de nuevo con la posibilidad de un impeachment contra Trump.
       Lo que no queda claro es por qué círculos de izquierda (digamos que de ultraizquierda infantil) siguen denostando con lo que sea a Trump y mostrando sus preferencias no sólo por una criminal, sino por alguien que - según acaba de salir a la luz en las revelaciones de Donna Brazile, antigua directora interina del Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés)- manipuló al mismo Comité comprándolo para ganarle las elecciones internas a Bernard Bernie Sanders. Hillary Clinton simplemente se robó las primarias del Partido Demócrata.
       ¿Y qué importa? Desde Matilde Urióstegui hasta portales izquierdistas estadounidenses como Jacobin o Dissent (que tiene una pestaña especial: "la lucha contra Trump"), el asunto es caerle a un mandatario que hasta ahora no ha matado a nadie, a reserva de lo que haga en el futuro. Como lo sugiere en Consortiumnews el articulista James W. Carden, Trump provocó el enojo con solo decir que "hay que volver a hacer grande a Estados Unidos". El entonces presidente Barack Obama se apresuró a gritonear que "Estados Unidos ya es grande" y Hillary Clinton corrió a declarar que "Estados Unidos es grande porque es bueno". Simplemente Trump dejó entrever que algo no andaba bien y que sería preferible tratarlo antes que seguir en cruzadas externas. Lo que algunos conocen por establishment reaccionó con virulencia (Demócratas y Republicanos no tardaron en votar juntos el rearme anti-ruso en el Congreso) y puede que hasta con ceguera (en verdad, ¿qué hacen los izquierdistas en el "partido de la guerra"?): según Paul Craig Roberts, los Estados Unidos, empujados por Demócratas, neoconservadores, la Central de Inteligencia Americana (en particular, por gente como John Brennan, ex director de la Central), el complejo militar-industrial, progresistas e izquierdistas,  pueden terminar un buen día de éstos  enfrentándose a un enemigo incluso militarmente superior ("One Day Tomorrow Won't Arrive"). ¿Lo vislumbran? No es nada seguro.

viernes, 3 de noviembre de 2017

LA SUPUESTA "OPERACION TRUMP"

Dos son las fuentes originarias de lo que se ha estado tratando de convertir a como dé lugar en un escándalo Russia Gate contra el actual mandatario estadounidense, Donald J. Trump. Una fuente es CrowStrike, una compañía privada de ciberseguridad, y la otra el antiguo agente de inteligencia británico Christopher Steele.
     El Comité Nacional Demócrata (DNC, por sus siglas en inglés) no permitió que la Agencia Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) examinara su servidor de computadora para verificar si había sido hackeado por los rusos. En cambio, pidió a CrowStrike que lo hiciera.
     Entre los inversionistas en CrowStrike hay gente que donó a la campaña de Hillary Clinton y está también Dmitri Alperovich, miembro del Consejo Atlántico, con sede en Washington, y en parte financiado por el multimillonario ucraniano Viktor Pinchuk, quien también donó a la campaña de Clinton. CrowStrike llegó a la conclusión "evidente" de que hubo un hackeo ruso, pero lo cierto es que el acceso del FBI al servidor Demócrata fue "bloqueado". ¿Por qué?
       Steele alegó por su parte tener "fuentes anónimas rusas" que aseguran que Moscú "visualizó" cómo ayudar a Trump !desde hace varios años, cuando Trump ni siquiera aparecía en el horizonte! Podría tratarse de lo que Joe Lauria llama en un reportaje de Consortiumnews "cash for trash", dinero a cambio de basura. Steele fue contratado por la empresa Fusion GPS. En abril de 2016, el DNC y los Clinton pagaron a su abogado Marc Elías para que comprometiera a Fusion GPS  con tal de "desenterrar" supuestos "vínculos sucios" entre Trump y Rusia. Steele ya no trabajaba para el M-16 (servicios secretos británicos) al momento de ser contactado  y no se tomó la molestia de hacer memorándums lo suficientemente buenos como para que el FBI los tomara demasiado en serio.
     Aún así, los "memos" de Steele fueron la base para arrancar una investigación de tres agencias de inteligencia estadounidense (FBI, Central de Inteligencia Americana y Agencia de Seguridad Nacional, NSA por sus siglas en inglés) que, a las órdenes del todavía presidente Barack Obama, seleccionaron a los analistas que produjeron la "evaluación" de que hubo injerencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses.
      El mejor matemático que haya tenido jamás la NSA, William Binney, y el antiguo analista de la CIA, Ray McGovern, publicaron un análisis técnico (reproducido en Consortiumnews, "More Holes in Russia-gate Narrative") que explica por qué es imposible un hackeo transatlántico (en todo caso, la NSA lo hubiera detectado) y que, si algo hubo, pudo provenir de alguien descontento dentro del campo Demócrata.
       De acuerdo con Joe Lauria ("The Democratic Money Behind Russia-gate"), "si uno pudiera hacer de lado por un momento el a veces justificado odio que mucha gente siente hacia Trump, sería imposible evitar la impresión de que el escándalo fue cocinado por el DNC y el campo de Clinton junto con jefes de inteligencia de Obama para servir a propósitos políticos y geopolíticos", cuyos alcances, agreguemos, podrían en cierto modo catalogarse de protofascistas o fascistoides.
       
   

miércoles, 1 de noviembre de 2017

OCTUBRE 1917: ¿ERA CORPORATIVISTA LA URSS?

Sí, sí lo era, al decir del economista egipcio Samir Amin en Octubre 1917. "(...) el PC (partido comunista), dice Amin, organizaba redes clientelares populares (para la distribución y el control de todas las ventajas sociales, incluso de las más pequeñas), paralizando de este modo su eventual rebelión". El economista compara este sistema al que existió en diversos países del Tercer Mundo, aunque, agreguemos, los valores soviéticos heredados del periodo Lenin-Stalin fueran otros: "en este sentido, escribe, este tipo de partido no era en absoluto diferente, en cuanto a su naturaleza, a muchos de los partidos únicos del Tercer Mundo, que cumplían las mismas funciones (con la etiqueta del nacionalismo radical, como en el caso del nasserismo, del FNL argelino y el Baaz, o incluso sin esta etiqueta). "Este tipo de ejercicio de poder, prosigue, que divide a las clases populares mediante el clientelismo, tiene un efecto despolitizador, cuyos estragos no conviene subestimar. Los hechos demuestran hoy que esta despolitización en la URSS es de una amplitud tal que las clases populares creen que el régimen del que se han desembarazado era socialista, y por ello aceptan ingenuamente que el capitalismo 'será mejor...'. Todos los partidos que siguen este modelo se hunden como un castillo de naipes cuando sus dirigentes pierden el poder del Estado: nadie está dispuesto a arriesgar su vida para defender a un aparato de este tipo. Es por ello que las luchas en la cúpula de este tipo de partidos adoptan siempre la forma de revoluciones palaciegas sin intervención de las bases que, indefectiblemente, aceptan el veredicto del que resulta vencedor".
     En efecto, nadie se movió en la Unión Soviética para defenderla cuando cayó y son muchos los que aceptaron el veredicto del nuevo vencedor, sobre todo en lo ideológico, desde Boris Yeltsin hasta la actualidad. "La paz social, considera Amin, fue 'comprada' con la moderación del ejercicio de poder -que nunca dejó de ser autocrático-, con la mejora de las condiciones materiales y con la tolerancia respecto de las desviaciones 'ilegales", como ocurre hasta ahora en la Federación Rusa. ¿Qué sucedía? "La fachada de autocracia -escribe Amín- enmascaraba la realidad: un poder asentado en la resolución 'pacífica' de los conflictos corporativistas y que sabía gestionarlos", al igual que hoy.
     ¿Quienes componían las clientelas que negociaban entre sí? Los dirigentes de empresas (podían ser varias en un combinado) con sus sindicatos, que creaban "bloques regionales" y se enfrentaban en distintos niveles: "estos 'bloques', escribe Amín, se enfrentaban unos con otros a todos los niveles: en las 'negociaciones' ('regateos') entre los ministerios y los departamentos del Gosplan (planificación estatal), en las relaciones cotidianas con las empresas de los otros combinados (...) El poder autocrático se disputaba en el seno de una clase dirigente entre los representantes de los bloques corporativistas".
      Lo señalado explica que alguien como el extinto Boris Yeltsin, desde "su" región, haya sido un producto del sistema soviético de posguerra, al igual que Mijaíl Gorbachov (cada uno con su clientela en su momento), y que también lo sea, aunque en otra dirección (sobre todo en política exterior), el actual mandatario Vladimir Putin, que no es extraño a las contradicciones del sovietismo (dicho sea de paso, las agencias rusas de noticias Russia Today en Español y Sputnik Mundo no son para nada ajenas al clientelismo). En todos los casos, la población rusa se ha mostrado apolítica mientras "le gestionan" y aseguran ventajas mínimas y movilidad, si bien Putin por sí mismo tiene más adeptos en pequeñas y medianas ciudades que en el mundo de los oligarcas y del enriquecimiento desenfrenado. En sí, el "sistema" no se ha caído.

!QUERREQUE!

 Lo sucedido en la primera vuelta de las elecciones en Brasil, con Flavio Bolsonaro, de derecha, con un ligera ventaja sobre Luiz Inácio Lul...